Arrancó la temporada de tomates y Juanita Guimarey comparte su truco más simple (y efectivo) para plantar mejor, lograr raíces más sanas y asegurar una buena cosecha durante toda la primavera-verano.
Buenos Aires, lunes 3 noviembre (PR/25) — El calor empieza a asomar, los días se estiran y las huertas se llenan de vida. Es ese momento del año en que todo brota a la vez: albahacas, zapallitos, rúculas… y, claro, los grandes protagonistas del verano: los tomates.
Rojos, dulces y llenos de sol, los tomates son de esas plantas que entusiasman hasta a quien recién empieza una huerta. Pero lograr una buena producción no es solo cuestión de suerte: hay que saber cómo plantarlos.
Y ahí entra en juego el tip que compartió Juanita Guimarey(@lajuanitahuertas), un consejo tan simple como clave para tener plantas fuertes, con raíces profundas y frutos abundantes.
“Estamos en plena temporada de plantación de tomates y les voy a compartir un tip. El tomate tiene la capacidad de echar raíces en todo el vástago, en todo el tallo principal. Entonces, cuando lo plante, lo voy a plantar enterrado hasta…”, cuenta Juanita mientras muestra en el video la profundidad recomendada.
“Las ventajas de esto son, primero, que va a desarrollar más raíces, por lo que va a absorber más cantidad de agua y nutrientes desde más profundo. Y además, la amplitud térmica ahí abajo es menor que acá arriba. Así que te recomiendo que tengas en cuenta este tip, que lo hagas para que tu planta de tomate dé muchos frutos esta temporada de primavera-verano”.
El secreto está en enterrar parte del tallo, no sólo las raíces originales. Al hacerlo, la planta genera un sistema radicular mucho más robusto que le permite soportar mejor el calor, aprovechar mejor el riego y acceder a más nutrientes del suelo.
Para completar la siembra, elegí un sustrato suelto y rico en materia orgánica, ubicá las plantas en un lugar con al menos seis horas de sol directo y mantené el suelo siempre húmedo, pero sin encharcar.
Y si querés una cosecha pareja y continua, plantá cada 30 o 40 cm y no te olvides del tutorado: una simple caña o varilla puede marcar la diferencia entre una planta erguida y una que se tumba con el peso de los frutos.
Buenos Aires, jueves 16 octubre (PR/25) — Con la implementación de nuevas tecnologías de conservación, sensorización, inteligencia artificial y envasado inteligente en poscosecha de frutas y hortalizas, es posible reducir pérdidas de producción. Este es uno de los ejes que se abordará en el V Congreso Argentino de Biología y Tecnología Poscosecha.
La poscosecha es la etapa final del proceso productivo que determina la calidad como la vida útil de frutas y hortalizas. Si bien no es posible mejorar la calidad tras la cosecha, sí puede optimizarse su conservación mediante prácticas adecuadas, como cosecha en el momento óptimo, preenfriado, limpieza, clasificación, empaque, almacenamiento y transporte.
Estas herramientas puede sumar mucho valor al productor, por ser la gestión de la poscosecha una etapa estratégica de proceso productivo. Las pérdidas en esta etapa pueden llegar hasta el 40 %, por ello, referentes nacionales e internacionales de la temática se reunirán en el V Congreso Argentino de Biología y Tecnología Poscosecha para debatir sobre prácticas y tecnologías que reducen las pérdidas, y a su vez, en la incorporación del envasado inteligente e inteligencia artificial en el proceso.
“En un contexto donde la eficiencia y la calidad son exigencias ineludibles, anticipar el comportamiento de la fruta durante la conservación y prever la evolución de la calidad resulta clave para tomar decisiones más acertadas y eficientes”, señaló Gabriela Calvo, especialista en poscosecha del INTA Alto Valle.
Asimismo, destacó que actualmente se trabaja en investigación, desarrollo y transferencia tecnológica en conjunto con el sector frutícola regional, abordando aspectos relacionados con la fisiología, tecnología, patología e ingeniería. “Nuestro objetivo es preservar la calidad de los frutos, prolongar su vida útil y reducir las pérdidas, garantizando su inocuidad”, puntualizó.
