La faena de hacienda hilvana 13 meses de caída consecutiva impulsada por un stock golpeado y productores que eligen retener sus animales. Una radiografía profunda sobre el cambio de estrategia en el campo argentino y su impacto inminente en las góndolas.
Rosario, martes 16 de junio (PR/26)–Algo está cambiando de raíz en la ganadería argentina. Durante mayo, los productores remitieron a faena un total de 997.774 vacunos, lo que representa una caída del 12% interanual (unas 136.000 cabezas menos que en el mismo mes de 2025).
Este dato no es un hecho aislado: ya se encadenan 13 meses consecutivos de retroceso en la oferta. En lo que va del año, la reducción acumulada alcanza el 11,3%, consolidando un escenario donde los mostradores empiezan a sentir la falta de mercadería.
Las causas: entre el bache del stock y la decisión de esperar
Para entender qué está pasando, no hay que mirar tanto al mostrador o a la exportación, sino tranqueras adentro. Hoy es la oferta la que impone la principal restricción.
Esta menor disponibilidad responde a dos motivos bien claros. Por un lado, una limitación estructural: venimos de tres años seguidos de caída en la producción de terneros, lo que dejó las reservas del rodeo al límite.
Por el otro, un factor clave de coyuntura: los ganaderos están reteniendo más hacienda, estirando los tiempos de engorde motivados por las expectativas de precios.
Los números de la sostenibilidad son implacables. Si este año se incorporan 14,4 millones de nuevos terneros y descontamos las bajas naturales por mortandad, la faena máxima sostenible para no liquidar el stock sería de 12,9 millones de animales, un 5% menos que el año pasado. Sin embargo, la realidad muestra una caída real que duplica esa previsión teórica.
Esto confirma de manera rotunda que la decisión de no vender y apostar a la producción a largo plazo pisa fuerte en el sector.
El regreso a las pasturas y el cambio de estrategia por sexo
¿Dónde se quedan esos animales que no llegan a las plantas procesadoras? La tendencia que pisa fuerte es la vuelta a la recría pastoril. En lugar de apurar la terminación a corral con balanceados caros, los productores eligen aprovechar al máximo el pasto para reducir costos de alimentación.
Los datos oficiales lo certifican: los traslados de terneros hacia campos de cría e invernada bajaron un 13% en comparación con 2025, demostrando que el animal se queda más tiempo en su hogar de origen.
Al hilar fino por sexo, el fenómeno se vuelve fascinante. En las hembras, la retención es total en los campos de cría. Tradicionalmente, para esta época del año los criadores vendían el 30% de sus terneras; hoy apenas comercializan el 16%.
Esta audaz jugada representa una señal tempranísima de que el campo está buscando recomponer su fábrica de vientres, apostando al futuro reproductivo.
Con los machos la historia es distinta pero persigue el mismo fin. Ellos sí salen a la venta en proporciones habituales, pero cambia el comprador.
Del total de terneros que dejaron los campos de cría, apenas el 14% fue directo a un feedlot, mientras que el 86% restante ingresó a sistemas de recría pastoril. El corral ya no es el primer destino indiscutido, consolidando procesos de engorde mucho más lentos y pesados.
Hacia un segundo semestre con menos hacienda liviana
Este cambio en las reglas de juego promete reconfigurar el escenario ganadero de los próximos meses. Aunque la faena actual todavía muestra una participación alta de vacas viejas, la escasez de terneras empezará a pegar de lleno en la segunda mitad del año.
Al haber menos hembras en el circuito de engorde rápido, la disponibilidad de carne liviana para el consumo interno se reducirá de forma notable, sentando las bases para una recuperación genuina del stock, pero desafiando el abastecimiento diario.
Especialistas del INTA revelan el poder oculto bajo la superficie en el sudoeste bonaerense. Una investigación clave demuestra cómo esta pastura estratégica se adapta a la escasez de agua, inyecta carbono y sostiene la producción en ambientes semiáridos.
