Registraron la categoría «Naranjo» casi por accidente y hoy exportan a cinco países: la historia de Pielihueso, la bodega familiar que apostó a lo artesanal cuando nadie más lo hacía

Registraron la categoría «Naranjo» casi por accidente y hoy exportan a cinco países: la historia de Pielihueso, la bodega familiar que apostó a lo artesanal cuando nadie más lo hacía

 

Un ingeniero agrónomo jubilado, su hija comunicadora y dos hectáreas en el Valle de Uco: así nació Pielihueso. Hoy elaboran 55.000 botellas al año, exportan a cinco países y acaban de abrir su propio restaurante en medio de los viñedos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Buenos Aires, viernes 12 de junioi(PR/26)–Hay negocios que nacen de un plan impecable. Y hay otros que brotan de una intuición, un viaje o una jubilación bien aprovechada. Pielihueso pertenece, sin dudas, al segundo grupo. Celina Bartolomé, comunicadora de 34 años nacida en Venado Tuerto, Santa Fe, lo dice con una honestidad que desarma: «Me cuesta mucho cuando te preguntan la profesión para algún formulario. Nunca sé qué poner porque no soy nada, pero soy un poquito de todo». Esa imposibilidad de encasillarse fue, a fin de cuentas, su mayor ventaja.

 

 

Celina Bartolomé

 

Todo empezó con su padre, Alejandro Bartolomé, ingeniero agrónomo con décadas dedicadas a la soja, el trigo y el maíz en la pampa húmeda. Cuando llegó a los 60 y pico, decidió que la jubilación no era para quedarse quieto.

En vez de comprar un departamento —la opción más previsible—, adquirió dos hectáreas y media dentro del proyecto Casa de Uco, en el Valle de Uco, Mendoza. «Pasamos de una idea pasiva o familiar a crear una marca, un proyecto y una pyme muy rápidamente», recuerda Celina.

 

 

Celina Bartolomé es el motor detrás de Pielihueso, el proyecto vitivinícola que fundó junto a su papá,

 

 

Mientras la tierra tomaba forma en Mendoza, Celina construía en Buenos Aires un recorrido zigzagueante pero coherente. Estudió Ciencias de la Comunicación en la UBA, pasó por productoras, agencias de publicidad y hasta por Globant.

Pero su vocación iba mutando hacia algo más tangible. Empezó organizando pop-ups de vino en la terraza de un local en Palermo, eventos independientes para acercar la bebida a una generación que la sentía lejana.

En uno de esos encuentros conoció a Micaela Najmanovich y Nicolás Arcucci, los fundadores del restaurante Anafe, y se convirtió en su primera empleada de sala y vinos. Dos años después, con ese bagaje encima, tomó la decisión definitiva: viajar a Piamonte, Italia, para hacer una Maestría en Vino y entrar de lleno a la empresa familiar.

 

 

Una pyme que aprendió a no crecer de más

 

Hoy la estructura es clara: Alejandro maneja la parte productiva en la finca; Celina se ocupa de lo comercial, la comunicación y el diseño, junto a Paula La Torre, la enóloga. La bodega tiene una finca propia en Los Sauces, Valle de Uco, de 13 hectáreas —10 plantadas— más 2 hectáreas adicionales en Chacayes dentro del complejo Casa de Uco. La inversión inicial fue de un millón de dólares, destinada a la compra de la tierra y la construcción de la bodega.

 

 

En Pielihueso hacen diferentes vinos. El Naranjo es el insignia. 

 

 

Los números cuentan una historia de crecimiento sostenido: 500 botellas en la primera añada de 2017, 20.000 para 2020 y un pico de 55.000 botellas anuales en 2024. Ahí decidieron frenar. No por falta de demanda, sino por lucidez. «En 2020, 2021 y 2022 hacíamos menos vino del que la gente quería comprar. Elegimos mantenernos así.

Con el diario del lunes fue una buena decisión porque en los últimos años bajó el consumo de vino estrepitosamente. Si hubiésemos crecido, ahora nos sobraría vino», explica Celina. La flexibilidad de la estructura familiar —donde dos personas hacen muchos roles— les permite ajustarse a los picos y las caídas sin cambiar nada.

