Jul 8, 2026 | Actualidad, Aventura y Turismo, Especial
La sanjuanina desarrolló Reserva Orgánica, un emprendimiento que produce variedades comestibles y medicinales poco habituales en la provincia. Conócela.
San Juan, miércoles 8 julio (PR/26) — Años atrás, María Cristina Giménez decidió cambiar por completo el rumbo de su vida. Dejó de lado su carrera como martillera pública, el trabajo en desarrollos inmobiliarios y como perito judicial para dedicarse de lleno a un universo tan fascinante como poco conocido en San Juan: el cultivo de hongos orgánicos comestibles y medicinales.
Hoy, al frente de Reserva Orgánica, produce variedades de hongos cuyas genéticas son difíciles de conseguir en la provincia y las transforma en una amplia línea de productos que va desde conservas y escabeches hasta hongos deshidratados y en polvo.
«Lo comenzamos de manera formal entre 2022 y 2023, pero veníamos trabajando desde varios años antes para consumo personal. Cuando decidimos tomarlo en serio empezamos a planificar la producción», comentó la emprendedora en contacto con DIARIO DE CUYO.
Detrás de cada cosecha hay un proceso mucho más complejo de lo que muchos imaginan. El cultivo demanda conocimientos específicos, control de múltiples variables ambientales y varios meses de trabajo antes de obtener los primeros frutos. Sobre cómo es la previa a la venta al público, la sanjuanina detalla que todo depende del momento del año, el clima y hasta de la luna, un ciclo completo puede demorar entre 120 y 160 días desde la preparación del sustrato hasta la cosecha.
«Físicamente pueden parecerse a una planta, pero fisiológicamente se comportan más como animales. Son organismos muy particulares y por eso requieren procesos de producción muy específicos”, puntualiza Giménez.
Educar al consumidor, el gran desafío de Cristina Giménez y Reserva Orgánica
Aunque el interés por la gastronomía gourmet crece año tras año, Cristina reconoce que todavía existe un gran desconocimiento sobre los hongos comestibles en San Juan.
Al respecto comenta: «Acá cuesta mucho. Hace años que venimos educando al público porque la mayoría no sabe cómo utilizarlos, cómo hidratarlos o cómo cocinarlos”.
Sucede mucho cuando Reserva Orgánica forma parte de distintos emprendimientos y llama la atención de quienes se detienen a preguntar, indagar y llevarse algunos de los productos para probar luego en casa.
Si bien no cuentan con un gran margen de clientes en San Juan, mucha de la producción es demandada fuera de la provincia. «Nuestra mayor producción sale fuera de San Juan. Es una pena porque acá todavía no se aprovechan demasiado, pero los eventos y las ferias nos ayudan muchísimo a mostrar todo lo que se puede hacer con este producto.»
Además de comercializar los hongos frescos, Reserva Orgánica ofrece escabeches, conservas, productos deshidratados y preparados que facilitan su incorporación a distintas recetas.
Un cambio de vida y la apuesta por lo propio
Antes de dedicarse al cultivo, Jiménez desarrolló una extensa carrera vinculada al sector inmobiliario como martillera pública de profesión. Sin embargo, al cumplir 40 años decidió ordenar sus prioridades y pasiones.
«Sentía que había cumplido una etapa. No quería más estrés y elegí dedicarme a algo que realmente me apasionara”, confesó.
Ese cambio fue posible gracias al acompañamiento de su familia, particularmente de su esposo e hijos que son quienes participan de manera activa en la producción y cosecha, siendo un proyecto familiar.
«Cuando hacés lo que amás, trabajás desde otro lugar. Conocés gente maravillosa, aprendés todos los días y cada logro se disfruta muchísimo. No volvería atrás.»
Cómo adquirir las propuestas de Cristina Giménez
Reserva Orgánica maneja un sistema de comercialización en base a pedidos directos de clientes particulares y en comercios que revenden sus productos.
Los interesados pueden contactarse a través de Instagram @reservaorganicasj, o mediante el contacto 2646268063, donde además de tomar pedidos brindan recetas, recomendaciones de uso y asesoramiento sobre las distintas variedades de hongos disponibles.
Fuente: Diario de Cuyo
Primicias Rurales
Jul 7, 2026 | Actualidad, Agricultura, Especial
A través de la digitalización masiva de millones de especímenes y el uso estratégico de sistemas de aprendizaje automátdico, la ciencia global acelera la conservación de la biodiversidad, de plantas y hongos, que dejan de estar aislados en las colecciones científicas y se abren a más expertos.
Buenos Aires martes 7 julio(PR/26)–La crisis climática y el desarrollo acelerado imponen un reto contrarreloj para la ciencia. Frente a estas amenazas, expertos globales señalan que la digitalización de las colecciones biológicas se ha convertido en una herramienta indispensable.

