Reciente informe de Kew Gardens logra digitalizar más de 7 millones de plantas y hongos del mundo

Reciente informe de Kew Gardens logra digitalizar más de 7 millones de plantas y hongos del mundo

El Sexto Informe sobre el Estado de las Plantas y los Hongos del Mundo, elaborado por Kew Gardens con participación chilena, advierte que la magnitud real de la crisis de biodiversidad aún es desconocida. El documento destaca además cómo la inteligencia artificial y la digitalización están transformando el estudio y la conservación de especies a nivel global.

 

 

 

 

 

 

 

Buenos Aires, miércoles 24 de junio (PR/26)–La biodiversidad mundial enfrenta una crisis más profunda de lo que se pensaba. Sin embargo, una nueva generación de herramientas digitales está ofreciendo oportunidades inéditas para comprender y proteger plantas y hongos antes de que desaparezcan.

 

 

Reciente informe de Kew Gardens logra digitalizar más de 7 millones de plantas y hongos del mundo | Ladera Sur

 

 

Esa es una de las principales conclusiones del informe State of the World’s Plants and Fungi 2026, elaborado por Kew Gardens (Reino Unido), junto a más de 400 científicas y científicos de 40 países, incluyendo investigadores del Instituto de Ecología y Biodiversidad (IEB).

El reporte analiza cómo la inteligencia artificial (IA), la digitalización de colecciones biológicas y el intercambio global de datos están transformando la investigación sobre biodiversidad y las estrategias de conservación.

El informe es desarrollado por Royal Botanic Gardens Kew, una de las instituciones científicas más influyentes del mundo en investigación botánica, micología y conservación de la biodiversidad.

Con sede en el Reino Unido y más de 260 años de historia, alberga algunas de las colecciones biológicas más importantes del planeta y lidera iniciativas internacionales destinadas a documentar, estudiar y proteger la diversidad de plantas y hongos.

Las plantas y los hongos sostienen la vida en la Tierra: regulan el clima, almacenan carbono y proporcionan alimentos, medicamentos y materias primas.

Sin embargo, las y los investigadores advierten que aún existe un enorme vacío de conocimiento sobre cuántas especies existen realmente, dónde se encuentran y cuáles son las amenazas que enfrentan.

 

Reciente informe de Kew Gardens logra digitalizar más de 7 millones de plantas y hongos del mundo | Ladera Sur

 

 

Actualmente, 29.748 especies de plantas y 411 especies de hongos están catalogadas como amenazadas de extinción. No obstante, solo una pequeña proporción de las especies conocidas ha sido evaluada formalmente, lo que sugiere que la verdadera magnitud de la crisis podría ser mucho mayor.

Además, el informe estima que más de 100 mil especies de plantas y más de 2 millones de especies de hongos aún no han sido descritas por la ciencia y que muchas de ellas podrían extinguirse antes siquiera de ser descubiertas.

 

 

Reciente informe de Kew Gardens logra digitalizar más de 7 millones de plantas y hongos del mundo | Ladera Sur

 

 

 

Chile aporta datos clave para enfrentar la crisis de biodiversidad

 

Frente a este escenario, el informe destaca que la digitalización de colecciones biológicas y la integración de datos se han convertido en herramientas fundamentales para mejorar el conocimiento sobre la biodiversidad y orientar acciones de conservación.

En ese contexto, Chile aparece como uno de los casos destacados de América Latina por sus avances en la construcción de información digital sobre plantas.

 

EstáPasando Más de 7 millones de plantas y hongos han sido digitalizados en un esfuerzo global que busca acelerar el conocimiento y la conservación de la biodiversidad.🌱🪻 Todos los detalles aquí. 👇🏽

 

 

Estos esfuerzos fueron documentados en uno de los capítulos del informe, elaborado por Ricardo Segovia y Pablo Guerrero, investigadores del Instituto de Ecología y Biodiversidad (IEB) y del Programa BIODATA.

