El enemigo invisible de la cebada: por qué el rinde se cae aunque sigamos aplicando fertilizantes

El enemigo invisible de la cebada: por qué el rinde se cae aunque sigamos aplicando fertilizantes

 Una investigación exhaustiva sobre 600 hectáreas revela que el uso exclusivo de nutrientes químicos ya no alcanza. La clave oculta detrás de las pérdidas agrícolas radica en el colapso silencioso de la estructura física y biológica del suelo, impulsado por la alarmante pérdida de materia orgánica.

 

 

Por Ing. Agr. Pedro Lobos, director de Primicias Rurales

Buenos Aires, jueves 28 de mayo (PR/26) .-  A menudo, el productor agropecuario enfrenta la frustración de ver cómo los números de la cosecha no responden a la inversión realizada en el campo.

Cuando el rinde de la cebada cae, la mirada tiende a dirigirse de inmediato hacia el cielo buscando respuestas climáticas, o bien hacia las dosis de nitrógeno y fósforo aplicadas durante el ciclo.

Sin embargo, la verdadera respuesta podría estar bajo nuestros pies, escondida en un proceso de degradación silenciosa que la ciencia agrícola empieza a iluminar con fuerza.

Un reciente estudio desarrollado por el Dr. Andrés Rodríguez Veloso, especialista en nutrición vegetal e interpretación de perfiles edáficos, analizó minuciosamente el comportamiento productivo de 600 hectáreas destinadas a la cebada.

A través de la evaluación conjunta de 138 análisis de laboratorio, la investigación arrojó una advertencia contundente: estamos perdiendo la capacidad natural del suelo para alimentar a las plantas debido a una «tormenta perfecta» que combina minerales débiles y falta de vida orgánica.

El mito de la «receta mágica» en una bolsa

Durante décadas, la agricultura tradicional basó su estrategia en una regla puramente matemática: si el cultivo requiere ciertos kilos de nutrientes para alcanzar un objetivo de toneladas, basta con medir el faltante en el suelo y reponerlo mediante fertilizantes sintéticos.

Si bien este diagnóstico químico sigue siendo la base del manejo, la realidad en los lotes demuestra que esta práctica se ha vuelto insuficiente.

El problema central —destaca el informe— ocurre cuando los suelos registran valores críticos de Materia Orgánica (por debajo del 1,5%) y una bajísima Capacidad de Intercambio Catiónico (C.I.C, menor a 10 meq/100g). En términos sencillos, la C.I.C actúa como el «imán» o la «batería» que retiene los nutrientes positivos (como el Calcio, Magnesio o el Potasio) evitando que se filtren o laven con el agua de lluvia.

Sin este imán, el suelo se vuelve incapaz de retener la comida que el productor le aplica con tanto esfuerzo económico.

«El suelo no es un almacén inerte de minerales; es un sistema vivo. Tratar de solucionar problemas físicos o biológicos arrojando más fertilizantes en sacos es una estrategia costosa que acelera la degradación».

 

Una triple alianza que entra en colapso

Para que la cebada —sea con destino forrajero o para la exigente industria cervecera— logre asimilar los nutrientes, el suelo debe funcionar en una armonía perfecta que involucra tres pilares: el químico (la presencia de nutrientes), el físico (una estructura aireada y sin compactaciones) y el biológico (el ejército invisible de microorganismos útiles).

Cuando los niveles de materia orgánica caen en picada, este equilibrio se rompe por completo. Los microorganismos se quedan sin alimento y desaparecen, lo que a su vez provoca que la tierra se vuelva dura, se compacte y asfixie las raíces.

La planta pasa entonces a un estado de estrés edáfico: gasta sus valiosas energías intentando sobrevivir en un suelo hostil y compactado en lugar de destinarlas a la producción de granos uniformes, pesados y de alta calidad.

 Las Dos Alarmas del Suelo Bajo la Lupa

  • 1. Inestabilidad Química: Un imán mineral débil (C.I.C baja) hace que cualquier fertilización mal planificada desbalancee el suelo drásticamente, provocando que unos nutrientes bloqueen la absorción de otros por mero exceso.

