ACSOJA respalda el rumbo económico pero exige acelerar la eliminación de retenciones

ACSOJA respalda el rumbo económico pero exige acelerar la eliminación de retenciones

La cadena sojera ratificó su apoyo a las medidas macroeconómicas actuales, aunque solicitó mayor celeridad en las reformas. El objetivo es liberar el potencial productivo y alcanzar un círculo virtuoso de inversión y crecimiento en todo el complejo.

 

 Rosario, martes 30 junio (PR/26) — En la apertura del Seminario ACSOJA 2026, que se realiza en la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), el presidente de la entidad, Rodolfo Rossi, reconoció los avances en equilibrio fiscal y desregulación. Sostuvo que, si bien el Gobierno va en la dirección correcta, la reducción gradual de retenciones es insuficiente para liberar el potencial del sector.

El directivo insistió en que el país dispone de superficie para aumentar la producción sustentable si se logran cerrar las brechas tecnológicas. Para esto, solicitó avanzar hacia retenciones cero, junto con una nueva ley de semillas y la promoción del uso de fertilizantes.

También reclamó una nueva legislación sobre biocombustibles, mayores inversiones en infraestructura logística, mejoras ferroviarias y el fortalecimiento del sistema científico. Rossi subrayó que la soja fue responsable del 24,2% de las exportaciones en 2025, alcanzando ingresos por 21.440 millones de dólares.

El secretario de Agricultura, Sergio Iraeta, destacó que la macroeconomía muestra «signos de normalización» y agradeció la confianza del sector. Aseguró que la gestión económica trabaja para «sacarle la mochila al campo» y aliviar la carga sobre los productores e industria.

Por su parte, el secretario de Gobierno de Rosario, Sebastián Chale, celebró la elección de la ciudad como sede de la Conferencia Mundial de Investigación en Soja 2027. Reclamó, no obstante, mayor inversión nacional en infraestructura para fortalecer la competitividad del polo agroindustrial.

El evento mundial reunirá en abril de 2027 a especialistas de más de 100 países. Allí se abordarán temas de biotecnología, inteligencia artificial, sanidad y comercio internacional, proyectando el potencial de la agroindustria argentina al mundo.

Sobre ACSOJA:
La asociación es una entidad sin fines de lucro constituida en 2004, integrada por los seis sectores de la cadena. Cuenta con más de 30 entidades privadas y públicas, incluyendo al INTA y universidades, con el fin de proyectar un futuro común y competitivo.

 

 

Primicias Rurales
Fuente: ACSOJA
“El cliente te ve llegar y ya ve la solución”: la postventa como corazón de la experiencia CLAAS

“El cliente te ve llegar y ya ve la solución”: la postventa como corazón de la experiencia CLAAS

 

A través de personas como Pedro Vidal, responsable de Servicio Técnico en la sede de CLAAS en Tucumán, la empresa pone en valor el rol de quienes están en el campo cuando cada minuto cuenta.

 

Buenos Aires, martes 30 de junio (PR/26) .- En maquinaria agrícola, la relación con el cliente no termina cuando una máquina se entrega. Es justamente ahí donde empieza uno de los vínculos más importantes: el de la postventa. Porque cuando una máquina para de trabajar en plena campaña se detiene una ventana de trabajo, una planificación, una inversión y, muchas veces, la esperanza de una familia o de una empresa contratista.

Pedro Vidal lo sabe bien. Nació hace 49 años en La Ramada de Abajo, en el departamento Burruyacu, a 32 kilómetros de San Miguel de Tucumán. Antes de ingresar a CLAAS trabajaba en el campo de un productor de la zona, donde entre múltiples tareas se encargaba del mantenimiento de cuatro cosechadoras LEXION. Esa experiencia, sumada a la capacitación constante, terminó abriéndole el camino hacia la empresa.

“Yo iba seguido a la sucursal de Tucumán. Preguntaba, me asesoraba y me explicaban cómo funcionaban las cosas. Así fui aprendiendo y ganando experiencia”, recuerda. En 2014 recibió la propuesta para sumarse a CLAAS y desde 2015 forma parte del área de Servicio Técnico en Tucumán.

