Tucumán: Evalúan la mostaza como control de patógenos en cultivos

Tucumán: Evalúan la mostaza como control de patógenos en cultivos

En INTA Famaillá estudian la variedad Sinapis Alba en cultivos de servicio y evalúan su efecto en el suelo como biofumigante para el control de patógenos en hortalizas.

Tucumán, miércoles 14 de febrero (PR/24) .- Este ensayo se basa en el uso de una variedad de mostaza para la realización de la biosolarización para evaluar el control de nematodos en rotación con el cultivo de frutilla y el control de malezas. Esta técnica se fundamenta en el efecto que ejerce este cultivo en el momento en que se descompone: la generación de gases que son tóxicos para los fitopatógenos que están en la tierra.

“Ya se analizó en cultivo de tomates donde bajó la población de nematodos y de hongos, que suponemos son fitófagos”, aseguró Ana María de los Ángeles Quinteros, del INTA Famaillá, por lo que está demostrado que el cultivo de mostaza actúa directamente sobre los gusanos que afectan el suelo. Además, la especialista confirmó que “próximamente vamos a mandar las muestras para ver los resultados restantes”.

Por su parte, Ana María Borquez sostuvo que “la idea es probar su efecto sobre otros agentes como hongos y malezas” y sumó que “en este momento el cultivo está en floración para luego ser incorporado al suelo junto con un riego extenso para que se produzca la fermentación”. Este proceso implica cubrir el cultivo con un plástico transparente, cuya maniobra da como resultado una biosolarización. Asimismo, Quinteros aseguró que esta técnica opera como biofumigante, debido a que sirve también para “bajar el uso de agroquímicos, herbicidas y nematicidas, y mejorar la materia orgánica y de nitrógeno disponible en la tierra. Algo que ya lo logramos en otras localidades”.

La biosolarización se fundamenta en la incorporación de esta materia orgánica (la mostaza Sinapis Alba) y el efecto de la temperatura generada por el sol. “Esta combinación va a provocar un efecto beneficioso para generar menos infección de la superficie”, aseveró Borquez. Por lo tanto, este proceso es amigable con el medio ambiente y es de fácil aplicación “porque la mostaza fue sembrada en el invierno y se puede destinar el suelo a la rotación en la época cálida. Y, de este modo, generar el armado de los bordos para la próxima campaña para el cultivo de frutilla”, concluyó Borquez.

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Se perdieron 100 mil hectáreas de soja

Se perdieron 100 mil hectáreas de soja

Mientras se espera el fin de la ola de calor y el regreso de las lluvias, se estiman que en la región, por la sostenida ola de calor se perdería aproximadamente 10% del área sembrada con soja de segunda en zona núcleo. Ponen en duda que la cosecha sea récord.

Buenos Aires, viernes 9 de febrero (PR/24) .-  El informe detalla que la condición se deterioró fuertemente en momentos claves de definición de rindes.
Transformar productores en gerentes de empresas agropecuarias está al alcance de la mano

Transformar productores en gerentes de empresas agropecuarias está al alcance de la mano

La gestión se va profundizando a medida que las empresas crecen, avanzan y suman nuevos desafíos. ¿De qué se trata? De utilizar la información que tenemos disponible para tomar una correcta decisión de negocios. En este sentido, la buena noticia es que existen metodologías para hacer un control de gestión que permita dar un salto de calidad.

Buenos Aires viernes 9 febrero (PR/24) — La gestión se va profundizando a medida que las empresas crecen, avanzan y suman nuevos desafíos.  Así lo dijo Ezequiel Cruz, orador invitado en la reciente edición del webinar convocado por Albor, empresa líder en sistema de gestión para el agro con más de 30 años de experiencia.

La charla encabezada por Ezequiel, licenciado en Administración Agropecuaria y director general de Grupo Cencerro, trató sobre control de gestión en la empresa familiar agropecuaria. Se compartieron los lineamientos de una metodología diseñada para que productores puedan responder a los tiempos y a las exigencias que corren en el mercado. Además, se mostró cómo implementar prácticas de control económico-financiero utilizando herramientas como presupuestos, flujos de caja, análisis patrimoniales e informes de gestión.

