Producen “superalimentos” orgánicos con semillas ancestrales y aseguran que es rentable

Producen “superalimentos” orgánicos con semillas ancestrales y aseguran que es rentable

Buenos Aires 08 julio (PR/20).- Existen muchos mitos alrededor de la agroecología, el más conocido es su incapacidad de ser extensivo y rentable. Ramón, Tobías, Ignacio y Lucas, primos y socios, se propusieron hace tres años romper con ese paradigma y crear un negocio basado en un nuevo modelo de hacer agricultura.

Lo novedoso del emprendimiento es que, además de promover la conservación ambiental, también genera valor agregado, industrializando la materia prima y potenciando así a las economías regionales que se encuentran fuera del sistema del mercado.

Semillas antiguas

Suena el teléfono y atiende Ramón. Con la tecnología es difícil adivinar que nos separan 12 mil kilómetros. “Estoy en Alemania”, dice y cuenta que se fue por dos años para conocer cómo se produce orgánico allá y poder traer esa experiencia a Argentina.

Ramón Merlo es ingeniero agrónomo y es oriundo de Tortuguitas, Buenos Aires. Con una voz apasionada contó que Épicos nació hace tres años por la idea de transformar el mundo, pero no con un concepto filantrópico e irreal, sino con un emprendimiento concreto, sustentable, que da trabajo a muchas personas.

“Yo estudiaba Agronomía y no me cerraba el modelo de agricultura tradicional. Empecé a interesarme por lo orgánico y veía que todo lo que se hacía estaba en Europa. Por eso, hace un año decidí irme para ver cómo trabajan allá y poder aplicarlo acá”, comenzó contando.

Los cuatro primos empezaron el proyecto alquilando un campo en Tandil y produciendo ellos mismos. Su enfoque son los alimentos con alta calidad nutricional, por eso se volcaron a otro tipo de cultivos que en Argentina no se producen.

“Sembramos semillas que no están en el país, las importamos, como por ejemplo, el lupino. Es una semilla que la comían los egipcios, se dejó de comer y ahora está volviendo”, contó.

Otra semilla que importan es el teff, originaria de Etiopía. Además, cultivan mijo, quinoa, amaranto y sorgo blanco. 

Un modelo asociativo

A medida que empezaron a crecer tuvieron que cambiar su modelo de negocio. “Lo que empezó a pasar es que nos compraban mucho las harinas pero no teníamos capital para salir a alquilar campos, tuve que vender hasta el auto”, relató Ramón.

Por eso, surgió la idea de empezar a asociarse con productores: “Lo que hace Épicos es darle a un productor tradicional un negocio cerrado. El productor se asocia a nosotros para producir los cultivos que nosotros le damos, de manera agroecológica, y vender paquetes de harina”. 

Épicos cuenta actualmente con más de 300 hectáreas asociadas en Tandil, Mar del Plata, San Antonio de Areco, Los Toldos, de las cuales, por cultivo, obtienen al año un promedio de 700 kgs por hectárea. 

“Nuestro modelo de negocio es seguir asociando a distintos productores, que en general ceden un pedazo de su campo, 20 o 30 hectáreas, 100 hectáreas el más grande, para ´poner una ficha´ en cultivos agroecológicos. Hacemos un contrato y todo lo producido lo vendemos con marca Épicos, le vamos pagando en función de paquetes y no de granel, ese es el margen”.

Un aspecto que resalta el ingeniero es que a los productores los visitan una vez por mes para control y para ayudarlos.”Nosotros le damos la semilla, y lo visitamos una vez por mes. Por un lado para intercambiar experiencias y además porque tenemos que estar seguros de que no aplicó ningún agroquímico”.

“Sumamos a todos los productores que vemos que están haciendo esto por una razón superadora, no solo por el negocio. No importa en qué lugar de Argentina esté, viajamos, vemos que trabajen bien y los invitamos a participar”, explicó Ramón.

Superalimentos: diversificar el consumo

Se denomina “superalimentos” a los alimentos que nutricionalmente aportan más que otro, como por ejemplo el kale y el lupino. El lupino es una legumbre que tiene tres veces más proteína que la quínoa, tres veces más fibra que la avena y tres veces más hierro que el kale.

