Girasol en máximos: la molienda más alta desde el 2000

Girasol en máximos: la molienda más alta desde el 2000

La molienda de girasol alcanzó las 2,32 millones de toneladas entre enero y mayo, registrando su nivel más alto desde el año 2000. En contraste, el procesamiento de soja avanza por debajo de las expectativas debido a una comercialización más lenta y a la fuerte liquidez de los cereales.

Por Ana Rubicondi – Franco Pennino – Matías Contardi – Bruno Ferrari de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR)
Rosario, domingo 28 junio (PR/26) –Se procesaron más de 2,3 millones de toneladas (Mt) de girasol, máximos en participación desde el 2008. La molienda de soja por debajo de las expectativas para esta altura. Hay 3 veces más cereales con precio que soja. Las compras chinas le dan sostén a la soja en Chicago.

 

1. Molienda de oleaginosas: el girasol crece en participación y la soja deja gusto a poco

La campaña 2025/26 de las principales oleaginosas ya está transitando sus picos estacionales tras el ingreso de las cosechas al mercado. Al centrar la mirada en la soja y el girasol, este último supo tener un gran protagonismo a finales de los noventa que fue perdiendo ante la predominancia de la soja, pero en los últimos años el nivel de oferta está repuntando positivamente y con ello los niveles de industrialización.

En lo que va del año calendario hasta mayo, la molienda de girasol fue de 2,32 millones de toneladas, siendo el registro más alto desde el año 2000 a igual fecha, de acuerdo con cifras de SAGyP. Por su parte, la molienda de soja para igual período se ubica en 15,6 Mt, por debajo de las 16,1 Mt de 2025 y por debajo del promedio del último lustro.

Al considerar la molienda conjunta de ambas oleaginosas, la participación del girasol viene creciendo en los últimos años hasta alcanzar el 12,9% del volumen procesado entre enero y mayo de 2026, el share más alto desde 2008 para igual período.

 

Por otro lado, al hacer foco en la soja y la coyuntura del mercado, en lo que va de la campaña 2025/26 entre abril y mayo se procesaron 7,7 Mt, ritmo de industrialización que está por debajo del promedio dejando de lado la campaña 2022/23 que fue totalmente atípica. Al mismo tiempo, se observa que el tonelaje procesado visto como porcentaje de la molienda anual proyectada es un 18%, una proporción que está entre las más bajas de la última década.

Vale destacar que, este ritmo de procesamiento para el primer bimestre de campaña responde a una cosecha de soja que tuvo el arranque más lento de por lo menos el último lustro y una comercialización que para los primeros meses tampoco registró un ritmo acelerado, dado que el foco estuvo en la venta de maíz, trigo y otros cultivos.

 

Se agrega que, se viene de un nivel de stocks iniciales de soja bajos por la alta absorción de la última campaña tanto por exportaciones de poroto como de industrialización, sumado que en el primer bimestre de la actual campaña 2025/26 se exportaron 1,69 Mt de soja sin procesar, un máximo desde la 2019/20 a igual fecha.

Esto fue compensado parcialmente con un ritmo acelerado de importaciones, dado que se ingresaron del exterior 2,05 Mt de soja en el primer bimestre de campaña, marcando el segundo total más alto de la historia solo por detrás de lo visto en el ciclo 2022/23 (2,6 Mt), que estuvo atravesado por una sequía histórica.

2. Hay tres veces más cereales con precio que soja

En el mercado interno de granos hay 3,4 veces más cereales con precio que soja, algo que solo había ocurrido una vez en los últimos treinta años. En promedio, el volumen de cereales con precios a esta altura solo es un 50% mayor que el de la oleaginosa, pero actualmente esa diferencia más que se duplicó.

Hay 11,8 Mt de soja con precio en el mercado físico, lo que representa 23% de la producción estimada para esta campaña, 14 p.p. por debajo del promedio histórico y mínimos en más de veinte años. Al mismo tiempo, hay 33% más trigo cubierto en el físico que el año pasado y 23 Mt de maíz. En este último caso, aunque se tiene una campaña productiva extraordinaria, en proporción a la oferta esperada representa el máximo en cinco años.

