Jun 9, 2026 | Actualidad, Agricultura, Informes Técnicos
El INTA y fruticultores patagónicos avanzan juntos en un proyecto que cuida el suelo, reduce costos, mide la huella de carbono y prepara al sector para las exigencias de los mercados internacionales.
General Roca, martes 9 de junio (PR/26)–Hay algo poderoso en la idea de que una chacra de peras y manzanas pueda, al mismo tiempo, producir fruta de calidad, capturar carbono de la atmósfera y mejorar la vida del suelo.
Eso es exactamente lo que busca el proyecto \u201cTransición hacia la agricultura regenerativa\u201d, impulsado por el INTA Alto Valle junto a la Fundación Banco Credicoop y fruticultores de la Primera Cooperativa Frutícola de General Roca.
No es un experimento aislado: es un modelo que ya funciona, que se aprende con los pies en la tierra y que promete cambiar la lógica productiva de toda la región.
El profesional del INTA Sergio Romagnoli lo explica con claridad: la agricultura regenerativa no busca simplemente “hacer menos daño”. Su objetivo es más ambicioso: sanar, recuperar y mejorar el funcionamiento natural de la chacra.
Fortalecer la salud del suelo, estimular la vida microbiana, optimizar el aprovechamiento del agua y hacer que la planta sea más resistente al estrés. Aquí no se parte de cero: las chacras del Alto Valle tienen historia, conocimiento acumulado y un enorme potencial.
Por eso, algunos especialistas de la ecorregión prefieren hablar directamente de agricultura \u201cgenerativa\u201d: no se restaura algo destruido, sino que se potencia lo que ya existe.
La clave está en ordenar las prácticas, medir los resultados y tomar decisiones inteligentes para sostener la actividad de manera eficiente y duradera.

La huella de carbono: mucho más que una moda
Uno de los ejes del proyecto es la medición de la huella de carbono: un indicador que suma todas las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) asociadas a la producción de fruta, pero que también contabiliza los procesos que retiran carbono de la atmósfera
. En el caso de peras y manzanas, eso incluye el impacto de los fertilizantes, el gasoil de los tractores y las tareas cotidianas del campo.
Pero también cuenta lo positivo: el aumento de la materia orgánica en el suelo o el crecimiento de las alamedas que actúan como sumideros naturales de carbono.
Y acá aparece uno de los hallazgos más concretos del proyecto: el principal factor que engorda la huella en la región es el consumo de gasoil. Cada pasada del tractor implica combustible y emisiones. Reducirlas no solo es bueno para el ambiente: también es dinero que el productor deja de gastar.
En esa línea, el proyecto promueve el uso de herramientas biológicas para el manejo sanitario, como la avispa Goniozus legneri, criada por el INTA para combatir plagas como la carpocapsa y la grafolita.
Estas herramientas no reemplazan de un día para el otro a los tratamientos tradicionales, pero forman parte de una estrategia integral que, con tiempo y equilibrio del monte frutal, permite reducir gradualmente los fitosanitarios.

El suelo vivo: el capital invisible de la chacra
El otro gran pilar es el cuidado del suelo. Hugo Lorenzo, asesor independiente vinculado al proyecto, señala que mantener coberturas verdes en el interfilar e incorporar leguminosas permite capturar nitrógeno directamente del aire, mejorar la vida microbiana del suelo y reducir la dependencia de fertilizantes sintéticos.
El Alto Valle tiene además una ventaja natural que pocas regiones del mundo pueden presumir: un sistema de riego gravitacional que prácticamente no consume energía.
Combinado con un suelo vivo y bien estructurado, ese suelo se comporta como una esponja que retiene el agua con mayor eficiencia, reduciendo pérdidas y mejorando el aprovechamiento hídrico.
Y hay un emblema local que el proyecto también recupera: las tradicionales cortinas de álamos.
Su reposición aporta protección contra el viento, madera útil y una enorme capacidad para capturar carbono. Un círculo virtuoso que conecta identidad regional con sustentabilidad real.

