Sorgo y la regla de oro: El mercado define el híbrido

Sorgo y la regla de oro: El mercado define el híbrido

El sorgo argentino se posiciona como un negocio de alta rentabilidad impulsado por la fuerte demanda de China, la caída productiva de competidores clave y precios en alza.

 

 

 

 

 

Salto, provincia Buenos Aires, martes 29 septiembre (PR/26) — Los mercados internacionales abren una ventana histórica para el sorgo argentino. Con una fuerte demanda de China, caídas productivas en competidores claves como EE. UU. y Australia, precios en alza y el impacto de la chicharrita que reordena los planteos ganaderos en el norte, el cultivo se posiciona como un negocio de alta rentabilidad.

La campaña gruesa encuentra al sorgo argentino en un momento bisagra. Lejos de ser un cultivo secundario, tres variables estructurales se alinean hoy para diagramar una oportunidad económica única, donde la clave del éxito pasa por definir con precisión quirúrgica el híbrido a sembrar según el objetivo comercial.

  1. Sorgo granífero: EE.UU. y Australia ante una caída histórica:

El Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA) informó un desplome mayor al 36 % en su cosecha de sorgo a causa de la sequía (incluso se espera que la caída sea mayor en cuanto avance la campaña). A este déficit se suma una menor oferta exportable por parte de Australia cuyo calculo de cosecha está en el orden del 28% menos. Estos porcentajes se traducen en más de 2 millones de toneladas menos de grano en el mercado internacional.

En la vereda de enfrente, China mantiene un apetito voraz, absorbiendo entre el 80 % y el 90 % del sorgo global. Ante este escenario, la gran pregunta para el productor no es si sembrar, sino qué material elegir para capturar los mejores márgenes.

Para conquistar el mercado de exportación, la distinción técnica es fundamental, especialmente en lo que respecta al contenido de granos y taninos. En este segmento, el portfolio de RAGT Semillas sobresale con dos opciones tecnológicas de vanguardia: TOB 63 T: Un híbrido con tecnología S-Protect, gran adaptabilidad y excelente rendimiento en grano con alto contenido de taninos; y TOB 1078 IG SFull: un material de máximo potencial que combina la genética de alto rinde con la tecnología igrowth, aportando tolerancia a herbicidas del grupo de las imidazolinonas y S-Protect, tolerancia a pulgón amarillo (Melanaphis sacchari).

 

  1. Doble propósito y ganadería: una alternativa blindada en el norte

La amenaza latente de la chicharrita del maíz (Dalbulus maidis) en el NOA y el Centro-Norte del país devolvió al sorgo al centro de la escena ganadera, al tratarse de un cultivo que no hospeda al vector.

El productor pecuario busca hoy flexibilidad y versatilidad: híbridos que respondan con eficiencia tanto al pastoreo directo como a la confección de reservas (silaje de planta entera). En el segmento de doble propósito, se destaca TOB 1074 IG, el único silero con doble tecnología del mercado. Ofrece un alto rendimiento en grano, destacada aptitud silera y un balance óptimo entre fibra y energía, ideal para sistemas ganaderos intensivos y eficientes.

  1. Muy buenos precios y rindes que podrían duplicarse:

Más allá de la exportación, el sorgo demuestra día a día una gran superioridad económica a nivel local, en especial en planteos de zonas semiáridas. En cuanto a precios, hoy el sorgo supera los U$D 190 y la tendencia va en aumento.

En zonas de alto potencial, los rindes podrían duplicarse, gran parte del verdadero rinde se resigna por fallas en el manejo. Así lo advierte Federico Pisoni, Gerente Comercial y de Marketing de RAGT Argentina: «Hoy, por no considerar variables clave como la fecha de siembra, la densidad y el momento de cosecha, estamos perdiendo más del 70 % del rinde potencial. En áreas de alto potencial estamos logrando techos de 12.000 a 14.000 kilos, pero el promedio nacional sigue siendo bajo. Tenemos que duplicar ese rendimiento para consolidarnos como jugadores globales».