Su historia permite ponerle rostro a una de las áreas más sensibles de cualquier marca de maquinaria agrícola: la capacidad de estar cerca, responder rápido y resolver bien. En temporada alta, cada minuto que una máquina está parada tiene impacto directo sobre el trabajo del productor o contratista. Por eso, para Pedro, el servicio técnico no se trata solamente de reparar, sino de interpretar la urgencia del cliente y transformarla en una respuesta concreta.

“El tiempo es lo más importante. El cliente espera que la máquina siempre funcione, y en eso las CLAAS llevan ventajas, pero nadie es infalible. Entonces, cuando hay que resolver, hay que hacerlo bien y lo más rápido posible. El cliente te espera, te ve llegar y ya ve la solución”, resume.

Esa frase condensa la filosofía de postventa de CLAAS: estar presentes cuando el cliente más lo necesita. Para Pedro, el vínculo se construye tanto con conocimiento técnico como con escucha, disponibilidad y confianza. “El peor error que podés cometer es no atenderle el teléfono o no escucharlo. Por más que no le des una solución en ese momento, si lo atendés y lo escuchás, el cliente se queda más tranquilo y valora mucho eso”, afirma.

En el norte argentino, el equipo de Servicio Técnico de CLAAS Tucumán acompaña a productores y contratistas en campañas intensas, con equipos distribuidos en distintas regiones y situaciones que muchas veces exigen viajar, trabajar de noche o resolver bajo presión. Pedro cuenta que medir su trayectoria en kilómetros sería “prácticamente imposible”.

El oficio, dice, exige una combinación poco común de capacidades. “Tenés que ser un poco mecánico, un poco electricista, un poco administrativo y un poco profesor, para explicarle al dueño de la máquina cómo funciona, por qué se rompió y cómo lo solucionaste”, describe. Y agrega que eso es justamente lo que hace que el trabajo no sea rutinario: “Todos los días hacés algo diferente”.

Pero el mayor desafío está en el diagnóstico. En un equipo agrícola de alta tecnología, identificar correctamente una falla es tan importante como repararla. “Lo más desafiante es hacer un buen diagnóstico y que no te equivoques. Chequear, analizar, pedir el repuesto, hacer la reparación y que salga andando”, explica.

Entre las historias que más recuerda hay una asistencia en Santiago del Estero, con una picadora que tenía una falla intermitente en la propulsión. La máquina podía funcionar bien durante horas o días y luego detenerse sin que el problema fuera evidente. Durante casi dos semanas revisaron componentes hidráulicos, eléctricos, bombas y sistemas completos, hasta que Pedro decidió jugarse por una pieza ubicada dentro del hidromotor. “Estaba complicado tomar decisiones. Lo pedimos y eso era”, recuerda.

Cuando la máquina volvió a funcionar, la sensación fue inolvidable. “Era como que teníamos ganas de hacer una fiesta, de descorchar un champán. La alegría, la satisfacción, el peso que te sacás de encima. Es como sacarte una mochila de plomo”, cuenta.

Ese tipo de situaciones reflejan el valor real de la postventa: no solo por el conocimiento técnico que requiere, sino por la responsabilidad de tomar decisiones en momentos críticos. Detrás de cada asistencia hay una máquina que debe volver al lote, un cliente que necesita cumplir con su trabajo y una marca que responde con personas preparadas para estar ahí.

La tecnología también aporta herramientas para acelerar procesos. Pedro reconoce que las soluciones digitales como CLAAS connect permiten acceder a información clave de los equipos, conocer su ubicación y analizar registros de fallas para orientar mejor los diagnósticos. “Está muy bueno que puedas hacer un chequeo y determinar cuál es el problema de acuerdo con los fallos que viene avisando la máquina. Analizando ese registro podés llegar a tener un diagnóstico más rápido”, explica.

Sin embargo, aclara que la tecnología no reemplaza la experiencia ni el vínculo humano. La confianza entre el técnico y el cliente se construye con los años, compartiendo campañas, urgencias y soluciones. “Con el tiempo se va generando ese vínculo de confianza”, asegura.

