El INTA presentó tres variedades de raigrás anual tetraploide diseñadas para optimizar la producción de carne y leche mediante una mayor calidad nutricional y estabilidad. Estos nuevos cultivares ofrecen ciclos diferenciados y alta sanidad, adaptándose a las demandas específicas de cada sistema ganadero y ambiente.
Buenos Aires, jueves 7 mayo (PR/26) — Con el objetivo de fortalecer la producción forrajera, un equipo de investigación del INTA desarrolló tres nuevas variedades de raigrás anual tetraploide: Josepedro INTA, Ñeri INTA y Apolo INTA.
Estos materiales, caracterizados por su alta producción de forraje, buena sanidad y adaptación a diferentes ambientes productivos, representan un avance en el mejoramiento genético de esta especie clave para los sistemas ganaderos.
En el diseño de cadenas forrajeras de alta eficiencia, el raigrás anual tetraploide (Lolium multiflorum) se consolida como un recurso estratégico indispensable para maximizar la producción de carne y leche.
A diferencia de las variedades diploides convencionales, su estructura genética de cuatro juegos cromosómicos le otorga hojas más anchas, una mayor concentración de carbohidratos solubles y una palatabilidad superior.
“Estos nuevos cultivares son el resultado de un proceso de mejoramiento sostenido, en el que buscamos combinar alta producción de forraje, buena sanidad y adaptación a diferentes ambientes productivos”, explicó Alejo Re, investigador del INTA Concepción del Uruguay.
Por su parte, Mariela Acuña, investigadora del INTA Pergamino, agregó: “La variabilidad lograda nos permite hoy ofrecer materiales con distintos ciclos, lo que amplía las opciones de manejo para los productores”.
De acuerdo con Re, entre las nuevas variedades, Josepedro INTA se destaca por su ciclo intermedio y su alta estabilidad productiva en distintos ambientes, con excelente producción de forraje en invierno y comienzos de primavera.
Por su parte, Ñeri INTA presenta un ciclo intermedio a corto, con muy buena producción invernal, lo que lo posiciona como una alternativa para planteos de utilización más acotada en el tiempo.
En tanto, Apolo INTA fue seleccionado por su mayor ancho de hoja —una característica asociada a su elevada aptitud forrajera— y se recomienda especialmente para ambientes de alto potencial productivo.
Por su parte, Mariela Acuña señaló que “cada uno de estos materiales responde a una necesidad productiva específica, por lo que permite seleccionar el cultivar, ajustándolo al sistema ganadero y al ambiente donde se implementará”.
Los tres cultivares fueron desarrollados en conjunto por las estaciones experimentales agropecuarias de Concepción del Uruguay y Pergamino del INTA, mediante convenios de investigación, desarrollo y transferencia tecnológica, lo que facilita su llegada al mercado. En este sentido, Josepedro INTA fue licenciado a Barenbrug/Palaversich, Ñeri INTA a Produsem y Apolo INTA a Pemam.
“El desarrollo de estos cultivares se inscribe en una trayectoria que comenzó a fines de la década del 90, cuando el INTA inició un programa de mejoramiento enfocado en la tolerancia a enfermedades, la producción de forraje invernal y la generación de semilla”, comentó Re, y agregó: “A lo largo de los años, este trabajo permitió la obtención de diversos materiales tetraploides ampliamente difundidos en el sector productivo”.
A partir de 2019, el programa tomó un nuevo impulso con el objetivo de generar cultivares con mayor variabilidad genética, adaptados a distintos ambientes y con comportamientos diferenciales en cuanto a su ciclo de crecimiento. “Para ello, se realizó una policruza entre germoplasma destacado y poblaciones naturalizadas, seguida de varios ciclos de selección”, indicó Acuña.
Con estas incorporaciones, el INTA reafirma su compromiso con la generación de tecnologías que aporten a la intensificación sostenible de los sistemas ganaderos, mejorando la oferta forrajera y acompañando las demandas del sector productivo en distintos contextos ambientales.
Ante un escenario hídrico excepcional para la campaña 2026, Fertilizar AC advierte que el éxito de los cultivos de invierno no dependerá del clima, sino de una «Ingeniería Agronómica» de precisión que cierre las brechas de rendimiento.
