Ago 6, 2026 | Actualidad, Agricultura, congresos y cursos
Durante el 34° Congreso Aapresid, Bunge presentó su programa de oleaginosas de invierno —colza, cártamo y camelina— como una alternativa para intensificar las rotaciones, mejorar la salud del suelo y atender la creciente demanda de materias primas con baja huella de carbono.
Rosario, jueves 6 de agosto (PR/26) – En el marco del 34° Congreso AAPRESID, Bunge realizó la charla técnica «Intensificando la rotación con colza, cártamo y camelina», un espacio en el que referentes del sector compartieron experiencias a campo sobre la incorporación de estos cultivos de invierno, sus beneficios agronómicos y las oportunidades que generan para los productores.
La actividad reunió a productores, asesores y especialistas interesados en conocer experiencias concretas sobre el manejo de estas oleaginosas, cuyo crecimiento en Argentina se aceleró en los últimos años como parte de estrategias orientadas a intensificar las rotaciones, mejorar la salud del suelo y generar nuevas alternativas productivas y comerciales.
Jorge Bassi, Director de Marketing y Nuevos Negocios de Bunge Argentina, fue el encargado de abrir la jornada y destacó que cualquier estrategia de transformación productiva debe construirse junto a quienes asumen el riesgo en el campo. «Lanzamos planes y programas, pero quien está en el campo y arriesga el capital es el productor. Por eso, todo lo que hacemos parte de trabajar junto a ellos y generar herramientas que permitan producir más y, al mismo tiempo, hacerlo de una manera cada vez más sustentable», señaló.
Bassi explicó que la compañía comenzó hace cuatro años a desarrollar una propuesta de intensificación agrícola basada en oleaginosas de invierno. «Intensificar la agricultura nos permite generar un doble impacto: reemplazar un período de barbecho por un cultivo que genera renta y al mismo tiempo dejar más carbono en el suelo, cuidando su estructura”, afirmó.
Esta estrategia, agregó, se integra en una agenda más amplia de descarbonización y transición energética. La agricultura tiene un papel relevante tanto por su propia huella ambiental como por su capacidad de suministrar materias primas para biocombustibles. En ese marco, remarcó la necesidad de medir las emisiones de toda la cadena, preservar el carbono de la materia orgánica del suelo, y evitar el cambio en el uso del suelo.
Para Bassi, la Argentina cuenta con una ventaja comparativa: inviernos que permiten producir y que pueden aprovecharse mediante el desarrollo de oleaginosas adaptadas a esos períodos. Al mismo tiempo, la transición del transporte abre una oportunidad adicional. «La agricultura también es parte de la transición del transporte, porque puede ser una fuente de materias primas para los biocombustibles, y ayudar al transporte a reducir sus emisiones», sostuvo.
Entre los nuevos mercados, destacó el crecimiento del Sustainable Aviation Fuel (SAF), que demandará grandes volúmenes de aceites de baja huella de carbono. Esta oportunidad para el sector agropecuario exige producir materias primas con emisiones cada vez menores. «La demanda de aceites para la industria de SAF está creciendo y, para estas empresas, la certificación es fundamental. Ya que el principal factor es la huella de carbono de la materia prima y cómo fue producida», explicó.
En ese sentido, subrayó que no alcanza con aumentar la producción: también es decisivo que se haga con un esquema de intensificación de la rotacion. La producción se desarrolla bajo convenio con productores y, de acuerdo con Bassi, en 2026 alcanzó 160.000 hectáreas certificadas entre los tres cultivos incluidos en el programa. «Es una manera de producir más, pero también de responder a una demanda que cada vez va a exigir materias primas con una menor huella de carbono»,resumió.
Durante el panel, distintos asesores técnicos compartieron casos desarrollados en diferentes regiones productivas del país y mostraron cómo la colza, el cártamo y la camelina pueden integrarse en planteos concretos, con resultados agronómicos y económicos diversos.