  • 2. Desierto Biológico: Con menos del 1,5% de materia orgánica, el suelo pierde su fauna microscópica. Sin estos «cocineros» que transforman los minerales insolubles en alimento asimilable, la fertilidad natural se desploma.

 

El camino de regreso a la estabilidad

La investigación del Dr. Rodríguez Veloso funciona como un espejo para la región productiva y nos obliga a reformular los programas tradicionales de asistencia técnica agrícola.

Recuperar el rinde de la cebada no implica necesariamente aplicar fórmulas químicas más complejas o costosas, sino enfocarse en regenerar la salud y la estructura del suelo.

La adopción de estrategias sustentables como los abonos verdes, la correcta gestión de los rastrojos y la incorporación de enmiendas orgánicas ya no son solo banderas de la agroecología, sino herramientas de supervivencia económica.

Cuidar la estructura viva del suelo es la única garantía para que las inversiones en fertilización se traduzcan, finalmente, en un negocio sostenible y rentable en la balanza de la cosecha .

Primicias Rurales

Fuente: engormíx – Por Andrés Rodríguez Veloso -Disminución del rendimiento agrícola del cultivo cebada asociado a la C.i.c, los cationes básicos y a los bajos contenidos de materia orgánica del suelo. Ante sala de la degradación productiva del suelo

Fertilizantes más caros y con menor disponibilidad: el nuevo escenario global que desafía al agro argentino

Fertilizantes más caros y con menor disponibilidad: el nuevo escenario global que desafía al agro argentino

 

 

La guerra en Medio Oriente, la geopolítica y la licitación de India sacudieron el mercado mundial de fertilizantes en 2026. Pese al encarecimiento y la menor disponibilidad, fertilizar sigue siendo rentable en la Argentina, que consolida lo que los expertos llaman «un piso tecnológico que ya no se rompe

 

 

 

Buenos Aires, domingo 31 de mayo (PR26)–En el panel «Coyuntura de los fertilizantes» del Congreso Maizar 2026, referentes del sector describieron un panorama complejo marcado por factores geopolíticos, restricciones de oferta y nuevas estrategias de abastecimiento. Participaron Marco Prenna (ACA), Manuel Santiago (Bunge) y Renata Cardarelli (Argus), moderados por Armando Allinghi, director ejecutivo de CIAFA.

 

Dos fechas que cambiaron el mercado en 2026

 

Según Renata Cardarelli, editora de Agricultura y Fertilizantes del informe Argus, dos eventos marcaron un antes y un después este año:

El 28 de febrero, cuando estalló la guerra en Medio Oriente, y el 15 de abril, cuando India realizó una superoferta para asegurarse el abastecimiento de fertilizantes, provocando un fuerte impacto en los precios globales.

 

 

 

El efecto fue especialmente intenso en amoníaco, azufre, urea y fertilizantes fosfatados. Un dato clave: el 25% del comercio mundial de amoníaco y el 50% del de azufre transitan por el estrecho de Ormuz, cuyo tráfico llegó a paralizarse en los primeros tramos del conflicto.

En el caso del azufre, la situación se vio agravada por un alza previa en 2025 impulsada por la demanda de fabricantes de baterías para vehículos eléctricos, que —a diferencia del agro— no tienen ventanas de compra definidas y pueden pagar precios más altos en cualquier momento del año.

 

Urea: India agitó el mercado y los precios cedieron

 

La urea, fertilizante clave para el maíz y el trigo en la Argentina, atravesó semanas de alta tensión. Cuando India pagó precios elevados en su licitación de abril, muchos países se retiraron del mercado, generando una «destrucción de demanda» que terminó moderando los precios tras las fuertes subas del primer mes y medio de conflicto.

