Granos: escenario global de alta volatilidad que condiciona las decisiones comerciales en Argentina

Granos: escenario global de alta volatilidad que condiciona las decisiones comerciales en Argentina

El mercado internacional vuelve a concentrarse en los fundamentos productivos y comerciales tras la volatilidad financiera de las últimas semanas. El clima, la demanda mundial, las proyecciones agrícolas y la calidad de la producción argentina serán determinantes para la evolución de los precios y la comercialización durante los próximos meses.

 

 

Buenos Aires, martes 14 de julio (PR/26) .- Los mercados de soja, maíz y trigo atraviesan un período de fuerte expectativa luego de varios meses marcados por la volatilidad financiera y los movimientos de los fondos de inversión. Si bien durante junio las cotizaciones estuvieron influenciadas por factores especulativos, el escenario comienza nuevamente a enfocarse en las variables estructurales que históricamente determinan la evolución de los precios internacionales: la producción, la demanda, los stocks, el clima y el comercio global.

En este contexto, el panorama internacional presenta desafíos y oportunidades para Argentina, uno de los principales exportadores mundiales de granos. La evolución de la campaña estadounidense, la cosecha récord de Brasil, la demanda de China y las perspectivas de consumo industrial aparecen como factores centrales para definir el comportamiento del mercado durante el segundo semestre del año.

En el caso de la soja, el mercado continúa girando alrededor del denominado triángulo Estados Unidos-China-Brasil, cuyos movimientos siguen marcando la tendencia internacional. La evolución de las exportaciones norteamericanas hacia el gigante asiático continúa siendo determinante para el nivel de existencias finales en Estados Unidos, indicador considerado uno de los principales termómetros para la formación de precios.

Durante junio, la falta de avances concretos en los acuerdos comerciales entre Washington y Beijing generó una importante liquidación de posiciones compradoras por parte de los fondos de inversión que operan en Chicago. Esa salida de capital provocó una baja significativa de las cotizaciones, aunque posteriormente el mercado recuperó estabilidad al volver a concentrarse en los fundamentos productivos.

En las últimas semanas, los pronósticos de altas temperaturas y menores precipitaciones sobre el cinturón agrícola estadounidense impulsaron nuevas subas, a lo que se sumaron anuncios de embarques con destino a China que devolvieron confianza respecto del comercio bilateral. Estos factores volvieron a darle impulso a un mercado que permanece extremadamente sensible a cualquier novedad climática o geopolítica.

 

 

Otro aspecto que adquiere creciente relevancia es el desarrollo de la industria de los biocombustibles en Estados Unidos. El incremento del procesamiento de soja para producir aceite destinado al biodiésel podría aumentar la demanda del grano, aunque ese proceso también implica una mayor producción de harina, que deberá encontrar nuevos mercados para evitar excedentes que terminen presionando los precios internacionales.

Las proyecciones agrícolas conocidas durante julio mantuvieron prácticamente sin cambios los principales indicadores mundiales respecto del mes anterior. Si bien no hubo modificaciones significativas en las estimaciones de producción y stocks, el mercado continúa siguiendo muy de cerca cualquier variación en el clima estadounidense, considerado el principal factor capaz de modificar el escenario actual.

En Argentina, la situación comercial de la soja mantiene una elevada proporción de producción aún sin precio definido. Casi la mitad de la oferta total permanece fuera del circuito comercial o entregada con precio pendiente de fijación, una condición que otorga margen para futuras decisiones de venta dependiendo de la evolución del mercado.

En el plano interno, la mejora registrada en los valores expresados en pesos respondió principalmente al ajuste del tipo de cambio ocurrido durante junio y no a una recuperación genuina de las cotizaciones internacionales. En dólares, el mercado prácticamente no mostró diferencias respecto de los valores registrados un mes atrás.

La industria aceitera continúa siendo el principal sostén de la demanda doméstica, mientras que el mercado exportador de poroto enfrenta mayores dificultades. En el mediano plazo también aparecen interrogantes vinculados con el crecimiento de la producción estadounidense de harina de soja, que podría aumentar la competencia internacional para uno de los principales productos de exportación argentinos.