La región del Alto Valle produce del 80 al 90 % de las peras y manzanas del país. Con estos índices, la Argentina logra ocupar el duodécimo lugar mundial en manzana y el cuarto en pera, siendo además el principal productor de peras del hemisferio sur. La conservación y las tecnologías de poscosecha resultan estratégicas para sostener la actividad y acceder a mercados internacionales.
En este sentido, el área de poscosecha del INTA se enfoca en la determinación de índices de cosecha por especie y variedad, la evaluación de tecnologías de conservación y la coordinación técnica del Programa Regional de Madurez (PRM), vigente desde 1993. “El PRM adecua las fechas de inicio de cosecha a cada temporada y se consolidó como una herramienta técnica clave para la fruticultura de la Norpatagonia”, precisó Adrián Colodner, de INTA Alto Valle.
La variabilidad en el clima plantea nuevos escenarios: frutos más sensibles a fisiopatías durante la conservación y aparición de nuevas enfermedades. A esto se suma la disminución de productos químicos disponibles para el control poscosecha, lo que exige alternativas sostenibles y efectivas. También se abren oportunidades en la conservación de nuevos cultivos implantados en la región y en la ampliación de servicios a otras zonas productivas.
Encuentro nacional
Del 21 al 24 de octubre de 2025, en la ciudad de Cipolletti -Río Negro-, se llevará a cabo el V Congreso Argentino de Biología y Tecnología Poscosecha, bajo el lema “Hacia una poscosecha sostenible: integrando ciencia, tecnología y ambiente”. El evento reunirá a científicos, profesionales, estudiantes y referentes productivos para debatir sobre innovaciones que permitan reducir pérdidas, conservar calidad y aumentar el valor agregado de frutas, hortalizas, flores de corte y plantas nativas.
El congreso, como espacio de encuentro e intercambio busca así consolidar una visión científica, innovadora, integradora y sostenible del manejo poscosecha. Con conferencias plenarias, mesas redondas, sesiones de pósters y exposiciones orales que integrarán la agenda científica, junto con la participación de destacados conferencistas nacionales e internacionales.
La sede será el Complejo Cultural de Cipolletti, en una de las principales regiones frutícolas y tecnológicas del país. Organizado por el INTA Alto Valle, la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional del Comahue (UNCo) y el Centro de Investigaciones en Toxicología Ambiental y Agrobiotecnología del Comahue (CITAAC-CONICET-UNCOMA), este congreso se desarrollará bajo un esquema temático distribuido en cuatro jornadas.
“Se trabajará sobre diferentes áreas temáticas que tratarán desde fisiología y biotecnología poscosecha, hasta enfermedades, calidad nutricional y tecnologías sostenibles. Las actividades incluirán conferencias plenarias, mesas redondas, sesiones de posters y exposiciones orales”, explicó Gabriela Calvo.
Expertos internacionales y agenda de vanguardia
El programa científico ha sido cuidadosamente diseñado para abordar los principales desafíos y avances del sector, con la participación de prestigiosos conferencistas internacionales y nacionales.
Entre los disertantes internacionales confirmados se destacan Bárbara Blanco-Ulate (EE. UU.), Francisco J. Corpas y José Manuel Palma (España), Carolina Torres (EE. UU.), Perla Gómez (España), Brian Bailey (EE. UU.), Maximiliano Dini (Uruguay), Víctor Escalona (Chile), Alicia Namesny y Pere Papasseit (España).
Entre los conferencistas nacionales confirmados se encuentran Gabriela Fogliata, Alejandro Arena, Betina Ernst, Alejandra Pistagnesi, Gustavo Martínez, entre otros. Los temas que presentarán estos expertos están en sintonía con los principales desafíos de la actividad frutihortícola: tecnologías de conservación, estrés poscosecha, eficiencia en el uso de insumos, potencial nutracéutico de los frutos, nuevas tendencias de consumo y uso de materiales sostenibles en el envasado.
