Adiós a los impuestos malos: por qué bajarlos puede tardar más de diez años

Adiós a los impuestos malos: por qué bajarlos puede tardar más de diez años

Eliminar las retenciones, Ingresos Brutos o el impuesto al cheque suena a sentido común. Pero un análisis muestra que, sin animarse a una reforma más profunda, esa promesa puede demorar entre una y dos décadas en cumplirse.

 

 

 

 

 

 

Buenos Aires,  jueves 9 de julio (PR/26)  –Casi nadie discute el diagnóstico: la Argentina necesita ordenar su sistema tributario cuanto antes. El país no puede crecer con impuestos que le quitan competitividad a la producción y desalientan la inversión.

Los principales sospechosos ya son conocidos: derechos de exportación, impuesto al cheque, Ingresos Brutos, Sellos y las tasas municipales que gravan las ventas. Son los impuestos más distorsivos de la economía.

 

 

El problema es que no se pueden borrar de un plumazo: entre todos representan más del 7% del PBI en recaudación, y son la principal fuente de financiamiento de Nación, provincias y municipios.

Ahí aparece la segunda premisa, tan lógica como la primera: ninguna baja de impuestos puede poner en riesgo el equilibrio fiscal. Después de años de descontrol, regalar alivios sin financiamiento sería un boomerang.

 

Un plan que choca con la realidad del gasto

 

La idea que más adeptos consigue es la más intuitiva: primero bajar el gasto público, después usar ese ahorro para compensar lo que se deje de recaudar. Es lo que se conoce como “gradualismo tributario”.

El inconveniente es que las cuentas públicas ya no dan mucho más margen. El gasto se redujo de manera inédita desde 2023, y ese esfuerzo apenas alcanzó para un equilibrio fiscal muy ajustado.

No es que falte voluntad de ajustar. Es que el desequilibrio heredado era gigante, y sus secuelas van a seguir pesando durante mucho tiempo.

 

 

Hacia adelante, el margen para nuevos recortes es cada vez más angosto. Y hay un actor que juega en contra: el gasto previsional, que se lleva una porción enorme del presupuesto nacional y de al menos 13 provincias.

Mientras la reforma previsional siga esperando en un cajón, mantener el gasto total a raya de la inflación va a exigir un esfuerzo de austeridad cada vez mayor.

 

Crecer para pagar la cuenta: ¿cuánto hay que esperar?

 

Si el ajuste del gasto ya no alcanza, queda la otra vía: que el crecimiento económico amplíe la base imponible y genere más recaudación, sin tocar el gasto.

Una simulación permite ponerle números a esa apuesta. En un escenario optimista, con un crecimiento sostenido del 3,3% anual, algo que la Argentina nunca logró sostener en las últimas décadas, los plazos igual son largos.

 

 

A nivel nacional, harían falta 11 años de crecimiento ininterrumpido para compensar lo que se dejaría de recaudar al eliminar retenciones e impuesto al cheque.

Si se prioriza el campo, los productores agropecuarios tendrían que esperar casi 4 años para ver eliminadas las retenciones, y otros 7 años más para que desaparezca el impuesto a las transferencias bancarias.

 

Las provincias, la parte más difícil del rompecabezas

 

El panorama se complica todavía más al bajar a las provincias, donde Ingresos Brutos y Sellos son pilares de la recaudación local.

Aun congelando el gasto provincial y destinando todo el aumento de la coparticipación a compensar esa baja, los plazos se estiran mucho más allá de una década.

Se necesitarían aproximadamente 14 años en Santa Fe y Mendoza, 16 años en Córdoba y casi 20 años en la provincia de Buenos Aires.

 

La austeridad no alcanza: hace falta audacia

 

Nada de esto pone en duda que haya que sostener la prudencia fiscal. El punto es que, incluso siendo prudentes, ese camino solo no alcanza para bajar los impuestos que más dañan a la producción en plazos razonables.

El caso más claro es el de los impuestos que gravan las ventas: hoy un mismo hecho económico paga tres veces, con IVA, Ingresos Brutos y tasas municipales.

Avanzar hacia un “Súper IVA” permitiría recaudar lo mismo con un impuesto más neutral, transparente y fácil de fiscalizar, reduciendo la evasión y el daño sobre la competitividad.

Con la misma lógica, se podrían eliminar rápido los derechos de exportación mejorando el cobro de Ganancias y Bienes Personales, sin resignar ingresos fiscales.