 

 

Para el maíz, el comportamiento internacional mostró una dinámica similar. Luego de la fuerte caída experimentada durante junio por la salida de posiciones compradoras de los fondos especulativos, el mercado comenzó a recuperar terreno al volver a enfocarse en los fundamentos productivos y comerciales.

Las exportaciones estadounidenses mantienen un desempeño excepcional y se encaminan hacia niveles récord, al tiempo que la demanda mundial continúa creciendo y absorbiendo buena parte de la enorme producción global registrada durante la última campaña. Esa fortaleza del consumo permitió sostener un escenario relativamente equilibrado pese a la abundante oferta.

Uno de los indicadores más observados continúa siendo la relación entre stocks y consumo, que permanece en uno de los niveles más bajos de los últimos años. Esa situación limita la posibilidad de fuertes caídas de precios, especialmente si aparecen inconvenientes climáticos durante las etapas críticas del desarrollo de los cultivos.

Las condiciones meteorológicas en Estados Unidos concentran buena parte de la atención del mercado, mientras que en Brasil avanza la cosecha de la denominada Safrinha, considerada la principal producción de maíz del país. El volumen final de esa cosecha tendrá un impacto directo sobre la disponibilidad mundial y sobre la competencia exportadora que enfrentará Argentina.

También se mantiene bajo observación la posible aprobación definitiva del uso permanente de mezclas con mayor contenido de bioetanol en Estados Unidos, una medida que incrementaría la demanda de maíz destinado a la producción de combustibles renovables.

En el mercado argentino, el comportamiento de los precios fue muy similar al registrado en soja. Las mejoras observadas en pesos respondieron principalmente al efecto cambiario, mientras que las cotizaciones en dólares permanecieron prácticamente estables durante el último mes.

La comercialización continúa mostrando un importante volumen pendiente de fijación de precios, aunque la demanda sigue siendo muy activa tanto para operaciones inmediatas como para posiciones futuras. Sin embargo, el ingreso masivo del maíz brasileño al mercado internacional representa un elemento que podría moderar futuras mejoras de precios.

Las recientes subas registradas en Chicago durante los días en que el mercado argentino permaneció sin operaciones podrían trasladarse a las cotizaciones locales, especialmente en un contexto donde la demanda continúa mostrando firme interés por la mercadería disponible.

 

 

En cuanto al trigo, el escenario internacional presenta características particulares. Los factores financieros perdieron protagonismo rápidamente y el mercado volvió a concentrarse en las perspectivas productivas del hemisferio norte y en la evolución de la oferta proveniente de la región del Mar Negro.

Estados Unidos enfrenta dificultades productivas debido a la escasez de precipitaciones sobre importantes áreas cultivadas, situación que afectó el rendimiento del trigo de invierno. Al mismo tiempo, las proyecciones de siembra para la próxima campaña muestran uno de los niveles más bajos de las últimas décadas.

A nivel global también comienzan a observarse señales de menor disponibilidad futura. Si bien la última campaña fue excepcional en términos productivos, las proyecciones indican una reducción de la relación entre stocks y consumo debido a que la demanda mundial crecería por encima de la producción.

Las exportaciones de Rusia y Ucrania continúan siendo determinantes para la formación de precios internacionales. La agresividad comercial de ambos países mantiene una fuerte presión competitiva sobre el resto de los exportadores y limita las posibilidades de recuperación de las cotizaciones.

Otro elemento seguido de cerca es la posible influencia del fenómeno El Niño sobre importantes regiones productoras de China, India y Australia. Eventuales problemas climáticos podrían modificar sustancialmente el equilibrio entre oferta y demanda durante la próxima campaña.

Para Argentina, el principal desafío continúa siendo la calidad del trigo obtenido en la última cosecha. Esa situación limita el acceso a mercados de mayor valor agregado y obliga a competir principalmente por precio, reduciendo las posibilidades de mejorar los ingresos por exportación.

La menor calidad también afecta el comportamiento del mercado interno, donde la industria molinera paga importantes premios por mercadería que cumple con los estándares requeridos. Sin embargo, la disponibilidad de trigo con esas características resulta reducida, dificultando la operatoria comercial.

A ello se suma un importante volumen de trigo que todavía permanece sin precio definido, situación que incrementa la incertidumbre de productores y operadores mientras esperan mejores condiciones de mercado para concretar las ventas.

