Maíz y girasol aceleran la siembra tras una semana sin lluvias, mientras el trigo avanza con buena condición

Maíz y girasol aceleran la siembra tras una semana sin lluvias, mientras el trigo avanza con buena condición

El Panorama Agrícola Semanal (PAS) de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires informó avances en las labores de maíz temprano y girasol, mientras el trigo continúa su desarrollo con una elevada condición hídrica y de cultivo.

Buenos Aires, sábado 12 septiembre (PR/26) — Tras una semana sin lluvias, se aceleraron las labores de siembra de maíz temprano y girasol en distintas regiones del área agrícola.

Según el Panorama Agrícola Semanal (PAS) de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, el maíz con destino a grano comercial de la campaña 2026/27 alcanza el 5,5 % del área proyectada.

La superficie prevista para el maíz 2026/27 es de 8,4 millones de hectáreas. Durante la última semana, las labores avanzaron 4 puntos porcentuales.

A nivel nacional, el avance de la siembra presenta un adelanto de 1,7 puntos porcentuales respecto de la campaña anterior.

 

 

Las tareas se concentran principalmente en el Centro-Norte de Santa Fe, Núcleo Norte y Centro-Este de Entre Ríos, regiones donde las condiciones permitieron acelerar la implantación.

En el Núcleo Sur, en cambio, la siembra presenta un avance todavía incipiente, debido a que las bajas temperaturas del suelo podrían retrasar la emergencia del cultivo.

En cuanto al maíz de la campaña 2025/26, la cosecha alcanzó el 96,9 % del área apta, por lo que comienza a transitar su tramo final.

A pesar de este avance, las labores mantienen una demora interanual de 3,1 puntos porcentuales.

Los rindes relevados continúan en línea con las expectativas planteadas para la campaña, por lo que la Bolsa de Cereales mantiene su proyección de producción nacional en 64 millones de toneladas.

 

Los rindes de maíz en las distintas regiones

 

El rinde promedio nacional alcanza los 7.780 kilos por hectárea.

En el NOA, el rendimiento llega a 5.770 kg/ha, mientras que en el NEA se ubica en 5.710 kg/ha.

El Centro-Norte de Córdoba presenta un rinde de 8.300 kg/ha, mientras que el Sur de Córdoba registra 7.710 kg/ha.

En el Centro-Norte de Santa Fe, el rendimiento informado es de 7.140 kg/ha. En el Núcleo Norte, alcanza los 9.560 kg/ha, uno de los valores más elevados del relevamiento.

El Núcleo Sur registra 9.380 kg/ha, mientras que el Centro-Este de Entre Ríos presenta 6.560 kg/ha.

En el Norte de La Pampa-Oeste de Buenos Aires, el rinde alcanza 8.870 kg/ha. En el Centro de Buenos Aires, se ubica en 6.960 kg/ha.

En el Sudoeste de Buenos Aires-Sur de La Pampa, el rendimiento llega a 6.520 kg/ha, mientras que en el Sudeste de Buenos Aires se ubica en 6.420 kg/ha.

Para San Luis, el PAS informa 6.690 kg/ha. En la Cuenca del Salado, el rinde es de 6.430 kg/ha.

Finalmente, en Otras regiones, el rendimiento alcanza 6.570 kg/ha.

La cosecha acumulada alcanza 8.005.858 hectáreas, sobre un área sembrada de 8.400.000 hectáreas.

La superficie perdida asciende a 134.156 hectáreas, mientras que el área cosechable llega a 8.265.844 hectáreas, con una producción acumulada estimada de 62.258.129 toneladas.

 

Girasol: la siembra alcanza el 23,4 % del área prevista

 

 

La implantación de girasol 2026/27 también tomó ritmo durante la última semana.

El PAS señala que la siembra cubre el 23,4 % de las 3 millones de hectáreas proyectadas, luego de registrar un progreso intersemanal de 4,1 puntos porcentuales.

El avance se encuentra 5,1 puntos porcentuales por encima del promedio histórico y 6,7 puntos porcentuales por encima del promedio de las últimas cinco campañas, mostrando un ritmo de implantación particularmente dinámico para esta etapa del ciclo.

Las labores se concentran principalmente en el norte y centro del área agrícola, con especial participación del Centro-Norte de Santa Fe, donde la siembra se aceleró y ya alcanza el 50 % del área proyectada.

La ausencia de lluvias durante la última semana favoreció el ingreso de las máquinas a los lotes y permitió avanzar con mayor rapidez en las zonas que presentaban condiciones adecuadas para la implantación.

En el NEA, la siembra de girasol alcanza el 94 % del área prevista, ubicándose prácticamente en la etapa final.

En cambio, en Santiago del Estero, las labores permanecen a la espera de nuevas precipitaciones que permitan continuar con la implantación.

Hacia el sur del área agrícola, la siembra de girasol todavía no se ha iniciado.

En el conjunto nacional, las hectáreas sembradas alcanzan 700.778 hectáreas sobre las 3 millones de hectáreas proyectadas para la campaña 2026/27.

 

La superficie regional proyectada

El comportamiento regional muestra diferencias importantes.

En el NEA, la superficie proyectada para 2026/27 alcanza 557.100 hectáreas, con 523.674 hectáreas sembradas, equivalentes al 94 %.

En el Centro-Norte de Córdoba, se proyectan 94.800 hectáreas, con 7.584 hectáreas implantadas, equivalentes al 8 %.

En el Centro-Norte de Santa Fe, la superficie proyectada llega a 309.900 hectáreas y ya se sembraron 154.950 hectáreas, el 50 % del total.

En el Núcleo Norte, la superficie proyectada es de 62.400 hectáreas, de las cuales se implantaron 9.360 hectáreas, equivalentes al 15 %.

En el Centro-Este de Entre Ríos, sobre 22.100 hectáreas proyectadas, se sembraron 2.210 hectáreas, el 10 %.

El Norte de La Pampa-Oeste de Buenos Aires proyecta 382.600 hectáreas, mientras que el Centro de Buenos Aires alcanza una proyección de 188.000 hectáreas.

En el Sudoeste de Buenos Aires-Sur de La Pampa, la superficie prevista llega a 480.400 hectáreas.

En el Sudeste de Buenos Aires, la superficie proyectada asciende a 585.800 hectáreas, mientras que en San Luis se estiman 74.500 hectáreas y en la Cuenca del Salado, 95.800 hectáreas.

