El mapa secreto del subsuelo: Revelan la descomunal autopista de hongos que conecta la vida terrestre y absorbe el carbono global

El mapa secreto del subsuelo: Revelan la descomunal autopista de hongos que conecta la vida terrestre y absorbe el carbono global

Un histórico estudio internacional logró dimensionar por primera vez la monumental red fúngica oculta bajo las raíces, abriendo una ventana crucial para entender el almacenamiento de carbono y la lucha contra el cambio climático.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Buenos Aires miercoles 17 de junio (PR/16)–Bajo nuestros pies, en el absoluto silencio del subsuelo, opera la infraestructura biológica más asombrosa y masiva del planeta.

Un consorcio global de científicos ha logrado por primera vez diseñar el primer mapa global de hongos micorrícicos arbusculares, unos microorganismos esenciales que viven en perfecta alianza simbiótica con las raíces de aproximadamente el 70% de las especies de plantas de la Tierra.

Los investigadores estiman que la capa superficial del suelo a nivel mundial contiene aproximadamente 110 billones de kilómetros de filamentos fúngicos

 

Este hallazgo sin precedentes transforma por completo nuestra comprensión sobre cómo respira, se nutre y procesa los elementos nuestro suelo.

La relación entre estos seres invisibles y el reino vegetal es un ejemplo perfecto de cooperación natural: mediante la fotosíntesis, las plantas capturan la luz y proveen al hongo de carbono vital; a cambio, esta colosal malla subterránea actúa como una extensión ultraeficiente que absorbe agua y nutrientes esenciales, con especial énfasis en el fósforo y el nitrógeno, llegando a rincones de la tierra imposibles de alcanzar para las raíces tradicionales.

Una longitud que desafía los límites de la imaginación humana

 

Medir el infinito microscópico que habita bajo la superficie supuso un desafío colosal para los científicos, dado que estas estructuras son completamente invisibles a simple vista.

Para desvelar el enigma, la investigación recopiló datos de 322 estudios previos, analizando meticulosamente más de 16.000 muestras de suelo en los ecosistemas más diversos de los cinco continentes.

Utilizando avanzados modelos de aprendizaje automático, lograron estimar de manera precisa la densidad de este tejido vivo a escala planetaria.Los resultados arrojados por el modelo estadístico son simplemente abrumadores.

Se estima que la capa superficial del suelo alberga la impresionante cifra de 110 cuatrillones de kilómetros de hifas vivas, que son los diminutos filamentos que constituyen el esqueleto del hongo. Para poner este número en perspectiva, el ecólogo Justin Stewart, de la Universidad Libre de Ámsterdam, señaló que esta distancia equivale a casi mil millones de veces el trayecto de la Tierra al Sol.

El peso de la vida invisible frente a la humanidad

 

Para comprender la magnitud física de este gigante oculto, el estudio publicado en la prestigiosa revista Science calculó el peso neto de esta red biológica.

La biomasa global de estos hongos alcanza la friolera de 300 millones de toneladas. Esta cifra resulta impactante al compararla con nuestra propia escala: representa entre cuatro y seis veces más que el peso combinado de todos los seres humanos que habitamos el planeta en la actualidad.

Este colosal peso no es estático; se traduce en una de las mayores fuerzas ecológicas del mundo. Las redes de hifas funcionan como un dinámico sistema de transporte subterráneo que mueve masivas cantidades de nutrientes hacia la vegetación y canaliza anualmente cerca de 1.000 millones de toneladas de carbono hacia el interior del suelo, jugando un papel absolutamente crítico en la regulación del ciclo global de este elemento.

La gran incógnita ante la crisis climática actual

 

El proceso mediante el cual el carbono viaja al subsuelo es fascinante. Las plantas absorben el dióxido de carbono (CO₂) de la atmósfera y lo transforman en azúcares a través de la fotosíntesis.

Posteriormente, entregan una parte sustancial de este carbono a los hongos, quienes lo distribuyen y estabilizan en la tierra firme, donde puede quedar resguardado durante meses, años o incluso periodos mucho más prolongados.

No obstante, la comunidad científica pide mantener una prudencia rigurosa. El mapa revela que la densidad de estas autopistas fúngicas varía de forma drástica según la región y el ecosistema, lo que significa que su aporte al almacenamiento de carbono es sumamente heterogéneo.