“Cada vez son más los que están interesándose en diversificar su consumo. Se están empezando a dar cuenta que nuestra dieta occidental dependiente de tres o cuatro cultivos, no es buena para nuestra salud”, explicó el emprendedor.

“Algunos productos ultraprocesados que están en el mercado no tienen una buena calidad nutricional y que todo lo que tracciona también es malo para el ambiente y por ende para las personas. Si somos conscientes de eso, vamos a dejar de comprar esos productos y exigir otros”, continuó diciendo.

Comer orgánico es siempre más caro, y por eso muchos no lo eligen. Al respecto, Ramón expresó: “Hacer un lupino agroecológico me sale el doble que hacerlo normal porque me rinde la mitad. Pero la pregunta es qué parte del sueldo invertimos en alimentos que nos hacen bien. La mitad de la Argentina que no está en situación de subsistencia tiene que cambiar sus prioridades a la hora de consumir. Si te importa más lo que le metés a tu cuerpo o si querés cambiar el auto”.

Agroecológico: estrategias de manejo

Épicos es agroecológico y además certifican orgánico. “Agroecológico es una filosofía de producción con la cual se cultiva la tierra respetándola. Es un concepto más holístico que abarca todos los aspectos de la producción. Puedo certificar orgánico pero no ser agroecológico”, explicó el agrónomo.

“A nivel técnico lo que hacemos mucho nosotros es usar la hacienda. Hacer agricultura sin usar hacienda es hacer extractivismo. Estás siempre cosechando y no devolviendo nada. Si vos usás hacienda, lo que hacés es pastorear el lote, esa bosta se queda en el suelo, es nitrógeno, fósforo y el cultivo lo puede usar”, explicó.

Otra estrategia es la rotación. “Lo que no es compatible es hacer solo soja agroecológica. Con la agroecología hay que estar en el lote, tener muchos cultivos, diversificar, hacer por lo menos 10 cultivos diferentes. Necesitás un agrónomo que esté en el campo, no lo podés manejar desde una oficina como puede hacerse con el modelo tradicional”, continuó contando el ingeniero.

Con respecto al uso de insumos naturales, Ramón detalló que aplican lo mínimo e indispensable. “Nos atacó una tucura en el mijo el año pasado, entonces le tiramos tierra diatomea, que es un producto natural que la controla. Existen insumos, pero lo principal es que la agroecología es una tecnología que es de procesos, de pensar rotaciones, y no de pensar qué salir a comprar después”.

“Este modelo es más interesante y desafiante hasta del punto de vista intelectual. Yo estoy conociendo un montón de agrónomos buenísimos que hacen convencional y cuando conocen la agroecología les parece super divertido”, agregó.

Potenciar las economías regionales

Épicos produce harinas que luego vende y distribuye a todo el país: “Actualmente estamos procesando en molinos que son tercerizados. Es increíble haya tantos molinos con capacidad ociosa”, contó y siguió: “Del molino se va a una envasadora en big bags, y de la envasadora se pasa a  paquetes de 400 gramos, de ahí a depósito en Gran Buenos Aires y de ahí se distribuye”.

El emprendedor resaltó la cantidad de trabajo que involucra este tipo de proyecto: “La única manera de hacer un negocio rentable con la agroecología es agregando valor: darle trabajo al molino, a la envasadora, a los fletes, a los diseñadores de packaging.  Es mucho trabajo que de otra forma no tendrían”.

Por último, Ramón se pregunta “¿Por qué somos competitivos contra un maíz que rinde 20 mil kilos?”:”Porque vendemos productos muy diferenciados, no solo porque son orgánicos o porque los packagings no tienen plásticos, sino porque vendemos harinas de semillas exóticas, con alta calidad nutricional, lo cual es para un nicho pero que a la vez está creciendo un montón”.