Cártamo: resiliencia y diversificación productiva

El Ing. Agr. Miguel Kolar, asesor técnico de AGRO Cotton Grupo Linke, relató que la incorporación del cártamo surgió como respuesta a varias campañas afectadas por la sequía. «Tuvimos que replantearnos nuestro modelo productivo y buscar alternativas que nos permitieran hacer una agricultura más resiliente», afirmó.
La primera experiencia del grupo con el cultivo fue en 2024. Desde entonces, comenzaron a incorporarlo y a evaluar su complementariedad con el resto del sistema. Según Kolar, el cártamo permite diversificar la producción y, especialmente, sostener al maíz dentro de la rotación, logrando un uso más eficiente de los recursos mediante la combinación de ambos cultivos.
La escala alcanzada refleja la importancia que adquirió la alternativa: «Hoy estamos haciendo unas 15.000 hectáreas de cártamo sobre un total de 20.000 hectáreas. Es una superficie muy significativa para nosotros y demuestra la importancia que fue adquiriendo este cultivo dentro de nuestro modelo productivo», señaló.
Colza en la zona centro: producción y aporte al suelo
El Ing. Agr. Matías Taravella, asesor técnico de Jakas Kokic Ivancich SA, compartió la experiencia de tres años de trabajo con colza junto a Bunge. En su zona, caracterizada por períodos de barbecho prolongados, las condiciones climáticas permitieron encontrar en este cultivo una alternativa para aprovechar mejor una etapa del año en la que tradicionalmente no había producción.
Taravella destacó la adaptación y el potencial productivo de la colza. «Hemos logrado lotes de hasta 30 quintales por hectárea con cosecha directa, lo que demuestra que es un cultivo que tiene un muy buen potencial productivo para nuestra región», expresó.
Además del rendimiento, remarcó los beneficios sobre el recurso suelo. Tras la cosecha, la colza deja un suelo muy mullido, condición que favorece la infiltración del agua. Para el asesor, este efecto resulta central porque la evaluación no debe limitarse al resultado de una campaña, sino considerar la capacidad del sistema para sostenerse en el largo plazo.
«La incorporación de cultivos de invierno nos permite pensar en un sistema más intensivo, en el que podamos hacer más cultivos durante el año y aprovechar mejor los recursos que tenemos disponibles», concluyó Taravella.
Colza y camelina en el sudeste bonaerense
El Ing. Agr. Pablo Calviño, asesor técnico del sudeste de Buenos Aires, planteó que el aspecto central de estos cultivos de invierno es comprender dónde encajan dentro del sistema y qué nuevas posibilidades habilitan al ocupar espacios que antes quedaban vacíos.
En su experiencia, la soja de segunda sembrada sobre camelina alcanza un rendimiento muy similar al de una soja de primera. Esto permite sumar un cultivo de invierno sin resignar de manera significativa el potencial del cultivo posterior. A su vez, explicó que el costo de implantar camelina es prácticamente equivalente al de mantener un barbecho, con la diferencia de que el lote produce, genera una renta y aporta valor al sistema.
Calviño también señaló que la camelina permitió descubrir un espacio productivo que antes no era considerado. Su incorporación posibilita adelantar la siembra de soja y comenzar entre el 20 y el 28 de noviembre, una fecha que anteriormente resultaba impensada para la zona.
«Lo interesante de estos cultivos es que no necesariamente vienen a reemplazar a los cultivos tradicionales, sino a ocupar un período que antes estaba vacío. Eso nos permite intensificar la producción y aprovechar mucho mejor cada hectárea», sostuvo.

Las presentaciones permitieron mostrar resultados obtenidos en distintas zonas productivas y analizar el manejo agronómico, la adaptación de los cultivos, su aporte a la intensificación de las rotaciones y su potencial para generar nuevas oportunidades comerciales dentro de sistemas agrícolas más sustentables.
Los casos expuestos coincidieron en una idea central: la incorporación de oleaginosas de invierno permite transformar períodos improductivos en una etapa activa de la rotación, sin plantear necesariamente una sustitución de los cultivos tradicionales.