Una oportunidad que ya no se puede ignorar
Los fruticultores de la región están respondiendo. Participan de las charlas y capacitaciones, incorporan nuevas prácticas en sus chacras y se comprometen con un proceso de largo plazo. Esa disposición no es casual: la realidad del mercado internacional lo exige.
Buena parte de las peras y manzanas del Alto Valle se exporta a destinos donde las certificaciones internacionales ya recomiendan medir la huella de carbono.
Y todo indica que, en el futuro cercano, esa recomendación se convertirá en una exigencia. Los productores que empiecen antes tendrán una ventaja competitiva real frente a los que esperen que el mercado los obligue.
La agricultura regenerativa no promete milagros de un día para el otro. La transición es gradual, hecha de aprendizajes y decisiones diarias.
Pero los números son claros: menos gasoil, suelos más sanos, menores costos y una fruta que llega al mundo con menos impacto ambiental y más historia detrás. En el Alto Valle, ese futuro sustentable ya no es una promesa. Ya está en marcha.
Primicias rurales
Fuente: INTA Alto Valle – Sergio Romagnoli (INTA) y Hugo Lorenzo (Asesor independiente).
Jun 7, 2026 | Actualidad
La propuesta oficial busca convertir al país en un polo global de innovación tecnológica, con beneficios fiscales, nuevas figuras empresariales y una estrategia de mínima intervención estatal.
Buenos Aires 7 de junio (PR/26)–El presidente Javier Milei presentó una estrategia orientada a posicionar a Argentina como uno de los principales destinos mundiales para el desarrollo de inteligencia artificial, con una premisa central: mantener la actividad libre de regulaciones tempranas.
Una apuesta por la desregulación tecnológica
En una columna publicada en el Financial Times, el mandatario sostuvo que el desarrollo de la inteligencia artificial requiere un entorno de experimentación, innovación y flexibilidad jurídica. Según planteó, una regulación anticipada podría limitar el crecimiento de una industria con potencial transformador.

Milei comparó el momento actual con la creación de la responsabilidad limitada en el siglo XVII y afirmó que, así como la Revolución Industrial liberó al ser humano de las limitaciones físicas, «la IA liberará al intelecto humano y potenciará la productividad«.

Los tres pilares de la propuesta oficial
**Compromiso de no regulación.** El Gobierno promete evitar normas prematuras o mal diseñadas que, según su visión, podrían frenar la innovación.
**Sociedades no humanas.** Se impulsa la creación de una nueva categoría empresarial integrada y operada completamente por agentes de inteligencia artificial o robots, con capacidad de actuar y asumir responsabilidades legales.
**Competitividad fiscal y flexibilidad.** La propuesta contempla baja carga impositiva, libertad para elegir esquemas de gobierno corporativo y transparencia obligatoria sobre beneficiarios finales.
Buenos Aires como centro global de IA
El jefe de Estado vinculó esta estrategia con el superávit fiscal, el proceso de desregulación económica y la mejora del país en índices internacionales de libertad económica.
El objetivo declarado es convertir a Buenos Aires en un centro internacional para empresas tecnológicas, replicando el papel que Ámsterdam tuvo durante la expansión comercial europea.
Primicias Rurales
Fuente: NA
Jun 6, 2026 | Actualidad, Ferias, Exposiciones y Cursos, Informes Técnicos
Startups y fondos de inversión locales presentaron innovaciones en inteligencia artificial y seguros paramétricos ante los principales inversores globales durante la New York Tech Week.
Innovación con tonada local en el epicentro de la Gran Manzana
Buenos Aires, sábado 6 junio (PR/26) — La New York Tech Week se consolidó formalmente como el epicentro global de la tecnología y los negocios disruptivos. En este exigente escenario, el ecosistema de empresas emergentes de nuestro país marcó un hito estratégico de alto impacto sectorial.
La delegación local demostró con solidez cómo la tecnología diseñada y gestada en las distintas regiones productivas responde a grandes desafíos mundiales. Entre los ejes principales se destacaron las respuestas concretas a la seguridad alimentaria, la eficiencia y la mitigación de la crisis climática.
La comitiva coordinada por Arcap y el Consulado Argentino en Nueva York integró de manera inteligente a fondos de inversión, unicornios consolidados y el pujante sector fintech.
El gran atractivo de las jornadas fue un panel especializado que debatió a fondo sobre la próxima revolución alimentaria global.
Productores que se transforman en inversores de capital de riesgo