Sanidad asegurada: Como respaldo fundamental frente a las exigencias sanitarias actuales, todo el porfolio de materiales de RAGT incorpora la tecnología S-Protect, garantizando una sólida tolerancia frente al pulgón amarillo del sorgo, una herramienta ya indispensable para blindar el margen del productor.

 

 

Primicias Rurales
Fuente: Ragt
Cuánto invirtieron los productores para sembrar la campaña 2025/26

Cuánto invirtieron los productores para sembrar la campaña 2025/26

Por Franco Ramseyer – Emilce Terré – Julio Calzada de la Bolsa de Comercio de Rosario

La siembra de la campaña agrícola 2025/26 demandó una inversión récord de US$ 14.747 millones, impulsada por una superficie histórica y el crecimiento del área de maíz. El informe de la Bolsa de Comercio de Rosario detalla los costos y la fuerte participación de los cultivos de gruesa y fina.

 

 

Rosario, sábado 26 septiembre (PR/26) — Sembrar la campaña 2025/26 demandó una inversión de US$ 14.747 millones, un 6,2% más que el ciclo previo. Con un área récord de 39,9 millones de hectáreas, el avance del maíz fue el principal driver del incremento de costos.

 

En el presente informe se cuantifica la inversión que los productores granarios de Argentina realizaron para llevar a cabo las siembras de la campaña 2025/26. Este análisis se centra en los costos asociados a la siembra, insumos y pulverización de los principales granos: soja (de primera y segunda), maíz (temprano y tardío), trigo, girasol, sorgo, cebada cervecera y cebada forrajera.

 

 

La campaña agrícola 2025/26 estuvo caracterizada por un nivel de siembra históricamente alto: se estiman 39,9 millones de hectáreas entre trigo, cebada, girasol, maíz, soja y sorgo, lo que representa mayor registro de la historia considerando este conjunto de cultivos.

 

Dentro de la gruesa, fue muy destacada la siembra de maíz en el ciclo 2025/26, que marcó un máximo histórico con 11,0 millones de hectáreas, lo que habría permitido alcanzar una producción estimada en 70,5 millones de toneladas. Este crecimiento se dio en paralelo a una reducción interanual del 8% en el área de soja, que se ubicó en 16,4 millones de hectáreas. Por su parte, el área sembrada con girasol fue la más elevada en 26 años, estimándose en 3,2 millones de hectáreas en la 2025/26.

Por el lado de la fina, el trigo, con 7,1 millones de hectáreas, presentó en la campaña considerada su máxima superficie en 29 años, mientras que el hectareaje sembrado con cebada se estima en 1,3 M Ha.

 

En suma, el área sembrada con los granos mencionados en la campaña 2025/26 habría ascendido a 39,9 millones de hectáreas, aumentando un 4,8% interanual y consolidándose como un nuevo récord de superficie.

 

A partir del cálculo de los costos promedio por hectárea de los principales cultivos, utilizando información de BCR-GEA y de la revista Márgenes Agropecuarios, se estima que la inversión total en siembra, pulverización e insumos para la campaña 2025/26 habría ascendido a US$ 14.746 millones. Este nivel se ubica como el tercero más elevado de, al menos, la última década. En comparación, representa un incremento del 6,2% respecto de 2024/25 y se mantiene 6,8% por encima del promedio de los últimos cinco ciclos agrícolas.

 

 

 

 

 

El análisis puede desagregarse en el costo promedio de producción por hectárea de cada cultivo durante la campaña 2025/26. De acuerdo con datos de costos de GEA-BCR y de la revista Márgenes Agropecuarios, ponderados para cada grano según la participación de cada delegación en el área sembrada nacional, los valores promedio nacional habrían sido: US$ 444 / ha para la cebada cervecera y US$ 362 / ha para la forrajera, US$ 309 / ha para el girasol, US$ 546 / ha para el maíz temprano y US$ 497 / ha para el tardío, US$ 308 / ha para la soja de primera y US$ 252 / ha para la de segunda, US$ 281 / ha para el sorgo y US$ 355 / ha para el trigo.

