Abr 29, 2026 | Actualidad, Agricultura
El Gobierno nacional presentó un proyecto para modernizar la fiscalización del mercado de semillas mediante el uso del sistema SISA y controles en puntos de acopio. La iniciativa busca frenar la informalidad y proteger los derechos de propiedad intelectual para incentivar la inversión en genética.
El Gobierno busca reforzar los controles en el mercado de semillas. Foto NA
Buenos Aires, miércoles 29 abril (PR/26) – El Gobierno nacional presentó ante las principales entidades del sector agropecuario un proyecto que busca poner fin a la informalidad en el mercado de semillas a partir de una mejora en la fiscalización.
El ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, el Secretario de Agricultura, Ganadería y Pesca, Sergio Iraeta, y el director del INASE, Martín Famulari, con representantes de la cadena productiva para exponer una nueva alternativa orientada a efectivizar la aplicación de la ley de semillas.
Desde el Ejecutivo contextualizaron que «en la actualidad, el mercado informal de semillas genera una pérdida sostenida de inversión en mejoramiento genético y desalienta el desarrollo de nuevas variedades”.
En esa línea, sostuvieron que “si bien la Ley 20.247 y su Decreto Reglamentario 2183/91 ya reconocen estos derechos, no existe un mecanismo operativo moderno que permita verificar su cumplimiento a lo largo del circuito comercial del grano».
El proyecto oficial busca poner el foco de control en el primer punto de entrega del grano (acopios, plantas de procesamiento y puertos). Al ser nodos donde se concentra el flujo de la cosecha antes de su exportación o procesamiento masivo, el Gobierno los considera el lugar más eficiente para el monitoreo.
En este marco, se prevé utilizar la infraestructura del Sistema de Información Simplificado Agrícola (SISA) para cruzar datos fiscales, lo que “permitirá articular el control de identidad varietal con la infraestructura de trazabilidad fiscal ya existente».
Los resultados de los análisis varietales llegarán directamente a los titulares de las variedades inscriptas en el Registro Nacional de la Propiedad de Cultivares, quienes tendrán la potestad de iniciar denuncias ante el INASE.
Asimismo, se propone que el INASE delegue parte de la capacidad técnica en Cámaras Arbitrales y entidades habilitadas para la toma y análisis de muestras, en un modelo de articulación público-privada para aprovechar la infraestructura del sector, según supo la Agencia Noticias Argentinas.
De esta manera, la administración de Javier Milei sostuvo que «la iniciativa presentada por el Gobierno nacional busca equilibrar la protección efectiva de los derechos de los obtentores, que resulta clave para incentivar la inversión en innovación, con el respeto de los derechos de los productores establecidos en la normativa vigente».
En el encuentro participaron, por el lado de las entidades agropecuarias y semilleras, representantes de Sociedad Rural Argentina, CONINAGRO, Federación Agraria Argentina, CRA, ASA, CREA y AAPRESID.
Por parte del Ejecutivo también formaron parte el Secretario de Desregulación, Alejandro Cacace; y el subsecretario de Reformas Estructurales, Eugenio Marí. Además participaron el Jefe de Gabinete de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca, Martín Fernández; y el Subsecretario de Producción Agropecuaria y Forestal, Manuel Chiappe.
Primicias Rurales
Fuente: Noticias Argentinas
Abr 29, 2026 | Actualidad, Especial
Aunque la adopción de inteligencia artificial avanza en Argentina, persiste una brecha entre la tecnología y la capacidad de las organizaciones para integrarla.
Buenos Aires, miércoles 29 de abril de 2026. – En medio del avance acelerado de la inteligencia artificial (IA) en el mundo corporativo, el verdadero impacto no estará en la sustitución de líderes, sino en la redefinición de qué tipo de liderazgo es necesario. Así lo señala un análisis reciente de Olivia, consultora especializada en transformación organizacional, que advierte que la tecnología está dejando en evidencia las debilidades estructurales de muchas organizaciones.