El estudio no asegura que estos hongos incrementen por sí solos el secuestro neto a largo plazo, ya que una fracción considerable regresa a la atmósfera mediante los procesos biológicos de respiración y descomposición natural.

Determinar qué porcentaje exacto permanece sepultado durante décadas o siglos sigue siendo la gran pregunta abierta de la ciencia actual.

Lejos de postularse como una solución milagrosa o una única red consciente que entrelaza a todo el planeta, el descubrimiento subraya que la verdadera infraestructura biológica que sostiene la vida está oculta.

Este revelador mapa proporciona la imagen más detallada lograda hasta la fecha de un universo subterráneo fundamental, cuyo cuidado y conservación resultan imperativos para salvaguardar el equilibrio ecológico y la productividad de los suelos de nuestro mundo.

Primicias Rurales

 

Fuente: El Espectador/ Science / Universidad Libre de Ámsterdam
El negocio que crece en la tierra: Argentina impulsa reino fungi, un mercado de más de US$ 4.600 millones

El negocio que crece en la tierra: Argentina impulsa reino fungi, un mercado de más de US$ 4.600 millones

Granjas artesanales, suplementos que facturan millones, packaging de lujo y biotecnología que captó la atención de Silicon Valley. En Argentina, los hongos dejaron de ser relleno de tarta para convertirse en un mercado de US$ 4.670 millones con protagonistas que vieron lo que otros todavía no.

 

 

Foto: gírgolas, hongos comestibles que son un boom gastronómico

 

 

 

 

 

 

Buenos Aires, jueves 11 de junio (PR/16)–Del shiitake al laboratorio: cómo los hongos se convirtieron en uno de los negocios más prometedores de Argentina. Durante demasiadas décadas, el hongo fue, en la mesa argentina, un ingrediente secundario.

Relleno de tarta, salsa de paso, guarnición sin pretensiones. Hoy esa historia cambió por completo. En América Latina, el mercado de productos derivados del hongo ya vale US$ 4.670 millones y se proyecta que alcance los US$ 7.120 millones en 2035.

A nivel global, el sector crece al 5,6% anual y podría llegar a US$ 123.700 millones en 2034, según IMARC Group.

 

 

 

El salto no es casualidad. Tres fuerzas convergieron al mismo tiempo: el auge de las dietas basadas en proteínas vegetales, la búsqueda de materiales sostenibles que reemplacen al plástico, y el interés científico —y financiero— en los compuestos bioactivos del hongo como alternativa terapéutica. Argentina no es ajena a ninguna de esas tres corrientes.

En los últimos años emergió un ecosistema local que las procesa a su manera: con jóvenes emprendedores que arrancaron desde cero, ciencia pública como respaldo y ambiciones que, en algunos casos, ya superaron las fronteras de la región.

 

Cultivar antes que nadie

 

El argentino consume en promedio 30 gramos de hongos por año. En Europa y Asia, esa cifra oscila entre 3 y 9 kilos per cápita. Esa brecha no es solo alimentaria: es una oportunidad de negocio que Santiago Rubio Martínez y Alejo Botana vieron antes que la mayoría.

Los dos venían de otro mundo. Rubio Martínez trabajaba en un banco; Botana, en una aerolínea. Lo que los unió fue una observación simple: Botana cultivaba hongos en casa como pasatiempo, y el mercado empezaba a pedir variedades que nadie producía a escala en Argentina.

En diciembre de 2023, con US$ 10.000 cada uno de sus ahorros, montaron The Mushroom, una granja en Vicente López dedicada a variedades gourmet: melena de león, chestnut, enoki dorado.

«Fuimos bastante mandados. Nuestro estudio de mercado fue ver cómo en redes y sitios web se hablaba de hongos que quizás hace unos años nadie mencionaba», admite Rubio Martínez.

Arrancaron produciendo 200 kilos mensuales y los agotaban antes de terminar el mes. Para la tercera semana ya no tenían stock. Los chefs internacionales se entusiasmaron, el boca en boca fue imparable. Hoy producen 1.000 kilos por mes y el objetivo para 2027 es llegar a entre 2.000 y 2.500 kilos mensuales en un espacio mayor.

 

 

 

El modelo de negocio también les dio una sorpresa: pensaban apuntar al consumidor final y terminaron con más del 50% de sus ventas en restaurantes, donde la regularidad del abastecimiento fue la clave para que los chefs pudieran incluirlos en el menú de forma permanente.