 

 

El posicionamiento es premium: el precio promedio en retail ronda los $40.000 por botella. Pero lo que más define a Pielihueso no es el precio sino la filosofía. Celina se resiste a etiquetas como «vino natural» o «boutique» y prefiere hablar de vitivinicultura artesanal: uvas orgánicas, fermentación espontánea sin levaduras comerciales, sin filtrado y con uso nulo o mínimo de sulfitos.

 

«Son vinos hechos por personas a las que les importa, que tienen su propia finca y manejan un volumen adecuado. Preferimos un proyecto donde todos estemos involucrados, generar vinos puros, frescos, y que sean reflejo de donde son».

 

 

Cómo terminaron registrando «Naranjo» casi sin querer

 

Uno de los hitos más curiosos de la historia de Pielihueso es el de su producto estrella: el vino naranjo. Cuando Celina viajó a los Estados Unidos en 2016, descubrió en barras especializadas el concepto de los orange wines y rastreó su origen ancestral en la región del Cáucaso, en Georgia.

Al volver, le propuso a su padre apostar por esa categoría para diferenciarse: «Si hacemos un Malbec de Valle de Uco, ¿por qué alguien compraría el nuestro versus cualquier otro de los buenísimos que ya existen?». De las dos barricas iniciales en 2017, hoy destinan 12.000 litros exclusivamente a este estilo.

 

 

El problema fue que el Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV) no reconocía la categoría. Celina encontró una salida ingeniosa: registrar la palabra «Naranjo» como nombre legal del vino, no como categoría, para poder incluirla en la etiqueta.

«Al día de hoy tenemos el registro de la palabra vino naranjo sin querer», cuenta con gracia. El resultado es que Pielihueso terminó siendo pionera en un segmento que hoy tiene nombre propio gracias, en parte, a ese movimiento.

 

 

El naranjo es hoy el producto más vendido de la bodega, tanto en el mercado local como en el internacional. Este dato rompe los estándares de la industria: mientras en Argentina el tinto domina los volúmenes, en Pielihueso el tinto representa solo el 20% de la producción.

El 80% restante son naranjos, rosados y blancos. Para abastecer esa demanda sin hacer inversiones agrícolas costosas, crearon soluciones creativas: el Tinto de los Sauces —mitad tinto, mitad rosado— para bajar la intensidad tánica, y el Claranjo, un corte de Malbec vinificado como rosado y Torrontés elaborado como naranjo.

 

 

De la venta puerta a puerta a exportar a cinco países

 

Durante las primeras añadas, Celina era al mismo tiempo la cara, las piernas y la voz de la marca en Buenos Aires. Iba ella misma a los restaurantes donde sentía que el vino «tenía que estar». Hace dos años sumaron distribuidoras tradicionales, pero ese período de venta directa dejó una ventaja que ningún intermediario puede comprar: el conocimiento íntimo del consumidor.

«Al vender directo sabíamos qué compraban los clientes y por qué les costaba pagar. Eso ayudó a la construcción de marca. De afuera se ve el éxito comercial de Pielihueso diciendo que es por las etiquetas o por ser vinos raros, pero hay una parte de vínculos comerciales atrás que hicimos muy bien», subraya.

 

Pielihueso cuenta con una finca propia en Los Sauces, Valle de Uco, que abarca 13 hectáreas -10 plantadas. 

 

 

El canal principal sigue siendo restaurantes de autor y vinotecas seleccionadas. El 60% de la producción va al mercado interno y el 40% se exporta, principalmente a Estados Unidos a través de Brazos Import. El resto llega a Perú, España, Japón y Canadá. En el mercado local, la estrategia de expansión apunta al interior: ya tienen alianzas con distribuidores en Córdoba, Rosario y Mar del Plata.

 

 

Un restaurante en medio de los viñedos como siguiente capítulo

 

El plan de largo plazo de Pielihueso siempre incluyó el turismo enológico. Y ese objetivo tomó forma con la apertura de La Amistad, su propio restaurante en el corazón de la finca de Los Sauces.

