Por qué los analistas sugieren frenar las ventas de trigo y esperar un «segundo round»

Por qué los analistas sugieren frenar las ventas de trigo y esperar un «segundo round»

 

Ante la fuerte liquidación de los fondos financieros, el trigo recupera sus fundamentos clave con una drástica caída en la producción global para el ciclo 26/27, mientras que el mercado local resiste la baja internacional y ofrece atractivos precios para la mercadería con calidad industrial.

Buenos Aires, martes 16 junio (PR/26) — El impacto de la liquidación de los fondos se hizo notar en el trigo, pero su alcance parece acotado. Los fundamentos del mercado vuelven a la centralidad de la escena tras el dominio del plano financiero. Según el informe elaborado por Javier Buján y Marcelo Yasky de la consultora KIMEI junto a la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional de Lomas de Zamora.

Hay dos elementos de suma importancia: lo que sucede dentro de Estados Unidos y el hecho de que los aumentos productivos globales generalizados de la campaña pasada difícilmente se repetirán.

El primer problema lo manifestó el trigo de invierno en EE.UU., afectado en su rendimiento por la falta de precipitaciones. Además, las estimaciones de intención de siembra para el próximo ciclo vienen en baja.

El escenario global según el informe WASDE

 

Las exportaciones norteamericanas mantienen una destacada performance, impactando de lleno en el mercado de Chicago, que refleja fielmente la realidad de ese país antes que la del resto del mundo.

El informe WASDE de junio proyecta cambios sensibles para el ciclo 26/27 con una merma productiva en EE.UU., Argentina, Australia, Canadá, la Unión Europea, Rusia, Ucrania y Kazajistán.

La producción global se reduce en 24,30 millones de toneladas, y aunque el volumen obtenido en la campaña 25/26 atempera el efecto, es inevitable una reducción del ratio stock/consumo.

La demanda mundial se proyecta por encima de la producción, mientras que el mercado ya parece haber asumido los costos operativos y de insumos derivados del conflicto bélico en Medio Oriente.

Resta observar la posible reaparición de China como comprador activo, ya que sus stocks de trigo estarían cayendo unas 10 millones de toneladas desde la campaña 23/24.

Factores del mercado internacional

 

Fundamentos de subas:

  • Dificultades en el desarrollo del cultivo en el hemisferio norte y sur.

  • Recomposición de stocks en China.

  • Disminución de la actividad de los fondos especulativos.

Fundamentos de bajas:

  • Agresividad en la oferta rusa y del hemisferio sur.

  • Modificación de las posiciones de los fondos de inversión.

  • Mejoras en la producción de los países europeos.

 

Mercado local: resistencia y disparidad de precios

 

Seguimos pensando que nuestro mercado será un mercado sostenido, tanto para lo que resta comercializar de la actual campaña como en la proyección para el ciclo 26/27.

Nuestra plaza amortiguó muy bien las bajas internacionales de 20 a 30 dólares; el disponible sobre Rosario cayó solo u$s 9, aunque hubo caídas superiores en el término (A3 Julio perdió u$s 20).

El mercado continúa partido en dos: el sector exportador (mercadería condición cámara) que paga un promedio de u$s 210, y el sector de la industria, que se muestra totalmente heterogéneo.

Los molinos pagan según sus necesidades de calidad y compromisos de harina, haciendo que el mercado de la industria oscile entre u$s 250 y u$s 330 por tonelada.

Para acceder a esos precios máximos resulta indispensable conocer con precisión la calidad de la mercadería que el productor tiene guardada en sus acopios.

Nuestra recomendación actual es retener las ventas de trigo, ya que habiendo pasado lo peor de la baja internacional, el mercado interno ofrecerá un segundo round de demanda.