Buenos Aires, jueves 7 mayo (PR/26) . – En el sector agropecuario solemos decir que «el agua es el techo», pero cuando ese techo está alto, el piso lo pone la nutrición. En una reciente reunión de prensa, referentes de Fertilizar Asociación Civil confirmaron que la campaña fina 2026 arranca con una ventaja competitiva histórica: perfiles de suelo con niveles de agua útil de entre el 80% y el 100% en casi todas las regiones productivas del país.
Sin embargo, los expertos lanzaron una advertencia clara: el agua sola no hace al récord. «Hoy la humedad no va a ser la limitante y la campaña dependerá de la ‘IA’: la ingeniería agronómica que apliquemos», sentenció María Fernanda González Sanjuan, gerente ejecutiva de la entidad.
El diagnóstico: un paso innegociable
Tras cosechas previas de volúmenes masivos, los suelos llegan a esta siembra con las reservas de nutrientes al límite. La lixiviación causada por las lluvias recientes y la alta extracción de los cultivos de verano han dejado balances negativos que deben corregirse.
Pese a esto, los datos del RETAA revelan una cifra alarmante: solo el 25% de los productores realiza análisis de suelo. Esteban Ciarlo, coordinador técnico de Fertilizar AC, fue tajante: «El costo del diagnóstico es de apenas 5 dólares por hectárea. Frente a un margen de retorno de hasta 220 dólares por hectárea por fertilizar correctamente, el costo del análisis no reviste discusión».
Trigo: maximizar el margen bruto
La relación insumo-producto, aunque afectada por el contexto internacional (guerra en Oriente Medio), sigue siendo favorable para el bolsillo del productor. Actualmente:
Nitrógeno: Se necesitan 8,9 kg de trigo para comprar 1 kg de nitrógeno, pero cada kilo aplicado devuelve, en promedio, 20 kg de grano.
Fósforo: La respuesta media es de 50 kg de grano por cada kilo aplicado, superando en 2,5 veces su costo.
Optimizar las dosis puede elevar el Margen Bruto un 25%, además de evitar las caídas de proteína que penalizaron la calidad comercial en campañas anteriores.
Cebada: el equilibrio entre volumen y maltería
Para la cebada, el desafío es doble. Según Pablo Prystupa (FAUBA), en cebada cervecera «se debe fertilizar para la proteína y no solo para el rinde». Lograr el estándar de 10-12% de proteína requiere un manejo quirúrgico del nitrógeno, donde las aplicaciones tardías o foliares y el uso de sensores (SPAD/NDVI) se vuelven herramientas críticas para no quedar fuera de los parámetros industriales.
Conclusión de experto
El escenario está servido. El abastecimiento de fertilizantes está asegurado y el agua está en el suelo. La diferencia entre una campaña «buena» y una «histórica» estará en la balanza de nutrientes. Una fertilización balanceada (N, P, S y micronutrientes) no es un gasto, es la inversión estratégica que garantiza la viabilidad económica y la sustentabilidad de nuestros suelos.
Un equipo de investigación integrado por especialistas de organismos nacionales e internacionales logró identificar en la Argentina al virus del mosaico necrótico del arroz (RNMV, por sus siglas en inglés), una enfermedad que hasta el momento solo había sido reportada en Japón. El estudio permitió, además, reconstruir el genoma del virus presente en el país.
Buenos Aires, miércoles 6 de mayo (PR/26) .- Un equipo de investigación -integrado por especialistas del Instituto de Patología Vegetal del INTA, el Conicet, la Universidad Nacional del Nordeste y centros de investigación de Francia- identificó y caracterizó por primera vez en la Argentina el virus del mosaico necrótico del arroz (RNMV, por sus siglas en inglés), reportado solo en Asia. El hallazgo fue confirmado mediante técnicas de metagenómica y secuenciación de alta precisión, a partir de muestras recolectadas en Corrientes. Se trata del primer registro del virus fuera de Japón y amplía el escenario sanitario del cultivo. Además, plantea la necesidad de continuar con el monitoreo y diagnóstico en los sistemas arroceros.
El trabajo se basó en el análisis de plantas de arroz (Oryza sativa) con síntomas compatibles con infecciones virales, recolectadas en 2018 en Berón de Astrada, provincia de Corrientes. A partir de un enfoque de metagenómica viral, los investigadores detectaron la presencia del RNMV en únicamente una de las muestras analizadas.
En el campo, muchas enfermedades virales del arroz pueden presentar síntomas similares, como amarillamiento, mosaicos o debilitamiento de las plantas. Sin embargo, no todos los virus se comportan de la misma manera ni se transmiten del mismo modo.
