Una conmovedora historia sobre la espera de un trasplante infantil y la importancia de hablar sobre la donación de órganos. Un llamado a la reflexión familiar, la legislación argentina y la esperanza de volver a casa.
Por Susana Tribiani
Buenos Aires, lunes 21 septiembre (PR/26)
Hablar sobre la donación de órganos puede resultar incómodo. Nos enfrenta con la muerte, con nuestras creencias y con decisiones que muchas veces preferimos postergar. Sin embargo, también nos invita a pensar en la vida, en la esperanza y en la posibilidad de ayudar a alguien que quizás nunca lleguemos a conocer.
Un corazón para volver a casa
Isidro tenía apenas cuatro años cuando su vida cambió por completo.
Hasta entonces había sido un niño sano, inquieto, de esos que parecen tener energía para jugar durante todo el día. Pero comenzó a quejarse de dolores de panza, a perder el apetito y a sentirse mal.
Después de varias consultas médicas, una radiografía reveló que su corazón estaba agrandado. Lo que parecía un problema digestivo escondía una enfermedad cardíaca grave.
Fue trasladado de urgencia desde Tandil al Hospital Italiano de Buenos Aires. A pesar de los tratamientos, su corazón no logró recuperarse y necesitó asistencia mecánica para seguir funcionando.
Su única posibilidad era recibir un trasplante.
Mientras esperaba, Isidro le repetía a su mamá una frase tan sencilla como conmovedora:
«Mami, yo espero mi corazoncito para volver a Tandil».
Su madre, Laura, convirtió aquella experiencia en un llamado a conversar sobre la donación pediátrica. Comprendió que, detrás de cada niño que espera un órgano, existe otra familia que podría enfrentarse a una pérdida irreparable.
Su mensaje no pretendía desconocer ese dolor, sino invitarnos a pensar sobre una posibilidad que pocas veces consideramos hasta que nos toca de cerca.
La historia de Isidro, recogida en 2022, nos recuerda que un trasplante no es solamente una intervención médica. Es también la posibilidad de regresar a casa, volver a jugar, compartir una comida familiar y recuperar proyectos que quedaron suspendidos.
El material original no informa cuál fue el desenlace posterior de su historia.
¿Qué significa donar órganos?
La donación es un acto mediante el cual una persona permite que sus órganos o tejidos puedan utilizarse para tratar a otras personas.
Un trasplante consiste en reemplazar un órgano enfermo por otro que pueda cumplir su función.
Entre los órganos que pueden trasplantarse se encuentran el corazón, los pulmones, el hígado, los riñones, el páncreas y el intestino. También pueden trasplantarse tejidos, como las córneas, la piel y determinados tejidos óseos.
En algunas circunstancias es posible donar en vida, como sucede con un riñón o parte del hígado. Estas intervenciones requieren evaluaciones médicas rigurosas y condiciones específicas destinadas a proteger tanto al donante como al receptor.
La donación después del fallecimiento permite que personas que ya no pueden recuperar su vida puedan ayudar a otras a continuar con la suya.
Pero no todas las personas fallecidas pueden convertirse en donantes. Deben cumplirse determinadas condiciones médicas y legales, y cada órgano debe ser evaluado antes de considerar su utilización.
La donación en Argentina: ¿qué establece la ley?
En nuestro país, la Ley 27.447, conocida como Ley Justina, establece que toda persona mayor de 18 años es considerada donante de órganos y tejidos después de su fallecimiento, salvo que haya manifestado expresamente su oposición.
La norma lleva el nombre de Justina Lo Cane, una niña de 12 años que falleció en 2017 mientras esperaba un trasplante de corazón.
Su historia impulsó una conversación nacional y contribuyó a transformar la legislación argentina.
La ley también reconoce el derecho de cada persona a expresar su voluntad afirmativa o negativa, establecer restricciones sobre los órganos y tejidos que desea donar y modificar posteriormente su decisión.
En el caso de las personas menores de 18 años, la autorización para la donación después del fallecimiento corresponde a sus progenitores o representantes legales, conforme a las condiciones establecidas por la normativa.
Por eso, aunque hablar de la muerte de un niño resulte especialmente doloroso, conocer el tema y conversar en familia puede ayudar a comprender mejor las decisiones que podrían presentarse en circunstancias difíciles.
Mitos, temores y preguntas que necesitamos conversar
La donación de órganos está rodeada de dudas que merecen respuestas claras.
Una de las preocupaciones más frecuentes es pensar que una persona podría recibir menos atención médica por ser donante.
La prioridad del equipo que atiende a un paciente es preservar su vida. La donación después del fallecimiento se considera dentro de un procedimiento específico, una vez cumplidos los requisitos para determinar y certificar la muerte.
La normativa argentina establece, además, que los médicos que certifican el fallecimiento no pueden integrar el equipo que realizará la extracción o el implante de los órganos.
Otra inquietud habitual se relaciona con la voluntad de las familias. Es importante comprender que la donación no debería comenzar a conversarse recién ante una situación de emergencia.
Conocer la decisión de nuestros seres queridos permite acompañarlos y respetar sus deseos.
También debemos recordar que la donación es gratuita. Los órganos no se compran ni se venden: la legislación prohíbe cualquier contraprestación o beneficio económico por donarlos.
¿Por qué hablar de donación en las escuelas?
La educación tiene un papel fundamental en la construcción de una sociedad informada.
Enseñar sobre donación de órganos no significa convencer a los alumnos de que adopten una decisión determinada. Significa proporcionarles conocimientos para que puedan comprender qué es un trasplante, cómo funciona el sistema sanitario y cuáles son los derechos de donantes y receptores.
La escuela permite abordar estas cuestiones desde diferentes perspectivas: la biología, la salud, la ética, los derechos humanos y la solidaridad.
También ofrece un espacio para expresar dudas, compartir experiencias y conversar respetuosamente sobre las distintas creencias personales y familiares.
Los estudiantes pueden investigar cómo funcionan los órganos, conocer historias de personas trasplantadas, analizar información científica y elaborar campañas educativas.
Y ese aprendizaje puede continuar fuera del aula.
Muchas veces, una conversación que comienza en la escuela llega a la mesa familiar y abre un diálogo que nunca antes se había producido.
La educación no elimina el dolor ni resuelve todas las preguntas, pero nos permite enfrentar las decisiones con mayor conocimiento y comprensión.
Una decisión personal que merece ser conocida
Manifestar nuestra voluntad sobre la donación es ejercer un derecho.
En Argentina, el Instituto Nacional Central Único Coordinador de Ablación e Implante (INCUCAI) es el organismo nacional encargado de coordinar y fiscalizar las actividades de donación y trasplante.
A través de sus canales oficiales es posible obtener información, conocer los procedimientos y consultar cómo registrar la voluntad de donar o no donar.
