Las lluvias aceleraron la siembra de cultivos de invierno

Las lluvias aceleraron la siembra de cultivos de invierno

Buenos Aires, viernes 28 junio (PR/24) –El Panorama Agrícola Semanal (PAS) de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires indicó  la siembra de trigo alcanzó a cubrir el 81 % de las 6,3 millones de hectáreas (MHa) que tiene proyectadas para el ciclo 2024/25, tras un progreso intersemanal de 15,5 puntos porcentuales.

Las labores se concentraron fundamentalmente en Núcleo Sur, Centro-Este de Entre Ríos y el centro-oeste de Buenos Aires y el norte de La Pampa, con progresos de entre 21 y 29 p.p. luego de que las lluvias de la última semana acondicionaran el suelo para la entrada de las sembradoras.

Si bien hay sectores con faltante de humedad superficial, el 72 % del área emergida presenta reservas hídricas Adecuadas-Óptimas para la baja demanda que posee el cultivo en los estadios iniciales.

Asimismo, la siembra de cebada, luego de un avance interquincenal de 34,1 p.p., ya cubre el 48,6 % de la superficie proyectada para la campaña 2024/25.

Durante los últimos quince días, pulsos de humedad han permitido que la siembra cobre ritmo sobre los núcleos cebaderos del sur, no obstante, ciertas localidades del Sur de La Pampa-Sudoeste de Buenos Aires aún aguardan nuevas precipitaciones para retomar las labores.

En estas zonas, los lotes presentan una condición de cultivo buena para las siembras tempranas, y en cuanto a los últimos lotes incorporados, los mismos han logrado emergencias homogéneas, según informan los colaboradores del PAS.

Por su parte, la cosecha de soja a nivel nacional ha alcanzado el 99,7 % de la superficie apta, luego de un avance semanal de 1,3 p.p.

Se da por finalizada la recolección en el norte de la región agrícola, donde aún quedan algunos
lotes por cosechar que no impactarían en la actual estimación. De la misma manera, se da por concluida la cosecha sobre el Centro – Norte de Santa Fe y Centro-Este de Entre Ríos, donde los rendimientos han superado el promedio histórico a consecuencia de las óptimas condiciones de humedad en el perfil a lo largo del ciclo del cultivo.

Por otro lado, la cosecha de soja de segunda cubre el 98,8 %. Las labores se concentraron principalmente sobre el Centro de Buenos Aires, Sur de La Pampa – Sudoeste de Buenos Aires y Sudeste de Buenos Aires.

“Bajo este escenario, mantenemos nuestra proyección de producción en 50,5 millones de toneladas (MTn)”, dijo el PAS.

Por último, la cosecha de maíz grano comercial avanza a medida que los planteos llegan a su humedad óptima de cosecha, aunque en varios casos los productores entran en los lotes con algunos puntos de humedad por encima debido al debilitamiento de las cañas producto del estrés durante el ciclo. En la región del NOA y NEA los colaboradores informan un avance intersemanal de 12 p.p. en promedio, lo que lleva la cosecha en esa región al 43 % del total regional estimado (+20,5 p.p. vs. campaña 2022/23) con un resultado promedio de 33,8 qq/Ha.

Hasta el momento se ha cosechado el 54,9 % del total nacional estimado, con un rinde medio de 69,3 qq/Ha. En este contexto, el PAS mantiene su proyección de producción en 46,5 MTn de maíz grano comercial.

Primicias Rurales

Fuente: PAS

Cultivos de servicio, aliados para una agricultura más resiliente

Cultivos de servicio, aliados para una agricultura más resiliente

Buenos aires, 27 de junio (PR/24) .- Un estudio realizado por investigadores del INTA Salta determinó que, en el corto plazo, la vicia es una buena alternativa para mejorar la calidad de un suelo degradado. Entre sus diversos aportes, se encuentran la capacidad de aumentar la formación de macroagregados del suelo y promover actividades microbianas beneficiosas.

