Jul 2, 2026 | Actualidad, Agricultura, Nutricion vegetal y animal
Al inicio del Seminario ACSOJA 2026, que se realiza en la Bolsa de Comercio de Rosario, referentes de FERTILIZAR Asociación Civil y la EEA Obispo Colombres de INTA, coincidieron en que existe un amplio margen para incrementar la productividad del cultivo mediante una adecuada nutrición y estrategias preventivas frente al avance del picudo negro de la vaina.
Buenos Aires, jueves 02 de julio (PR/26) .- La nutrición del cultivo y el manejo integrado de plagas fueron los ejes de la charla técnica «Nutrición y plagas en soja: estrategias de manejo que potencian rendimientos», que reunió a especialistas de FERTILIZAR AC y de la Estación Experimental Agroindustrial Obispo Colombres (EEAOC), con la moderación de Juan Martín Enrico de INTA.
Roberto Rotondaro y Matías Saks de FERTILIZAR AC. expusieron sobre las claves de la nutrición en soja, mientras que Matías Medrano, investigador de la EEAOC, presentó los avances en el conocimiento y manejo del picudo negro de la vaina (Rhyssomatus subtilis), una plaga que dejó de ser un problema regional para convertirse en un desafío para las principales zonas sojeras del país.
Con la nutrición como herramienta para capturar rendimiento, Rotondaro destacó que uno de los principales desafíos de la producción argentina continúa siendo reducir la brecha entre el rendimiento potencial y el efectivamente alcanzado.
Según comentó, actualmente la soja presenta una brecha promedio de 880 kg. por hectárea, equivalente al 28% del potencial productivo en condiciones de secano. «Lo que el suelo necesita no se negocia. El fósforo sigue siendo el nutriente que marca la diferencia para construir rendimiento y aprovechar el potencial del cultivo», afirmó.
En esta línea los especialistas explicaron que el fósforo no sólo impacta directamente sobre la productividad sino también sobre la fijación biológica de nitrógeno, proceso que aporta una parte fundamental de los requerimientos del cultivo. Cuando el fósforo resulta limitante, disminuye la capacidad de formar nódulos, y se restringe la capacidad de la planta para incorporar nitrógeno atmosférico, generando pérdidas de rendimiento. El umbral crítico se ubica por debajo de 14 ppm de fósforo disponible, nivel a partir del cual comienzan a registrarse pérdidas significativas.
A su vez, señalaron que aproximadamente el 60% de los lotes argentinos presentan niveles de fósforo cercanos a la insuficiencia, mientras que los balances de nutrientes continúan siendo negativos, particularmente en soja, cultivo que extrae mucho más de lo que se repone.

En cuanto a otros nutrientes, los oradores expresaron que, si bien se ha mejorado levemente el uso de las tecnologías de fertilización, alrededor de un 50-60% de nitrógeno y fósforo, y un 35% de azufre, en relación con países competidores como Brasil, Argentina está muy lejos y en estado de riesgo.
Entre los beneficios de una nutrición balanceada, Saks destacó que la fertilización permite incrementar hasta un 37% la eficiencia en el uso del agua, transformando cada milímetro de lluvia en mayor producción, aspecto especialmente relevante para los planteos de secano. «Una adecuada nutrición no sólo aporta más rendimiento; también hace que el cultivo utilice mucho mejor el agua disponible y contribuya a mejorar la calidad del grano», sostuvo.
Pese a estos datos, la adopción de la práctica aún resulta limitada. Durante la campaña 2025 sólo el 48% del área de soja de primera y el 17% de la soja de segunda se fertilizaron, con dosis en general bajas, por debajo de otros cultivos como trigo y maíz, donde la adopción supera el 80%.
En respuesta a la consulta del moderador sobre cómo reducir esta brecha tecnológica, Rotondaro enfatizó: «La fertilización debe consolidarse como uno de los pilares de la agricultura sostenible, junto con la siembra directa y la rotación de cultivos. Difundir sus beneficios es fundamental para producir más, cuidar los recursos y mejorar la rentabilidad».
El picudo negro: un desafío que se expande

En la segunda exposición, Matías Medrano analizó la expansión del picudo negro de la vaina, una plaga que durante la última campaña amplió significativamente su distribución, desde el NOA hacia otras provincias productoras.
Según indicó, además de su histórica presencia en Santiago del Estero, durante la última campaña se registraron daños en Córdoba y Santa Fe, con pérdidas que oscilaron entre el 10% y el 100% del rendimiento. «El picudo negro dejó de ser un problema regional para transformarse en un desafío nacional. La mayor ventaja que tienen las nuevas zonas afectadas es la posibilidad de anticiparse aprovechando toda la experiencia acumulada en el NOA», señaló.
En cuanto a las particularidades del insecto, Medrano explicó que la especie presenta una generación por año, aunque posee una emergencia prolongada, con adultos que emergen durante aproximadamente 190 días, sincronizando su ciclo con las etapas reproductivas del cultivo.