Pero hay algo que podemos hacer hoy, sin formularios ni trámites: conversar.
Preguntar qué piensa nuestra familia, escuchar sus dudas, respetar sus creencias y expresar nuestra propia decisión.
Porque hablar de donación no significa hablar solamente de la muerte. Significa reconocer que hay personas esperando la oportunidad de seguir viviendo.
Para quienes esperan un trasplante, la esperanza puede tener muchas formas: un llamado telefónico, una intervención quirúrgica, un corazón que vuelve a latir o la posibilidad de regresar a casa.
Y para quienes deciden donar, existe la posibilidad de que algo de su vida continúe ayudando a otros.
Los órganos no van al cielo. Pero, cuando las condiciones lo permiten y se respetan las voluntades y los procedimientos establecidos, pueden contribuir a que otras personas sigan viviendo aquí, entre nosotros.
(La autora explica que esta columna fue elaborada a partir del material educativo de junio de 2022. Se omitieron las estadísticas de aquel año porque no representan la situación actual. Para consultar información oficial y datos actualizados: INCUCAI)
Especialistas de todo el mundo, unidos en el Sagrado Corazón de Jesús, se darán cita el 14 y 15 de noviembre en Buenos Aires para promover una práctica médica guiada por la fe, la dignidad humana y el respeto incondicional por la vida. (Artículo traducido al inglés)
Buenos Aires domingo 20 septiembre(PR/26)– En un escenario global donde la práctica médica afronta constantes desafíos técnicos y económicos, surge la urgente necesidad de recuperar la esencia humanitaria del cuidado sanitario. El III Congreso Internacional Quo Vadis Medicina 2026 se celebrará los días 14 y 15 de noviembre de 2026 en Buenos Aires, con el propósito central de explorar la intersección entre la ética médica y la esperanza.
Vivimos en un tiempo donde la medicina, crecientemente sometida a intereses económicos y protocolos impersonales, corre el riesgo de perder su razón de ser originaria. La vocación médica debe ser, ante todo, un servicio abnegado al enfermo, orientado a preservar su vida y defender su dignidad en todo momento.
Con frecuencia preocupante, la práctica contemporánea llega a ofrecer la muerte como solución ante la enfermedad, disfrazada mediante eutanasia, aborto, manipulación genética o reducción terapéutica. Frente a esta compleja realidad, resuena en la conciencia de los profesionales la pregunta fundamental: ¿Quo Vadis, Medicina? ¿Hacia dónde vas?
Este evento internacional representa un llamado decisivo a detenerse, reflexionar y discernir sobre el rumbo de la salud moderna. Es una invitación abierta a médicos y profesionales de la salud católicos para evaluar si su labor diaria guarda plena coherencia con la fe, la verdadera ciencia y la vida humana.
Dentro de los expertos que estarán en este congreso se encuentra el Dr. Oscar Botta, un reconocido médico pediatra de gran trayectoria en Buenos Aires. Es especialista en salud pública y epidemiólogo y ex secretario de Salud de San Miguel, provincia de Buenos Aires. Forma parte del panel de expertos y ponentes del movimiento. En ediciones anteriores de este ciclo, ha estado a cargo de disertaciones orientadas al análisis y enfoque ético-católico de las vacunas del calendario y sus implicaciones clínicas.
Otros importantes participantes
La organización del III Congreso Internacional Quo Vadis Medicina ha anticipado que la lista oficial y detallada con el cronograma definitivo de los disertantes para la edición de Buenos Aires se irá confirmando en detalle con el correr de las semanas.
No obstante, el núcleo de expertos y ponentes internacionales que lidera este movimiento y que ha participado activamente en las ediciones previas (o cuyas ponencias forman parte de su plataforma oficial de formación) incluye a los siguientes profesionales:
Dra. Nicole Delépine (Francia): Reconocida doctora en medicina pediátrica y oncología. Fue jefa de la unidad de oncología pediátrica en el ámbito hospitalario francés y es conocida por su postura crítica y humanista sobre los tratamientos oncológicos.
Dra. Isabel Bellostas (España): Médico pediatra y experta en la medicina de Santa Hildegarda. Se dedica a la investigación en áreas de desarrollo infantil, autismo y oncología pediátrica.
Dra. Loretta Bolgan (Italia): Científica farmacéutica y especialista en Toxicología y Salud, enfocada en el análisis científico de componentes farmacológicos y vacunas.
Un enfoque integral entre ética, fe y esperanza
Frente al vertiginoso avance tecnológico, resulta indispensable consolidar un marco ético que priorice el bienestar integral del paciente. La propuesta busca demostrar cómo la ética católica puede ser una guía sólida y clara para orientar la medicina hacia un horizonte mucho más humano y esperanzador.
La esperanza constituye un pilar esencial dentro de los tratamientos médicos, adquiriendo singular relevancia en disciplinas tan delicadas como la oncología infantil y la psiquiatría. Integrar este valor en la atención cotidiana garantiza que el progreso científico camine de la mano de la dignidad humana.
Entre sus objetivos fundamentales, el congreso busca recuperar una medicina profundamente humana y cristiana, situando la vida en el centro desde la concepción hasta la muerte natural. Asimismo, promueve el intercambio de experiencias e investigaciones de alternativas terapéuticas eficaces y plenamente respetuosas.
El encuentro ofrecerá un ambiente propicio para la formación, oración y discernimiento de quienes buscan ejercer su vocación con auténtico compromiso espiritual. Paralelamente, se analizarán amenazas actuales como los protocolos deshumanizados, la comercialización del cuerpo y las presiones económicas.
Uno de los frutos más valiosos previstos es la consolidación de una red internacional de médicos y terapeutas. Esta iniciativa pretende articular esfuerzos globales en favor de una medicina integral, siempre abierta al misterio de la vida y a la acción trascendente de Dios.
La visión ser humano y el sentido del sufrimiento
La visión del congreso sostiene que la genuina medicina no se limita a tratar la dimensión corporal, sino que abraza al paciente en sus dimensiones corporal, anímica, espiritual y social. Bajo este paradigma, cada vida humana es un don sagrado inviolable desde su origen natural.
Desde la perspectiva cristiana, el sufrimiento unido a Cristo adquiere un profundo valor redentor y transformador, ofreciendo sentido en momentos de fragilidad. Por ello, la persona enferma requiere un acompañamiento cercano, sustentado en la oración, el afecto sincero y la esperanza constante.
El profesional de la salud deja de ser un simple prestador de servicios para convertirse en un servidor humilde, en un verdadero instrumento de Dios al servicio de la vida. Se busca retornar a una atención que mire al enfermo a los ojos, asegurando su paz y acompañamiento trascendente.