 

 

 

En términos generales, el escenario para los tres principales cultivos argentinos continuará dependiendo de la evolución del clima en Estados Unidos, el avance de la cosecha brasileña, la dinámica del comercio internacional, las decisiones de los grandes compradores mundiales y la evolución de los conflictos geopolíticos que puedan alterar el funcionamiento de los mercados.

Mientras tanto, la demanda industrial y exportadora seguirá desempeñando un papel clave para la comercialización local, en un contexto donde gran parte de la producción todavía permanece sin precio definitivo y las decisiones comerciales dependerán de la evolución de un mercado que continúa mostrando elevados niveles de incertidumbre.

 

Primicias Rurales
Fuente: Sandra Capocchi
El consumidor manda: así se reescribe el futuro de la leche en América Latina

El consumidor manda: así se reescribe el futuro de la leche en América Latina

En el Congreso Panamericano de la Leche, realizado en Medellín, Colombia, especialistas coincidieron en que el consumidor cambia más rápido que la propia industria. La nostalgia del lechero de barrio convive hoy con nuevas exigencias de salud, practicidad y personalización.

 

 

 

 

Del lechero de barrio a la góndola digital

 

Buenos Aires, lunes 13 julio (PR/26)–.«Todos recordamos cómo tomábamos leche en la casa de nuestros abuelos: pasaba el lechero, se compraba la leche y luego se hervía. Pero hoy los datos muestran una realidad completamente distinta», planteó Samir Campo, presidente de RADDAR CKG LATAM, quien abrió el programa académico del 18.º Congreso Panamericano de la Leche y el 12.º Congreso Internacional de la Industria Láctea.

El encuentro, organizado por Fepale y ASOLECHE en Plaza Mayor de Medellín, Colombia, bajo el lema «El futuro se escribe con leche», reunió a especialistas de toda la región para analizar cómo evolucionan los hábitos de consumo.

 

 

Según explicó Campo, en Colombia el 55,7% de los productos lácteos se adquieren en tiendas de barrio y pequeños comercios, y buena parte de esas compras todavía se paga en efectivo. Pero el dato que más pesa, advirtió, es otro.

El consumidor cambia a un ritmo mucho más acelerado que la propia industria. Y en ese desfase, sostuvo, se juega buena parte del futuro del sector lácteo en la región.

 

De alimentar a nutrir: la proteína toma el mando

 

Durante su exposición, Campo analizó cómo el mercado incorpora nuevos competidores, entre ellos las bebidas vegetales y las llamadas «leches alternativas», que obligan a toda la cadena láctea a repensar su propuesta de valor.

 

 

El gran cambio de paradigma, remarcó, ya no pasa solo por alimentar, sino por nutrir. La proteína gana terreno en las decisiones de compra, de la mano de una tendencia cada vez más marcada hacia la nutrición personalizada.

El especialista también mencionó las nuevas guías alimentarias internacionales, que siguen otorgando a los lácteos un lugar destacado dentro de una alimentación saludable, con especial relevancia para el desarrollo infantil y para los mayores de 40 años.

 

El bolsillo de las familias marca el rumbo

 

Los cambios demográficos también pesan en la ecuación: la menor tasa de natalidad, el aumento de la esperanza de vida y las transformaciones en el ingreso de los hogares están modificando profundamente la demanda de alimentos, según explicó Campo.

«La estructura del gasto cambia cuando cambia el bolsillo de las familias», sostuvo, al advertir que el aumento previsto en los precios de los alimentos obligará a las empresas a ofrecer productos con mayor valor agregado y diferenciación.

 

 

Entre las tendencias que marcarán el futuro del sector, Campo destacó el crecimiento de alimentos ricos en proteínas, los productos orientados a la salud digestiva —con probióticos, fibra y vitamina D—, el desarrollo de líneas premium y la revalorización de los productos locales.

Como mensaje final, el especialista llamó a la industria a adaptarse a un consumidor cada vez más exigente, que busca bienestar y experiencias de consumo, sin perder el vínculo histórico que la leche mantiene con la gente.