Para Pedro, trabajar en servicio técnico requiere algo más que formación. Requiere vocación. “Te tiene que gustar lo que hacés. Si no sentís pasión por lo que hacés, no hay forma de que funcione. Tenés presión, te ensuciás, te golpeás, pasás frío, viajás mucho, por ahí te mojás, pasás calor, hambre o sed. Si eso no te gusta, vas a sufrir más que otra cosa”, dice.

Aun así, no duda cuando tiene que explicar por qué vale la pena. Para él, CLAAS es también una comunidad de trabajo, una segunda familia con la que se comparten rutas, talleres, campañas y horas de vida. “Cuando escucho Familia CLAAS pienso que es tal cual como el slogan. Nosotros acá somos un grupo reducido y nos tratamos como si fuésemos familia”, afirma.

Y cuando se le pide resumir en una frase qué significa trabajar en servicio técnico, Pedro no necesita adornos: “Es un desafío constante, todo el tiempo”.

En ese desafío se juega una parte esencial de la promesa de la marca. Porque la eficiencia de una máquina también depende de la red que la acompaña. Y porque, en el campo, donde el clima, la campaña y el tiempo no esperan, la postventa no es un servicio adicional: es la respuesta que sostiene la confianza del cliente y hace que te vuelva a comprar.

 

Sobre CLAAS

Fundada en 1913, CLAAS (https://claas.com/es-ar/) es una de las empresas líderes en maquinaria agrícola a nivel global. Con sede en Harsewinkel, Alemania, es la mayor fabricante mundial de picadoras de forraje y líder europeo en cosechadoras.

 

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Fuente: Class

La fruta del dragón llega para quedarse: el INTA apuesta fuerte al cultivo de pitahaya en el norte argentino

La fruta del dragón llega para quedarse: el INTA apuesta fuerte al cultivo de pitahaya en el norte argentino

 

Investigadores del INTA evalúan 12 variedades de pitahaya para identificar cuáles se adaptan mejor a las condiciones del norte argentino y acompañar a productores que ya empezaron a comercializar este fruto tropical de alto valor.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Buenos Aires, martes 30 junio (PR/26)–Hace apenas unos años, la pitahaya era casi un misterio para la mayoría de los argentinos. Hoy, este fruto tropical de piel escamada y pulpa vibrante —conocido en todo el mundo como fruta del dragón— está ganando terreno en las chacras de Jujuy, Salta, Formosa, Misiones, Corrientes y Entre Ríos. Y con él, crece también el interés de productores que ven en este cultivo una oportunidad real de negocio.

Proviene de un cactus trepador y destaca por su piel vibrante, su pulpa jugosa repleta de pequeñas semillas comestibles (similar al kiwi) y su sabor suave y dulce.

 

Un cactus que puede transformar el mapa productivo regional

 

 

La pitahaya pertenece a la familia de las cactáceas: es perenne, rústica y capaz de adaptarse a distintos ambientes. Pero hay una trampa. “A pesar de ser un cactus que tolera la sequía, para producir necesita calor, humedad y alta luminosidad. Si no tiene esas condiciones puede sobrevivir, pero no florece ni produce frutos”, advierte Carina Armella, especialista del INTA Yuto. En otras palabras: sobrevive con poco, pero para dar frutos de calidad exige lo mejor.

 

 

 

 

En el norte argentino esas condiciones existen, y el INTA lo sabe. Por eso, desde la Estación Experimental de Yuto, en Jujuy, un equipo de investigadores trabaja para generar la información técnica que los productores necesitan antes de dar el salto a este cultivo emergente.

 

 

12 variedades bajo la lupa: la ciencia al servicio del productor

 

 

Actualmente, el INTA evalúa 12 variedades pertenecientes a cuatro especies del género Selenicereus: S. monocanthus, S. undatus, S. megalanthus y S. purpusii. Entre ellas hay pitahayas de pulpa blanca, pulpa roja o fucsia y la variedad amarilla tipo palora, cada una con particularidades bien distintas en cuanto a planta, calidad de fruta y rendimiento.

