Especialistas del INTA analizan la adaptación agronómica, la calidad de fruta y la respuesta fenológica de materiales genéticos innovadores de pulpa roja en el norte de la Patagonia, buscando consolidar variedades diferenciadas que amplíen la oferta exportable de la región.
Buenos Aires sábado 20 de junio (PR/26)–Especialistas del INTA analizan la adaptación agronómica, la calidad de fruta y la respuesta fenológica de materiales genéticos innovadores en el norte de la Patagonia. Los ensayos, realizados junto al sector privado, permiten ratificar variedades diferenciadas por su pulpa roja y alto contenido de antocianinas para ampliar la oferta exportable de la región.
Con el objetivo de fortalecer la competitividad de la fruticultura regional y ampliar la oferta de productos diferenciados, especialistas del INTA Alto Valle avanzan en la evaluación de nuevas variedades de manzanas de pulpa roja adaptadas a las condiciones productivas del norte de la Patagonia.
El trabajo se desarrolla en articulación con la empresa Moño Azul —del grupo Prima—, licenciataria en la Argentina del obtentor internacional IFO (International Fruit Obtention), y apunta a determinar el comportamiento agronómico, la calidad de fruta y la adaptación local de materiales genéticos innovadores.
Se trata de un proceso de evaluación de largo plazo que demanda entre ocho y diez temporadas para generar información sólida sobre rendimiento, sanidad, fenología y calidad comercial. “El objetivo es validar qué variedades logran adaptarse al clima del Alto Valle de Río Negro y, al mismo tiempo, responder a las exigencias de diferenciación visual y calidad que hoy demanda el mercado internacional”, señaló Paula Calvo, técnica del INTA Alto Valle y referente de la evaluación.
Uno de los principales atributos de estas variedades es la coloración roja de la pulpa, asociada a una alta concentración de antocianinas, pigmentos naturales con propiedades antioxidantes. Calvo destacó que la intensidad y distribución de ese color constituye uno de los aspectos centrales del análisis técnico.
“La evaluación de parámetros de calidad y madurez nos permitió analizar la adaptabilidad de estos nuevos materiales genéticos en las condiciones del Alto Valle de Río Negro”, explicó Calvo.
Además, indicó que la fruta obtenida presenta características realmente innovadoras por la intensidad de color de su pulpa, que se registra mediante cartas específicas de evaluación cromática.
Un proceso de evaluación que lleva años
Los materiales introducidos al país atravesaron un estricto proceso cuarentenario bajo normativa del Senasa en un recinto de evaluación de una hectárea con acceso restringido y protocolos de bioseguridad. Una vez implantados, los ensayos comenzaron a manejarse bajo las tecnologías habituales de la región, con sistemas de riego por microaspersión y control de heladas mediante macroaspersión.
El seguimiento técnico incluye monitoreos fenológicos dos veces por semana desde el estado de yema hinchada hasta el fruto pequeño.
Para esa tarea, los especialistas utilizan la metodología de Fleckinger, un sistema ampliamente empleado en fruticultura para describir y ordenar los distintos estados de desarrollo del cultivo.
Esta metodología permite registrar con precisión la evolución fenológica de las plantas —como brotación, floración y cuaje— y resulta clave para relacionar el comportamiento varietal con las condiciones ambientales.
“En el Alto Valle, conocer el momento exacto de floración es especialmente importante debido al riesgo de heladas primaverales, uno de los factores que más condiciona la producción”, indicó Calvo, quien señaló que variables ambientales como la radiación y la temperatura influyen directamente sobre el desarrollo del color de la fruta y sobre la aparición de defectos fisiológicos como russet o daño por asoleado.
El trabajo de laboratorio complementa las evaluaciones de campo. Allí se analizan parámetros sobre frutos individuales como peso, diámetro ecuatorial, altura, porcentaje de color de cobertura y distribución del pigmento en pulpa.
También se determinan índices de madurez mediante mediciones de firmeza, sólidos solubles y acidez total. A su vez, el INTA realiza muestreos semanales para evaluar la degradación del almidón y definir con precisión el momento óptimo de cosecha de cada variedad.