Contactos: Javier Buján (bujan@kimei.com.ar) | Marcelo Yasky (marceloyasky@gmail.com)

Fuente: Sandra Capochi
Primicias Rurales
Sembrar confianza: La agrónoma que unió al campo y al pueblo cuando parecía imposible

Sembrar confianza: La agrónoma que unió al campo y al pueblo cuando parecía imposible

Cañada Rosquin es una localidad santafesina con poco más de 5.600 habitantes, donde el campo no es paisaje sino identidad, Allí, María Eugenia Racciatti, la Ingeniera Agrónoma que hoy preside esta Comuna es una de las protagonistas de una experiencia que logró algo poco frecuente: tender puentes entre campo y comunidad cuando el conflicto parecía inevitable.

 

 

Buenos Aires, Martes 16 de junio (PR/26) .- De los lotes a la gestión. La historia de una mujer que transformó el conflicto en oportunidad y hoy lidera un modelo que combina producción con cuidado, potenciando el desarrollo y arraigo de toda una comunidad. 

Ser mujer, agrónoma … y animarse a dar el paso

El camino de Maria Eugenia no fue lineal. “Durante 25 años fui una agrónoma productivista”. Pero esa experiencia fue también la que le dio una mirada única: “Somos pocos los que conocemos de manera tan tangible lo que implica producir: los riesgos, los costos, el impacto real”.

 

 

Su incursión en la función pública fue de golpe, literal: una cola de tornado mostró las falencias en los trabajos de poda del arbolado de la Comuna. “Ese fue el punto de inflexión donde entendí que con quejarse desde afuera no alcanzaba”. Racciatti puso manos a la obra y armó una cuadrilla de poda, hizo un posgrado en arbolado urbano y comenzó a trabajar para la comuna. Ahí la atrapó la función pública: “Hay lugares donde las cosas se pueden cambiar. Y esos lugares son la gestión”.

Aplicaciones periurbanas: el tema delicado

Ya en su rol como presidente comunal se metió con el tema más sensible: las aplicaciones periurbanas. “Me marcó ver cómo relatos muchas veces incorrectos sobre este tema generaban miedo, incluso en mis propios hijos”.

Pero estos temores se contraponían con lo que la Agrónoma veía en la actividad productiva. La localidad de Cañada Rosquín respira producción. Agricultura, ganadería y tambos conviven con industrias que nacen de esa materia prima: aceiteras, queserías, fábricas de dulce de leche y hasta una cooperativa jabonera recuperada por sus trabajadores.

La actividad productiva no es sólo economía, sino el cimiento sobre el cual el municipio construye autonomía financiera y cohesión social”, define María Eugenia.

El impacto es tangible: empleo, menor dependencia de asistencia estatal, más recursos para salud e infraestructura. Pero también invisible: redes de servicios, logística, conocimiento técnico y también arraigo: “Cuando la materia prima se transforma acá, el valor se queda en la comunidad, y los productos generados despiertan un orgullo y pertenencia que dan ganas de quedarse”, relata.

Racciatti sabía que el camino no era la prohibición, sino garantizar que las cosas se hagan correctamente. Convocó a los ingenieros agrónomos del pueblo. Escucharon a productores, vecinos, aplicadores. Diseñaron una ordenanza basada en control, trazabilidad y responsabilidad compartida.

Así nació la idea de adoptar el programa “Municipio Verde: un sistema que no prohíbe producir, pero sí exige hacerlo bien: recetas agronómicas, maquinaria registrada, monitoreo de aplicaciones en tiempo real, condiciones ambientales controladas, información transparente y disponible para todos.

El programa abarca unas 4.000 hectáreas del periurbano. “Si hubiéramos prohibido producir ahí, el impacto hubiera sido enorme. No solo económico, también social. Pero además, donde no se produce ni se mantiene, aparecen basurales, plagas, problemas sanitarios. Es mucho más complejo que una discusión binaria”.

El Programa MV se aplicó en 4000 has del periurbano, que de haber quedado fuera de producción significaría grandes impactos económicos y sociales.

