Milei homenajeó a San Martín: “Tenemos la libertad como mandato y seguir el camino de nuestro padre fundador“

Milei homenajeó a San Martín: “Tenemos la libertad como mandato y seguir el camino de nuestro padre fundador“

Encabezó un acto en Plaza San Martín en el barrio de Retiro.

 

Buenos Aires, 17 agosto (NA) — El presidente Javier Milei encabezó el acto en conmemoración de la muerte de José de San Martín y sostuvo: «No tenemos un pasado al que regresar porque ya sabemos a donde nos conduce, tenemos la libertad como mandato y seguir el camino de nuestro padre fundador«.

En el acto que encabezó en Plaza San Martín, donde previamente colocó una ofrenda floral a los pies del monumento del Padre de la PatriaMilei remarcó que San Martín «fue quien nos liberó del yugo español» y «nos dejó un legado inmortal a través de una frase: ‘Seamos libres que lo demás no importa nada‘».

En su primera actividad oficial tras haber permencido nueve días en la residencia de OLivos, destacó, el Presidente además su «gesta esfuerzo y sacrificio» y dijo que «la grandeza de San Martín se vio en haber tomado las armas y liberar a medio continente«.

Por otra parte, se refirió implícitamente a la oposición aseguró que «quienes quieren someternos comienzan por atacar nuestras ideas, nuestras creencias y nuestros valores»: «Nos quieren hacer creer que el pecado es justo y la justicia es pecado y que el robo está justificado«, agregó.

Y remarcó que “hoy la libertad se enfrenta a un nuevo conjunto de enemigos, tanto internos como externos».

«Defender la libertad que nos legó nuestro General es también defender nuestras ideas y nuestros valores contra aquellos que intentan socavarlos. Y un pueblo libre también requiere de fuerzas de seguridad capacitadas y provistas de las herramientas necesarias para proteger lo más preciado que tenemos, pues el mal existe y quienes eligen ese camino deben ser sometidos por la fuerza«, manifestó el Presidente.

Posteriormente, señaló que «la gesta sanmartiniana es una fuente permanente de inspiración» para todo el Gabinete de su Gobierno y que la misión que tienen por delante «no es otra que ir más allá de lo que todos creían posible y revivir la llama de la libertad de nuestra Nación«.

«Vamos a dar la batalla por la libertad allá donde sea necesario, sin importar el costo, porque eso es lo que el país hoy necesita: libertad, crecimiento, orden y prosperidad. Y un Gobierno comprometido con defender estos principios, aun cuando todo el mundo se oponga a ellos, porque son verdaderos. Aún quedan fronteras por cruzar porque Argentina todavía no es el país más libre del mundo pero sí puede serlo. Sabemos que este camino es arduo y también sabemos que hay algunos que quieren que vuelva el pasado en el que vivíamos«, remarcó.

Cerca del final, indicó que el modelo anterior «empobreció» a gran parte de la sociedad, mientras que «una mínima minoría se benefició enormemente» y, por ese motivo, considera que «cuando la voluntad es firme y la dirección es clara, no hay más opción que seguir adelante«.

«No tenemos un pasado al que regresar, porque ya sabemos a dónde nos conduce. Hoy tenemos que tener a la libertad como mandato entre ceja y ceja y seguir el camino de nuestro padre fundador, que nos dejó trazados en la arena y que protegió con la sangre de sus granaderos a caballo», señaló.

E insistió: «Por eso, todo nuestro esfuerzo debe ir a preservar en todos los frentes el mayor legado del general San Martínuna patria libre y un pueblo cresciente. No hay mejor forma de honrar su memoria que convertirnos en el mejor país que podemos ser. hoy más que nunca que viva el general San Martín, que viva la Argentina, que las fuerzas del cielo nos acompañen y viva la libertad, carajo».

 

 

Jorge Macri en el homenaje a San Martín: «Seguiremos el camino de la libertad, el respeto por la ley y por el orden»

El jefe de Gobierno porteño lo expresó en el acto en la Plaza San Martín, al hablar en el homenaje al Padre de la Patria al cumplirse un nuevo aniversario de su paso a la inmortalidad

El jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, afirmó este lunes que su administración va a defender «la libertad de los ciudadanos de bien que quieren progresar», y lo va a hacer «protegiéndolos de quienes quieren imponer el desorden y el caos, con un estilo de vida que esconde sus propias incapacidades».

Al hablar este mediodía en el acto de homenaje de la Ciudad al cumplirse 176 años del paso a la inmortalidad del general José de San Martín, Macri destacó el legado de luchar por la libertad que el Libertador dejó en la historia, y sostuvo que se debe seguir «el camino de la libertad del respeto por la ley y por el orden».

El jefe de Gobierno lo expresó durante el acto que se llevó a cabo en la Plaza San Martín del barrio porteño de Retiro, acompañado por autoridades del Gobierno de la Ciudad y delegaciones de escuelas porteñas.