El capítulo destaca la integración de más de 120 mil registros digitalizados de plantas provenientes de herbarios chilenos (cifra que continúa creciendo de manera sostenida), los que representan más de 3.900 especies y han permitido construir un inventario estandarizado de la biodiversidad nacional y avanzar hacia un catálogo actualizado de las especies presentes en el país.

Los investigadores destacan que estas herramientas son fundamentales para enfrentar la crisis de biodiversidad, ya que facilitan la investigación, el monitoreo y la toma de decisiones para la conservación.

 

 

Biodiversidad: la IA rescata 7,4 millones de especímenes

 

 

Una revolución digital para la biodiversidad

 

Para Ricardo Segovia, uno de los principales aportes del informe es que entrega información estandarizada y de alta calidad para fortalecer la conservación de la biodiversidad.

«Este informe reúne información transparente y comparable a nivel mundial, permitiendo a los países mejorar sus estrategias de monitoreo y conservación. Al mismo tiempo, muestra que enfrentar la crisis de biodiversidad requiere colaboración internacional, porque ningún país ni institución puede abordar este desafío por sí solo», señala.

 

Reciente informe de Kew Gardens logra digitalizar más de 7 millones de plantas y hongos del mundo | Ladera Sur

 

 

Todo esto es particularmente relevante si se considera que, durante siglos, millones de especímenes de plantas y hongos recolectados en todo el mundo permanecieron almacenados en herbarios y colecciones científicas, accesibles solo para un reducido
grupo de especialistas.

Hoy, gracias a la digitalización, estas colecciones están siendo transformadas en recursos abiertos para investigadores de todo el planeta.

Como parte de este esfuerzo, Kew completó recientemente la digitalización de sus 7,4 millones de especímenes botánicos y micológicos, una de las mayores iniciativas de este tipo a nivel mundial. La disponibilidad de estas colecciones está permitiendo descubrir especies nuevas, corregir errores de identificación, reconstruir cambios históricos en la biodiversidad y mejorar las decisiones de conservación.

La inteligencia artificial también está comenzando a desempeñar un papel clave. Los sistemas de aprendizaje automático pueden ayudar a identificar grupos de plantas difíciles de distinguir, acelerar el trabajo taxonómico y permitir que los especialistas concentren esfuerzos en especies potencialmente nuevas para la ciencia.

 

Extinción subestimada

 

Uno de los hallazgos más relevantes del informe es que los métodos tradicionales para determinar si una especie está extinta podrían estar dejando fuera una parte importante de la realidad.

Muchas especies son extremadamente raras o habitan zonas poco exploradas, por lo que su ausencia en los registros no necesariamente significa que hayan desaparecido. Por otro lado, también es posible que numerosas especies se hayan extinguido sin que su pérdida haya sido documentada.

Por ello, el informe propone incorporar modelos probabilísticos y herramientas estadísticas que permitan estimar con mayor precisión la probabilidad de extinción utilizando registros históricos, observaciones recientes y colecciones digitalizadas.

La digitalización también está proporcionando nuevas evidencias sobre los impactos del cambio climático. Gracias al análisis de millones de especímenes digitalizados mediante inteligencia artificial, investigadores han demostrado que los tiempos de floración de numerosas especies están cambiando a escala global, alterando relaciones ecológicas fundamentales entre plantas y polinizadores.

 

Reciente informe de Kew Gardens logra digitalizar más de 7 millones de plantas y hongos del mundo | Ladera Sur

 

 

Hongos: una nueva frontera científica

 

Otro de los avances destacados por el informe es la capacidad de obtener ADN de alta calidad a partir de especímenes de hongos recolectados hace hasta 180 años.

Este logro abre nuevas posibilidades para estudiar especies históricas y aprovechar la enorme información contenida en colecciones científicas de todo el mundo.

Las y los autores destacan que los estudios podrían contribuir al descubrimiento de nuevos medicamentos, al desarrollo de herramientas para proteger cultivos y a una mejor comprensión de enfermedades emergentes.

 

 

Para impulsar esta área, Kew y sus socios están trabajando en la creación de la mayor biblioteca genómica de hongos del mundo, con miles de especies secuenciadas digitalmente.