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Fuente: Afrofy News

Producir huevos agroecológicos, una alternativa de reconversión

Producir huevos agroecológicos, una alternativa de reconversión

Mendoza mayo (PR/20) – En un contexto de crisis del sector vitivinícola en Mendoza, un grupo de productores familiares se acercaron al INTA en busca de asesoramiento técnico y mediante el Programa para Productores Familiares (Profam) optaron por una nueva alternativa: la producción de huevos agroecológicos.

“Esta demanda surgió en 2014, a partir de la crisis del sector vitivinícola en la región”, explicó Alejandro García -extensionista del INTA Rivadavia, Mendoza- quien detalló que, de la mano del Programa para Productores Familiares (Profam) del INTA el grupo Granjeros se diversificó y creció.

“Los acompañamos desde el principio en la mejora de su infraestructura que complementamos con asistencia técnica y logramos un cambio en el tipo de gallinas, su alimentación y sanidad para, luego, aumentar la eficiencia en la producción”, explicó García.

Y detalló: “Los productores iniciaron la producción de huevos con un promedio de 25 gallinas y hoy cuentan con 200”. Además, producen de manera agroecológica, es decir, sin insumos químicos y mucho maíz, lo que provee a los huevos de un color y una calidad diferenciada, muy buscada y valorada por los consumidores.

Leé también: Acuerdan exportar vino a China en vuelos sanitarios

El PROFAM es el Programa para Productores Familiares creado por INTA destinado a integrantes de la comunidad rural con la finalidad es asistirlos para que inicien un proceso de cambio en su organización y mejoren sus habilidades productivas, de gestión y comercialización.

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Agricultura regenerativa: Sin labranza, cuánto CO2 podemos ahorrar

Agricultura regenerativa: Sin labranza, cuánto CO2 podemos ahorrar

Por Doug Moss y Roddy Scheer, EarthTalk

La Agricultura Regenerativa (AR) describe las prácticas agrícolas y de pastoreo que ayudan a revertir el cambio climático mediante la reconstrucción de la materia orgánica en el suelo y la restauración de la biodiversidad degradada del suelo.

“Específicamente, la agricultura regenerativa es una práctica de gestión integral de la tierra que aprovecha el poder de la fotosíntesis en las plantas para cerrar el ciclo del carbono y restablecer la salud del suelo, la resiliencia de los cultivos y la densidad de nutrientes”, informa la Iniciativa de Agricultura Regenerativa (RAI) de la Universidad del Estado de California.

“La agricultura regenerativa mejora la salud del suelo, principalmente a través de las prácticas que aumentan la materia orgánica del suelo. Esto no sólo ayuda a aumentar la diversidad y la salud de la biota del suelo, sino que también aumenta la biodiversidad tanto por encima como por debajo de la superficie del suelo, al tiempo que aumenta tanto la capacidad de retención de agua como el secuestro de carbono a mayores profundidades”.

El resultado neto es una reducción del dióxido de carbono atmosférico y la mejora de la estructura del suelo para invertir la pérdida de suelo causada por el hombre.

La Agricultura Regenerativa (AR) describe las prácticas agrícolas y de pastoreo – como el uso de cultivos de cobertura como se muestra arriba – que ayudan a revertir el cambio climático mediante la reconstrucción de la materia orgánica en el suelo y la restauración de la biodiversidad degradada del suelo.

Según Terra Génesis Internacional, que ayuda a las explotaciones a integrar las prácticas agrícolas sostenibles en sus operaciones diarias, los principios clave que guían la implementación de la AR incluyen: mejorar progresivamente los agroecosistemas enteros (suelo, agua y biodiversidad); crear diseños específicos para cada contexto y tomar decisiones holísticas que expresen la esencia de cada explotación; asegurar y desarrollar relaciones justas y recíprocas entre todas las partes interesadas; y hacer que los individuos, las explotaciones y las comunidades crezcan y evolucionen continuamente para expresar su potencial innato.