“La inteligencia artificial no transforma por sí sola: expone lo que no funciona. No reemplaza líderes, pero sí redefine quién está realmente preparado para liderar en este contexto”, sostienen desde Olivia.
El fenómeno se da en un contexto de fuerte adopción tecnológica en Argentina, aunque con resultados desiguales. Según el estudio “AI at Work 2025” de Microsoft, el 60% de las organizaciones argentinas ya utiliza algún tipo de inteligencia artificial, con niveles aún más altos en empresas medianas y nativas digitales. En paralelo, un relevamiento de SAP (2025) indica que la mitad de las compañías que invierten en IA ya reporta resultados positivos, especialmente en áreas como atención al cliente y marketing.
Sin embargo, la integración está lejos de ser homogénea. De acuerdo con un análisis difundido por InteligenciaArgentina.ar (2025), basado en datos de adopción corporativa, solo el 43% de los empleados percibe que su empresa utiliza IA, y apenas un 6% considera que su implementación es amplia y transversal, lo que evidencia una brecha significativa entre inversión tecnológica y transformación real.
Para Olivia, esta distancia no es tecnológica sino cultural. El análisis sostiene que muchas organizaciones intentan incorporar IA como una solución aislada, sin revisar cómo toman decisiones, cómo se organizan o cómo lideran. En ese sentido, la tecnología actúa como un “acelerador de tensiones”: hace visibles los problemas de alineación, los silos internos y la falta de preparación para el cambio.
En paralelo, el contexto laboral también refuerza este cambio de paradigma. Mientras la IA asume tareas analíticas y operativas, las habilidades humanas ganan protagonismo. La toma de decisiones en contextos inciertos, la gestión de tensiones y la capacidad de generar sentido se vuelven diferenciales clave del liderazgo.
En este escenario, Olivia identifica tres condiciones esenciales para liderar en la era de la IA:
1. Capacidad de leer la organización en profundidad.
No alcanza con implementar tecnología: los líderes deben comprender las dinámicas reales y los niveles de alineación interna.
2. Adaptabilidad como competencia central.
El liderazgo deja de apoyarse en la experiencia acumulada y pasa a depender de la capacidad de aprender, desaprender y redefinir el rumbo.
3. Integración entre tecnología y cultura.
La IA no reemplaza la toma de decisiones, pero sí exige nuevas formas de liderar, con mayor criterio, apertura y responsabilidad.
“El error más común es querer incorporar inteligencia artificial sin transformar la forma en que se lidera. Las organizaciones quieren eficiencia sin cambiar cómo funcionan. Y ahí es donde fracasan”, explicó Ezequiel Kieczkier, CEO y socio fundador de Olivia.
Para la consultora, el desafío hacia adelante no será tecnológico sino humano: en un entorno donde la IA amplifica capacidades, los líderes que no evolucionen quedarán expuestos más rápido que nunca.
“El liderazgo del futuro no se define por la experiencia acumulada, sino por la capacidad de interpretar la complejidad, sostener tensiones y generar dirección en contextos inciertos. La IA no reemplaza líderes, pero sí eleva la vara para ejercer ese rol”, concluyó Kieczkier.
Acerca de Olivia
Olivia es una firma global especializada en transformación organizacional, con presencia en Latinoamérica y España. Acompaña a empresas líderes como L’Oréal, PepsiCo, Boehringer Ingelheim, Santander, Ford, AB InBev, Moeve, YPF, Alsea y Disney en el desafío de transformar su cultura, potenciar el liderazgo e impulsar procesos de cambio e innovación.
Integra capacidades avanzadas de ciencias del comportamiento organizacional para anticipar dinámicas clave y diseñar intervenciones quirúrgicas basadas en datos
Primicias Rurales
Fuente: Magma Comms.com
Abr 23, 2026 | Actualidad, Economía / Economía del Agro, Especial, Lechería
La Querencia, en Laspiur, produce más de 110.000 lts/día
La “yapa” de la exposición TodoLáctea 2026 será el reconocido Tour Lechero, que se realizará el viernes 15 de mayo. Ese día se visitarán el Establecimiento La Querencia en Saturnino María Laspiur y el tambo de la Estancia Don Ramón en Las Varas, en el corredor lechero más importante de Córdoba.