Orígenes históricos y el movimiento de la medicina católica
Los encuentros médicos vinculados al Sagrado Corazón de Jesús se enmarcan en la amplia historia de la medicina católica global. El vínculo histórico principal se canaliza a través de la Federación Internacional de las Asociaciones de los Médicos Católicos (FIAMC).
Un hito reciente ocurrió el 21 de junio de 2019, cuando la FIAMC se reunió en Roma para consagrar a los médicos católicos al Sagrado Corazón de Jesús. La jornada en la Pontificia Universidad Urbaniana abordó temas como la objeción de conciencia y la humanización en tiempos de inteligencia artificial.
Durante dicho encuentro de 2019, Mons. Bruno Marie Duffé, Secretario del Departamento de Servicios para el Desarrollo Humano Integral, pronunció la homilía en la Basílica Vaticana. La cita concluyó el 22 de junio, destacando la figura del Buen Samaritano como modelo universal de cuidado.
El impulso específico del congreso actual nació en Medjugorje durante la Vigilia de Pentecostés de 2022, momento en que emergió el Proyecto Vida. Esta iniciativa postula que sanar el alma es previo a curar el cuerpo, sirviendo como faro para profesionales comprometidos.
Historia institucional de la FIAMC y ediciones previas
La historia asociativa se remonta a Francia en 1884, durante el pontificado del Papa León XIII, en un contexto de fuerte anticatolicismo europeo. Posteriormente, en París en 1924, se instituyó la Secretaría Internacional, antecedente directo del Primer Congreso Internacional en Bruselas (1935).
Tras la creación de una segunda secretaría en Roma en 1949 y la unificación de estructuras en París en 1951, la organización celebró importantes cumbres. Finalmente, en el XI Congreso de Manila en 1966, se aprobaron los Estatutos Oficiales de la FIAMC con la venia de la Santa Sede.
En la actualidad, la FIAMC representa a seis regiones continentales, constituyendo una organización médica de alcance plenamente mundial. Este importante bagaje internacional respalda el desarrollo de las sucesivas ediciones del encuentro Quo Vadis Medicina.
La trayectoria reciente de este encuentro registra un crecimiento continuo y fructífero a nivel internacional. La primera edición, el I Congreso QVM, tuvo lugar del 8 al 10 de noviembre de 2024 en Madrid, sentando las bases de este dinámico espacio de reflexión.
Posteriormente, la consolidación del movimiento se reconfirmó con la realización del II Congreso QVM, llevado a cabo del 7 al 9 de noviembre de 2025 en Madrid. La cita de 2026 en Argentina representa la continuidad de este encuentro de fe, ciencia y conciencia.
Por Dr. Gonzalo Fierro. Médico, especialidades Clínica y Reumatología. MN 200215
gfierro02@gmail.com
Primicias Rurales
Versión en inglés:
The 3rd International Quo Vadis Medicine Congress 2026 will bring together Sacred Heart physicians in Argentina to renew professional ethics and hope.
Sep 20, 2026 | News, Congresses and Courses, Human Development, Spirituality, Health**
Specialists from around the world, united in the Sacred Heart of Jesus, will gather on November 14 and 15 in Buenos Aires to promote a medical practice guided by faith, human dignity, and unconditional respect for life.
Buenos Aires, Sunday, September 20 (PR/26) — In a global landscape where medical practice faces constant technical and economic challenges, an urgent need arises to reclaim the humanitarian essence of healthcare. The III International Congress Quo Vadis Medicina 2026 will take place on November 14 and 15, 2026, in Buenos Aires, with the core purpose of exploring the intersection between medical ethics and hope.
We live in a time when medicine, increasingly subjected to economic interests and impersonal protocols, risks losing its original reason for being. The medical vocation must be, above all, a selfless service to the sick, oriented toward preserving life and defending dignity at all times.
With concerning frequency, contemporary practice goes as far as offering death as a solution to illness, disguised through euthanasia, abortion, genetic manipulation, or therapeutic reduction. Faced with this complex reality, the fundamental question echoes in the conscience of professionals: Quo Vadis, Medicina? Where are you going?
This international event represents a decisive call to pause, reflect, and discern the direction of modern healthcare. It is an open invitation to Catholic physicians and healthcare professionals to evaluate whether their daily work aligns fully with faith, true science, and human life.
Among the experts participating in this congress is Dr. Oscar Botta, a renowned pediatrician with an extensive career in Buenos Aires. He is a public health specialist and epidemiologist, and a former Secretary of Health of San Miguel, Buenos Aires Province. He is part of the panel of experts and speakers for the movement. In previous editions of this conference series, he has been in charge of presentations focused on the ethical-Catholic analysis and perspective of schedule vaccines and their clinical implications.
### *Other important participants*
The organizers of the 3rd International Quo Vadis Medicine Congress have indicated that the official and detailed list, along with the final schedule of speakers for the Buenos Aires edition, will be confirmed progressively over the coming weeks.
Nevertheless, the core group of international experts and speakers who lead this movement—and who have actively participated in previous editions (or whose lectures form part of its official training platform)—includes the following professionals:
*Dr. Nicole Delépine (France):* A renowned physician specializing in pediatric medicine and oncology. She served as head of the pediatric oncology unit in the French hospital system and is known for her critical and humanistic stance on oncological treatments.
*Dr. Loretta Bolgan (Italy):* Pharmaceutical scientist and specialist in Toxicology and Health, focused on the scientific analysis of pharmacological components and vaccines.
Dr. Isabel Bellostas (Spain): A pediatrician and expert in the medicine of Saint Hildegard. She conducts research in areas including child development, autism, and pediatric oncology.
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### *A comprehensive approach integrating ethics, faith, and hope*
In the face of rapid technological advancement, it is essential to strengthen an ethical framework that prioritizes the patient’s holistic well-being. The initiative seeks to demonstrate how Catholic ethics can serve as a solid and clear guide, orienting medicine toward a far more human and hope-filled horizon.
Hope is a fundamental pillar of medical treatment, gaining particular relevance in disciplines as delicate as pediatric oncology and psychiatry. Integrating this value into daily care ensures that scientific progress walks hand in hand with human dignity.
Among its core objectives, the congress aims to recover a deeply human and Christian practice of medicine, placing life at the center from conception to natural death. It also promotes the exchange of experiences and research on effective therapeutic alternatives that fully respect the person.
The gathering will offer an environment conducive to formation, prayer, and discernment for those seeking to live their vocation with genuine spiritual commitment. At the same time, current threats—such as dehumanizing protocols, the commercialization of the body, and economic pressures—will be examined.
One of the most valuable expected outcomes is the strengthening of an international network of physicians and therapists. This initiative seeks to coordinate global efforts in favor of an integral form of medicine, always open to the mystery of life and the transcendent action of God.