 

 

 

 

Al multiplicar los costos promedio por hectárea por la superficie sembrada estimada para cada grano, con base en datos de GEA, SAGyP y estimaciones propias, se prevé que los productores argentinos afrontarán un costo total de US$ 14.747 millones durante la campaña 2025/26.

 

El aumento en la proporción de área destinada al maíz, cultivo que, en términos generales, requiere una inversión por hectárea mayor a la del resto, tal como puede verse en el gráfico precedente, fue el principal driver detrás del incremento global de costos de la recientemente finalizada campaña. Sin embargo, este incremento se vio parcialmente compensado por una reducción interanual en el costo nacional de las siembras de soja.

 

La inversión total se distribuyó de la siguiente manera: US$ 3.561 M en maíz tardío, US$ 3.378 M en soja de primera, US$ 2.547 M en trigo, US$ 993 M en girasol, US$ 561 M en cebada cervecera, US$ 211 M en sorgo y US$ 24 M en cebada forrajera.

 

Respecto de la campaña 2024/25, el principal cambio fue que el maíz (US$ 5.670 M) desplazó a la soja (US$ 4.742 M) como el cultivo que más inversión concentró: el gasto en maíz subió 30,9% —traccionado sobre todo por el maíz temprano, que aumentó un 65,3%—mientras la soja cayó 16,6%, lo que explica la mayor parte del alza neta del 6,2% en la inversión total. El girasol también presentó un aumento relevante entre campañas, del 47,7%.

 

 

 

 

 

 

El financiamiento constituye un componente esencial de la actividad agrícola: a diferencia de lo que ocurre en otros sectores, el productor afronta la totalidad de los costos al momento de la siembra, mientras que los ingresos recién se materializan varios meses más tarde, una vez concretadas la cosecha y la comercialización.

Esa brecha temporal entre el desembolso y el recupero de la inversión vuelve indispensable el acceso al crédito.

Precisamente sobre esa cuestión se avanzará en una próxima edición del Informativo Semanal, en la que se analizará cómo se financió el agro en la campaña 2025/26: a partir de qué canales y de qué instrumentos los productores lograron cubrir los US$ 14.747 millones invertidos en las siembras.

 

 

Fuente: BCR Informativo Semanal
Primicias Rurales
El trigo se mantiene firme ante las inclemencias climáticas mientras avanzan la siembra de maíz y girasol

El trigo se mantiene firme ante las inclemencias climáticas mientras avanzan la siembra de maíz y girasol

La campaña triguera mantiene una resiliencia destacada a pesar de las adversidades climáticas, mientras la implantación de maíz y girasol avanza con firmeza en todo el territorio nacional según los relevamientos sectoriales.

 

El trigo resiste las inclemencias climáticas

Buenos Aires, viernes 25 septiembre (PR/26) — La campaña agrícola avanza en la Argentina en medio de un escenario climático exigente que combina bajas temperaturas, granizo y una progresiva falta de precipitaciones en regiones clave del área agrícola nacional. Sin embargo, los últimos relevamientos especializados muestran un panorama de marcada resiliencia en los cultivos extensivos.

De acuerdo con las evaluaciones técnicas, del Panorama Agrícola Semanal (PAS) de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, el trigo mantiene una condición de cultivo entre “normal y excelente” en el 94,6 % del área sembrada. Pese a que en la última semana se registraron heladas y tormentas de granizo —con mayor intensidad en sectores del Centro-Norte de Córdoba y el Centro-Este de Entre Ríos—, los análisis preliminares indican que el impacto no afectó superficies de gran extensión.