Del encuentro también participó Juan Gutiérrez, partner manager de Albor, quien profundizó sobre las funciones y beneficios que ofrece el software Albor Campo en este sentido.

A la hora de revisar las alternativas del negocio, Cruz enumeró gran parte de la agenda diaria del campo. “¿Compro una opción para calzar el precio?; ¿Me agrando en hectáreas?; ¿Qué cultivo es más rentable?; ¿Engordo o vendo todo al destete?; ¿Aseguro los cultivos?; ¿Compro los insumos con anticipación? y si los compro, ¿entrego los granos o me financio? Estas preguntas están siempre en la cabeza de los productores. Qué pasaría si les digo que existe una metodología para responderlas y que estas variables se pueden gestionar. ¿Cuál es el valor? Se puede ganar mucho dinero en base a la información generada por una gestión observada todos los meses. “Vale la pena tener esta herramienta porque se paga sola”, explicó.

Cruz admitió que, en el sector agropecuario, el 95 % de las empresas de la región son familiares y eso las hace distintas, donde la confianza y la informalidad son moneda corriente.

“En el pasado, con gestiones anuales al cierre de campaña, ya no se podía resolver nada. Pero qué pasa si empezamos a proyectarnos y a hacer gestión respecto de la gruesa que viene, por ejemplo. Hoy la gestión debe ser mensual a fin de que me ayude a tomar decisiones correctas”, sostuvo.

“Antes se tomaban decisiones intuitivas, con escaso análisis económico financiero y una exigua planificación impositiva. Ahora, ¿por qué no pensar en un presente y futuro de gestión con decisiones basadas en datos para colaborar con esa intuición?”, indicó, para aludir al presente: Los presupuestos y rentabilidad son por unidad de negocios. “No sirve analizar todo en su conjunto, sino el conjunto se debe armar desde la individualidad”.

También dijo que cada vez se objeta menos la presencia del control de gestión en la empresa agropecuaria.

“Por fortuna algunos negocios se pueden ir anticipando, como los precios futuros de algunos granos, de insumos y hasta el valor de los arrendamientos. Los tenemos para ir proyectando, porque el valor de hacer un presupuesto no es acertarle al futuro, sino que te haga debatir si querés ir por un maíz tardío que te da un 20 % de rentabilidad o a un maíz de primera que te ofrece un 37 %. Es para debatir las acciones”, aseguró.

Para desarrollar los objetivos de gestión en el Grupo Cencerro, una firma presente en Argentina, Uruguay y Paraguay, con vínculo con más de 100 empresas familias agropecuarias en unas 300.000 hectáreas, se interactúa con dos modelos: Excel y software.

“Con Excel trabajamos con el 60 % de nuestros clientes. Entregamos herramientas para que la empresa pueda volcar la información económica, productiva y financiera y logre traccionar con presupuesto, flujo de caja y análisis patrimonial. El segundo paso es capacitar y dar seguimientos a los equipos de administración y, el tercero, validar la información de manera semanal”, contó.

“Con estos datos se pueden hacer los reportes de gestión de la empresa y compararlos. Este es un punto determinante y nos incentiva para mejores decisiones. Entre 15 y 20 horas por mes insume hacer control de gestión bajo esta modalidad en una empresa agropecuaria”, afirmó.

Cruz añadió que, con software, lo primero que se hace es seleccionar una herramienta que integre las partes económica, financiera, productiva y contable, ya que no todas son iguales, ni sirven para todas las empresas.

“El segundo paso es consolidar un equipo de administración capaz de manejar la herramienta. Uno se puede comprar una Ferrari, pero si no sabe manejarla no la podrá aprovechar. Y la tercera acción es definir procesos administrativos y productivos para que la información llegue a la oficina y se vuelque al software. Finalmente, se audita y valida todo el ciclo, en forma mensual, para garantizar su fiabilidad”, expresó.