 

Dadas las impresionantes cosechas de este año para maíz, trigo, girasol y cebada, esta campaña es muy diferente a las anteriores, con un altísimo nivel de liquidez para los granos más allá de soja. Este hecho ha llevado a marcar un ritmo comercial atípico, inclusive a pesar de que, en términos relativos, el precio por la oleaginosa es más alto.

Como es de esperar con los actuales niveles de oferta relativa, el precio disponible por soja en el mercado interno es 60% más alto que el del trigo, máximos en una década; mientras que para maíz es 80% más alto, máximos desde 2023.

Por el lado de la última semana, las cotizaciones locales se estuvieron revalorizando en pesos, siguiendo la evolución del tipo de cambio.

Las ofertas de compra por soja alcanzaron AR$ 480.000/t, en el máximo desde el 18 de mayo ajustando por inflación.

Al mismo tiempo, tanto el maíz como el trigo subieron en pesos nominales, pero solo para mantener el mismo poder de compra de las últimas semanas. Los cereales están presionados a la baja en Chicago, sobre todo en maíz, donde alcanza mínimos desde agosto del 2025.

En el caso puntual de la soja, el mercado no logra traccionar un gran volumen con promedios diarios concertados en torno a 150.000 toneladas, con foco en el precio firme, pero por debajo de lo visto en las últimas semanas.

Claramente, la tendencia de Chicago está afectando los precios locales, pero los compradores están activos con intención de hacer volumen para el tramo corto de negociación.

Como se mencionó anteriormente, se vieron algunos repuntes en las cotizaciones en pesos ante un tipo de cambio más presionado al alza, factor que hay que ver cómo termina impactando en la concreción y fijación de negocios de la oleaginosa y el resto de los productos.

 

3. Se reactivan las compras chinas de soja estadounidense y el mercado busca encontrar un piso de precios

 

Las cotizaciones de los commodities agro han estado presionadas en Chicago fruto del abrupto desarme de posiciones de los fondos especulativos que, desde principios de mayo, acortaron 98% su posición comprada en agro.

El maíz fue el que más sufrió, llegando a mínimos de agosto del 2025, el trigo cayó 12% mientras que la soja y sus derivados ajustaron entre 7% y 8% desde el pico de mayo.

Sin embargo, esta semana se sumó un fundamento alcista para la soja que, en este escenario de desarme de posiciones, perspectivas climáticas relativamente favorables y caída en las cotizaciones del petróleo, viene a sostener el nivel de precios para la oleaginosa.

En medio de nuevas ventas anunciadas a destinos desconocidos, se reveló que China estaría reactivando las compras de poroto estadounidense, anunciándose esta semana compromisos por 200.000 toneladas de campaña nueva.

Esta noticia genera impacto, en especial cuando vemos que, para la próxima campaña estadounidense de soja 2026/27, el porcentaje de avance sobre el programa exportador se encuentra entre los niveles más bajos en 10 años. 

 

Esto acontece en un contexto donde el mercado de soja norteamericano viene consolidando un cambio estructural en sus fuentes de demanda.

En general se identifican dificultades para sostener los volúmenes de exportación de poroto de soja, en parte debido al boom del sector de los biocombustibles, que llevó a que EE. UU. destine una mayor porción de su producción a la industria interna.

A esto se agrega que, China está diversificando destinos y Brasil registra un buen nivel de competitividad comparada, lo cual afecta a la demanda de soja estadounidense.

A pesar de ese escenario más estructural, en la coyuntura inmediata uno de los factores de demanda que tiene fuerte impacto en precios son las noticias vinculadas sobre si China va o no va a comprar soja estadounidense y en qué volumen.

Para la campaña 2025/26, EE. UU. ya tiene cubierto más del 88% de sus exportaciones proyectadas y en línea con el promedio, mientras que para la próxima apenas 5,1%. Si bien este valor es el mayor de los últimos 3 años, el mismo se encuentra muy por debajo del promedio de la última década para campañas próximas a esta altura.

En esta línea, la noticia de que China compró 200.000 toneladas de campaña 2026/27 tuvo un impacto positivo en precios, dado que es la primera vez desde 2024 que fija compras de campaña próxima estadounidense a esta altura del año.