 

Un esfuerzo global para proteger la vida

 

El informe concluye que mejorar el acceso a los datos sobre biodiversidad y fortalecer la colaboración internacional son medidas fundamentales para enfrentar la crisis de extinción.

Los autores advierten que herramientas como la IA y la digitalización sólo
podrán desplegar todo su potencial si se acompañan de inversiones sostenidas en investigación, colecciones biológicas, formación de especialistas e intercambio equitativo de información entre países.

En un contexto de acelerada pérdida de biodiversidad, la revolución digital aparece como una herramienta decisiva para comprender mejor la vida en la Tierra y actuar a tiempo para protegerla.

 

 

 

 

 

Primicias Rurales
Fuente: laderasur

 

El cultivo que no descansa: 38.000 kilos de hongos por semana, todo el año

El cultivo que no descansa: 38.000 kilos de hongos por semana, todo el año

Una planta en Pilar cuadruplicó su rendimiento con tecnología, produce sin interrupciones climáticas y abastece a la mitad del país.

 

Buenos Aires, domingo 21 junio (PR/26) — En Argentina, cuando se cosecha trigo se espera el verano. Cuando se cosecha uva, se espera el otoño. Cuando se cosecha champignon en Pilar, se espera el día siguiente.

A diferencia de casi cualquier otro cultivo del país, la producción de hongos funciona de manera continua. Mientras algunas cámaras están en plena cosecha, otras atraviesan la etapa de incubación.

Otras cámaras se preparan para recibir un nuevo ciclo de cultivo. El resultado es un flujo constante de producción: más de 38.000 kilos semanales cosechados a la mañana, empacados a la tarde y en góndola al día siguiente.

Con una producción que supera los 2 millones de kilos anuales, Hongos del Pilar abastece entre el 45% y el 50% del mercado nacional de champignones y portobellos.

Un modelo que combina tecnología, planificación y trabajo manual especializado para sostener altos niveles de productividad y calidad. Cuando la actividad arrancó en los años 80, el rendimiento esperado era de alrededor de 7 kilos por metro cuadrado.

Reciente informe de Kew Gardens logra digitalizar más de 7 millones de plantas y hongos del mundo

Hoy llega a entre 25 y 30. Cuatro veces más producción en el mismo espacio físico, gracias a la incorporación de sistemas de estanterías y controles automatizados de temperatura, humedad y ventilación.

Estos sistemas automatizados permiten recrear con precisión las condiciones que cada especie necesita para desarrollarse. El proceso comienza con la elaboración del sustrato a partir del compostaje de material orgánico.

Una vez pasteurizado, se inocula el hongo y se traslada a las cámaras de cultivo. La cosecha, al final del ciclo, se realiza de forma manual: uno por uno, los hongos que alcanzan su tamaño óptimo son recolectados por el equipo de producción.

«Una de las particularidades del cultivo de hongos es que trabajamos con organismos vivos que reaccionan a cada cambio de temperatura, humedad o ventilación», explica Laura Márquez, jefa de cultivo de Hongos del Pilar.

«Por eso, gran parte de nuestro trabajo consiste en monitorear permanentemente las condiciones de cultivo para que cada cámara tenga el ambiente que necesita en cada etapa del proceso», detalla la especialista.

El crecimiento de la productividad no ocurrió de manera espontánea. Detrás de esa evolución hubo un proceso sostenido de inversión y modernización tecnológica.

Desde 2019, la planta lleva invertidos más de USD 7 millones en tecnificación y expansión. El objetivo es pasar de los 2 millones de kilos anuales actuales a 3 millones para 2030.

En un contexto donde gran parte de la producción agropecuaria depende de los ciclos estacionales, el cultivo de hongos muestra otra lógica posible: producir alimentos frescos de manera continua.

Esto se logra con altos niveles de eficiencia y un proceso que combina tecnología, conocimiento y trabajo manual especializado.