El consultor insistió en comparar los reportes para sacarle mayor provecho al sistema. “El resultado de este proceso es que la empresa cuenta con información integrada y lista para ser analizada; las decisiones son más ágiles; se reduce la dependencia del productor director administrador que tiene todo en la cabeza y, justamente, esta es la razón por la cual formamos parte de esta transición generacional. La información pasa a ser de la empresa y, al auditarse mensualmente, es más robusta. Ya no existirá más preocupación respecto de quién, o quiénes, seguirán al frente de la firma, porque los datos están, y estarán, en forma permanente en el tiempo”, dijo.

“¿Cuál es el sistema más indicado?. La vida institucional de la empresa es lo que marca lo que uno puede hacer. La realidad es que si tenés una firma que no posee estructura, que depende de una sola persona y que tiene una secretaria de 4 horas tres veces por semana que ordena los papeles para enviárselo al contador, optaría por hacer control de gestión en Excel. Y una vez que la firma dé para ganar en el plano productivo y el productor advierta que ya no puede manejar todo, ahí se debe pensar en una escala superior e invertir en una estructura de administración con software”, admitió.

Cruz admitió, en este sentido, los vasos comunicantes con Albor Campo, una solución que integra las operaciones productivas, contables y financieras en una única plataforma.

“Una de las cuestiones que notamos en nuestros clientes es que la información no baja en forma correcta desde el campo hacia la administración, así como que se generan muchos datos”, señaló Gutiérrez.

“En ese sentido, damos soluciones al integrar y vincular información clave de la empresa agropecuaria. Los beneficios son poder centralizar la información, mejorar la eficiencia operativa de los equipos y hacer seguimientos financieros. También es clave que una sola manera de comunicar estandariza procesos y, al momento de las decisiones, se cuenta con información de fácil acceso”, agregó.

En otro tramo del webinar, Cruz sostuvo que, para hacer una correcta gestión económica financiera, la empresa agropecuaria debería conocer cuál es la rentabilidad de cada unidad de negocio en la cual está invirtiendo. Y que uno de los puntos característicos es que hay mucha información para construir.

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Fuente: Albor

Golpe de calor sumado a la escasez de precipitaciones impactaron en la condición de maíz y soja

Golpe de calor sumado a la escasez de precipitaciones impactaron en la condición de maíz y soja

Buenos Aires, jueves 8 febrero (PR/24) — Temperaturas sobre lo normal durante los últimos días, sumado a escasas precipitaciones a excepción de algunas localidades sobre el centro y sur bonaerense, impactaron en la condición de cultivo de soja y maíz, indicó el Panorama Agrícola Semanal (PAS) de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires.

En cuanto a la soja de primera, el 41,4 % de los cuadros transita estadios entre comienzo de fructificación y llenado de grano (R3 – R5) bajo condiciones de estrés hídrico y térmico, afectando los principales componentes del rendimiento. Como consecuencia, casi 4 de cada 10 hectáreas (Ha) presentan una condición hídrica Regular/Sequía, reflejando un aumento intersemanal de 16 p.p.

A su vez, el 77 % de los cuadros de primera reflejan una condición de cultivo Normal/Buena, registrando una merma de -7 p.p.

El 37,1 % de los lotes de segunda ya han iniciado estadios reproductivos, bajo condiciones de altas temperaturas y ausencia de precipitaciones. Colaboradores del PAS detallan síntomas de estrés hídrico, con muerte de plantas y cuadros sin poder cerrar el canopeo. Aún así, el 78,5 % de la soja de segunda
presenta una condición de cultivo Normal/Buena.

En lo que respecta a maíz, la siembra alcanza el 99,5 % de la superficie estimada restando sembrar unas 40 mil hectáreas (mHa) en el norte del área agrícola. Se espera que las temperaturas extremas registradas durante los últimos quince días en gran parte del país hayan generado mermas de rendimiento potencial fundamentalmente en los planteos tardíos (a evaluar en las próximas semanas), ya que el 53 % de los mismos se encuentra transitando su período crítico para la definición del rendimiento.