Sin embargo, este valor es muy inferior al promedio 2020-2023 cuando China tenía una participación de las compras totales de campaña nueva del 54,5% total comprado.

 

 

Primicias Rurales
Fuente: BCR Informartivo Semanal

 

Alfalfa en rollos: una apuesta rentable que supera a los cultivos tradicionales

Alfalfa en rollos: una apuesta rentable que supera a los cultivos tradicionales

La alfalfa para rollos se posiciona como una alternativa estratégica frente a la caída de precios de cereales y oleaginosas. Con alta calidad forrajera, retorno de inversión en cuatro años y márgenes superiores a los cultivos tradicionales, la leguminosa gana terreno en el campo argentino.

 

 

 

 

 

Por Dante Garciandía,comerciante y productor agropecuario, Carlos Tejedor.

 

Buenos Aires, lunes 1° de junio (PR/26)– En un contexto donde los precios internacionales de los cereales y oleaginosas atraviesan un momento difícil, la alfalfa destinada a la confección de rollos emerge como una opción más que atractiva. Así lo analiza Daniel “El Vasco” Garciandía, comerciante y productor agropecuario de Carlos Tejedor, quien destaca que el cultivo sobresale por sus atributos de calidad forrajera y los beneficios productivos y económicos que aporta al sistema ganadero.

Según Garciandía, la alfalfa se consolida no solo por su valor nutricional para el ganado, sino también como fuente de ingresos directos a través de la venta de rollos. “En un escenario donde la agricultura tradicional atraviesa momentos difíciles debido a los bajos precios internacionales, la alfalfa se convierte en una apuesta segura, con retorno sobre la inversión a mediano plazo”, afirmó.

 

 

Alta inversión inicial, amortizable en cuatro años

 

El especialista reconoce que el cultivo requiere una inversión inicial elevada, pero subraya que esta se amortiza en un plazo mínimo de cuatro años, durante los cuales el lote sigue produciendo. La clave, según él, está en tratarlo como un cultivo agrícola más: con planificación, tecnología adecuada y gestión profesional.

Los rollos se comercializan actualmente entre $ 95.000 y $ 120.000 por unidad, según su calidad y tamaño. “Si la inversión está bien planteada y ejecutada, compite fuertemente y se puede decir que les pasa el trapo a los cultivos agrícolas tradicionales”, aseguró Garciandía.

 

 

 

 

Calidad forrajera y paquete tecnológico: los pilares del éxito

 

El cultivo exige un equilibrio fino entre calidad y cantidad. Implica elegir el cultivar y grupo según el ambiente, aplicar un paquete tecnológico adecuado —que incluye el antecesor ideal, control de malezas y fertilización correcta— y contar con prestadores de servicios en la zona para la confección de rollos.

Uno de sus puntos fuertes es su resistencia a condiciones climáticas extremas: en años adversos, lo que no puede cortarse para rollos igual es aprovechado por el ganado. La variable crítica a monitorear es el exceso de lluvias, que deteriora los caminos rurales y puede impedir el ingreso de maquinaria al lote.

 

 

Los números hablan: la leguminosa supera a los granos

 

En una comparación directa de márgenes, la alfalfa para rollos muestra una relación económica claramente favorable frente a los cultivos convencionales. “No vamos a pasar el 100% de los lotes para confeción de rollos, pero sí es algo a tener muy en cuenta”, advirtió Garciandía.

 

 

 

En resumen, la alfalfa en rollos aporta doble valor al productor: calidad nutricional para el ganado y rentabilidad económica sostenida. Para Garciandía, la conclusión es contundente: “En lo que hace a calidad del forraje y rentabilidad, le corre a cualquiera”.

 

 

 

Primicias Rurales
Fuente: TodoAgro
El agronegocio en la era de la incertidumbre: geopolítica, presión fiscal y mercados redefinen las decisiones del productor

El agronegocio en la era de la incertidumbre: geopolítica, presión fiscal y mercados redefinen las decisiones del productor

La clase inaugural del Posgrado en Agronegocios 2026 de AgroEducación dejó un diagnóstico contundente: el negocio agropecuario enfrenta un escenario más complejo, interdependiente y desafiante que nunca.