La forma en que se logran estos nobles objetivos también implica la implementación de muchas de las prácticas que ahora son comunes en la agricultura orgánica, entre ellas:

  • el diseño de la permacultura (utilizando los patrones y las características observadas en los ecosistemas naturales)
  •  agroforestería (incorporando el cultivo y la conservación de árboles)
  • subsolado y adición de compost (para aflojar los suelos compactados)
  • la agricultura sin o con poca labranza (dejándola sola para que haga lo suyo)
  • cultivo de pastos (cultivo de cosechas anuales en pastos perennes inactivos)
  • las multiespecies cubren los cultivos y las rotaciones de cultivos (para introducir la diversidad genética)
  • el uso de estiércol animal (para aumentar la resiliencia de la biota del suelo)
  • fomento de abejas y otros insectos beneficiosos (para la fertilización)
  • el uso de enmiendas orgánicas del suelo como el biocarbón o la terra preta (para mejorar el rendimiento y al mismo tiempo secuestrar el dióxido de carbono)
  • acuicultura ecológica (uso del agua y no de la tierra para cultivar alimentos)
  • cultivos perennes (viven más allá de una temporada de crecimiento)
  • silvopastura (integración de los árboles con la producción forrajera y ganadera)
    “A lo largo de los siglos, la agricultura ha causado la pérdida y la degradación del suelo fértil, lo que ha llevado a la caída de las civilizaciones en todo el mundo”, señala John Roulac, fundador y director general de la marca de superalimentos orgánicos Nutiva, y un franco defensor de la RA. “La agricultura industrial moderna lo está haciendo cada vez más rápido”.

Cada vez más agricultores están empezando a darse cuenta de que su supervivencia puede depender de si pueden girar hacia la RA a medida que el mundo se calienta.

“La agricultura regenerativa es un enfoque de los sistemas alimentarios y agrícolas que trabaja con los ritmos y la tecnología de la naturaleza para alimentar a nuestra creciente población, regenerar la capa superior del suelo y mejorar la biodiversidad ahora y en el futuro”, concluye la RAI, advirtiendo que es fundamental cambiar los monocultivos que dependen de los nutrientes sintéticos, la baja biodiversidad y las prácticas de degradación del suelo. De hecho, nuestra propia existencia puede depender de ello.

Traducción realizada con la versión gratuita del traductor www.DeepL.com/Translator

Fuente: EarthTalk

Primicias Rurales

 

¿Por qué los productos orgánicos son más caros?: la respuesta te sorprenderá

¿Por qué los productos orgánicos son más caros?: la respuesta te sorprenderá

Buenos Aires, 10 diciembre (PR/19) — En su juventud Ricardo Parra vivía viajando en avión, de estricto traje y corbata, como asesor financiero de una corporación internacional. Pero eso ya es historia: ahora el empresario alimentario y presidente del Movimiento Argentino para la Producción Orgánica (MAPO) viste ( y vive) de manera descontracturada.

En el año 2000, cuando aún no había cumplido 30 años, fue nombrado gerente financiero de American Bank Note Company (ABN), donde le tocó gestionar la crisis de 2001/02, luego de la cual, frente al éxito obtenido, fue enviado a diferentes filiales del grupo como bombero especializado en apagar incendios financieros. Hasta que un día se cansó. Volvió a su lugar de origen, el pueblo bonaerense de Gral. Las Heras, para realizar una tecnicatura en apicultura e iniciar su propio emprendimiento productivo. “La apicultura es muy atrapante, una cosa es contarlo y otra cosa es vivirlo. Empecé con 10 colmenas y ahora tengo 1200”, indica Ricardo.

¿Podés vivir de la apicultura?

RP: Vivo de la producción primaria y del procesamiento con las variables presentes en la Argentina. En miel tenemos integración vertical: producimos, fraccionamos y comercializamos; en mermeladas y dulce de leche compramos frutas y leche orgánica.

¿Es muy difícil vivir sólo de la producción?

RP: Creo que sí. En escalas pequeñas es muy difícil alcanzar el punto de equilibrio.

¿Por qué orgánico y no convencional?

RP: siempre tuve una mirada poco amigable con lo extensivo desde el lugar del arraigo. Fui conociendo con el tiempo gente que lo extensivo lo alejó de su lugar, más allá del tema del cuidado ambiental, que no es menor. Conozco familias que empezaron a alquilar su campo, los hijos se fueron a la ciudad y se desintegraron.