El fondo de inversión Innventure, nacido originalmente en el seno de Aapresid y conformado por cientos de productores genuinos, lideró el debate en los Estados Unidos. Este modelo asociativo tiene la particularidad de democratizar con éxito el acceso al capital de riesgo en el ámbito rural.
De esta manera, los productores, las pymes comerciales y las cooperativas agrarias no son meros usuarios, sino que se transforman en inversores directos. Esta dinámica inyecta financiamiento privado y acelera de forma notable la competitividad de toda la cadena.
Con la reciente incorporación de Nicolás Reinoso, especialista radicado en Carolina del Norte, el fondo consolida su estructura para continuar expandiendo fronteras. Los números de la entidad reflejan un crecimiento exponencial, respaldando firmas que ya operan en más de 40 países de los cinco continentes.
Inteligencia artificial y satélites aplicados directamente al lote
Entre los casos de éxito presentados en suelo norteamericano brilló con luz propia la tecnología desarrollada por la startup DeepAgro. La firma diseñó un sistema de visión computacional de alta precisión que corre sobre algoritmos avanzados para detectar malezas en tiempo real.
Esta herramienta permite realizar aplicaciones selectivas de herbicidas, logrando un ahorro contundente que reduce el uso de insumos químicos hasta en un 90%.
El sistema ofrece un repago inferior a los dos años y cuenta con el respaldo de alianzas operativas junto a firmas de la talla de Starlink y Nvidia.
Por su parte, la empresa Suyana, fundada por profesionales con formación de doctorado en Harvard, aborda la gestión del riesgo climático. El proyecto se enfoca en el desarrollo de seguros paramétricos accesibles, un segmento clave donde las coberturas tradicionales apenas alcanzan al 5% regional.
Mediante la combinación precisa de imágenes satelitales y modelos predictivos, logran reducir drásticamente los costos de contratación para las empresas. Esta innovación permite ofrecer coberturas a gran escala, resguardando de forma efectiva el capital de trabajo de los productores ante sequías extremas o inundaciones severas.

De proveedores de materias primas a exportadores de valor tecnológico
Las consecutivas rondas de negocios y exposiciones demostraron con claridad que el país avanza firmemente más allá de su rol histórico tradicional. El enfoque actual no se limita a ser un mero proveedor de granos, sino en consolidar una usina de innovación tecnológica.
Las alianzas estratégicas vigentes con compañías líderes del mercado demuestran el marcado interés internacional por las patentes y plataformas diseñadas localmente. El sector privado dejó en claro ante la comunidad internacional que la eficiencia productiva puede convivir perfectamente con la sustentabilidad.
Así estuvieron Fernando Yu, fundador de Suyana; Matías Nardi, representante de DeepAgro, Mayco Mansilla y Nicolás Reinoso, de Innventure, estuvieron en la New York Tech Week
La destacada participación de estos emprendedores ratifica el potencial de transferencia de conocimientos desde el lote hacia los mercados globales más exigentes. La tecnología agropecuaria local se posiciona de este modo como una de las principales cartas de presentación del talento corporativo nacional.
Primicias Rurales/IA
Jun 3, 2026 | Actualidad, Desarrollo Humano, Especial
Jóvenes productores, veterinarios y agrónomos combinan redes sociales, aplicaciones móviles y tecnología de precisión para transformar la ganadería y agricultura argentina, acercar el agro a la sociedad urbana y garantizar el arraigo rural de las nuevas generaciones.
Buenos Aires miércoles 3 de junio (PR/26)–La imagen tradicional del campo argentino empieza a cambiar. Los jóvenes productores manejan rodeos desde el celular, publican contenido en TikTok, utilizan plataformas digitales para comercializar hacienda y toman decisiones basadas en datos.
TikTok, Instagram y YouTube son el nuevo escenario del campo argentino. La aparición de perfiles agropecuarios en redes sociales crece, y el contenido vinculado al día a día del campo, el manejo ganadero, maquinaria, bienestar animal y vida rural, gana seguidores y logra mostrar una versión más moderna y cercana del agro.

Jóvenes productores, veterinarios, agrónomos y creadores de contenido rural empiezan a construir comunidades digitales que mezclan información técnica, humor, experiencias personales y escenas cotidianas del trabajo en el campo.
Desde su cuenta, Ana Grosso comparte contenido sobre vida rural y producción agropecuaria, y refleja una tendencia que crece especialmente entre las nuevas generaciones: usar las redes no sólo para mostrar el trabajo diario, sino también para acercar el agro a públicos urbanos y romper prejuicios históricos sobre el sector.
Para Joaquín Dello Staffolo, joven ingeniero agrónomo de 26 años de Coronel Pringles, esa exposición cumple una función social: «Mostrar el día a día es importante para visibilizar las tareas y el esfuerzo que implica la actividad. Ayuda a que la gente conozca más profundamente cómo funciona el campo, lo complejo y lo satisfactorio de la actividad, y todo lo que lo rodea».