Respecto de las heladas sobre el centro y sur de la franja agrícola, el cereal se encuentra mayormente atravesando etapas entre macollaje y encañazón, fases fisiológicas en las que no se estiman pérdidas severas sobre el rendimiento potencial final de la cosecha.

Alerta por la condición hídrica y el avance de la gruesa

No obstante, los especialistas alertaron sobre una baja de 5,8 puntos porcentuales en la condición hídrica nacional del cultivo. En zonas de Córdoba, Santa Fe, Entre Ríos, La Pampa y el norte y oeste de Buenos Aires empieza a registrarse una creciente necesidad de precipitaciones, justo en el momento en que las plantas incrementan su demanda de agua al ingresar a estadios reproductivos críticos.

En lo que respecta a la campaña gruesa 2026/27, las labores de implantación de maíz con destino a grano comercial alcanzaron el 17,1 % de la superficie nacional proyectada en 8,4 millones de hectáreas. Con un avance intersemanal de 6 puntos porcentuales, los trabajos muestran un adelanto de casi 5 puntos frente a la campaña anterior y al promedio de los últimos diez años.

En paralelo, la cosecha del ciclo maicero 2025/26 se encuentra en su tramo final, con el 99,2 % de la superficie recolectada a nivel país. Los rendimientos relevados ratifican las previsiones iniciales y permiten sostener la estimación de producción nacional en 64 millones de toneladas.

Dinámica del girasol y perspectivas productivas

Por el lado del girasol, la siembra avanzó 4,8 puntos en la semana hasta cubrir el 31,4 % de las 3,1 millones de hectáreas estimadas para la nueva campaña, impulsada por un ajuste en las proyecciones del área en el Noreste Argentino (NEA) y la recuperación hídrica en sectores como el este de Santiago del Estero.

La evolución conjunta de las labores refleja la capacidad de adaptación del sector agropecuario frente a un contexto climático desafiante, donde el monitoreo constante de los perfiles de suelo resulta fundamental para asegurar el éxito de los cultivos de invierno y verano en las principales zonas productivas del país.

Fuente: PAS Bolsa de Cereales de Buenos Aires
Primicias Rurales
El secreto del maní perfecto: cómo los bioestimulantes extienden su vida útil y aseguran su calidad

El secreto del maní perfecto: cómo los bioestimulantes extienden su vida útil y aseguran su calidad

 

Descubrí cómo el perfil de ácidos grasos y el uso preciso de bioestimulantes permiten potenciar la calidad del maní argentino, garantizando mayor estabilidad y menor enranciamiento desde la cosecha hasta la góndola.

 

Buenos Aires viernes 25 septiembre(PR/26)– Entre la cosecha y el momento en que el maní llega a su destino final pueden transcurrir entre seis y ocho meses. En ese período, el grano atraviesa distintas condiciones de almacenamiento, transporte y ambiente que pueden afectar su calidad.

Por eso, para José Gamba, docente de la Facultad de Ciencias Agropecuarias de la Universidad Nacional de Córdoba, uno de los aspectos centrales es trabajar sobre la estabilidad de los ácidos grasos.

 

El desafío de extender la vida útil del maní: qué rol juegan los bioestimulantes - Todo Maní

 

“Nosotros arrancamos alrededor de abril-mayo, cosechamos hasta junio y el maní llega a su destino final en diciembre o enero. Pasaron entre seis y ocho meses desde que lo arrancamos”, explicó Gamba de forma detallada.

 

Oleico y linoleico: la clave fundamental de la estabilidad

 

Ese período de tiempo hace que la llamada vida útil o vida en góndola sea un atributo clave para toda la cadena manicera. Y allí aparece un protagonista central: el ácido oleico.

Según explicó el especialista, la estabilidad del maní está fuertemente relacionada con su perfil de ácidos grasos, particularmente con la proporción exacta entre ácido oleico y ácido linoleico.