Para Otras regiones, la proyección alcanza 3.000 hectáreas, de las cuales ya se implantaron las 3.000 hectáreas, completando el 100 % de la superficie prevista en esa zona.

En comparación con la campaña 2025/26, la superficie nacional proyectada pasa de 2.850.000 a 3.000.000 de hectáreas, lo que representa una expansión del área prevista para el nuevo ciclo.

 

Trigo: avanza el macollaje y aumenta la encañazón

 

 

Mientras avanzan las siembras de los cultivos de verano, el trigo continúa desarrollando sus distintas etapas fenológicas a nivel nacional.

El PAS informa que el 53 % del área se encuentra en pleno macollaje, mientras que otro 41 % se encuentra en encañazón.

El desarrollo fenológico es mayor en el NOA y el NEA, donde el cultivo atraviesa un invierno caracterizado por temperaturas cálidas y pocas horas de frío.

Esta situación genera incertidumbre respecto de los rendimientos que finalmente podrían alcanzarse.

A nivel nacional, el 89 % del área implantada presenta una condición hídrica Adecuada a Óptima, mientras que la condición general del cultivo mejoró 2 puntos porcentuales durante el período analizado.

De esta manera, el 95,9 % del área triguera presenta actualmente una condición de cultivo ubicada entre Normal y Excelente, reflejando un escenario general favorable para el desarrollo de los lotes.

En ambos núcleos agrícolas, el cereal avanza desde el macollaje hacia la encañazón.

Los lotes más adelantados se encuentran próximos a alcanzar hoja bandera y cuentan con una buena disponibilidad hídrica.

Hacia el sur del área agrícola, el desarrollo del cultivo es más lento.

Allí predominan los lotes que todavía se encuentran en pleno macollaje, aunque los perfiles presentan óptima humedad, condición que favorece la continuidad del desarrollo.

Durante los últimos días se registraron heladas en ambas regiones del sur, por lo que el comportamiento de las temperaturas continuará siendo un factor relevante para la evolución del cereal.

En materia sanitaria, se generalizan las aplicaciones preventivas de fungicidas, principalmente destinadas al control de mancha amarilla y roya, enfermedades que requieren seguimiento a medida que avanza la fenología del cultivo.

 

Toda el área triguera ya fue implantada

 

 

La superficie proyectada para el trigo 2026/27 alcanza 6,5 millones de hectáreas, frente a los 6,7 millones de hectáreas de la campaña 2025/26.

El PAS registra el 100 % de la superficie proyectada ya sembrada, por lo que las principales variables de seguimiento pasan ahora por la evolución fenológica, disponibilidad de humedad, estado sanitario y potencial de rendimiento.

Por regiones, el NOA cuenta con una superficie proyectada de 382.200 hectáreas; el NEA, con 551.400 hectáreas; el Centro-Norte de Córdoba, con 547.000 hectáreas, y el Sur de Córdoba, con 241.800 hectáreas.

El Centro-Norte de Santa Fe concentra 587.100 hectáreas, mientras que el Núcleo Norte alcanza 718.000 hectáreas y el Núcleo Sur, 666.900 hectáreas.

El Centro-Este de Entre Ríos presenta una superficie de 506.500 hectáreas; el Norte de La Pampa-Oeste de Buenos Aires, 447.100 hectáreas; el Centro de Buenos Aires, 272.000 hectáreas, y el Sudoeste de Buenos Aires-Sur de La Pampa, 692.200 hectáreas.

El Sudeste de Buenos Aires concentra 760.900 hectáreas, mientras que San Luis registra 11.900 hectáreas, la Cuenca del Salado, 92.000 hectáreas, y Otras regiones, 23.000 hectáreas.

El informe del Panorama Agrícola Semanal de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, elaborado con información relevada al 9 de septiembre de 2026, muestra así un escenario marcado por el avance de la siembra de maíz temprano y girasol, el cierre progresivo de la cosecha de maíz 2025/26 y la continuidad del desarrollo del trigo, con buena disponibilidad hídrica en gran parte del área implantada.

 

 

 

Primicias Rurales
Fuente: PAS
El Niño se dispara a niveles históricos: qué puede significar para los rindes de maíz y soja en 2026/27

El Niño se dispara a niveles históricos: qué puede significar para los rindes de maíz y soja en 2026/27

 

El fenómeno climático se fortalece a un ritmo poco habitual y llegaría a su punto máximo justo cuando arranca la siembra gruesa. La historia agrícola argentina muestra que estos episodios suelen dejar mejores rindes, aunque con matices que cambian mucho según la zona y el cultivo.

 

Buenos Aires, viernes 11 de septiembre (PR/26)– El clima es una de las variables más determinantes para el campo argentino, y también una de las pocas que ningún productor puede controlar. En un país donde la agricultura depende en gran medida de la lluvia, la disponibilidad y la distribución del agua condicionan de manera decisiva el resultado de cada campaña, junto con otros factores clave como los precios internacionales, los costos y la política tributaria del sector.

 

 

Aunque no pueda torcer el clima a su favor, el productor lo sigue de cerca, casi como quien mira el termómetro antes de salir de viaje. Las perspectivas hídricas influyen sobre qué cultivo elegir, cuándo sembrar, qué tecnología aplicar y, en definitiva, sobre cada decisión de inversión que se toma antes y durante la campaña.

Para anticipar el escenario climático de los cultivos de verano, una de las referencias más consultadas es el ENSO —El Niño-Oscilación del Sur—. Sus distintas fases cambian las probabilidades de lluvia y temperatura en buena parte de la región productiva, aunque el efecto no es igual en todas las zonas ni en todos los cultivos. A continuación, un repaso de lo que viene pasando con el fenómeno durante 2026, hacia dónde se dirige la campaña 2026/27 y qué enseña la experiencia de las últimas décadas sobre el vínculo entre El Niño y los rindes.

 

El Niño vuelve al centro de la escena

 

Durante 2026, las condiciones del Pacífico ecuatorial cambiaron a una velocidad fuera de lo común. El índice MEI.v2 pasó de -1,03 en febrero-marzo y -0,64 en marzo-abril a +0,27 en abril-mayo, +1,52 en mayo-junio y +2,41 en junio-julio. En pocos meses, el sistema climático saltó de un cuadro típico de La Niña a un episodio de El Niño de alta intensidad.