Uno de los aspectos más críticos que se está analizando es la compatibilidad para la fecundación. Algunos clones son totalmente autoincompatibles: sin polinización cruzada, directamente no fructifican. Otros son parcialmente compatibles, pero producen pocos frutos y de bajo peso. Y los más buscados son los completamente autofértiles, que presentan mayor porcentaje de cuajado sin depender de polinización manual.

 

 

 

 

 

El problema es que esta característica no se puede detectar a simple vista. Dos plantas de la misma especie pueden verse idénticas y comportarse de manera completamente distinta a la hora de producir. Por eso Armella insiste en la importancia de adquirir plantas certificadas y contar con evaluaciones previas antes de escalar el cultivo.

 

 

La luz, la temperatura y el truco del LED para extender la cosecha

 

 

Para que la pitahaya florezca, necesita aproximadamente 12 horas de luz, temperaturas diurnas en torno a los 30 °C y nocturnas de 20 °C. En Jujuy, esas condiciones se dan durante la primavera y el verano. Cuando el otoño avanza y las horas de luz disminuyen, la planta interrumpe su floración.

 

 

Para ganarle tiempo al calendario, el INTA ensaya el uso de iluminación artificial con luces LED. La estrategia permite prolongar la floración durante algunas semanas más en otoño, hasta que las temperaturas caen por debajo de los 15 °C, punto en el que la planta reduce su actividad fisiológica de manera natural. Un pequeño margen que, en términos comerciales, puede marcar una diferencia importante.

 

 

Del nicho asiático al mercado nacional: una demanda que crece

 

 

La pitahaya ya no es un producto exótico reservado a mercados de Buenos Aires frecuentados por comunidades asiáticas. Hoy, productores jujeños están comercializando pitahaya en distintos puntos del país y cada vez más interesados se suman a la cadena, buscando incorporar nuevas variedades para ampliar la diversidad y extender la época de cosecha.

El trabajo del INTA apunta precisamente a reducir la incertidumbre en ese proceso. Con información técnica sólida sobre biología floral, comportamiento en cruzamientos y calidad de frutos, la institución busca que los productores del norte argentino puedan tomar decisiones informadas y convertir a la pitahaya en un cultivo rentable y sustentable a largo plazo.

 

 

 

 

 

 

 

Primicias Rurales
Fuente: INTA (Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria)

 

 

 

De abogados a vitivinicultores: cómo recuperaron un viñedo abandonado en la Patagonia y hoy elaboran vinos de alta gama

De abogados a vitivinicultores: cómo recuperaron un viñedo abandonado en la Patagonia y hoy elaboran vinos de alta gama

 

Sin tradición bodeguera y con mucha paciencia, Ignacio Pujante y Anabella Razetto transformaron una chacra abandonada del Alto Valle de Río Negro en un proyecto vitivinícola de alta gama. En julio llegan sus primeras botellas al mercado.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Río Negro, martes 30 juniio (PR/26)–«No venimos del vino, elegimos el vino«. Con esa frase, Ignacio Pujante resume siete años de trabajo, paciencia y convicción. Él y su esposa Anabella Razetto son abogados —él nacido en Neuquén, ella en Buenos Aires— y decidieron construir desde cero un emprendimiento vitivinícola en uno de los territorios con mayor potencial de la Patagonia: el Alto Valle de Río Negro.

 

 

 

 

 

La historia comenzó entre 2018 y 2019, cuando aquella idea que rondaba en la familia empezó a tomar forma. Para darle vida convocaron a un equipo de profesionales: los ingenieros agrónomos Marcelo Canatella y Fernando Enfarrell, el enólogo Mario Lascano, el encargado de chacra Miguel y la responsable de bodega Soledad. Juntos comenzaron a buscar el lugar ideal.

 

 

Una chacra olvidada donde la vid volvió a brotar

 

 

Lo encontraron entre Allen y Guerrico: una chacra de 10 hectáreas completamente abandonada que décadas atrás había albergado un viñedo. Luego vinieron las manzanas y las peras, y el viñedo quedó en el olvido. Pero las señales del pasado todavía estaban ahí.