Por sus múltiples aportes al incremento de la materia orgánica y la fertilidad del suelo, los cultivos de servicios se posicionan como una buena alternativa en planteos agrícolas sustentables. De hecho, un estudio realizado por un equipo de investigación -integrado por especialistas del INTA Salta y del Conicet- analizó los efectos a corto plazo de la inclusión de diferentes cultivos de servicio en la dinámica de agregación del suelo. En el ensayo, la inclusión de leguminosas como vicia se destacó como la mejor alternativa para restaurar suelos degradados.

Carolina Pérez Brandán, investigadora del INTA-Conicet en Salta y coordinadora de un proyecto institucional sobre fertilidad química, física y biológica del Programa de Recursos Naturales y Gestión Ambiental del INTA, destacó la importancia de la diversificación de cultivos como una estrategia clave para aumentar la resiliencia de los sistemas de producción agrícola. “A partir de la inclusión de cultivos de servicio anuales en un experimento a corto plazo, se obtuvieron incrementos de un 30 % en las propiedades microbiológicas del suelo, como las funciones microbianas, las que contribuyeron a una adecuada recuperación de la estructuración física de un sistema degradado por monocultivo”.

“La inclusión de cultivos de servicio como vicia, avena, melilotus, triticale y brachiaria durante dos ciclos de crecimiento aumentó en un 43 % la estabilidad de los agregados y mejoró en un 28 % la distribución y disposición espacial de los macro y micro agregados del suelo, lo que resulta en un incremento en las actividades microbiológicas que mejoran la fertilidad del suelo”.

En definitiva, esta diversificación de cultivos permite reducir la dependencia de un solo cultivo y, por lo tanto, contribuir a mejorar la fertilidad y conservar la biodiversidad agrícola.

La arena, el limo y la arcilla son las partículas elementales que, según en la proporción que se presenten, definen la textura del suelo. La asociación de estas a la materia orgánica junto a la actividad biológica edáfica determina la formación de agregados del suelo de diferente tamaño. Esta asociación protege al suelo de un mayor riesgo de erosión y, a su vez, sirve de nicho para los microorganismos cuya presencia impacta directamente en la fertilidad. La presencia de una microbiota viva, diversa y activa contribuye a fortalecer y enriquecer los suelos disturbados.

Además de incrementar significativamente la estabilidad de los agregados del suelo, los cultivos de servicio promovieron el incremento del carbono orgánico asociado. En este sentido, Antonella Ducci, investigadora de INTA Salta y del Conicet y autora de este trabajo, afirmó que “esto condujo a un aumento, en promedio, del 32 % en las reservas de carbono lo que explicó, en parte, que todos los cultivos de servicios tuvieran una importante incidencia en el aumento del rendimiento del cultivo de renta”.

De acuerdo con la investigación, el tamaño de los agregados del suelo tiende a correlacionarse positivamente con el crecimiento de la biomasa microbiana, principalmente debido a la mayor protección de los sustratos lábiles de carbono.

“La vicia, como cultivo de servicio, representó la mejor alternativa para mejorar la calidad y salud de suelos de monocultivo degradados” determinó Ducci y agregó: “La brachiaria introdujo una gran cantidad de rastrojos en el suelo, resultando en un aumento tanto en las fracciones de macroagregados como en los niveles de microorganismos presentes a lo largo de la experimentación”.

A su vez, y en comparación con el monocultivo de poroto, las actividades enzimáticas evaluadas fueron más sensibles a los cambios producidos por la inclusión de cultivos de servicio y, por ello, aumentaron en un 58 % sus niveles en los macroagregados de los cultivos de servicios, en promedio.

En definitiva, “nuestros hallazgos enfatizaron sobre la importancia de incorporar cultivos de servicios, particularmente leguminosas, los que influyeron positivamente en los rendimientos del poroto común”, resaltó Ducci.