Para validar los resultados, se aplicaron técnicas moleculares complementarias, como RT-PCR y secuenciación de ARN mediante la plataforma de alto rendimiento Illumina. Estas herramientas no sólo confirmaron la infección de la muestra analizada, sino que también permitieron reconstruir el genoma de un aislamiento local del virus.
Los análisis comparativos mostraron una alta similitud genética entre este aislamiento y variantes del RNMV previamente caracterizadas en Japón. A su vez, los estudios filogenéticos confirmaron que se trata del mismo virus, lo que constituye el primer registro fuera del continente asiático.
“La posibilidad de obtener la secuencia genómica del aislado nos permitió confirmar con precisión la identidad del virus, lo que es fundamental para interpretar correctamente los síntomas observados en el cultivo y evitar confusiones con otras enfermedades”, indicó Florencia Brugo, investigadora del Instituto de Patología Vegetal (IPAVE) del INTA y participante del trabajo.
El RNMV pertenece a un grupo de virus que se transmiten por el hongo del suelo, Polymyxa graminis, que puede persistir durante largos períodos en los lotes arroceros. Esta característica hace que la enfermedad sea difícil de manejar y refuerza la importancia de su detección temprana.
Hasta este hallazgo, en América del Sur sólo se habían reportado tres virus que afectan al cultivo del arroz: el virus de la hoja blanca del arroz o el virus del stripe necrosis del arroz. La detección del RNMV por primera vez en la Argentina plantea la necesidad de ampliar la investigación para verificar su presencia y establecimiento en el país.
“La incorporación de este virus al escenario regional obliga a fortalecer las estrategias de monitoreo y diagnóstico, especialmente en zonas arroceras”, indicó Brugo. Si bien el hallazgo corresponde a una única muestra positiva y no es representativo de la sanidad del cultivo de arroz en la Argentina, el trabajo pone de relieve la importancia de realizar monitoreos sistemáticos y de contar con herramientas diagnósticas adecuadas.
Otro aspecto destacado del estudio fue la identificación de pequeños ARN derivados del virus (siRNAs), que evidencian la activación de mecanismos de defensa de la planta frente a la infección. Este tipo de análisis aporta información clave para comprender la interacción entre el patógeno y su hospedante. “El estudio de estos pequeños ARN permite ver cómo responde la planta frente al ataque viral, lo que puede ser útil para el desarrollo de estrategias de manejo o mejoramiento”, expresó la investigadora del INTA.
Vigilancia y herramientas para el futuro
Como se trata de un primer registro, es fundamental continuar con la vigilancia del RNMV, a fin de conocer la situación del virus en el país y, eventualmente, desarrollar futuras estrategias de manejo, selección de materiales y estudios epidemiológicos.
“La vigilancia basada en tecnologías genómicas es clave para anticiparse a la aparición de nuevas enfermedades y reducir riesgos en la producción agropecuaria”, concluyó Brugo
A las puertas del Congreso Aapresid 2026, expertos advierten que el maíz y la soja solo alcanzan el 50% y 60% de su rendimiento potencial por limitantes nutricionales y estrategias conservadoras.
Buenos Aires, 6 de mayo (PR/26) .- En la previa del Congreso Aapresid «Nuestro suelo nuestra voz», que se llevará a cabo del 4 al 6 de agosto en Rosario, la comunidad agronómica ha puesto el foco en una cifra que incomoda: la enorme brecha entre lo que el suelo argentino podría dar y lo que efectivamente llega a la tolva.
Según los investigadores José Andrade (CONICET/FAUBA) y Pablo Abbate (INTA Balcarce), Argentina se encuentra en un escenario de subaprovechamiento de recursos. Mientras que en maíz los rendimientos actuales apenas rozan el 50-55% de su potencial, en soja la cifra escala levemente al 60-65%.
Las causas del «techo de cristal» productivo
El diagnóstico de los especialistas identifica tres factores críticos que impiden capturar los kilos restantes:
Minería de Nutrientes: En los cultivos de gruesa, la nutrición es el punto de quiebre. Andrade advierte que se aplican menos nutrientes de los que el cultivo extrae. «Estamos haciendo minería de suelos», señala, vinculando esta subinversión directamente con la distancia respecto al rinde potencial.