La ciudad de Buenos Aires no se rinde, vamos a seguir defendiendo nuestro estilo de vida de aquellos que quieren imponer, desde el desorden y el caos, un estilo de vida que esconde sus propias incapacidades”, en un mensaje que viene reiterando para subrayar sus diferencias con la provincia de Buenos Aires.

Tras resaltar la figura del general San Martín, enfatizó que son su obra “nos enseñó que la libertad se construye, se conquista y se defiende. Seamos libres y lo demás no importa nada, dijo, y ese mandato sigue resonando en nuestros corazones como un legado”.

 

Macri sostuvo que San Martín “entendió que la grandeza de una nación está en que sus ciudadanos sean plenamente libres”, y aseguró que “ese mensaje sigue vivo entre nosotros y es un desafío que como Ciudad no perdemos de vista”.

“Su vida sigue inspirándonos para cuidar y defender nuestra propia libertad con la misma decisión y también con el mismo coraje, con esfuerzo, con disciplina con orden. Porque solo donde hay orden las personas pueden elegir su camino y progresar”, subrayó.

En ese mismo sentido destacó más adelante que desde el Gobierno de la Ciudad “no vamos a permitir que nada ni nadie nos quite la libertad, porque es parte fundamental de nuestro estilo de vida”.

Macri encabezó el acto que se llevó a cabo en la porteña Plaza San Martín, acompañado por autoridades locales, personal policial, docente y sanitario, así como vecinos que siguieron el homenaje al pie del monumento que recuerda al Liberatador.

Macri arribó al homenaje acompañado por la vicejefa de Gobierno, Clara Muzzio, y por su esposa, María Belén Ludueña.

El tributo a San Martín estuvo centrado, además, en el reconocimiento a los oficiales de la Policía de la Ciudad, del cuerpo de Bomberos, docentes y profesionales de la salud, en especial a quienes hicieron el primer trasplante renal pediátrico conjunto, un logro histórico de dos hospitales públicos de la Ciudad.

El acto se inició con el Himno Nacional interpretado por el cantante y compositor Nahuel Penissi, y culminó tras las palabras del jefe de Gobierno con la entonación de la Marcha de San Lorenzo.

Además, se proyectó un video musicalizado por una orquesta en vivo y desde las 10.00 hubo música folclórica, juegos para chicos y foodtrucks: cantaron Los Tordos, bailaron los artistas del Ballet del Instituto de Arte Folklórico y el Ballet de Romance de Zamba, y Pennisi dio un mini show.

El homenaje contó con la presencia del Jefe de Gabinete porteño, Gabriel Sánchez Zinny; el ministro de Salud, Fernán Quirós; el de Desarrollo Humano, Gabriel Mraida; el de Seguridad, Horacio Giménez, de Cultura, Gabriela Ricardes, y los embajadores de Chile, Gonzalo Uriarte, y de Perú, Carlos Chocano Burga.

 

Fuente: Agencia NA
Primicias Rurales
Villarruel inauguró Expo Venado 2026 y reclamó el fin de las retenciones para el agro y la industria

Villarruel inauguró Expo Venado 2026 y reclamó el fin de las retenciones para el agro y la industria

En la apertura de la 90ª edición de la tradicional muestra santafesina, la vicepresidenta destacó el valor del interior productivo, llamó a la unidad nacional y recordó con emoción a los veteranos de Malvinas.

 

Buenos Aires,   sábado 15 agosto (PR/26) — La vicepresidenta de la Nación, Victoria Villarruel, participó de la apertura de la 90ª edición de Expo Venado en la provincia de Santa Fe, donde encabezó el tradicional corte de cinta inaugural junto a autoridades locales y dirigentes rurales, y dejó definiciones contundentes sobre el rumbo económico: afirmó que el país debe avanzar hacia un esquema sin derechos de exportación para el campo y la industria.

La titular del Senado recorrió la pista central del predio ruralista junto a la presidenta de la Sociedad Rural de Venado Tuerto, Noelia Castagnani; el intendente de Venado TuertoLeonel Chiarella; y el ministro de Desarrollo Productivo de la provincia de Santa Fe, Gustavo Puccini. En ese marco, mantuvo contacto directo con productores y expositores del sector agroindustrial de la región.

 

 

 

En una conferencia de prensa brindada durante la recorrida, la vicepresidenta remarcó que el porvenir económico de la Argentina está atado al trabajo productivo y la agregación de valor. «El trabajo de las familias venadenses, el esfuerzo, la innovación y la tecnología permiten el éxito de una ciudad como esta y permiten que eso se plasme y se derrame hacia otras partes de la provincia de Santa Fe y del país», sostuvo.

Consultada puntualmente sobre el tratamiento de la carga tributaria sobre el comercio exterior en el Congreso de la Nación, la funcionaria señaló: «Desconozco que en el Congreso tengamos todavía algún tipo de proyecto de ley respecto a esto, pero por supuesto el futuro de nuestro campo y de nuestra industria debe ser sin retenciones a las exportaciones».