Bueno Aires, domingo 15 de junio (PR/26)–En el sudoeste de la provincia de Buenos Aires, donde el cielo suele ser mezquino y las lluvias llegan de forma irregular, los productores ganaderos enfrentan un reto que se repite cada temporada: cómo sostener la producción de alimento para el ganado.
En este escenario complejo, una planta rústica y noble se consolida como la aliada perfecta.
Hablamos del agropiro alargado, una especie estratégica para los sistemas ganaderos extensivos que esconde su mayor secreto allí donde nadie lo ve, bajo la superficie.
Ranquel, el nuevo agropiro del INTA
Un equipo de investigadores del INTA, en colaboración con la Universidad Nacional del Sur, decidió excavar para entender el verdadero éxito de esta pastura en ambientes semiáridos.
Analizando campos en Villarino y Patagones, llegaron a una conclusión contundente: las raíces son el motor invisible del sistema productivo. No solo sostienen la planta, sino que determinan por completo su capacidad para captar agua, acumular reservas y mantener la estabilidad de todo el establecimiento.
Una estrategia subterránea contra la sequía
El estudio arrojó datos sorprendentes. El agropiro logra mantener una masa subterránea impresionante y sumamente estable, promediando unas 14 toneladas de raíces por hectárea hasta chocar con la tosca.
Lo fascinante es que este volumen no cambia significativamente entre un campo y otro, lo que demuestra que la planta prioriza con firmeza el desarrollo de su sistema radicular como un mecanismo de supervivencia clave para asegurar el suministro hídrico en épocas críticas.
Pero la verdadera genialidad de esta pastura radica en su plasticidad radicular, es decir, su habilidad para moldear su arquitectura subterránea según el agua disponible.
El monitoreo reflejó que el 62% de las raíces se concentra en los primeros 20 centímetros del suelo. Esta distribución superficial es perfecta para absorber de inmediato las lluvias ligeras y eventuales, típicas de las regiones secas.
Esta adaptación cambia según la zona. En Patagones, donde el agua es aún más escasa, la planta aprieta sus raíces contra la superficie para no perder ni una gota de humedad.
En cambio, en Villarino, donde el perfil lo permite, el agropiro se anima a explorar las capas más profundas. Esta flexibilidad es lo que le permite sobrevivir y seguir produciendo donde otras pasturas fallarían.
El rol clave del manejo humano
Al analizar cómo trabajan los productores, los técnicos del INTA encontraron un abanico enorme de estrategias.
No hay recetas únicas: se usa desde siembra directa hasta labranza convencional, con fechas y densidades muy variadas. En el pastoreo pasa algo similar, con intensidades y tiempos de descanso sumamente diversos.
Lejos de ser un problema, esta disparidad dejó a la vista la tremenda resiliencia del agropiro, capaz de tolerar esquemas de manejo muy diferentes e incluso subóptimos.
Sin embargo, el potencial máximo se alcanza con buenas prácticas. Respetar los tiempos de implantación, cuidar las fechas clave y, sobre todo, evitar el sobrepastoreo, son decisiones que permiten lograr un sistema de raíces mucho más robusto. Cuidar lo de abajo es la única garantía de tener pasto arriba de forma sostenida.
Sembrando fertilidad para el futuro
Los beneficios del agropiro van mucho más allá de llenar la panza de los animales. Al desarmar su entramado bajo tierra, los científicos estimaron que esta especie inyecta cerca de 6 toneladas de carbono por hectárea al suelo. Esto funciona como una inyección directa de vida: mejora notablemente la materia orgánica, optimiza la estructura de la tierra y eleva su capacidad para retener el agua.
En tiempos donde el cambio climático golpea con más fuerza y la variabilidad ambiental es la norma, la ganadería del semiárido no puede pensar solo en el corto plazo.