El mejoramiento genético permitió desarrollar materiales con una elevada proporción de ácido oleico, que puede ubicarse aproximadamente entre el 70 y el 78%, mientras que el linoleico se encuentra en torno al 7,5%. “Esto evita de manera contundente que el maní se enrancie”, señaló Gamba al detallar las ventajas de estos avances científicos.

 

Ácido oleico | Pochteca Argentina

 

El objetivo de determinadas estrategias de manejo es profundizar todavía más esa característica: incrementar el contenido de oleico y reducir el linoleico, ya que este último está asociado con una mayor susceptibilidad al enranciamiento.

En ese punto exacto, los bioestimulantes aparecen como una herramienta que, de acuerdo con los ensayos presentados por el investigador, puede contribuir a modificar el perfil de ácidos grasos del grano.

“Con estos productos que nosotros decimos biológicos, bioestimulantes, lo que hacemos es que eso siga subiendo: que se modifique el perfil de ácidos grasos, suba el oleico y baje el linoleico”, explicó.

 

No todos los aminoácidos son exactamente iguales

 

Sin embargo, Gamba puso el foco en una cuestión que considera fundamental: conocer exactamente qué contiene cada producto biológico y cómo fue obtenido en su proceso de fabricación.

“Cuando uno habla de un biológico, habla en un espectro general. Pero hay que saber qué se utiliza”, remarcó con énfasis el investigador.

En el caso de los productos evaluados en sus ensayos, el trabajo estuvo centrado en formulaciones a base de aminoácidos. Pero, según explicó, no alcanza con conocer simplemente ese componente: también es necesario saber cómo fueron obtenidos.

 

Cosas interesantes que debes saber sobre los aminoácidos Blog sobre kinesiología

 

“No es lo mismo obtener aminoácidos con una hidrólisis química que con una hidrólisis enzimática”, señaló marcando una diferenciación técnica clave.

La diferencia está vinculada directamente con la estructura de los aminoácidos y su capacidad real de ser utilizados posteriormente por la planta. Gamba destacó particularmente el rol de los L-alfa aminoácidos, que pueden participar activamente en la síntesis de proteínas.

“Esas son las cosas que nosotros llamamos hilar fino: empezar a ver qué es y por qué se produce”, sostuvo con firmeza.

 

De los aminoácidos al perfil definitivo de ácidos grasos

 

La explicación del investigador apunta a comprender el mecanismo detrás de los resultados y no solamente a observar si un tratamiento genera o no una diferencia superficial.

“Cuando vos aumentás los aminoácidos, las uniones carbonadas que tienen sirven para aumentar la cantidad de ácidos grasos que se sintetizan”, explicó de manera didáctica.

 

Los ácidos grasos: Metabolismo y funciones. | Blog Nutrimarket ®

 

Por eso, el desafío para la investigación científica consiste en determinar qué productos, qué formulaciones y bajo qué condiciones pueden generar cambios concretos en la composición del grano.

En este sentido, Gamba destacó el rol fundamental de la Universidad Nacional de Córdoba como un ámbito de evaluación completamente independiente.

 

Universidad Nacional de Córdoba Archives

 

“Al ser una entidad pública, nosotros tratamos siempre de tener un abanico amplio y darle lugar a todos”, explicó sobre la apertura institucional.

La metodología, según detalló, busca analizar cada producto, conocer su composición y determinar qué ocurre efectivamente cuando es aplicado al cultivo en el campo.

“¿Cuál es? ¿Cómo está compuesto? ¿Qué es lo que pasa? ¿Qué es lo que hace? Para que realmente podamos sacar conclusiones y ser totalmente objetivos”, planteó. Y fue absolutamente contundente respecto de los resultados obtenidos: “Si el producto funciona, se dice; y si no funciona, no funciona”.

Un cultivo particular que exige mirar más allá del rendimiento

 

Gamba también destacó que el maní presenta características productivas muy particulares que lo diferencian de otros granos tradicionales.