Villarruel ponderó además el rol estratégico de la provincia en el entramado económico nacional y resaltó que el desarrollo debe articularse entre el sector primario y la actividad manufacturera. «Siempre la invencible provincia de Santa Fe fue muy importante, sigue siéndolo. El futuro de la República Argentina tiene que ser un futuro pensando desde lo agropecuario y lo industrial», afirmó tras evocar también sus raíces familiares paternas en territorio santafesino.

 

 

 

En otro pasaje de su diálogo con los medios, la vicepresidenta abordó la reciente exhibición de la bandera de Malvinas por parte de la Selección Nacional de fútbol. Como hija de un veterano de guerra, calificó el hecho como profundamente emotivo: «Fue ver plasmados estos 40 años en los cuales muchos de nuestros veteranos fueron invisibilizados y finalmente ser reconocidos en el ámbito internacional, y más en un partido contra Inglaterra», expresó.

Hacia el final, al referirse al panorama político y social, Villarruel instó a priorizar la generación de empleo genuino y el diálogo amplio por encima de las disputas electorales. «Creo que lo más importante es primero ahondar en la unión nacional, sin estar pensando en candidaturas ni en partidos políticos, sino pensando en el futuro que Argentina, con nuestro potencial, debiera tener», concluyó.

 

Primicias Rurales

Fuente: Agencia NA

La peor semana del Gobierno

La peor semana del Gobierno

Por Sergio Marcelo Mammarelli

Abogado laboralista, especialista en negociación colectiva.
Ex Titular de la Catedra de Derecho del Trabajo y Seguridad Social de la Universidad Nacional de la Patagonia.
Autor de varios libros y Publicaciones.
Ex Ministro Coordinador de la Provincia del Chubut

 

Cuando la realidad empieza a independizarse del relato

Buenos Aires, martes 18 agosto (PR/26) — Los politólogos la denominan la “fatiga del tercer año”. Es la fase donde la «herencia recibida» deja de ser una explicación válida para el electorado, convirtiéndose en el único responsable de la situación del país. Dicho de otro modo, el fin de la Herencia.

El electorado deja de reclamar a los antecesores y exige resultados directos al mandatario actual. Hasta ahora, el Gobierno bifurcaba la responsabilidad hacia atrás (el pasado kirchnerista) y hacia abajo (la provincia de Buenos Aires). Ante el bajo perfil actual de Kicillof, esta estrategia pierde efectividad.

Sin embargo, a no preocuparse. No cayó ningún ministro. No hubo una corrida cambiaria. No explotó el dólar. No hubo una crisis institucional. Sin embargo, sospecho que ésta fue una de las peores semanas del Gobierno de Javier Milei y nadie sabe cómo seguirá.

Se alinearon los planetas.

No por una catástrofe, sino por algo más peligroso. Comenzaron a coincidir señales que hasta ahora podían analizarse por separado. El Congreso, las encuestas, la aparición anticipada de candidatos para 2027, la actividad económica, la morosidad de las familias, el paro docente, la paralización de los puertos y, finalmente, la voz de la Iglesia en San Cayetano.

Cuando hechos provenientes de lugares tan diferentes empiezan a contar una historia parecida, conviene dejar de mirar cada árbol y empezar a observar el bosque.

Lacunza dijo mucho más que “quiero ser presidente”

Hernán Lacunza decidió anticipar una candidatura que todavía nadie le había pedido. Quiere competir por la Presidencia en 2027 desde un PRO con identidad propia, independiente de La Libertad Avanza. Puede parecer prematuro, pero no lo es.

Nadie comienza a imaginar una candidatura contra un presidente cuya reelección considera inevitable. Pero lo más interesante de Lacunza no es Lacunza. Es la palabra que introduce en la discusión: consenso. Pero no consenso entendido como reparto de cargos, componenda o contubernio de la casta o estrategia electoral. Consenso como garantía de continuidad.

Una reforma tributaria, laboral, previsional, monetaria o productiva puede necesitar diez o veinte años para mostrar sus resultados. Si cada presidente destruye lo que hizo el anterior, no existe política económica: existe una sucesión de experimentos.

Lacunza no propone volver al déficit ni reivindica la emisión. Su crítica es bastante más incómoda para Milei: acepta buena parte del diagnóstico económico libertario, pero pregunta por la sustentabilidad política del tratamiento. La estabilización no alcanza si no genera crecimiento socialmente perceptible. Y ninguna transformación es histórica si desaparece con el presidente que la hizo.

La candidatura de Lacunza puede terminar en nada. La pregunta que instala, en cambio, ya quedó flotando: ¿Qué queda del mileísmo después de Milei?

Sin duda, nada de lo que habla Lacunza no fue previamente consensuado con Macri, a quién buena parte del Pro le pedía que fuera candidato en el 2027. Y esto seguramente obligará a que muchos dirigentes de ese espacio repiensen su futuro, antes de pensar en adherir a LLA.