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### *The human vision and the meaning of suffering*
The congress’s vision holds that genuine medicine does not limit itself to treating the physical dimension but embraces the patient in their bodily, emotional, spiritual, and social dimensions. Within this paradigm, every human life is an inviolable sacred gift from its natural beginning.
From a Christian perspective, suffering united to Christ acquires profound redemptive and transformative value, offering meaning in moments of fragility. For this reason, the sick person requires close accompaniment, sustained by prayer, sincere affection, and constant hope.
The healthcare professional ceases to be a mere provider of services and becomes a humble servant, a true instrument of God in the service of life. The aim is to return to a form of care that looks the patient in the eyes, ensuring peace and transcendent accompaniment.
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### *Historical origins and the Catholic medical movement*
Medical gatherings linked to the Sacred Heart of Jesus are part of the broader history of global Catholic medicine. The main historical connection is channeled through the International Federation of Catholic Medical Associations (FIAMC).
A recent milestone took place on June 21, 2019, when FIAMC met in Rome to consecrate Catholic physicians to the Sacred Heart of Jesus. The day at the Pontifical Urbaniana University addressed topics such as conscientious objection and humanization in times of artificial intelligence.
During the 2019 gathering, Mons. Bruno Marie Duffé, Secretary of the Dicastery for Promoting Integral Human Development, delivered the homily in the Vatican Basilica. The event concluded on June 22, highlighting the figure of the Good Samaritan as a universal model of care.
The specific inspiration for the current congress was born in Medjugorje during the Pentecost Vigil of 2022, the moment in which the Life Project emerged. This initiative proposes that healing the soul precedes healing the body, serving as a guiding light for committed professionals.
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### *Institutional history of FIAMC and previous editions*
The associative history dates back to France in 1884, during the pontificate of Pope Leo XIII, in a context of strong European anti‑Catholic sentiment. Later, in Paris in 1924, the International Secretariat was established, serving as the direct precursor to the First International Congress held in Brussels in 1935.
Following the creation of a second secretariat in Rome in 1949 and the unification of structures in Paris in 1951, the organization held several important summits. Finally, at the 11th Congress in Manila in 1966, the Official Statutes of FIAMC were approved with the endorsement of the Holy See.
Today, FIAMC represents six continental regions, forming a truly global medical organization. This significant international background supports the development of successive editions of the Quo Vadis Medicine gathering.
The recent trajectory of this gathering shows continuous and fruitful growth at the international level. The first edition, the 1st QVM Congress, took place from November 8 to 10, 2024 in Madrid, laying the foundations for this dynamic space of reflection.
Subsequently, the consolidation of the movement was reaffirmed with the 2nd QVM Congress, held from November 7 to 9, 2025 in Madrid. The 2026 meeting in Argentina represents the continuation of this encounter of faith, science, and conscience.
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**By Dr. Gonzalo Fierro. Physician, specialties in Internal Medicine and Rheumatology. MN 200215
El resultado lo confirmó el laboratorio del SENASA, tras analizar muestras en patos y gallinas. Ya se indicaron medidas sanitarias para contención del virus en el área de prevención.
Buenos Aires, jueves 17 de septiembre (PR/26) — Por diagnóstico de laboratorio, el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA) registró un caso de influenza aviar altamente patógena (IAAP) H5 en un predio de aves de traspatio en Carlos Spegazzini, provincia de Buenos Aires.
El caso se detectó luego de recibir la notificación de mortandad en un predio de la localidad mencionada (Latitud: -34.92122; Longitud: -58.61182), al cual asistió personal del SENASA en la jurisdicción para realizar la atención de la sospecha y la correspondiente toma de muestras.
Para evitar la propagación del virus, se delimitó un área de prevención de 3 km alrededor del brote, donde se llevarán las medidas de biocontención y el rastrillaje epidemiológico, con el objetivo de determinar eventuales nexos epidemiológicos.
Cabe destacar que el hallazgo no afecta el estatus sanitario que sostiene la Argentina como país libre de IAAP y que la enfermedad no se transmite por el consumo de productos aviares, como carne y huevos.
Ante esta situación sanitaria, se recomienda a todos los productores avícolas reforzar las medidas de manejo, higiene y bioseguridad en la granja. Entre las principales acciones, se debe controlar periódicamente el ingreso de personas y vehículos, aumentar la limpieza y desinfección de instalaciones, equipos e insumos, y evitar el contacto de aves silvestres con las unidades productivas.
Del mismo modo, se recuerda a los tenedores de aves de traspatio mantener las instalaciones, comederos y bebederos en condiciones higiénicas adecuadas, evitar el acceso de aves silvestres al predio y utilizar ropa exclusiva para las tareas vinculadas con la crianza.
Si se observan signos neurológicos, nerviosos y digestivos en las aves o se registra una mortandad elevada, es fundamental notificar inmediatamente al SENASA. Cualquier persona puede hacerlo en la oficina más cercana del organismo (personalmente o por teléfono); por WhatsApp al (11) 5700–5704; escribiendo un correo electrónico a notificaciones@senasa.gob.ar; o a través del Formulario Avisá al SENASA, disponible en nuestro sitio web. Para mayor información, acceder al micrositio oficial de influenza aviar.
Estudios de la Universidad de Illinois y otras instituciones ponen números concretos al valor económico del vigor híbrido. En rodeos Angus comerciales, las hembras cruza Hereford x Angus muestran ventajas en fertilidad, capacidad de volver a preñarse, eficiencia alimenticia y permanencia en el rodeo. El resultado: más terneros producidos durante la vida útil de la vaca y una mayor eficiencia del sistema.
Por Angie Stump Denton
Buenos Aires, jueves 17 de septiembre (PR/26) — La heterosis —también conocida como vigor híbrido— no es un concepto nuevo en la producción ganadera. Desde hace décadas, los productores conocen sus efectos al cruzar razas diferentes. Lo que ha cambiado es la capacidad de la investigación para medir cuánto representa ese fenómeno en términos productivos y económicos.
Un estudio de varios años realizado por la University of Illinois Urbana-Champaign (UIUC), en cooperación con la American Hereford Association (AHA), aporta nuevos datos sobre el valor de incorporar genética Hereford a rodeos Angus comerciales, particularmente cuando las hembras cruza Hereford x Angus, conocidas como “black baldies”, son retenidas como vientres.
El concepto central es sencillo: la heterosis no necesariamente se expresa en un solo rasgo espectacular, sino en la suma de pequeñas ventajas —fertilidad, supervivencia, adaptación, eficiencia y longevidad— que se acumulan a lo largo de la vida productiva de una vaca.
¿Qué es la heterosis?
La heterosis es el fenómeno por el cual un animal producto del cruzamiento entre individuos de diferentes poblaciones o razas puede superar, para determinados caracteres, el desempeño promedio esperado de sus progenitores.