 

 

 

 

 

 

Primicias Rurales
Fuente: todolecheria.com.ar

 

La economía argentina avanza a paso de hormiga, con el campo como gran sostén

La economía argentina avanza a paso de hormiga, con el campo como gran sostén

 

El Índice Compuesto Coincidente de Actividad Económica (ICA-ARG) subió apenas 0,03% en mayo y encadena siete meses de mejoras mensuales, aunque todavía no logra recuperar el nivel más alto de 2025. El agro vuelve a ser la estrella, mientras la industria y la construcción pierden impulso.

 

 

 

 

 

 

 

Buenos Aire, domingo 12 julio (PR/26)–La actividad económica argentina sigue moviéndose, pero con pasos cortos. En mayo, el ICA-ARG tuvo una variación mensual de apenas 0,03%, mientras que comparado con el mismo mes del año pasado todavía muestra una caída del 0,8%.

El dato confirma un proceso de recuperación lento, que ya lleva siete meses consecutivos de variaciones positivas, pero que todavía no alcanza a superar el máximo relativo logrado en 2025.

 

 

En mayo, el campo volvió a destacarse y marcó un nuevo récord histórico, acompañado por buenos números en la recaudación nacional y en las ventas minoristas.

Del otro lado del mostrador, la industria y la construcción mostraron retrocesos puntuales, en un contexto donde también cayeron las importaciones y el patentamiento de vehículos.

 

El campo, otra vez la gran locomotora

 

Después de dos meses de caída por culpa de las lluvias, las labores agrícolas se recuperaron con fuerza en mayo: subieron 2,6% mensual y un notable 10,5% interanual.

 

 

El impulso estuvo marcado por un avance récord en la cosecha de soja, que llevó al indicador agrícola a tocar un máximo histórico.

 

Industria y construcción, un freno inesperado

 

La producción industrial tuvo un tropiezo en mayo, con una caída mensual que corta una racha de cinco meses de recuperación. En la comparación interanual, retrocedió 0,3%.

 

 

El sector automotriz fue uno de los que más pesó en la baja, en línea con la primera caída mensual de las exportaciones industriales tras varios meses de subas consecutivas.

La construcción también cortó su recuperación con la primera baja mensual del año, del -0,7%. Aun así, frente a mayo de 2025 acumula una mejora del 2,7%.

 

Comercio y recaudación: señales que alientan

 

Las ventas minoristas subieron 0,3% en mayo, el segundo mes consecutivo en terreno positivo, aunque todavía caen 7% interanual.

Las importaciones totales bajaron 1,2% en el mes y 6,1% en la comparación anual, golpeadas por la menor compra de insumos y bienes de capital.

 

 

El patentamiento de autos nuevos encadenó su segunda caída mensual fuerte, del 5,2%, y ya perdió toda la recuperación acumulada a comienzos de año.

La recaudación nacional creció 1,5% en mayo, su tercer mes consecutivo de mejora, y volvió a terreno positivo en la comparación interanual por primera vez desde mediados de 2025.

 

Un mercado laboral con señales mixtas

 

El número de asalariados privados registrados frenó su deterioro, aunque todavía hay 107 mil trabajadores menos que en mayo de 2025.

 

 

En cambio, la tasa de entrada al mercado laboral acumula seis meses de mejora, con una suba interanual del 8,5%.

La remuneración bruta de los empleados privados se mantuvo prácticamente estable en el mes, aunque acumula una caída del 1,5% frente a igual mes de 2025.

 

Qué dejó mayo y qué se viene

 

El buen arranque de 2026 perdió fuerza en mayo, golpeado por la construcción y la industria, dos sectores que venían traccionando en los meses anteriores.

El agro fue el gran sostén del índice general, mientras que el mercado laboral empieza a mostrar señales positivas, aunque todavía dispares entre sí.

Solo cuatro de los diez indicadores que componen el ICA-ARG tuvieron un desempeño positivo en mayo, aunque el índice de difusión superó el 50% por primera vez desde comienzos de 2025.

Ese nivel, sin embargo, sigue siendo bajo para lo esperable tras siete meses de subas, lo que confirma que la recuperación económica argentina avanza todavía de manera despareja entre sectores.

 

 

 

Primicias Rurales
Fuente: Bolsa de Comercio de Rosario Informativo Semanal

 

La economía crece, pero todavía no puede funcionar en piloto automático

La economía crece, pero todavía no puede funcionar en piloto automático

 

El PIB avanza a paso firme, sostenido por la productividad y las exportaciones, mientras el Gobierno busca recuperar iniciativa política antes de que arranque la carrera electoral. La clave del segundo semestre: que el consumo, el crédito y la inversión se sumen al envión.