El último registro disponible se ubica entre los valores más altos de toda la serie histórica y es el mayor observado para un período junio-julio desde 1979, es decir, en casi medio siglo de mediciones.

Y todo indica que el fenómeno todavía no llegó a su techo. En su actualización del 19 de agosto, el International Research Institute for Climate and Society (IRI) mostró una coincidencia notable entre los modelos: para el trimestre octubre-diciembre, 25 de los 26 modelos analizados proyectan anomalías en la región Niño 3.4 iguales o superiores a +2°C, y 15 de ellos las ubican por encima de +3°C. El escenario más probable es que la máxima intensidad se alcance hacia fines de 2026.

Las proyecciones también hablan de persistencia. El IRI le asigna una probabilidad prácticamente plena a que El Niño continúe durante la primavera y el verano, que se mantiene en 97% para marzo-mayo y todavía llega a 78% para abril-junio de 2027. En otras palabras: lo más probable es un Niño muy intenso durante los meses clave de la campaña 2026/27, que podría estirarse —aunque debilitándose— durante buena parte del primer semestre del año siguiente.

 

 

La perspectiva histórica ayuda a entender lo particular de este episodio. Desde fines de 1979, las condiciones de El Niño ocuparon apenas una cuarta parte de las observaciones del MEI.v2, y los episodios de mayor intensidad fueron todavía más escasos. Sobresalen especialmente los de 1982/83, 1997/98 y 2015/16. El valor de junio-julio de 2026 ya superó el máximo de 2015/16 y solo queda por debajo de algunos registros de 1982/83 y 1997/98, pese a que el episodio actual recién está en una etapa temprana de su desarrollo.

El comportamiento de 2026 combina, entonces, dos rasgos poco frecuentes: una transición muy rápida desde La Niña hacia El Niño y una intensidad que ya se ubica en el extremo superior de la serie histórica. Si las proyecciones se cumplen, el Niño 2026/27 podría convertirse en uno de los episodios más fuertes de las últimas décadas.

Esto vuelve especialmente relevante pensar en sus consecuencias para la agricultura argentina, porque la mayor intensidad prevista coincide justo con la primavera y el verano, los meses decisivos para la implantación, el desarrollo y la definición de los rendimientos de los principales cultivos. Sin embargo, que el fenómeno sea muy fuerte en el Pacífico no significa que su impacto regional lo sea en la misma proporción. Un Niño más intenso aumenta la probabilidad de que se manifiesten los patrones climáticos típicos de esta fase, pero no garantiza efectos proporcionalmente mayores ni más lluvia en toda la región productiva.

Los pronósticos regionales reflejan justamente esa falta de uniformidad. Las proyecciones del SISSA anticipan una mayor probabilidad de condiciones muy húmedas en distintas áreas del centro y norte de Sudamérica durante la primavera y el inicio del verano, mientras que en la principal región agrícola argentina la señal varía según la zona y el momento del año.

 

 

Por eso, entender qué puede significar este episodio para la campaña 2026/27 exige ir más allá de anunciar que se viene un Niño muy fuerte. La pregunta central es otra: ¿cómo respondió, en la práctica, la producción agrícola argentina bajo las distintas fases del ENSO? ¿Qué pasó con los rindes durante Niño y durante Niña, qué tan grandes fueron esas diferencias y hasta qué punto se repitieron entre cultivos y regiones? Esa evidencia es la que permite pasar de la foto climática general a una lectura más concreta del posible impacto productivo.

 

¿Qué muestra la evidencia para la agricultura argentina?

 

El vínculo entre el ENSO y el desempeño agrícola argentino no es un descubrimiento reciente: distintos trabajos lo vienen documentando desde hace más de dos décadas. Podestá et al. (1999) encontraron, para la Región Pampeana, que los episodios cálidos suelen coincidir con mayores rendimientos de maíz, mientras que las fases frías se asocian con rindes más bajos; en soja identificaron un deterioro similar durante La Niña. El vínculo estaría explicado, en buena medida, por las anomalías de lluvia durante la primavera y el arranque del verano.

Otros estudios confirman que la respuesta cambia tanto según el cultivo como según el territorio. Travasso et al. (2003) mostraron que la señal del ENSO sobre los rindes tiene una importante variabilidad espacial dentro de la principal región productiva del país, y de la Casa et al. (2021) hallaron una asociación significativa entre distintos indicadores del ENSO y los rendimientos de maíz y soja en Córdoba, con diferencias entre departamentos.

Más recientemente, AgroENSO —desarrollado por investigadores del CONICET y el INTA— sistematizó 35 años de información productiva y climática, y volvió a confirmar una respuesta diferenciada según la fase del ENSO, el cultivo y el territorio. Sus resultados marcan una relación clara para maíz y soja, y muestran que los promedios generales pueden esconder diferencias importantes entre regiones y departamentos.

A partir de esa base, se construyó un ejercicio propio que replica la metodología de AgroENSO para seis de las principales provincias agrícolas del país. El objetivo no es pronosticar el rinde de 2026/27, sino cuantificar cuál fue, históricamente, el cambio en los rindes esperados cuando una campaña transcurrió bajo condiciones Niño, Niña o neutrales.

 

¿Qué pasó con los rindes en cada fase del fenómeno?

 

La evidencia de las últimas 28 campañas muestra una asociación clara entre las fases del ENSO y el desempeño de los principales cultivos de verano. El análisis abarca 196 departamentos de Buenos Aires, Córdoba, Entre Ríos, La Pampa, Santa Fe y Santiago del Estero, sobre una superficie cosechada promedio de algo más de 18 millones de hectáreas. En ese período se identificaron 10 campañas de El Niño, 12 de La Niña y 6 neutrales.

Tomando en conjunto las seis provincias, los rendimientos se ubican de manera sistemática por encima de su nivel histórico durante los episodios de El Niño, y por debajo durante La Niña. En maíz, la brecha llega en promedio a +10,3% en las campañas Niño y -9,9% en las Niña, una diferencia de 20,2 puntos porcentuales entre ambas fases. En soja total la asociación es todavía un poco mayor: +10,8% durante Niño y -9,8% durante Niña, con una amplitud de 20,6 puntos.