 

 

 

 

El balance de provisión de amoníaco es muy inestable para el segundo semestre: aunque Estados Unidos aún cuenta con volúmenes disponibles, deberá volcarlos a su mercado interno. En azufre, el balance es negativo hasta agosto

 

MAP y DAP: el doble problema de China y Estados Unidos

 

Manuel Santiago, director de Supply Fertilizantes Cono Sur de Bunge, subrayó que en el mercado de fosfatos los factores geopolíticos tienen hoy una importancia tremenda, un cambio radical respecto a hace una década, cuando el análisis se limitaba a oferta y demanda.

La situación actual combina dos problemas simultáneos: Estados Unidos redujo su producción y limitó exportaciones por disposiciones del gobierno de Trump, mientras que China está «totalmente cerrada» a la exportación de MAP (Monoamónico de Fosfato) y DAP (Diamónico de Fosfato). Peor aún: China no tiene comprado el azufre necesario para producir esos fertilizantes destinados a exportación.

 

 

Según Santiago, con suerte la oferta de estos productos estará disponible recién en septiembre u octubre, lo que podría significar una reducción de hasta el 30% para la Argentina

 

¿Cómo se para la Argentina ante este escenario?

 

A pesar del contexto adverso, el país cuenta con algunos amortiguadores importantes. La producción local de urea (Profertil, 1,3 millones de toneladas) y de superfosfato simple aporta cierta tranquilidad al abastecimiento interno.

El consumo total de fertilizantes en 2025 fue de 5,1 millones de toneladas, manteniéndose en niveles sólidos pese a la caída respecto del pico de 5,6 millones en 2021. El 35% fue cubierto con producción local.

La importación de urea proviene principalmente de Egipto, Nigeria, Argelia, Turkmenistán, Omán y Qatar, todos países afectados en mayor o menor medida por el conflicto. En cuanto al UAN (urea y nitrato de amonio), Estados Unidos abastece el 35% de lo que consume la Argentina, con el resto llegando desde Rusia, Trinidad y Tobago y Lituania.

 

 

Un fenómeno positivo a destacar es el crecimiento del uso de NPs (abonos compuestos de nitrógeno y fósforo): se consolidan como alternativa de «fósforo más barato» frente a la suba del precio del MAP.

 

Rentabilidad y piso tecnológico: el optimismo de los productores

 

A pesar del encarecimiento, la ecuación económica de fertilizar sigue siendo favorable. Las relaciones actuales son de 7 kilos de maíz por cada kilo de MAP y de 5,9 kilos de maíz por cada kilo de urea: números que, según los agrónomos, hacen rentable la práctica.

 

 

 

El panorama climático también acompaña: se observa un buen perfil de humedad desde Córdoba hasta el sudeste de Buenos Aires, aunque con riesgo de exceso si el fenómeno del Niño se intensifica.

«Hay un piso tecnológico que ya no se rompe», afirmó Prenna, ponderando el trabajo conjunto de Fertilizar y el INTA a lo largo de los años. La rotación con maíz que realizan los productores, cada vez con mejor tecnología, genética y fertilización, consolida esta tendencia.

 

 

Los desafíos pendientes:

 

El panel también identificó una serie de desafíos estructurales que limitan la competitividad

  • Costos logísticos altos: falta de diversificación en los puertos de salida.
  • Cambio en el ciclo de compras: fertilizar pasó a ser la última decisión, lo que genera demoras que encarecen la logística.
  • Mejoras impositivas pendientes: si bien se eliminaron derechos de importación de nitrógeno y urea, la tasa de estadística del 3% sigue siendo muy alta y la devolución de percepciones de IVA y Ganancias es insuficiente.
  • Baja de retenciones: se estima que el anuncio oficial podría aumentar la aplicación de fertilizantes entre un 3% y hasta un 10% si los derechos de exportación se eliminan totalmente.

 

 

 

 

Con un mercado global bajo tensión pero con bases locales más sólidas que en otros ciclos, la campaña 2026/27 se presenta como una prueba de fuego para la cadena del maíz —y del agro argentino en general— en un año en que la geopolítica reescribió las reglas del mercado de fertilizantes

 

Primicias Rurales
Fuente: Maizar

 

Cuando el suelo habla con datos, las decisiones cambian

Cuando el suelo habla con datos, las decisiones cambian

 

La dimensión biológica del suelo cobra protagonismo frente a los análisis tradicionales. Conocer las interacciones microbianas permite anticipar enfermedades, optimizar la fertilización y potenciar los rendimientos.