Buenos Aires, 23 de abril (PR/26) .- El Tour Lechero 2026 tendrá como punto de partida la Sociedad Rural de San Francisco el viernes 15 de mayo, desde las 8.30 horas, y la primera parada será el establecimiento La Querencia, en la zona rural de Saturnino María Laspiur, donde se ordeñan más de 3.000 vacas y vaquillonas con un sistema rotativo marca Waikato de 80 posiciones. Un número importante de vacas se aloja en galpones con sistema free stall.
La Querencia es un establecimiento que nació en febrero del 2004 y de la mano de sus propietarios Javier y Diego Camisasso se ha convertido en uno de los tambos más grandes de la provincia donde se produce una cifra superior a los 110.000 litros de leche diarios.
La segunda parada del Tour Lechero TodoLáctea 2026 será el tambo de Estancia San Ramón de la familia Ale, ubicado al oeste de la localidad de Las Varas, que cuenta con un sistema intensivo de producción de leche, mediante galpones free stall y tiene la particularidad de trabajar con camas de estiércol procesado.
Este tambo de más de 1.000 vacas en ordeño incluye un sistema de tratamiento de efluentes que permite la reutilización de los nutrientes contenidos en las excretas de los animales. Mediante esta tecnología se busca mantener la producción en equilibrio con el cuidado del medioambiente y poner en valor los efluentes.
¿Cómo participar del Tour?
Los interesados en formar parte del contingente que visitará los tambos durante el viernes 15 de mayo, pueden consultar arancel e inscripción a tourlechero@todolactea.com.ar. El Tour tiene cupos limitados y su recorrido contará con seguro de pasajero para los asistentes, coffes y almuerzo.
Sobre TodoLáctea 2026
Es la Exposición Comercial, Industrial, de Servicios y Capacitación más importante de Argentina y el Cono Sur que refleja a la cadena láctea. Es organizada por el Grupo TodoAgro y su edición 2026 se realizará en la Sociedad Rural de San Francisco, provincia de Córdoba. Contará con más de 220 stands comerciales, eventos de capacitación y concursos del que formarán parte 120 disertantes nacionales e internacionales, más una gran expo y jura del Holando Argentino.
Las vacas en Estancia San Ramón descansan sobre camas de estiercol procesado
Primicias Rurales
Fuente>: TodoAgro – TodoLactea
Abr 22, 2026 | Especial, Vitivinicultura
En Luján de Cuyo, Mendoza, el ingeniero Ricardo «Charly» García lidera un proyecto vitivinícola disruptivo basado en variedades no tradicionales y sistemas de conducción natural. Bajo una filosofía de mínima intervención y solidez técnica, busca consolidar su marca en el mercado local y proyectar sus primeras exportaciones a Estados Unidos.
Luján de Cuyo, miércoles 22 abril (PR/26) — En Mendoza, el empresario CREA Ricardo García apostó por vinos con variedades no tradicionales y sistemas de conducción sin poda, y logró crecer en un contexto de crisis.
Lidera un proyecto creativo en Mendoza basado en experiencias europeas y argentinas.
A Ricardo le dicen “Charly”, y su apellido es García. Pero su camino no siguió la música, sino el vino. Tras años de asesorar viñedos y bodegas, en 2018 inició un proyecto propio junto a su esposa y un amigo, donde volcó su experiencia y exploró nuevas variedades y sistemas de conducción no convencionales, con buenos resultados.
En Perdriel, Mendoza, elaboran vinos a partir de uvas propias, que buscan expresar el carácter de cada ambiente y diferenciarse de las variedades clásicas. Uno de ellos, “El jardín de Alicia”, toma su nombre del universo narrativo de Lewis Carroll, como la canción del popular músico argentino.