 

 

La intensidad también cambia según el tipo de soja. En soja de primera, la diferencia entre Niño y Niña llega a 19,5 puntos porcentuales, mientras que en soja de segunda sube a 27 puntos. Este cultivo tiene, además, un segundo frente de exposición: durante las campañas La Niña no solo cae el rendimiento, sino que también aumenta la proporción del área sembrada que finalmente no se cosecha, que pasa de 1,9% durante Niño a 6,4% durante Niña. En maíz, en cambio, la superficie no cosechada ronda el 21% sin importar la fase del ENSO, lo que sugiere que ahí pesan más factores estructurales —como el destino forrajero o silero— que el clima.

La respuesta tampoco resulta proporcional a la intensidad del índice ONI: la correlación entre el ONI de octubre-diciembre y los rindes es positiva pero moderada, y solo en parte de las series es estadísticamente significativa. De hecho, clasificar las campañas en Niño, Niña y Neutral predijo mejor los rindes fuera de muestra que usar el ONI como una variable continua. Dicho de otro modo: el ENSO funciona mejor como una foto del escenario climático que enfrenta la campaña que como una regla matemática para calcular cuánto va a subir o bajar el rinde.

 

Una misma señal, con intensidades bien distintas entre provincias

 

Al abrir los datos por provincia aparece una heterogeneidad considerable. En términos generales se observa un gradiente: mayor sensibilidad en el Litoral y el centro de la región agrícola, y una respuesta mucho más débil en Santiago del Estero. Pero ese patrón no se repite igual para todos los cultivos.

 

 

El caso más marcado es Entre Ríos. En maíz, los rindes se ubicaron 18,4% por encima del nivel histórico durante Niño y 20,4% por debajo durante Niña: casi 39 puntos porcentuales de diferencia entre ambas fases. La regularidad, además, es muy alta: 9 de las 10 campañas Niño terminaron por encima del nivel típico, y 11 de las 12 Niña, por debajo. Esto convierte al maíz entrerriano en uno de los casos donde la información del ENSO tiene mayor capacidad para anticipar cómo arranca una campaña.

 

 

Santa Fe también muestra una respuesta importante, sobre todo en soja: la amplitud entre Niño y Niña llega a 19,7 puntos porcentuales en soja total, frente a 23 puntos en maíz. Córdoba exhibe una configuración parecida, con una amplitud elevada en soja (22,3 puntos) y algo menor en maíz (17,1 puntos). En Buenos Aires, la sensibilidad aparece más equilibrada entre ambos cultivos: cerca de 21,5 puntos en maíz y 19,7 en soja.

La Pampa presenta un comportamiento más heterogéneo. El maíz muestra una sensibilidad relativamente moderada, con 13,2 puntos de diferencia entre Niño y Niña, pero la soja —y en particular la soja de segunda— responde con mucha más fuerza: en este último caso, la amplitud llega a casi 44 puntos porcentuales, aunque conviene leer ese número teniendo en cuenta que se trata de un cultivo de menor peso relativo en la provincia, desarrollado en el margen occidental del área agrícola.

En el otro extremo aparece Santiago del Estero. El maíz muestra apenas 0,9 puntos porcentuales de diferencia entre Niño y Niña, y prácticamente no se correlaciona con el ONI. También es mucho menor la frecuencia con la que las campañas se comportan en la dirección esperada, en comparación con la región pampeana y el Litoral. La soja conserva una señal algo más visible, pero igualmente débil. Todo indica que la capacidad del ENSO para anticipar condiciones favorables o desfavorables se debilita a medida que uno se desplaza hacia ambientes donde otros mecanismos climáticos pesan más.

 

La heterogeneidad no se detiene en el límite provincial

 

Cuando el análisis baja al nivel de departamento, aparece una organización territorial bastante definida: las zonas de mayor y menor sensibilidad tienden a agruparse geográficamente, en vez de repartirse al azar.

En Buenos Aires, el maíz muestra una respuesta particularmente intensa en el norte y nordeste de la provincia: partidos como Mercedes, Suipacha, Baradero, San Nicolás y otros del corredor norte registran caídas de entre 13% y 21% durante las campañas La Niña. Hacia el sudeste y el sudoeste, en cambio, las pérdidas históricas son mucho menores: Balcarce, General Pueyrredón, Tornquist y zonas cercanas se ubican entre 5% y 7% por debajo de su nivel típico. Aun dentro de una misma provincia, la exposición al ENSO puede ser muy distinta.

 

 

En Santa Fe, la mayor sensibilidad aparece en varios departamentos del centro y norte provincial —entre ellos 9 de Julio, San Justo, Garay, San Cristóbal y La Capital—, mientras que el sur agrícola muestra respuestas algo más moderadas. En Córdoba, los resultados apuntan a una menor sensibilidad hacia los sectores occidentales y serranos, y una respuesta mayor en el este y el centro-sur. En Entre Ríos, finalmente, el este y el sudeste provincial concentran algunas de las mayores caídas de toda la muestra durante los episodios La Niña.

 

 

Este nivel de detalle territorial pide más cautela que los resultados generales. La estimación por departamento incorpora un esquema de regularización o partial pooling hacia la provincia, pensado para reducir el ruido que genera contar con pocas campañas de cada fase. El peso de la información propia de cada departamento es mayor en maíz que en soja, por lo que las diferencias territoriales de maíz admiten una lectura más fina que las de soja, donde conviene quedarse con los patrones provinciales y regionales antes que con rankings entre departamentos puntuales.

 

Una señal probabilística, no un pronóstico determinístico

 

Nada de esto implica que una campaña El Niño garantice buenos rindes, ni que una campaña La Niña termine necesariamente mal. Los datos históricos muestran excepciones importantes: la campaña 2023/24, por ejemplo, estuvo asociada a un Niño fuerte y, sin embargo, distintos factores productivos y sanitarios limitaron los rindes de maíz en algunas regiones. El ENSO cambia las probabilidades y las condiciones ambientales que enfrenta el cultivo, pero no determina por sí solo el resultado final.

La regularidad histórica importa tanto como la brecha promedio. En Entre Ríos, 11 de las 12 campañas La Niña terminaron con rindes de maíz por debajo del nivel típico; en Santa Fe fueron 11 de 12, y en Buenos Aires, 10 de 12. La forma correcta de decirlo no es que “La Niña siempre reduce los rindes”, sino que las campañas La Niña estuvieron asociadas, con una frecuencia elevada, a rendimientos inferiores a los esperables una vez descontado el avance tecnológico.