El proyecto demandó un millón de dólares de inversión y dos años de obra en medio de los viñedos. Lo hicieron junto a Najmanovich y Arcucci —los mismos de Anafe, con quienes Celina trabajó al inicio de su carrera.

La propuesta incluye almuerzos con visitas guiadas a la bodega, catas verticales enfocadas en tres variedades de naranjos y el formato Mix Sorpresa: cinco copas seleccionadas al azar.

 

 

En un mundo donde el consumo global de alcohol cae y las generaciones más jóvenes se relacionan diferente con el vino, Celina mira el panorama con realismo pero sin resignación: «Va a sobrevivir quien se adapte, tenga una estructura que pueda manejar y no subestime al consumidor«.

Y remata con la clave que, según ella, explica por qué Pielihueso permeó: «Desde el principio lo tratamos como una marca que no era solo de vino. Pensamos en su personalidad y en nuestro target. Por eso te hablaba más allá del líquido que tenía adentro».

 

 

 

 

 

 

Primicias Rurales
Fuente: FORBES

 

La revolución forestal que llegó del frío: diseñan una mega sembradora que planta árboles y cura la tierra en una sola pasada

La revolución forestal que llegó del frío: diseñan una mega sembradora que planta árboles y cura la tierra en una sola pasada

 

El gigante finlandés Ponsse desarrolló una tecnología sin precedentes capaz de preparar el suelo, plantar y regar en simultáneo, poniendo la mira en la reforestación urgente de los suelos sudamericanos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Buenos Aires, jueves 11 de junio (PR/26)–El cuidado del medio ambiente y la explotación industrial acaban de encontrar un aliado tecnológico definitivo.

La compañía finlandesa Ponsse ha dado un salto histórico en la automatización ecológica con la creación de la Bufalo Planter, una monumental mega sembradora de árboles diseñada específicamente para cambiar las reglas del juego en la regeneración forestal a gran escala.

Esta máquina no solo optimiza los tiempos, sino que redefine por completo la eficiencia en el campo.

 

Tres soluciones críticas en un solo movimiento mecánico

 

 

Lo que hace verdaderamente asombrosa a esta plataforma —construida sobre la base de sus robustas cargadoras de troncos— es su capacidad para operar de forma integral.

En una sola pasada, el equipo activa sus componentes de labranza de vanguardia para acondicionar el terreno.

Acto seguido, abre el surco de manera milimétrica para depositar las plántulas y, de inmediato, un dispositivo regador inteligente inyecta agua directamente en la raíz para garantizar su supervivencia y acelerar el desarrollo forestal óptimo.

 

 

 

 

El objetivo estratégico está puesto en el suelo sudamericano

 

Los directivos de Ponsse tienen claro su próximo destino comercial.

El mercado prioritario para Bufalo Planter será Sudamérica.

En esta región, la urgencia por recuperar zonas deforestadas y potenciar los pulmones verdes hace que los beneficios económicos y ambientales de esta mega maquinaria resulten más evidentes que en cualquier otra parte del planeta, marcando un antes y un después en la mecanización del agro.

 

 

 

 

 

 

 

 

Primicias Rurales
Fuente: MAQUINAC
El negocio que crece en la tierra: Argentina impulsa reino fungi, un mercado de más de US$ 4.600 millones

El negocio que crece en la tierra: Argentina impulsa reino fungi, un mercado de más de US$ 4.600 millones

Granjas artesanales, suplementos que facturan millones, packaging de lujo y biotecnología que captó la atención de Silicon Valley. En Argentina, los hongos dejaron de ser relleno de tarta para convertirse en un mercado de US$ 4.670 millones con protagonistas que vieron lo que otros todavía no.

 

 

Foto: gírgolas, hongos comestibles que son un boom gastronómico

 

 

 

 

 

 

Buenos Aires, jueves 11 de junio (PR/16)–Del shiitake al laboratorio: cómo los hongos se convirtieron en uno de los negocios más prometedores de Argentina. Durante demasiadas décadas, el hongo fue, en la mesa argentina, un ingrediente secundario.

