El último informe de la Red Nacional de Monitoreo revela un incremento de poblaciones de Dalbulus maidis más temprano e intenso que el ciclo anterior en regiones endémicas. Aunque el grueso de la cosecha histórica 2025/26 está fuera de peligro por su avanzado estado, se investigan síntomas foliares en el NOA y NEA.
Los especialistas refuerzan la importancia de híbridos tolerantes y monitoreo constante para blindar los rindes futuros.
Buenos Aires, lunes 20 de abril (PR/26) — . Si bien el grueso de la campaña histórica de maíz 2025/26 está a salvo, los datos del 40º informe de la Red Nacional de Monitoreo de Dalbulus maidis, tomados entre el 2 y el 17 de abril de 2026, presentan un nuevo incremento de las poblaciones de chicharrita, en consonancia con lo que se venía detectando en el relevamiento anterior.
Respecto de 2025, este año se presenta una presión de la plaga más temprana e intensa en las regiones endémicas (NOA y NEA) y en el Centro-Norte.
Adicionalmente, en las zonas endémicas se detectó un porcentaje moderado (6-13%) de insectos portadores de Corn Stunt Spiroplasma (CSS).
Por otra parte, la Red se encuentra evaluando síntomas foliares detectados en algunas localidades del NOA y el NEA.
“Los productores se preocupan al observar este tipo de síntomas, pero su presencia por sí sola no es concluyente: aún no podemos afirmar con certeza cuál será su impacto sobre el rendimiento. Por eso, estamos analizando estos casos en distintas localidades, junto con las estrategias de manejo implementadas, para determinar cuáles ofrecen mejores resultados, cuál es el daño real sobre los rindes y así generar información clave de cara a la próxima campaña.
Hasta el momento, en el NOA y el NEA, los síntomas foliares parecen estar asociados a un manejo integral deficiente”, indicó Alejandro Vera, coordinador de la Red.
“Insistimos en que es fundamental tomar decisiones basadas en la pirámide de manejo del vector: monitorear trampas y cultivos, elegir híbridos tolerantes y realizar aplicaciones oportunas según la información relevada en campo. Estas experiencias permitirán establecer las mejores estrategias de manejo para el futuro”, agregó el especialista.
En la región endémica del NOA, la totalidad de las trampas registró presencia del vector, y el 80% en la categoría más alta (más de 100 adultos), lo que muestra una fase de incremento sostenido.
El 85% de las trampas estuvieron sobre cultivos de maíz, en los que predominan los estadios fenológicos reproductivos avanzados (R4–R6), con la excepción de la zona productora de choclo del norte de Salta, donde los cultivos aún se encuentran en fases vegetativas.
En el NEA, donde el 97% de las trampas estuvo sobre cultivos de maíz, la mayoría en fases fenológicas reproductivas avanzadas (R4-R5), el 57% registró la categoría superior de capturas. Si bien la presión de la plaga es alta, las poblaciones aparecen en una fase de estabilidad.
En el Litoral, donde el 66% de las trampas estuvieron instaladas sobre maíces, se registraron capturas en el 77% de las localidades monitoreadas. Las poblaciones del vector registraron aquí un incremento leve, con un 37% de las trampas en los niveles más altos de capturas, principalmente en Entre Ríos.
En el Centro-Norte, con el 90% de las trampas instaladas sobre maíz, se registraron nuevamente incrementos poblacionales: el vector estuvo presente en el 91% de las localidades monitoreadas, y el 58% correspondió a la categoría más alta.
En cuanto al Centro-Sur, donde el 80% de las trampas se ubicaron sobre lotes con maíz, la chicharrita estuvo ausente en el 48% de las localidades relevadas, mientras que un 21% registró la categoría más baja (1 a 4 adultos por trampa).
Acerca de la Red Nacional de Monitoreo de Dalbulus maidis
La Red Nacional de Monitoreo de Dalbulus maidis surgió en 2024, en respuesta al problema del complejo del achaparramiento del maíz transmitido por esta plaga, que afectó gran parte de la superficie maicera de la Argentina.
Coordinada por la Asociación Maíz y Sorgo Argentino (Maizar), participan en ella instituciones claves del sector agropecuario argentino.
Detectan el avance del picudo negro en nuevas zonas productivas y refuerzan las alertas para el cultivo de soja.