El «Manejo del Miedo»: En cultivos de fina como el trigo, la incertidumbre climática empuja a los productores a planificar para un «año promedio». Esto genera una brecha mayor en los años climáticamente excepcionales, donde las estrategias conservadoras impiden aprovechar el máximo potencial del ambiente.
Logística y Operación: En soja, el retraso en las fechas de siembra por falta de capacidad operativa y maquinaria disponible termina recortando rendimientos de forma irreversible.
¿Es rentable cerrar la brecha?
Desde una perspectiva técnica, el objetivo no es alcanzar el 100% del potencial, lo cual sería económicamente inviable. Andrade sugiere que el «punto de equilibrio» de un productor eficiente se sitúa en torno al 80%. Superar ese umbral implica riesgos financieros que, en el contexto actual de márgenes ajustados y falta de financiamiento, resultan difíciles de justificar.
El dato como aliado, no como solución única
Para ambos especialistas, el futuro reside en la agricultura digital, pero con matices. Si bien la ambientación y los sensores son vitales para reducir riesgos, Abbate subraya que deben complementarse con experimentación a campo y monitoreo real.
«Hoy el problema no es solo producir más, sino saber cuándo y dónde invertir para capturar ese potencial», sintetiza Abbate.
La brecha de rendimiento, más que un fracaso, se presenta como la mayor oportunidad de crecimiento para el agro argentino. Sin necesidad de expandir la frontera agrícola, la eficiencia dentro del lote surge como el camino más directo para aumentar la producción nacional.
El Panorama Agrícola Semanal (PAS) de la Bolsa de Cereales destaca un salto en la proyección de la oleaginosa y un avance fluido en soja y maíz con resultados superiores a la media histórica.
Buenos Aires, sábado 2 de mayo (PR/26) — Girasol: el gran protagonista de la semana. Tras siete días prácticamente sin lluvias en las zonas clave, la recolección de girasol marcó un progreso intersemanal de 5,7 puntos porcentuales, alcanzando el 97 % del área apta.
Pese a la gran variabilidad de los rindes, los resultados promedio obtenidos se posicionaron por encima de los registrados en semanas previas e incluso de lo esperado por los productores, según el Panorama Agrícola Semanal (PAS) de la Bolsa de Cereales.
Este fenómeno se dio fundamentalmente en el Sudeste de Buenos Aires, zona que reúne el 19 % del área sembrada. Esta tendencia positiva se traduce en un incremento del volumen proyectado al cierre de cosecha, que sube de 6,4 a 6,6 millones de toneladas (MTn).
Soja: Rendimientos por encima del promedio histórico
La cosecha de soja cubre el 18,3 % de las 17,2 MHa, con un rinde promedio nacional de 37 qq/Ha. Aunque las labores cobran impulso y se ubican por delante de la campaña previa, aún mantienen una demora de 11 p.p. respecto al promedio de las últimas cinco campañas.
Núcleos productivos: El Núcleo Sur registra rindes de 40,5 qq/Ha, mientras que el Núcleo Norte promedia 39,6 qq/Ha.
Zona Oeste: En el Norte de La Pampa y Oeste de Buenos Aires, los rindes promedian los 41,4 qq/Ha, favorecidos por las lluvias durante el ciclo.
Soja de segunda: Registra un avance del 1,3 % del área, con un 84 % de la superficie en condición de Normal a Excelente.
La proyección de producción se sostiene en 48,6 MTn.
Maíz: Las labores retoman el ritmo
Luego de un progreso de 1,5 p.p., la cosecha de maíz alcanza el 28 % del área apta, con un rinde promedio de 86,8 qq/Ha. Si bien el clima mejora y permite retomar tareas, la prioridad otorgada a la soja de primera limita el ritmo de avance.
Resultados regionales: Los rindes se ubican en 100,5 qq/Ha en el Núcleo Norte y en 95,4 qq/Ha en el Núcleo Sur.
Maíz tardío: La condición de cultivo es favorable, con el 97,8 % del área entre Normal y Excelente, mientras gran parte de los lotes ya transita la madurez fisiológica.
La proyección de producción para el cereal se mantiene en 61 MTn.
Se trata de una iniciativa conjunta basada en datos, evidencia científica y trabajo territorial para fortalecer la competitividad y sostenibilidad del agro
Buenos Aires, jueves 30 abril (PR/26) – La Asociación Argentina de Consorcios Regionales de Experimentación Agrícola (CREA) y Cargill Argentina anuncian una nueva etapa de Sistemas Productivos Sostenibles, un proyecto orientado a medir, comprender y mejorar la sostenibilidad de los sistemas agrícolas en la Argentina.