“Primero que uno no lo cosecha cuando se cumplió el ciclo: lo arrancamos verde”, explicó detallando el manejo agronómico. Además, se trata de un cultivo de crecimiento indeterminado, que continúa produciendo flores y frutos nuevos durante buena parte de su ciclo vegetativo.

Por eso, los efectos de determinadas tecnologías no necesariamente se expresan en saltos de rendimiento tan visibles como ocurre en otros cultivos masivos. “Algo que mejore un 1, 10 o 15% a lo mejor no es tan llamativo como en maíz obtener 120 quintales con urea”, comparó con claridad.

 

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En el caso específico del maní, entonces, el análisis debe incorporar otros atributos fundamentales: calidad, composición, estabilidad y vida útil, además del rendimiento puro.

 

El gran desafío: demostrar el beneficio y hacer viable la tecnología

 

Para Gamba, el desarrollo de los productos biológicos requiere también de un profundo proceso de difusión y formación que permita comprender cuáles son sus verdaderos beneficios en el campo. “Lo que tenemos que hacer es docencia, explicando cuáles son esos beneficios reales”, sostuvo con convicción.

Pero existe otro componente indispensable para que estas tecnologías innovadoras puedan incorporarse masivamente en el sector: el costo. “Después obviamente que se ponga a tono el precio del biológico para poder utilizarlo comercialmente”, señaló con pragmatismo.

En definitiva, la ecuación que plantea el investigador combina evidencia científica, resultados productivos y viabilidad económica. La herramienta debe demostrar qué hace, en qué condiciones funciona y qué beneficio concreto genera, pero también debe alcanzar un costo accesible que permita su adopción generalizada.

Para una cadena agroindustrial tan importante como la del maní, donde pueden pasar varios meses entre el arrancado y el consumo final, trabajar sobre la estabilidad del grano representa una oportunidad estratégica.

Es la vía ideal para seguir agregando valor y sostener firmemente la alta calidad del producto argentino a lo largo de toda la cadena de valor global.

 

Primicias Rurales
Fuente todomani.com.ar
¿Qué son los pastizales y por qué son clave para nuestro ecosistema?

¿Qué son los pastizales y por qué son clave para nuestro ecosistema?

Por Manuel Jaramillo – Director general de Fundación Vida Silvestre

 

A simple vista, un pastizal puede parecer apenas una extensión de pasto. Detrás de ese paisaje hay un ecosistema en el que predominan los pastos y otras plantas herbáceas, y donde conviven numerosas especies. También cumple funciones fundamentales: provee alimento y forraje, ayuda a regular el agua, conserva los suelos y almacena carbono.

 

 

Buenos Aires, viernes 25 de septiembre (PR/26) .- En Argentina, hablar de pastizales es también hablar de territorio. Estos ambientes ocupan cerca de la mitad de nuestro país y sostienen una parte importante de la producción de alimentos, especialmente a través de la ganadería. Las Pampas son el ejemplo más conocido, aunque también están presentes en regiones como Campos y Malezales, el Espinal y el Chaco Húmedo. Son paisajes diferentes, pero todos forman parte de un entramado natural que sostiene especies, actividades productivas y comunidades.

Las Pampas representan alrededor del 60% del área de pastizales de Argentina y albergan especies emblemáticas como el venado de las pampas. A lo largo de las últimas décadas, sin embargo, este paisaje cambió profundamente: alrededor del 80% de los pastizales pampeanos fue transformado para actividades agrícolas y ganaderas, mientras que solo una pequeña proporción se encuentra bajo alguna categoría de protección.

¿Por qué debería importarnos?

Porque lo que sucede en los pastizales también nos afecta directamente. En la Pampa Deprimida y los Bajos Submeridionales, por ejemplo, estos ambientes cumplen un papel importante en la regulación del agua: sus suelos y su vegetación pueden absorber excedentes y ayudar a amortiguar inundaciones. Cuando se degradan o se transforman, los territorios pueden volverse más vulnerables frente a eventos de lluvias intensas.