“Este proceso es clave para seleccionar aquellos materiales que mejor se adaptan a las condiciones locales y asegurar un desempeño agronómico y comercial adecuado antes de avanzar hacia un escalado productivo”, señaló Calvo.
Como resultado de este trabajo conjunto, la empresa Moño Azul ya comercializa estas manzanas bajo la marca Kissabel, una línea que busca posicionarse en nichos de mercado vinculados a frutas diferenciadas y de alto valor agregado.
La marcada reducción en los costos de los fertilizantes nitrogenados abre la puerta a una refertilización masiva y reaviva la intención de sumar hectáreas al cereal de verano.
Un informe clave para el sector agropecuario
Rosario, viernes 19 junio (PR/26) — La Guía Estratégica del Agro (GEA) de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) lanzó un nuevo análisis donde revela un escenario disruptivo en la Región Núcleo. La fuerte baja en el valor de la urea modificó los planes de inversión tecnológica.
El insumo clave para la nutrición de los cultivos registró un retroceso importante en los mercados. Su valor se reacomodó en un rango que oscila actualmente entre los 650 y 700 dólares por tonelada.
Este cambio de escenario altera por completo la situación preexistente en el campo. La fuerte caída del insumo genera entusiasmo entre los productores para apostar al trigo y al maíz con mayor fuerza.
Refertilización a gran escala en el invierno
No es habitual aplicar nitrógeno de forma tardía en la región núcleo nacional. Sin embargo, la disponibilidad de fertilizantes accesibles tienta a realizar una refertilización masiva en agosto.
En localidades como Carlos Pellegrini se observa una notable reactivación de ventas. Los productores agrícolas planean completar las aplicaciones nitrogenadas durante la etapa crítica de macollaje.
Por su parte, en Bigand, María Susana y Aldao la decisión final quedará atada al clima. Si las condiciones acompañan, las aplicaciones complementarias servirán para apuntalar el potencial de rendimiento.
Proyecciones maiceras rumbo a un nuevo récord
En el cultivo de maíz, el abaratamiento de la urea consolidó una firme intención de siembra. Las empresas evalúan igualar o superar las 2,3 millones de hectáreas implantadas el ciclo pasado.
El optimismo es muy alto en María Susana, donde proyectan expandir la superficie maicera. Estiman un incremento del 20% en el área en comparación con el año anterior.
A esto se suma la perspectiva climática de un año bajo la influencia del fenómeno de «El Niño». Este aliciente hídrico podría terminar de impulsar un nuevo récord histórico de superficie.
La superficie de trigo ya quedó cerrada
A pesar del alivio que representa la baja de la urea, el área triguera no sumará más lotes. Los técnicos coinciden en que la superficie del cereal ya está definida.
La nutrición inicial explica habitualmente el 35% de los costos totales del cultivo invernal. Los altos precios previos redujeron la intención de siembra un 12% respecto al año pasado.
En partidos bonaerenses como Junín, los productores directamente optaron por resignar hectáreas de trigo. Decidieron guardar esos recursos para destinarlos al maíz de verano.
Factores que neutralizan la mejora de márgenes
El margen neto proyectado para campos propios se ubica en 86 dólares por hectárea. El indicador cayó ocho dólares en un mes debido a la baja del precio internacional.
El valor esperado para la cosecha de trigo cayó a 212 dólares por tonelada. La presión bajista responde al avance de la recolección en el hemisferio norte del planeta.
Además, influyó una suba del 8% en la Unidad Tarifaria Agropecuaria (UTA). Los costos de las labores registran aumentos de entre 70% y 150% respecto al año previo.
El avance de las sembradoras bajo la amenaza climática
Las sembradoras ganaron velocidad e implantaron 300.000 hectáreas en siete días. Los trabajos de cobertura en la región núcleo alcanzaron el 70% de la superficie prevista.
El sur de Santa Fe muestra el mayor dinamismo con el 87% del área implantada. En contrapartida, el norte de Buenos Aires avanza más lento y reporta un 40% de avance.