El agropiro demuestra, una vez más, que para encontrar las soluciones productivas más sólidas, muchas veces hay que mirar literalmente bajo tierra.
Se llevará a cabo el miécoles 24 de junio de 2026 en la Cabaña La Coincidencia, ubicada en el partido bonaerense de 9 de Julio. La inscripción será libre y gratuita, con cupos limitados.
Buenos Aires, sábado 13 junio (PR/26) — Bajo el lema “Genética y recría para maximizar carne y conversión: más kilos reales para el productor del oeste bonaerense”, el Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA) realizará una nueva jornada a campo en la Cabaña La Coincidencia, con la participación del INTA.
El encuentro se desarrollará el próximo miércoles 24 de junio de 2026, comenzará con las acreditaciones a las 8:00 y contará con un amplio programa de conferencias técnicas, presentaciones de especialistas y recorridas a campo orientadas a mejorar la eficiencia productiva y la rentabilidad de los sistemas ganaderos.
Entre los temas que se abordarán durante la jornada se destacan el uso de tecnologías aplicadas a la producción ganadera, la nueva trazabilidad electrónica, el impacto del mayor peso de faena sobre la eficiencia de conversión, la automatización de registros mediante caravanas y collares electrónicos, y estrategias de recría de precisión para optimizar los resultados productivos.
También habrá exposiciones sobre marketing de carnes, inteligencia artificial, imágenes satelitales y drones aplicados a la actividad ganadera.
Por la tarde se realizarán distintas paradas técnicas a campo, donde los asistentes podrán observar experiencias vinculadas a la eficiencia de conversión y fertilidad, la recría orientada a la formación de rodeos de alto desempeño y el uso de drones para mejorar la gestión productiva y la retención hídrica.
Como todas las actividades que realiza el IPCVA, la entrada será libre y gratuita pero con cupos limitados por lo que se solicita realizar una preinscripción INGRESANDO ACÁ.
La jornada se llevará a cabo en la Cabaña La Coincidencia, con acceso a 2 kilómetros de la Ruta Nacional 5, kilómetro 262, en el partido de 9 de Julio, provincia de Buenos Aires. CLICK PARA VER EL MAPA.
El sector porcino experimentó un salto tecnológico y genético que permite ofrecer productos magros, accesibles y de alto valor biológico.
Desde la Federación Porcina impulsan un cambio cultural para reemplazar los cortes vacunos tradicionales en las preparaciones diarias. Foto:
Buenos Aires, sábado 13 junio (PR/26) – José Arrieta, vicepresidente de la Cámara de Productores Porcinos de Córdoba, aseguró que la carne de cerdo atraviesa una transformación histórica en Argentina y destacó que el sector logró dejar atrás la imagen de un alimento ocasional para convertirse en una opción cada vez más presente en la dieta de las familias.
“Estos últimos 20 años crecimos de 6 o 7 kilos de consumo por habitante por año a 20 o 21 kilos”, explicó, al remarcar el salto que tuvo la actividad.
El dirigente porcino señaló que el negocio atraviesa un momento de estabilidad, con costos de alimentación controlados y precios de venta que permiten proyectar inversiones.
“El negocio está bueno, está estable, con un costo de alimentación relativamente moderado y un precio de venta que hace varios meses nos está dejando una rentabilidad. No es una locura, pero es una rentabilidad que se puede trabajar y proyectar”, afirmó.
Según Arrieta, la industria tuvo un fuerte crecimiento tecnológico en genética, alimentación y producción, lo que permitió modificar la percepción histórica sobre la carne porcina. “Hoy tenemos un producto de alto valor biológico, con poca grasa, mucha proteína y a un precio muy accesible”, sostuvo en diálogo con Splendid AM 990.
El vicepresidente de la Cámara de Productores Porcinos de Córdoba explicó que durante años el cerdo estuvo asociado principalmente a fiambres y chacinados, pero que esa tendencia comenzó a cambiar.