También son fundamentales para la producción. Los pastizales naturales forman parte de la historia de la ganadería argentina y siguen sosteniendo buena parte de esta actividad. Por eso, el desafío es compatibilizar la producción con la conservación de estos ambientes.

Desde Fundación Vida Silvestre trabajamos junto con productores, comunidades, universidades y otros actores para promover buenas prácticas ganaderas y formas de producción que cuiden los pastizales.

Un paisaje que está cambiando

En las últimas décadas, Argentina perdió más de 3 millones de hectáreas de pastizales naturales, principalmente como consecuencia de cambios en el uso del suelo, la intensificación productiva y manejos inadecuados. Y menos del 4% de los pastizales pampeanos cuenta con protección formal.

Son números difíciles de imaginar. Detrás de ellos hay algo concreto: paisajes que se transforman, especies que pierden su hábitat y procesos naturales que dejan de funcionar de la misma manera.

El venado de las pampas permite dimensionar lo que significa esa transformación. Es una especie emblemática de nuestras llanuras y sus poblaciones quedaron reducidas a determinados sectores del país. En la provincia de Buenos Aires, el Parque Nacional Campos del Tuyú protege uno de los últimos remanentes de pastizales pampeanos y constituye un refugio para esta especie.

Pero proteger al venado implica también conservar el ambiente que necesita para alimentarse, reproducirse y desplazarse. Y ese mismo ambiente sostiene a muchas otras especies y procesos que no siempre vemos.

Quizás ahí esté una de las claves para entender el valor de los pastizales: detrás de un paisaje que puede parecer simple hay un ecosistema del que dependen especies, producción y comunidades.

Una oportunidad para mirar los pastizales 

En 2026 tenemos una oportunidad para poner estos paisajes en el centro de la conversación. Las Naciones Unidas declararon este año como el Año Internacional de los Pastizales y los Pastores, una iniciativa coordinada por la FAO para destacar la importancia de estos territorios y de las comunidades que dependen de ellos.

Para Argentina, esta conversación tiene un significado particular. Los pastizales están profundamente ligados a nuestra producción, nuestra historia y nuestros territorios. También sostienen procesos naturales que impactan directamente en la vida de las personas.

Tal vez el primer paso sea sencillo: aprender a mirarlos.

Porque cuando dejamos de ver solamente un campo y empezamos a reconocer un ecosistema, cambia también la pregunta. Ya no se trata solamente de cuánto territorio ocupa un pastizal, sino de qué vida, qué recursos y qué futuro estamos protegiendo cuando decidimos conservarlo.

 

 

Primicias Rurales
FUente: Fundación Vida Silvestre
El salto productivo del Mercosur: la producción de granos crecerá un 18,7% para el 2036

El salto productivo del Mercosur: la producción de granos crecerá un 18,7% para el 2036

 

Un exhaustivo informe técnico presentado en la Bolsa de Cereales revela cómo el bloque regional sumará 93 millones de toneladas adicionales de alimentos y consolidará su liderazgo agroindustrial transformando la productividad en la próxima década.

 

 

Buenos Aires jueves  24 septiembre (PR/26)– En el marco del lanzamiento de la campaña gruesa 2026/27, la Bolsa de Cereales fue sede del 3er Outlook del Mercosur, un encuentro clave que analizó a fondo el futuro del agro regional de cara al año 2036.

El evento puso la mirada en la evolución del comercio agropecuario, analizando el enorme potencial de crecimiento de la zona y remarcando el rol determinante del sector para afianzar la integración regional y la seguridad alimentaria mundial.

Durante el primer panel, el economista Nicolás Jorge y el gerente general Ramiro Costa detallaron que el bloque genera exportaciones anuales de alimentos por US$ 197.800 millones, posicionando a Brasil como líder global y a Argentina en el tercer lugar.