 

 

 

Buenos Aires, domingo 31 junio (PR/26) — Por décadas, el diagnóstico de la salud del suelo se limitó a sus propiedades químicas y físicas. Indicadores como el nitrógeno, el fósforo, el potasio o el nivel de pH ofrecían una fotografía útil, pero incompleta.

La verdadera pieza faltante en el rompecabezas de la productividad agrícola se encuentra en la dimensión biológica: los millones de microorganismos que habitan bajo la superficie y que determinan el éxito real de cada campaña.

En la actualidad, entender la identidad del suelo dejó de ser una alternativa teórica para transformarse en una necesidad operativa.

Un suelo biológicamente desequilibrado no solo aprovecha peor los insumos, sino que amplifica los efectos del estrés hídrico y térmico, debilitando la resiliencia del cultivo. Hacer visible esa actividad microscópica permite a los productores abandonar las recetas genéricas y diseñar estrategias de manejo basadas en la biología real de cada lote.

El ADN del suelo como mapa de decisiones

 

La tecnología actual permite analizar el microbioma del suelo mediante secuenciación genética e inteligencia artificial, contrastando los datos con millones de microorganismos a nivel global. Este enfoque integral evalúa dos ejes fundamentales para el negocio agrícola:

  • Funcionalidad: Mide la eficiencia natural en el ciclado de nutrientes, determinando qué tan capaz es el suelo de movilizar el fósforo o fijar el nitrógeno para abastecer a las plantas.

  • Sanidad vegetal: Detecta de forma anticipada la presencia de patógenos y evalúa la capacidad de biocontrol nativa del lote antes de la implantación del cultivo.



Innovación local con respaldo global: el rol de Microsoma

En este cambio de paradigma se destaca Microsoma, una empresa argentina de biotecnología agrícola nacida en Mendoza y con proyección nacional. A través de la plataforma internacional BeCrop® Farm de Biome Makers, la firma procesa más de 1.000 parámetros biológicos para transformarlos en mapas de calor interactivos y herramientas digitales de acceso vitalicio.

La propuesta de la compañía no se limita al diagnóstico, sino que avanza hacia la recomendación agronómica personalizada y neutral, sugiriendo insumos biológicos respaldados por evidencia científica. En planteos productivos reales, el uso de estos datos biológicos demostró que es posible mejorar la eficiencia y optimizar la fertilización química, logrando un impacto positivo directo sobre los márgenes económicos en un contexto de costos elevados.

Diagnóstico de precisión:

La integración de la analítica biológica transforma los datos crudos en acciones concretas para el productor y el asesor técnico:

Beneficios del análisis biológico

* Identificación de organismos estresores que frenan el enraizamiento.
* Anticipación de riesgos sanitarios antes de la siembra.
* Corrección de desequilibrios biológicos para mejorar el rinde.
* Recomendaciones personalizadas de productos sin preferencia de marca.

 

 

Primicias Rurales

Fuente: Microsoma

Comenzó la campaña fina con la siembra del trigo según la Bolsa de Cereales de Buenos Aires

Comenzó la campaña fina con la siembra del trigo según la Bolsa de Cereales de Buenos Aires

La Bolsa de Cereales de Buenos Aires dio por iniciada la campaña fina con un ritmo histórico en las labores de trigo gracias a las buenas reservas de humedad. En paralelo, la trilla de soja entra en su recta final con excelentes rendimientos y la de maíz avanza con lentitud por las condiciones del grano.

 

Buenos Aires, viernes 29 mayo (PR/26) — El Panorama Agrícola Semanal (PAS) de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires consignó que comenzó la campaña fina con la siembra de trigo 2026/27, la cual ya asciende al 14,2 % de la superficie proyectada.

El actual progreso de siembra se ubica dentro de los máximos históricos en la serie del informe, lo que responde a la adecuada oferta hídrica en toda el área agrícola.