En términos prácticos, el cruzamiento permite combinar características de distintas razas y, al mismo tiempo, aprovechar los efectos del vigor híbrido. Su impacto suele ser especialmente importante en caracteres de baja heredabilidad, como fertilidad, supervivencia y longevidad, porque estos rasgos responden de manera más limitada a la selección genética directa.
En producción de carne es importante diferenciar dos conceptos:
Heterosis directa: es la ventaja que manifiesta el animal cruza por el hecho de ser cruzado. Puede expresarse, por ejemplo, en crecimiento, supervivencia o desempeño productivo del ternero.
Heterosis materna: es la ventaja que obtiene la propia vaca cruza. Puede traducirse en mayor fertilidad, mejor capacidad de criar un ternero, mayor eficiencia y una vida productiva más prolongada.
Esta segunda dimensión es particularmente relevante porque una vaca no genera ingresos solamente por el peso de un ternero determinado, sino por la cantidad de terneros que logra producir y destetar durante toda su permanencia en el rodeo.
El primer dato: más hembras que llegan al segundo ternero
El ensayo de la Universidad de Illinois comenzó con 600 vacas Angus comerciales. La mitad fue servida con toros Hereford y la otra mitad con toros Angus. Los reproductores utilizados pertenecían al 15% superior de sus respectivas razas para índices maternos y terminales.
El resultado más llamativo apareció al analizar el primer ciclo reproductivo.
Entre las hembras hijas de toros Hereford, el 90% logró destetar su primer ternero a los dos años, mientras que entre las hijas de toros Angus la proporción fue del 76%.
La diferencia fue de 14 puntos porcentuales.
Llevado a un ejemplo sencillo, en un rodeo de 100 vaquillonas, una diferencia de 14 puntos porcentuales equivaldría a 14 hembras adicionales que logran destetar su primer ternero, bajo condiciones comparables a las del estudio.
Pero el efecto no terminó allí.
Cuando se evaluó la capacidad de volver a quedar preñadas para producir el segundo ternero, el 93% de las hembras hijas de Hereford estaba preñada, frente al 75% de las hijas de Angus. La diferencia alcanzó los 18 puntos porcentuales.
En un sistema de cría, esta variable tiene una importancia económica enorme: una vaca que no se preña deja de producir un ternero, independientemente de cuánto pese el ternero que produjo el año anterior.
La ventaja materna se acumula
Dan Shike, investigador y jefe del Departamento de Ciencias Animales de la Universidad de Illinois, plantea el análisis desde una perspectiva de largo plazo.
El objetivo, explica, no es identificar simplemente qué vaca produce el ternero más pesado en un determinado año, sino encontrar animales que permanezcan en el rodeo, se preñen nuevamente y continúen produciendo durante más años.
Ahí aparece uno de los principales conceptos detrás de la heterosis materna: la longevidad productiva.
Una vaca que permanece un año adicional en producción tiene la posibilidad de generar otro ternero, otro destete y otro ingreso, mientras que los costos de reposición se distribuyen sobre una mayor cantidad de años productivos.
El costo de mantenimiento también importa
La rentabilidad de una vaca no depende exclusivamente de cuánto produce. También depende de cuánto cuesta mantenerla.
Según los investigadores de Illinois, aproximadamente el 70% del alimento utilizado por la industria de carne vacuna se destina al rodeo de vacas, y alrededor del 70% de ese alimento se utiliza para mantenimiento. En otras palabras, una proporción muy importante de los recursos alimenticios del sistema está destinada a mantener la vaca antes incluso de considerar el crecimiento del ternero.
Por eso, una vaca que requiere menos alimento para mantenerse puede tener una ventaja económica considerable.
En las instalaciones de medición de consumo de materia seca de la Universidad de Illinois se compararon vacas de dos años con sus terneros al pie.
Las hijas de toros Hereford fueron, en promedio, más moderadas de tamaño:
963 libras (437 kg) de peso promedio en las vacas hijas de Hereford.
1.014 libras (460 kg) en las hijas de Angus.
Una diferencia de aproximadamente 51 libras (23 kg).
Esa diferencia de tamaño estuvo acompañada por un menor consumo de materia seca. Las vacas cruza consumieron aproximadamente 27,8 libras (12,6 kg) por día, frente a 31,1 libras (14,1 kg) de las Angus, es decir, unos 3,3 libras (1,5 kg) menos de materia seca por día.
Con el precio del heno utilizado en el análisis —US$150 por tonelada—, los investigadores estimaron un ahorro aproximado de US$90 por vaca por año en alimentación.
El punto fundamental no es que una vaca más grande sea necesariamente menos productiva, sino que el tamaño corporal y el costo de mantenimiento deben estar alineados con los recursos disponibles y con el nivel de producción buscado.
Fertilidad + eficiencia: la combinación que cambia la ecuación
La eficiencia alimenticia adquiere todavía más importancia cuando se combina con fertilidad.
Una vaca puede ser muy eficiente en consumo, pero si no se preña, no produce un ternero. Del mismo modo, una vaca muy fértil puede perder competitividad económica si necesita demasiados recursos para mantenerse.
La heterosis materna busca precisamente aprovechar ambas dimensiones: que la hembra sea funcional, fértil, eficiente y capaz de permanecer productiva durante varios años.
Investigaciones adicionales de Oklahoma State University citadas en el estudio encontraron que vacas cruza Hereford x Angus consumieron alrededor de 2 libras menos de alimento voluntario por día que vacas negras puras y, al mismo tiempo, mantuvieron una condición corporal aproximadamente 0,5 puntos superior.
La condición corporal es un indicador particularmente importante en rodeos de cría porque está estrechamente relacionada con la capacidad reproductiva y con la respuesta de la vaca frente a períodos de restricciones nutricionales.
Longevidad: donde aparece una de las mayores ventajas
El verdadero valor de una hembra de reposición no se conoce completamente después de su primer parto.
Una vaquillona requiere recursos para desarrollarse antes de producir su primer ternero. Si abandona el rodeo a los tres o cuatro años, tendrá pocos años para amortizar ese costo de desarrollo.
Por eso, cada año adicional de vida productiva puede tener un efecto económico acumulativo.
Datos históricos del Meat Animal Research Center (MARC) indican que las hembras F1 cruzas tienen, en promedio, 1,4 años más de vida productiva, asociados a un incremento de aproximadamente 16% en la producción durante su vida útil.
El estudio de Illinois encontró un resultado consistente con esta tendencia. A los cuatro años permanecía en el rodeo el 80% de las hembras hijas de Hereford, frente al 67% de las hembras Angus, una diferencia de 13 puntos porcentuales.
En términos productivos, esto significa más oportunidades de volver a preñarse, parir y destetar.