Nicolás Diez, ingeniero agrónomo y productor en San Manuel y Ayacucho, cree que esta nueva generación también está transformando la manera de comunicar el agro. «Durante muchos años el sector comunicó desde la queja constante y eso generó distancia con la sociedad urbana, que muchas veces no conoce cómo funciona el campo. Hoy las redes permiten mostrar otra realidad: cómo se trabaja, el esfuerzo que hay detrás y la importancia que tiene la actividad», sostiene.
Ya no se trata solamente de publicar una foto arriba de un tractor. La nueva generación del agro convirtió las redes sociales en una ventana para mostrar cómo se trabaja, cómo se produce y cómo se vive en el campo. «Mostrar el día a día está bueno siempre y cuando se comunique como se debe. Las redes son una excelente herramienta para acercar el agro a la gente», agrega Nicolás.
Tecnología como puente entre tradición y arraigo
El desafío del arraigo rural sigue siendo uno de los grandes temas del agro argentino. Durante años, gran parte de los jóvenes migró hacia las ciudades en busca de oportunidades laborales o educativas. Sin embargo, especialistas y estudios recientes detectan una tendencia incipiente de jóvenes que eligen permanecer —o incluso regresar— al campo, aunque con otra lógica productiva.
Un informe del INTA sobre juventudes rurales remarca que el recambio generacional y las expectativas de futuro de los jóvenes se volvieron un eje estratégico para el desarrollo local y las producciones agropecuarias; y en muchos casos, la tecnología funciona como puente entre tradición y permanencia.

El acceso a conectividad, plataformas digitales y nuevas formas de comercialización reduce barreras históricas y permite gestionar negocios rurales con mayor profesionalización. «Muchos de los que trabajamos en tecnología aplicada al agro venimos de familias vinculadas al campo o crecimos cerca de esta actividad. Poder combinar esa pasión con herramientas digitales, innovación y nuevas formas de hacer negocios es parte de lo que motiva a esta generación», cuenta Facundo Sansot, del equipo comercial de de CampoaCampo, la app más utilizada para compraventa de ganado en Argentina.
Alfonso Fuertes, de 23 años, estudiante de veterinaria en Tandil y productor ganadero junto a su familia entre Tres Arroyos y Dorrego, también lo experimenta. Su decisión de quedarse en el sector estuvo ligada tanto al legado familiar como a la posibilidad de trabajar en un agro cada vez más profesionalizado. «Hoy la tecnología juega un papel clave para que el campo sea más eficiente, más preciso y también más atractivo para las nuevas generaciones», asegura.

Para Nicolás, la decisión de apostar por el campo también tiene una dimensión más profunda. «Elegí esta actividad porque el campo es el motor que impulsa el alimento de millones de personas todos los días. Además, hay un fuerte arraigo familiar y una pasión enorme por lo que hacemos», explica.
La digitalización que avanza en los campos ganaderos
Aunque la actividad agrícola suele incorporar tecnología más rápidamente, en ganadería también empiezan a verse cambios concretos. «A medida que las nuevas generaciones se van interiorizando en la toma de decisiones, se observan nuevas formas de trabajo, de comunicación y de relación con los avances tecnológicos», explica Joaquín. Y agrega una mirada que también atraviesa al sector: «Tal vez a los productores más grandes les cuesta más adaptarse, pero eso no significa que se resistan al cambio; muchas veces necesitan acompañamiento para facilitar esa transición».

La digitalización también empieza a modificar la forma de vincularse dentro del propio sector: sistemas de gestión, monitoreo satelital, automatización, billeteras virtuales ganaderas y aplicaciones móviles forman parte de una rutina que avanza especialmente entre productores jóvenes. Para Alfonso, la adaptación tecnológica ya no es una opción secundaria.
«El productor que adopta tecnología termina viendo mejoras concretas en eficiencia y productividad. Si no lográs adaptarte, la tecnología va más rápido que uno y el productor podría quedar fuera del sistema», advierte.

Nicolás coincide en que el proceso de adopción tecnológica ya es masivo dentro del agro. «Hay herramientas digitales funcionando muy bien y otras todavía con ajustes por hacer, pero a medida que se involucren generaciones más jóvenes esto va a seguir creciendo», asegura.
Lejos del estereotipo del productor aislado de la innovación, empieza a consolidarse una generación que combina tradición productiva con análisis de datos, redes sociales y nuevas formas de comunicar el agro. Una generación que no sólo quiere continuar en el campo, sino también transformarlo.
Sobre de «Campo a Campo»
Mercado ganadero digital que le permite a los productores controlar el 100% de su negocio, eligiendo sus propias condiciones comerciales de compra y venta, garantizando transparencia y rentabilidad para el productor.