Entre los estados R5 y R6 se da el momento crítico en el que las hembras depositan los huevos dentro de las vainas y las larvas consumen posteriormente los granos, afectando tanto el rendimiento como la calidad comercial.
Frente a este escenario, el investigador remarcó que el monitoreo oportuno constituye la base de cualquier estrategia de manejo.
Las recomendaciones incluyen monitoreo de suelo antes de la siembra, utilización de paño vertical durante el cultivo, rotaciones con gramíneas que no son susceptibles a esta plaga por lo que incluirlas en rotaciones puede cortar el ciclo de la plaga. Además de tratamientos de semillas en situaciones de riesgo y aplicaciones foliares cuando el monitoreo lo justifique.
Medrano también destacó la importancia de evitar la dispersión del insecto mediante la limpieza de cosechadoras, camiones y otros equipos de transporte, además de considerar prácticas de laboreo que reduzcan parcialmente la población hibernante.
«El manejo integrado combina monitoreo, rotación, tratamientos preventivos y buenas prácticas de logística. Evitar la dispersión de la plaga es clave para proteger las nuevas regiones sojeras», concluyó.
El panel cerró con un intercambio entre los especialistas sobre alternativas de manejo y las oportunidades que existen para seguir incrementando la productividad de la soja argentina mediante mejora de la fertilización y mayor difusión de tecnologías de procesos sustentadas en información técnica.
Primicias Rurales
Fuente: Paula Vázquez
Jun 27, 2026 | Especial
El pequeño escarabajo de las colmenas todavía no llegó a la Argentina, pero ya está en países vecinos. El SENASA intensifica la vigilancia y pide a los apicultores que actúen ahora.
Buenos Aires sabado 27 junio (PR/26)–Hay una plaga que los apicultores argentinos temen y que, por ahora, todavía no cruzó la frontera: el pequeño escarabajo de las colmenas (PEC). Este insecto, capaz de devastar apiarios enteros, ya se encuentra en Brasil, Bolivia y Paraguay, lo que pone a la Argentina en una situación de alerta permanente.
El Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA) viene monitoreando la amenaza desde 2016, cuando emitió la Resolución N° 302 para mantener el país en estado de vigilia sanitaria. Y ahora, con la plaga más cerca que nunca, refuerza las medidas de prevención.

Lo que hace tan peligroso al PEC no es solo su voracidad, sino su adaptabilidad. Este escarabajo se instaló sin problemas desde el frío de Canadá hasta el calor húmedo de Sudamérica, lo que indica que el clima argentino no sería ningún obstáculo para él. Una vez dentro de una colmena, sus larvas se alimentan de miel, polen y cría, destruyendo el panal y condenando a la colonia.
El impacto de una eventual detección no sería solo productivo. Argentina es uno de los principales exportadores de miel del mundo, y el ingreso del PEC podría cerrar mercados de manera inmediata, golpeando a toda la cadena apícola: desde el pequeño productor hasta las grandes empresas exportadoras.
Qué hacer para que el escarabajo no encuentre lugar en tu colmena
La prevención comienza por algo tan simple como mantener las colmenas en buen estado. El PEC aprovecha cualquier grieta, espacio vacío o acceso no controlado para instalarse. Por eso, el SENASA recomienda con énfasis:
- No ingresar al país material apícola vivo (colmenas, núcleos), ni material apícola usado ni frutas, sin su correspondiente certificación sanitaria.
- Eliminar el material de desecho de las colmenas en los apiarios.
- Verificar el estado del material de madera: tapar grietas y rajaduras que puedan convertirse en refugio para el PEC.
- Controlar las entradas a la colmena: debe haber una sola piquera de ingreso y salida de abejas.
- Revisar el alimentador interno y el espacio entre éste y el costado de la cámara de cría.
- No dejar cuerpos de colmena vacíos: las abejas deben tener control total del espacio interno.
Mover colmenas tiene reglas: el DT-e es obligatorio
Cada vez que se trasladen colmenas —sea hacia zonas de producción, polinización o salas de extracción—, ese movimiento debe estar respaldado por el Documento de Tránsito electrónico (DT-e). Esta herramienta es la que permite al SENASA rastrear el recorrido de cualquier material apícola: desde dónde sale hasta dónde llega.