 

Por Equipo de AgroEducacion

Buenos Aires, martes 21 de abril (PR/26) .- Con más 350 alumnos presenciales y conectados desde distintos puntos del país y del exterior, AgroEducación dio inicio a una nueva edición de su Posgrado en Agronegocios.

La jornada inaugural no fue simplemente académica: fue una síntesis en tiempo real de las tensiones que atraviesan hoy al sector.

Desde el inicio, el tono fue claro. La dinámica del programa —que se extiende hasta diciembre y aborda desde gestión hasta comercialización— busca formar profesionales capaces de tomar decisiones en un contexto donde la volatilidad dejó de ser una excepción para convertirse en regla.

Geopolítica y mercados: un mundo que ya no responde como antes

El primer bloque, protagonizado por Ivo Sarjanovic y Antonio Ochoa, se centró en el contexto internacional, con conexiones desde Europa y Estados Unidos.

El punto de partida fue claro: el mundo atraviesa tensiones geopolíticas relevantes, pero los mercados reaccionan de manera diferente a ciclos anteriores.

Hoy existe una conexión directa con los mercados energéticos.

“No hay forma de entender la formación de precios agrícolas sin entender lo que pasa en el mundo de la energía y los biocombustibles”, remarcó Sarjanovic.

Los números lo reflejan:

  • 25% del maíz estadounidense se destina a biocombustibles
  • 50% del aceite de soja en EE.UU. tiene ese destino
  • 20% de los aceites vegetales globales alimentan esta industria

Sin embargo, este crecimiento tiene una particularidad: depende de decisiones políticas más que económicas.

“La demanda de biocombustibles es, en muchos casos, una demanda mandataria. No es económica, es política”, advirtió el especialista.

La consecuencia directa de este nuevo escenario es una mayor incertidumbre.

Según Antonio Ochoa: “El mayor riesgo hoy es que podemos comprar insumos muy caros y terminar vendiendo granos muy baratos”.

Este diagnóstico refleja una preocupación creciente en el sector: la volatilidad dejó de ser coyuntural y pasó a ser estructural.

Argentina frente al mundo: el peso de los factores internos

El segundo gran bloque, liderado por Carlos Etchepare, trasladó el análisis al plano local.

El eje central fue la presión fiscal y su impacto sobre la rentabilidad.

“Argentina es el único país del mundo con derechos de exportación permanentes”, subrayó Etchepare.

Los datos expuestos son contundentes:

  • Más del 60% de la renta agrícola queda en manos del Estado
  • Desde 2002 se transfirieron más de 210.000 millones de dólares desde el sector
  • El productor enfrenta impuestos independientemente de su rentabilidad

Otro punto central fue el cambio en el comercio global.

Lejos del paradigma de libre mercado, hoy los países priorizan:

  • Seguridad alimentaria
  • Producción local
  • Control estratégico de recursos

“Hoy uno de cada cinco dólares del comercio mundial tiene algún tipo de restricción”, advirtió Etchepare.

En este contexto, acuerdos como el Mercosur–Unión Europea presentan oportunidades, pero también fuertes limitaciones:

Impuestos: de obligación a herramienta estratégica

El análisis tributario, a cargo de Mariano Echegaray, introdujo un cambio de enfoque clave.

“Hoy entender impuestos ya no es una obligación, es una ventaja competitiva”, sostuvo.

Entre los temas abordados:

  • Nuevos regímenes de incentivo a la inversión
  • Beneficios fiscales para PyMEs
  • Cambios en normativa impositiva

El mensaje fue claro: quienes comprendan el sistema tributario podrán mejorar su rentabilidad.

Precio de los granos: decisiones en un escenario incierto

El bloque final, con Sergio Juve y Fernando Vuelta, abordó la variable más sensible: el precio.

Aquí convergen todos los factores analizados:

  • Geopolítica
  • Energía
  • Política local
  • Costos
  • Demanda global

El desafío supera el anticipar precios, sino gestionar escenarios.

Finanzas y economía: el contexto que condiciona todo

El bloque encabezado por Salvador Di Stefano y Diego Palomeque puso foco en la coyuntura macroeconómica.

El diagnóstico fue claro: la economía condiciona cada decisión productiva.

Tipo de cambio, tasas de interés, acceso al crédito y presión fiscal configuran un escenario donde la planificación financiera se vuelve determinante.