Relleno de tarta, salsa de paso, guarnición sin pretensiones. Hoy esa historia cambió por completo. En América Latina, el mercado de productos derivados del hongo ya vale US$ 4.670 millones y se proyecta que alcance los US$ 7.120 millones en 2035.

A nivel global, el sector crece al 5,6% anual y podría llegar a US$ 123.700 millones en 2034, según IMARC Group.

 

 

 

El salto no es casualidad. Tres fuerzas convergieron al mismo tiempo: el auge de las dietas basadas en proteínas vegetales, la búsqueda de materiales sostenibles que reemplacen al plástico, y el interés científico —y financiero— en los compuestos bioactivos del hongo como alternativa terapéutica. Argentina no es ajena a ninguna de esas tres corrientes.

En los últimos años emergió un ecosistema local que las procesa a su manera: con jóvenes emprendedores que arrancaron desde cero, ciencia pública como respaldo y ambiciones que, en algunos casos, ya superaron las fronteras de la región.

 

Cultivar antes que nadie

 

El argentino consume en promedio 30 gramos de hongos por año. En Europa y Asia, esa cifra oscila entre 3 y 9 kilos per cápita. Esa brecha no es solo alimentaria: es una oportunidad de negocio que Santiago Rubio Martínez y Alejo Botana vieron antes que la mayoría.

Los dos venían de otro mundo. Rubio Martínez trabajaba en un banco; Botana, en una aerolínea. Lo que los unió fue una observación simple: Botana cultivaba hongos en casa como pasatiempo, y el mercado empezaba a pedir variedades que nadie producía a escala en Argentina.

En diciembre de 2023, con US$ 10.000 cada uno de sus ahorros, montaron The Mushroom, una granja en Vicente López dedicada a variedades gourmet: melena de león, chestnut, enoki dorado.

«Fuimos bastante mandados. Nuestro estudio de mercado fue ver cómo en redes y sitios web se hablaba de hongos que quizás hace unos años nadie mencionaba», admite Rubio Martínez.

Arrancaron produciendo 200 kilos mensuales y los agotaban antes de terminar el mes. Para la tercera semana ya no tenían stock. Los chefs internacionales se entusiasmaron, el boca en boca fue imparable. Hoy producen 1.000 kilos por mes y el objetivo para 2027 es llegar a entre 2.000 y 2.500 kilos mensuales en un espacio mayor.

 

 

 

El modelo de negocio también les dio una sorpresa: pensaban apuntar al consumidor final y terminaron con más del 50% de sus ventas en restaurantes, donde la regularidad del abastecimiento fue la clave para que los chefs pudieran incluirlos en el menú de forma permanente.

El próximo desafío no es de producción, sino cultural. «La gente los quiere pero no sabe cómo cocinarlos», dicen. La respuesta está en marcha: recetarios, influencers de cocina y, en el horizonte, un canal de YouTube con chefs y recetas simples.

 

El hongo como estilo de vida

 

Santino Martínez no llegó a los hongos adaptógenos buscando un negocio. Empezó a cultivarlos por cuenta propia y a sentir sus efectos. Hace tres años, junto a su socio Claudio Aponte, lanzó Fungalia, una línea de bebidas funcionales en polvo —cacao, chai, golden milk y matcha— pensadas como alternativa al café y formuladas con extracto de hongos funcionales. Dos gramos de hongos adaptógenos por taza.

Arrancaron con US$ 70.000 de capital propio y en menos de 12 meses facturaron US$ 1 millón. Todo online, sin local físico, sin distribución tradicional. El motor fue el contenido: 120 anuncios activos por día en Instagram, TikTok y Google Ads, con una lógica clara.

«Monitoreamos todo el tiempo lo que funciona y lo que no, nos vamos adaptando a lo que el consumidor pide», resume Martínez. La fábrica propia en Vicente López opera con habilitación ANMAT y certificación como Empresa B: packaging 100% biocompostable, bajo consumo de agua y energía.