Primicias Rurales

Fuente: INTA informa

Bunge invierte en cultivos de baja huella de carbono

Bunge invierte en cultivos de baja huella de carbono

Buenos Aires – 19 de junio de 2024 – En el marco de la inversión en desarrollos y alternativas que promueven la descarbonización en la cadena agroindustrial y las prácticas de agricultura regenerativa, Bunge planea invertir en oleaginosas de invierno como colza, cártamo y camelina en Argentina. El objetivo es producir aceites de baja huella de carbono, materia prima de los biocombustibles de segunda generación. “Los tres cultivos tienen características específicas que nos permiten tener una oferta competitiva en las diferentes regiones productivas reemplazando los barbechos de invierno. El cártamo, por ejemplo, tiene muy buena adaptación a climas áridos. La colza y la camelina coinciden en el área de producción, pero la colza se siembra de marzo a mayo, y la camelina, de junio a julio”, comentó Jorge Bassi, Gerente de Desarrollo de Nuevos Negocios de Bunge en Argentina. La compañía fue la primera en desarrollar este negocio en el país, que hoy lidera tanto en cantidad de hectáreas sembradas como en diversidad de cultivos.

La intensificación de la agricultura que se produce al reemplazar barbechos por “puentes verdes con cosecha” permite obtener una mayor captura de carbono del aire y generar una ganancia extra para el productor. “La innovación en materias primas es un elemento crítico para el crecimiento de la industria de los combustibles renovables. Las soluciones innovadoras como los dobles cultivos anuales no sólo mejoran el medio ambiente secuestrando carbono y mejorando la salud del suelo, sino que también favorecen a los productores y los consumidores”. Según Bassi, “los cultivos con los que estamos trabajando permiten intensificar la rotación y combatir algunas de las problemáticas presentes en nuestros suelos, como la pérdida de materia orgánica, con la consecuente pérdida de estructura y compactación subsuperficial. También colaboran con el creciente problema de malezas resistentes, ya que tanto la colza como la camelina exudan sustancias alelopáticas a través de sus raíces, que ayudan al control de esas especies. Además, al tener un ciclo más adelantado que los cereales de invierno, dejan libre el lote entre 10 y 15 días antes que el trigo, lo que ayuda a anticipar la siembra del cultivo de segunda”.

Como parte del programa, Bunge está invirtiendo en una red de ensayos de experimentación de los tres cultivos y en un plan de mejoramiento de camelina que permiten llegar con tecnologías probadas a los productores. “Mientras que la colza y el cártamo los trabajamos en forma directa, la camelina se realiza a través de Chacraservicios, que es la de mayor experiencia en la región”, agregó Bassi.

Con estos desarrollos, Bunge logra dar respuesta a las demandas de una agricultura sostenible, al tiempo que  genera nuevas oportunidades de negocios para los productores.

Este año es muy significativo para Bunge, ya que está celebrando su aniversario número 140 en Argentina. Desde 1884, la compañía ha recorrido un camino emocionante, lleno de desafíos, adaptándose continuamente a las demandas del mercado y buscando constantemente mejorar sus procesos y generar un impacto positivo en el medio ambiente.

Acerca de Bunge
En Bunge (NYSE: BG), nuestro propósito es conectar a los productores con los consumidores para proporcionar al mundo alimentos e ingredientes esenciales y combustibles. Con más de dos siglos de experiencia, una escala global inigualable y relaciones profundamente arraigadas, trabajamos para fortalecer la seguridad alimentaria a nivel mundial, aumentar la sostenibilidad donde operamos y ayudar a las comunidades a prosperar. Como líder mundial en el procesamiento de oleaginosas y principal productor y proveedor de aceites y grasas vegetales especiales, valoramos nuestras asociaciones con los productores para llevar productos de calidad desde el lugar donde se cultivan hasta donde se consumen. Al mismo tiempo, colaboramos con nuestros clientes para desarrollar soluciones a medida e innovadoras para satisfacer las cambiantes necesidades y tendencias dietarias en todo el mundo. Nuestra compañía tiene su domicilio legal en Ginebra, Suiza, y su oficina corporativa principal se encuentra en St. Louis, Missouri. Cuenta con más de 23.000 colaboradores que trabajan en más de 300 plantas situadas en más de 40 países.