¿Vivís en el campo?

RP: Vivo a la salida del pueblo de Gral. Las Heras, cerca de la planta de elaboración (de su empresa Las Quinas). Ahí es donde empecé a ver que lo orgánico me resultó fácil entenderlo por el arraigo y el cuidado del medio ambiente.

En producciones intensivas, sí, pero en producciones extensivas no es tan sencillo lo orgánico; es una tarea bastante difícil.

RP: Estamos de acuerdo. Los chicos del grupo Pampa Orgánica hace un muy buen trabajo y abren la tranquera para poder ir a verlos. Tiene mucha complicación, especialmente porque todo el bicherío se te viene cuando se fumiga al lado. Si se aplicara en un área más extensa, sería más fácil.

La producción orgánica está certificada. Pero han aparecido emprendimientos que se denominan agroecológicos que no tienen ningún tipo de certificación. ¿Cómo lo ven eso ustedes? ¿No genera confusión?

RP: Es uno de los dilemas narrativos que están dando vuelta: cómo contar la nuestro sin agredir a otros que están haciendo una búsqueda y que no están normados. La certificación, que un tercero avale tu producción, es importante. Argentina tiene la equivalencia internacional más elevada en orgánicos. Nuestra actividad está regida por la Ley 25.127, que designa al Senasa (como autoridad de aplicación) y ese organismo designa a su vez a las certificadoras orgánicas. Conozco muchísima gente del mundo agroecológico y siempre les digo que diseñen una norma porque eso los va a ayudar; todo lo que se haga para que lo trucho esté más acorralado, ayuda. Si el para qué es el mismo, buenísima la agroecología.

La diferencia de precio entre los productos orgánicos respecto de los convencionales, ¿se debe al costo de la certificación?

RP: el aspecto principal de esa cuestión es que el productor orgánico está registrado, con lo que eso significa. La certificación orgánica no es cara. Pero, para poder ser orgánico, es necesario contar con todos los registros vigentes.

Lo que estás diciendo es que al estar completamente registrado en términos impositivos, regulatorios y sanitarios pagás y cumplís con todo lo vigente y quizás tengas que competir con gente que no esté en las mismas condiciones…

RP: quizás pase eso. Tiene que haber un control del Estado: si se hace o no, eso nos excede. Después está el tema de la cadena comercial. El arándano convencional hoy está 110 pesos (el kilogramo) y el orgánico está 140 pesos, pero si vas a un góndola y ves el orgánico muchísimo mas caro, algo pasó. El transporte es más caro porque es orgánico, pero porque tiene que ser un transporte registrado y el vehículo debe estar limpio. Me dicen pierdo dos horas limpiando el vehículo, pero, ¿cómo llevás lo otro? ¿Sin limpiar? Bienvenida sea la limpieza: es tu deber como transportista de alimentos.

Con la certificación, más allá de que sea orgánica, empiezan a evidenciarse cuestiones que deberían ser la norma pero que no siempre es el caso.

RP: Exacto.

¿Cómo está posicionada la Argentina en el ámbito internacional en lo que respecta a productos orgánicos?

RP: El mundo orgánico argentino nació a partir de exportadores que vendían alimentos en el mundo y de repente empezaron a tener demanda de orgánicos, se daban vuelta y buscaban interesados en el sector de la producción.

O sea que se inició por la demanda europea.