 

 

Estas reformas exigen acuerdos políticos complejos y mucho trabajo técnico. Pero es la manera de no repetir el fracaso del Consenso Fiscal de 2017, que no falló por falta de voluntad, sino por apostar todo al gradualismo.

Confiar en que el crecimiento por sí solo compense la baja de impuestos es, como ya demostró esa experiencia, una apuesta demasiado riesgosa.

 

 

 

 

Primicias Rurales
Fuente: novedadeseconomicas.ieral
El Gobierno oficializó un régimen de retiro voluntario en Parques Nacionales

El Gobierno oficializó un régimen de retiro voluntario en Parques Nacionales

La medida fue publicada en el Boletín Oficial y apunta al personal de planta permanente comprendido en la Ley Marco de Regulación del Empleo Público Nacional.

 

Buenos Aires, martes 23 de junio (PR/26)  El Gobierno dispuso la apertura de un programa voluntario destinado de forma exclusiva al personal de la Administración de Parques Nacionales (APN), organismo que se encuentra bajo la órbita de la Jefatura de Gabinete de Ministros.

La convocatoria está dirigida a todos aquellos agentes públicos que gocen del régimen de estabilidad laboral contemplado en el artículo 8° de la Ley N° 25.164 (Ley Marco de Regulación del Empleo Público Nacional).

A través de la Resolución 191/2026, publicada este martes en el Boletín Oficial al que tuvo acceso la Agencia Noticias Argentinas, la iniciativa se acopla a las directrices fijadas por el Poder Ejecutivo destinadas a centralizar, agilizar y achicar la dimensión del aparato administrativo del Estado.

La implementación operativa del nuevo esquema quedó delegada en la Dirección General de Recursos Humanos de la APN.

Esta dependencia será la encargada de coordinar los circuitos internos, confeccionar las declaraciones juradas y los formularios de adhesión obligatorios, y canalizar los datos correspondientes para los trabajadores que opten por desvincularse de la institución.

La Administración de Parques Nacionales (APN) funciona como un ente autónomo regulado por la Ley N° 22.351, abocado a la preservación y resguardo de las reservas y monumentos naturales del país.

El reglamento del plan estipula pautas de control administrativo recíproco dentro del gabinete nacional.

Toda acta de desvinculación formalizada bajo esta modalidad deberá ser remitida de inmediato a la Subsecretaría de Desarrollo y Modernización del Empleo Público, perteneciente a la Secretaría de Transformación del Estado y Función Pública, así como también a la Subsecretaría de Presupuesto del Ministerio de Economía.

 

Fuente: Agencia NA
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El profesor sin alumnos

El profesor sin alumnos

Un análisis profundo advierte sobre las tensiones institucionales del ajuste fiscal y la masiva movilización social en defensa de la educación pública. El texto disecciona el peligroso precedente de gobernar por decreto, la erosión ética del oficialismo y el impacto de la recesión en el capital humano.

Por Sergio Marcelo Mammarelli
Abogado laboralista, especialista en negociación colectiva. Ex Titular de la Catedra de Derecho del Trabajo y Seguridad Social de la Universidad Nacional de la Patagonia.
Autor de varios libros y Publicaciones.Ex Ministro Coordinador de la Provincia del Chubut

 

Una marcha, un veto incumplido, un caso, una recesión y un decreto que recorta 2,4 billones: el momento en que las cinco grietas se vuelven la misma.

 

 

Buenos Aires, martes 19 mayo (PR/26) — Soy orgullosamente egresado de la Universidad de Buenos Aires. Fui orgullosamente docente universitario por más de 30 años en la Universidad Nacional de la Patagonia “San Juan Bosco”.

Para el Gobierno, lo que sucedió fue una “marcha política más” la universitaria. En mi caso, creo que no fue así. Fue mucho más que eso y el Gobierno no se da cuenta.

Hay imágenes que no pertenecen al gobierno que las padece, sino al país que las produce. La marcha universitaria de esta semana fue una de esas. No fue una manifestación: fue una asamblea ambulante de la Argentina que todavía cree en algo. Madres con guardapolvos heredados, jubilados que se recibieron en los sesenta, ingenieros que volvieron a la facultad con sus hijos, becarios del CONICET con la mochila llena de papers y vacía de respuestas. La pregunta que esa multitud le hizo al poder no es presupuestaria. Es ontológica¿qué clase de país queremos ser cuando esto, lo que sea esto, termine?