Cuando la comunidad se apropia del cambio

Después de siete años y múltiples auditorías, lo más valioso no es el sistema en sí, sino lo que generó. Emociona es ver cómo la comunidad lo hizo propio. Aplicadores que enseñan a otros. Ingenieros que transmiten la experiencia. Vecinos que comprenden.

Municipio Verde se convirtió en una verdadera política pública cuyo impacto va más allá de lo ambiental. Fortaleció la confianza. Generó diálogo. Consolidó una visión común”explica Maria Eugenia.

Y esa lógica se replicó en otras iniciativas: gestión de residuos con economía circular, cooperativas de trabajo, digitalización del arbolado urbano. Todo con un mismo enfoque: integrar en lugar de fragmentar.

Y suma una dimensión más: la de género. “La mirada de la mujer aporta sensibilidad, capacidad de consenso y una visión más integral. No es mejor ni peor, es necesaria.

Cuando piensa en el futuro, Racciatti no habla de cargos, sino de comunidad: “Me imagino una sociedad capaz de pensar, de corregir, de mejorar en conjunto”. Porque cuando producción y comunidad dejan de enfrentarse, el desarrollo deja de ser una idea y empieza a ser una realidad.

 

Primicias Rurales

Fuente: ExpoAgro

La Justicia chaqueña frenó las fumigaciones de empresas de Eurnekian que enfermaban a comunidades campesinas e indígenas Qom

La Justicia chaqueña frenó las fumigaciones de empresas de Eurnekian que enfermaban a comunidades campesinas e indígenas Qom

 

Un fallo histórico obliga al gobierno de Chaco a rediseñar las zonas de exclusión de agroquímicos y crea el primer Registro Epidemiológico para comunidades rurales expuestas a pesticidas.

 

 

 

 

 

Buenos Aires, lunes 15 de junio (PR/26)–Dos juezas de la Cámara Contencioso Administrativa del Chaco acaban de dictar una sentencia que sacude los cimientos del negocio agroindustrial en el norte argentino.

El fallo condena al Estado provincial y a las empresas MARFRA SA y Unitec Bio SA —ambas del holding de Eduardo Eurnekian— por las fumigaciones sistemáticas en el establecimiento Don Panos, ubicado entre Pampa del Indio y Presidencia Roca.

Durante años, esos campos recibieron aplicaciones de agroquímicos que terminaron cayendo sobre los hogares, los pozos de agua y los cuerpos de las familias que vivían al costado.

 

 

 

Niños internados y huertas destruidas: cuando el campo avanza sobre la gente

 

Las comunidades de Campo Medina, Campo Nuevo y Colonia San Francisco llevan más de veinte años alertando que las avionetas y los equipos terrestres de fumigación no respetan ningún límite.

Desde mediados de los 2000, los vecinos denunciaron ante las autoridades que los agroquímicos llegaban hasta sus casas, sus escuelas y sus fuentes de agua. Nadie los escuchó.

 

 

 

El punto de quiebre llegó en octubre de 2021, cuando una serie de pulverizaciones aéreas sobre lotes de MARFRA SA arrasó con huertas familiares y escolares, dañó la vegetación nativa y provocó una intoxicación masiva que terminó con dos niños internados.

Esa imagen, dos chicos en una cama de hospital por culpa de un campo de soja, se convirtió en el centro del expediente judicial.

 

La ciencia habló: glifosato en la sangre y el agua de familias enteras

 

El fallo no se apoya solo en testimonios. Investigadores del CONICET y la UBA analizaron los pozos domiciliarios, los aljibes, las lagunas y los cursos de agua de la zona.

 

 

 

 

El resultado fue demoledor: el 90% de las muestras no cumplía con los estándares del Código Alimentario Argentino para el consumo humano. Además, estudios biomédicos hallaron residuos de plaguicidas directamente en sangre y orina de los pobladores. Esa agua, esa tierra, ese aire: todo contaminado.