Una victoria que obligó a retroceder

Después vino el Senado. El Gobierno consiguió media sanción para la Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada: 37 votos contra 33. Ganó. Pero para ganar debió retirar dos de los capítulos más controvertidos del proyecto: el referido a la extranjerización de tierras y el vinculado con las restricciones de uso sobre terrenos afectados por incendios. Y todavía falta Diputados. Toda una aventura legislativa, donde los gobernadores parecieron marcar cierta independencia a pesar de la dependencia económica del gobierno de Milei.

La cuestión, entonces, no es negar la victoria. Es preguntarse cómo se consiguió. Hubo un tiempo reciente en el que Milei imponía la agenda y obligaba a los demás a posicionarse alrededor suyo. Esta semana ocurrió algo diferente: los demás obligaron a Milei a modificar su agenda para conseguir los votosParece una diferencia semántica. En política es enorme.

Gobernar también consiste en determinar quién modifica la posición de quién. Esta vez cedió el Gobierno casi de la misma forma como comenzó en 2024. Y cuando un oficialismo festeja haber conseguido aprobar una versión reducida de aquello que originalmente quería aprobar, la victoria parlamentaria puede estar escondiendo una pérdida de poder político.

Las encuestas y el fenómeno Kicillof

Las encuestas no son elecciones y la Argentina posee un larguísimo historial de pronósticos fallidos. Pero sirven para registrar tendencias. Y las tendencias empiezan a ser reveladoras e incómodas.

Distintos relevamientos vienen mostrando un deterioro de la imagen presidencial, mientras Patricia Bullrich conserva un capital político propio y Axel Kicillof aparece cada vez más competitivo frente a Milei.

 

 

Lo de Kicillof es particularmente curioso. Está creciendo, haciendo casi nada. Callado frente a buena parte de los embates del Kirchnerismo. Sin responder cada provocación libertaria. Sin una campaña presidencial formal. Sin presentar todavía una gran propuesta nacional. Casi esperando. Una suerte de Alberto Fernández, pero esta vez sin Cristina eligiéndolo.

No anuncia un programa nacional. No recorre frenéticamente el país. No protagoniza una campaña presidencial. No rompe definitivamente con Cristina. Tampoco se somete públicamente a ella. No responde cada agresión de Milei. No intenta competir con el Presidente en volumen, insultos ni espectacularidad. Y, sin embargo, aparece. Ese es el dato político.

Mientras todos los demás actores necesitan hacer algo para existir, Kicillof empieza a existir nacionalmente haciendo bastante poco. Y quizá allí esté precisamente la explicación o la hipótesis de lo que puede estar pasando.

Milei habla permanentemente. Cristina interviene. El Kirchnerismo discute. La Libertad Avanza agrede. El Peronismo busca desesperadamente una renovación que todavía no encuentra. Kicillof espera.

En una política dominada por la sobreexposición, el silencio puede convertirse paradójicamente en una forma de diferenciación.

Pero existe una segunda explicación bastante menos favorable para él. Quizás Kicillof no esté creciendo. Quizás esté creciendo simplemente el casillero que ocupa.

Cuando aumenta el rechazo al Gobierno, alguien tiene que recibir electoralmente una parte de ese desencanto. Y cuando todavía no existe una alternativa opositora claramente constituida, el gobernador de Buenos Aires posee tres atributos formidables: gobierna el distrito electoral más grande del país, tiene conocimiento nacional y dispone de una estructura política propia.

¿qué ocurrirá cuando Kicillof tenga que hablar y hacer campaña?

Puede exponerse, desenmascararse y perder. Perfectamente posible. Pero también puede suceder lo contrario: que descubramos que estuvimos viendo crecer al principal competidor presidencial de Milei sin advertirlo. No sabemos cuál de las dos cosas ocurrirá. Lo significativo es que hace pocos meses la pregunta parecía absurda. Hoy ya no, aunque no sabemos qué ocurrirá realmente.

La tarjeta como encuesta

La noticia más preocupante para el Gobierno probablemente no esté en el Congreso ni en las encuestas. Está en los bancos. El Banco Central informó que en mayo la irregularidad de los créditos a las familias llegó al 12,8%. Para el conjunto del financiamiento al sector privado alcanzó el 7,7%, mientras que en las empresas fue del 3,5%.

Familias: 12,8%. Empresas: 3,5%. No estamos ante una crisis bancaria ni mucho menos. El propio Banco Central señala que el sistema conserva previsiones y capacidad para absorber potenciales pérdidas. Conviene decirlo para no anunciar ninguna catástrofe. Sin embargo, tal vez estemos frente a otra cosa: una crisis de capacidad de pago de una parte creciente de las familias.