Y ahí está el problema del gobierno de Javier Milei. No tiene respuesta porque, en rigor, nunca le interesó formulársela. El proyecto fue siempre aritmético, jamás civilizatorio. Pero la Argentina sigue siendo, para bien y para mal, un país de preguntas civilizatorias. Allí se produce el choque. No es un choque entre modelos económicos. Es un choque entre dos lenguajes que ya no se entienden.

EL VETO INVISIBLE

El primero de esos lenguajes es el republicano. La Ley de Financiamiento Universitario fue sancionada, vetada e insistida por el Congreso con las mayorías agravadas que la Constitución exige. Es decir: el sistema institucional argentino, ese al que el oficialismo despreció en campaña como “la casta”, produjo un consenso parlamentario que ningún veto puede borrar. Y, sin embargo, la ley no se cumple. No por una nueva norma que la derogue, sino por la sencilla técnica administrativa de no ejecutarla.

Eso, en términos jurídicos, se llama desobediencia. En términos políticos, se llama otra cosa: se llama haber decidido que la legitimidad de origen alcanza para todo, incluso para reescribir el contrato republicano por la vía de los hechos. Es el precedente más peligroso que este Gobierno ha introducido en el sistema político argentino, y el menos discutido. El veto invisible entendido como la decisión administrativa de no cumplir lo que el Congreso ratifica.

LA ÉPICA RESFRIADA

El segundo lenguaje es el moral. El mileísmo se construyó, antes que sobre una ortodoxia económica, sobre una promesa de excepcionalidad ética: nosotros no somos como ellos. Sin embargo, el caso Adorni —cualquiera sea su resolución judicial— erosiona esa promesa con una eficacia que ninguna oposición pudo lograr. No importa tanto si hubo delito; importa que ya no se puede sostener, con la cara seria, que se trata de gente distinta.

Son gente igual. Y un gobierno que pidió sacrificios en nombre de su diferencia moral pierde, cuando esa diferencia se diluye, su principal capital político.

Pero ojo, la oposición tampoco puede capitalizar esto. Su propio historial de zonas grises la inhabilita para el sermón. Lo que se erosiona, entonces, es una promesa sin alternativa. Y la pérdida de promesa, sin alternativa, produce desafección, no recambio. Por eso las marchas son grandes pero el Congreso es chico. Por eso la sociedad se mueve, pero la política no. Estamos en el momento exacto en que el malestar es masivo y la representación, ínfima.

LA ARITMÉTICA QUE NO CIERRA

El tercer lenguaje es el económico, y aquí el oficialismo todavía cree tener ventaja. Los números macro mejoran: bajó la inflación, el riesgo país se ordenó, las reservas se acomodaron. Pero la microeconomía —salarios reales, consumo, producción industrial, según los últimos informes del INDEC y los relevamientos privados de FIEL y FIDE— sigue sin recuperar lo perdido.

La promesa fue que el dolor era de tránsito. Veintiocho meses después, una proporción creciente del electorado empieza a sospechar que el dolor es estructural, no transicional.

Las encuestas de Atlas Intel y Zuban-Córdoba muestran lo mismo desde hace seis meses: la imagen del Gobierno se sostiene en una base dura, cada vez más concentrada y pierde, mes a mes, el segmento que lo votó por expectativa, no por convicción.

Ese segmento —que es el votante que decide las segundas vueltas argentinas— es el que hoy marcha por la universidad, aunque no haya pisado un aula en décadas. Porque lo que defiende no es la institución: es la promesa que la institución encarna. Que el esfuerzo individual todavía tiene un piso colectivo donde apoyarse. Que el país, alguna vez, fue una escalera.

DESDE EL INTERIOR.

Desde el interior se ve algo que en Buenos Aires cuesta percibir: la indiferencia federal del proyecto. Las provincias patagónicas o las de cuyo o el norte, producen las divisas que sostienen el experimento —petróleo, gas, pesca, minería— y reciben, a cambio, una desinversión metódica en universidades, hospitales, rutas y conectividad.

La Universidad Nacional de esas provincias, donde se forman los ingenieros que mañana operarán Vaca Muerta, y los geólogos que prospectan el cobre cordillerano, sobrevive con presupuestos que ya no alcanzan ni para pagar la luz.