 

 

 

 

 

 

 

 

Por Jorge Vasconcelos   

 

Buenos Aires, viernes 10 julio (PR/26) — La economía argentina creció cerca de un 3,0% anualizado en el primer trimestre de 2026 respecto al último tramo de 2025. Lo llamativo es que lo hizo pese a que la tasa de inversión lleva cuatro trimestres consecutivos en baja.

El envión vino del lado de la oferta: mejoras de productividad y un saldo positivo entre exportaciones e importaciones. Son factores genuinos, pero todavía falta que se sumen con más fuerza el consumo y la inversión.

Para el segundo trimestre, la proyección es algo más moderada: un crecimiento en torno al 2,0% anualizado. Los indicadores de consumo básico y la recaudación ligada al mercado interno parecen haber tocado piso y empiezan a repuntar.

La gran incógnita para la segunda mitad del año es cuánto se puede acelerar esa recuperación, porque el crédito sigue trabado por la elevada morosidad. La buena noticia es que la baja de la inflación ayuda a recomponer el poder adquisitivo de los salarios, y cuatro meses seguidos de tasas de interés de corto plazo de entre el 20% y el 25% anual podrían aflojar un poco esa traba.

 

Reservas en alza y cuentas externas más ordenadas

 

En el frente externo el panorama es alentador. La cuenta corriente del balance de pagos acumuló un superávit de 2.000 millones de dólares en los primeros cinco meses del año, con posibilidades de cerrar el año calendario en un nivel cercano a neutro.

A eso se suma una mejora de 7.100 millones de dólares en las reservas brutas del Banco Central en lo que va de 2026. Las reservas netas ya llegan a 10.400 millones de dólares si se incluyen los compromisos de corto plazo, entre ellos los BOPREAL.

 

 

También hubo avances en el programa financiero: prácticamente se completó la refinanciación de los vencimientos de 2026 y se achicó la brecha de necesidades de financiamiento para 2027.

La demanda de dólares de las personas físicas sigue siendo un frente para monitorear de cerca. Entre enero y mayo, por cada 100 dólares de superávit comercial de bienes, 84 dólares se destinaron a la llamada «formación de activos externos» del sector privado. Aun así, ese fenómeno no impidió que las reservas siguieran recuperándose.

 

El desafío político detrás de los números

 

Como la marcha de la economía todavía es «materia opinable» en cuanto a resultados inmediatos, para el Gobierno se vuelve clave recuperar la iniciativa política, sobre todo tras las idas y vueltas por la demorada salida del Jefe de Gabinete.

Después de varios meses de deterioro, los índices de confianza en el gobierno que mide la Universidad Di Tella mostraron señales de un posible rebote en las últimas mediciones. Pero consolidar esa gobernabilidad exige más logros en el Congreso y avanzar con la implementación de las reformas ya vigentes.

Ese camino depende, en buena medida, de que el Ejecutivo logre sumar suficientes gobernadores aliados para inclinar la balanza tanto en el Senado como en Diputados. Así podría evitar que la oposición más dura logre imponer, en este segundo semestre, un funcionamiento «en modo electoral» de la economía.

En paralelo, resulta clave despejar las dudas sobre el financiamiento de los vencimientos de deuda externa de 2027 y afinar las herramientas para suavizar la volatilidad cambiaria, sin caer en la tentación de «pelear contra la corriente» de los factores que determinan el tipo de cambio.

 

Todavía no alcanza con el piloto automático

 

Las mejoras de productividad y el buen momento exportador explican buena parte del crecimiento moderado del PIB, de entre 2,5% y 3,0% anual en la medición desestacionalizada, un resultado que se apoya en las reformas iniciadas a fines de 2023.

Pero para dar el siguiente paso hace falta más combustible: que la inversión, el empleo y el consumo se recuperen con más fuerza y así consoliden, en lo económico y en lo político, los avances que ya empiezan a notarse. El contexto mundial, pese a sus turbulencias, ofrece más oportunidades que amenazas, aunque aprovecharlas exige una reconversión permanente de los sectores productivos.