Buenos Aires, sábado 21 marzo (PR/26) — El avance del picudo negro en cultivos de soja comienza a encender señales de alerta en distintas regiones productivas del país, a partir de nuevas detecciones que confirman su expansión geográfica más allá de su área histórica en el NOA.
De acuerdo con reportes de INTA y el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa), junto a información difundida por distintos medios la plaga fue detectada por primera vez en el noroeste de Santa Fe, en la zona de Ceres, sumándose a registros recientes en Córdoba y Santiago del Estero.
Especialistas del INTA, como Eduardo Trumper —coordinador nacional del Programa de Protección Vegetal—, advierten que si bien la situación no constituye aún una “alarma generalizada”, sí representa una clara señal de expansión. “Estos hallazgos sugieren la ampliación del área de distribución de esta importante plaga”, indicó el técnico.
El insecto, identificado como Rhyssomatus subtilis, genera daños severos en distintas etapas del cultivo de soja.
Ataca cotiledones en estadios tempranos y luego afecta las vainas en fases reproductivas (R5-R6), mientras que sus larvas se alimentan directamente de los granos.
En escenarios críticos, las pérdidas pueden alcanzar hasta el 100% del rendimiento, tal como señalan reportes.
La expansión territorial muestra un patrón claro: desde focos iniciales en Tucumán, Salta y Santiago del Estero, el picudo negro avanzó hacia Córdoba y ahora se consolida su presencia en Santa Fe. En este sentido, técnicos del INTA destacan que la detección en Ceres marca un hito clave en la dinámica de dispersión de la plaga.
Frente a este escenario, los especialistas recomiendan intensificar el monitoreo, especialmente en etapas reproductivas, y evitar el monocultivo de soja mediante la rotación de cultivos, una práctica clave para interrumpir el ciclo biológico del insecto, que puede sobrevivir como larva en el suelo.
Asimismo, desde el INTA subrayan la necesidad de fortalecer redes de colaboración entre instituciones, asesores y productores. En esa línea, se impulsan capacitaciones técnicas —como las realizadas en Ceres y Rafaela— orientadas a mejorar la detección temprana y el manejo integrado.
También se recomienda prestar especial atención a las emergencias del insecto tras lluvias primaverales y aplicar controles focalizados cuando se detectan los primeros focos.
Aunque por el momento no se trata de una situación crítica generalizada, el consenso entre organismos técnicos es claro: el avance del picudo negro requiere seguimiento cercano para evitar que se transforme en un problema estructural en la producción de soja.
El 34º informe de la Red Nacional de Monitoreo de Dalbulus maidis, con datos de capturas relevados entre el 1 y el 16 de enero de 2026, muestra una expansión de la chicharrita desde el norte del país, situación consistente con el avance de la temporada estival y el incremento de las siembras de maíz tardío. “Es un escenario no para preocuparse, pero sí para ocuparse.
Buenos Aires, 22 de enero (PR/26) .-.La detección oportuna en estas fases iniciales resulta determinante para reducir el riesgo sanitario y preservar la eficacia de las estrategias de manejo implementadas”, señalaron los técnicos de la Red. Esto particularmente en las zonas endémicas del NEA y NOA, donde está aumentando la siembra de maíz, “lo que podría incidir en la evolución de la dinámica poblacional del vector”.
En el NOA, con el 62% de las trampas instaladas sobre cultivos de maíz, se observó un incremento de la población de Dalbulus maidis: las localidades sin detecciones cayeron al 35% del total de la región, mientras que en un 59% se dieron capturas de entre 1 y 20 adultos por trampa.
En el NEA, con el 72% de las trampas en lotes con maíz, el vector estuvo ausente en el 23% de las localidades monitoreadas, mientras que un 56% registró capturas de 1 a 20 adultos por trampa, y un 15% alcanzó valores de entre 21 y 50 adultos por trampa.
En el Litoral, donde el 95% de las trampas se encuentra sobre cultivos de maíz, el 43% no detectó presencia del vector, aunque en localidades puntuales de Corrientes y Entre Ríos, con lotes de maíz en estadios reproductivos avanzados (que ya no son susceptibles a Spiroplasma), volvieron a detectarse incrementos en la categoría alta.
En la región Centro-Norte, que tiene el 94% de las trampas instaladas en lotes con maíz, las localidades sin detecciones de chicharrita se redujeron a 58%, mientras que un 29% presentó el nivel de capturas más bajo (1 a 4 adultos por trampa).