Primicias Rurales
Fuente: Hongos del PIlar
El mapa secreto del subsuelo: Revelan la descomunal autopista de hongos que conecta la vida terrestre y absorbe el carbono global

El mapa secreto del subsuelo: Revelan la descomunal autopista de hongos que conecta la vida terrestre y absorbe el carbono global

Un histórico estudio internacional logró dimensionar por primera vez la monumental red fúngica oculta bajo las raíces, abriendo una ventana crucial para entender el almacenamiento de carbono y la lucha contra el cambio climático.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Buenos Aires miercoles 17 de junio (PR/16)–Bajo nuestros pies, en el absoluto silencio del subsuelo, opera la infraestructura biológica más asombrosa y masiva del planeta.

Un consorcio global de científicos ha logrado por primera vez diseñar el primer mapa global de hongos micorrícicos arbusculares, unos microorganismos esenciales que viven en perfecta alianza simbiótica con las raíces de aproximadamente el 70% de las especies de plantas de la Tierra.

Los investigadores estiman que la capa superficial del suelo a nivel mundial contiene aproximadamente 110 billones de kilómetros de filamentos fúngicos

 

Este hallazgo sin precedentes transforma por completo nuestra comprensión sobre cómo respira, se nutre y procesa los elementos nuestro suelo.

La relación entre estos seres invisibles y el reino vegetal es un ejemplo perfecto de cooperación natural: mediante la fotosíntesis, las plantas capturan la luz y proveen al hongo de carbono vital; a cambio, esta colosal malla subterránea actúa como una extensión ultraeficiente que absorbe agua y nutrientes esenciales, con especial énfasis en el fósforo y el nitrógeno, llegando a rincones de la tierra imposibles de alcanzar para las raíces tradicionales.

Una longitud que desafía los límites de la imaginación humana

 

Medir el infinito microscópico que habita bajo la superficie supuso un desafío colosal para los científicos, dado que estas estructuras son completamente invisibles a simple vista.

Para desvelar el enigma, la investigación recopiló datos de 322 estudios previos, analizando meticulosamente más de 16.000 muestras de suelo en los ecosistemas más diversos de los cinco continentes.

Utilizando avanzados modelos de aprendizaje automático, lograron estimar de manera precisa la densidad de este tejido vivo a escala planetaria.Los resultados arrojados por el modelo estadístico son simplemente abrumadores.

Se estima que la capa superficial del suelo alberga la impresionante cifra de 110 cuatrillones de kilómetros de hifas vivas, que son los diminutos filamentos que constituyen el esqueleto del hongo. Para poner este número en perspectiva, el ecólogo Justin Stewart, de la Universidad Libre de Ámsterdam, señaló que esta distancia equivale a casi mil millones de veces el trayecto de la Tierra al Sol.

El peso de la vida invisible frente a la humanidad

 

Para comprender la magnitud física de este gigante oculto, el estudio publicado en la prestigiosa revista Science calculó el peso neto de esta red biológica.

La biomasa global de estos hongos alcanza la friolera de 300 millones de toneladas. Esta cifra resulta impactante al compararla con nuestra propia escala: representa entre cuatro y seis veces más que el peso combinado de todos los seres humanos que habitamos el planeta en la actualidad.

Este colosal peso no es estático; se traduce en una de las mayores fuerzas ecológicas del mundo. Las redes de hifas funcionan como un dinámico sistema de transporte subterráneo que mueve masivas cantidades de nutrientes hacia la vegetación y canaliza anualmente cerca de 1.000 millones de toneladas de carbono hacia el interior del suelo, jugando un papel absolutamente crítico en la regulación del ciclo global de este elemento.

La gran incógnita ante la crisis climática actual

 

El proceso mediante el cual el carbono viaja al subsuelo es fascinante. Las plantas absorben el dióxido de carbono (CO₂) de la atmósfera y lo transforman en azúcares a través de la fotosíntesis.

Posteriormente, entregan una parte sustancial de este carbono a los hongos, quienes lo distribuyen y estabilizan en la tierra firme, donde puede quedar resguardado durante meses, años o incluso periodos mucho más prolongados.