Es cierto que la respuesta más cómoda la ensayó el Gobierno al decir que los bancos prestaron mal y que las personas se endeudaron irresponsablemente. Eso puede explicar casos individuales. Pero cuando el fenómeno adquiere semejante magnitud, la explicación moral empieza a quedarse corta.

Cuando millones de personas tienen simultáneamente dificultades para pagar, quizás no estemos ante millones de irresponsables que decidieron comportarse mal al mismo tiempo. Quizás estemos frente a un fenómeno económico.

¿Y si los argentinos no dejan de pagar porque son irresponsables, sino porque no les alcanza?

La diferencia es gigantesca. Si el problema es moral, debe resolverlo cada individuo. Si es económico, debe explicarlo la política económica.

De este modo, la tarjeta puede haberse convertido en una encuesta mucho más brutal que cualquier consultora. Al encuestador se le puede mentir. Al banco no.

Una economía que crece, pero no para todos

Sería falso afirmar que la economía argentina no crece. El INDEC estimó que el PBI aumentó 2,3% interanual durante el primer trimestre de 2026 y 0,7% respecto del trimestre anterior en términos desestacionalizados.

El problema aparece cuando dejamos de mirar solamente el promedio y preguntamos cómo se distribuye esa recuperación. Argentina tiene sectores extraordinariamente dinámicos vinculados a la energía, la minería, el agro y las exportaciones. Son imprescindibles. Generan dólares, inversión y una posibilidad real de transformación estructural. Sin embargo, la vida cotidiana de la mayoría transcurre también en otro universo: salarios, comercios, pymes, servicios, industria, alquileres, tarjetas y cuotas.

Es perfectamente posible que mejoren indicadores macroeconómicos mientras una parte importante de la sociedad siga sintiendo que no llega. Ese es el problema político.

En conclusión, si yo tengo dos pollos y usted ninguno, estadísticamente tenemos uno cada uno. El problema aparece a la hora de cenar. Con el PBI puede suceder algo parecido. En las elecciones no vota el promedio. Vota cada argentino, el que tenía un pollo y el que no tenía ninguno. Si, además, los que no lo tienen son muchos más, el problema además de político puede ser electoral.

El equilibrio fiscal no paga la tarjeta

Milei tiene razón cuando sostiene que ningún país puede vivir indefinidamente gastando más de lo que recauda. Tiene razón cuando señala que la emisión monetaria permanente destruye la moneda. Y tiene razón al denunciar décadas de irresponsabilidad fiscal. El problema aparece cuando de esas verdades se desprende otra conclusión: que alcanzaba con resolverlas.

El equilibrio fiscal puede ser una condición necesaria para construir una economía sana. Pero no es suficiente. Una familia no vive del equilibrio fiscal. Vive de su ingreso. Un comerciante no paga el alquiler con el riesgo país. Lo paga vendiendo. Una pyme no contrata trabajadores porque aumentaron las exportaciones petroleras. La contrata cuando necesita producir más. Y un trabajador no mide la recuperación económica mirando una planilla del INDEC. La mide cuando llega al día 30 y todavía tiene dinero en la cuenta y pareciera que eso no está ocurriendo.

Sturzenegger y los prácticos: negociar después del daño

Y para colmo de males la semana salió de las estadísticas y llegó a los puertos. El Decreto 690/2026, impulsado dentro de la política desregulatoria de Federico Sturzenegger, modificó el régimen de practicaje y pilotaje, una actividad altamente especializada y decisiva para la entrada y salida segura de buques. La reacción fue un paro que durante tres días paralizó terminales marítimas y fluviales y dejó más de un centenar de buques afectados.

Finalmente, el Gobierno suspendió la aplicación del decreto y abrió una mesa de negociación. Otra vez apareció la misma palabra que había pronunciado Lacunza: consenso.

No se trata de defender privilegios corporativos. El régimen de practicaje puede tener costos excesivos, regulaciones absurdas o intereses que deban revisarse. La pregunta es otra. ¿Era necesario paralizar los puertos para descubrir que antes de modificar una actividad técnica, estratégica y vinculada a la seguridad de la navegación convenía sentar alrededor de una mesa al Estado, las empresas y quienes conocen profesionalmente aquello que se pretendía reformar?

Negociar antes es política. Negociar después de paralizar los puertos es administrar una crisis. Y ésta fue otra semana en la que el Gobierno tuvo que retroceder.

Los docentes y el límite de explicar todo por las corporaciones

También hubo paro docente nacional. El Gobierno respondió con inspecciones y con la exigencia de garantizar la prestación mínima prevista para la educación como servicio esencial. CTERA sostuvo, por su parte, que el conflicto se origina en la falta de convocatoria a la paritaria nacional y en reclamos salariales y educativos.

Podemos discutir a los sindicatos docentes. Debemos hacerlo. Podemos discutir ausentismo, calidad educativa, resultados, privilegios gremiales y métodos de protesta.