Si el PEC ingresara al país y no hubiera registro de los traslados, la dispersión del parásito sería casi imposible de frenar. El DT-e aplica a colmenas, núcleos, paquetes de abejas, celdas reales, reinas y cuerpos melarios. Moverse sin él no solo es una infracción: en caso de emergencia sanitaria, podría significar la diferencia entre contener el brote o perder el control.
Si ves algo raro, avisá de inmediato: la detección temprana lo es todo
}Ante cualquier sospecha de presencia del PEC, la notificación al SENASA es obligatoria y urgente. La recomendación es no mover las colmenas hasta tener un diagnóstico definitivo. Si encontrás insectos sospechosos, recogelos en un frasco con alcohol y llevalo a la oficina del SENASA más cercana, o notificá de inmediato por cualquiera de estos canales:
- WhatsApp: (11) 5700-5704
- Correo electrónico: notificaciones@senasa.gob.ar
- Web: sección «Avisá al SENASA» en argentina.gob.ar
- Presencialmente o por teléfono en la oficina del organismo más cercana
- Formulario N° 6144 de Sospecha de PEC, disponible en la app SIGAPP
La apicultura argentina tiene mucho que defender. Cada colmena cuidada es una barrera más frente a una plaga que todavía no llegó, pero que ya toca la puerta. La prevención, el registro y la alerta temprana son, hoy, las mejores herramientas con las que cuentan los productores para mantener al PEC fuera del país.
Primicias Rurales
Fuente: SENASA
Jun 12, 2026 | Actualidad, Agricultura
Nuevas medidas oficiales actualizan el Plan de Contingencia y prohíben el traslado de ejemplares sospechosos.
Buenos Aires, viernes 12 de junio (PR/26)–Una plaga silenciosa pero destructiva tiene en alerta a las autoridades sanitarias del país.
El Picudo Rojo de las Palmeras (Rhynchophorus ferrugineus), un insecto que ataca distintas especies de palmeras y representa una amenaza de importancia cuarentenaria, llevó al SENASA a reforzar sus herramientas de control con medidas actualizadas publicadas esta semana en el Boletín Oficial.
Un plan renovado para una plaga que no da tregua
A través de la Disposición 1/2026 de la Dirección Nacional de Protección Vegetal, el SENASA actualizó su Plan de Contingencia vigente para esta plaga. El documento define con precisión las acciones y medidas fitosanitarias que deberán implementarse en las zonas donde se confirme la presencia del insecto.
No es un protocolo nuevo: es una puesta al día de los mecanismos que el organismo ya tenía, ahora ajustados a la realidad actual del avance de la plaga.
Prohibido mover lo que puede estar infectado
Una de las medidas más concretas que introduce la nueva disposición es la prohibición de trasladar ejemplares sospechosos de picudo rojo, sin importar en qué etapa de su ciclo biológico se encuentren ni cómo estén acondicionados.
La lógica es clara: uno de los principales vectores de dispersión de esta plaga es el movimiento de material vegetal o de insectos que ya podrían estar infectados. Cortar ese camino es clave para evitar que el problema se extienda.
Si algo no luce bien, hay que avisar de inmediato
El SENASA es claro en este punto: ante la más mínima sospecha de presencia de la plaga, la obligación es notificar de inmediato al organismo para que los especialistas puedan evaluar la situación y actuar en consecuencia.

No se trata de esperar confirmación; la velocidad de respuesta marca la diferencia entre contener un foco y enfrentar una dispersión mucho más difícil de revertir.
Para hacer la denuncia, hay dos opciones: acercarse a la Oficina Local del SENASA más cercana o ingresar al sitio web del Sistema Nacional de Vigilancia y Monitoreo de Plagas (Sinavimo) en www.sinavimo.gob.ar.
Con estas acciones, el organismo apunta a proteger el patrimonio fitosanitario nacional antes de que la plaga encuentre terreno libre para expandirse.
Primicias Rurales
Fuente: SENASA