La participación de Bunge en AAPRESID 2026 forma parte de su estrategia de acompañar la evolución de sistemas productivos cada vez más eficientes y sustentables, promoviendo alternativas que contribuyan a diversificar las rotaciones, cuidar los suelos, reducir la huella de carbono y generar nuevas oportunidades de agregado de valor para el agro argentino.
Acerca de Bunge
En Bunge (NYSE: BG), nuestro propósito es conectar a los agricultores con los consumidores para entregar alimentos, ingredientes y combustibles esenciales al mundo. Como proveedor líder de soluciones agroindustriales, nuestro equipo trabaja con agricultores en todo el mundo para trasladar productos agrícolas desde donde se cultivan hasta donde se necesitan, de manera más rápida, inteligente y eficiente. Somos líderes mundiales en origen, almacenamiento y distribución de granos, procesamiento y refinación de oleaginosas, ofreciendo un amplio portafolio de aceites, grasas y proteínas de origen vegetal. Trabajamos junto a nuestros clientes en ambos extremos de la cadena de valor para ofrecer productos de calidad y desarrollar soluciones innovadoras adaptadas a las necesidades cambiantes del consumidor. Con más de 200 años de experiencia y presencia en más de 50 países, estamos comprometidos con fortalecer la seguridad alimentaria global, impulsar la sostenibilidad y ayudar a las comunidades a prosperar donde operamos. Bunge tiene su sede registrada en Ginebra, Suiza, y su sede corporativa en St. Louis, Missouri. Más información en Bunge.com.
Primicias Rurales
Fuente: Aapresid
Jun 26, 2026 | Ferias, Exposiciones y Cursos, Ganadería
El encuentro se realizó el miércoles 24 de junio en la Cabaña La Coincidencia, con la participación del INTA, en la localidad bonaerense de 9 de Julio
Buenos Aires, viernes 26 junio (PR/26) — Con el lema “Genética y recría para maximizar carne y conversión: más kilos reales para el productor del oeste bonaerense”, el Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA) llevó a cabo una nueva jornada a campo.
Reunió a más de 400 productores, técnicos y profesionales interesados en incorporar herramientas para mejorar la eficiencia productiva y la rentabilidad de los sistemas ganaderos.
La actividad contó con un amplio programa de conferencias técnicas, presentaciones de especialistas y “paradas” a campo.
De la genética al pasto: las claves para producir más carne por hectárea
En laJornada a Campo del IPCVA realizada en 9 de Julio se presentó un modelo que combina selección genética, recría intensiva y planificación forrajera para aumentar la producción de carne y mejorar la eficiencia

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La ganadería está muy bien y creemos que hay que recuperar el stock en un momento en que el mundo demanda carne». Con esa definición, el presidente del Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina, Georges Breitschmitt, abrió una nueva Jornada a Campo en la cabaña La Coincidencia, en el partido bonaerense de 9 de Julio.
Bajo el lema «Genética y recría para maximizar carne y conversión: más kilos reales para el productor del oeste bonaerense», el encuentro del IPCVA permitió conocer un sistema que integra mejoramiento genético, recría intensiva y manejo de precisión de los recursos forrajeros con el objetivo enfocado en producir más kilos de carne por hectárea.
En la presentación del manejo del campo, tanto el investigador del INTA, Aníbal Pordomingo, como el asesor ganadero Joaquín Prieto coincidieron en que el desafío de la ganadería moderna pasa por transformar más forraje en carne, mejorar la eficiencia de conversión y aumentar los kilos producidos.
La genética como herramienta productiva
El proyecto genético de La Coincidencia se apoya en la raza Limangus, un biotipo estabilizado a partir del cruzamiento entre Angus y Limousin. Pordomingo dijo que la búsqueda apuntó a combinar la calidad de carne, fertilidad y precocidad propias del Angus con el mayor rendimiento carnicero y la eficiencia de conversión aportadas por el Limousin.