«Recorriendo la chacra todavía aparecían algunas plantas de vid que seguían brotando«, recordó Ignacio. Esas raíces que se negaban a morir reforzaron la decisión de recuperar el lugar. Primero hubo que desmontar el terreno, reconstruir el sistema de riego y preparar el suelo. Un trabajo enorme antes de plantar la primera vid.

 

 

 

 

 

Cada decisión fue tomada con criterio. Eligieron plantar Malbec, Pinot Noir y Cabernet Franc, pero también distintas selecciones clonales de cada variedad según las características de cada parcela. La idea: poder elaborar cada sector por separado y, al momento de los cortes, tener una paleta amplia para construir vinos con mayor complejidad.

 

 

Poco volumen, mucha calidad: una filosofía diferente

 

 

Las primeras plantas se implantaron en 2022. La primera cosecha llegó recién en 2025. «Lo que imaginamos allá por 2018 y 2019 recién hoy puede apreciarse dentro de una botella», reconoció Ignacio. Esta demora no es un fracaso —es parte del plan.

El establecimiento tiene cerca de 50.000 plantas implantadas y podría producir hasta 80.000 botellas por año. Sin embargo, la meta es bien distinta: estabilizar la producción en entre 15.000 y 20.000 botellas anuales. «No nos apura el volumen ni la necesidad de vender más; queremos lograr vinos que expresen el potencial que sabemos que tiene esta región», subrayó el productor.

 

 

 

 

La primera cosecha dará origen a unas 4.500 botellas distribuidas en cuatro etiquetas y dos líneas comerciales: Arrayán y Gran Arrayán. Para julio de 2026, esas primeras botellas ya estarán en el mercado. La siguiente vendimia apunta a las 10.000 botellas.

 

 

El Alto Valle en cada copa: la identidad que buscan expresar

 

 

Para Ignacio, el gran protagonista de cada botella no es la bodega ni el enólogo: es el territorio. La amplitud térmica entre el día y la noche, el clima árido, el viento constante y la excelente sanidad del viñedo permiten obtener uvas con frescura y concentración difíciles de lograr en otros suelos.

«Eso termina notándose en el vino: son vinos frescos, con muy buena concentración y con características propias del Alto Valle», explicó.

 

 

 

 

 

 

Todos los vinos pasan parcialmente por barricas nuevas de roble francés, aunque la cantidad de madera varía según la etiqueta y la cosecha. La elaboración busca expresar lo que da el lugar, sin seguir la moda del mercado.

El nombre de la marca no es casual: Arrayán es el árbol típico de los bosques andino-patagónicos, cuya madera permanece naturalmente fresca. Esa sensación —la frescura— es la cualidad que definen como distintiva de sus vinos y de la región.

 

El próximo paso: una bodega propia en la chacra

 

 

Hoy elaboran en instalaciones de terceros, pero con equipamiento propio y protocolos diseñados por su equipo técnico. El objetivo mayor es construir una bodega dentro de la chacra para elaborar los vinos en el mismo lugar donde nacen las uvas y, además, abrir las puertas a quienes quieran conocer el viñedo y degustar las etiquetas en el corazón de la Patagonia.

 

 

 

 

 

 

«Elegimos todo el proceso, desde trabajar la planta hasta compartir una botella», afirmó Ignacio. «Sin esa pasión sería muy difícil sostener una actividad que requiere tantos años de trabajo y tanta paciencia». Un proyecto que tardó siete años en dar sus primeros frutos —literalmente— y que recién está empezando a mostrar de qué es capaz el Alto Valle de Río Negro.