Diez años de producción: cuando las pequeñas ventajas se multiplican
Otro análisis realizado por Greg Thoma, director de modelización agrícola y evaluación del ciclo de vida de AgNext, de Colorado State University, simuló durante diez años un rodeo comercial Angus de 1.000 vacas.
Se compararon dos escenarios: utilizar toros Hereford o utilizar toros Angus, manteniendo las hembras de reposición en ambos casos.
El escenario Angus produjo terneros más pesados individualmente en el destete. Sin embargo, al incorporar al modelo las diferencias de fertilidad, preñez, reposición y longevidad, el escenario con toros Hereford acumuló 45.728 libras más de novillos y vaquillonas descartadas para la venta durante los diez años.
El dato es importante porque muestra una cuestión central de la economía de la cría: el peso individual del ternero es solamente una parte de la ecuación.
Si se producen más terneros a lo largo del tiempo, la producción total de kilos comercializables puede superar la diferencia generada por un mayor peso individual.
¿Cuánto vale económicamente la heterosis?
La American Hereford Association ya había desarrollado estudios anteriores en Circle A Ranch, Missouri, y Harris Ranch, California.
Esos trabajos habían estimado, para los años 2007-2008, una ventaja de aproximadamente US$51 por vaca por año asociada a la heterosis materna, además de una ventaja de alrededor de US$30 por cabeza en el feedlot.
Al actualizar el análisis a los costos de insumos de 2023, Shane Bedwell, director de operaciones y mejoramiento de la raza de la AHA, señala que el beneficio materno se aproxima a US$90 adicionales por vaca por año, mientras que el valor neto total por ternero podría alcanzar aproximadamente US$305.
Estos valores deben interpretarse como resultados de modelos y estudios realizados bajo determinadas condiciones productivas y económicas, no como una cifra universal aplicable a cualquier establecimiento. Los precios de alimentos, terneros, fertilizantes, mano de obra, tierra y otros insumos modifican sustancialmente el resultado.
El ejemplo de un rodeo comercial
La experiencia de Groendyke Ranch, un establecimiento de aproximadamente 2.000 vacas en Oklahoma, aporta un ejemplo productivo a campo.
El rodeo está compuesto aproximadamente por 75% Angus y 25% Red Angus, mientras que los toros Hereford son responsables de alrededor del 80% de los nacimientos.
Según Paul Koffskey, responsable del establecimiento, las hembras black baldie son utilizadas como reposición por sus características productivas y reproductivas.
En un grupo de vaquillonas black baldie, los segundos terneros fueron destetados a los 215 días. Los novillos promediaron 665 libras (302 kg) y las hembras 655 libras (297 kg), con una tasa de preñez de 97% durante una temporada de servicio de 45 días.
Además, desde el primer año de utilización de toros Hereford hasta el tercero, el establecimiento registró un incremento de 62 libras (28 kg) en los pesos al destete.
Estos resultados corresponden a un establecimiento particular y, por lo tanto, no deben interpretarse como una garantía de que el mismo incremento se reproduzca automáticamente en cualquier rodeo.
El efecto compuesto: el verdadero valor de la heterosis
La economía de la heterosis se entiende mejor cuando se deja de observar cada indicador por separado.
Supongamos una vaca que:
tiene mayores probabilidades de quedar preñada;
logra volver a preñarse después de su primer parto;
requiere menos alimento para mantenerse;
conserva una condición corporal adecuada;
permanece más años en el rodeo;
produce más terneros durante su vida;
y transmite, además, las ventajas propias del cruzamiento a sus crías.
Ninguna de esas variables por sí sola necesariamente transforma el resultado económico de un establecimiento.
Pero cuando todas ocurren simultáneamente, sus efectos se acumulan.
Ese es precisamente el principio que los nuevos estudios buscan cuantificar.
Una vaca eficiente no es solamente una vaca que desteta pesado
Durante años, buena parte de la selección en bovinos de carne estuvo concentrada en características terminales: crecimiento, peso de carcasa y rendimiento.
Esos atributos siguen teniendo valor. Sin embargo, para un sistema de cría, la vaca representa un costo permanente y su principal producto es el ternero que logra generar cada año.
Por eso, la pregunta económica no debería limitarse a:
¿Cuánto pesa el ternero?
También debería incluir:
¿Cuánto costó mantener a su madre? ¿Se preñó nuevamente? ¿Cuántos terneros producirá durante su vida? ¿Cuánto tiempo permanecerá en el rodeo?
La heterosis materna adquiere relevancia precisamente porque actúa sobre varias de esas variables al mismo tiempo.
El caso Hereford x Angus
La combinación Hereford x Angus tiene además una explicación genética. Los análisis del MARC muestran que Hereford se encuentra entre las razas Bos taurus principales genéticamente más diferenciadas de otras razas británicas ampliamente utilizadas.
Una mayor distancia genética entre las poblaciones parentales puede favorecer la expresión de heterosis en la descendencia, particularmente para caracteres de importancia materna.
Por eso, la hembra cruza Hereford x Angus se convirtió en una herramienta ampliamente utilizada en sistemas comerciales: combina características de ambas razas y permite aprovechar el vigor híbrido.
La cuenta final: producir más con los mismos recursos
Los diferentes trabajos convergen en una misma idea productiva, aunque utilizan metodologías, escalas y supuestos económicos diferentes.
La heterosis no debe entenderse como una fórmula mágica ni como una garantía de rentabilidad. Es una herramienta genética cuyo valor depende del sistema de producción, de las razas utilizadas, de los objetivos de selección, del ambiente y de los costos e ingresos del establecimiento.
Pero los datos permiten cuantificar algo que los productores conocen desde hace generaciones: una vaca que se preña, vuelve a preñarse, necesita menos recursos para mantenerse y permanece más años en producción puede generar mucho más valor que una vaca evaluada únicamente por el peso de su primer ternero.
En un escenario de costos crecientes de alimentación, fertilizantes, combustible y mano de obra, la eficiencia de la vaca adquiere todavía mayor importancia.
La conclusión económica de estos estudios no pasa simplemente por producir el ternero más pesado, sino por maximizar los kilos de ternero comercializados durante la vida productiva de cada vaca, con el menor costo posible de mantenimiento.
Y allí es donde la heterosis materna vuelve a ocupar un lugar central en la estrategia genética de los rodeos comerciales.
Una pastoral de salud mental impulsada en Colombia busca brindar acogida y acompañamiento siguiendo el ejemplo del buen samaritano frente a la problemática del suicidio.
Imagen referencial. | Crédito: Eric Ward/Unsplash.
Por Eduardo Berdejo, Nathalí Paredes
Colombia, sábado 12 septiembre (PR/26) — Es necesario que dentro de los ambientes eclesiales se hable de los problemas de salud mental para que las personas que los padecen encuentren espacios de acogida y acompañamiento, siguiendo el ejemplo del buen samaritano, señaló el P. Duberley Sánchez, quien lidera la pastoral de salud mental en Colombia.