 

 

La cautela es todavía mayor al mirar departamento por departamento. La señal general es clara y se sostiene con distintos métodos de análisis, pero no todos los resultados locales tienen la misma solidez. Con un criterio exigente para evitar diferencias que sean pura casualidad, el método original de AgroENSO no permite señalar departamentos específicos con total confianza. Otros enfoques estadísticos, y los intervalos de incertidumbre, respaldan el patrón en muchos casos, aunque las diferencias chicas entre localidades no deberían leerse como un ranking exacto de sensibilidad.

 

Apreciaciones finales

 

La evidencia histórica deja una primera conclusión clave para la campaña que empieza: la presencia de El Niño mejora de manera significativa el punto de partida estadístico de los principales cultivos de verano, pero esa mejora no es pareja ni funciona como una garantía de buenos rindes. En las seis provincias analizadas, las campañas Niño se asociaron de forma sistemática con rindes superiores a los de La Niña, aunque el tamaño de esa diferencia cambia bastante entre cultivos y territorios. La señal es especialmente fuerte en soja de segunda y en distintas zonas del Litoral y la región pampeana, y se debilita hacia ambientes como Santiago del Estero.

La segunda conclusión es que el tamaño anunciado del fenómeno no debería traducirse mecánicamente en una expectativa de rindes excepcionalmente altos. Los resultados muestran que la fase del ENSO aporta más información que la intensidad puntual del ONI: saber que la campaña transcurre bajo condiciones Niño ayuda a inclinar las probabilidades, pero un Niño de +2 o +3 no implica necesariamente el doble de beneficio que uno más moderado. Importan, además, la distribución en el tiempo y el espacio de las lluvias, las temperaturas en los momentos críticos, el agua disponible en los perfiles al arrancar la siembra, y todos los demás factores agronómicos y sanitarios que entran en juego durante la campaña.

Lo que sí cambió de manera sustancial en las últimas décadas es la cantidad de producción expuesta a esa diferencia climática. Aplicando las brechas históricas estimadas a una escala productiva similar a la de las últimas campañas, un escenario Niño podría significar para la Argentina alrededor de 5,6 millones de toneladas adicionales de maíz y 5,4 millones de toneladas de soja respecto de los rindes típicos. A precios FOB de USD 240 y USD 500 por tonelada, respectivamente, ese diferencial de producción rondaría los USD 4.000 millones.

El Niño 2026/27 es, en definitiva, una señal favorable para la agricultura argentina, pero no un cheque en blanco. Si el episodio evoluciona como anticipan hoy los modelos, y sus efectos regionales se parecen a los observados históricamente, las probabilidades van a estar inclinadas hacia mejores rendimientos en buena parte de la región productiva. Cuánto de ese potencial se transforme finalmente en toneladas va a depender, como siempre, de dónde y cuándo llueva.

 

 

Primicias Rurales
Fuente: novedadeseconomicas.ieral.org
Soja 2026/27: el área sembrada crecería y alcanzaría 17 millones de hectáreas

Soja 2026/27: el área sembrada crecería y alcanzaría 17 millones de hectáreas

La Bolsa de Cereales de Buenos Aires proyecta una recuperación del área sojera, impulsada principalmente por el norte agrícola. El escenario climático de El Niño, los precios y la reducción de derechos de exportación serán factores clave para la nueva campaña.

La soja recuperaría superficie

Buenos Aires, jueves 10 septiembre (PR/26) —  La soja volvería a ganar protagonismo en la campaña 2026/27, con una superficie estimada en 17 millones de hectáreas, frente a los 16,8 millones implantados durante el ciclo anterior.

De acuerdo con el relevamiento de pre-campaña de la Bolsa de Cereales, iniciado durante la primera semana de agosto, el incremento sería de 200.000 hectáreas, equivalente a una expansión interanual del 1,2%.

La recuperación estaría explicada por una combinación de factores agronómicos, climáticos y económicos, con especial incidencia en las regiones del norte del área agrícola.

El norte será clave para la expansión

El NOA y el NEA aparecen como las principales regiones que aportarían superficie adicional a la oleaginosa.

La expansión estaría vinculada, entre otros factores, al avance de Dalbulus maidis, la chicharrita que afecta al maíz, situación que reduciría la intención de siembra del cereal y permitiría que parte de esos lotes sean destinados a soja.

A esto se suma que, en determinadas zonas del norte, la relación de márgenes brutos resulta actualmente más favorable para la soja frente al maíz, reforzando el desplazamiento de superficie hacia la oleaginosa.

En cambio, en distintas regiones de la zona central y sur del área agrícola se esperan reducciones, principalmente por la competencia del maíz temprano y el girasol.

Comportamiento heterogéneo en la región central

En el Núcleo Norte y el Centro-Este de Entre Ríos, el maíz temprano se mantendría por encima de la soja de primera en la intención de siembra, aun cuando la oleaginosa presenta mejores márgenes relativos.

La situación podría cambiar si se producen excesos hídricos que dificulten la implantación temprana del cereal y obliguen a reorientar parte de esa superficie hacia soja.

El Núcleo Sur, en cambio, mostraría un incremento moderado de la soja de primera, asociado a una mayor disponibilidad de lotes como consecuencia de una menor superficie destinada a cultivos de fina.

Menos soja en sectores de Buenos Aires

En el oeste y centro de Buenos Aires, la superficie sojera se reduciría respecto de la campaña anterior.

En el oeste bonaerense, la menor intención de siembra de cultivos de fina limitaría la superficie disponible para soja de segunda, mientras que girasol y maíz temprano ganarían espacio como alternativas para los planteos de primera.

En el centro de la provincia también se espera una competencia importante de estos cultivos, mientras que en el sur del área agrícola la soja de primera enfrentaría nuevamente la competencia del girasol y el maíz temprano.

Un inicio de campaña con buenos perfiles de humedad

 

 

Desde el punto de vista climático, los perfiles de suelo presentan actualmente una humedad adecuada en la región central, condición que permitiría un buen arranque de los primeros lotes de soja de primera hacia mediados de octubre.

Sin embargo, existen diferencias regionales. Hacia el este permanecen algunos excesos hídricos, mientras que hacia el oeste las reservas son más ajustadas.