El Centro-Sur, que tiene el 98% de las trampas en lotes de maíz, es la zona donde la dinámica poblacional se mantiene estable y en niveles mínimos: en el 92% de las localidades no registró detecciones del vector.
El actual informe presenta además datos de infectividad a Spiroplasma en localidades del NEA, el Litoral y el Centro Norte.
Informe completo de la Red y el detalle por regiones: https://www.maizar.org.ar/vertext.php?id=978
Acerca de la Red Nacional de Monitoreo de Dalbulus maidis
La Red Nacional de Monitoreo de Dalbulus maidis surgió en 2024, en respuesta al problema del complejo del achaparramiento del maíz transmitido por esta plaga, que afectó gran parte de la superficie maicera de la Argentina. Coordinada por la Asociación Maíz y Sorgo Argentino (Maizar), participan en ella instituciones claves del sector agropecuario argentino: la Asociación Argentina de Protección Profesional de Cultivos Extensivos (AAPPCE), la Asociación Argentina de Productores en Siembra Directa (Aapresid), los Consorcios Regionales de Experimentación Agrícola (CREA), el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) y la Estación Experimental Agroindustrial Obispo Colombres (EEAOC).
Los objetivos de la Red Nacional de Monitoreo Dalbulus maidis son informar sobre la captura de adultos de esta especie con trampas cromáticas adhesivas en regiones donde se cultiva de maíz, y sobre el porcentaje de la infección estacional de estos adultos con Corn Stunt Spiroplasma (CSS), tarea a cargo del Centro de Bioinvestigaciones de la UNNOBA-CICBA (Conicet).
Las atravesaron más de 21 millones de pasajeros. SENASA verifica el equipaje para proteger los estatus fitozoosanitarios de la producción agropecuaria.
Buenos Aires, 13 de enero (PR/26) .- Durante el año 2025, el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA) verificó los equipajes de las personas que ingresaron o regresaron al país desde el exterior con el objetivo de prevenir ingreso de plagas y enfermedades que puedan afectar la producción agropecuaria argentina.
El año pasado, el organismo sanitario nacional – presente en más de 100 puestos de frontera – registró el paso de más de 21 millones de pasajeros solo en las cinco áreas limítrofes con mayor tránsito de personas.
De ese total de cinco puestos más transitados, tres están ubicados en las provincias de Misiones y de Corrientes y los dos restantes en el AMBA.
Por el puente internacional «Tancredo Neves” – ubicado a 20 km aproximadamente de las Cataratas del Iguazú y que une las ciudades de Puerto Iguazú (Argentina) con Foz de Iguazú (Brasil) pasaron 7.592.519 personas.
En segundo lugar se ubicó el puente internacional “San Roque González de la Santa Cruz” – que une a Posadas (Misiones) con la ciudad de Encarnación (Paraguay)- por donde transitaron 5.457.732 personas y le siguió el puente Internacional «Agustín P. Justo – Getulio Vargas» – conecta las ciudades de Paso de los Libres (Corrientes) y Uruguaiana (Brasil) – que fue atravesado por 3.016.946 personas.
Las fronteras de estas provincias mesopotámicas, a cargo del personal del Centro Regional Corrientes Misiones del SENASA, se caracterizan por ser fluviales, con tránsito de vehículos y personas a través de balsas y lanchas; terrestres, circulan vehículos por pasos secos o puentes y ferroviaria, un tren con tráfico vecinal fronterizo conecta Posadas y Encarnación.
Los dos lugares restante corresponden a la zona del AMBA. A través del Aeropuerto Internacional “Ministro Pistarini”, ubicado en la localidad bonaerense de Ezeiza, ingresaron 2.979.944 pasajeros y por el Aeroparque «Jorge Newbery» de la Ciudad de Buenos Aires (CABA), 2.530.987.
Estos datos figuran en el Sistema Integrado de Gestión de barreras, fronteras, aeropuertos y tráfico federal (SIG-Barreras) del SENASA y son provistos por las oficinas de la Dirección Nacional de Migraciones.
La presencia del SENASA en las fronteras tiene como objetivo central evitar el ingreso de productos y subproductos de origen animal y vegetal que pudieran contener plagas y/o enfermedades que afecten la producción nacional y, de ese modo, cuidar el estatus zoofitosanitario argentino y mantener abiertos los mercados internacionales.