Además, habrá espacios dedicados a la presentación de trabajos científicos en modalidad comunicación oral y sesiones de posters, mesa redonda de debate, y un ciclo de charlas sobre sostenibilidad ambiental, que buscan en ese marco, abrir el debate a las posibilidades de lograr más y mejor producción.
El último día habrá una gira técnica que permitirá a los asistentes conocer de cerca experiencias concretas en establecimientos productivos y empaques de fruta de la región del Alto Valle, uno de los polos frutícolas más importantes de la Argentina.
En la rotonda de acceso a Goya, los horticultores ofrecen los cajones «al precio que quiere llevar la gente». Uno admitió: “La otra alternativa sería tirarlos”.
Algunos productores correntinos prefirieron descartar cajones de 20 kg antes que les pagaran lo mismo que vale un kilo en las góndolas. (Redes)
Corrientes, sábado 9 agosto (PR/25) — No fueron pocos los horticultores de la Región Productiva de Santa Lucía, en la provincia de Corrientes, que prefirieron tirar los cajones de 20 kg de tomates antes que aceptar que se los pagaran a $3.000, cuando hace apenas unos meses, el sector vivía una pesadilla: se los importó de Chile para cubrir demanda interna: valían 115,3% por encima de Buenos Aires, 102% más que en Corrientes y 100% más que en Jujuy.
Se combinaron la caída en la superficie sembrada, junto a las adversidades climáticas, la presión de las importaciones y la falta de financiamiento.
Pero ahora, apenas meses después, el lado del tomate es otro.
Ante una sobreoferta de producción, los precios se desplomaron, de tal modo que el horticultor recibe por un cajón de 20 kilos lo mismo que el consumidor paga por kilo en las góndolas, según reveló el referente del sector, Miguel Tomasella, al diario Época.
En diciembre se pagaba, en el mejor de los casos, 4 mil pesos por cajón de 18 kilos, menos de la décima parte de lo que cobra la verdulería al consumidor.
Rápido deterioro
Las verdulerías o los mercados centrales argumentan que, debido a la cantidad de tomates en el mercado interno, el precio baja, impulsado sobre todo por la rapidez con que se deteriora naturalmente cada unidad.
«Una de las quejas de los centros de distribución es que están muy maduros«, adujo Tomasella.
Los precios de las hortalizas no tienen que ver con los costos de producción, ya que se trata de mercados en los que el productor es el eslabón más débil.
El precio se forma en el puesto de la feria, el camión y la cámara frigorífica.
Tomates verdes fritos
Así es como, debido a la falta de rentabilidad, los horticultores evalúan dejar la actividad en los próximos meses.
Es por ello que planean regalar la producción como lo hicieron en años anteriores.
Podrían hacerlo en la rotonda de acceso a Goya, donde ahora los productores de la zona están ofreciendo mercadería «al precio que quiere llevar la gente».
Uno de ellos admitió: “No nos queda otra alternativa. Lo otro es tirar”.
Tomasella puso de relieve que “no se está viendo la gravedad de la situación ya que, si no trabajamos, no tendrán más para vender. En consecuencia, habrá escasez y los valores del kilo subirán fuertemente”.
“Lo que hoy se desecha en las chacras podría mañana escasear en las góndolas”, enfatizó.
Puntualizó: “Estamos con el ánimo por el piso en la zona. No sé si en mi caso particular seguiré cosechando la fruta. Para salvar la campaña necesito recibir unos $15.000 por cajón”. O sea, cinco veces más que hoy.
Sólida demanda global
La demanda de tomates es alta y constante a nivel global, con un mercado que se estimaba en 164,68 millones de toneladas en 2024 y se proyectaba un crecimiento del 3,9% anual hasta 2034, alcanzando 232,84 millones de toneladas, según Informes de Expertos.
En Argentina, el consumo per cápita anual de tomate fresco es de aproximadamente 16 kg.