Contacto de prensa- Porter Novelli Argentina
Ana Laura Amorelli – alamorelli@porternovelli.com.ar
Ayelen Morillo – amorillo@porternovelli.com.ar
Nicole Casanova – ncasanova@porternovelli.com.ar
Lucas Saunier – lsaunier@porternovelli.com.ar

Hito científico: el INTA logró secuenciar el genoma de la temible plaga que este año golpeó al maíz

Hito científico: el INTA logró secuenciar el genoma de la temible plaga que este año golpeó al maíz

El Gobierno Nacional logró secuenciar el genoma de la chicharrita del maíz, un hito científico que permitirá diseñar estrategias más eficientes para el control del insecto y facilitar el desarrollo de variedades de maíz más resistentes a las enfermedades transmitidas por este insecto.

Se trata de un hito científico para entender la biología del insecto vector que afecta al cereal. Esto posibilitará diseñar estrategias más eficientes para su control. Un trabajo que lleva adelante un equipo de especialistas del Centro de Investigaciones Agropecuarias del INTA de la Secretaría de Bioeconomía del Ministerio de Economía de la Nación, que logró la secuenciación, ensamblado y anotación del genoma de Dalbulus maidis.

Este avance global -es el primero registrado hasta la fecha- se logró a partir de haber detectado que las condiciones de altas temperaturas y abundantes precipitaciones, junto con el escalonamiento en las fechas de siembra fueron las principales causas de la rápida reproducción y migración –del norte del país a la zona núcleo de producción– de esta plaga que afecta al maíz.

Además del impacto en el control de la chicharrita del maíz, esta investigación proporcionará información para entender la biología, distribución y evolución del insecto, lo que ayudará a predecir y mitigar futuros brotes y epidemias. Además, posibilitará el desarrollo de enfoques más precisos y dirigidos para el control de esta plaga, mediante la reducción en el uso de productos fitosanitarios.

También podría ser utilizado en la mejora genética del maíz, facilitando el desarrollo de variedades más resistentes a las enfermedades transmitidas por este insecto. En este sentido, se podría llegar a comprender aspectos como los genes de inmunidad del insecto, identificar blancos potenciales para el desarrollo de mejores insecticidas, así como genes asociados a su interacción con las plantas infectadas y los agentes patógenos.

Primer borrador

“Este es un primer borrador sobre el mapa genético de Dalbulus maidis”, indicó Humberto Debat –virólogo del Instituto de Patología Vegetal (IPAVE) del CIAP, ubicado en Córdoba, Argentina– y agregó: “El genoma es como el manual de instrucciones del insecto; allí está guardada toda la información que hace que la chicharrita sea el vector de enfermedades que afectan al maíz”.

“Conocer cómo vive el insecto, cómo se multiplica, cómo se dispersa, qué lo hace resistente o susceptible y cómo se convirtió en un ‘súpervector’, nos va a permitir diseñar estrategias más precisas y dirigidas para controlarlo”, expresó Debat quien desde hace 10 años se enfoca en el estudio de la interrelación que se da entre patógenos y cultivos.

“Comprender aspectos sobre la inmunidad del insecto, nos permitirá identificar cuáles son los genes blanco para el desarrollo de mejores insecticidas, por ejemplo”, indicó Debat y aseguró que esta investigación proporcionará información crucial para entender su biología, distribución y evolución.

Contar con la información del código genético de la chicharrita es importante y necesario para comprender y afrontar el patosistema asociado a la cadena de maíz, que generó un gran impacto en el sector. “Esta es la primera versión del genoma, que se actualizará regularmente como un ‘genoma viviente’”, detalló Debat.

“Esta iniciativa representa la capacidad de respuesta del INTA frente a emergencias sanitarias en el sector agropecuario y demuestra cómo se pueden enfrentar las demandas del sector con una visión a largo plazo, utilizando tecnologías de vanguardia para abordar problemas urgentes”, puntualizó el investigador del INTA.

Cómo se secuenció el ADN

El genoma es la secuencia total de ADN que posee un organismo en particular. Secuenciar un genoma implica poder determinar el orden exacto de las bases adenina, citosina, guanina y timina (A, C, G y T) en el ADN. Para lograrlo, Franco Fernández –biólogo y coordinador del nodo de secuenciación genómica del CIAP– procesó 20 ejemplares de Dalbulus maidis, que fueron obtenidos a partir de una colonia sana propagada en invernadero.