 

 

Conviene tomar como referencia abril de 2024 -el piso del nivel de actividad tras el fuerte ajuste inicial- y no 2023, todavía marcado por los cepos cambiarios y comerciales, para evaluar realmente qué sectores logran crecer bajo las nuevas reglas de juego.

Desde ese piso, la mayoría de los sectores muestra números positivos. Pero hay una diferencia clara entre los que sostienen el crecimiento y los que, tras el rebote inicial, empezaron a perder parte de lo recuperado: industria, comercio y construcción.

 

Industria: una foto más matizada de lo que parece

 

Etiquetar a estos sectores como los «perdedores» del nuevo modelo sería simplificar demasiado. En muchos casos, la falta de dinamismo no tiene que ver con la competencia de productos importados, sino con problemas bien locales: falta de crédito de largo plazo, una reforma laboral que recién arranca y una presión tributaria todavía muy alta, sobre todo por impuestos distorsivos como Ingresos Brutos y las tasas municipales.

Dentro de la industria, actividades que representan un 56% del PIB sectorial muestran una notable capacidad de adaptación. La producción de Alimentos subió un 5,6% entre abril de 2024 y el mismo mes de 2026; Madera, Papel y Refinación de petróleo crecieron entre 9,4% y 9,6%; Productos Químicos avanzó 17,0% y Minerales no metálicos, nada menos que 20,4%.

 

 

Del otro lado están los sectores con más dificultades -que representan un 30,0% del valor agregado industrial-, como Maquinaria y Equipo, Industrias Metálicas básicas, Prendas de Vestir, Textiles y Automotores, con caídas de entre el 5,0% y el 10% frente a abril de 2024. Aun así, dentro de cada rubro hay empresas que lograron diferenciarse y crecer, lo que muestra que hay semillas de reconversión, aunque no alcancen para salvar a todas las firmas.

 

Comercio y construcción: el consumo empieza a asomar

 

Fuera de la industria, comercio y construcción son los otros sectores que retrocedieron en los últimos doce meses, después de haber rebotado desde el piso de actividad de mediados de 2024.

En el comercio, el problema pasa por el volumen de la demanda. Según datos de consumo masivo de Scentia, el piso se tocó en noviembre de 2025 y desde entonces la recuperación es gradual pero sostenida: en mayo de este año, el nivel ya está un 4,9% por encima de esa referencia, aunque interanualmente el consumo masivo todavía cae 1,6%.

Por debajo de la superficie, sin embargo, hay señales claras de cambio estructural: el comercio electrónico crece un 29,9% interanual, y el precio promedio de los productos de consumo masivo sube 11,8 puntos porcentuales menos que la inflación del INDEC (21,4% contra 33,2%). Esa diferencia refleja tanto el peso de los servicios en el índice oficial como la constante búsqueda de los consumidores por la mejor relación calidad-precio, un verdadero mecanismo de «defensa del bolsillo».

El mercado automotriz es otro ejemplo de la velocidad del cambio: hace dos años, el 70% de los vehículos patentados era de origen nacional y el 30% importado; hoy esa proporción se invirtió por completo. Mientras tanto, las plantas orientadas a la exportación, como las de pickups, siguen funcionando a capacidad plena.

 

Construcción: el piso más bajo en dos décadas

 

En construcción, el freno responde a varios factores. Los datos del primer trimestre de 2026 muestran a la inversión en el sector en su piso de los últimos 20 años, apenas el 6,9% del PIB.

La falta de obra pública y de crédito hipotecario para las familias pesan, pero no son la única causa: también hay un problema de competitividad, por falta de escala y de modernización de los procesos productivos, que se refleja en precios relativamente más caros que el promedio de la economía.

De todos modos, en la medición desestacionalizada, la construcción parece haber tocado piso a principios de este año, en sintonía con el consumo masivo. Son mejoras que, muy gradualmente, podrían empezar a notarse en el segundo semestre, aunque no hay que esperar milagros.

 

El límite invisible: la productividad de 2007

 

La restricción de fondo es la productividad: viene recuperándose desde 2024, pero todavía está en niveles similares a los de 2007, casi veinte años atrás.