La superficie proyectada para esta campaña se ubica en 6,5 millones de hectáreas (MHa), reflejando una retracción en comparación al ciclo previo de -3 %, pero aún superior al promedio de las últimas 10 campañas en un 4,8 %.

En cuanto a los avances regionales, el reporte destaca un inicio incipiente pero precoz de las labores sobre el sur del área agrícola.

Sin embargo, el área destinada al cereal es inferior al ciclo anterior debido a un mayor interés por cebada y otros cultivos forrajeros.

Por su parte, luego de un progreso intersemanal de 10 puntos porcentuales, la cosecha de soja cubre el 84,6 % de la superficie apta a nivel nacional.

Este avance representa un adelanto de 10 p.p. respecto a la campaña previa y de 8 p.p. en comparación al promedio de las últimas cinco campañas.

El rinde promedio nacional se ubica en 3.230 kg/ha, perfilándose como el segundo mejor registro histórico luego de la campaña 2018/19.

La soja de primera ya alcanza el 92 % del área recolectada, con un rinde medio de 3.450 kg/ha.

Por su parte, la soja de segunda, con casi el 70 % cosechado, promedia 2.660 kg/ha.

En ambos casos, se destaca el Norte de La Pampa – Oeste de Buenos Aires por sus elevados rendimientos, por sobre el resto de las zonas analizadas.

Bajo este contexto, el PAS sostiene la proyección de producción en 50,1 millones de toneladas (MTn).

Por último, la cosecha de maíz con destino grano continúa avanzando lentamente.

Con la recolección de la oleaginosa finalizando en gran parte del área agrícola, la dinámica de cosecha comienza a depender principalmente del descenso de la humedad de los granos.

Al momento, se ha cosechado el 34,7 % del total nacional estimado, con un rinde medio de 8.440 kg/ha, lo que representa una demora interanual de 5,8 p.p.

Hacia el norte del área agrícola, se reportan los primeros avances en el NOA principalmente con resultados que se encuentran en torno a los 5.900 kg/ha.

En cuanto al maíz tardío, con el 91,7 % del área ya en madurez fisiológica, se relevan los primeros lotes cosechados en la provincia de Córdoba.

Allí se registran rindes entre 7.000 y 8.500 kg/ha, en línea con la estimación actual. Frente a este escenario, se mantiene la proyección de producción en 64 MTn.

Primicias Rurales

Fuente: PAS

Menos impuestos y el regreso de las retenciones: el mapa de un año histórico para los bolsillos productivos

Menos impuestos y el regreso de las retenciones: el mapa de un año histórico para los bolsillos productivos

Un informe de la Universidad Austral revela que durante 2025 el 91% de los cambios en las leyes impositivas fue para dar un alivio fiscal. El campo y las economías regionales volvieron a estar en el centro de la escena como no pasaba desde la crisis de la 151 en 2008.

Buenos Aires, viernes 29 de mayo (PR/26) — Si hay algo que el argentino promedio sabe, es que hablar de impuestos suele traer dolor de cabeza.

Sin embargo, los números fríos del 2025 acaban de dejar una foto pateó el tablero de las últimas décadas.

Según el Centro de Estudios Tributarios (CET) de la Universidad Austral, 9 de cada 10 cambios que se hicieron en materia de impuestos el año pasado fueron para bajarlos o dar algún tipo de alivio.

En total se firmaron 55 modificaciones (un número que empata el promedio de los últimos 24 años), pero el dato fuerte es el sentido de las agujas: el 91% de las normas buscó aflojarle la soga al cuello a los contribuyentes. Nunca antes, desde que el CET tiene registro, se había visto una orientación tan marcada hacia la baja.

El campo y las retenciones, otra vez en el centro del ring

 

Para encontrar un año donde los derechos de exportación —las famosas retenciones— tuvieran tanto protagonismo en los papeles oficiales, hay que armar una máquina del tiempo y viajar hasta 2008, el año del histórico conflicto con el campo por la resolución 125.