Es una contradicción operativa, no ideológica: el Gobierno desfinancia, en el sur, en el norte o en la cordillera, exactamente la base productiva de mano de obra calificada que su modelo económico necesita para funcionar. No la resuelve ningún veto. La resuelve, eventualmente, el cierre de carreras, la emigración de talento y un déficit cognitivo que se manifestará no en 2027 sino en 2032 o 2035, cuando esta gestión sea ya un capítulo de manual.

Lo dijo bien Bloomberg en su informe regional de marzo: la Argentina está consumiendo, otra vez, el stock de capital humano que tardó cincuenta años en construir.

Dónde encajan los recortes de la D.A. 20/2026

En “el veto invisible” del que venimos hablando, se agrega otro decreto que entra como prueba escrita de la tesis que proponemos.

El gobierno de Javier Milei, a través de una Decisión administrativa (D.A. 20/2026) oficializada el 11 de mayo de 2026, profundizó el ajuste fiscal con un nuevo recorte neto de 2,4 billones de pesos ($2.439.416 millones) en el presupuesto nacional de 2026.

Este ajuste se suma a la orden dada a mediados de abril a todos los ministerios para reducir un 2% sus gastos corrientes y un 20% sus gastos de capital.

La medida representa una contracción del 1,6% sobre el crédito vigente total de la Administración Pública Nacional, según un informa de ASAP (Asociación Argentina de Presupuesto).

De este modo, se oficializó la reestructuración o eliminación de 211 programas gubernamentales, incluyendo áreas de salud, educación y asistencia social. Se recortaron más de $970.000 millones en transferencias a provincias y municipios, afectando obras de infraestructura y saneamiento.

La única preocupación es clara: mantener el equilibrio fiscal tras nueve meses consecutivos de caída en la recaudación real.

Lo expuesto implica, en la práctica, que «lo que el Congreso vota en sesión, el Boletín Oficial lo desarma en un párrafo.»  En la aritmética que no cierra, provocada por los nueve meses consecutivos de caída real de la recaudación, el Gobierno ahora nos vuelve a ajustar con un 1,6% de contracción sobre el crédito vigente, con recortes específicos —Instituto Malbrán, programas oncológicos y de medicamentos (Perfil, Infobae), Fondo de Compensación Salarial Docente y Plan Nacional de Alfabetización—. Dicho de otro modo, el mismo discurso oficial que postula una Argentina educada y sana, recorta, por decreto, los instrumentos concretos para educarla y sanarla.

LA PREGUNTA QUE QUEDA

Hay un dato que ningún encuestador captura. Cuando un gobierno deja de poder explicar por qué pide lo que pide, ya no gobierna. Administra. El mileísmo todavía gobierna, pero la distancia entre las dos categorías se acorta cada semana. La marcha universitaria, el veto incumplido, el caso Adorni, la recesión y el nuevo ajuste que se eterniza, no son cinco hechos separados: son cinco grietas de un mismo edificio.

La pregunta no es si el edificio se cae. Los edificios políticos argentinos rara vez se caen. Se vuelven inhabitables.

La pregunta verdadera —la que tendría que estar haciéndose la dirigencia entera, oficialismo, oposición, sindicatos, empresariado, gobernadores— es otra. Si la Argentina demuestra, una vez más, que es capaz de movilizar consenso social y parlamentario para defender una institución, y aun así el sistema no logra traducir ese consenso en política pública sostenida: ¿qué clase de democracia estamos teniendo? ¿Una donde el voto decide el rumbo, o una donde el rumbo decide el voto y después lo ignora?

Ese, y no otro, es el verdadero veto invisible. No el de Milei sobre la ley universitaria. El que las clases dirigentes argentinas, sucesivas, le vienen imponiendo desde 1983 al mandato democrático: respetamos las urnas, no respetamos lo que las urnas dicen. Cambia el firmante. No cambia la firma.

El profesor de la Casa Rosada, ahora presidente, se quedó, de a poco, sin alumnos. Pero el aula sigue ahí. Llena. Esperando. La pregunta —la única que importa de acá a 2027— ya no es si Milei termina su mandato, ni siquiera si lo termina bien.

Es más cruel y es más vieja: cuando este experimento concluya, gane o pierda, ¿con qué Argentina nos vamos a encontrar? ¿Una que aprendió, por fin, que el problema no era el firmante sino la lapicera? ¿O una que volverá a creer, fiel a su costumbre, que basta con cambiar al profesor para que cambie la clase?

Porque si es lo segundo —y la historia argentina, escrita con esa misma lapicera, sugiere que va a ser lo segundo—, entonces el aula puede seguir esperando todo lo que quiera. No habrá clase. Habrá, otra vez, recreo. Y un país que confunde recreo con futuro es un país que ya no está educando a nadie. Ni siquiera a sí mismo.