Una conclusión transversal: el negocio cambió

La clase inaugural dejó una idea central:

El agronegocio dejó de ser un sistema lineal para convertirse en una red compleja de variables interconectadas.

Hoy, el productor debe actuar como:

  • Analista de mercados
  • Gestor financiero
  • Estratega comercial
  • Administrador de riesgo

 

 

El 2026 se presenta como un año exigente.

“Los márgenes ya no están garantizados”, fue una de las frases que atravesó toda la jornada.

En este contexto, la información, la formación y la capacidad de adaptación serán determinantes.

 

El valor de la comunidad

Más allá de los contenidos, hubo un mensaje que se repitió:

El valor del posgrado no está sólo en los docentes, sino en la comunidad.

“Gran parte del valor está en ustedes, en el intercambio y en compartir experiencias”, se destacó durante el encuentro.

 

Conclusión: decidir en la incertidumbre

El cierre dejó una reflexión que sintetiza el momento del sector:

El productor ya no compite solo por producir más o mejor.
Compite por decidir mejor en un mundo incierto.

Y en ese contexto, como se planteó desde el inicio:

“El margen ya no se encuentra. Se construye”.

 

 

Primicias Rurales

Fuente: Agroeducación

Sequía en el centro del país y cosecha récord en juego: el clima empieza a sostener los precios

Sequía en el centro del país y cosecha récord en juego: el clima empieza a sostener los precios

 

 La falta de lluvias en las principales zonas productivas de Argentina empieza a introducir una prima climática en los precios de los granos, en un contexto global todavía dominado por altos stocks y fuertes movimientos comerciales. Dante Romano, profesor e investigador del Centro de Agronegocios y Alimentos de la Universidad Austral, analiza cómo la incertidumbre climática local y la dinámica internacional están redefiniendo las oportunidades de comercialización.

Rosario, Santa Fe; 27 de enero  (PR/26) .-– El mercado agrícola argentino volvió a mirar al cielo. Tras dos semanas de clima cálido y seco, la preocupación por la evolución de los cultivos comenzó a ganar protagonismo y a darle mayor firmeza a los precios, especialmente en soja.

El impacto del déficit hídrico se hace sentir, sobre todo, en la soja de segunda y en zonas como el sur de Córdoba y el oeste bonaerense. Aunque los maíces tempranos están bastante avanzados y los tardíos aún tienen margen de recuperación, la soja enfrenta un escenario más ajustado, con los modelos climáticos mostrando señales contradictorias sobre el regreso de las lluvias en febrero.

“El mercado empezó a incorporar una prima climática porque la falta de agua ya dejó de ser un riesgo teórico y pasó a ser un factor concreto en algunas regiones clave”, explica Dante Romano, profesor e investigador del Centro de Agronegocios y Alimentos de la Universidad Austral.

En este contexto, quienes vienen retrasados en su estrategia de ventas encuentran una ventana de oportunidad. Sin embargo, la incertidumbre productiva también puede ralentizar las decisiones comerciales.

“Los precios actuales ya fueron recorridos varias veces. Por eso, aun con algo más de firmeza, el productor duda en vender porque el clima seco deja un signo de pregunta sobre cuánto va a terminar cosechando”, agrega Romano.

En maíz, la condición de los cultivos también se deterioró por la falta de lluvias en el centro y sur del país, aunque el norte recibió precipitaciones justo a tiempo para la cosecha. A esto se suma la amenaza de la chicharrita en Santa Fe, que está forzando a pasar lotes a soja y podría encender alertas en el mercado.

En trigo, la dinámica es distinta: los embarques están muy activos, con casi 1,9 millones de toneladas nominadas, el doble del promedio histórico. Sin embargo, la producción récord y los problemas de calidad, con bajos niveles de proteína, presionan los precios a la baja, aun cuando la demanda externa se mantiene firme.

 

El escenario internacional: abundancia, comercio y energía

A nivel global, los precios siguen condicionados por una oferta abundante y por el reacomodamiento de los flujos comerciales, en especial en soja.