El informe, elaborado por los investigadores Diego Rivas y Lucio Cardinale-Lagomarsino, detalla que las retenciones concentraron 12 de las modificaciones del año, y 9 de ellas fueron directamente para podar o eliminar el impuesto.

«La reducción de derechos de exportación pasó a ocupar un lugar central en la política tributaria de 2025 y explica buena parte de la baja de la presión tributaria observada durante el año», explicó Rivas.

Las medidas de alivio no fueron solo para los granos; el abanico tocó a varios sectores clave:

  • Economías regionales: Eliminación total para incentivar la producción del interior.

  • Industria pesada: Quitas en aluminio, acero, aceites y lubricantes.

  • Minería y agroindustria: Bajas temporales y definitivas para ganar competitividad afuera.

 

Menos leyes pero más concentradas

Otro dato que resalta el análisis económico es el ritmo de la botonera estatal. Si bien la gestión de Javier Milei muestra un promedio anual de emisión de normas impositivas (62 por año) que está por encima de la media histórica desde 2002 (54 por año), se mantiene bastante más baja que el ritmo que traían las gestiones de Alberto Fernández (86) y Mauricio Macri (78).

Además, en vez de dispersar los cambios en decenas de impuestos chiquitos, el 2025 fue un año de «tiros de precisión». Prácticamente la mitad de todo lo que se legisló se concentró en solo tres grandes temas que desvelan a las empresas y los trabajadores:

  1. Impuesto a las Ganancias.

  2. Derechos de exportación (Retenciones).

  3. Planes de facilidades de pago (moratorias y facilidades para cancelar deudas).

 

Lo que viene: el ojo puesto en el FMI

 

Aunque el 2025 cerró con una aceleración notable en la baja de la presión fiscal, el horizonte plantea nuevos desafíos y tensiones. El Fondo Monetario Internacional metió la cuchara recientemente con sugerencias de reformas que van en dos direcciones opuestas. Por un lado, propone medidas que subirían la carga (como tocar el Monotributo, Ganancias sobre los salarios o los impuestos al tabaco y combustibles) y, por el otro, ideas para seguir bajando (Ganancias a las sociedades, impuesto al cheque y retenciones).

Como advierte Cardinale-Lagomarsino, coautor del estudio, la clave de acá en adelante será observar cómo se mueve la balanza del Gobierno frente a estas presiones encontradas en los próximos años.

Primicias Rurales

Fuente: Universidad Austral
No dejar escapar nuevamente el tren del desarrollo: eje del debate del acto de apertura del 20º Congreso Maizar

No dejar escapar nuevamente el tren del desarrollo: eje del debate del acto de apertura del 20º Congreso Maizar

Con sala llena y una nutrida presencia de funcionarios y legisladores nacionales, se inauguró el 20º Congreso Maizar bajo el lema “Del potencial a los resultados”. Hablaron Ramiro Costa (Bolsa de Cereales de Buenos Aires), Federico Zerboni (presidente de Maizar), el secretario de Agricultura Sergio Iraeta y el ministro del Interior Diego Santilli.

 

 

 

 

Buenos Aires, jueves 28 de mayo (PR/26) — Ramiro Costa, presidente del Congreso Maizar 2026, abrió la jornada con una pregunta provocadora: ¿para qué seguir hablando de lo que podemos, si ya lo demostramos? “Este año la Argentina alcánzó un récord productivo superior a los 60 millones de toneladas de maíz. El desafío es apuntar a más resultados”, dijo.

Para Costa, el momento es único: la estabilización macroeconómica está abriendo algo que durante años faltó: horizonte. “Sin horizonte es muy difícil invertir, financiarse y transformar granos en otros productos”. El Congreso, destacó, no vale solo por sus paneles —con cerca de 150 disertantes y moderadores del sector privado, universidades, organismos técnicos y referentes internacionales— sino también por las conversaciones en los pasillos que después terminan en proyectos, inversiones y acuerdos.

 

 

La metáfora del tren: ¿nos subimos o lo vemos pasar otra vez?