El sacerdote hizo este llamado durante una entrevista con EWTN Noticias, en ocasión de la conmemoración de ayer, 10 de septiembre. del Día Mundial para la Prevención del Suicidio.
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), «cada año más de 720.000 personas fallecen por suicidio» y en 2021 fue registrado como la tercera causa de muerte en personas de 15 a 29 años. Además, «el 73% de los suicidios ocurren en países de ingresos bajos y medianos».
Esta realidad también ha golpeado a miembros del clero, con casos ocurridos en Italia, Estados Unidos y Brasil, donde un estudio publicado en 2023 reveló que 40 sacerdotes se habían quitado la vida en el lapso de siete años.
El P. Duberley Sánchez, que dirige la Clínica del Alma, señaló que la realidad del suicidio «nos interpela y nos deja profundamente consternados, porque sabemos o entendemos que detrás de cada cifra hay una persona concreta, una historia, una herida profunda».
En ese sentido, destacó el lema que la OMS eligió para el 2024-2026, Cambiar la narrativa sobre el suicidio, porque anima a atreverse a dialogar de estos hechos «de manera responsable, sin sensacionalismo».
«Es empezar a hablar de salud mental en nuestros ambientes eclesiales, en nuestras comunidades. De esta manera vamos a combatir los mitos, vamos a reducir el estigma y vamos a pasar del silencio y la incomprensión a la apertura, a la acogida y al apoyo», afirmó.
Ser como el buen samaritano
El sacerdote dijo que la parábola del buen samaritano da herramientas pastorales para acompañar a las personas que pasan por padecimientos mentales, pues es Cristo quien se presenta como médico y terapeuta ante la humanidad herida.
Primero, «hay que aprender a estar atentos al sufrimiento psíquico que es invisible y silencioso», explicó el P. Sánchez, para luego interiorizar el dolor del otro y traducir la compasión en acciones concretas como lo hizo el buen samaritano.
Además, señaló, es importante saber hasta dónde llega la capacidad de uno. El buen samaritano «utiliza sus propias capacidades para atender y esa es una imagen de la Iglesia que sabe acoger», pero también «sabe derivar» y lleva al herido donde el posadero, sin abandonarlo porque posteriormente regresará «y eso es expresión de una Iglesia caritativa, misericordiosa».
En ese sentido, dijo que «la Iglesia debe caminar hacia la construcción de comunidades seguras», acogedoras, compasivas, responsables y conectadas hacia estas personas.
Crédito: Clínica del Alma.
«La Iglesia, que sabe cuidar con solicitud pastoral, es una comunidad formada y responsable, y la Iglesia que sabe regresar nuevamente es una Iglesia caritativa, misericordiosa», reafirmó.
Por ello, a las personas que padecen tendencias suicidas, el sacerdote los animó a acercarse a Cristo, porque «cuando todas las puertas se cierran, cuando no vemos que nada pasa en el horizonte, Jesús aparece allí. Es una puerta que debemos tocar. Es una puerta a la que hay que insistir».
Construir una pastoral que vele por la salud mental
Esta inquietud por construir una pastoral de la salud mental fue tomando cuerpo después del Congreso Nacional de Fe, Ciencia y Salud Mental que se llevó a cabo en marzo en Manizales (Colombia).
«Como uno de los frutos de este Congreso se creó el Consejo Nacional Interdisciplinario de Asesores en Pastoral de la Salud Mental», integrado por psiquiatras, pediatras, médicos generales, psicólogos, trabajadores sociales, abogados, teólogos, pastoralistas, indicó el P. Duberley Sánchez.
El sacerdote señaló que este equipo interdisciplinario está trabajando «en la elaboración de un modelo de pastoral de la salud mental», fundamentado «bíblica, teológica, antropológica, clínica y pastoralmente».
Crédito: Clínica del Alma.
El fin es brindar «un método pastoral propio para abordar el sufrimiento psíquico en ambientes eclesiales», con guías y protocolos de intervención para momentos específicos».
«Este Consejo Nacional se reúne periódicamente y nuestra preocupación mayor es avanzar hacia ese desarrollo de esta propuesta pastoral de salud mental, que queremos entregarle a los obispos y a delegados de pastoral de la salud para que ellos la sometan a un discernimiento pastoral y luego, posiblemente, si la consideran pertinente y benéfica, puedan adoptarla», expresó.
Un relato conmovedor sobre cómo la tecnología médica avanza sin pausa, mientras la humanidad del paciente sigue reclamando ser escuchada más allá de las pantallas.
Por Susana Tribiani
para Primicias Rurales
¿Qué queda de nosotros cuando una máquina puede identificarlo, medirlo e incluso preverlo todo? ¿Aún somos pacientes o nos hemos convertido en diagnósticos?
Susana salió de la consulta con su carpeta ajustada bajo el brazo.
La carpeta de siempre. Con los análisis. Las recetas. Y el mismo diagnóstico.
Sin embargo, algo había cambiado en su interior. No sabía cómo describirlo.
Aquella pregunta del médico, tan sencilla que parecía no tener peso:
—¿Y usted cómo está llevando todo esto?
Siempre hablando de los resultados, síntomas, dosis y resultados hace que una pregunta así caiga como una piedra en un lago tranquilo.
Susana tenía claro lo que padecía. Lo que no sabía era cómo se sentía. Y entre esas dos cosas había un gran vacío.
Mientras caminaba a casa, reflexionó sobre cuánto había evolucionado la medicina. Cuando era joven, el médico no tenía otra opción que mirarte, tocarte, preguntarte y escucharte. Hoy en día, existen las pantallas, estudios cada vez más precisos, máquinas capaces de detectar lo que ningún ojo humano puede ver. Programas que analizan miles de datos en segundos. Algoritmos capaces de prever el riesgo antes de que aparezca el síntoma.
Era un avance impresionante; Susana no dudaba. Si alguna de esas máquinas le ayudaba a vivir mejor.
Pero mientras tanto, una pregunta le atravesó la mente: ¿y si un día la máquina llegara a entender su enfermedad mejor que ella misma?
Y paso a la otra: ¿Y si, al centrarse tanto en sus estudios, se olvidaban de conocerla?
Y cuando se dio cuenta, se estaba riendo sola.
— Es necesario. ¿Para qué complicarse la existencia?
Pero la pregunta quedó allí. Sin respuesta.
En la próxima cita, entró al consultorio, el médico sentado en frente a su escritorio frente a la computadora, todo ordenado y limpio, Susana se sentó, alcanzó a leer su nombre en la pantalla y con toda su vida médica.
La vida de Susana no estaba nada ordenada.