Por otro lado, se estima que en las últimas dos semanas la superficie con una condición hídrica Óptima/Adecuada se redujo de 6,1 a 4,3 millones de hectáreas (MHa).

Las lluvias pronosticadas para los próximos días, y que en algunos sitios ya comenzaron, serán fundamentales para sostener la condición del cultivo.

Por último, los planteos tempranos en las zonas Núcleo Norte y Núcleo Sur transitan la última etapa del llenado de granos con rendimientos esperados promedio de 90 y 96 qq/Ha, respectivamente.

En paralelo, la cosecha de girasol alcanzó el 12,3 % del área apta. A la fecha, el rinde a nivel nacional asciende a 16,8 qq/Ha con un volumen acumulado de más de 370 mTn.

Se da por finalizada la cosecha sobre el NEA con una producción de 195 mTn y un rendimiento medio de 14,7 qq/Ha.

Las lluvias registradas en los últimos 7 días sobre parte del núcleo sur girasolero frenan el deterioro en la condición de los cultivos en esta zona, a nivel nacional el 92,7% del área implantada se encuentra en condición de cultivo entre Normal y Excelente.

Primicias Rurales

Fuente: PAS

Regresan las lluvias a la región pampeana: un respiro para la soja en momentos críticos

Regresan las lluvias a la región pampeana: un respiro para la soja en momentos críticos

La zona núcleo recibe las primeras gotas de una esperada masa de aire frío, marcando el comienzo de un cambio climático crucial para el cultivo.

Rosario, jueves 8 febrero (PR/24) — La zona núcleo recibe con brazos abiertos las primeras gotas de una esperada masa de aire frío, marcando el comienzo de un cambio climático crucial para los cultivos, especialmente para la soja de primera, que se encuentra en una etapa delicada de su desarrollo. Así lo aseveró Cristian Russo, jefe de la Guía Estratégica para el Agro (GEA) de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR).

Este frente, que promete ser bastante homogéneo en la zona núcleo, se extiende sobre las provincias de Buenos Aires, el sur de Santa Fe, el sur de Córdoba y buena parte del resto de la región pampeana. Aunque la cobertura y la cantidad de precipitaciones pueden variar, algunos lugares ya han registrado acumulados cercanos a los 120 milímetros, con La Pampa y el centro de Buenos Aires evidenciando también significativas caídas de agua.

La variabilidad de las lluvias no opaca la importancia de este evento climático. “Este es un momento clave”, afirmó Russo, destacando la relevancia de las próximas horas para determinar el impacto de las precipitaciones en los cultivos. La soja de primera, en particular, ha sufrido debido a una ola de calor prolongada e intensa que ha afectado etapas cruciales de su desarrollo. La cantidad de lluvia que caiga en estos días será determinante para la recuperación y el rendimiento de este cultivo.

Las previsiones indican que, a principios de la próxima semana, se esperan más lluvias, acompañadas de una probable caída en las temperaturas hacia mediados de semana. Este cambio viene como un alivio muy necesario para la región y sus productores.

Vale recordar que a principios de semana, la BCR analizó, tras varios días con altas temperaturas y sin registros de lluvias, el posible impacto en la condición de los cultivos de la zona núcleo. Las pérdidas podrían acelerarse debido a las condiciones climáticas, según un informe por GEA el martes.

La semana pasada se produjeron temperaturas que alcanzaron niveles récord en la región. Se registraron máximas por encima de los 42 grados en lugares como Carlos Pellegrini, y durante casi 90 horas, los termómetros superaron los 30 grados, lo que provocó un estrés considerable en los cultivos. Además, las mínimas nocturnas también fueron inusualmente altas, superando los 22 grados después del 31 de enero.