 

El Estado chaqueño dibujó los límites para que las casas quedaran afuera de la protección

 

Las juezas Natalia Prato Stoffel y Silvia Geraldine Varas fueron contundentes: la provincia no solo incumplió sus obligaciones constitucionales, sino que actuó activamente en perjuicio de las comunidades.

La denominada «línea agronómica» —la franja de exclusión que marca hasta dónde se puede fumigar— fue trazada deliberadamente para excluir las viviendas rurales y los reservorios de agua.

En otras palabras: el Estado diseñó la norma para dejarlos desprotegidos. Y como si fuera poco, nunca creó el Registro Epidemiológico que la propia Ley de Biocidas exige para monitorear la salud de las poblaciones expuestas.

 

48 horas para actuar: lo que ordena el fallo

 

La sentencia no se queda en la condena moral: impone plazos concretos e ineludibles. El gobierno del gobernador Leandro Zdero tiene 48 horas para rediseñar las zonas de exclusión de fumigaciones, incorporando obligatoriamente las viviendas, los pozos de agua, los aljibes y los reservorios de las comunidades vecinas.

Una vez que esos nuevos límites estén definidos, MARFRA SA y Unitec Bio SA no podrán aplicar ningún fitosanitario dentro de ese perímetro. Además, el Estado deberá crear e implementar de forma inmediata el Registro Epidemiológico provincial, con informes periódicos al tribunal sobre sus avances.

 

 

 

 

El fallo representa un precedente inédito en la Argentina: por primera vez, un tribunal declara ilegítima la aplicación de la Ley de Biocidas y pone en el centro de la escena a las personas que viven y trabajan al lado de los campos productivos.

Para las comunidades Qom y los campesinos del Chaco, es el inicio de una reparación que llega veinte años tarde. Para el modelo agroindustrial, es una señal de que los límites existen, y que la Justicia puede hacerlos cumplir.

 

 

 

Primicias Rurales
Fuente: Agencia NA
Récord inesperado: los grandes rindes llevan la cosecha de soja a su máximo en siete años

Récord inesperado: los grandes rindes llevan la cosecha de soja a su máximo en siete años

A pesar de una menor superficie sembrada, el clima clave del verano impulsó los rendimientos de la soja, proyectando una producción de 51,5 millones de toneladas y un fuerte salto en la industrialización local.

 

Por Tomás Rodríguez Zurro – Emilce Terré de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR)
Rosario, domingo 14 junio (PR/26) — A pesar de la menor área, los buenos rindes dejan la producción de soja en un máximo de 7 años. La oferta se concentra en la Región Central, donde también se encuentra la mayor demanda.

Al largarse las siembras de la 2025/26 la soja no presentaba un panorama particularmente auspicioso. La caída en la superficie sembrada de más de 1,3 millón de hectáreas (Mha) respecto del ciclo anterior hacían prever una campaña de menor producción para la oleaginosa.

Sin embargo, las lluvias del verano terminaron llegando en momentos clave y los rindes siguen dando sorpresas. En su último informe mensual, GEA-BCR elevó su estimación de producción a 51,5 Mt, la más alta en 7 años.

Si analizamos la producción por regiones, vemos que la Región Central del país/1 explicaría poco más del 75% de la producción a nivel nacional (unos 38,9 Mt), levemente por debajo de los 40 Mt de la campaña 2024/25. Sin embargo, cabe recalcar que la superficie sembrada cayó más de 1 Mhas en la región (-8%), por lo que una producción prácticamente estable entre campañas habla de los buenos rendimientos obtenidos.

La Región Sur/2, por su parte, registraría un incremento de 400.000 t respecto de la campaña anterior, ubicándose en torno a las 6,4 Mt con una superficie que se mantuvo prácticamente estable entre ciclos.

El batacazo viene de la Región Norte/3. A pesar de haber marcado una caída en la superficie sembrada del 12% entre campañas, la producción de la 2025/26 se estima casi un 80% por encima del ciclo previo, con un total de 6,3 Mt.