Por Sergio Marcelo Mammarelli

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“Escapada express”: cuánto cuesta ir a Mar del Plata por el día, con carpa y ducha pero sin hotel ni auto

“Escapada express”: cuánto cuesta ir a Mar del Plata por el día, con carpa y ducha pero sin hotel ni auto

Ante la ola de calor, crece la tendencia de viajar de noche en micro “Cama”, usar un balneario como base operativa y regresar en la madrugada. El presupuesto detallado para estos días.

Buenos Aires, miércoles 28 enero (PR/26) — Con el pronóstico de una ola de calor que mantendrá las temperaturas por encima de los 27 grados y una sensación térmica de 29° para el inicio de la semana, muchos porteños analizan opciones para refrescarse sin afrontar los costos de una estadía prolongada.

Según un relevamiento de la Agencia Noticias Argentinas, la estrategia de «ida y vuelta en el día» a Mar del Plata se consolida como alternativa: requiere viajar de noche para dormir en la ruta y alquilar una carpa que oficie de «hotel de día» para ducharse antes del regreso.

A continuación, el desglose de costos y logística para realizar este viaje «relámpago» el próximo lunes 26 de enero.

El viaje: dormir sobre ruedas

La clave del plan es ahorrar la noche de alojamiento viajando en servicios ejecutivos o cama. Para la fecha seleccionada, los pasajes en empresas como Platabus y Plusmar oscilan en los $66.000 por tramo (incluyendo cargos de servicio).

  • Ida: Salida de Retiro  a las 00:30 hs, llegando a «La Feliz» a las 05:30 hs (duración 5 horas). Ideal para aprovechar el día completo desde el amanecer.
  • Vuelta: Regreso al día siguiente a la madrugada (00:45 hs), llegando a Retiro a las 05:45 hs, a tiempo para una jornada laboral.
  • Costo total del transporte: Aproximadamente $132.100 por persona.

El «Base Camp»: Balneario con ducha y servicios

Al no tener hotel, la contratación de un balneario se vuelve indispensable no sólo por la sombra, sino por los vestuarios y duchas que permiten higienizarse y cambiarse antes de emprender el regreso o salir a cenar.

En paradores de referencia como Balneario 12 de Punta Mogotes, los valores para la jornada son:

  • Carpa (hasta 6 personas): $80.000.
  • Carpa frente al mar: $90.000.

Este costo, si se divide entre un grupo de amigos o familia (ej. 4 personas), representa unos $20.000 por cabeza. El servicio incluye acceso a piscinas climatizadas (niños y adultos), canchas de fútbol, juegos inflables, seguridad y un dato clave para el ahorro: agua caliente para el mate gratis.

El clima: calor y alto índice UV

El Servicio Meteorológico anticipa para la zona condiciones ideales de playa, pero que requieren precaución. Para el lunes por ejemplo se esperaba un cielo «parcialmente nuboso» con una temperatura máxima de 27°C a las 14:00 horas (ST 29°C).

El dato a tener en cuenta es el Índice UV, que alcanzará un nivel de 10 (¡Muy Alto!), por lo que el refugio de la carpa y el uso de protector solar (FPS 25-50) serán obligatorios entre las 11 y las 16 horas.

Presupuesto final

Para un grupo de 4 personas que decida realizar esta escapada :

  1. Micros (x4): $528.400
  2. Carpa: $80.000
  3. Total: $608.400
  4. Costo por persona: $152.100 (sin contar comidas).

 

Una opción que, aunque exigente físicamente, permite disfrutar del mar y escapar del cemento porteño por menos de lo que cuesta una noche de hotel en temporada alta.

Fuente: #AgenciaNA

Primicias Rurales

Improvisación en la política y la furia de los más cercanos

Improvisación en la política y la furia de los más cercanos

La gestión parlamentaria en crisis revela que algunos vicios de LLA continúan pese al triunfo electoral.
Todo roto. | Pablo Temes

El diputado Cristian Ritondo bramaba de furia en esas horas en las que reinaba la oscuridad. Ritondo, que fue uno de los más fervorosos a la hora de apostar a una confluencia con La Libertad Avanza, debió “saborear” el amargor de la traición ante la designación de los nuevos auditores de la AGN: Mónica Almada, por LLA; Pamela Calletti, que responde al gobernador de Salta, Gustavo Sáenz; y Juan Forlón, por Unión por la Patria. “La falta de códigos corre por cuenta de La Libertad Avanza y de quien preside la Cámara”, expresó con un indisimulable enojo que tenía como destinatario al presidente del cuerpo, Martín Menem.