Sin embargo, el planteo va más allá de la elección racial. La empresa desarrolló un sistema de reproducción basado en transferencia embrionaria que permitió acelerar el progreso genético y escalar rápidamente el rodeo.
Actualmente, la selección se realiza sobre miles de animales evaluados individualmente mediante registros electrónicos, mediciones reproductivas y análisis de características de carcasa. Entre los parámetros relevados figuran área de ojo de bife, espesor de grasa, marbling y rendimiento carnicero estimado en vivo.
Pero entre esas evaluaciones, Pordomingo destacó la incorporación del consumo residual RFI (Residual Feed Intake), un indicador que permite identificar animales capaces de producir más consumiendo la misma cantidad de alimento o, inversamente, mantener su desempeño consumiendo menos. La Coincidencia cuenta actualmente con una de las mayores instalaciones del país para medir este atributo.
«La eficiencia de conversión ya no se puede evaluar solamente por la ganancia de peso. Hay que medir cuánta carne útil produce cada animal con los recursos que consume», resumió.
Recría
Prieto explicó que todo el modelo de recría fue diseñado para maximizar la producción por superficie. Así, la planificación comienza por el recurso forrajero disponible y no por la cantidad de animales que se pretende incorporar. «Primero se define cuánto pasto se puede producir y recién después se ajusta la carga animal», dijo el asesor.

El sistema opera sobre dos establecimientos de recría, El Triángulo y El Peregrino, que en conjunto suman cerca de 1.700 hectáreas y reciben unos 5.000 novillitos por ciclo. Los animales ingresan con pesos de entre 180 y 240 kilos y permanecen en recría durante seis a diez meses, con objetivos de ganancias diarias de entre 500 y 700 gramos.
La meta final es entregar animales de entre 350 y 400 kilos manteniendo una elevada eficiencia biológica y económica.
Alimentación
La empresa estima que aproximadamente la mitad de la demanda anual de alimento debe ser cubierta mediante ensilajes, principalmente de maíz y cebada. Sobre esa base se construye una carga equivalente a 7 vacas de cría por hectárea, nivel muy superior al promedio regional.
A ello se suma el uso estratégico de suplementos concentrados y balanceados que permiten sostener las ganancias de peso cuando la oferta de pasto disminuye. «La suplementación no reemplaza al pasto; permite aprovecharlo mejor y sostener la producción cuando aparecen limitantes», explicó Prieto.
En cuanto al manejo del pasto, tanto en la cabaña como en los campos de recría se utiliza pastoreo rotativo intensivo con asignación diaria u horaria de parcelas. Los animales ingresan a sectores definidos según mediciones previas de disponibilidad forrajera y reciben suplementación estratégica por silajes o henos.
El objetivo es aumentar la eficiencia de cosecha del forraje producido y “evitar pérdidas por subutilización”. Para esto se apoyan en la infraestructura: electrificación para dividir en parcelas, aguadas, corrales de suplementación y los registros permanentes de todos los animales (pesos, tratamientos sanitarios, movimientos y desempeño productivo) para corregir manejos, ajustar cargas y proyectar resultados.
Tanto Pordomingo como Prieto machacaron el concepto de que la intensificación ganadera no depende de incorporar más tecnología o más genética sino de diseñar una gestión integral: planificar la producción de forraje, medir resultados, ordenar procesos y utilizar información para tomar decisiones.
“Producir más carne no pasa solamente por tener mejores animales, sino por construir sistemas capaces de expresar todo su potencial”, resumió el experto del Inta.
Fuente: IPCVA
Primicias Rurales
Jun 3, 2026 | Actualidad, Agricultura, Economía / Economía del Agro
Con una propuesta enfocada en simplificar la operatoria y acompañar las decisiones productivas, Galicia participa en Agroactiva 2026 con soluciones de financiación para maquinaria, insumos, hacienda y capital de trabajo, además de iniciativas que impulsan prácticas más sostenibles.