Por eso, aunque la campaña comenzaría con perfiles mayormente recargados, lluvias excesivas podrían dificultar el acceso a los lotes y demorar las labores dentro de la ventana óptima de siembra.

El Niño puede complicar la implantación

El fenómeno de El Niño se encuentra en desarrollo gradual y alcanzaría su plena vigencia durante el comienzo de la primavera.

La Bolsa de Cereales anticipa lluvias superiores a lo normal en buena parte de la Mesopotamia y sectores del centro y este de la Región Pampeana, con posibilidad de eventos intensos capaces de dificultar las tareas de implantación.

Durante el verano de 2027, El Niño alcanzaría su máxima expresión, coincidiendo con el período crítico de la soja de primera y con el comienzo de la siembra de soja de segunda en la región central.

El escenario también contempla riesgos de anegamientos y mayor presión sanitaria, especialmente en el norte de la Mesopotamia y el norte de la Región Pampeana.

Hacia el otoño de 2027, aunque el fenómeno comenzaría a disiparse, sus efectos acumulativos podrían complicar el avance de la cosecha de soja, con riesgo de crecidas e inundaciones en sectores bajos.

Récord mundial de producción de soja

En el escenario internacional, el USDA proyecta una producción mundial de soja de 442,25 millones de toneladas para 2026/27, un aumento del 3% interanual y del 11,3% respecto del promedio de las últimas cinco campañas.

Se trataría de la mayor producción mundial de soja registrada, impulsada principalmente por mayores áreas y rendimientos en las grandes regiones productoras.

Estados Unidos alcanzaría una producción récord de 123 millones de toneladas, mientras que Brasil llegaría a 186 millones de toneladas, también con un volumen récord.

Paraguay, en cambio, produciría unos 11,1 millones de toneladas, un 8,3% menos que en la campaña récord anterior.

La demanda industrial sostiene al mercado

Las exportaciones mundiales de soja alcanzarían 190,41 millones de toneladas, mientras que las importaciones llegarían a 189,27 millones.

El crushing mundial se ubicaría en 384,76 millones de toneladas, con un crecimiento de casi 11 millones de toneladas, equivalente al 2,9% interanual.

La mayor oferta mundial no se traduciría proporcionalmente en una acumulación de stocks, debido al crecimiento de la demanda industrial de harina y aceite de soja.

La soja mejora su competitividad

El precio promedio disponible de la soja en septiembre de 2026 se ubica en US$479 por tonelada, un 28% por encima del registrado un año atrás.

También se fortalecieron los valores de los subproductos. El aceite de soja alcanzó un promedio de US$1.561 por tonelada, con una suba interanual del 38%, mientras que la harina de soja llegó a US$377, un 24% más que un año atrás.

Esta mejora de precios permite que la soja recupere competitividad frente a otros cultivos, en un contexto donde el maíz aumentó 30% interanual y el trigo registró una suba del 69%.

La soja a cosecha también muestra una mejora

En el mercado local, la posición mayo de 2027 se ubica en US$358 por tonelada, un 21% por encima del valor registrado para la campaña anterior y un 12% superior al promedio de las últimas cinco campañas.

Además, la relación histórica entre los precios de soja y maíz se mantiene por encima del promedio de los últimos ocho años, con un nivel de 1,7, reflejando una mejora de la competitividad relativa de la oleaginosa.

Los costos siguen siendo un desafío

El escenario de costos presenta luces y sombras para los productores.

Los fertilizantes nitrogenados registraron una baja interanual del 1,9% en el promedio julio-agosto-septiembre, mientras que los fosfatados aumentaron 9,5%.

El combustible, en cambio, fue el insumo que más se encareció, con una suba interanual del 50,5% y un incremento del 44% respecto del promedio de las últimas cinco campañas.

Los herbicidas utilizados en soja también aumentaron 29,2% interanual durante el período analizado, aunque permanecen 28,2% por debajo del promedio de las últimas cinco campañas.

El incremento del combustible tiene especial impacto en NOA y NEA, donde los mayores costos de transporte pueden reducir los márgenes y condicionar la competitividad del cultivo.

Menores retenciones podrían sostener los márgenes

El informe destaca que el aumento de los costos, especialmente del gasoil, presiona sobre la rentabilidad de la soja, particularmente en las regiones más alejadas de los centros de consumo y exportación.

Sin embargo, la mejora de los precios de la oleaginosa permitiría compensar ampliamente el incremento de costos y sostener una buena rentabilidad en la mayoría de las regiones.

A esto se suma el esquema de reducción progresiva de los derechos de exportación de la soja, cuya alícuota pasaría del 24% actual al 21% hacia fines de 2027, mejorando el precio neto recibido por el productor.

La campaña comienza con oportunidades y riesgos

La nueva campaña sojera parte con una perspectiva de mayor superficie, mejores precios relativos y un escenario de menores derechos de exportación.

Pero el clima será determinante. Los excesos hídricos, la evolución de El Niño, la presión sanitaria y los costos de combustible serán variables centrales para definir finalmente cuánto de las 17 millones de hectáreas proyectadas llegará efectivamente a sembrarse.

Fuente: Bolsa de Cereales de Buenos Aires, Informe de Pre-Campaña Nº 58, Soja 2026/27, 9 de septiembre de 2026.
Primicias Rurales

La primavera llegará con cambios bruscos de temperatura y lluvias escasas e irregulares

La primavera llegará con cambios bruscos de temperatura y lluvias escasas e irregulares

La Bolsa de Cereales de Buenos Aires anticipa el avance de frentes de tormenta, ingreso de aire polar y posteriores retornos de los vientos del norte. Entre el 17 y el 23 de septiembre se esperan nuevas perturbaciones y riesgo de heladas en distintas regiones.

 

 

Temperaturas en ascenso y lluvias desparejas

Buenos Aires, jueves 10 septiembre (PR/26) — La Perspectiva Agroclimática Semanal de la Bolsa de Cereales anticipa para los próximos días un escenario marcado por temperaturas en ascenso, aunque acompañado por lluvias escasas e irregulares en buena parte del área agrícola.

Entre el 10 y el 16 de septiembre, el período comenzará con vientos del norte y un aumento de las temperaturas. Sin embargo, el paso de un frente de tormenta generará precipitaciones de comportamiento muy desigual.