“Dejamos de utilizar la carne de cerdo solamente para fabricar algún fiambre y realmente hoy tenemos dos o tres veces por semana carne de cerdo en la mesa de los argentinos”, afirmó.
Sin embargo, señaló que todavía existe un desafío cultural: lograr que los consumidores incorporen más cortes y preparaciones. “En la carne vacuna uno tiene hiperincorporados los cortes, va al carnicero y pide determinados nombres. En el caso del cerdo todavía nos falta ese conocimiento”, explicó.
La expansión de la actividad representa una oportunidad estratégica para abastecer el mercado interno e incrementar las exportaciones bovinas. Foto.
En ese sentido, Arrieta destacó que la estrategia del sector apunta a promover cortes que puedan reemplazar preparaciones tradicionales de carne vacuna.
“Lo que buscamos es quebrar esa cultura de consumo de carne bovina para algunos cortes como milanesas, pulpas, hamburguesas. Hoy esos cortes de cerdo pueden reemplazar perfectamente a los vacunos”, indicó.
El objetivo de la industria es continuar aumentando el consumo interno. “Tenemos proyectado llegar a unos 27 o 28 kilos por habitante por año para 2032 o 2033”, señaló, aunque aclaró que para lograrlo será necesario seguir trabajando en la promoción y en el conocimiento del producto.
Sobre la competencia externa, el representante del sector advirtió que las importaciones de carne porcina generan preocupación entre los productores locales. “Al estar al lado de Brasil, que es uno de los jugadores más importantes a nivel mundial, el tema de las importaciones siempre es una preocupación”, explicó.
Arrieta, según pudo saber la Agencia Noticias Argentinas, detalló que actualmente el ingreso de carne extranjera se concentra en determinados cortes. “Se están importando puntualmente algunos productos como bondiolas o lomitos congelados que después se venden como frescos. No es un volumen muy importante, pero claramente molesta”, afirmó.
Además, el dirigente buscó derribar algunos mitos vinculados al consumo de cerdo, especialmente sobre la grasa y la calidad del producto. “Hay varios mitos todavía: que el cerdo tiene mucha grasa, que cae pesado o dudas sobre cómo se cría. La realidad es que la producción cambió muchísimo en estos últimos 20 años”, sostuvo.
En esa línea, explicó que la alimentación y la genética modificaron completamente la producción. “El principal insumo es maíz y harina de soja. La genética y la investigación en nutrición hicieron que hoy tengamos una carne mucho más magra. Al productor no le pagan más por tener un cerdo con más grasa, sino por tener más músculo”, afirmó.
Arrieta también destacó el factor económico de la carne porcina frente a otros tipos de proteína anima.
“Es una opción muy interesante para mucha gente porque permite acceder a un producto de calidad a un precio más accesible”,
Finalmente, planteó que el crecimiento del sector puede tener un impacto estratégico para la Argentina, especialmente en el mercado de carnes.
“Tenemos que empezar a trabajar en la exportación porque el país necesita exportar más carne vacuna. Nosotros podemos reemplazar parte de ese consumo interno y permitir que Argentina venda más carne al mundo”, concluyó.
Lo dispuso la Resolución 504/2026 del SENASA para los productos encuadrados en el sistema de equivalencia.
Buenos Aires, jueves 11 junio (PR/26) — Las vacunas virales bovinas no vesiculares son productos biológicos diseñados para proteger al ganado de enfermedades respiratorias, reproductivas y digestivas provocadas por virus que no causan vesículas (ampollas) en la boca, pezuñas o ubres de los animales.
El Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA) simplificó el régimen de importación de vacunas virales bovinas no vesiculares con el fin de agilizar su ingreso sin afectar el estatus sanitario del país.