Federico Zerboni, presidente de Maizar, arrancó con una anecdota que vale por mil diagnósticos. Un productor italiano le dijo, con mezcla de admiración y envidia: “Qué país la Argentina, que ha dejado escapar el tren de las oportunidades extraordinarias varias veces, y otra vez le vuelve a pasar”. La reflexión es incisiva: la Argentina tiene agua, clima privilegiado, gente capacitada, está lejos de los conflictos bélicos y no tiene tensiones migratorias. Y sin embargo, las oportunidades se han ido.

 

 

Hoy, según Zerboni, la geopolítica vuelve a hacer pasar el tren. Algunas provincias —Neuquén, Salta, San Juan, Catamarca— ya sacaron su boleto. “No les está siendo fácil: las viejas costumbres y el pseudoambientalismo empujan en contra. Pero tienen la decisión política y un marco regulatorio que acompaña”. Y citó al gobernador de Catamarca, Raúl Jalil: “No hay peor política ambiental que la pobreza”.

La meta: 10×10, cien millones de toneladas y mucho más

Zerboni trazó el horizonte concreto de la cadena del maíz: el objetivo 10×10 —sembrar 10 millones de hectáreas con un rendimiento promedio de 10 toneladas, para cosechar 100 millones de toneladas—, desde el 8×8 actual. Y transformar esos granos en carnes, lácteos, huevos, etanol y centenares de insumos industriales.

La cadena también trabaja por una Ley de Biocombustibles moderna en el Parlamento, y repasó los logros del último año: la Red Nacional de Monitoreo del Dalbulus maidis (la plaga que se llevó el 20% de la cosecha hace dos campañas), la expansión del maíz hacia la Patagonia con rendimientos extraordinarios en tierras antes improductivas, el desarrollo de la cadena del sorgo, y la defensa de la biotecnología argentina frente al proteccionismo europeo disfrazado de ambientalismo.

 

 

 

En cuanto al Gobierno, Zerboni reconoció pasos clave: unificación del tipo de cambio, equilibrio fiscal, RIGI, RIMI, eliminación de cupos de exportación. Y pidió acelerar el cronograma de reducción de retenciones hasta llegar a retenciones cero. También demandó un consenso fiscal entre Nación, provincias y municipios: “No puede ser que cada punto de baja a las retenciones se lo lleven aumentos en el Impuesto Inmobiliario Rural y en las tasas municipales”.

El Gobierno toma el guante: “la estamos cambiando con hechos”

El secretario de Agricultura, Sergio Iraeta, no esquivó las críticas y las convirtió en argumento. “Para llegar al todo, tenés que empezar por algo, y muchos ‘algo’ hemos estado haciendo estos dos años”. Destacó el cronograma de rebaja de retenciones anunciado por Milei como “histórico en términos de cambio de paradigma”: “Venimos de gobiernos que tenían un relato que ubicaba al campo del lado del enemigo. Eso cambió radicalmente”.

Para Iraeta, los cambios son concretos y verificables: no hay cupos, no hay prohibiciones, no hay volúmenes de equilibrio. “Hay otro ambiente para trabajar, hay otro ambiente para sembrar. Si no le ponemos un poco de onda a lo que estamos haciendo, no vamos a salir nunca del pantano. Es una cuestión pura y exclusivamente actitudinal”.

 

 

 

El interior productivo despega: provincias que crecen y miran al mundo

El ministro del Interior, Diego Santilli, cerró el acto con una visión de conjunto. Destacó los récords históricos en producción y exportaciones agroindustriales, y remacó que la clave es el orden macroeconómico: reducir inflación, bajar impuestos y fomentar sectores para que la Argentina compita internacionalmente.

“Las cuentas mejoran y las provincias empiezan a crecer, con potencial para convertirse en referentes globales”, aseguró. Y cerró con una apelación directa a la sala: “Créame que el esfuerzo que han hecho los argentinos, pero también este Gobierno, vale la pena: los frutos se empiezan a dar”.

 

 

Primicias Rurales

Fuente: MAIZAR – ASOCIACIÓN MAÍZ Y SORGO ARGENTINO