Las lluvias se concentrarán especialmente sobre el norte del área agrícola, con un foco de tormentas intensas sobre las Altas Cuencas de los ríos Paraná y Uruguay, mientras amplias zonas recibirán aportes escasos o directamente nulos.

Menos de 10 milímetros en gran parte del área

 

Según el informe, la mayor parte del área agrícola recibirá menos de 10 milímetros, con algunos focos aislados de registros moderados.

En cambio, parte de la Región del Chaco, la mayor parte de Paraguay, el norte y centro de la Mesopotamia, el nordeste de Cuyo y el sudoeste de Córdoba recibirán entre 10 y 25 milímetros, con posibilidad de registros superiores en algunos sectores.

La Cordillera Sur tendrá precipitaciones escasas a nulas durante esta primera etapa.

Ingreso de aire polar y riesgo de heladas

 

El avance del frente estará acompañado por la entrada de vientos polares, que se extenderán sobre el oeste, el sur y el centro del área agrícola.

Esta situación provocará heladas generales en las zonas serranas, mientras que el sur de la Región Pampeana y Uruguay tendrán focos de heladas localizadas.

Las temperaturas mínimas serán superiores a 10°C en el nordeste del NOA, gran parte del Chaco, la mayor parte de la Mesopotamia y el extremo sudeste de Paraguay, con un amplio sector del norte donde podrían superar los 15°C.

En el centro del NOA, gran parte de Cuyo, buena parte de la Región Pampeana y sectores de Uruguay, las mínimas se ubicarán entre 5 y 10°C, con riesgo de heladas localizadas.

En el centro-oeste del NOA, oeste de Cuyo y las serranías bonaerenses se esperan mínimas de 0 a 5°C, mientras que las zonas serranas del NOA y Cuyo podrían registrar valores inferiores a 0°C, con heladas generales.

El regreso del viento norte traerá calor

Luego del ingreso del aire frío, los vientos del norte retornarán con fuerza, alcanzando incluso el sur del área agrícola y generando temperaturas superiores a las normales.

El este del NOA, gran parte de la Mesopotamia y sectores del norte y oeste de la Región Pampeana podrían registrar máximas superiores a 25°C, con un amplio foco hacia el norte donde los valores alcanzarían entre 30, 35 y hasta 40°C.

En el centro del NOA, este de Cuyo, sur del Chaco y norte y noroeste de la Región Pampeana, las máximas se ubicarían entre 25 y 30°C, con focos superiores e inferiores.

La mayor parte de la Región Pampeana y Uruguay tendría temperaturas máximas de 20 a 25°C, mientras que las zonas serranas y cordilleranas y el este bonaerense presentarían registros inferiores a 20°C.

Del 17 al 23 de septiembre: nuevas perturbaciones

Para la semana del 17 al 23 de septiembre, la Bolsa de Cereales anticipa que la primavera llegará con perturbaciones, comenzando con el paso de un nuevo frente de tormenta.

El sistema provocará lluvias sobre el extremo norte y el centro-oeste del área agrícola, aunque nuevamente dejará vastas extensiones sin aportes significativos.

La mayor parte del área agrícola tendrá precipitaciones escasas a nulas, con algunos focos de registros moderados.

Dónde se esperan las mayores lluvias

 

Durante esta segunda semana, las precipitaciones moderadas a abundantes, de entre 10 y 25 milímetros, alcanzarían sectores del norte y sur del NOA, gran parte de Paraguay, la mayor parte de la Región del Chaco, el norte de la Mesopotamia y el noroeste y oeste de la Región Pampeana.

También se prevén focos con registros superiores a 25 milímetros.

La Cordillera Sur, por su parte, observará precipitaciones moderadas a abundantes.

Nuevo descenso térmico

 

El frente de tormenta estará acompañado nuevamente por vientos polares, generando un marcado descenso de las temperaturas sobre buena parte del área agrícola.

El informe advierte sobre heladas generales en el oeste y heladas localizadas, con focos de heladas generales sobre el sudeste de la Región Pampeana y Uruguay.

Las zonas serranas y cordilleranas del NOA podrían registrar temperaturas mínimas inferiores a 0°C, con heladas generales y un foco de hasta -5°C sobre sectores del NOA.

Después del frío volverá el calor

Tras el marcado descenso térmico, los vientos del trópico retornarán con fuerza, provocando temperaturas máximas superiores a lo normal en buena parte del área agrícola.

El este del NOA, gran parte de la Mesopotamia, el centro de Cuyo y el norte de la Región Pampeana podrían superar los 25°C, con registros de más de 30, 35 y 40°C hacia el norte.

En el centro del NOA, gran parte de Cuyo, el centro y oeste de la Región Pampeana y buena parte de Uruguay se esperan máximas de entre 20 y 25°C.

Una primavera con alta variabilidad

El escenario presentado por la Bolsa de Cereales muestra una primera parte de septiembre caracterizada por una marcada variabilidad térmica, con sucesivos cambios entre períodos cálidos y entradas de aire frío.

Para los productores, el principal aspecto a monitorear será la combinación de lluvias irregulares, heladas y posteriores aumentos de temperatura, especialmente en aquellas regiones donde las labores agrícolas comienzan a intensificarse con la llegada de la primavera.

El comportamiento de las precipitaciones también será determinante, ya que amplias zonas podrían recibir aportes escasos, mientras sectores puntuales concentrarán lluvias moderadas, abundantes o incluso tormentas intensas.

Estados Unidos también enfrenta lluvias irregulares

 

La perspectiva de la Bolsa de Cereales también analiza el escenario agroclimático de Estados Unidos para el período del 10 al 16 de septiembre.

En gran parte del área agrícola norteamericana se mantendrían temperaturas superiores a lo normal, especialmente en el oeste y el sur, mientras las precipitaciones continuarían concentrándose de manera irregular.

Las lluvias se concentrarían sobre el norte del Área Triguera y el norte del Cinturón Maicero, dejando a buena parte del resto del área agrícola con aportes escasos.

El informe también advierte sobre riesgo de sequía de inicio rápido en algunas zonas de las Grandes Llanuras centrales y meridionales y en sectores de los valles de los ríos Misisipi, Tennessee y Ohio.

El campo argentino, atento al cambio de estación

 

Con la llegada de la primavera, el escenario climático estará dominado por cambios rápidos de temperatura, alternando períodos de calor con irrupciones de aire polar.