 

                           Santiago Rubio Martínez y Alejo Botana, fundadores de The Mushroom. 

 

El mayor desafío, dice, no fue la producción sino la educación. «La gente generalmente no sabe lo que es un hongo adaptógeno. Nuestro primer trabajo siempre es salir a explicar los beneficios, cómo actúa sobre el cuerpo». La estrategia fue trabajar con médicos, influencers de nicho y referentes gastronómicos.

«No medimos el impacto en ventas, sino en cómo le cambiamos los hábitos a la gente. Competimos contra el café, contra el estrés constante, contra vivir acelerados. Vendemos hábitos, no una moda«.

 

Micelio de lujo

 

Denise Pañella encontró en el micelio —la red de filamentos subterráneos que forma la raíz de los hongos— una oportunidad de otro orden: estética, materiales del futuro y lujo.

Diseñadora industrial recibida en pandemia en la UBA, retomó una línea de investigación que había descartado en su tesis.

Junto a biólogas del CONICET pasó años ajustando formulaciones hasta entender que no estaba desarrollando un solo producto, sino un material multifacético: dependiendo del residuo agrícola y del proceso de cultivo, sus propiedades cambian completamente.

 

 

Denise Pañella, fundadora de Mosh.

 

 

Su empresa, Mosh, acumula más de US$ 450.000 de inversión volcados principalmente en investigación, desarrollo y equipamiento. Hoy opera con un equipo de 12 personas y está en plena mudanza hacia una planta semiindustrial de 500 m² en Buenos Aires.

La estrategia de entrada de esta emprendedora de 30 años fue contundente: llevó 18 m² de obra —piezas de diseño, joyas y muestras— a la Design Week de Milán. Volvió con conversaciones abiertas con Dior para drops, packs y eventos.

«El desafío real no es demostrar si el material genera interés, porque ya es un hecho. El desafío verdadero es construir infraestructura para responder a esa demanda».

 

La apuesta que captó a Silicon Valley

El extremo más disruptivo del ecosistema fungi argentino está en lo que cualquiera asociaría con «hongos psicodélicos». Y sin embargo, es también donde está la inversión más grande.

Victoria Costa Paz, cofundadora y CEO de Eywa Biotech, lleva cuatro años desarrollando una tecnología que no extrae psilocibina de hongos, sino que imita sus mecanismos para producirla mediante biosíntesis con estándares farmacéuticos y a una fracción del costo tradicional.

El objetivo: tratamientos de alta calidad, sin efectos secundarios, para pacientes con padecimientos psiquiátricos.

Costa Paz, de 28 años, llegó a los hongos por un camino improbable. Estudió Comunicación, trabajó en corporaciones y startups. Hizo un máster en Negocios y Tecnología en UdeSA durante la pandemia y, en paralelo, un curso de bioplásticos donde tuvo su primer contacto con los hongos como material. El click definitivo llegó a través de un equipo uruguayo que estudiaba la psilocibina para el tratamiento de la depresión. «Los ensayos clínicos en EE.UU. mostraban que era cuatro veces más eficiente que un antidepresivo en casos de depresión mayor y estrés postraumático», explica.

Para financiar ese desarrollo, Eywa recaudó US$ 4,85 millones en dos rondas de inversión. El hito más visible: una ronda de US$ 2,5 millones liderada por Tim Draper, el inversor de Tesla y Skype.

El equipo hoy es de 16 personas con una distribución deliberada: 70% ciencia, 30% negocios. Ya pasaron de escala laboratorio a biorreactores de 30 litros; el próximo salto son 200 litros, directamente en Australia, con calidad suficiente para estar en farmacias. La empresa proyecta US$ 40 millones de facturación en cinco años.

«Estamos al inicio de una revolución, pero de otro tipo», sintetiza Costa Paz. «Hay cosas que ya existen en la naturaleza y que con más ciencia e innovación podemos traer a nuestro favor, sin que los procesos sean nocivos». Del shiitake a la psilocibina, el reino fungi argentino tiene mucho más por delante que por atrás.

