El gobierno actual impulsa la entrega de recursos y tierras a potencias extranjeras, profundizando una política de sumisión que daña la soberanía nacional y el desarrollo industrial.

 

 

 

 

Buenos Aires, martes 11 agosto (PR/26) — La política actual y el reclamo por Malvinas: El gobierno replica tendencias imperialistas de apropiación de recursos en países endeudados, actuando con sumisión frente a los intereses extranjeros.

El 15 de julio de 2026, los jugadores de la Selección Argentina visibilizaron los derechos soberanos sobre las Malvinas ante millones de personas.

Este hecho popular demostró la defensa de la dignidad nacional y recordó que la Patria no se vende, exponiendo la deficiente gestión de la Cancillería.

Entre la historia y la traición

En 1833, el marino José María Pinedo entregó las islas sin ofrecer resistencia ante la invasión británica, marcando un antecedente lamentable de claudicación.

Los próceres de la independencia como San Martín, Belgrano y Brown combatieron siempre en inferioridad de condiciones defendiendo la soberanía nacional.

Hoy existen funcionarios que promueven el abandono del reclamo por las islas, favoreciendo la dominación política y económica extranjera.

Las nuevas formas de dominación territorial

Las potencias ya no solo usan métodos bélicos, sino el libre mercado y la capacidad económica para apropiarse de riquezas en naciones endeudadas.

Estas formas de dominación incruentas generan pobreza, desempleo y pérdida de soberanía, cumpliendo objetivos extranjeros a través de administraciones locales.

El proyecto de extranjerización de la tierra de Milei y Sturzenegger elimina topes y libera zonas fronterizas y recursos estratégicos.

Entrega de recursos estratégicos

Se intentó modificar la Ley de Tierras para elevar el porcentaje en manos extranjeras, quitando límites territoriales y facilitando el acceso al agua y petróleo.

Las empresas extranjeras se llevan los recursos y dejan pasivos ambientales, sin que el Estado proteja a la industria y producción nacional.

Además, se mantiene la Ley de Inversiones Británicas y se otorgan concesiones a empresas extranjeras en ríos troncales como el Paraná-Paraguay.

Desmantelamiento del Estado y la industria

El régimen del RIGI y la política económica benefician a grandes inversores extranjeros mientras destruyen el comercio y la industria local.

Se impulsan privatizaciones y desfinanciamientos en áreas críticas como energía, agua, transporte, satélites y educación pública.

Esta estrategia coordinada debilita la soberanía nacional, subordinando los intereses de los argentinos a los designios de las grandes potencias.

Las nuevas formas de dominación territorial

Las potencias ya no solo usan métodos bélicos, sino el libre mercado y la capacidad económica para apropiarse de riquezas en naciones endeudadas.

Estas formas de dominación incruentas generan pobreza, desempleo y pérdida de soberanía, cumpliendo objetivos extranjeros a través de administraciones locales.

El proyecto de extranjerización de la tierra de Milei y Sturzenegger elimina topes y libera zonas fronterizas y recursos estratégicos.

Entrega de recursos estratégicos

Se intentó modificar la Ley de Tierras para elevar el porcentaje en manos extranjeras, quitando límites territoriales y facilitando el acceso al agua y petróleo.

Las empresas extranjeras se llevan los recursos y dejan pasivos ambientales, sin que el Estado proteja a la industria y producción nacional.

Además, se mantiene la Ley de Inversiones Británicas y se otorgan concesiones a empresas extranjeras en ríos troncales como el Paraná-Paraguay.

Primicias Rurales
Fuente: Dr. César Augusto Lerena Experto en Atlántico Sur y Pesca – Ex Secretario de Estado Presidente del Centro de Estudios para la Pesca Latinoamericana (CESPEL) cesarlerena.com.ar