En el Instituto de Patología Vegetal del INTA se mantiene una colonia experimental de estos insectos con sanidad controlada. Allí, María de la Paz Giménez Pecci –referente en el estudio de enfermedades de maíz– junto con Mariana Ferrer y Karina Torrico trabajan en el estudio del patosistema, su comportamiento y su evolución a lo largo de los años. “Su aporte no solo se limitó a la posibilidad de contar insectos criados en nuestro instituto para este proyecto, sino que su experiencia y conocimientos como referentes de patología del cultivo han sido claves en esta emergencia”, subrayó Fernández.

“Para la extracción del ADN del insecto utilizamos técnicas de biología molecular, luego construimos la librería, que es como un primer reservorio de la información genética y sirve para procesar los datos”, explicó Fernández quien indicó que para la secuenciación utilizaron estrategia híbrida, que combina la plataforma ONT (Oxford Nanopore Technologies) para lecturas largas e Illumina para lecturas cortas.

“La secuenciación con la tecnología MinION de Oxford Nanopore consiste en pasar moléculas individuales de ADN a través de nanoporos (pequeños agujeros biológicos) a través de una membrana. A medida que el ADN atraviesa el nanoporo, se detectan cambios en la corriente eléctrica, los cuales se analizan para determinar la secuencia de bases A, T, C, G, en tiempo real”, describió Fernández quien destacó que esta tecnología permite secuenciar largas cadenas de ADN con alta precisión y rapidez, siendo portátil y accesible para diversos entornos de investigación. “Gracias a la secuenciación en tiempo real con ONT, pudimos tener un primer borrador del ADN en 48 horas, lo que representa un hito científico en tiempo récord”, indicó.

La etapa que siguió es el ensamblaje del genoma. Una vez que se secuenciaron los fragmentos, el siguiente paso es integrarlos para reconstruir el genoma del insecto. Esto puede ser complicado, especialmente si se trata de una primera versión –como en este caso– en la que no se sabe a ciencia cierta qué tan grande y redundante es. Para comprenderlo, Fernández lo explicó mediante la analogía del rompecabezas: “Ensamblar un genoma es como armar un rompecabezas, si pensamos que las secuencias generadas al azar son como las piezas que debemos ensamblar. De todos modos, la complejidad es aún mayor, debido a que no sabemos cuántas piezas totales forman el rompecabezas, tenemos muchas piezas repetidas y nos faltan otras tantas. El desafío es que la reconstrucción final se parezca lo más posible a lo que está escrito en cada una de las células de la chicharrita”.

Una vez que se ha ensamblado el genoma, se realiza un análisis bioinformático para identificar genes, regiones reguladoras y otras características genómicas. Esto puede implicar comparar el genoma del insecto con genomas de otras especies para inferir funciones genéticas y relaciones evolutivas. En este punto, la interpretación es fundamental. Los investigadores leen, analizan y descifran los resultados del análisis bioinformático para comprender mejor la biología del insecto. “Esto puede ayudar a identificar genes asociados con características específicas, como resistencia a insecticidas o adaptaciones a diferentes hábitats”, subrayó Fernández.

“Todo este trabajo fue posible gracias a que, con el correr de los años, en el CIAP se consolidó el nodo de secuenciación que, en la actualidad, cuenta con dispositivos de última generación y servidores bioinformáticos de alta capacidad y gracias a recursos estratégicos destinados para frente a una emergencia sanitaria sin precedentes”, puntualizó Fernández.

Desde el 2011, Fernández se dedica al estudio de la diversidad, patogenicidad y evolución de bacterias en el área de micología y bacteriología del IPAVE-CIAP. A medida que avanzaron los años y las demandas de investigación, se centró en contribuir al conocimiento biológico mediante un enfoque genómico. Así, se convirtió en el responsable del nodo de secuenciación en Córdoba dentro del proyecto PAIS, en el cual se secuenciaron más de 1000 genomas de SARS-CoV-2. Gracias a esta experiencia, amplió la plataforma para la secuenciación de microorganismos con relevancia en el ámbito agropecuario, incluyendo patógenos, simbiontes y agentes de biocontrol.