Experiencias en Brasil y Honduras demuestre que el acceso virtual a estos archivos permite identificar con precisión qué especies requieren mayor prioridad de conservación y documentar de forma rigurosa la pérdida de biodiversidad derivada del avance urbano e industrial.
Durante siglos, millones de especímenes de plantas y hongos recolectados en todos los rincones de la Tierra permanecieron resguardados en herbarios físicos, accesibles únicamente para un reducido grupo de especialistas.

Hoy, la transformación digital está convirtiendo estos históricos almacenes en recursos abiertos y globales para investigadores de todo el planeta, democratizando el conocimiento científico en favor de la vida silvestre.
El valor de estandarizar la información
Uno de los pilares fundamentales de esta transición es la capacidad de generar información estandarizada, comparable y de alta calidad.
Esto permite a las naciones optimizar y rediseñar sus estrategias de monitoreo y conservación. La magnitud de la crisis actual demuestra que ningún país ni institución puede enfrentar este desafío de manera aislada, volviendo la colaboración internacional un requisito obligatorio.

La inteligencia artificial como aliada y desafío
En este nuevo panorama, la inteligencia artificial (IA) emerge como un motor de aceleración sin precedentes, permitiendo integrar enormes volúmenes de datos y proyectar modelos ecológicos a velocidades asombrosas.
Herramientas como los sistemas de aprendizaje automático facilitan la identificación de grupos botánicos difíciles de distinguir, agilizan las tareas taxonómicas y liberan tiempo para que los expertos se concentren en el descubrimiento de especies completamente nuevas.

Sin embargo, los científicos advierten que la tecnología no es una solución mágica por sí sola. La conservación real de la inmensa mayoría de las especies silvestres depende directamente de los acuerdos y el tejido sociocultural de las comunidades locales y sus gobernantes, quienes deben validar e implementar los soportes técnicos en territorio.
Resultados tangibles a escala global
Instituciones de prestigio mundial, como el jardín botánico Kew Gardens, han completado hitos históricos al digitalizar más de 7.4 millones de especímenes micológicos y botánicos.
Este esfuerzo monumental ya rinde frutos concretos: en Costa Rica, la combinación de registros físicos y digitales incrementó en casi un 20 % la diversidad de hongos conocida, mientras que en Honduras reveló que el 33 % de las plantas identificadas en áreas protegidas no estaban incluidas en los planes oficiales de manejo.

La era digital abre las puertas a datos y herramientas sin precedentes, ofreciendo una visión rica y emocionante para el futuro de la biodiversidad y permitiendo que la comunidad científica global actúe con un impacto más rápido y certero que nunca.
Primicias Rurales
Fuente: Mongabay Latam
Jun 24, 2026 | Actualidad, Agricultura, Especial, Informes Técnicos
El Sexto Informe sobre el Estado de las Plantas y los Hongos del Mundo, elaborado por Kew Gardens con participación chilena, advierte que la magnitud real de la crisis de biodiversidad aún es desconocida. El documento destaca además cómo la inteligencia artificial y la digitalización están transformando el estudio y la conservación de especies a nivel global.
Buenos Aires, miércoles 24 de junio (PR/26)–La biodiversidad mundial enfrenta una crisis más profunda de lo que se pensaba. Sin embargo, una nueva generación de herramientas digitales está ofreciendo oportunidades inéditas para comprender y proteger plantas y hongos antes de que desaparezcan.

Esa es una de las principales conclusiones del informe State of the World’s Plants and Fungi 2026, elaborado por Kew Gardens (Reino Unido), junto a más de 400 científicas y científicos de 40 países, incluyendo investigadores del Instituto de Ecología y Biodiversidad (IEB).
El reporte analiza cómo la inteligencia artificial (IA), la digitalización de colecciones biológicas y el intercambio global de datos están transformando la investigación sobre biodiversidad y las estrategias de conservación.
El informe es desarrollado por Royal Botanic Gardens Kew, una de las instituciones científicas más influyentes del mundo en investigación botánica, micología y conservación de la biodiversidad.
Con sede en el Reino Unido y más de 260 años de historia, alberga algunas de las colecciones biológicas más importantes del planeta y lidera iniciativas internacionales destinadas a documentar, estudiar y proteger la diversidad de plantas y hongos.
Las plantas y los hongos sostienen la vida en la Tierra: regulan el clima, almacenan carbono y proporcionan alimentos, medicamentos y materias primas.
Sin embargo, las y los investigadores advierten que aún existe un enorme vacío de conocimiento sobre cuántas especies existen realmente, dónde se encuentran y cuáles son las amenazas que enfrentan.