Aquí se combina los muy buenos rindes obtenidos en la región, con una producción que flaqueó la campaña pasada por falta de agua en momentos críticos. De esta manera, la Región Norte tiene un respiro después de varios años en los que la falta de lluvias la alejaron de su potencial.

 

La mayor producción agregada nacional traería como consecuencia un mayor procesamiento estimado de soja para la campaña. A nivel nacional se estima un crush de 43,6 Mt, un incremento de 1,8 Mt respecto de la campaña pasada. Contrariamente, las exportaciones de poroto se estiman un 50% inferior al ciclo 2024/25 en 6 Mt.

Durante el año comercial sojero 2024/25 se vieron condiciones externas muy peculiares consecuencia de la implementación de aranceles a prácticamente todos los países del mundo por parte del gobierno de EE. UU.

Eso generó una disrupción en el flujo usual de soja estadounidense a China, que salió a buscar provisiones en otros mercados y le abrió una ventana de oportunidad al poroto argentino. Por ello el ciclo 2024/25 cerró con más de 12,5 Mt de grano de soja exportado, el volumen más alto en 16 años.

Para la actual campaña 2025/26 el escenario internacional es otro. Con el flujo comercial entre China y EE. UU. virtualmente normalizado, al menos en lo que refiere a las exportaciones de soja estadounidense al país asiático, la estimación de exportación de poroto vuelve al de un escenario de normalidad, lo que también deja margen para una mayor industrialización local y mayores exportaciones de aceite y harina.

 

Al contemplar cómo se distribuye la producción y dónde están situados los polos de demanda de soja, a continuación, se presenta un análisis de la absorción estimada de soja por región, dando idea de cómo puede fluir el grano a través del territorio para arribar a su destino.

La Región Sur destina aproximadamente el 25 % de la producción a la industria de extracción por solventes.

A su vez, otro 10 % de la producción se destina directamente en la industria de balanceados, expellers y autoconsumo en campo.

De esta manera, el consumo de soja interno calculado para la Región Sur es de 2,5 millones de toneladas (Mt) para la campaña 2025/26. Por los puertos de Bahía Blanca y Necochea/Quequén se estima que 4,9 Mt de poroto se despacharían al exterior.

Se estima que 1 Mt de soja fluirán desde la sección meridional de la Región Central hacia la Región Sur para abastecer sus necesidades de soja, dado que la producción total de la región no llega a abastecer sus requerimientos.

La Región Centro es la que, al concentrar la mayor capacidad de industrialización de oleaginosas, tiene la mayor participación en el crush a nivel nacional. Se espera que esta región industrialice 41,7 Mt de soja en la campaña 2025/26.

El principal centro de consumo es el Gran Rosario, en el sur de Santa Fe, con una molienda proyectada en 37,5 Mt, mientras que, en menor medida se encuentran las plantas de General Deheza y Tancacha en Córdoba y de Junín, en el norte de Buenos Aires, sumado a otras plantas de extrusado de baja escala distribuidas por el territorio.

Estas últimas pueden abastecerse de grano producido en sus cercanías; pero el Gran Rosario se erige como un centro de demanda de tal magnitud que incluso excede al grano disponible en la Región Centro.

Es por ello que se proyecta que prácticamente toda la producción de la Región Norte fluya hacia las plantas y puertos del Up-River. Con relación al trasporte camionero, que representa aproximadamente el 90% de los flujos de mercadería en cada campaña, se estima que desde la Región Norte bajarán 4 Mt hacia las fábricas rosarinas, mayormente por las rutas 11 y 34.

Además, el crecimiento de la industria aceitera tradicional permitió no sólo industrializar la soja de Argentina en origen, sino que también se importa la oleaginosa de países limítrofes para exportarla como subproductos a otros países, por lo que se esperan importaciones de soja por aproximadamente 6 millones de toneladas.