No obstante, la comunidad científica pide mantener una prudencia rigurosa. El mapa revela que la densidad de estas autopistas fúngicas varía de forma drástica según la región y el ecosistema, lo que significa que su aporte al almacenamiento de carbono es sumamente heterogéneo.

El estudio no asegura que estos hongos incrementen por sí solos el secuestro neto a largo plazo, ya que una fracción considerable regresa a la atmósfera mediante los procesos biológicos de respiración y descomposición natural.

Determinar qué porcentaje exacto permanece sepultado durante décadas o siglos sigue siendo la gran pregunta abierta de la ciencia actual.

Lejos de postularse como una solución milagrosa o una única red consciente que entrelaza a todo el planeta, el descubrimiento subraya que la verdadera infraestructura biológica que sostiene la vida está oculta.

Este revelador mapa proporciona la imagen más detallada lograda hasta la fecha de un universo subterráneo fundamental, cuyo cuidado y conservación resultan imperativos para salvaguardar el equilibrio ecológico y la productividad de los suelos de nuestro mundo.

Primicias Rurales

 

Fuente: El Espectador/ Science / Universidad Libre de Ámsterdam
El negocio que crece en la tierra: Argentina impulsa reino fungi, un mercado de más de US$ 4.600 millones

El negocio que crece en la tierra: Argentina impulsa reino fungi, un mercado de más de US$ 4.600 millones

Granjas artesanales, suplementos que facturan millones, packaging de lujo y biotecnología que captó la atención de Silicon Valley. En Argentina, los hongos dejaron de ser relleno de tarta para convertirse en un mercado de US$ 4.670 millones con protagonistas que vieron lo que otros todavía no.

 

 

Foto: gírgolas, hongos comestibles que son un boom gastronómico

 

 

 

 

 

 

Buenos Aires, jueves 11 de junio (PR/16)–Del shiitake al laboratorio: cómo los hongos se convirtieron en uno de los negocios más prometedores de Argentina. Durante demasiadas décadas, el hongo fue, en la mesa argentina, un ingrediente secundario.

Relleno de tarta, salsa de paso, guarnición sin pretensiones. Hoy esa historia cambió por completo. En América Latina, el mercado de productos derivados del hongo ya vale US$ 4.670 millones y se proyecta que alcance los US$ 7.120 millones en 2035.

A nivel global, el sector crece al 5,6% anual y podría llegar a US$ 123.700 millones en 2034, según IMARC Group.

 

 

 

El salto no es casualidad. Tres fuerzas convergieron al mismo tiempo: el auge de las dietas basadas en proteínas vegetales, la búsqueda de materiales sostenibles que reemplacen al plástico, y el interés científico —y financiero— en los compuestos bioactivos del hongo como alternativa terapéutica. Argentina no es ajena a ninguna de esas tres corrientes.

En los últimos años emergió un ecosistema local que las procesa a su manera: con jóvenes emprendedores que arrancaron desde cero, ciencia pública como respaldo y ambiciones que, en algunos casos, ya superaron las fronteras de la región.

 

Cultivar antes que nadie

 

El argentino consume en promedio 30 gramos de hongos por año. En Europa y Asia, esa cifra oscila entre 3 y 9 kilos per cápita. Esa brecha no es solo alimentaria: es una oportunidad de negocio que Santiago Rubio Martínez y Alejo Botana vieron antes que la mayoría.

Los dos venían de otro mundo. Rubio Martínez trabajaba en un banco; Botana, en una aerolínea. Lo que los unió fue una observación simple: Botana cultivaba hongos en casa como pasatiempo, y el mercado empezaba a pedir variedades que nadie producía a escala en Argentina.

En diciembre de 2023, con US$ 10.000 cada uno de sus ahorros, montaron The Mushroom, una granja en Vicente López dedicada a variedades gourmet: melena de león, chestnut, enoki dorado.

«Fuimos bastante mandados. Nuestro estudio de mercado fue ver cómo en redes y sitios web se hablaba de hongos que quizás hace unos años nadie mencionaba», admite Rubio Martínez.