Tenía días buenos. Días malos. Días en que se levantaba sintiéndose capaz de todo y otros en los que abrir un frasco se convertía en una tarea imposible.
Nada de eso estaba en la pantalla.
El médico revisó los estudios.
—Los resultados están bastante bien —dijo.
Susana lo miró.
—¿Y yo cómo estoy?
El médico, que nunca levantaba la mirada, en esa ocasión lo hizo y ella se rió.
—Bueno … quiero decir, ¿estoy bastante bien?
El médico también sonrió.
—Eso lo debemos discutir.
Y conversaron. Como en aquella primera vez. De la enfermedad, de los medicamentos, pero también de la vida. Lo que le costaba. Lo que todavía deseaba hacer. Lo que había dejado de hacer por miedo. De las cosas que le preocupaban y que no se atrevía a confesar.
Susana comprendió algo. Que la tecnología ayudaba , y mucho. Pero aún había algo que la máquina no podía hacer. Entender significaba, para ella, despertar un día y sentir que ya no era la misma; mirar una foto antigua y pensar: «¿En qué momento pasó todo esto?» Cómo se siente cuando un hijo pregunta —¿Mamá, necesitas algo?— y responderle —No, estoy bien—, aunque no sea cierto.
Una máquina puede detectar alteraciones. Sin embargo, no puede saber cuándo alguien dice «estoy bien» para no preocupar a los demás.
Esa tarde, Susana llegó a su casa y colocó la carpeta sobre la mesa. La observó y notó algo extraño en esa carpeta. Allí estaba una parte de su vida; sin embargo , no era toda.
En esas hojas no había lugar para su risa. No estaba el abrazo de sus hijos. No encontraba el miedo de aquella noche sin dormir. O la felicidad del mensaje de una amiga. Tampoco el esfuerzo diario por seguir adelante.
Una versión de ella no estaba allí. Esa versión que la medicina necesita conocer. No exactamente la que la vida necesita cuidar.
Y entonces se formó una idea que parecía evidente: un diagnóstico es información. Un paciente es una historia. Y una historia nunca se puede captar por completo en una pantalla.
Entonces, Susana empezó a fijarse en los pequeños detalles. Entendió que había médicos que prestaban más atención a la computadora que al paciente. No por tener mala intención. Sino que el sistema mismo los obliga. Deben ingresar datos, completar formularios, revisar estudios, firmar recetas, solicitar autorizaciones. Todo tiene que quedar registrado, escrito, demostrable.
Conclusión: la medicina moderna logró algo excepcional: cuantificar casi todo. Sin embargo, todavía hay aspectos difíciles de medir. ¿Cuánto pesa el miedo? ¿Cuánto dura una angustia? ¿Cuánto vale una palabra que proporciona calma? ¿Cómo se cuantifica el alivio que siente alguien cuando un médico le dice: «No se preocupe, yo me ocuparé»?
No existe un dispositivo para eso. No hay análisis. No hay algoritmos. Y quizás nunca lo haya.
Un sábado, Susana recibió otro mensaje del médico. Seguía gestionando lo de la medicación. Otra vez papeleo, trámites, una autorización que no llegaba.
Ella estuvo a punto de decirle que no se preocupara. Sin embargo esta vez escribió otra cosa:
«Muchas gracias por ocuparse.»
Solo eso.
El médico respondió: «Para eso estamos.»
Susana dejó el teléfono sobre la mesa y se quedó reflexionando. Quizás esa fuera una de las pocas cosas que todavía diferencian a un médico de una máquina. La máquina puede encontrar. El médico puede encontrar y, además, decidir qué hacer. Pero un buen médico puede hacer algo más. Puede acompañar.
Esa noche se encontró con una de su hija para cenar. La hija le preguntó:
—¿Y cómo te fue en la consulta?
Susana pudo hablar del diagnóstico, de los estudios, de la medicación. Pero simplemente respondió:
—Bien.
—¿Bien?
—Sí. Me preguntó cómo estaba.
La hija sonrió.
—¿Y qué le dijiste?
Susana miró hacia abajo.
—Que estaba preocupada.
—¿Y?
—Y me escuchó.
La hija no dijo nada. No era necesario. Porque ambas comprendieron que, a veces, una persona no necesita que le resuelvan la vida. Necesita no sentirse sola por dentro.
Con el paso del tiempo, Susana aprendió a ver la medicina de otra manera. Se acostumbró a las máquinas, ni las computadoras, ni los estudios y llegó a valorar cada avance, porque sabía que podían salvar vidas.
Otra cuestión era la que le inquietaba: que, en medio de tanto progreso, se olvidan de algo fundamental. «La persona».
Porque cuanto más avanzada se vuelve la medicina, más relevante resulta recordar algo muy simple: el paciente no es el diagnóstico. El diagnóstico puede estar asentado; el paciente está sentado enfrente. El diagnóstico lleva un nombre; el paciente tiene una historia. El diagnóstico trae síntomas; el paciente tiene miedo. El diagnóstico requiere tratamiento; el paciente también necesita esperanza.
Y por esto la pregunta sigue teniendo importancia.
¿Diagnóstico o paciente?
Susana ya sabía lo que responder.
Paciente. Siempre paciente.
Porque detrás de cada enfermedad hay alguien que ama. Alguien que espera. Alguien que se asusta. Alguien que todavía hace planes. Alguien que, a pesar de estar enfermo, sigue siendo madre, padre, hijo, amigo, compañero, vecino.
Sigue siendo esa persona que se ríe por una tontería, se enoja por cualquier cosa, se emociona con una canción, guarda una foto antigua en un cajón. Que tiene cuentas a fin de mes. Que se preocupa por los suyos. Que algunas noches finge ser fuerte, y en otras simplemente necesita que alguien se siente enfrente y le diga:
—Bueno… cuénteme cómo está.
Porque quizás ese sea el verdadero desafío de la medicina del futuro. No es una elección entre tecnología y humanidad. Sino que el verdadero desafío es aprender a usar toda la tecnología disponible sin olvidar mirar a los ojos.
Una máquina puede reconocer una enfermedad. Puede medirla, compararla, anticipar, ayudar a tratarla. Pero hay algo que aún necesita hacer una persona.
Preguntar: —¿Y usted?
Y quedarse a escuchar la respuesta.
Las enfermedades tienen nombres y las personas también.
Quizás, al final, esa sea la verdadera cuestión: no sé si somos diagnóstico o paciente. En medio de tantos datos, estudios y pantallas, el verdadero milagro sigue siendo nuestra capacidad de ver a la persona que hay detrás de cada informe. Porque mientras exista alguien capaz de recordar esa diferencia, seguirá habiendo una medicina que no solo cure, sino que también cuide.
Por Susana Tribiani
Primicias Rurales, Buenos Aires, domingo 6 septiembre 2026.