Con 16 años de operación y el respaldo de Pedro Genta y Cía, consignataria con más de 100 años de trayectoria en el mercado, de «Campo a Campo» se ha consolidado como una de las cinco empresas que más operan en el país, con más de 5 millones de cabezas comercializadas y un promedio mensual de 45.000 cabezas operadas en todo el territorio.
Además, con su billetera virtual de «Campo Pagos», ofrece máxima flexibilidad y control sobre los cobros, permitiendo a los productores acceder a su saldo desde el momento de la carga del lote, realizar pagos de servicios y gestionar plazos de pago de manera eficiente.
Primicias Rurales
Fuente: deCampoaCampo
Jun 3, 2026 | Actualidad, Agricultura, Desarrollo Humano, Economía / Economía del Agro
Mientras el mundo enfrenta tensiones geopolíticas, desafíos energéticos y una creciente demanda de alimentos, Argentina y Brasil tienen en sus manos una oportunidad única. Sin embargo, para transformarse en una potencia exportadora global deberán resolver problemas internos que llevan décadas frenando su desarrollo.
Buenos Aires, miércoles 3 de junio (PR/26) — Durante años, Argentina y Brasil fueron presentados como rivales naturales en el negocio agropecuario. Soja, maíz, carne, lácteos y biocombustibles parecían ubicar a ambos países en una competencia permanente por los mismos mercados.
Sin embargo, la discusión planteada en el CAMBRAS Business Day dejó una idea mucho más interesante: el verdadero potencial de la región no está en competir, sino en complementarse.
La oportunidad es enorme. Juntos, Argentina y Brasil reúnen algunas de las tierras agrícolas más productivas del planeta, abundancia de agua dulce, capacidad tecnológica creciente y recursos energéticos estratégicos.
A ello se suma un contexto internacional favorable: una población mundial que superará los 9.700 millones de habitantes hacia mediados de siglo y una demanda creciente de alimentos, energía y materias primas sostenibles.
Pero los datos revelan que el potencial no siempre se traduce en resultados.
Uno de los ejemplos más contundentes surgió durante el panel agroindustrial. Argentina produce prácticamente el mismo volumen de leche que hace tres décadas. En ese mismo período, Brasil logró triplicar su producción.
La diferencia no radica únicamente en las condiciones naturales o en la productividad de los productores. Según los empresarios del sector, la clave estuvo en la previsibilidad de las políticas y en una visión estratégica orientada a la exportación.
La lección es simple: ningún comprador internacional construye relaciones comerciales de largo plazo con proveedores que pueden cerrar exportaciones cada vez que los precios internacionales suben. La confianza también es una ventaja competitiva.
Otro dato que expone una brecha significativa está relacionado con la innovación. Mientras en Brasil ocho de cada diez productores pagan por la tecnología que utilizan en sus cultivos, en Argentina apenas tres de cada diez lo hacen.
Esta diferencia impacta directamente sobre la capacidad de las empresas para reinvertir en investigación y desarrollar nuevas semillas, herramientas biotecnológicas y mejoras productivas.
Y la tecnología será cada vez más determinante. Los avances en análisis genómico, inteligencia artificial, robótica y edición génica están reduciendo drásticamente los tiempos necesarios para desarrollar nuevas variedades vegetales.
Lo que antes demandaba entre ocho y doce años hoy puede lograrse en apenas dos a cuatro años. En un mercado global donde la productividad define la competitividad, quedarse atrás ya no es una opción.
A este escenario se suma un factor que pocos países poseen: la energía. La expansión de Vaca Muerta puede convertirse en un complemento estratégico para el agro regional, reduciendo costos, fortaleciendo la competitividad exportadora y generando nuevas cadenas de valor.
La trazabilidad aparece como otro de los grandes desafíos y oportunidades. Los consumidores internacionales ya no solo compran alimentos; también exigen conocer su origen, su impacto ambiental y las condiciones bajo las cuales fueron producidos. En este terreno, Argentina y Brasil podrían construir estándares comunes que transformen la transparencia en una ventaja competitiva regional.
Además, el contexto geopolítico agrega un elemento inesperado. La creciente disputa tecnológica entre Estados Unidos y China abre espacios para que Sudamérica actúe como un socio confiable y estable para ambos bloques.
En un mundo fragmentado, la región puede convertirse en un puente para el desarrollo tecnológico aplicado al agro.
La conclusión es tan simple como desafiante. Argentina y Brasil ya tienen recursos naturales, conocimiento, empresas competitivas y mercados para abastecer. Lo que aún falta es construir reglas estables, incentivos adecuados y una visión compartida de largo plazo.
El mundo demanda más alimentos y más energía. La pregunta ya no es si la región tiene condiciones para convertirse en una potencia exportadora global. La verdadera pregunta es si será capaz de aprovechar una oportunidad que quizás no vuelva a repetirse con la misma magnitud.
Primicias Rurales
Fuente: CAMBRAS