Arrancaron produciendo 200 kilos mensuales y los agotaban antes de terminar el mes. Para la tercera semana ya no tenían stock. Los chefs internacionales se entusiasmaron, el boca en boca fue imparable. Hoy producen 1.000 kilos por mes y el objetivo para 2027 es llegar a entre 2.000 y 2.500 kilos mensuales en un espacio mayor.

 

 

 

El modelo de negocio también les dio una sorpresa: pensaban apuntar al consumidor final y terminaron con más del 50% de sus ventas en restaurantes, donde la regularidad del abastecimiento fue la clave para que los chefs pudieran incluirlos en el menú de forma permanente.

El próximo desafío no es de producción, sino cultural. «La gente los quiere pero no sabe cómo cocinarlos», dicen. La respuesta está en marcha: recetarios, influencers de cocina y, en el horizonte, un canal de YouTube con chefs y recetas simples.

 

El hongo como estilo de vida

 

Santino Martínez no llegó a los hongos adaptógenos buscando un negocio. Empezó a cultivarlos por cuenta propia y a sentir sus efectos. Hace tres años, junto a su socio Claudio Aponte, lanzó Fungalia, una línea de bebidas funcionales en polvo —cacao, chai, golden milk y matcha— pensadas como alternativa al café y formuladas con extracto de hongos funcionales. Dos gramos de hongos adaptógenos por taza.

Arrancaron con US$ 70.000 de capital propio y en menos de 12 meses facturaron US$ 1 millón. Todo online, sin local físico, sin distribución tradicional. El motor fue el contenido: 120 anuncios activos por día en Instagram, TikTok y Google Ads, con una lógica clara.

«Monitoreamos todo el tiempo lo que funciona y lo que no, nos vamos adaptando a lo que el consumidor pide», resume Martínez. La fábrica propia en Vicente López opera con habilitación ANMAT y certificación como Empresa B: packaging 100% biocompostable, bajo consumo de agua y energía.

 

                           Santiago Rubio Martínez y Alejo Botana, fundadores de The Mushroom. 

 

El mayor desafío, dice, no fue la producción sino la educación. «La gente generalmente no sabe lo que es un hongo adaptógeno. Nuestro primer trabajo siempre es salir a explicar los beneficios, cómo actúa sobre el cuerpo». La estrategia fue trabajar con médicos, influencers de nicho y referentes gastronómicos.

«No medimos el impacto en ventas, sino en cómo le cambiamos los hábitos a la gente. Competimos contra el café, contra el estrés constante, contra vivir acelerados. Vendemos hábitos, no una moda«.

 

Micelio de lujo

 

Denise Pañella encontró en el micelio —la red de filamentos subterráneos que forma la raíz de los hongos— una oportunidad de otro orden: estética, materiales del futuro y lujo.

Diseñadora industrial recibida en pandemia en la UBA, retomó una línea de investigación que había descartado en su tesis.

Junto a biólogas del CONICET pasó años ajustando formulaciones hasta entender que no estaba desarrollando un solo producto, sino un material multifacético: dependiendo del residuo agrícola y del proceso de cultivo, sus propiedades cambian completamente.

 

 

Denise Pañella, fundadora de Mosh.

 

 

Su empresa, Mosh, acumula más de US$ 450.000 de inversión volcados principalmente en investigación, desarrollo y equipamiento. Hoy opera con un equipo de 12 personas y está en plena mudanza hacia una planta semiindustrial de 500 m² en Buenos Aires.

La estrategia de entrada de esta emprendedora de 30 años fue contundente: llevó 18 m² de obra —piezas de diseño, joyas y muestras— a la Design Week de Milán. Volvió con conversaciones abiertas con Dior para drops, packs y eventos.

«El desafío real no es demostrar si el material genera interés, porque ya es un hecho. El desafío verdadero es construir infraestructura para responder a esa demanda».