Actualmente, 29.748 especies de plantas y 411 especies de hongos están catalogadas como amenazadas de extinción. No obstante, solo una pequeña proporción de las especies conocidas ha sido evaluada formalmente, lo que sugiere que la verdadera magnitud de la crisis podría ser mucho mayor.
Además, el informe estima que más de 100 mil especies de plantas y más de 2 millones de especies de hongos aún no han sido descritas por la ciencia y que muchas de ellas podrían extinguirse antes siquiera de ser descubiertas.

Chile aporta datos clave para enfrentar la crisis de biodiversidad
Frente a este escenario, el informe destaca que la digitalización de colecciones biológicas y la integración de datos se han convertido en herramientas fundamentales para mejorar el conocimiento sobre la biodiversidad y orientar acciones de conservación.
En ese contexto, Chile aparece como uno de los casos destacados de América Latina por sus avances en la construcción de información digital sobre plantas.

Estos esfuerzos fueron documentados en uno de los capítulos del informe, elaborado por Ricardo Segovia y Pablo Guerrero, investigadores del Instituto de Ecología y Biodiversidad (IEB) y del Programa BIODATA.
El capítulo destaca la integración de más de 120 mil registros digitalizados de plantas provenientes de herbarios chilenos (cifra que continúa creciendo de manera sostenida), los que representan más de 3.900 especies y han permitido construir un inventario estandarizado de la biodiversidad nacional y avanzar hacia un catálogo actualizado de las especies presentes en el país.
Los investigadores destacan que estas herramientas son fundamentales para enfrentar la crisis de biodiversidad, ya que facilitan la investigación, el monitoreo y la toma de decisiones para la conservación.

Una revolución digital para la biodiversidad
Para Ricardo Segovia, uno de los principales aportes del informe es que entrega información estandarizada y de alta calidad para fortalecer la conservación de la biodiversidad.
«Este informe reúne información transparente y comparable a nivel mundial, permitiendo a los países mejorar sus estrategias de monitoreo y conservación. Al mismo tiempo, muestra que enfrentar la crisis de biodiversidad requiere colaboración internacional, porque ningún país ni institución puede abordar este desafío por sí solo», señala.

Todo esto es particularmente relevante si se considera que, durante siglos, millones de especímenes de plantas y hongos recolectados en todo el mundo permanecieron almacenados en herbarios y colecciones científicas, accesibles solo para un reducido
grupo de especialistas.
Hoy, gracias a la digitalización, estas colecciones están siendo transformadas en recursos abiertos para investigadores de todo el planeta.
Como parte de este esfuerzo, Kew completó recientemente la digitalización de sus 7,4 millones de especímenes botánicos y micológicos, una de las mayores iniciativas de este tipo a nivel mundial. La disponibilidad de estas colecciones está permitiendo descubrir especies nuevas, corregir errores de identificación, reconstruir cambios históricos en la biodiversidad y mejorar las decisiones de conservación.
La inteligencia artificial también está comenzando a desempeñar un papel clave. Los sistemas de aprendizaje automático pueden ayudar a identificar grupos de plantas difíciles de distinguir, acelerar el trabajo taxonómico y permitir que los especialistas concentren esfuerzos en especies potencialmente nuevas para la ciencia.
Extinción subestimada
Uno de los hallazgos más relevantes del informe es que los métodos tradicionales para determinar si una especie está extinta podrían estar dejando fuera una parte importante de la realidad.
Muchas especies son extremadamente raras o habitan zonas poco exploradas, por lo que su ausencia en los registros no necesariamente significa que hayan desaparecido. Por otro lado, también es posible que numerosas especies se hayan extinguido sin que su pérdida haya sido documentada.
Por ello, el informe propone incorporar modelos probabilísticos y herramientas estadísticas que permitan estimar con mayor precisión la probabilidad de extinción utilizando registros históricos, observaciones recientes y colecciones digitalizadas.
La digitalización también está proporcionando nuevas evidencias sobre los impactos del cambio climático. Gracias al análisis de millones de especímenes digitalizados mediante inteligencia artificial, investigadores han demostrado que los tiempos de floración de numerosas especies están cambiando a escala global, alterando relaciones ecológicas fundamentales entre plantas y polinizadores.