El próximo desafío no es de producción, sino cultural. «La gente los quiere pero no sabe cómo cocinarlos», dicen. La respuesta está en marcha: recetarios, influencers de cocina y, en el horizonte, un canal de YouTube con chefs y recetas simples.

 

El hongo como estilo de vida

 

Santino Martínez no llegó a los hongos adaptógenos buscando un negocio. Empezó a cultivarlos por cuenta propia y a sentir sus efectos. Hace tres años, junto a su socio Claudio Aponte, lanzó Fungalia, una línea de bebidas funcionales en polvo —cacao, chai, golden milk y matcha— pensadas como alternativa al café y formuladas con extracto de hongos funcionales. Dos gramos de hongos adaptógenos por taza.

Arrancaron con US$ 70.000 de capital propio y en menos de 12 meses facturaron US$ 1 millón. Todo online, sin local físico, sin distribución tradicional. El motor fue el contenido: 120 anuncios activos por día en Instagram, TikTok y Google Ads, con una lógica clara.

«Monitoreamos todo el tiempo lo que funciona y lo que no, nos vamos adaptando a lo que el consumidor pide», resume Martínez. La fábrica propia en Vicente López opera con habilitación ANMAT y certificación como Empresa B: packaging 100% biocompostable, bajo consumo de agua y energía.

 

                           Santiago Rubio Martínez y Alejo Botana, fundadores de The Mushroom. 

 

El mayor desafío, dice, no fue la producción sino la educación. «La gente generalmente no sabe lo que es un hongo adaptógeno. Nuestro primer trabajo siempre es salir a explicar los beneficios, cómo actúa sobre el cuerpo». La estrategia fue trabajar con médicos, influencers de nicho y referentes gastronómicos.

«No medimos el impacto en ventas, sino en cómo le cambiamos los hábitos a la gente. Competimos contra el café, contra el estrés constante, contra vivir acelerados. Vendemos hábitos, no una moda«.

 

Micelio de lujo

 

Denise Pañella encontró en el micelio —la red de filamentos subterráneos que forma la raíz de los hongos— una oportunidad de otro orden: estética, materiales del futuro y lujo.

Diseñadora industrial recibida en pandemia en la UBA, retomó una línea de investigación que había descartado en su tesis.

Junto a biólogas del CONICET pasó años ajustando formulaciones hasta entender que no estaba desarrollando un solo producto, sino un material multifacético: dependiendo del residuo agrícola y del proceso de cultivo, sus propiedades cambian completamente.

 

 

Denise Pañella, fundadora de Mosh.

 

 

Su empresa, Mosh, acumula más de US$ 450.000 de inversión volcados principalmente en investigación, desarrollo y equipamiento. Hoy opera con un equipo de 12 personas y está en plena mudanza hacia una planta semiindustrial de 500 m² en Buenos Aires.

La estrategia de entrada de esta emprendedora de 30 años fue contundente: llevó 18 m² de obra —piezas de diseño, joyas y muestras— a la Design Week de Milán. Volvió con conversaciones abiertas con Dior para drops, packs y eventos.

«El desafío real no es demostrar si el material genera interés, porque ya es un hecho. El desafío verdadero es construir infraestructura para responder a esa demanda».

 

La apuesta que captó a Silicon Valley

El extremo más disruptivo del ecosistema fungi argentino está en lo que cualquiera asociaría con «hongos psicodélicos». Y sin embargo, es también donde está la inversión más grande.

Victoria Costa Paz, cofundadora y CEO de Eywa Biotech, lleva cuatro años desarrollando una tecnología que no extrae psilocibina de hongos, sino que imita sus mecanismos para producirla mediante biosíntesis con estándares farmacéuticos y a una fracción del costo tradicional.

El objetivo: tratamientos de alta calidad, sin efectos secundarios, para pacientes con padecimientos psiquiátricos.

Costa Paz, de 28 años, llegó a los hongos por un camino improbable. Estudió Comunicación, trabajó en corporaciones y startups. Hizo un máster en Negocios y Tecnología en UdeSA durante la pandemia y, en paralelo, un curso de bioplásticos donde tuvo su primer contacto con los hongos como material. El click definitivo llegó a través de un equipo uruguayo que estudiaba la psilocibina para el tratamiento de la depresión. «Los ensayos clínicos en EE.UU. mostraban que era cuatro veces más eficiente que un antidepresivo en casos de depresión mayor y estrés postraumático», explica.