 

La apuesta que captó a Silicon Valley

El extremo más disruptivo del ecosistema fungi argentino está en lo que cualquiera asociaría con «hongos psicodélicos». Y sin embargo, es también donde está la inversión más grande.

Victoria Costa Paz, cofundadora y CEO de Eywa Biotech, lleva cuatro años desarrollando una tecnología que no extrae psilocibina de hongos, sino que imita sus mecanismos para producirla mediante biosíntesis con estándares farmacéuticos y a una fracción del costo tradicional.

El objetivo: tratamientos de alta calidad, sin efectos secundarios, para pacientes con padecimientos psiquiátricos.

Costa Paz, de 28 años, llegó a los hongos por un camino improbable. Estudió Comunicación, trabajó en corporaciones y startups. Hizo un máster en Negocios y Tecnología en UdeSA durante la pandemia y, en paralelo, un curso de bioplásticos donde tuvo su primer contacto con los hongos como material. El click definitivo llegó a través de un equipo uruguayo que estudiaba la psilocibina para el tratamiento de la depresión. «Los ensayos clínicos en EE.UU. mostraban que era cuatro veces más eficiente que un antidepresivo en casos de depresión mayor y estrés postraumático», explica.

Para financiar ese desarrollo, Eywa recaudó US$ 4,85 millones en dos rondas de inversión. El hito más visible: una ronda de US$ 2,5 millones liderada por Tim Draper, el inversor de Tesla y Skype.

El equipo hoy es de 16 personas con una distribución deliberada: 70% ciencia, 30% negocios. Ya pasaron de escala laboratorio a biorreactores de 30 litros; el próximo salto son 200 litros, directamente en Australia, con calidad suficiente para estar en farmacias. La empresa proyecta US$ 40 millones de facturación en cinco años.

«Estamos al inicio de una revolución, pero de otro tipo», sintetiza Costa Paz. «Hay cosas que ya existen en la naturaleza y que con más ciencia e innovación podemos traer a nuestro favor, sin que los procesos sean nocivos». Del shiitake a la psilocibina, el reino fungi argentino tiene mucho más por delante que por atrás.

 

 

Primicias rurales
Fuente: FORBES
Gírgolas: el hongo que transforma residuos en una oportunidad rentable

Gírgolas: el hongo que transforma residuos en una oportunidad rentable

Un cultivo sustentable, de bajo impacto ambiental y con creciente demanda que se posiciona como una alternativa productiva ideal para pequeños emprendedores y productores agroecológicos.

Buenos Aires, domingo 10 de mayo (PR/26) .- La producción de gírgolas, el hongo comestible conocido científicamente como Pleurotus ostreatus, atraviesa un momento de fuerte expansión gracias al interés de los consumidores por los alimentos saludables y a las ventajas económicas y ambientales que ofrece su cultivo.

Consideradas uno de los hongos más versátiles y fáciles de producir, las gírgolas pueden cultivarse sobre residuos agrícolas como paja, aserrín o restos de cultivos, convirtiendo materiales de descarte en alimentos de alto valor nutricional. Esta característica convierte a la actividad en una alternativa sustentable y de bajo impacto ambiental.

Especialistas destacan que el cultivo requiere una inversión inicial moderada y puede desarrollarse en pequeños espacios, lo que abre oportunidades tanto para emprendimientos familiares como para proyectos de producción agroecológica urbana y periurbana.

Además de su rentabilidad, las gírgolas poseen importantes propiedades nutricionales: son ricas en proteínas, vitaminas, minerales y fibra, y su consumo continúa creciendo en restaurantes, ferias y mercados especializados.

Con el objetivo de acercar conocimientos técnicos a nuevos productores, distintos espacios de capacitación impulsan microcursos que permiten conocer las características del cultivo, las técnicas de producción, las condiciones ambientales necesarias y recomendaciones para la conservación y comercialización del producto.

El interés creciente por las gírgolas refleja una tendencia global: producir alimentos de manera más sustentable, aprovechando recursos disponibles y generando nuevas oportunidades económicas a escala local.

Descargar PDF

Primicias Rurales

Fuente; PROCADIS – INTA