Las últimas lluvias reactivaron los lotes secos pero generaron excesos en Junín y Aldao. Las precipitaciones de 30 milímetros complican el tramo final por falta de piso.
Lo que comenzó como el desafío de llevar agua a la árida meseta de Río Negro, se convirtió en un modelo productivo que combina riego, tecnología y construcción de suelos. Un campo y «una fábrica» que albergan 16 bombas, cinco kilómetros de canales y 10 pivotes de riego.
Por Alan Agustini
Buenos Aires, viernes 19 de junio (PR/26)–Todo empezó con un recorte de diario. Un aviso clasificado que llegó a las manos de Luis Fernando Defferrari, fundador de una empresa agropecuaria familiar del sudeste de Buenos Aires, despertó una inquietud que terminaría cambiando el rumbo de la firma. Lo que en 2014 era apenas una idea (y para muchos una apuesta difícil de imaginar) se convirtió una década después en uno de los desarrollos agrícolas bajo riego más importantes del norte de la Patagonia.
Un clasificado en Buenos Aires y un sueño en la Patagonia
El Refugio Sur SA es una empresa familiar integrada por los hermanos Luis, María y Clara Defferrari, junto a sus padres, Luis Fernando y María Estela, quienes continúan participando activamente en el directorio. El origen productivo de la firma está en Necochea, donde desarrollan agricultura y ganadería en secano, pero hace más de diez años comenzaron a mirar hacia el sur.
La historia arrancó de manera inesperada. “Un día papá vino con un recorte de un diario de papel. Era un clasificado de un campo en venta en Río Negro con costa de río. Me lo dejó y me dijo: ‘Vos sabés de esto’. Agarré el teléfono y llamé a Guillermo Pailhé”, recuerda Luis Defferrari.
Pailhé, ingeniero agrónomo y responsable de producción de la firma, conocía la región porque había participado en desarrollos agrícolas previos en el norte patagónico. A partir de ese llamado comenzó una extensa recorrida por el Valle Medio del río Negro y el Valle de Viedma.
Clara, Luis y María Defferrari a la izquierda. A la derecha sus padres, Luis Fernando y María Estela.
El campo del aviso finalmente no fue adquirido. Estaba fuera del alcance económico de la empresa. Sin embargo, la búsqueda continuó durante casi un año hasta que apareció una alternativa distinta: un campo de monte virgen sobre la meseta de Guardia Mitre que ni siquiera tenía acceso al agua.
Paradójicamente, esa limitación terminó siendo una oportunidad. La empresa buscaba precisamente un campo de barda. Pailhé ya había trabajado en un desarrollo similar en Carmen de Patagones y los estudios de suelo confirmaron el potencial productivo del lugar. Las calicatas mostraron perfiles de clase 1 y clase 2, entre los más aptos para agricultura.
El desafío era otro: llevar el agua hasta allí. “Mirábamos los mapas y los estudios nos decían que se podía hacer. Pero yo veía la barda y decía: ‘Esto es imposible, no se puede traer agua hasta acá’. Parecía un sueño”, admite Defferrari.
Guillermo Pailhé y Luis Defferrari, junto a un pivote de riego y un lote de vicia, en Río Negro, Patagonia.
Ese sueño comenzó a tomar forma en 2015 con la compra del establecimiento, bautizado como Cuatro Chañares, y posteriormente con la incorporación de La Medialuna, un campo ubicado en el valle, también en la zona de Guardia Mitre. Lo que siguió fue la obtención de permisos y una inversión sostenida para construir infraestructura y desarrollar un sistema de riego capaz de convertir monte árido en superficie agrícola
Hoy la empresa produce soja, trigo, maíz, cebada, garbanzos, maíz pisingallo, cebollas, papas, alfalfa y verdeos de invierno, además de sostener un sistema ganadero de ciclo completo.
La «industria» detrás de un campo en la Patagonia
Cuando se le pregunta a Defferrari qué es realmente Cuatro Chañares, la respuesta sorprende. “Más que un campo, esto es una obra hidráulica puesta en valor”. La frase resume la lógica con la que funciona el establecimiento.