Para financiar ese desarrollo, Eywa recaudó US$ 4,85 millones en dos rondas de inversión. El hito más visible: una ronda de US$ 2,5 millones liderada por Tim Draper, el inversor de Tesla y Skype.

El equipo hoy es de 16 personas con una distribución deliberada: 70% ciencia, 30% negocios. Ya pasaron de escala laboratorio a biorreactores de 30 litros; el próximo salto son 200 litros, directamente en Australia, con calidad suficiente para estar en farmacias. La empresa proyecta US$ 40 millones de facturación en cinco años.

«Estamos al inicio de una revolución, pero de otro tipo», sintetiza Costa Paz. «Hay cosas que ya existen en la naturaleza y que con más ciencia e innovación podemos traer a nuestro favor, sin que los procesos sean nocivos». Del shiitake a la psilocibina, el reino fungi argentino tiene mucho más por delante que por atrás.

 

 

Primicias rurales
Fuente: FORBES
Gírgolas: el hongo que transforma residuos en una oportunidad rentable

Gírgolas: el hongo que transforma residuos en una oportunidad rentable

Un cultivo sustentable, de bajo impacto ambiental y con creciente demanda que se posiciona como una alternativa productiva ideal para pequeños emprendedores y productores agroecológicos.

Buenos Aires, domingo 10 de mayo (PR/26) .- La producción de gírgolas, el hongo comestible conocido científicamente como Pleurotus ostreatus, atraviesa un momento de fuerte expansión gracias al interés de los consumidores por los alimentos saludables y a las ventajas económicas y ambientales que ofrece su cultivo.

Consideradas uno de los hongos más versátiles y fáciles de producir, las gírgolas pueden cultivarse sobre residuos agrícolas como paja, aserrín o restos de cultivos, convirtiendo materiales de descarte en alimentos de alto valor nutricional. Esta característica convierte a la actividad en una alternativa sustentable y de bajo impacto ambiental.

Especialistas destacan que el cultivo requiere una inversión inicial moderada y puede desarrollarse en pequeños espacios, lo que abre oportunidades tanto para emprendimientos familiares como para proyectos de producción agroecológica urbana y periurbana.

Además de su rentabilidad, las gírgolas poseen importantes propiedades nutricionales: son ricas en proteínas, vitaminas, minerales y fibra, y su consumo continúa creciendo en restaurantes, ferias y mercados especializados.

Con el objetivo de acercar conocimientos técnicos a nuevos productores, distintos espacios de capacitación impulsan microcursos que permiten conocer las características del cultivo, las técnicas de producción, las condiciones ambientales necesarias y recomendaciones para la conservación y comercialización del producto.

El interés creciente por las gírgolas refleja una tendencia global: producir alimentos de manera más sustentable, aprovechando recursos disponibles y generando nuevas oportunidades económicas a escala local.

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Primicias Rurales

Fuente; PROCADIS – INTA

El despertar de los hongos: Un encuentro anual que consolida a la comunidad fungi en Argentina y al turismo regenerativo

El despertar de los hongos: Un encuentro anual que consolida a la comunidad fungi en Argentina y al turismo regenerativo

Primicias Rurales estuvo en el Cuarto Encuentro Claromecó Fungi y participó de todas las actividades: recorrimos en búsqueda de hongos silvestres, aprendimos nociones sobre cómo cultivarlos y cocinarlos. Pero le damos la palabra al motor de esta iniciativa, la especialista Emilia García Ventureyra.

 

 

 

 

 

Claromecó, Buenos Aires,  miércoles 7 mayo (PR/26) — Por Emilia García Ventureyra (en la foto).

Este año nos encontramos con unas 50 personas llegadas de distintos rincones del país. Buenos Aires, CABA, Esquel, San Juan, Concepción del Uruguay, Tres Arroyos … cada asistente trajo su propia energía. Familias, jóvenes, productores, emprendedores, estudiantes y científicos se reunieron en torno a una misma curiosidad: el mundo fungi.

 

 

 

 

 

Pedro Lobos en el bosque /Investigador

 

 

 

Las charlas fueron un punto de encuentro vibrante. Escuchar a Edgardo Albertó, Carolina Barroetaveña, Belén Pildain, Tomás de TrufaLab, Miss Fungi y Ané de La Gitana Fungi despertó entusiasmo en más de 150 asistentes. Allí se sintió la fuerza de la comunidad, la pasión compartida y la chispa de nuevas ideas.