RP: Claro, si acá no existía la demanda. Hoy se exporta el 98% de la producción orgánica argentina. Estoy trabajando en MAPO para que en la mesa de los argentinos haya siempre productos orgánicos. Nuestro sector está armado para realizar negocios externos: tenemos que trabajar para desarrollar el mercado interno. Muchas veces hay productores que no se meten en lo orgánico porque al no tener demanda interna y tener que exportar, necesitan tener un volumen grande para poder exportar por cuenta propia, porque de lo contrario deberían recurrir a un exportador y eso no le sirve; si hubiese mercado interno, eso no pasaría y además promovería pertenencia y arraigo. Así empezó el movimiento orgánico en la Argentina. El mundo tiene tres niveles de equivalencias: la más elevada, que son los estándares de la Unión Europea, Suiza, Japón, la Argentina y alguno más; una intermedia, que es la NOP (National Organic Program) de EE.UU.; y la tercera que es la de países del centro de África o Centroamérica para productos tales como cacao, café o frutos secos. El mundo está en estos momentos en el dilema de los multi-ingredientes; por ejemplo, Suiza tiene un estándar alto, pero elabora chocolates que con cacao que proviene de Costa de Marfil, ¿eso es chocolate suizo? Para mí no. La norma argentina es equivalente a la europea. Con EE.UU. la certificación se hace entre privados, de manera tal que los productos hacia ese destino salen de la Argentina como convencionales y llegan como orgánicos; en eso estamos buscando que USDA y Senasa establezcan equivalencias.

O sea que el producto destinado a EE.UU. salga directamente como orgánico.

RP: Exactamente. Y después otra cuestión es si queremos que entren orgánicos de terceros países, como cacao o café, que sería genial tener en el país. Una solución para eso sería que viaje un certificador argentino al lugar de origen de la mercadería y establezca los criterios para que se apliquen las mismas exigencias que se aplican en la Argentina, para poder así iniciar una importación.

¿Exportás la mayor parte de tu producción?

RP: si bien empecé exportando mucho, actualmente estoy vendiendo la mayor parte en el mercado interno. Hoy si consideramos los productos orgánicos y NOP, estamos entre 600 y 700 millones de dólares por año de exportación, que es un montón. Volviendo a lo que hablábamos antes, si miramos el último Censo Agropecuario (CNA 2018), muestra una mayor concentración de la tierra…

Ese es un fenómeno mundial

RP: sí, pero no me entrego a eso. No está bueno.

Lo extensivo, con la producción de commodities, es complementario a lo intensivo y la enorme multiplicidad de alimentos que pueden elaborarse en las diferentes regiones…

RP: de acuerdo. Pero si vos me decís en qué lugar pondría más el ojo, sería en lo intensivo para tratar de mejorarlo. Estuve en muchas provincias visitando productores orgánicos…

¿Los socios del MAPO están en todas las provincias?

RP: hace 25 años que está MAPO con presencia de empresas en casi todas las provincias argentinas. En muchas zonas no se produce más por falta de equipamiento y capacitación. Los dos sistemas (extensivo e intensivo) deben estar. EE.UU. tiene un consumo muy elevado de orgánico, y de comida pasaron a energías renovables, cosmética, indumentaria…

EE.UU. tiene supermercados enormes dedicados solamente a productos orgánicos.

RP: sí, donde venden hasta detergentes y trapos de piso orgánicos. Y en Europa, Carrefour implementó los biomarkets, pero son unidades barriales más pequeñas. Lo que yo peleo, y lo voy a hacer siempre, es que para que INTA, INTI y el Ministerio de Agricultura, (Ganadería y Pesca) le presten más atención a este sector, que está para crecer y dar soluciones. El mundo va para la elaboración de alimentos con cuidado del medio ambiente: eso es lo orgánico. Si un campo en una zona periurbana no puede aplicar, está liquidado, entonces la solución es lo orgánico.

¿MAPO trabajó en alguno de esos casos de conflicto?

RP: sí, en la zona de Trenque Lauquen, por ejemplo; también en Marcos Paz y Entre Ríos. Hay soluciones. Eso además permite solucionar el problema de la “importación”; Trenque Lauquen, por ejemplo, traía fruta y verdura del Mercado Central (de la Ciudad de Buenos Aires). Argentina es increíble en ese sentido. Lo orgánico creo que es la solución. Pero el talibanismo no sirve en ningún lado. Cuando me pongo a hablar con un fundamentalista, de lo que sea, me aburre.