Hongos: una nueva frontera científica
Otro de los avances destacados por el informe es la capacidad de obtener ADN de alta calidad a partir de especímenes de hongos recolectados hace hasta 180 años.
Este logro abre nuevas posibilidades para estudiar especies históricas y aprovechar la enorme información contenida en colecciones científicas de todo el mundo.
Las y los autores destacan que los estudios podrían contribuir al descubrimiento de nuevos medicamentos, al desarrollo de herramientas para proteger cultivos y a una mejor comprensión de enfermedades emergentes.

Para impulsar esta área, Kew y sus socios están trabajando en la creación de la mayor biblioteca genómica de hongos del mundo, con miles de especies secuenciadas digitalmente.
Un esfuerzo global para proteger la vida
El informe concluye que mejorar el acceso a los datos sobre biodiversidad y fortalecer la colaboración internacional son medidas fundamentales para enfrentar la crisis de extinción.
Los autores advierten que herramientas como la IA y la digitalización sólo
podrán desplegar todo su potencial si se acompañan de inversiones sostenidas en investigación, colecciones biológicas, formación de especialistas e intercambio equitativo de información entre países.
En un contexto de acelerada pérdida de biodiversidad, la revolución digital aparece como una herramienta decisiva para comprender mejor la vida en la Tierra y actuar a tiempo para protegerla.
Primicias Rurales
Fuente: laderasur
Jun 21, 2026 | Especial
Una planta en Pilar cuadruplicó su rendimiento con tecnología, produce sin interrupciones climáticas y abastece a la mitad del país.
Buenos Aires, domingo 21 junio (PR/26) — En Argentina, cuando se cosecha trigo se espera el verano. Cuando se cosecha uva, se espera el otoño. Cuando se cosecha champignon en Pilar, se espera el día siguiente.
A diferencia de casi cualquier otro cultivo del país, la producción de hongos funciona de manera continua. Mientras algunas cámaras están en plena cosecha, otras atraviesan la etapa de incubación.
Otras cámaras se preparan para recibir un nuevo ciclo de cultivo. El resultado es un flujo constante de producción: más de 38.000 kilos semanales cosechados a la mañana, empacados a la tarde y en góndola al día siguiente.
Con una producción que supera los 2 millones de kilos anuales, Hongos del Pilar abastece entre el 45% y el 50% del mercado nacional de champignones y portobellos.
Un modelo que combina tecnología, planificación y trabajo manual especializado para sostener altos niveles de productividad y calidad. Cuando la actividad arrancó en los años 80, el rendimiento esperado era de alrededor de 7 kilos por metro cuadrado.

Hoy llega a entre 25 y 30. Cuatro veces más producción en el mismo espacio físico, gracias a la incorporación de sistemas de estanterías y controles automatizados de temperatura, humedad y ventilación.
Estos sistemas automatizados permiten recrear con precisión las condiciones que cada especie necesita para desarrollarse. El proceso comienza con la elaboración del sustrato a partir del compostaje de material orgánico.
Una vez pasteurizado, se inocula el hongo y se traslada a las cámaras de cultivo. La cosecha, al final del ciclo, se realiza de forma manual: uno por uno, los hongos que alcanzan su tamaño óptimo son recolectados por el equipo de producción.
«Una de las particularidades del cultivo de hongos es que trabajamos con organismos vivos que reaccionan a cada cambio de temperatura, humedad o ventilación», explica Laura Márquez, jefa de cultivo de Hongos del Pilar.
«Por eso, gran parte de nuestro trabajo consiste en monitorear permanentemente las condiciones de cultivo para que cada cámara tenga el ambiente que necesita en cada etapa del proceso», detalla la especialista.
El crecimiento de la productividad no ocurrió de manera espontánea. Detrás de esa evolución hubo un proceso sostenido de inversión y modernización tecnológica.
Desde 2019, la planta lleva invertidos más de USD 7 millones en tecnificación y expansión. El objetivo es pasar de los 2 millones de kilos anuales actuales a 3 millones para 2030.
En un contexto donde gran parte de la producción agropecuaria depende de los ciclos estacionales, el cultivo de hongos muestra otra lógica posible: producir alimentos frescos de manera continua.
Esto se logra con altos niveles de eficiencia y un proceso que combina tecnología, conocimiento y trabajo manual especializado.
Primicias Rurales
Fuente: Hongos del PIlar
Jun 17, 2026 | Especial
Un histórico estudio internacional logró dimensionar por primera vez la monumental red fúngica oculta bajo las raíces, abriendo una ventana crucial para entender el almacenamiento de carbono y la lucha contra el cambio climático.
Buenos Aires miercoles 17 de junio (PR/16)–Bajo nuestros pies, en el absoluto silencio del subsuelo, opera la infraestructura biológica más asombrosa y masiva del planeta.
Un consorcio global de científicos ha logrado por primera vez diseñar el primer mapa global de hongos micorrícicos arbusculares, unos microorganismos esenciales que viven en perfecta alianza simbiótica con las raíces de aproximadamente el 70% de las especies de plantas de la Tierra.