China ya cumplió su compromiso de comprar 12 millones de toneladas de soja estadounidense y ahora se espera que vuelva a volcarse a Sudamérica, donde Brasil concentra casi el 74% de sus importaciones. Sin embargo, la logística brasileña y el volumen de soja ya comprometido desde Estados Unidos podrían presionar los precios del poroto sudamericano en los próximos meses.

“Estados Unidos ya colocó mucho volumen con destino a China para los próximos meses, y eso puede quitarle espacio a Brasil justo en plena cosecha, generando presión bajista sobre los precios”, señala Romano.

Brasil, por su parte, comenzó la trilla de soja con buenos rindes, mientras que el maíz de segunda apenas inicia su siembra. Aunque todavía no se habla de retrasos significativos, el mercado sigue de cerca la evolución de la safrinha.

En maíz, las exportaciones estadounidenses sorprendieron al duplicar lo esperado, con más de 4 millones de toneladas vendidas en una sola semana, impulsadas también por una mayor demanda de forraje en China. Este dinamismo refuerza la competencia global para los exportadores sudamericanos.

El trigo, en tanto, encontró sostén en los riesgos climáticos del hemisferio norte. Las olas de frío extremo en Estados Unidos y Rusia ponen en duda parte de la cosecha de invierno, mientras que grandes compras de países como Arabia Saudita y Argelia sostienen la demanda. En este último caso, Argentina aparece bien posicionada por sus precios competitivos.

A esto se suma un factor macro relevante: el petróleo subió cerca de 3% por sanciones a Irán y problemas de oferta, lo que da respaldo a los aceites vegetales y los biocombustibles, y el fortalecimiento del real brasileño encarece la mercadería de ese país, mejorando la competitividad estadounidense.

Con precios internacionales todavía presionados por la abundancia de oferta, el clima volvió a convertirse en el principal sostén del mercado argentino. “Hoy el clima es el factor que puede torcer la historia de una campaña que, en lo productivo, venía muy bien. Esa incertidumbre es la que está poniendo un piso a los precios y reabriendo oportunidades de venta”, concluye Dante Romano.

Primicias Rurales

Fuente: Universidad Austral

Las proyecciones de maíz temprano le marcan el pulso a la logística 2026

Las proyecciones de maíz temprano le marcan el pulso a la logística 2026

Por Matías Contardi – Franco Peninno – Emilce Terré de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR)
Con una proyección récord de 61 Mt para el maíz 25/26, la alta participación de siembras tempranas anticipa un flujo logístico inédito hacia marzo-abril, que podría llevar los ingresos a puerto a máximos históricos y condicionar precios y comercialización.

Rosario, domingo 21 diciembre (PR/25) — La recarga de humedad en los suelos de los últimos meses y la regularidad de lluvias en pleno desarrollo crítico del maíz en gran parte del territorio nacional generan excelentes perspectivas para el maíz temprano en Argentina.

Según la Secretaría de Agricultura Ganadería y Pesca (SAGyP) prácticamente toda el área agrícola nacional tiene niveles de humedad que van de muy buenos a excesivos y prácticamente no hay maíces que estén en condiciones regulares o malas. }

Teniendo en cuenta lo que se ha visto con el desempeño de la cosecha de trigo este año, se hace muy difícil descartar aumentos en la producción de maíz para la nueva campaña.

Ya simplemente basándose en rindes normales, la expectativa de producción para la campaña maicera 2025/26 de GEA-BCR apunta a 61 millones de toneladas (Mt), un récord histórico.

Pero si sobre esa base imputamos la alta participación de las siembras tempranas en el total, se tiene que ésta condicionará todo el flujo logístico a puerto a partir de marzo del año próximo.

Para comenzar, el área sembrada con maíz temprano alcanzó un récord este año, según estimaciones propias en base a datos de avances de labores de SAGyP. Sobre ello, haciendo un ejercicio teórico y extrapolando los rendimientos observados por cada delegación nacional en los últimos diez años, si el rinde se ubica en el promedio de la última década, la producción total de maíz temprano, que se cosecha en torno al mes de marzo, sería un 40% más alta que el promedio de los últimos cinco años. Ahora bien, si en base a las excelentes perspectivas que se tiene a la fecha el rinde alcanza el 75% de la mejor productividad histórica para cada zona, la cosecha de maíz temprano sería un 58% superior a la del último lustro y, finalmente, si iguala su mejor rendimiento, estaríamos hablando de una producción de maíz temprano un 70% superior al promedio de cinco años.