A través de su Resolución 504/2026, publicada hoy en el Boletín Oficial, el organismo nacional exceptúa a las vacunas virales bovinas no vesiculares del cumplimiento de determinados requisitos previstos en su Resolución 61/2026, siempre que se encuentren comprendidas en el régimen de autorización por equivalencia establecido en su Resolución 333/2025 y sus normas modificatorias y complementarias.
La medida busca armonizar los procedimientos y simplificar trámites, para facilitar el proceso de importación de productos elaborados en el exterior para lo cual incorpora el artículo 6° bis a la Resolución SENASA 61/2026, mediante el cual se establece un régimen de excepción aplicable a los productos encuadrados en el sistema de equivalencia.
Los cambios implican una reorganización de los procesos, en línea con las prácticas aplicadas por otros países con relevante producción ganadera.
El SENASA reestructura la campaña nacional de inmunización bovina optimizando recursos sin descuidar el estatus epidemiológico. Conozca el cronograma detallado por provincias y el impacto económico para el sector ganadero.
Buenos Aires jueves 11 de junio(PR/26)–El campo argentino se prepara para un cambio estratégico fundamental en su sanidad animal.
El Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA) dio luz verde al inicio de la segunda campaña anual de vacunación obligatoria contra la fiebre aftosa y la brucelosis bovina.
Este proceso clave se desplegará de forma sistemática en la región Centro Norte y el Cordón Fronterizo del país, consolidando un esquema de protección que cuida nuestro estatus sanitario internacional.
Optimización de Recursos y Ahorro Histórico
A diferencia de periodos anteriores, esta etapa se caracterizará por una alta eficiencia operativa. Durante un lapso estricto de 30 días, la inoculación se concentrará exclusivamente en terneros y terneras que ya recibieron su primera dosis a comienzos de 2026, bajo los lineamientos de la Resolución N.° 711/2025.
Al excluir de este esquema a categorías mayores como vaquillonas, novillos, novillitos y toritos, el sector productivo logrará un alivio financiero y logístico sin precedentes: un ahorro cercano a 14 millones de dosis.
Cronograma Federal: ¿Cuándo Vacuna Cada Provincia?
Para garantizar una cobertura ordenada, el SENASA estableció un calendario escalonado que respeta las realidades productivas de cada provincia.
Las primeras en arrancar, manteniendo su ventana de vacunación activa desde la fecha hasta el 10 de julio, son Buenos Aires, Córdoba, Entre Ríos, Santa Fe, La Pampa, San Luis, Chaco y Corrientes.
Posteriormente, el 22 de junio se sumarán Santiago del Estero y Misiones, seguidas por Formosa el 29 de junio. Finalmente, los planes especiales de Catamarca y Tucumán iniciarán el 6 de julio, mientras que Jujuy y Salta completarán el esquema federal partiendo el 27 de julio.
Cero Riesgo, Máxima Seguridad Sanitaria
Es fundamental resaltar que esta adecuación no implica bajo ningún concepto un riesgo epidemiológico.
La fiebre aftosa es una enfermedad totalmente ausente en Argentina, y la inmunidad de las categorías menores queda perfectamente garantizada por un año completo.
Esta modernización del estatus sanitario sitúa a nuestro país a la vanguardia de la gestión ganadera, alineándose con las políticas de competidores robustos del Cono Sur como Uruguay y Paraguay.
En paralelo, el Plan Nacional de Erradicación avanza de forma firme con la inmunización contra la brucelosis bovina, aplicando las dosis a terneras de 3 a 8 meses de edad en todo el territorio nacional, exceptuando la provincia de Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur, la cual mantiene su prestigiosa condición de zona libre de la enfermedad.
Concientes de los desafíos cotidianos de la actividad productiva, el organismo adelantó que frente a posibles contingencias climáticas, se contemplarán medidas excepcionales para flexibilizar y acompañar a los productores tanto en la gestión sanitaria como en los trámites documentales de sus haciendas.
Primicias Rurales
Fuente: Ministerio de economía, agricultura, ganadería y pesca- SENASA