El sistema comienza en el río Negro. Dos bombas de alto caudal impulsan el agua hacia un canal principal. Cuando el agua llega a la base de la barda, entra en funcionamiento una estación de rebombeo equipada con cinco bombas que elevan el recurso hacia una segunda etapa del canal. En total, son 5 kilómetros de canales.
Desde allí, el agua alimenta dos nuevas estaciones de bombeo. La primera posee tres motores que abastecen parte de los pivotes; la segunda cuenta con otros tres equipos. A este esquema se suman las tres bombas que operan en La Medialuna. En plena temporada de riego, la empresa pone en marcha 16 motores y sus respectivas bombas de manera simultánea.
El comienzo de la obra hidráulica: se toma agua del río Negro, que es conducida por un primer tramo de canal hasta su rebombeo hacia la desértica meseta de la Patagonia.
“Todo tiene que funcionar coordinadamente y en armonía. Hay sistemas de control, automatización y una demanda operativa completamente distinta a la de un campo tradicional”, explica Defferrari.
La infraestructura permite abastecer actualmente ocho pivotes en Cuatro Chañares y dos en La Medialuna. Además, la firma tiene superficie bajo riego por manto en La Medialuna.
Para Pailhé, esa complejidad obliga a pensar la producción desde otra perspectiva. “Hoy estas unidades productivas son industrias. Arrancás con una obra eléctrica e hidráulica, la combinás con suelo, genética, agronomía y terminás obteniendo un producto. Si no se maneja como un proceso industrial, no hay forma de alcanzar la eficiencia necesaria”.
La versatilidad del campo en Río Negro y la búsqueda de la rentabilidad
La diversidad productiva de El Refugio Sur no responde a una filosofía romántica de diversificación. Es una estrategia económica. “No tenemos una rotación fija. Estamos en una búsqueda constante de alternativas que permitan rentabilidad dentro de un sistema sustentable”, señala Defferrari.
En ese esquema hay cultivos permanentes, como trigo y maíz, que cumplen un rol central en la construcción de suelo. Pero también aparecen cultivos como soja, garbanzo y maíz pisingallo, además de producciones hortícolas desarrolladas junto a terceros, como papas y cebollas.
Los rindes muestran el potencial de la región. En los lotes más evolucionados la empresa ya alcanza entre 13.000 y 15.000 kilos de maíz por hectárea y entre 7.000 y 8.000 kilos de trigo. Es importante el trabajo diario de Tomás Jauge, ingeniero agrónomo encargado de la parte operativa de la unidad.
El objetivo es seguir creciendo. “Estamos convencidos de que estos suelos pueden llegar a 18.000 kilos de maíz. Los lotes evolucionan muchísimo con los años”, afirma Defferrari.
En horticultura, las expectativas son igualmente altas. Los rendimientos de papa rondan los 70.000 kilos por hectárea en lotes que entran en producción, aunque aseguran que las 100 toneladas son perfectamente alcanzables bajo niveles tecnológicos más intensivos.
En paralelo, la empresa está experimentando con sistemas de intersiembra que permitan implantar soja mientras el trigo aún permanece en pie. El objetivo es ganar tiempo y lograr una doble cosecha en una región donde las limitaciones térmicas suelen impedir los esquemas tradicionales trigo-soja.
Vicia, maíz y ganadería en pleno desierto de la Patagonia.
La otra gran apuesta es la ganadería. El establecimiento cuenta con unas 900 vacas madres y desarrolla ciclo completo. Los índices reproductivos se ubican alrededor del 93% de preñez y 85% de destete. La recría se realiza sobre verdeos y alfalfas bajo riego, mientras que la terminación se completa a corral utilizando maíz producido dentro del propio sistema.
“Con la ganadería agregamos valor en origen. Transformamos los kilos de maíz en carne”, resume Defferrari.
Construir suelo en el desierto de la Patagonia
Quizás el aspecto más llamativo del proyecto sea que la principal transformación no ocurrió sobre la superficie, sino debajo de ella. Cuando la empresa llegó a la meseta encontró suelos arenosos, con escasa materia orgánica y prácticamente sin actividad biológica. El desafío consistía en construir fertilidad.