Fuente: Valor Soja

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Encuentro sobre diversificación de la producción orgánica

Encuentro sobre diversificación de la producción orgánica

Buenos Aires, 2 diciembre (PR/19) — El Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI) y el Movimiento Argentino para la Producción Orgánica (MAPO) organizan un encuentro con productores, operadores y comercializadores de producción orgánica de la región pampeana.
Se tratarán temas como la importancia del valor agregado, el acceso al mercado, relevamiento y oportunidades de valor para la producción orgánica, acciones de la mesa nacional, entre otros.

El encuentro se realizará el 3 de diciembre de 9 a 14 horas en la Universidad Nacional del Centro de la Provincia de Buenos Aires Auditorio de la Biblioteca Central |Campus Universitario Paraje Arroyo Seco, Tandil.

Además de los organizadores, participan el Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca de La Nación, La Municipalidad de Tandil y el INTA.

La Producción Orgánica en Argentina está regulada por la Ley 25.127, sus decretos y resoluciones, estando a su vez definida por organismos oficiales y privados internacionalmente reconocidos, como el Codex Alimentarius o la Asociación IFOAM; e incluye un sistema de certificación y control.

Los términos orgánico, ecológico y biológico son sinónimos y sólo podrán aplicarse a productos que cumplan con esta Ley. La misma, basa en el uso mínimo de insumos externos, sin uso de fertilizantes y plaguicidas sintéticos, ni manipulación genética. Se utilizan métodos que minimizan la contaminación del aire, suelo y agua. Así los productores, manipuladores, procesadores y comerciantes de alimentos orgánicos se rigen por normas que mantienen su integridad.

Los objetivos de la jornada consisten en dar a conocer la propuesta de INTI y MAPO a los actores de la producción orgánica de la región Pampeana, estrechar vínculos con los diferentes productores y operadores de la producción orgánica, validar las necesidades relevadas por Instituto en la región, generar desafíos y articular acciones para el agregado de valor y la diversificación de la producción orgánica.

Argentina es el segundo país del mundo en lo que refiere a extensión territorial para producción orgánica, en número de hectáreas ya implantadas, detrás de Australia.Nuestro país es segundo en superficie con 3,6 millones de hectáreas certificadas (un 7% más que en 2017).

Actualmente la industria cuenta con 1138 productores; 399 elaboradores y 116 comercializadores certificados y se exportan 165.867 toneladas, de las cuales 1108 son de origen animal, principalmente miel. Casi el 99% de la producción es de exportación, Estados Unidos es el principal destino con el 43%, y Europa con el 36%.

Fuente: INTI

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Bolsones de verdura orgánica: de la huerta a la mesa

Bolsones de verdura orgánica: de la huerta a la mesa

Buenos Aires, 28 noviembre (PR/19) — El consumo de productos orgánicos se impone de a poco entre las preferencias de los platenses. Los “bolsones” contienen frutas y verduras de temporada que producen pequeños productores sin ningún tipo de agroquímicos ni semillas transgénicas. Se reparten a domicilio y los pedidos se realizan a través de Whatsapp o Facebook y estas compras a veces se comparten entre familiares, amigos o vecinos.

Entre quienes producen y comercializan estas frutas y verduras libres de agroquímicos se encuentran el Colectivo Orgánico; Cultura Alimentaria y Pueblo a Pueblo: la Rama Rural del Movimiento de Trabajadores Excluidos, por mencionar sólo algunas organizaciones del cordón frutihortícola de La Plata.

Para cosechar verdura agroecológica los productores siembran distintos tipos de hortalizas con semillas no transgénicas. Luego hacen los plantines, que trasplantan o realizan siembras directas cuando tienen el tamaño adecuado. Los cultivos se hacen dentro de los calendarios tradicionales. Por ejemplo: el tomate, el ají o la berenjena se cosechan en verano y solo los producen en ese momento. De esa manera, no se potencia el riesgo de plagas.

Los abonos son compostajes, lombricompuestos y abonos verdes. El control de malezas se hace mediante el carpido: técnica que implica un sapín, para cortar la hierba mala.

LOS PRODUCTORES

El Colectivo Orgánico surgió en 2009 por la idea de colectivismo asociado al consumo de alimentos agroecológicos y orgánicos. Su huerta se encuentra en la localidad de Ángel Etcheverry y dispone de una lista semanal que actualizan según la disponibilidad.