La comercialización involucra diferentes canales, incluyendo la venta directa al consumidor, la venta a través de comisionistas y la participación en mercados concentradores y ferias francas.
La producción se concentra en varias provincias, como Mendoza, San Juan, Salta, Jujuy y Buenos Aires, esta última con importantes cinturones hortícolas.
Guía práctica para cuidar tu huerta en invierno.Con estos tips simples y efectivos, vas a mantenerla sana, protegida y en actividad. ¡Llegaste al lugar indicado!
Buenos Aires, domingo 13 julio (PR/12) — Tener una huerta en casa es un placer todo el año. Y el invierno no tiene por qué ser la excepción. Cuidarla en esta época requiere algunos ajustes, sí, pero con esta guía práctica vas a poder seguir cosechando y disfrutando de tus cultivos sin problemas. ¿Manos a la tierra?
Elegí cultivos resistentes al frío
Primero lo primero: en invierno, la clave es plantar especies que toleren bajas temperaturas. Algunas opciones ideales:
Acelga
Espinaca
Lechuga mantecosa
Rúcula
Cebolla de verdeo
Habas
Rabanitos
Zanahorias
Aromáticas
Estas opciones no solo resisten bien, también tienen ciclos de crecimiento más lentos, lo que se adapta perfecto al ritmo invernal.
Protegé tu huerta del frío extremo
Una de las claves para cuidar tu huerta en invierno es protegerla de las heladas. ¿Cómo?
Usá cobertores de tela antiheladas por las noches.
Si tenés macetas, acercalas a paredes soleadas.
Creá mini invernaderos con botellas de plástico o estructuras caseras.
Menos riego, más control
En invierno el sustrato tarda más en secarse, así que regar menos es fundamental. Tocá la tierra antes de hacerlo: si está húmeda, esperá. Siempre regá al mediodía para evitar que la humedad se congele durante la noche.
Cuidar tu huerta en invierno también es observar
Chequeá tus plantas con frecuencia: si las hojas cambian de color, si hay signos de hongos o si alguna planta se estancó. La observación es tu mejor herramienta para actuar a tiempo.
Sumá compost o abono orgánico
En invierno, los suelos necesitan más nutrientes para compensar la baja actividad microbiana. Un puñado de compost o humus de lombriz cada 15 días va muy bien.
Con estos cuidados, tu huerta en invierno va a seguir activa, productiva y linda. Y lo mejor: vas a poder seguir cosechando verdurita fresca y orgánica, incluso con bufanda puesta.
Buenos Aires, sábado 12 Julio (PR/25) — Alfredo Pereyra, titular de la Federación Nacional de Productores de Papa , advirtió que el sector atraviesa un año crítico por sobreoferta, costos dolarizados y caída de la demanda externa.
“No se recupera ni el 20% de la inversión. Es un desastre.” Con esa frase, Alfredo Pereyra, titular de la Federación, resumió el drama que viven cientos de productores en las zonas paperas del país. El dirigente reconoció que el precio de la papa está “por el piso” y que la rentabilidad ha desaparecido, a pesar de que la oferta sigue siendo alta y el consumo interno no alcanza a absorberla.
Pereyra explicó que la crisis obedece a un cóctel complejo: una producción mayor a la habitual —impulsada por expectativas de demanda industrial que no se concretaron—, la caída de las compras desde Brasil y los elevados costos de producción, muchos de ellos dolarizados. A eso se suma la amenaza climática. “Hay muchas papas aún en el campo y las heladas ya provocaron daños serios en regiones como el Sudeste de Bs.As. , Villa Dolores y el norte del país”, agregó.
La papa es un cultivo cotidiano en la dieta argentina, pero detrás de su presencia estable en las verdulerías hay una cadena de valor que, hoy por hoy, está desequilibrada. Según Pereyra, los precios al productor están tan deprimidos que “trabajan a pérdida”, mientras los alquileres de los campos, lejos de bajar, subieron por las expectativas que generó la instalación de una nueva fábrica industrial, aún sin operaciones plenas.