Quienes deseen conocer qué tipo de productos se pueden ingresar y cuáles no, pueden consultar el apartado “Información para el viajero” en la página web del SENASA, comunicarse al correo electrónico responde@senasa.gob.ar o enviar un mensaje al Whatsapp oficial del SENASA: +541135859810.
Esta campaña comenzaron a registrarse daños inesperados de Spodoptera frugiperda en híbridos de maíz que expresan proteína Vip3A, una de las biotecnológicas más recientes y eficaces disponibles para el control de esta plaga.
Buenos Aires, lunes 22 diciembre (PR/25) — El gusano cogollero (Spodoptera frugiperda) vuelve a encender alertas en esta campaña maicera. Los primeros reportes de daños en híbridos con proteína Vip3A surgieron en Corrientes, sobre todo en siembras tempranas, y luego se sumaron observaciones en el norte de Santa Fe y en Córdoba.
Las larvas generaron daño visible en hojas y cogollos, y en todos los casos se realizaron las pruebas específicas para confirmar la correcta expresión del evento, descartando fallas en la construcción o en la expresión del evento biotecnológico.
El hallazgo plantea una señal temprana de posible merma en la eficacia de Vip3A frente a una de las plagas más relevantes del cultivo.
Los individuos resistentes están siempre presentes en las poblaciones naturales, aunque en baja frecuencia alélica, lo que garantiza la eficacia inicial de un nuevo evento biotecnológico. Sin embargo, la resistencia es un proceso microevolutivo inevitable: no puede evitarse por completo, solo puede demorarse su manifestación mediante la implementación de buenas prácticas de manejo.
Por este motivo, resulta fundamental caracterizar los cambios en la susceptibilidad a lo largo del tiempo. En este contexto, ya se han comenzado a recolectar muestras para su análisis, con el objetivo de determinar y comprender estos cambios en la respuesta de Spodoptera frugiperda a la proteína Vip3A.
Una plaga clave del maíz argentino
El gusano cogollero es una de las principales amenazas del maíz en nuestro país y en toda América. Se trata de una especie altamente polífaga, capaz de alimentarse de más de 186 especies vegetales, pero con preferencia por maíz, sorgo y pasturas. En condiciones favorables puede completar su ciclo en menos de 30 días, lo que le permite desarrollar varias generaciones por año.
El daño que ocasiona es muy variable y depende del estadio larval y de la fenología del cultivo. Las larvas pequeñas generan raspados y defoliaciones leves, mientras que las de estadios avanzados pueden cortar plántulas, destruir rápidamente el cogollo y perforar tallos y espigas. Cuando las larvas se establecen dentro del cogollo, provocan lesiones características que dan origen al nombre de gusano cogollero.
En campañas secas pueden avanzar hacia el tallo y generar galerías internas que reducen el crecimiento de la planta y, en muchos casos, pueden confundirse con las producidas por Diatraea saccharalis. En espiga, pueden afectar toda su longitud y comprometer la formación de grano (daño directo). Las pérdidas de rendimiento pueden superar el 20-30% en situaciones de alta presión sin control oportuno.
En Argentina la especie ha demostrado una gran capacidad de adaptación, lo que motivó la adopción masiva de eventos biotecnológicos Bt como principal herramienta de manejo.
Las proteínas Bt: una herramienta valiosa, pero no infalible
Las proteínas Bt constituyen una herramienta valiosa para el manejo de plagas, aunque no infalible. Los maíces pueden expresar proteínas insecticidas derivadas de Bacillus thuringiensis (Bt) que, al ser ingeridas por las larvas, provocan su muerte. Los primeros materiales disponibles incorporaron proteínas Cry1Ab, Cry1Fa y Cry2Ab, que ofrecieron un buen control inicial, pero que con el tiempo y bajo la alta presión de selección comenzaron a mostrar casos de resistencia o pérdida de eficacia.
Como respuesta a la pérdida de eficacia de las proteínas Cry en diversas regiones, el lanzamiento de eventos que incorporan la proteína Vip3A (Vegetative Insecticidal Protein) representó un avance clave para el manejo de la plaga. Sin embargo, la eficacia limitada de otras proteínas en ciertas poblaciones de la plaga llevó a una dependencia creciente y a la rápida masificación de esta nueva herramienta, lo que a su vez incrementó la presión de selección y el riesgo de evolución de resistencias.