La Feria Fungi desplegó más de 20 propuestas distintas. Desde comida saludable y cosmética natural hasta bibliografía especializada, diseño gráfico, impresiones y productos con hongos adaptógenos. Cada stand fue un hallazgo, una ventana a la creatividad y al potencial de este universo.

La cantina fungi fue otra revelación: platos elaborados con hongos que sorprendieron y conquistaron paladares. La aceptación fue total, y quedó claro que la gastronomía fungi tiene mucho por ofrecer.

Lo más valioso, quizás, fue la gratitud expresada por los asistentes. La calidad de los investigadores, la cercanía de los guías, los vínculos que nacieron y los proyectos que se gestaron. Todo ello dejó la sensación de que la comunidad fungi se fortalece y se expande.

También reconocemos que hay aspectos de logística y organización que debemos seguir afinando. Pero cada edición nos enseña, nos ayuda a crecer y nos confirma que este espacio se consolida como parte del turismo regenerativo y la difusión del mundo fungi.

Un balance que no es sólo números ni actividades, sino huellas compartidas.

Gracias por ser parte de esta experiencia inolvidable.

Coord. Emilia García Ventureyra. Encuentro anual Identificación de hongos silvestres Claromecó Fungi,. Subcomisión Micología – Asoc. Civíl Escuela Agrícola Claromecó. Mat nº44688 – Legajo nº 227184. Email: escuelaagricolaclaromeco@gmail.com

Variedad de hongos en una corteza                                             Paisaje de Claromecó (fotos de María Marta Cafiero)

Primicias Rurales

El Reino Fungi se cita en Claromecó: ciencia y naturaleza para el próximo fin de semana largo

El Reino Fungi se cita en Claromecó: ciencia y naturaleza para el próximo fin de semana largo

Del 1 al 3 de mayo, Claromecó celebra la 4ta edición del Encuentro Fungi, una cita que une ciencia del CONICET y naturaleza. El evento ofrecerá caminatas en búsqueda de hongos, talleres de cultivo y gastronomía bajo el concepto de turismo regenerativo.

 

 

Claromecó, Tres Arroyos, miércoles 29 abril (PR/26) — El próximo 1 de mayo no será un inicio de mes cualquiera para el sur bonaerense. Con el impulso del turismo regenerativo, la localidad costera de Claromecó se prepara para recibir la 4ta edición del Encuentro Fungi, un evento que ya es referencia nacional para los amantes de la micología (que estudia el Reino Fungi) y la vida sustentable.

Organizado en conjunto por la ONG EAC y el CONICET (CERZOS), este encuentro sin fines de lucro propone tres jornadas de inmersión total en el universo de los hongos, combinando el rigor científico con la calidez de la comunidad local.

Cronograma de actividades: Entre lupas y fogones

El evento arranca el viernes 1 de mayo con la primera caminata fungi, seguida de una merienda y el taller técnico “Foco en el objeto”, donde los asistentes podrán analizar los hallazgos del día bajo microscopios y lupas.

El sábado 2 de mayo, la jornada se diversifica con una feria y charlas abiertas gratuitas. Además, se dictarán talleres especializados sobre hongos adaptógenos (a cargo de Patagonia Fungi) y técnicas de cultivo de hongos comestibles y medicinales.

El cierre, previsto para el domingo 3 de mayo, tendrá un tinte gastronómico con el taller “Hongos entre panes”, dirigido por el chef Miguel Buffo, que culminará con una degustación y brindis tras la segunda salida de campo.

 

Un panel de expertos de primer nivel

La relevancia del encuentro queda demostrada por la presencia de referentes como el Dr. Edgardo Albertó (INTECH Chascomús), la Dra. Carolina Barroetaveña (CIEFAP Esquel) y el Dr. Bernardo Lechner (UBA), quienes aportarán su conocimiento en micología aplicada y divulgación científica.

 

Claromecó: Un destino con huella positiva

Más allá del estudio de los hongos, la propuesta busca consolidar un modelo de turismo regenerativo. Las extensas playas de arena fina y el emblemático faro de 54 metros sirven de escenario para actividades que fomentan la observación consciente y el respeto por el entorno natural.

Para quienes busquen sumarse a esta experiencia que conecta ciencia, comunidad y naturaleza, la organización ha habilitado el correo fungiclaromeco@gmail.com para consultas y acreditaciones de prensa.

Fuente: Emilia García Ventureyra

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