Las lluvias, por el momento, aparecen como el factor más irregular: mientras algunos sectores recibirán entre 10 y 25 milímetros, amplias áreas podrían permanecer prácticamente sin precipitaciones.

Para el sector agropecuario, el seguimiento de heladas, disponibilidad de humedad y evolución de las lluvias será fundamental durante las próximas semanas, en un momento en que comienza a acelerarse la actividad de siembra y avanza la campaña agrícola 2026/27.

Fuente: Bolsa de Cereales de Buenos Aires, Perspectiva Agroclimática Semanal, 9 de septiembre de 2026.
Primicias Rurales

Inédito avance de la siembra de maíz en la región núcleo entre la prisa logística, la falta de agua y el riesgo de heladas

Inédito avance de la siembra de maíz en la región núcleo entre la prisa logística, la falta de agua y el riesgo de heladas

 

Con un ritmo histórico que ya implantó el 10% del maíz temprano, los productores del norte aceleran los trabajos para evitar la sequía de enero. Mientras tanto, en el sur frena el temor a las heladas tardías y el impacto del reciente granizo.

 

 

Buenos Aires, domingo 6 septiembre (PR/26)– Se ven sembradoras por todos lados y en apenas 10 días se termina todo el maíz, coinciden los técnicos de localidades clave como Gálvez, López, Cañada Rosquín y El Trébol. Es una situación completamente inédita para la zona.

A la fecha ya se implantaron más de 230.000 hectáreas, cuando lo habitual es que los trabajos comiencen recién hacia el 10 de septiembre. Este ritmo vertiginoso marca un récord absoluto de precocidad en al menos las últimas cinco campañas agrícolas.

 

Se ven sembradoras por todos lados, en 10 días se termina todo el maíz” | Bolsa de Comercio de Rosario

 

El centro-sur de Santa Fe lidera la carrera con un 30% de avance general, alcanzando picos del 50% en Carlos Pellegrini. Sin embargo, la gran paradoja que desvela al campo en este momento es clara: el norte acelera a fondo, pero ¿alcanzará el agua en los suelos?

 

Contrastes regionales: la prisa del norte contra la cautela del sur

 

Hacia el sur provincial la realidad es muy distinta y los productores prefieren no adelantarse por el riesgo de heladas. En Bigand, las labores arrancaron recién esta semana, mientras que en San Gregorio el grueso se concentrará entre el 15 y el 20 de septiembre.

En el norte de Buenos Aires, localidades como Pergamino empiezan a ver maquinaria en el campo con expectativa de generalizarse pronto. En cambio, en Junín y Corral de Bustos apuntan firme al 20 de septiembre para evitar una emergencia desuniforme del cultivo.

 

Se ven sembradoras por todos lados, en 10 días se termina todo el maíz

 

A pocos kilómetros, en Marcos Juárez, algunos productores ya sembraron el 5% del área, pero advierten con preocupación que la humedad superficial está muy ajustada. Las decisiones responden a logística, maquinaria y el recuerdo del clima pasado.

 

El fantasma de enero y la sombra de un ‘Súper Niño’ sin lluvias

 

El comportamiento del ciclo anterior pesa fuertemente en la memoria del productor, cuando el agua se cortó a fines de diciembre de 2025. Quienes se anticiparon aquella vez lograron escaparle a la sequía de enero y obtuvieron rindes excelentes.

Enero siempre infunde temor por ser el período crítico del maíz, y más aún de cara al enero de 2027. Se proyectan olas de calor intensas potenciadas por un súper Niño que hasta ahora no generó las lluvias esperadas en la región.

 

Se ven sembradoras por todos lados, en 10 días se termina todo el maíz” – El Regional Digital

 

En el plano insumos, la entrega de semilla de maíz fue mayormente normal, aunque existen demoras puntuales de entregas y calibres en híbridos muy demandados en zonas como Bigand, Pergamino, Colón y Marcos Juárez.

 

Inusual granizo invernal y severos daños en el trigo regional

 

El insólito evento de granizo y viento del 24 de agosto dejó perplejos a técnicos y productores de toda la zona. Un fuerte contraste térmico previo, con marcas inusuales, provocó tormentas severas al chocar con el ingreso repentino de aire frío.

La franja más golpeada se ubicó entre Marcos Juárez y Leones, afectando a trigos en encañazón con pérdidas estimadas de entre 30% y 35%. Sorprendentemente, cerca del 50% de los productores no tenía seguro contratado para esa fecha.

 

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Otra área muy castigada fue la comprendida entre Classon y Colonia Médici, con daños de 10% a 30% principalmente por defoliación del canopeo y afección en el ápice principal de plantas que estaban en excelente estado.

 

Límites satelitales e incertidumbre en la medición del impacto

 

Inicialmente se estimó un área de 30.000 a 80.000 hectáreas de trigo afectadas por el granizo. Sin embargo, el análisis satelital mediante índice NDVI no logró ajustar la cifra con precisión debido a complicaciones propias de la estación invernal.

La combinación de suelo desnudo, escasa cobertura verde inicial y nubosidad impidió detectar anomalías claras de inmediato. Los especialistas aclaran que esto no descarta el daño, ya que la caída del NDVI suele manifestarse recién 13 días después.

A este panorama se suma la presencia generalizada de mancha amarilla en varios departamentos, con incidentes de 10% a 25%, e inminentes alerta por heladas previas al repunte térmico de la próxima semana.

 

Perspectivas climáticas: frío, heladas y ausencia prolongada de precipitaciones

 

Para la semana del 3 al 9 de septiembre se prevén condiciones estables pero con un marcado descenso térmico. Las temperaturas mínimas caerán fuertemente entre 0 y -2°C el domingo 6, trayendo probabilidad de heladas en el sur de GEA.

A partir del martes 8 y miércoles 9, los valores térmicos recuperarán terreno hasta alcanzar máximas de 20 a 24°C. No obstante, el escenario hídrico es crítico: no hay pronóstico de lluvias para los próximos siete días o más.

Las reservas de agua están al límite en el oeste regional. Se calcula que se necesitan entre 20 y 60 mm en el centro y de 80 a 110 mm en el oeste para llevar los perfiles de suelo a un nivel adecuado para la siembra.

 

Primicias Rurales
Fuente:www.bcr.com.ar