Se puede decir que la región consume mucha más soja de la que produce anualmente, ya que las importaciones permiten alimentar la industrialización de poroto en la zona. Los granos de soja importados bajan por la Hidrovía Paraná-Paraguay hacia las terminales del Gran Rosario que poseen muelles para barcazas.

Por otra parte, debido a la importancia que tiene la producción pecuaria en la Región Centro, particularmente avícola y porcina, se estima que 2,9 Mt de soja se destinan directamente en la industria de balanceados, expellers y autoconsumo en campo.

Finalmente, también se proyecta que 1,1 Mt de grano se embarcarán en los puertos fluviales del Paraná para exportarse directamente sin procesar.

La producción de la Región Norte del país tendrá como principal destino las plantas procesadoras del Gran Rosario. Se estima que en la campaña 2025/26 casi 2/3 de la soja producida de la región bajará a las industrias de procesamiento en las fábricas del Gran Rosario del centro a través de camiones, trenes y/o barcazas. El consumo interno de soja la región se estima en 0,7 Mt. 

A nivel país, se proyectan stocks finales que aumentarán en la campaña 2025/26 de 3,4 Mt a 6,3 Mt. Este incremento se debe principalmente a la mayor producción que permite recomponer las existencias de grano hacia finales de la campaña.

Finalmente, el complejo sojero argentino se destaca como la estrella indiscutida de la balanza comercial, por lo que la estimación de los dólares que puede aportar siempre resulta un número de extremada relevancia

. Para el ciclo 2025/26 se estima que el complejo alcance exportaciones netas por US$ 17.600 millones, prácticamente idéntico al valor exportado en el ciclo 2024/25 (US% 17.500 millones).

El menor volumen estimado a despachar entre todos los productos, particularmente afectado por las menores exportaciones de poroto, es compensado por mayores precios promedios estimados para la campaña respecto de los precios promedio del año pasado.

 

/1 Provincias de Córdoba, norte de Buenos Aires, Entre Ríos, Santa Fe, San Luis y sur de Sgo. del Estero.
/2 Engloba principalmente al sur de Buenos Aires y la provincia de la Pampa.
/3 Comprende el norte de la provincia de Santiago del Estero, Chaco, Tucumán y Salta.

 

Primicias Rurales
Fuente: BCR Informativo Semanal
El modelo de la violencia química: el fallo de Pergamino y la urgencia de sanar la «tierra esponja»

El modelo de la violencia química: el fallo de Pergamino y la urgencia de sanar la «tierra esponja»

La absolución de los productores en el histórico juicio por fumigaciones en Pergamino deja al descubierto una verdad incómoda: el problema ya no es sólo legal, sino sistémico. Nos enseñaron a depender de los agroquímicos bajo la amenaza del desastre productivo, pero el verdadero desastre —silencioso, ambiental y a mediano plazo— ocurre bajo nuestros pies. En este escenario, las universidades y la academia emergen como responsables clave para liderar el cambio cultural.

 

Buenos Aires, (Pergamino) sábado 27 de junio (PR/26) .- El Tribunal Oral Federal N°2 de Rosario dio por cerrado uno de los capítulos judiciales más emblemáticos del agro argentino: el juicio por contaminación e intoxicación con agroquímicos en Pergamino, que investigaba hechos ocurridos entre 2011 y 2019.

El veredicto fue tajante en su división de responsabilidades. Por un lado, dictó la absolución de los cinco productores procesados (Fernando Cortese, Victor Tiribó, Mario Roces, y los hermanos Carlos y Hugo Sabatini), del ingeniero agrónomo José Luis Grattone y del aplicador Cristian Taboada, amparándose en el beneficio de la duda.

Por el otro, condenó a dos años de prisión condicional a los exfuncionarios municipales Guillermo Naranjo y Mario Tocalini por omitir los controles estatales.

Más allá de las lecturas jurídicas, el caso de Pergamino es el síntoma de una crisis mucho más profunda. Desnudó el agotamiento de un paquete tecnológico que confunde productividad con violencia hacia el ecosistema.