 

Lanzamiento Campaña Gruesa 24-25 - Perspectivas Agrícolas - Bolsa de Cereales de Buenos Aires

La cosecha de dólares: qué cultivos liderarán las exportaciones en 2027 - El Cronista

 

La relevancia del área es contundente en el mapa mundial: actualmente el Mercosur concentra el 59,6% de los envíos de soja y el 36,6% del comercio global de maíz, confirmando su peso estructural indiscutible.

Al proyectar el escenario, Jorge aclaró que las estimaciones son condicionales y funcionan como un marco de referencia indispensable para diseñar políticas públicas y estrategias comerciales proactivas en un mercado global exigente.

 

Proyecciones de producción, cultivos e innovación

 

Hacia la próxima década se espera una desaceleración económica global donde los países emergentes crecerán más que los desarrollados, mientras que el consumo de alimentos continuará aumentando por encima del ritmo poblacional.

Para responder a este desafío, la cosecha regional de cereales y oleaginosas escalará de 534,9 a 591,5 millones de toneladas. Esto representa un salto del 18,7% con 93 millones de toneladas extras.

Este salto productivo estará acompañado por un incremento del 9,6% en la superficie sembrada y un avance del 18,1% en las exportaciones, consolidando la presencia de la región en los mercados de destino.

 

3° Outlook Mercosur: El Mercosur proyecta un crecimiento de 18,7% en la producción de cereales y oleaginosas hacia 2036 – El Regional Digital

 

El gran motor del volumen será el maíz, aportando 52 millones de toneladas adicionales donde Brasil aportará el 64% de dicho incremento gracias al fuerte impulso de la actividad agrícola.

Por su parte, la soja sumará 34 millones de toneladas más —con un 75% provisto por suelo brasileño—, mientras que en trigo se añadirán 5,3 millones, correspondiendo a Argentina el 74% del total.

Un dato destacado para los próximos años es que los rendimientos por hectárea tendrán un papel más protagónico que la simple expansión territorial, reflejando un modelo productivo crecientemente eficiente e innovador.

 

Bioenergía, ganadería y cooperación regional

 

Las perspectivas anticipating también un vigoroso salto en la bioenergía, previendo que la cantidad de maíz volcada a la elaboración de etanol prácticamente se duplique con respecto a los niveles actuales.

En el ámbito ganadero, la región continuará su expansión, sobresaliendo Brasil al concentrar el 72% de la producción cárnica total. En conjunto, estos rubros aportarán más de US$ 20.700 millones adicionales en exportaciones.

Durante el encuentro, Valeria Piñeiro (IICA) ponderó el trabajo conjunto entre la Bolsa de Cereales y organismos internacionales para construir una visión integral apoyada en datos sólidos y conocimiento local.

 

🌱 Valeria Piñeiro , Directora de Cooperación Técnica del IICA, invita a participar del Lanzamiento de la Campaña Gruesa 2026/27 y del 3° Outlook del Mercosur., Un encuentro para analizar las… | Bolsa ...

 

Piñeiro advirtió que el liderazgo global del bloque exige acelerar mejoras en productividad, innovación e infraestructura, especialmente frente a un mapa internacional atravesado por tensiones geopolíticas y fragmentación comercial.

Asimismo, se oficializó la llegada del IICA como nuevo socio para el desarrollo del 4to Mercosur Outlook, reforzando la convicción de que la evidencia técnica debe transformarse en decisiones políticas cooperativas.

En el cierre metodológico, Carlos A. Romero (FAO) expuso la herramienta analítica SCOPE, desarrollada para guiar inversiones estratégicas y modelar distintos escenarios prospectivos de largo plazo.

El evento concluyó con un espacio de diálogo entre autoridades, contando con Sergio Iraeta por Argentina y Cleber Oliveira Soares por Brasil, quienes coincidieron en priorizar la integración regional.

 

 

 

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Fuente: Bolsa de Cereales de Buenos Aires