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Fuente: BCR

Sistemas agroforestales como alternativa productiva

Sistemas agroforestales como alternativa productiva

Buenos Aires, miercoles7 de febrero (PR/24).- Asociar forestaciones de álamos y sauces con cultivos agrícolas y ganadería permite diversificar los sistemas productivos. Por esto, hace 15 años un equipo de especialistas del INTA Alto Valle investiga su implementación como alternativa productiva para pequeños y medianos productores de la región.

Durante las últimas dos décadas ha disminuido la superficie ocupada por montes frutales destinados principalmente a la producción de frutas de pepita –manzanas y peras– en los valles del norte de la Patagonia. Por ello, un equipo del INTA de la Estación Experimental Agropecuaria (EEA) Alto Valle, Río Negro, investiga hace 15 años cómo implementar sistemas agroforestales con álamos y sauces en la región.

El objetivo de estos sistemas es consociar las forestaciones de estas especies con diversos cultivos agrícolas durante los primeros años –sistemas agrosilvícolas– y con ganadería durante el resto del ciclo forestal – sistemas silvopastoriles–.

Esteban Thomas –especialista en producción forestal del INTA Alto Valle– explicó que “a partir de los ensayos y experiencias con productores se obtuvo información relevante para recomendar los modelos de sistemas agroforestales a quienes buscan reconvertir y diversificar los sistemas productivos en chacras”.

Como consecuencia de la disminución de los montes frutales en la región, una proporción de esas hectáreas se reemplazó por diversos cultivos como alfalfa, hortalizas, maíz, nogales, almendros, cerezos, etc., mientras que otras fueron desmontadas y no se utilizaron para la implantación de nuevos cultivos.

La implementación de los sistemas agroforestales permite diversificar los cultivos, esto se produce con la asociación de la producción forestal –madera para aserrado o debobinado, postes y leña– con la producción forrajera –fardos y rollos de alfalfa, sorgo, avena, cebada u otras pasturas–, de cereales –granos de maíz, sorgo u otros cereales–, hortícola y ganadera.

En aquellos sitios que no están ocupados por montes frutales, el equipo del INTA Alto Valle propone como alternativa productiva la implementación de los sistemas agroforestales. “Estos combinan la producción forestal con la producción agrícola en sistemas denominados agrosilvícolas o con producción ganadera en sistemas denominados silvopastoriles”, detalló Thomas.

Y agregó: “La integración de las actividades agrícolas con la producción forestal permite diversificar los ingresos a nivel predial y mejora la estabilidad del sistema productivo”.

Ensayos de clones: álamos y sauces

Los ensayos realizados por el equipo del INTA Alto Valle evalúan la adaptabilidad y crecimiento de nuevos clones de álamos y sauces, lo que permite recomendar aquellos que mejor se adaptan a las características de cada sitio en los que se implementarán los sistemas agroforestales.

En los valles del norte de la Patagonia utilizan álamos y sauces como cortinas rompevientos para proteger diferentes cultivos –frutícolas, vitícolas, hortícolas, forrajeros– y forestaciones en macizo destinadas a la producción de madera y postes de calidad.

Thomas explicó: “La madera de estas especies es utilizada por las industrias del aserrado y debobinado, principalmente en la producción de envases y embalajes para el transporte y comercialización de productos frutihortícolas, como también para la obtención de vigas, tablas, tirantes y machimbres utilizados por el sector de la construcción. Un porcentaje menor se destina a la industria celulósica, que puede aprovechar los rollizos de menor diámetro”.

En función de los resultados obtenidos, se incorporaron nuevos álamos híbridos euroamericanos –Triplo y Ragonese 22 INTA–, nuevos álamos deltoides –Ñacurutú INTA, Carabelas INTA y Paycarabí INTA– y nuevos sauces híbridos –Los Arroyos INTA-CIEF, Agronales INTA-CIEF y Tehuelche INTA–.

“También se evaluó el crecimiento diferencial de los árboles y la productividad de diferentes cultivos en sistemas agroforestales con distintas densidades –marcos de plantación– y manejo silvícola –podas y raleos– para maximizar la producción de los cultivos consociados a los macizos forestales”, describió Thomas.