El contenido de los bolsones que están en promoción depende de las frutas y verduras del momento, algo que funciona igual con todos los proyectos de este tipo. “Por ejemplo la cesta de esta semana tiene un valor de $380, su envío es sin costo y se conforma de acelga, cebolla, papa, perejil, puerro, rabanito, zanahoria, zapallo anco, banana, manzana roja y naranja”, detalla a Historias Platenses Carlos Ferrer, miembro fundador del Colectivo.

A diferencia de lo que se cree, comer más sano no es, necesariamente, más costoso

 

Los principales consumidores son las personas que quieren mejorar su dieta, sin distinción de edades y géneros, y también aquellas que están pasando por un tratamiento médico. “Quizás uno de los grupos que más resalta son los padres y madres que brindan a sus hijos e hijas dietas conscientes. Tenemos muchas usuarias que empezaron a consumir cuando sus pancitas recién aparecían y hoy nos reciben el pedido esas personitas que desde la panza comen nuestros alimentos, para nosotros es una sensación hermosa”, dice Carlos con orgullo.

Los integrantes de la agrupación Cultura Alimentaria, surgida en 2013, no son productores directos sino un nexo entre los quinteros de Poblet y los consumidores. “No solo vendemos verduras agroecológicas sino que trabajamos mucho en la comunicación para generar conciencia de la problemática ambiental y de salud pública que acarrea el modelo predominante, de uso de venenos, fertilizantes químicos y semillas corporativas. Al tratarse de un circuito corto de comercialización, la gente nos conoce o conoce a los productores, entonces se genera una relación de confianza”, cuenta Marco Pereyra a Historias Platenses.

Construida en articulación con el Movimiento Popular Patria Grande, a principios de 2016, “Pueblo a Pueblo” tiene como tarea “recuperar el poder de decisión sobre qué alimentos queremos comer, cómo producirlos, cómo distribuirlos y cómo comercializarlos. Esta es una forma más de apoyar y fortalecer la transición hacia la Agroecología de las y los agricultores familiares, campesinos e indígenas”, explica Carolina Baldini, miembro del MTE, a Historias Platenses.

¿ES MÁS CARO?

A diferencia de lo que se cree, comer más sano no es necesariamente más costoso: muchas opciones de frutas y verduras agroecológicas compiten en precio a las grandes cadenas de supermercados y verdulerías.

“La semana pasada comparamos cuánto costaría uno de nuestros bolsones con las mismas frutas y verduras que se venden en una verdulería y el nuestro era 5 pesos más caro. Además logramos que el 80% del precio final de la producción sea para las familias quinteras. Esto es: precios justos para los productores y accesibles para los consumidores”, dice Baldini del bolsón que cuesta 200 pesos.

En un momento complicado para los productores hortícolas de la región por la situación económica, el precio de los insumos en dólares y con temporales que han producido daños irreparables en sus invernaderos y sus quintas renace la recuperación de saberes ancestrales.

“Rescatar semillas y volver a antiguas prácticas conlleva a un sistema de producción diverso y popular que empodera a las y los productores de alimentos y les permite tener una vida más digna. Además, una venta directa es mucho mejor para las y los productores que lo que les pagan los camioneros que vienen a buscar verdura para llevar al mercado para que luego vaya a las verdulerías”, explica Marco, de Cultura Alimentaria.

Sin intermediarios

Logro de pequeños productores, ya que la posibilidad de no tener intermediarios, permite que el 80% del costo del bolsón quede para los productores, alcanzando un objetivo para su economía.

Libre de químicos

Saludable El abono y el control de plagas son libres de químicos, lo que genera que los productos tengan una condición de alta y rigurosa salubridad para quienes lo consumen.

Alimentación sana y de calidad

Combinación ideal Los principales consumidores son quienes prefieren una alimentación sana y de calidad, cuidando el bolsillo. Estas propuestas tienen cada vez más receptores.

Primicias Rurales
Fuente: Diario El Día