La estrategia combina riego, fertilización, siembra directa y una secuencia de cultivos pensada para generar raíces y tener cobertura durante la mayor parte del año.
Los lotes nuevos suelen comenzar con horticultura. Como la preparación inicial exige remover el suelo para eliminar raíces y restos del monte original, la empresa aprovecha esa etapa para implantar cultivos intensivos. Luego aparecen las gramíneas, especialmente trigo y cebada, que aportan biomasa y estructura. Más tarde llegan maíz, soja o garbanzos.
Cinco círculos de riego en Cuatro Chañares, el productivo campo agrícola, hortícola y ganadero que se hace lugar en la árida barda del norte de la Patagonia.
“Las gramíneas empiezan a construir suelo. Las raíces generan canalículos, mejoran la infiltración y permiten que el agua penetre cada vez mejor”, explica Pailhé.
Los verdeos de invierno cumplen un doble rol. Por un lado mantienen la actividad biológica; por otro, alimentan la ganadería. El resultado es un sistema donde agricultura y ganadería se complementan permanentemente.
Los animales pastorean dentro de los pivotes, consumen los cultivos de servicio y devuelven nutrientes al suelo mediante sus deyecciones. Esa interacción acelera la acumulación de materia orgánica y mejora progresivamente la estructura física del perfil.
Cosecha de maíz en Cuatro Chañares: es un cultivo clave en la rotación agrícola del establecimiento.
A ello se suman condiciones naturales excepcionales: abundancia de agua de excelente calidad proveniente del río Negro, elevada radiación solar y una sanidad ambiental difícil de encontrar en otras regiones agrícolas del país.
“Las condiciones agroclimáticas son extraordinarias. Hay muy pocos lugares donde se puede pensar en 18 toneladas de maíz por hectárea como una meta alcanzable”, sostiene Pailhé.
Seguir apostando al agro de Río Negro
La actualidad no es sencilla. El aumento de los costos energéticos y algunos precios deprimidos configuran una coyuntura desafiante. Sin embargo, en El Refugio Sur la mirada sigue puesta en el largo plazo.
La empresa continúa invirtiendo, instala un nuevo pivote y espera que futuras obras eléctricas permitan ampliar la disponibilidad de energía en Guardia Mitre para seguir desarrollando superficie bajo riego. “Al final del día somos productores agropecuarios. Este proyecto es sólido, es rentable y esta situación se va a modificar”, afirma Defferrari.
La frase tiene el mismo espíritu que aquel recorte de diario que inició todo. Diez años después, donde antes había monte y dudas, hoy funcionan canales, bombas, pivotes, cultivos y rodeos. La obra hidráulica ya está hecha. Y quienes apostaron por ella siguen convencidos de que el potencial recién empieza a desplegarse.
Argentina es el primer país en el mundo en dar luz verde a un revolucionario desarrollo agrícola de vanguardia. Se trata de una solución clave para el control de malezas gramíneas resistentes en cultivos estratégicos.
Una solución tras 40 años
Buenos Aires, jueves 17 junio (PR/26) — La Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca confirmó la aprobación de esta tecnología herbicida selectiva a nivel mundial. Hacía casi cuatro décadas que el sector agropecuario no contaba con un lanzamiento de este tipo para el campo.
El nuevo producto llega para dar una respuesta urgente a los productores frente al avance de la resistencia biológica. Actualmente, las herramientas tradicionales como el glifosato están perdiendo fuerza y son cada vez menos efectivas en el suelo.
El peligro de las malezas resistentes
Las plantas invasoras representan una gran amenaza para los cultivos debido a su alta capacidad de supervivencia. No solo resisten los químicos comunes, sino que compiten directamente por nutrientes, luz y agua afectando el rendimiento.
Además de quitarles recursos esenciales, estas malezas funcionan como puentes para plagas, hongos, virus y bacterias. Este combo destructivo genera pérdidas millonarias y reduce fuertemente los rendimientos de las cosechas locales.