Esta transa con el kirchnerismo llevada adelante a espaldas de sus socios naturales representa una gran contradicción con los principios del oficialismo que, en este caso –como así también en otros– pasó de vituperar a la casta a tener comportamientos similares a ella. Es decir –por si alguien no lo entendiera–, a ser uno más de la casta.

Haber incluido en el capítulo XI del proyecto de Ley de Presupuesto la derogación de la Ley de Financiamiento Universitario y de la Ley de Emergencia en Discapacidad fue un grosero error político del funcionario que lo propició. Quien lo hizo no asimiló lo que pasó hace pocos meses con estos temas tan sensibles para la opinión pública: el Congreso los aprobó, el Presidente los vetó y luego el Parlamento revirtió los vetos, para lo cual necesitó mayorías especiales, o sea, más de los dos tercios de los votos de los legisladores.

¿Fue Luis Caputo el “genio” que impulsó esa idea? ¿O fue Javier Milei quien le dio luz verde al “mejor ministro de Economía de la historia de la Argentina para avanzar con esta mala idea? ¿Fueron los gobernadores dialoguistas, luego de obtener fondos por medio de los siempre famosos ATN?

Los señalados en este acápite son: el gobernador de Mendoza, Alfredo Cornejo; el gobernador de Entre Ríos, Rogelio Frigerio; el gobernador de Chaco, Leandro Zdero; el gobernador de Catamarca, Raúl Jalil; el gobernador de Salta, Gustavo Sáenz; y el gobernador de Neuquén, Rolando Figueroa.

Los que conocen al detalle la trama de este ida y vuelta con destino de nada hablan de un amateurismo fenomenal por parte de los “negociadores” de LLA. Milei ha hecho saber que, así como está, la Ley de Presupuesto será vetada. Tal vez debería tomarse un minuto para pensarlo bien porque el Fondo Monetario Internacional pide que haya Ley de Presupuesto. Todos estos dilemas se dilucidarán el próximo viernes, cuando el proyecto se tratará en la Cámara de Senadores.

El mal momento que representó para el Gobierno la aciaga madrugada del jueves se vio compensado –y con creces– por el fiasco del acto organizado por la Confederación General del Trabajo y asociados en la Plaza de Mayo en las primeras horas de la tarde de ese mismo día. Ese acto que, en su esencia, duró tan solo unos veinte minutos, fue una demostración acabada de la decadencia imparable de la dirigencia sindical y del peronismo. De los 150 mil asistentes con los que bravuconearon los organizadores quedó una sombra.

Lo que abundó no fue la gente sino los claros que mostraron con tanta nitidez los drones de los canales de televisión.

Los triunviros a cargo de la conducción de la CGT estuvieron más preocupados en evitar encontronazos entre sus militantes tanto con los militantes de La Cámpora –con los que se quieren cada vez menos– y con las agrupaciones de izquierda.

En definitiva, lo único que le interesaba a la dirigencia sindical era salvar la ropa. Por eso recibieron con alivio el anuncio hecho con una inusual serenidad por la senadora Patricia Bullrich de que el tratamiento del proyecto de ley de reforma laboral pasa para febrero del año próximo.

En el peronismo las tensiones internas escalan día a día. El centro de la pelea es CFK

En el peronismo las tensiones internas escalan día a día. La frase estampada en la remera que usó Máximo Kirchner en la reunión del Consejo del Partido Justicialista de la provincia de Buenos Aires lo dijo todo: “Juegan a primero yo, y después también”. Como se ve, no los une ni siquiera el espanto. El centro de la pelea y la puja por el poder menguante del justicialismo tiene nombre y apellido: Cristina Fernández de Kirchner.

A propósito de la condenada: mientras los testimonios de los involucrados en la causa de los cuadernos de Oscar Centeno la complican día a día, consiguió que el juez le permita acceder a la terraza del edificio de San José 1111 para tomar sol y permitir que su organismo genere las cantidades de vitamina D necesarias para asegurar la fortaleza de su sistema óseo, su sistema inmunitario y su salud en general, en vista de la larga estadía que, encerrada en su prisión dorada, le depara el futuro.

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Fuente: Perfil