Recuperación y resiliencia productiva
La finca se llama Viñedos El Mirlo y forma parte del grupo CREA Vignerons, de la región Valles Cordilleranos. “Somos una empresa muy pequeña, que trabaja con prácticas sustentables”, resumió. “Estamos ubicados en Luján de Cuyo, una zona histórica de producción de uvas, tierra de Malbec. Pero cuando vas llegando a la finca, ves muchas otras que fueron abandonando el negocio en medio de una crisis muy profunda”, lamentó.
García decidió involucrarse de manera directa en la producción junto al productor Pablo Tripodi y a su esposa, Graciana Monneret.
Hace ocho años recuperaron una finca familiar de siete hectáreas que había quedado sin actividad tras la crisis de 1987, aunque se mantuvo en uso mediante alquileres para conservar los derechos de riego.
“Recolonizamos la tierra y plantamos los viñedos, primero con el objetivo de vender uvas. Obtuvimos buenos rindes y calidad, lo que nos permitió abastecer a distintas bodegas”, señaló. Durante los primeros años, la comercialización de uva representó cerca del 50% de los ingresos de la empresa, pero la ecuación empezó a cambiar cuando avanzaron en la elaboración de vinos y ganaron peso en ese segmento.
García advirtió que aún no viven del emprendimiento, aunque es un desafío hacia el futuro, y para eso apuestan a realizar nuevas inversiones. En paralelo, mantiene su rol como asesor en distintas empresas, muchas de ellas vinculadas a la red CREA.
Expresión botánica y variedades alternativas

La finca cuenta con dos viñedos bien diferenciados. Por un lado, el esquema tradicional, con Cabernet Sauvignon, Cabernet Franc y Malbec conducidos en espaldero. Por otro, una unidad más pequeña —El Pichón— donde avanzan con manejos orgánicos y biodinámicos, y certifican prácticas junto a un grupo de productores locales.
“Ahí empezamos a probar cosas distintas, sobre todo en variedades”, explicó García. La experiencia acumulada en Europa le abrió otra mirada sobre el potencial de Mendoza. “Veía que había variedades que podían adaptarse muy bien a nuestra zona, pero que no se usaban. Estábamos muy cerrados en el esquema clásico de Burdeos”, señaló.
En esa búsqueda incorporaron nuevas opciones: Garnacha, Monastrell y Carignan entre las tintas, y Roussanne en blancas. Sobre un total de siete hectáreas, la mayor superficie sigue ocupada por Malbec, Cabernet Franc y Cabernet Sauvignon —unas dos hectáreas cada uno—, mientras que 1,5 hectáreas se destinan a estas variedades alternativas.
Say no more: viñedos en libertad

El cambio no se limitó a la diversidad varietal. También avanzaron sobre los sistemas de conducción, con una lógica distinta a la tradicional. “Trabajamos con formas más libres, con mayor expansión vegetativa, sin poda o con intervenciones mínimas. Buscamos que la planta exprese su hábito botánico”, describió.
Ese enfoque dio lugar a modelos diversos: vasos abiertos, estructuras voluminosas y plantas con mayor desarrollo de madera. La idea es reducir la intervención y acompañar el crecimiento natural de la vid. “Fuimos armando todo con una lógica fisiológica, mirando cómo crece la planta en su estado natural”, agregó.
El concepto también atraviesa a los vinos. El nombre de uno de ellos, “Las lianas de Carignan”, remite a las características botánicas de la especie. “La vid es una liana. Entonces tratamos de copiar ese hábito, dejar menos cortes y que la planta envejezca antes, en un buen sentido”, explicó.
Además, estos manejos generan efectos concretos en la calidad. En Malbec, por ejemplo, comentó que los sistemas libres permiten obtener taninos distintos y mayor frescura, en un contexto donde el varietal suele ser cuestionado por perfiles más redondos o pesados.