El mito de la dependencia y la responsabilidad académica

Durante décadas, el relato hegemónico del sector agropecuario instaló un dogma: sin agroquímicos no hay rinde, y sin veneno las malezas y las plagas destruirán las cosechas. Se construyó una pedagogía del miedo que obligó al productor a convertirse en un cliente cautivo de insumos cada vez más costosos y agresivos.

En la base de este dogma hay una responsabilidad institucional insoslayable: las facultades de agronomía y las universidades. Históricamente, las casas de altos estudios han sido el epicentro donde se legitimó y enseñó este modelo.

Durante generaciones, los profesionales del agro fueron formados bajo una currícula fuertemente influenciada por los laboratorios de las multinacionales químicas. Se enseñó a «recetar» soluciones empaquetadas en un bidón en lugar de comprender la complejidad biológica de los ecosistemas locales. Hoy, la academia debe asumir su rol histórico y ser la primera en deconstruir el mito que ayudó a crear.

El suelo diezmado: cuando la esponja deja de funcionar

El verdadero peligro que augura un desastre ambiental a mediano plazo no es la falta de rendimiento inmediato, sino la degradación invisible de la estructura física del suelo. La carga constante de biocidas ha diezmado la materia orgánica y la microbiología de la tierra, destruyendo su capacidad de esponja.

Un suelo sano, rico en carbono y vida bacteriana, tiene la propiedad de retener, filtrar y degradar los componentes químicos. Hoy, al tener suelos compactados y biológicamente muertos, esa capacidad de retención desapareció. ¿El resultado?

Los residuos de los agroquímicos ya no son absorbidos por la capa superficial; se filtran directamente por lixiviación (lavado) y terminan contaminando las napas de agua subterránea, las mismas de las que se abastecen las comunidades periurbanas de Pergamino.

El nuevo rol universitario: de la receta química a la ciencia soberana

El fallo de Pergamino, al condenar a los funcionarios por la «ausencia de controles eficaces», ratifica que el Estado falló. La resolución del tribunal de pedir que se investigue penalmente al intendente y a otros jerarcas municipales subraya que la desidia institucional fue la norma.

Pero la solución de fondo no llegará solo con inspectores o distancias de exclusión. El verdadero cambio es cultural y agronómico. Es urgente aprender a producir reduciendo drásticamente la carga de agroquímicos.

Para que esto ocurra, las universidades públicas y los centros de investigación no pueden seguir siendo espectadores ni cómplices pasivos. Tienen la obligación de financiar y validar científicamente la transición hacia alternativas sustentables —como la agroecología extensiva, los cultivos de cobertura y el manejo integrado de plagas—. Es necesario reescribir los planes de estudio para formar profesionales capaces de regenerar la tierra en lugar de explotarla hasta el colapso.

Pergamino es un espejo incómodo.

Nos muestra que el actual modelo de producción es un pagaré que la naturaleza nos va a cobrar muy pronto. Seguir sosteniendo que la única forma de producir alimentos es envenenando la «esponja» que nos da la vida es, además de una falacia científica, un suicidio colectivo que la ciencia y la academia tienen el deber urgente de frenar.

Primicias Rurales
Por Pedro  Lobos, Ing. Agr, director de Primicias Rurales
El motor invisible de la ganadería: cómo las raíces del agropiro transforman los suelos secos y aseguran el forraje

El motor invisible de la ganadería: cómo las raíces del agropiro transforman los suelos secos y aseguran el forraje

 

Especialistas del INTA revelan el poder oculto bajo la superficie en el sudoeste bonaerense. Una investigación clave demuestra cómo esta pastura estratégica se adapta a la escasez de agua, inyecta carbono y sostiene la producción en ambientes semiáridos.