Los investigadores estiman que la capa superficial del suelo a nivel mundial contiene aproximadamente 110 billones de kilómetros de filamentos fúngicos
Este hallazgo sin precedentes transforma por completo nuestra comprensión sobre cómo respira, se nutre y procesa los elementos nuestro suelo.
La relación entre estos seres invisibles y el reino vegetal es un ejemplo perfecto de cooperación natural: mediante la fotosíntesis, las plantas capturan la luz y proveen al hongo de carbono vital; a cambio, esta colosal malla subterránea actúa como una extensión ultraeficiente que absorbe agua y nutrientes esenciales, con especial énfasis en el fósforo y el nitrógeno, llegando a rincones de la tierra imposibles de alcanzar para las raíces tradicionales.
Una longitud que desafía los límites de la imaginación humana
Medir el infinito microscópico que habita bajo la superficie supuso un desafío colosal para los científicos, dado que estas estructuras son completamente invisibles a simple vista.
Para desvelar el enigma, la investigación recopiló datos de 322 estudios previos, analizando meticulosamente más de 16.000 muestras de suelo en los ecosistemas más diversos de los cinco continentes.

Utilizando avanzados modelos de aprendizaje automático, lograron estimar de manera precisa la densidad de este tejido vivo a escala planetaria.Los resultados arrojados por el modelo estadístico son simplemente abrumadores.
Se estima que la capa superficial del suelo alberga la impresionante cifra de 110 cuatrillones de kilómetros de hifas vivas, que son los diminutos filamentos que constituyen el esqueleto del hongo. Para poner este número en perspectiva, el ecólogo Justin Stewart, de la Universidad Libre de Ámsterdam, señaló que esta distancia equivale a casi mil millones de veces el trayecto de la Tierra al Sol.
El peso de la vida invisible frente a la humanidad
Para comprender la magnitud física de este gigante oculto, el estudio publicado en la prestigiosa revista Science calculó el peso neto de esta red biológica.
La biomasa global de estos hongos alcanza la friolera de 300 millones de toneladas. Esta cifra resulta impactante al compararla con nuestra propia escala: representa entre cuatro y seis veces más que el peso combinado de todos los seres humanos que habitamos el planeta en la actualidad.

Este colosal peso no es estático; se traduce en una de las mayores fuerzas ecológicas del mundo. Las redes de hifas funcionan como un dinámico sistema de transporte subterráneo que mueve masivas cantidades de nutrientes hacia la vegetación y canaliza anualmente cerca de 1.000 millones de toneladas de carbono hacia el interior del suelo, jugando un papel absolutamente crítico en la regulación del ciclo global de este elemento.
La gran incógnita ante la crisis climática actual
El proceso mediante el cual el carbono viaja al subsuelo es fascinante. Las plantas absorben el dióxido de carbono (CO₂) de la atmósfera y lo transforman en azúcares a través de la fotosíntesis.
Posteriormente, entregan una parte sustancial de este carbono a los hongos, quienes lo distribuyen y estabilizan en la tierra firme, donde puede quedar resguardado durante meses, años o incluso periodos mucho más prolongados.
No obstante, la comunidad científica pide mantener una prudencia rigurosa. El mapa revela que la densidad de estas autopistas fúngicas varía de forma drástica según la región y el ecosistema, lo que significa que su aporte al almacenamiento de carbono es sumamente heterogéneo.
El estudio no asegura que estos hongos incrementen por sí solos el secuestro neto a largo plazo, ya que una fracción considerable regresa a la atmósfera mediante los procesos biológicos de respiración y descomposición natural.
Determinar qué porcentaje exacto permanece sepultado durante décadas o siglos sigue siendo la gran pregunta abierta de la ciencia actual.
Lejos de postularse como una solución milagrosa o una única red consciente que entrelaza a todo el planeta, el descubrimiento subraya que la verdadera infraestructura biológica que sostiene la vida está oculta.
Este revelador mapa proporciona la imagen más detallada lograda hasta la fecha de un universo subterráneo fundamental, cuyo cuidado y conservación resultan imperativos para salvaguardar el equilibrio ecológico y la productividad de los suelos de nuestro mundo.
Fuente: El Espectador/ Science / Universidad Libre de Ámsterdam