En Carignan realizaron ensayos que profundizan esa línea. Este año probaron bajar la poda y trabajar con brotes decumbentes, en lugar de erectos. Esa práctica modificó el tamaño de la uva, con granos más livianos (pasaron de 1,8 a 1,3 gramos) y mayor concentración. Al mismo tiempo, lograron sostener la productividad, ya que el mayor número de racimos compensó esa reducción.
Vinos fuera de la autopista
La empresa lanzó su primer vino en 2022, con una producción acotada. Desde entonces, el crecimiento fue gradual, siempre a partir de uvas propias. “Buscamos elaborar vinos rebeldes, saliendo de la autopista. Esa es nuestra filosofía”, resumió García.
Con el tiempo incorporaron equipamiento, con vasijas de elaboración, ánforas de arcilla y barricas. “En las ánforas pensamos hacer un vino nuevo, aunque sean pocos litros, 250 o 300 botellas, con características totalmente distintas… después me las tomaré yo”, bromeó.
El enfoque está puesto en que cada vino refleje su origen. Para eso, avanzaron en un trabajo más fino sobre el viñedo, diferenciando ambientes dentro de cada lote. “Este año zonificamos recorriendo la viña, caminándola, midiendo vigor y probando uvas”, explicó. A partir de esa zonificación, por ejemplo, en una misma superficie de Garnacha lograron múltiples expresiones. “En 0,3 hectárea hicimos seis tipos de vinos”, señaló.
“Ahora pensamos hacer una pequeña bodega en casa. Así como no compramos uva de otros lados, queremos hacer el vino nosotros”, comentó. El objetivo es consolidar un modelo de trabajo integral, donde el mismo equipo produzca la uva, elabore el vino y comercialice la botella, un concepto asociado a la tradición francesa del vigneron, que hoy ya aplican, aunque mediante elaboraciones a fasón en bodegas de terceros.
La apuesta comercial y el mercado externo

En pocos años lograron posicionar una marca con reconocimiento, aunque todavía en una escala reducida. El crecimiento fue paulatino, acompañado por la demanda. “No tenemos mucho volumen ni vivimos de esto por ahora, pero vendemos todo lo que hacemos”, explicó García. Para este año proyectan unas 5000 botellas, con la intención de escalar a 15.000 o 20.000 en el mediano plazo.
El desarrollo comercial estuvo acompañado por el trabajo en red. El grupo CREA Vignerons fue clave en esa etapa inicial, especialmente en la apertura de mercados. A fines de 2024, por invitación de Andrés Biscaisaque, productor CREA, participaron de una feria en Buenos Aires, donde presentaron vinos de Garnacha y Monastrell. “Nos fue muy bien”, resumió.
La estrategia también incluye una segunda línea más accesible, con un corte de ambas variedades y un varietal de Roussanne. La respuesta del público fue positiva, a pesar de tratarse de cepas menos difundidas. “Invitamos a los consumidores a probarlas y vendimos todo”, señaló. “Hace poco nos quedamos sin ‘La danza de los colibríes’, un blend de esas uvas. Hicimos 1000 botellas, las fraccionamos en agosto y las vendimos desde enero”, contó.
Además de aumentar la presencia en Buenos Aires, donde concentran la distribución, el empresario destacó otras mareas más directas de llegar a sus clientes: “El boca a boca funciona. Cuando alguien prueba nuestros vinos, se convierte en un faro para otros”, afirmó.
La tercera para en el área de comunicación a punta a llegar al mercado externo. En ese sentido, para fines de abril esperan la visita de tres exportadores de Estados Unidos interesados en conocer los vinos.
“Tal vez podamos enviar un pallet. No tenemos mucho volumen, pero es interesante tener un pie afuera”, evaluó. “Estamos replanteando la empresa. Hay que crecer a demanda y ser sólidos en lo técnico y conceptual para permanecer más allá de la novedad”, concluyó.
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