 

 

 

 

 

 

 

Bueno Aires, domingo 15 de junio (PR/26)–En el sudoeste de la provincia de Buenos Aires, donde el cielo suele ser mezquino y las lluvias llegan de forma irregular, los productores ganaderos enfrentan un reto que se repite cada temporada: cómo sostener la producción de alimento para el ganado.

En este escenario complejo, una planta rústica y noble se consolida como la aliada perfecta.

Hablamos del agropiro alargado, una especie estratégica para los sistemas ganaderos extensivos que esconde su mayor secreto allí donde nadie lo ve, bajo la superficie.

 

Ranquel, el nuevo agropiro del INTA

 

Un equipo de investigadores del INTA, en colaboración con la Universidad Nacional del Sur, decidió excavar para entender el verdadero éxito de esta pastura en ambientes semiáridos.

Analizando campos en Villarino y Patagones, llegaron a una conclusión contundente: las raíces son el motor invisible del sistema productivo. No solo sostienen la planta, sino que determinan por completo su capacidad para captar agua, acumular reservas y mantener la estabilidad de todo el establecimiento.

 

Una estrategia subterránea contra la sequía

 

El estudio arrojó datos sorprendentes. El agropiro logra mantener una masa subterránea impresionante y sumamente estable, promediando unas 14 toneladas de raíces por hectárea hasta chocar con la tosca.

Lo fascinante es que este volumen no cambia significativamente entre un campo y otro, lo que demuestra que la planta prioriza con firmeza el desarrollo de su sistema radicular como un mecanismo de supervivencia clave para asegurar el suministro hídrico en épocas críticas.

Pero la verdadera genialidad de esta pastura radica en su plasticidad radicular, es decir, su habilidad para moldear su arquitectura subterránea según el agua disponible.

El monitoreo reflejó que el 62% de las raíces se concentra en los primeros 20 centímetros del suelo. Esta distribución superficial es perfecta para absorber de inmediato las lluvias ligeras y eventuales, típicas de las regiones secas.

 

 

 

Esta adaptación cambia según la zona. En Patagones, donde el agua es aún más escasa, la planta aprieta sus raíces contra la superficie para no perder ni una gota de humedad.

En cambio, en Villarino, donde el perfil lo permite, el agropiro se anima a explorar las capas más profundas. Esta flexibilidad es lo que le permite sobrevivir y seguir produciendo donde otras pasturas fallarían.

El rol clave del manejo humano

 

Al analizar cómo trabajan los productores, los técnicos del INTA encontraron un abanico enorme de estrategias.

No hay recetas únicas: se usa desde siembra directa hasta labranza convencional, con fechas y densidades muy variadas. En el pastoreo pasa algo similar, con intensidades y tiempos de descanso sumamente diversos.

Lejos de ser un problema, esta disparidad dejó a la vista la tremenda resiliencia del agropiro, capaz de tolerar esquemas de manejo muy diferentes e incluso subóptimos.

Sin embargo, el potencial máximo se alcanza con buenas prácticas. Respetar los tiempos de implantación, cuidar las fechas clave y, sobre todo, evitar el sobrepastoreo, son decisiones que permiten lograr un sistema de raíces mucho más robusto. Cuidar lo de abajo es la única garantía de tener pasto arriba de forma sostenida.

 

Sembrando fertilidad para el futuro

 

Los beneficios del agropiro van mucho más allá de llenar la panza de los animales. Al desarmar su entramado bajo tierra, los científicos estimaron que esta especie inyecta cerca de 6 toneladas de carbono por hectárea al suelo. Esto funciona como una inyección directa de vida: mejora notablemente la materia orgánica, optimiza la estructura de la tierra y eleva su capacidad para retener el agua.

En tiempos donde el cambio climático golpea con más fuerza y la variabilidad ambiental es la norma, la ganadería del semiárido no puede pensar solo en el corto plazo.

 

 

El agropiro demuestra, una vez más, que para encontrar las soluciones productivas más sólidas, muchas veces hay que mirar literalmente bajo tierra.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Primicias Rurales
Fuente: INTA Informa