Buenos Aires, miércoles 3 junio (PR/26) — En un contexto en el que el productor combina necesidades de corto plazo con decisiones de inversión de más largo alcance, la entidad busca ofrecer herramientas adaptadas a cada etapa del negocio.
“Hoy vemos una demanda que combina financiamiento para el ciclo productivo, como insumos, hacienda y capital de trabajo, con decisiones de inversión en maquinaria cuando aparece una oportunidad concreta de ganar eficiencia y productividad. En ese proceso, cobra relevancia contar con plazos acordes al ciclo productivo, la posibilidad de elegir la moneda adecuada y acceder a una operatoria simple y ágil. Por eso buscamos ofrecer herramientas digitales y soluciones alineadas con la realidad de cada cliente”, señaló Hernan Busch, Gerente de Agronegocios de Galicia.
La propuesta incluye financiación para maquinaria nueva y usada, tanto en pesos como en dólares, con acuerdos con marcas líderes como John Deere, PLA, CASE, New Holland, Massey Ferguson, Valtra, Mercedes Benz, Volkswagen, IVECO y Scania.
En términos de demanda, hoy conviven ambas monedas, aunque con una mayor incidencia de las operaciones en dólares, especialmente cuando se trata de inversiones vinculadas a eficiencia y productividad.
Para insumos y hacienda, Galicia canaliza alternativas a través de Nera, con líneas en pesos y dólares y una operatoria 100% digital. En este marco, presentará nuevas opciones de crédito basadas en activos reales digitalizados, que permiten convertir granos, hacienda y contratos forwards en financiamiento a través de la tecnología de SiloReal integrada a la plataforma Nera
Esta alianza permite al productor ampliar su financiación con líneas adaptadas a su actividad comercial, mejorar la planificación financiera y optimizar la gestión de sus activos productivos.
Además, contará con un espacio dedicado al sector ganadero con alternativas personalizadas para financiar la compra de reproductores, la retención de vientres, instalaciones y otras inversiones clave del proceso productivo, así como los remates de la exposición, con líneas exclusivas y financiamiento de largo plazo con garantía sobre hacienda.
En materia de capital de trabajo, pone a disposición herramientas como el descuento de cheques con plazos de hasta 360 días, el préstamo inmediato y financiaciones con aval de SGR, para resolver necesidades del día a día.
En paralelo, Galicia continúa mejorando la experiencia crediticia de los productores a través de iniciativas como el Plan Productivo Agropecuario y el Legajo Único Financiero y Económico.
En la práctica, estas herramientas aportan más previsibilidad y agilidad al proceso de calificación, al integrar información productiva y financiera actualizada para tomar decisiones con mayor claridad. En el caso del Plan Productivo, la incorporación de datos de SISA (IP1 e IP2) y del SIGSA de SENASA permite contar con información relevante del cliente y evaluar cada caso con base en su realidad productiva.
La digitalización es otro eje central de la propuesta: con la App Galicia Office, abrir una Cuenta Rural es más simple y rápido, en minutos y 100% online, facilitando el acceso inmediato a financiaciones exclusivas y una gestión más ordenada del proceso crediticio.
En línea con su estrategia de sustentabilidad, Galicia suma acuerdos para impulsar prácticas productivas responsables. A través de Nera, cuenta con alianzas orientadas a facilitar el acceso a insumos biológicos con condiciones preferenciales y, además, ofrece una Línea de Financiamiento Sostenible para PyMEs destinada a proyectos de impacto ambiental y/o social (energías renovables, eficiencia energética, gestión de residuos, certificación de buenas prácticas), reforzando su compromiso de acompañar la transición hacia modelos de negocio más sostenibles.
Agroactiva pone en evidencia una dinámica en la que conviven las necesidades de la campaña con proyectos de inversión orientados a ganar eficiencia y productividad. De cara a lo que resta del año, se prevé que el productor seguirá priorizando herramientas que aporten previsibilidad, tanto para sostener la producción como para encarar nuevas inversiones.
Primicias Rurales
Fuente: Banco Galicia