Partiendo de estos tres escenarios (rinde promedio, rinde al 75% de su mejor marca histórica y rinde máximo registrado a la fecha), y suponiendo que no hay una falla productiva generalizada, el potencial de flujo de maíz en el mercado interno sería inédito. Teniendo en cuenta que el despacho de maíz a puerto se registraría mayormente en torno al mes de marzo/abril, justo cuando comienza a cosecharse la soja, y en el marco de una producción récord de trigo, el ingreso de camiones a puertos del Gran Rosario podría ser un 80% mayor al promedio de los últimos 10 años, y entre un 25% y un 30% más alto que el máximo anterior. En otras palabras, se adelantaría la estacionalidad de descarga típica que se observa durante el mes de abril y marcaría máximos históricos para los meses de la cosecha gruesa.

En el mercado, los precios futuros de maíz ya reflejan optimismo por el lado del maíz temprano. La presión de cosecha es un viejo conocido en el mercado de granos, pero si se confirma una gran performance en la campaña 2025/26 puede acentuarse aún más.

Teniendo en cuenta las proyecciones récord para la cosecha del temprano, la relación entre los contratos de abril y julio (de referencia para el maíz temprano y tardío) es la más baja en por lo menos de la última década. Es decir, en base a la oferta esperada de maíz el año que viene, el “premio” que se negocia en el mercado de futuros por maíz temprano sobre tardío es mínimo.

Esta dinámica es aún más relevante teniendo en cuenta el ritmo de comercialización de la campaña actual de maíz y de la 2025/26. De la actual campaña 2024/25 sólo se comprometieron por contrato 31,5 Mt de maíz, 20% menos que el año pasado a esta altura. Además, teniendo en cuenta la producción de esta campaña y neteando las toneladas de autoconsumo, aún quedaría por ponerle precio al 28% de la cosecha, cuando el promedio es del 9%. Mientras tanto, por la campaña 2025/26, se comprometieron anticipadamente 7,5 Mt, de las cuáles menos de la mitad tienen precio firme.

La soja no escapa a la espiral descendente del maíz

Para cerrar, un comentario respecto a la soja, cuyos fundamentos bajistas combinados con una oleada de ventas en Chicago marcaron la tercera semana consecutiva en baja. 

En Brasil el avance de la siembra de soja ya alcanza el 94% de la superficie objetivo a nivel nacional, 3,5 p.p. por encima de la media, por lo que el ritmo de implantación ya se puso completamente al día en los campos de ese hermano país. En su última estimación mensual, CONAB, la agencia gubernamental brasilera, apuntó su proyección de soja para el año que viene en 177 Mt, 6Mt más que el año pasado y récord histórico.

La oferta sudamericana sería mayor al año pasado y las buenas condiciones en Mato Grosso y Mato Grosso do Sul apuntalan el optimismo hacia 2026. Es en este escenario donde se enmarcan las especulaciones en torno a China y su ritmo de compras actual y futuro a Estados Unidos, el FOB brasilero para el año entrante se mantiene más competitivo en precio que el norteamericano.

En Chicago, el precio de la soja ya ajustó a la baja un 9% (US$ 38/t) desde el último pico de noviembre, cuando el optimismo por el acuerdo había llegado a su cenit. En ese entonces, la posición de los fondos especulativos llegó a un máximo de cinco años marcando un rally impresionante de compras netas por 230.000 contratos en veintiséis días hábiles que impulsó el precio en US$ 50/t. Desde entonces y frente a la decepción por la mediocre materialización del acuerdo, la evolución de la cartera cambió completamente su dirección y ya se desarmó en un 30%, presionando las cotizaciones.

Más allá del desarme de posiciones largas de estas últimas semanas, los fondos mantienen una cartera comprada estimada en 168.000 contratos, máximos desde el 2023.

Por lo tanto, aún resta mucho “poder de fuego” para continuar con el desarme lo que podría acentuar la tendencia bajista en Chicago, si es que las expectativas frente al flujo internacional de soja no cambian de rumbo. 

Primicias Rurales

Fuente: Informativo Semanal de la BCR