Lanzamiento y cultivos beneficiados
La nueva molécula fue diseñada especialmente para proteger de forma directa los cultivos de soja y algodón. También se podrá aplicar de manera efectiva en las etapas de pre siembra para cereales y maíz.
El proceso regulatorio culminó con la aprobación del ingrediente activo por el SENASA en diciembre de 2025. Posteriormente, su formulación se aprobó en abril de 2026 y se lanzó oficialmente al mercado en junio de este año.
Innovación en el mercado global
El anuncio consolida la posición del país, actual tercer productor mundial de soja en el ranking global. Los productores locales son reconocidos por adoptar tecnologías de vanguardia antes que cualquier otro mercado.
Primicias Rurales
Fuente:Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca
El algodón opera «a dos velocidades»: cae en EE.UU. por ventas de fondos, pero se mantiene firme en China, donde la crisis del poliéster por el petróleo venezolano e iraní reconfiguró toda la industria textil global.
Buenos Aires jueves 18 de junio (PR/26)–Los precios del algodón están operando a “dos velocidades”, con valores que, luego de subir fuerte este año, comenzaron a caer de manera pronunciada en EE.UU, pero se mantienen firmes en China.
Industria china del poliéster, principal competidora del algodón
En los últimos años la , se basó en el petróleo más barato del mundo procedente de Venezuela e Irán.
La invasión de Venezuela por parte de EE.UU. provocó este año la interrupción de los envíos de petróleo hacia China, mientras que las complicaciones derivadas de la guerra entre Irán e EE.UU. limitan el acceso al recurso iraní.
“Todas las pequeñas refinerías chinas se han visto tremendamente afectadas. Muchas han quebrado, cerrado sus puertas. Muchos productores de poliéster también han cerrado”, indicó el analista Chris Kramedjian, de la consultora Meadow Grove Research, en un informe elaborado para la Asociación de Acopiadores de Algodón de EE.UU. (CWAA por sus siglas en inglés).
El memorando de entendimiento que, según se anunció hoy, será firmado por Irán y EE.UU. el próximo viernes, señala que el proceso de reapertura del estrecho de Ormuz comenzaría tras la firma del acuerdo, luego de lo cual lo cual Irán comenzará a cobrar una tasa a cada buque que atraviese el estrecho, aunque se establecerá un período de eximición de la tarifa de 60 días posteriores a la implementación del acuerdo.
China, la mayor exportadora
China, nación que es la mayor importadora mundial de petróleo, está priorizando el recurso para fines energético, lo que implica que la industria de fibras sintéticas están teniendo problemas para abastecerse de ese insumo crítico.
Kramedjian explicó que, dado que China produce aproximadamente el 65% del poliéster mundial, las repercusiones se extendieron rápidamente a los precios regionales del algodón.
En ese marco, a fines de mayo pasado el gobierno de India eliminó los aranceles aduaneros a las importaciones de algodón hasta el próximo 30 de octubre con el propósito de reducir los costos de producción del sector textil.
En EE.UU. la situación es diferente porque el país es un exportador neto de petróleo y además es el cuarto productor mundial y el segundo exportador global –por detrás de Brasil– de algodón.
Por otra parte, si bien existen factores alcistas para el algodón en EE.UU., los valores de los futuros del commodity en el mercado estadounidense ICE cayeron en el último mes de la mano de ventas masivas de portafolios de materias primas instrumentadas por grandes fondos corporativos.
El último Monitor de Sequía en EE.UU. correspondiente al pasado 9 de junio, muestra que el 79% del área de algodón estadounidense se encuentra atravesando restricciones hídricas.
Especialistas del INTA advierten que la desnutrición y compactación del suelo generan pérdidas de hasta un 50% en los rendimientos, remarcando la necesidad de un manejo integral y fertilización balanceada.
Buenos Aires, jueves 18 junio (PR/26) — La recuperación de los suelos aparece como un factor determinante para elevar la productividad agrícola y reducir las brechas productivas. Especialistas del INTA señalan que el enfoque debe ser integral y que no basta con ajustar los fertilizantes.