Un indicador simple -el PIB sobre el empleo total- mejoró a un ritmo del 3,4% anual entre el primer trimestre de 2024 y el mismo período de 2026, pero aun así se ubica un 8,5% por debajo del nivel de 2012, el momento en que se instalaron los cepos estrictos al cambio y al comercio.

Es, quizás, el dato más contundente sobre el fracaso de la vieja receta de hacer crecer la economía a fuerza de expandir el gasto público sin financiamiento genuino: ese esquema termina desequilibrando la macroeconomía y alimentando el clásico ciclo de «stop and go».

 

 

El gasto nacional ya se ajustó, ¿y las provincias?

 

Medido en dólares, el gasto público nacional muestra un cambio de escala relevante frente a episodios previos. En enero de 2016 las erogaciones eran de 213.200 millones de dólares; para octubre de 2017 habían bajado a 198.200 millones, un ajuste que resultó insuficiente frente a un déficit de cuenta corriente cercano al 5% del PIB.

Tras la crisis de 2018, tuvo que llegar una fuerte devaluación para que el gasto en dólares alcanzara un nivel de equilibrio hacia 2019, con el costo político ya conocido. Hoy, en cambio, el gasto primario nacional se ubica en 101.800 millones de dólares en los últimos doce meses, 48,6% por debajo del pico de 2017, mientras la cuenta corriente tiende a ser neutra frente al déficit de 5 puntos del PIB de aquel entonces.

Esa relación entre el gasto público en dólares y el equilibrio externo es clave para pensar la consistencia de la política macroeconómica hacia 2026/27, con menos margen para sorpresas negativas que en 2018/19.

El interrogante pasa ahora por provincias y municipios. Su gasto consolidado bajó de 19,5% a 17,5% del PIB entre 2023 y 2024, pero el ajuste fue menor y de corta vida: en 2025 ya había vuelto al 19,9% del PIB, por encima del nivel de 2023.

 

 

Impuestos distorsivos, el freno silencioso a la productividad

 

El financiamiento de provincias y municipios depende en buena parte de impuestos muy distorsivos, como Ingresos Brutos, Sellos y las tasas municipales. Esa carga recae sobre los sectores formales de la economía y erosiona su capacidad de competir con la informalidad.

Se forma así un círculo vicioso que golpea especialmente a sectores intensivos en empleo, como los servicios, el comercio, el transporte y varias industrias. La nueva reforma laboral ayuda a facilitar la formalización, pero mientras estos impuestos sigan castigando a quien declara sus ventas, el incentivo para «blanquear» seguirá siendo débil.

 

 

El dato final resume el desafío: el gasto consolidado de provincias y municipios hoy supera en 4,2 puntos del PIB al de 2007, justo cuando la productividad laboral volvió a niveles de aquel año. Países como India, que reemplazaron una maraña de tributos distorsivos por un «Súper-IVA» en un proceso que se completó en 2017, lograron a la vez más formalidad, menores costos y mayor inversión. Esa experiencia ya empieza a replicarse en Brasil, y la Argentina podría tomar nota.

 

 

 

 

Primicias Rurales
Fuente: novedadeseconomicas.ieral.org

 

 

La faena bovina repuntó en junio, pero el primer semestre aún muestra una caída frente a 2025

La faena bovina repuntó en junio, pero el primer semestre aún muestra una caída frente a 2025

La industria frigorífica recuperó ritmo durante junio con un incremento mensual de la faena y de la producción de carne. Sin embargo, el balance de los primeros seis meses del año continúa reflejando una menor actividad respecto de 2025, aunque el mayor peso promedio de las reses permitió amortiguar parte de esa baja.

 

 

 

Buenos Aires viernes 10 julio (PR/26)–Junio dejó una señal positiva para la cadena de ganados y carnes. La faena alcanzó aproximadamente 1,077 millones de cabezas, un 7,6% más que en mayo. La producción de carne también mejoró 8,3%, hasta rozar las 260 mil toneladas equivalente res con hueso.

Pese a ello, la comparación con junio del año pasado todavía muestra una leve retracción, tanto en la cantidad de animales procesados como en el volumen producido.

Informe Faena Vacunos ABC Feb 2022 | PDF | Vacas | Bovinos

 

Junio dejó una señal positiva para la cadena de ganados y carnes. La faena alcanzó aproximadamente 1,077 millones de cabezas, un 7,6% más que en mayo.