Sin embargo, comienza a aparecer un problema conceptual que comienza a repetirse en muchísimos frentes. Si una familia no paga su tarjeta, es irresponsable. Si un docente protesta, es sindicalista. Si una universidad reclama, es una corporación. Si los prácticos paran, defienden privilegios. Si un gobernador reclama fondos, pertenece a la casta. Si un empresario cuestiona, es prebendario. Si un periodista critica, es ensobrado. ¿No será mucho?

Cada conflicto puede tener una explicación particular. El problema aparece cuando demasiados conflictos ocurren al mismo tiempo. Porque entonces empieza a resultar estadísticamente difícil sostener que todos están equivocados menos quien gobierna.

San Cayetano: cuando la planilla y el altar se encuentran

Si faltaba una imagen políticamente más incómoda, ocurrió con San Cayetano.

Cada 7 de agosto miles de argentinos vuelven a pedir aquello que resume una de las aspiraciones más elementales de cualquier sociedad: pan y trabajo. Este año la Iglesia volvió a colocar en el centro de su mensaje a quienes sufren, a los jubilados, a las personas con discapacidad, al trabajo digno y a quienes sienten que quedaron al margen.

Podremos estar de acuerdo o no con la Iglesia. Ese no es el punto. El dato político es que un actor social que no puede reducirse sencillamente a “Kirchnerismo”, “casta” o “corporación” comenzó a expresar, desde otro lenguaje, una inquietud parecida a la que muestran los números de la economía doméstica.

El Banco Central habla de mora familiar. La Iglesia habla de familias que sufren. Uno habla desde una planilla. El otro desde un altar. Y San Cayetano posee además una potencia simbólica imposible de ignorar. El Gobierno puede discutir con Cristina, enfrentar al Peronismo, cuestionar sindicatos, denunciar corporaciones o insultar periodistas.Pero es bastante más difícil explicarle a una multitud que peregrina para pedir pan y trabajo que su problema consiste en que todavía no comprendió correctamente las bondades de la macroeconomía.

La peor semana

Ahora intentemos por unos instantes, mirar la fotografía completa.

  • Lacunza se imagina presidente y habla de consenso.
  • El PRO vuelve a pensar una identidad independiente.
  • El Gobierno consigue una victoria en el Senado después de retirar dos capítulos centrales de su proyecto.
  • Bullrich conserva un capital propio.
  • Kicillof se acerca sin siquiera haber desplegado una campaña presidencial.
  • La mora familiar llega al 12,8%.
  • Los prácticos paralizan los puertos y obligan al Gobierno a suspender una desregulación.
  • Los docentes paran.
  • Y en San Cayetano la Iglesia vuelve a hablar de quienes sufren, del trabajo y de la dignidad.

Ninguno de estos hechos, aisladamente, determina el 2027. Milei no está terminado. Sería una tontería afirmarlo.

Conserva un núcleo político importante. La inflación bajó de manera extraordinaria respecto del desastre heredado. El equilibrio fiscal constituye un activo real. Vaca Muerta, la minería y el agro ofrecen oportunidades enormes. Y enfrente todavía no existe una alternativa consolidada.

Del otro lado, Cristina divide. Kicillof genera resistencias. El Peronismo sigue discutiendo consigo mismo. El PRO todavía no sabe si acompañar a Milei, competir con él o intentar reemplazarlo. Lacunza apenas levantó la mano. Bullrich juega su propio partido.

Falta muchísimo. Milei perfectamente puede recuperarse y ganar. Sin embargo, existe una diferencia respecto de hace un año: ya no parece inevitable. Y cuando un liderazgo deja de parecer inevitable, comienza otra etapa política.

Durante más de dos años Milei tuvo una ventaja extraordinaria: explicaba el presente recurriendo al pasado. La inflación era consecuencia de Massa. El déficit, del Kirchnerismo. La pobreza, de décadas de populismo. La deuda, de la casta. La falta de inversión, de cien años de decadencia.

Muchas de esas explicaciones tenían fundamento. Pero gobernar produce un fenómeno inevitable. El pasado envejece y el presente empieza a tener dueño.

Después de dos años y medio será cada vez más difícil explicar la vida cotidiana exclusivamente por aquello que hicieron quienes ya no gobiernan. Quizás por eso ésta haya sido la peor semana del Gobierno. No porque haya perdido una gran batalla. Sino porque descubrió que debía librar demasiadas al mismo tiempo.

Milei todavía puede ganar. Kicillof todavía puede perder. Bullrich puede diluirse. Lacunza puede no llegar a ninguna parte. La economía puede acelerarse. Los salarios pueden recuperarse. La mora puede bajar.

Todo sigue abierto. Pero algo cambió. Hasta ahora Javier Milei había conseguido explicarles a los argentinos por qué la realidad era como era. Ahora comienza una etapa mucho más peligrosa para cualquier presidente. Aquella en la que los argentinos dejan de escuchar la explicación, miran su cuenta bancaria, miran el resumen de la tarjeta, miran cuánto deben, miran cuánto ganan, miran lo que sucede alrededor…y sacan sus propias conclusiones.