La chicharrita es el vector de cuatro patógenos: dos mollicutes -bacterias- (Spiroplasma kunkelii y Maize bushy stunt phytoplasma) y dos virus (Maize rayado fino virus y Maize striate mosaic virus), que pueden encontrarse en infecciones simples o mixtas y generan la enfermedad “achaparramiento del maíz”. En el IPAVE se estudian históricamente todos estos patógenos y Fernández es el referente en el estudio del fitoplasma.

Fuente: Prensa INTA

El mercado climático comienza a operar sobre la soja

El mercado climático comienza a operar sobre la soja

Los operadores aguardan que a fin de mes el USDA publique una estimación de superficie sembrada con soja…

Por Manuel Alvarado Ledesma – Agrositio

El famoso mercado climático ya está empezando a operar en Chicago.

Gran parte de los maíces en EE.UU. van a florecer en julio y el llenado de habas de soja en agosto. Ello está influyendo en el mercado y una vez entrado en julio el clima será más que determinante de los precios y un fuerte generador de volatilidad en los valores.

No extraña, entonces, que este lunes la soja se haya negociado en suba en la rueda diaria de Chicago.

Es que el clima no da muestras claras lluvias, muy necesaria en este momento.

Lo que brinda mayor nerviosismo es la falta de humedad en la parte este del cinturón maicero/sojero estadounidense.

El promedio de las estimaciones privadas prevé una reducción de la proporción de soja en estado bueno/excelente del 70 al 68%.

Lo curioso es que, en tanto en el este de la región falta agua, en zonas de Iowa, de Minnesota y de Dakota del Sur la humedad resulta excesiva. En tales zonas, se registran inundaciones por desbordes de los ríos.

El problema se agudiza dado que las fechas de siembra en EE.UU. ha sido tardías.

Para agregar mayor incertidumbre, los operadores aguardan que a fin de mes el USDA publique una estimación de superficie sembrada con soja, para EE.UU., menor al cálculo realizado hasta la fecha.

La última estimación del USDA, de fecha 12 de junio, reveló un volumen de producción para la Argentina de una ingenuidad inaudita.

Sus números no parecen haber tomado en cuenta el problema de la chicharrita (siroplasma) que podría haber reducido entre 8 y 10 millones de toneladas la producción argentina.

Tampoco parece haber considerado el impacto del clima en Brasil que, a consecuencia de éste, podría haber reducido su producción cerca de 8 millones de toneladas.

Fuente: agrositio

 

Informe de perspectivas agroclimáticas estacional

Informe de perspectivas agroclimáticas estacional

Perspectiva agroclimática en el área agrícola del Conosur.

Gracias a una persistencia tardía de “el niño’ la campaña agrícola 2023/2024 finaliza con buenos contenidos de humedad en los suelos, mientras la campaña agrícola 2024/2025 se inicia con el desarrollo de un episodio de signo negativo, que podría ir desde un “neutral frío” hasta una “la niña”

Mientras el final de la recolección de la cosecha gruesa, algo demorada por las lluvias otoñales, marca el final de la Campaña Agrícola 2023/2024, el comienzo de las siembras de la cosecha fina señala el inicio de la Campaña Agrícola 2024/2025. La mayoría de los centros científicos prevén que la Campaña Agrícola 2024/2025 se desarrollará en el marco de un episodio de signo negativo, que podría ir desde un “Neutral Frío” hasta una “La Niña”, según lo indica la extensa superficie con anomalías térmicas negativas que exhibe el Pacífico Ecuatorial (Área en Celeste/Azul en la Figura 1).

Aunque esta tendencia parece firme, todavía no es posible evaluar con certeza la intensidad del fenómeno, dado que el “El Niño”, que dio su marco a la campaña que llega a su final, aún no ha completado su disipación, conservando una considerable acción residual, haciendo que el otoño 2024 esté finalizando con un constante paso de mal tiempo, con bajas temperaturas, alta humedad atmosférica, elevada nubosidad y lluvias moderadas a ligeras pero muy persistentes (Figura 2)….

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