 

 

Primicias rurales
Fuente: FORBES
Arandu: la genética que abre una nueva etapa para el algodón argentino

Arandu: la genética que abre una nueva etapa para el algodón argentino

El INTA y Gensus presentan «Arandu», la primera variedad de algodón a nivel mundial resistente a imidazolinonas, una innovación genética que promete revolucionar el cultivo en Argentina por su rinde, sanidad y calidad de fibra.

 

 

 

 

Chaco, miércoles 10 junio (PR/26) — La nueva variedad desarrollada por el INTA, junto con la empresa Gensus, combina productividad, calidad de fibra, estabilidad, sanidad y una característica inédita: será la primera variedad resistente a imidazolinonas que se cultivará en la Argentina, sin antecedentes a escala mundial.

Arandu INTA BGRR IMI cott será presentada hoy 10 de junio en la planta Gensus, ubicada en la localidad de Avia Terai —Chaco— y contará con la participación de representantes del INTA y del Senasa.

Las imidazolinonas son una familia de herbicidas de amplio espectro utilizados principalmente en el sector agrícola para controlar malezas de hoja ancha y gramíneas. Son altamente eficaces a dosis bajas y destacan por su prolongado efecto residual en el suelo.

 

 

 

Así el  algodón argentino está a punto de incorporar una innovación que promete convertirse en un punto de inflexión para la cadena productiva. Se trata de Arandu INTA BGRR IMI cott, una nueva variedad desarrollada a partir de años de trabajo en genética algodonera que ya fue registrada en el INASE y que estará disponible en etapa precomercial para los productores.

Su principal diferencia es que será la primera variedad de algodón resistente a herbicidas del grupo de las imidazolinonas que se cultivará en el país, una característica que, además, no registra antecedentes en el mundo para este tipo de material.

Según explicó Mauricio Tcach, investigador del INTA, “este desarrollo responde a una demanda concreta del sector productivo vinculada a la necesidad de incorporar nuevas herramientas tecnológicas para el manejo del cultivo y ampliar la oferta de germoplasma disponible para los productores”.

La presentación de esta variedad representa, también, el primer resultado tangible de la iniciativa recientemente lanzada por el INTA, Gensus y otros actores de la cadena, que tiene como objetivo acelerar la incorporación de innovaciones genéticas para el cultivo.

“Arandu es el primer avance del Nuevo Camino del Algodón, una propuesta que contempla una serie de innovaciones tecnológicas en genética y manejo para los próximos cinco años”, señaló Tcach. En ese marco, el investigador adelantó que el programa prevé la inscripción de diez nuevas variedades durante ese período.

El nombre elegido para esta genética no es casual. Arandu significa “sabiduría” en guaraní y busca reflejar el proceso que dio origen al material.

Según explicó Tcach, “esta variedad integra la sabiduría de los productores algodoneros, ya que fue seleccionada tomando en cuenta atributos que ellos nos sugirieron incluir en una variedad”.

Entre esos atributos aparecen un ciclo más largo, mayor plasticidad y una arquitectura de planta diferenciada respecto de los materiales actualmente disponibles en el mercado.

 

 

De acuerdo con los resultados obtenidos durante su evaluación, Arandu presenta una estructura de planta abierta, con una mejor diferenciación entre ramas vegetativas y fructíferas, asociada a una mayor cantidad de puntos de producción. Esa configuración favorece tanto el crecimiento como la maduración del cultivo.

Sin embargo, uno de los aspectos que más expectativas genera es su comportamiento productivo. Los ensayos realizados mostraron que el material logró destacarse por su estabilidad y por mantener rendimientos superiores frente a variedades comerciales ampliamente difundidas.

“Arandu demostró una mejor estabilidad de rendimientos y una productividad superior”, afirmó el investigador. Los resultados obtenidos en dos campañas consecutivas permitieron observar que el nuevo material logró sostener su desempeño en contextos productivos diferentes.

Para Tcach, “estas ventajas se explican por un período de floración más prolongado y por la formación de capullos de mayor peso respecto de las variedades comerciales actuales”.