Quizás ésta haya sido la peor semana del Gobierno porque, casi silenciosamente, la realidad empezó a independizarse del relato.

 

Primicias Rurales
Por Sergio Mammarelli
La lista de posibles vicepresidentes de Javier Milei para 2027

La lista de posibles vicepresidentes de Javier Milei para 2027

El Presidente abrió el abanico de opciones al señalar que ya tomó la decisión de cara a la cita electoral.

 

Javier Milei, presidente de la Nación.

 

Buenos Aires, miércoles 5 agosto (NA) — El presidente Javier Milei hizo menciones sobre su futuro compañero de fórmula en 2027. Tras la mala experiencia que tuvo con Victoria Villarruel en su mandato, el jefe de Estado habría tomado la determinación a más de un año de los comicios presidenciales, pero con reserva absoluta del nombre.

Lógicamente, la declaración del economista («tengo definido mi compañero de fórmula para el año que viene, pero prefiero reservarme el nombre por el momento») abrió el juego sobre quien puede acompañarlo en la búsqueda de la reelección.

Con una certeza: debe ser totalmente leal al proyecto político que encarna, a diferencia de la actual titular del Senado.

Bajo ese marco, asoma la jefa del bloque libertario en la Cámara alta, Patricia Bullrich: La senadora es una de las figuras con mayor volumen político del espacio y obtuvo un resultado electoral en 2025 demoledor: obtuvo el 50% de los votos en la Ciudad de Buenos Aires cuando se postuló para su actual cargo.

Con ese antecedente, y además con sus aspiraciones, es un nombre a tener en cuenta. Pero en Balcarce 50 desconfían del juego propio y de los gestos de autonomía que tuvo durante este tiempo, contradiciendo al Presidente.

 

 

 

 

Uno de los más recientes se produjo en junio, cuando anticipó que no votaría en contra del pliego de la jueza María Verónica Michelli, resistida por Milei y la cúpula libertaria por ser la cuñada del periodista Hugo Alconada Mon, que investiga el caso Libra.

Otro nombre que podría figurar en el radar libertario, con lealtad incuestionable y que podría acompañar a Milei en la reelección, es el del titular de la Cámara baja Martín Menem. Se consolidó como una pieza clave en el armado territorial de LLA en el interior del país, desde su rol como presidente de Diputados y goza de la plena confianza de la conducción partidaria encarnada por Karina Milei, presidenta del partido y secretaria general de la presidencia.

Precisamente, la hermana del jefe de Estado entraría dentro de las probabilidades para integrar la formula libertaria. Pero en Casa Rosada saben que no es su principal objetivo ser candidata el año que viene y está cómoda en su actual rol, como funcionaria y garante del orden de la fuerza violeta a nivel nacional.

Por último, aparecen otras dos alternativas dentro del Gabinete que demostraron en estos dos años de la era Milei compromiso con el proyecto político libertario. Una es el del jefe de Gabinete, Diego Santilli.

 

 

El ministro coordinador siempre creyó en el economista al mando del Poder Ejecutivo y en poco tiempo se convirtió en un hombre de confianza para los Milei.

Tal es así que saltó de diputado de la Nación por el PRO a ministro del Interior y de ahí a su actual rol en el elenco de gobierno.

Otra es la del ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger. No solo mantiene una excelente relación con el Presidente: también demostró a los ojos del economista gestión y proyectos de todo tipo y color para desregular la economía. Un curriculum que suma acciones para reemplazar a Villarruel.

 

 

 

Fuente: Agencia NA 
Primicias Rurales
Malvinas

Malvinas

En esta columna, Jorge Fontevecchia analiza la Causa Malvinas, cuestiona la visión presidencial sobre la soberanía y detalla una estrategia geopolítica, militar y económica para lograr su recuperación por vías pacíficas en el futuro.

 

Foto: TN

Buenos Aires, sábado 25 abril (PR/26) — En su libro Biografía del poder, Alberto Lederman, con su amplia experiencia en la materia, explica que –aunque no en todos los casos– es un patrón frecuente que muchos líderes busquen el poder para compensar carencias afectivas tempranas e inseguridades profundas.

A nuestro presidente su visión centrada en sí mismo le impide la comprensión del punto de vista ajeno, careciendo de empatía y autoconsciencia, atributos especialmente necesarios en la conducción. La causa de Malvinas dejó más expuesta esa falencia

La recuperación de las islas Malvinas no sólo está en la Constitución argentina, sino en el corazón de sus ciudadanos, quienes no estarían dispuestos a intercambiarlas por ventajas económicas.

 

Las Malvinas están profundamente arraigadas en la cultura nacional generación tras generación al igual que el igualitarismo democrático que la batalla cultural que promueve el Presidente aspira a remover sin éxito. Fracaso con el que también se choca cada vez que aspira a desmalvinizar.