 

 

 

 

 

 

 

 

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Fuente: Diario Río Negro Rural – Mara Díaz

 

 

 

El pueblo cordobés que quiere ser el mejor del mundo: Villa General Belgrano va por el oro del turismo internacional

El pueblo cordobés que quiere ser el mejor del mundo: Villa General Belgrano va por el oro del turismo internacional

 

Con raíces centroeuropeas, festivales únicos y una apuesta firme por el turismo sostenible, Villa General Belgrano recibió su certificado como candidata argentina a los Best Tourism Villages de ONU Turismo 2026.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Buenos Aires 30 junio (PR/26)–Hay pueblos que guardan un secreto: no hacen ruido, pero cuando los descubrís, no los olvidás más. Villa General Belgrano es uno de ellos.

Enclavado en las sierras cordobesas, este destino de aire centroeuropeo acaba de recibir un reconocimiento que puede cambiarle el rumbo para siempre: la Secretaría de Turismo y Ambiente de la Nación le entregó el certificado que lo acredita como candidato nacional para representar a la Argentina en la edición 2026 de los Best Tourism Villages de ONU Turismo, el programa de las Naciones Unidas que premia a los mejores pueblos turísticos del planeta.

 

 

 

 

 

El acto tuvo lugar en el propio pueblo y reunió a figuras clave del sector. El director nacional de Desarrollo y Promoción, Pablo Cagnoni, fue quien hizo entrega de la distinción. Del otro lado, la recibieron el intendente municipal Oscar Santarelli y el presidente de la Agencia Córdoba Turismo, Darío Capitani.

No fue solo un acto protocolar: la jornada incluyó una mesa de trabajo con autoridades municipales y provinciales, y una recorrida por los espacios más representativos del destino, desde emprendimientos privados hasta propuestas turísticas locales.

 

 

Un pueblo con alma europea en el corazón de Córdoba

 

 

Lo que hace especial a Villa General Belgrano no es solo su paisaje serrano —aunque eso ya sería suficiente—, sino la identidad que construyó a lo largo de décadas. Sus calles, su arquitectura, su gastronomía y sus fiestas llevan el sello de las raíces centroeuropeas de quienes lo fundaron y poblaron. Y eso se nota en cada rincón.

 

 

 

 

Entre sus celebraciones más icónicas se destacan el Oktoberfest, la Fiesta de la Masa Vienesa y la Fiesta del Chocolate Alpino, esta última recientemente declarada como fiesta nacional por la Secretaría de Turismo y Ambiente. Festivales que no solo atraen turistas, sino que refuerzan el orgullo y la pertenencia de la comunidad local.

 

 

 

 

Innovación para vivir el pueblo de otra manera

 

 

Pero Villa General Belgrano no se queda en el pasado. Durante la visita también se presentaron dos propuestas que muestran cómo el pueblo está innovando para enriquecer la experiencia de quienes lo visitan.

El City Tour Silent invita a recorrer los principales hitos arquitectónicos, históricos y culturales del pueblo con una audioguía y experiencia inmersiva: silencio afuera, historia adentro. Y el Dorf Tour ofrece un recorrido en bus turístico por las calles principales, donde el paisaje y las tradiciones cobran vida. Dos maneras distintas, complementarias, de descubrir que detrás de cada esquina hay algo para contar.

 

 

Argentina pone ocho pueblos en el mapa del mundo

 

 

Villa General Belgrano no compite sola. Este año, la Argentina postula ocho pueblos para los Best Tourism Villages: Cachi (Salta), Mar de las Pampas (Buenos Aires), Villa Sanagasta (La Rioja), Zenón Pereyra (Santa Fe), El Trapiche (San Luis), Puerto Pirámides (Chubut) y Tafí del Valle (Tucumán). Cada uno con su propia historia, su propio paisaje, su propia razón para estar en ese mapa.

 

 

 

 

Los Best Tourism Villages de ONU Turismo es una iniciativa que reconoce a los pueblos que conjugan naturaleza, cultura e identidad con un modelo de desarrollo basado en la sostenibilidad. En el proceso de selección pesan factores como la preservación del patrimonio, la integración de la cadena de valor turística y, sobre todo, la participación activa de la comunidad local. Porque los mejores destinos no son los que más invierten en marketing, sino los que tienen algo genuino para ofrecer. Y Villa General Belgrano, claramente, lo tiene.

 

 

 

 

 

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Fuente: argentina.gob.ar