“La papa que debía ir a esa industria terminó saturando el mercado fresco. Y si bien la gente sigue consumiendo, los precios no acompañan”, detalló. La situación también se agrava por la competencia internacional: los bajos costos logísticos permiten que papas congeladas europeas lleguen a Brasil al mismo precio que las argentinas.
A esto se suma un problema estructural: la producción está atrapada en un modelo de planificación sin certezas. “Se sembró confiando en promesas de compra, pero la fábrica no arrancó y ahora tenemos un exceso de oferta”, señaló. Y agregó: “El año pasado fue muy bueno, entraron nuevos jugadores. Este año muchos no volverán”.
De cara al futuro, el mensaje es claro: “Hay que sembrar menos. No se puede repetir esta situación. Necesitamos equilibrio para sostener la actividad”, remarcó el titular de la Federación. Y concluyó con un llamado a la cautela: “El papero de siempre va a seguir. Pero debe hacerlo con prudencia, con menos hectáreas y más previsibilidad”.
Fuente: Federación Nacional de Productores de Papa
El mate puede ser aún más rico si le sumás hierbas aromáticas. Te contamos cuáles podés cultivar en casa para darle un toque fresco, digestivo y natural a cada cebada.
Buenos Aires, domingo 29 junio (PR/25) — Hay pocas cosas más argentinas que un buen mate. Y si además tiene un toque de menta o cedrón, mucho mejor, ¿no?. Las hierbas aromáticas para el mate no solo le dan sabor, también ayudan a la digestión, refrescan y transforman cualquier ronda en una experiencia sensorial.
¿Lo mejor? Podés cultivarlas en casa sin necesidad de mucho espacio (ni mano verde). Acá te compartimos la lista de especies infalibles para empezar.
Si estás embarazada, tomás medicación o tenés alguna condición de salud especial, mejor consultá antes con un médico o herborista de confianza. No todas las hierbas son aptas para todos los organismos y lo ideal es sumar bienestar sin correr riesgos.
La lista de hierbas aromáticas ideales para el mate
1. Menta
La reina del frescor. Fácil de cultivar en macetas, crece rápido y se mantiene verde todo el año. Ideal para mates veraniegos o para despejar la cabeza. Eso sí: en personas con reflujo puede irritar si se consume en exceso.
2. Cedrón
Un clásico. Sus hojas tienen ese aroma cítrico inconfundible. Se adapta bien al clima templado y necesita buena luz. Ideal para relajarse después de comer.
3. Burrito
Muy usado en el litoral, es digestivo y tiene un sabor único. Prefiere la semisombra y el riego moderado. Una joyita para sumar al mate.
4. Poleo
De sabor más intenso, es ideal para los que disfrutan mates fuertes. Crece bien en tierra suelta y necesita algo de espacio. En dosis pequeñas, como se usa en el mate, no suele ser riesgoso, pero no es recomendable para embarazadas ni personas con problemas hepáticos.
5. Salvia
Además de aromática, tiene propiedades antibacterianas. Su sabor es fuerte, así que con una hoja mini basta. Le da un twist gourmet al mate. Eso sí: no se recomienda un consumo prolongado o en dosis altas, especialmente para personas con epilepsia o embarazadas.
6. Melisa (toronjil)
Muy conocida por su efecto calmante. Tiene un aroma entre limón y menta que levanta cualquier cebada. Cultivala en maceta con semisombra.
7. Tomillo limón
Sí, también sirve para el mate. Su sabor cítrico y suave es ideal para quienes buscan algo diferente. Se da bien en macetas al sol.
Cómo cultivar tus hierbas aromáticas para el mate
Usá macetas con buen drenaje.
Ponelas cerca de una ventana o en el balcón.
Cosechá las hojas a medida que las necesitás, ¡nada de guardarlas secas!
Sumar hierbas aromáticas para el mate es una forma fácil y natural de darle una vuelta más a tu ritual favorito. Además, tenerlas en casa te conecta con el ciclo de las plantas y hace que cada mate se sienta más vivo.