En la actualidad, existe una marcada diferencia entre los rendimientos potenciales en secano y los efectivamente logrados en distintas zonas agrícolas. En el caso del trigo en el sur bonaerense, la brecha entre el rendimiento potencial en secano y el rendimiento real oscila entre el 35 % y el 50 %, lo que equivale a 2,5 y 3,5 toneladas por hectárea, respectivamente.
Según explicó Hernán Sainz Rozas —especialista del INTA Balcarce—, parte de esa diferencia se vincula con una nutrición inadecuada, además de las condiciones ambientales y el deterioro físico de los suelos.
Uno de los puntos críticos está en la eficiencia en el uso de los nutrientes, especialmente del nitrógeno, un elemento central para alcanzar mejores rindes y calidad en los cultivos, explica Sainz Rozas.
“Nutrientes como el nitrógeno, el fósforo, el azufre y el zinc son fundamentales porque impactan directamente tanto en el rendimiento como en la calidad del grano”, sostuvo. De acuerdo con datos presentados por el técnico, la respuesta a la fertilización con nitrógeno y fósforo puede variar entre 10 y 30 kilos y entre 10 y 50 kilos de grano por kilo de nutriente aplicado, respectivamente, dependiendo de la oferta del suelo y de las dosis utilizadas.
En el caso del azufre, las respuestas productivas se ubican entre 120 y 240 kilos de grano por kilo aplicado, mientras que para zinc se registran incrementos de entre 300 y 600 kilos por hectárea cuando los niveles en el suelo son inferiores a 1 ppm (partes por millón) y se aplican dosis de entre 0,5 y 1 kilo por hectárea.
El especialista remarcó que las deficiencias nutricionales no solo afectan el rendimiento, sino también la eficiencia con la que los cultivos aprovechan otros nutrientes. “La deficiencia de azufre reduce significativamente la eficiencia en el uso del nitrógeno y además limita el contenido de proteína y gluten, variables determinantes para la calidad panadera”, explicó Sainz Rozas, y agregó que “algo similar ocurre con el zinc, cuya carencia reduce la eficiencia en el uso del fósforo”.
Además, consideró que la fertilización balanceada es una de las herramientas centrales para maximizar la productividad y optimizar el uso de los recursos. Por eso, destacan la importancia de realizar análisis de suelo y monitoreos que permitan ajustar las recomendaciones según cada ambiente productivo.
En ese sentido, Sainz Rozas señaló que el monitoreo durante el ciclo del cultivo mediante sensores de vegetación o imágenes satelitales resulta especialmente importante para nutrientes móviles como el nitrógeno, cuya disponibilidad y la demanda del cultivo cambia a lo largo de la campaña.
El costo productivo de la compactación
Más allá de la nutrición, el INTA pone el foco sobre otro problema que avanza silenciosamente: la degradación física de los suelos. “Si el suelo está compactado, las lluvias no se infiltran adecuadamente y los fertilizantes no pueden ser aprovechados por los cultivos”, advirtió el especialista.
Según indicó, el deterioro asociado al proceso de agriculturización tiene un fuerte impacto sobre la eficiencia en el uso de nutrientes. En suelos con buena calidad física se registran eficiencias de uso de nitrógeno cercanas a los 12 kilos de grano por kilo de N aplicado. Sin embargo, en lotes compactados ese valor puede caer hasta apenas 4 kilos de grano por kilo de nutriente.
Para el técnico, sostener la productividad exige pensar los sistemas de manera integral. La reposición de nutrientes y el ajuste fino de la fertilización deben complementarse con estrategias orientadas a recuperar la salud del suelo. Entre ellas, se destacan la intensificación de las rotaciones para aumentar el retorno de carbono y el uso de labranzas estratégicas para revertir la compactación.
Las líneas de trabajo actuales del INTA también incluyen el diagnóstico de deficiencias de nutrientes que históricamente no eran considerados limitantes, como potasio, calcio o boro, además de estrategias de encalado para mitigar la acidificación y el uso de cultivos de cobertura.
“El objetivo es generar información y tecnologías adaptadas a cada región para avanzar hacia una agricultura más sustentable, con mayores niveles de productividad y un uso más eficiente de los recursos”, señaló el especialista del INTA.
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