La producción de carne también mejoró 8,3%, hasta rozar las 260 mil toneladas equivalente res con hueso. Pese a ello, la comparación con junio del año pasado todavía muestra una leve retracción, tanto en la cantidad de animales procesados como en el volumen producido.

Este comportamiento refleja una recuperación coyuntural más que un cambio de tendencia. El mercado continúa condicionado por una oferta más reducida de hacienda, especialmente en categorías clave para el abastecimiento interno y las exportaciones.

Este comportamiento refleja una recuperación coyuntural más que un cambio de tendencia. El mercado continúa condicionado por una oferta más reducida de hacienda, especialmente en categorías clave para el abastecimiento interno y las exportaciones.

 

El semestre sigue por debajo de 2025

 

Entre enero y junio se faenaron 6,02 millones de bovinos, un 8,9% menos que un año antes. La menor disponibilidad de novillos, vaquillonas y vacas explica gran parte de esta reducción. También descendió la cantidad de hembras enviadas a faena.

Entre enero y junio se faenaron 6,02 millones de bovinos, un 8,9% menos que un año antes. La menor disponibilidad de novillos, vaquillonas y vacas explica gran parte de esta reducción. También descendió la cantidad de hembras enviadas a faena.

 

Informe de faena y produccion bovina del Consorcio de Exportadores de Carnes Argentinas – Ganados & Carnes

 

Aun así, la participación de hembras se mantuvo en torno del 47%, un nivel considerado estable por los analistas y que no refleja una liquidación acelerada del rodeo.

Aun así, la participación de hembras se mantuvo en torno del 47%, un nivel considerado estable por los analistas y que no refleja una liquidación acelerada del rodeo.

 

Más kilos por animal

 

Uno de los datos más destacados fue el aumento del peso promedio de las carcasas, que llegó a 241,2 kilos. Este incremento permitió sostener la producción de carne pese a la menor cantidad de animales faenados. En el acumulado anual el peso medio también superó al registrado en 2025.

Uno de los datos más destacados fue el aumento del peso promedio de las carcasas, que llegó a 241,2 kilos. Este incremento permitió sostener la producción de carne pese a la menor cantidad de animales faenados. En el acumulado anual el peso medio también superó al registrado en 2025.

 

Menos animales, más carne: el dato que marca un cambio en la ganadería argentina durante 2026.

 

Exportación y frigoríficos

 

Las empresas agrupadas en el Consorcio ABC representaron el 41,2% de la faena nacional durante junio, incrementando su participación frente a mayo y al mismo mes del año pasado. Según Mario Ravettino, presidente del Consorcio, la recuperación respondió en parte a una mayor disponibilidad de novillos y vacas con destino exportador.

Las empresas agrupadas en el Consorcio ABC representaron el 41,2% de la faena nacional durante junio, incrementando su participación frente a mayo y al mismo mes del año pasado. Según Mario Ravettino, presidente del Consorcio, la recuperación respondió en parte a una mayor disponibilidad de novillos y vacas con destino exportador.

Informe de faena y producción bovina – Mayo 2025 – Saladillo Campo

 

Qué esperar

 

El segundo semestre será determinante para confirmar si la mejora de junio logra consolidarse. La evolución del consumo interno, la demanda internacional y la disponibilidad de hacienda seguirán siendo los factores que marcarán el desempeño del negocio cárnico argentino. Si el peso promedio continúa aumentando y mejora la oferta de animales terminados, la industria podría cerrar el año con indicadores más sólidos.

El segundo semestre será determinante para confirmar si la mejora de junio logra consolidarse. La evolución del consumo interno, la demanda internacional y la disponibilidad de hacienda seguirán siendo los factores que marcarán el desempeño del negocio cárnico argentino. Si el peso promedio continúa aumentando y mejora la oferta de animales terminados, la industria podría cerrar el año con indicadores más sólidos.

 

Meta descripción

La faena bovina creció durante junio de 2026, aunque el primer semestre sigue por debajo de 2025. El mayor peso de las reses sostuvo la producción de carne.

 

 

 

Primicias Rurales
Fuente: Consorcio de Exportadores de Carnes Argentinas ABC