Entre los antecedentes de las investigaciones regionales, en 2009 se instaló una parcela demostrativa con un modelo de plantación tradicional de álamos euroamericanos Guardi y dos alternativas agroforestales con cultivos consociados –álamos con alfalfa y álamos con cultivos hortícolas– a una densidad de 555 árboles por hectárea –6 metros por 3 metros–.

En las subparcelas del cultivo de álamos consociado con alfalfa se produjeron fardos durante los primeros tres años, mientras que en las subparcelas de álamos consociados con cultivos hortícolas se produjo zapallo anco durante el primer año y maíz dulce durante el segundo y tercer año.

“En aquellas subparcelas que no tuvieron cultivos intercalares se controló la vegetación espontánea mediante desbrozado. Durante los primeros 5 años, se observó un mayor crecimiento en el diámetro de los álamos en los sistemas agroforestales respecto del modelo forestal tradicional”, destacó el investigador.

Por otro lado, en 2012 se evaluó la producción de verdeos invernales en un macizo de álamos híbridos, raleado a los 14 años para disminuir la densidad de 280 árboles por hectárea –6 metros por 6 metros– a 140 árboles por hectárea –12 metros por 6 metros.

Los verdeos fueron sembrados de manera consociada –la primera: triticale y vicia, y la segunda: avena, cebada y vicia– en los callejones de 12 metros de ancho. Allí se obtuvieron 1.968 kilos de materia seca por hectárea de la consociación de triticale y vicia, y 2.445 kilos de materia seca por hectárea de la consociación de avena, cebada y vicia.

“Esto permite inferir que el raleo en los sistemas silvopastoriles con álamos y sauces, a partir del cual se logra disminuir la restricción lumínica, permite producir mayor cantidad de forraje a partir de pasturas puras o consociadas”, indicó Thomas.

Modelos para implementar sistemas agroforestales

En este sentido, con base en las investigaciones del INTA Alto Valle junto a experiencias de productores, se pueden sugerir modelos de sistemas agroforestales con álamos y sauces bajo riego que respondan a diversos objetivos productivos en diferentes momentos del ciclo forestal.

Thomas señaló que “los modelos agroforestales que se proponen para la región se basan en la implantación de forestaciones con distanciamientos amplios –8 a 12 metros entre filas y 4 a 6 metros entre plantas dentro de las filas–, con densidades bajas de 150 a 350 árboles por hectárea, o distanciamientos menos amplios –6 a 8 metros entre filas y 3 a 4 metros entre plantas dentro de las filas– con densidades intermedias de 350 a 650 árboles por hectárea–”.

La disponibilidad de agua de riego produce durante los primeros años, en los interfilares de esos macizos, fardos o rollos de alfalfa, granos o ensilado de planta entera de maíz, rollos de sorgo u otras forrajeras anuales -moha, mijo, centeno, cebada, avena, triticale, vicia, etc.- y diferentes productos hortícolas.

“Según los cultivos asociados elegidos es posible realizar dos cultivos por año en forma secuencial, por ejemplo, verdeos de invierno y verdeos de verano, o verdeos de invierno y cultivos hortícolas de primavera-verano”, aclaró Thomas.

Luego de esta etapa inicial y antes de que los niveles de luz sean limitantes para su implantación, se puede realizar la siembra de pasturas perennes –puras o consociadas– con festuca, pasto ovillo y tréboles, o verdeos invernales con avena, cebada, triticale y vicia para el pastoreo directo de los animales.

En los macizos con densidades iniciales intermedias –350 a 650 árboles por hectárea– deberá realizarse un raleo con el fin de favorecer el ingreso de luz y permitir la implantación de las pasturas tolerantes a la sombra –umbrófilas–.

“La factibilidad técnica de cada cultivo consociado y del planteo ganadero en los diferentes momentos del ciclo forestal estará en función de la densidad de plantación inicial, de la planificación de las podas y eventuales raleos, y de la tolerancia a la sombra de cada cultivo en particular”, concluyó el especialista.

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Fuente: INTA informa