Otro de los puntos fuertes del nuevo cultivar aparece en la calidad de la fibra, una variable clave para toda la cadena textil.

Los análisis realizados mostraron que Arandu logró combinar una excelente longitud de fibra con altos niveles de productividad, una asociación poco frecuente en los programas de mejoramiento.

La sanidad constituye otro de los pilares de esta nueva genética. Arandu incorpora resistencia a las principales enfermedades que afectan al algodón.

“El material combina productividad, calidad, estabilidad, excelente maduración, resistencia a bacteriosis y enfermedad azul, resistencia a glifosato e imazapyr y resistencia a lepidópteros”, resumió Tcach.

 

 

Lanzan la nueva variedad

Hoy 10 de junio se realizará la presentación de Arandu en la Planta Gensus Avia Terai en Chaco. El lanzamiento de la nueva genética es una señal concreta de la estrategia que impulsa El Nuevo Camino del Algodón para acelerar la llegada de innovaciones al sector.

La iniciativa reúne al INTA, a la empresa semillera Gensus y a distintos actores de la cadena algodonera con una meta ambiciosa: ampliar significativamente la oferta varietal disponible para los productores argentinos mediante el desarrollo de nuevos materiales con mejoras en productividad, calidad de fibra, sanidad y estabilidad.

“Este proceso permitirá alcanzar incrementos significativos en productividad y calidad de fibra en un período relativamente corto”, sostuvo Tcach.

Con Arandu como primer exponente, el programa comienza a mostrar sus resultados. La expectativa ahora está puesta en la llegada de esta variedad a los lotes comerciales y en el impacto que pueda generar una genética que incorpora una característica inédita para el cultivo.

 

Primicias Rurales
Fuente: INTA
La IA que escucha tu voz y detecta enfermedades en 30 segundos

La IA que escucha tu voz y detecta enfermedades en 30 segundos

Una startup suiza desarrolló una herramienta de inteligencia artificial capaz de identificar señales de trastornos neurológicos, mentales y metabólicos con solo grabar la voz del paciente durante medio minuto.

 

 

 

 

 

 

 

Buenos Aires miércoles 10 de junio (PR/26)–La empresa Virtuosis AI trabaja en modelos de inteligencia artificial que analizan patrones vocales para ayudar tanto a usuarios como a profesionales de la salud a monitorear distintas condiciones médicas. La propuesta es tan simple como sorprendente: alcanza con hablar unos segundos frente al micrófono.

La herramienta examina biomarcadores vocales —como el tono, la entonación y el ritmo— para evaluar el estado de salud y bienestar psicológico de una persona. Según prometen desde la compañía, en tan solo 30 segundos una grabación puede generar información personalizada con potencial diagnóstico.

 

 

 

 

¿Qué puede detectar?

 

Según explica la cofundadora y CEO de la empresa, Lara Gervaise, los sistemas son capaces de detectar señales asociadas a depresión, ansiedad y estrés, así como a enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer y el Parkinson. También pueden identificar indicios de trastornos respiratorios y cardiometabólicos, incluida la diabetes.

 

 

Para lograrlo, la tecnología requiere grabaciones de aproximadamente 30 segundos, a partir de las cuales evalúa una serie de indicadores que podrían estar relacionados con distintos trastornos físicos y mentales.

 

Un aliado para el médico, no su reemplazo

 

Los desarrolladores son claros en un punto: esta herramienta no busca reemplazar al médico ni suplantar los procesos de evaluación tradicionales. Su objetivo es ofrecer una señal adicional que contribuya a mejorar los procesos de diagnóstico y monitoreo, proporcionando información de apoyo a los especialistas al momento de tomar decisiones clínicas.

En un contexto donde la salud digital avanza a pasos acelerados, tecnologías como esta abren la puerta a un monitoreo más accesible, continuo y no invasivo, capaz de llegar a lugares y personas que hoy quedan fuera del sistema sanitario tradicional.

 

 

Primicias Rurales

Fuente: Agencia Noticias Argentinas (NA)