A diferencia de las proteínas Cry, Vip3Aa es una protoxina que, tras ser ingerida por la larva, debe activarse dentro del intestino para ejercer su toxicidad, comentó a la REM el especialista Alejandro Vera de la Estación Experimental Agroindustrial Obispo Colombres (EEAOC). Una vez consumida, la protoxina es procesada por enzimas hasta convertirse en la toxina activa, que sufre un marcado cambio estructural. Luego, la toxina Vip3Aa, se une a receptores específicos del epitelio intestinal. Esta unión desencadena la formación de poros, provocando la muerte celular por choque osmótico.
Estudios internacionales
Investigadores del Departamento de Entomología y Patología de Plantas de la Universidad de Tennessee estudiaron este mecanismo de acción y la posible resistencia en una población de Spodoptera frugiperda de Luisiana, Estados Unidos.
En larvas susceptibles, la toxina causa un daño rápido en el epitelio del intestino medio, y eso se refleja enseguida en una caída del pH intestinal. En las resistentes, ese descenso solo aparece cuando reciben la toxina ya activada. Al consumir la protoxina casi no la procesan, por lo que la activación de Vip3Aa es mucho menos eficiente y el daño en el intestino se retrasa.
La situación cogollero-maíces Bt en nuestro país
No obstante, los daños detectados esta campaña en híbridos que expresan esta proteína podrían indicar que dicha ventaja comienza a disminuir. Vip3Aa continúa siendo una herramienta fundamental frente a esta plaga, por lo que la aparición de daños en estos materiales constituye una señal de alerta que requiere atención inmediata y acciones coordinadas entre los distintos actores del sector.
El registro de daños en maíces Vip3Aa confirma que ninguna herramienta es invulnerable cuando se aplica de forma aislada o sin el acompañamiento de otras prácticas. La falta de cumplimiento del refugio estructurado y la repetición de un mismo evento Bt durante varias campañas consecutivas son factores que ejercen una fuerte presión de selección sobre esta tecnología. Consecuentemente, desde 2019 la REM viene registrando una tendencia creciente en la superficie tratada para cogollero en maíces Bt (Fig. 1).
Figura 1. Superficie tratada para cogollero en maíz tardío con tecnología Vip3Aa. Fuente: REM-Aapresid.
Claves para un manejo sostenible del cogollero
Frente a esta situación, se refuerzan las recomendaciones de Manejo Integrado para disminuir la presión de selección, evitar que las poblaciones que presentan fallas logran dispersarse y sostener la eficacia de las herramientas disponibles.
-Cumplir con el refugio estructurado
El refugio (10% del lote sembrado con híbridos no Bt) permite conservar poblaciones susceptibles de la plaga, diluyendo la aparición de individuos resistentes.
-Diversificar el uso de eventos Bt cuando sea posible
Evitar sembrar campañas consecutivas con híbridos que expresen las mismas proteínas Bt. Alternar materiales con diferentes combinaciones de proteínas puede contribuir a reducir la presión de selección sobre un mismo modo de acción.
-Complementar con control biológico y químico racional
La incorporación de productos biológicos, junto con insecticidas selectivos aplicados en el momento oportuno, puede ayudar a reducir la población sin ejercer presión excesiva.
-Manejar la fecha de siembra y el ambiente
Las siembras tempranas suelen escapar a los picos poblacionales de la plaga. En zonas de alta presión, puede ser clave ajustar el momento de implantación para minimizar el riesgo.
-Controlar malezas y rastrojos
El cogollero puede sobrevivir en hospederos alternativos. Mantener los lotes limpios y los rastrojos bien manejados ayuda a cortar su ciclo.
-Monitoreo del lote
El monitoreo sistemático es la base. Identificar oportunamente la presencia de larvas, daños o fallas de control permite tomar decisiones tempranas y evitar la expansión de poblaciones resistentes.
La REM hace énfasis en la importancia de monitorear semanalmente los lotes desde emergencia hasta floración. En el caso de encontrar daños inesperados, se debe registrar y georreferenciar y reportar las sospechas de pérdida de eficacia a técnicos de las empresas responsables para fortalecer la vigilancia colectiva.
La detección de daños inesperados debe entenderse como una alerta preventiva y una oportunidad. Aún es posible preservar la eficacia de esta tecnología si se actúa en forma coordinada entre productores, asesores, empresas, instituciones y redes técnicas.
Desde la REM se continuará trabajando junto a los equipos técnicos y organismos de investigación para actualizar la información sobre el estado de esta problemática y difundir estrategias de manejo conel objetivo de cuidar las herramientas disponibles.