Esta fase articula la experiencia técnica y la red territorial de CREA con la capacidad de escala de Cargill, con el objetivo de generar información, aprendizajes y herramientas que contribuyan a una producción más eficiente y responsable.
El proyecto integra un enfoque basado en datos, evidencia científica y trabajo en territorio, con el objetivo de generar información confiable y comparable que contribuya a la toma de mejores decisiones a nivel productivo, empresarial y del agro argentino.
En un contexto en el que la agricultura enfrenta el desafío de sostener su competitividad en el largo plazo, esta alianza propone abordar de manera integrada las dimensiones económica, ambiental y social de la sostenibilidad, promoviendo una producción más eficiente, responsable y resiliente.
“El desarrollo de sistemas productivos sostenibles requiere articulación, evidencia y compromiso en el territorio. Esta alianza con CREA nos permite avanzar en ese camino, fortaleciendo la generación de información y promoviendo mejoras concretas en el sistema agroindustrial”, señaló Fernando Cozzi, Country Representative de Cargill Argentina.
Por su parte, Fernando de Nevares, empresario agropecuario y presidente de CREA, afirmó: “Este proyecto refleja el valor del trabajo colaborativo y de la toma de decisiones basada en datos para generar conocimiento aplicado. Buscamos aportar herramientas concretas que ayuden a los empresarios a mejorar su desempeño y sostener la competitividad del sector en el tiempo. La clave es compartir para mejorar, integrar datos para decidir mejor y hacerlo con una mirada sistémica: entender cómo impactan las decisiones no de manera aislada, sino sobre el sistema productivo completo”.
Un enfoque integral en tres etapas
El proyecto se desarrollará en tres etapas complementarias. En una primera instancia, se diseñará y validará un sistema integral de indicadores de sostenibilidad y se construirán las bases de datos necesarias para establecer una línea de base robusta.
En una segunda etapa, se avanzará en el análisis e interpretación de resultados, identificando brechas y oportunidades de mejora. Finalmente, una tercera etapa llevará estos aprendizajes al territorio mediante ensayos y casos demostrativos que permitan evaluar el impacto de distintas prácticas productivas.
El alcance territorial incluirá regiones productivas del Gran Chaco y la Región Pampeana, con potencial expansión en función de la disponibilidad de información y la participación de empresas.
Impacto esperado
Entre los principales resultados del proyecto se incluyen el desarrollo de un sistema integral de indicadores de sostenibilidad, la generación de una línea de base del estado actual de los sistemas agrícolas, la construcción de marcos de referencia para la toma de decisiones y la implementación de casos demostrativos en campo.
Asimismo, la iniciativa busca fortalecer el posicionamiento de ambas organizaciones como socios estratégicos en la generación de información transparente y de valor público, contribuyendo al desarrollo de una agricultura más sostenible, competitiva y responsable.
Sobre CREA: es una organización sin fines de lucro conformada por empresarios agropecuarios que intercambian conocimiento, ideas y experiencias en una red colaborativa orientada a la mejora continua de la gestión empresarial, social y ambiental. Con cerca de 2200 empresas distribuidas en todo el país, el Movimiento CREA se sostiene sobre cuatro pilares fundamentales: la experimentación, la capacitación, la transferencia de conocimiento y la integración a la comunidad. Su propósito es inspirar personas, potenciar empresas e impulsar comunidades para crear un mundo mejor. Más información en crea.org.ar
Sobre Cargill: está comprometida a proporcionar soluciones alimentarias y agrícolas para nutrir el mundo de manera segura, responsable y sostenible. En el ámbito del suministro, colaboramos con agricultores y clientes para conseguir, fabricar y entregar productos vitales para toda la vida. Nuestros 155.000 miembros del equipo innovan con propósito, proporcionando a los clientes lo esencial para la vida para que las empresas puedan crecer, las comunidades prosperen y los consumidores vivan bien. Con más de 160 años de experiencia como empresa familiar, nuestro objetivo es mejorar nuestros valores. Ponemos a la gente primero. Nos hicimos más ruidosos. Hacemos lo correcto – hoy y para las generaciones venideras. Para más información, visita Cargill.com y nuestro Centro de Noticias.