 

Su presencia está en los libros de texto de los colegios desde hace más de un siglo, sumando la traducción del libro de Paul Groussac: Les Iles Malouines: nouvel exposé d’un vieux litige, los mapas oficiales siempre incluyéndolas como territorio nacional, monumentos, calles, plazas, escuelas con el nombre Islas Malvinas y a partir de la guerra en la que fuimos derrotados, los cantos en las tribunas, sentimiento que pasó a la música profesional y ante la falta de capacidad militar la rivalidad desplazada al terreno del fútbol, donde la Argentina tiene mayores competencias.

Pero de todos los testimonios los cuerpos de los 237 soldados argentinos que yacen en el cementerio de Darwin, construido por un argentino: Eduardo Eurnekian, marcan permanente presencia en nuestro territorio.

 

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Hoy más que nunca
EL CEMENTERIO DE DARWIN. De los 649 combatientes argentinos que murieron en la guerra de Malvinas, 237 de ellos fueron enterrados allí, en territorio argentino. | cedoc

 

 

Cómo recuperarlas. No es imposible ni improbable su recuperación. Primero, haciendo lo contrario a Milei, quien siendo candidato ya tuvo un llamado de atención del presidente de la Corte Suprema, Horacio Rosatti, quien dijo: “Hay gente que tiene o quiere tener responsabilidades públicas y no ha leído la Constitución. No se puede decir cualquier cosa de Malvinas. No se pueden alquilar, no se pueden vender, porque lo dice la Constitución. Y la cláusula es transitoria porque creemos que vamos a recuperar las Malvinas; hay que hacerlo por vías pacíficas”.

Que sea por vía pacífica no quiere decir que no sea necesario aumentar la fuerza militar. En Epitoma rei militaris en el siglo IV antes de Cristo Flavio Vegecio escribió la célebre frase: “Quien desee la paz que prepare la guerra”. Para sentar a Inglaterra a negociar es necesario aumentar el costo de su defensa militar de las islas ampliando el uso de nuestra fuerza como elemento disuasorio.

La Argentina debería invertir en su Armada porque fue la inferioridad marítima lo que determinó la derrota en 1982, lo mismo que en 1833, cuando barcos ingleses las invadieron echando a nuestros pobladores locales.

Paralelamente los veinticuatro aviones F-16 recientemente incorporados son un salto importante en la modernización, pero su venta no fue vetada por Inglaterra porque no modifica el equilibrio estratégico. Las futuras inversiones en la Fuerza Aérea deberán orientarse a aviones que sí tuvieran capacidad disuasoria frente a nuestro adversario.

Y como enseñan las recientes guerras en Ucrania e Irán, potencias militares inferiores a Rusia y Estados Unidos respectivamente tuvieron una capacidad militar muy superior a la proporcionalidad de sus recursos gracias a elementos tecnológicos de menor costo, entre ellos los drones. La Argentina debería orientar su conocimiento científico-tecnológico al intensivo desarrollo de drones.

La capacidad económica de Ucrania es inferior a la de la Argentina, nuestro producto bruto es más de tres veces mayor. También es sensiblemente mayor el producto bruto de la Argentina que el de Irán, es el doble, lo que demuestra que la economía no es todo, lo que no quita que hay un punto donde Milei sí tiene razón: para recuperar las Malvinas precisamos tener un país económicamente pujante, solo resta por ver si su camino para lograr el desarrollo es correcto.

Pero a Inglaterra le va económicamente casi tan mal como a nosotros. El producto bruto de Inglaterra sigue siendo alrededor de seis veces mayor que el de la Argentina, igual que en 1982, durante la guerra de Malvinas. Siendo la Argentina uno de los países que menos creció en el último medio siglo, Inglaterra lo acompaña como uno de los países desarrollados con peor desempeño económico.

Paralelamente, nuestra población creció más: en 1982 los habitantes de Inglaterra eran el doble que los de la Argentina y hoy son solo el 50% más, y todo indica que nuestro país tiene más posibilidades de crecimiento por sus recursos naturales puestos en valor en los últimos años.

Y al tema económico y militar se agrega el diplomático. Mientras que desde 1982 Inglaterra perdió parte de sus aliados saliéndose hace una década de la Unión Europa, la Argentina se incorporó al Mercosur. Sumar a Brasil a nuestra causa, como hizo Lula repetidamente, sosteniendo que es inadmisible un enclave colonial en las Malvinas, sumado a estar resueltos todos los conflictos limítrofes continentales con Chile: su apoyo a Inglaterra no es el mismo que en época de Pinochet, a quien Thatcher protegió en Londres cuando se pidió su detención internacional.

En síntesis, en una década se podrían modificar las condiciones de posibilidad para que la aspiración de recuperar el territorio de las Malvinas no resulte una utopía. Tomar las decisiones correctas depende de nosotros.

 

 

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Fuente: Perfil