Jul 30, 2026 | Economía / Economía del Agro, Opiniones
La Argentina atraviesa un debate profundo sobre el rumbo de su economía. Por un lado, las exportaciones de 100 mil millones de dólares prometen aliviar las divisas y empujar el crecimiento.
Por Jorge Vasconcelos 
Buenos Aires, jueves 30 julio (PR/26)–Por el otro, la fragilidad del mercado laboral complica la estabilidad social. Esta brecha entre números globales y el bolsillo cotidiano no debería sorprender a nadie.
El verdadero problema de fondo radica en la pérdida de productividad, que cayó un 8,5 % desde 2012 tras la llegada de los cepos al dólar y al comercio.
Aunque la productividad viene creciendo al 3,4 % anual en los últimos dos años, apenas alcanza para igualar el nivel que el país tenía en 2007. Ante una torta tan acotada para repartir, los inversores prefieren ser cautos y exigen ver reformas irreversibles antes de tomar decisiones de gran escala.

Sectores que vuelan vs. sectores estancados
Los datos recientes confirman este escenario heterogéneo. La inflación bajó, pero la actividad del segundo trimestre se estancó, alejando la meta del 3,0 % anual.
Sin embargo, hay señales de vida en la economía real. La construcción creció un 9,8 % desestacionalizado en el último trimestre, perfilando un salto potencial del 25,3 % anual.Este repunte es fundamental porque la construcción representa el 9,0 % del empleo total del país, inyectando dinamismo de forma directa en las calles.

La otra cara de la moneda la muestran el comercio, la industria y el transporte, que crecen a un ritmo muy lento de entre 1,9 % y 3,3 % anual.Como estos tres rubros concentran el 34,0 % del empleo nacional, su modesto desempeño explica por qué la sensación de mejora no llega a todos.
El reto del crédito y la ingeniería financiera
Para acelerar la recuperación, el Gobierno debió avanzar antes en la bajada del riesgo país y la reactivación del crédito privado.
Un canje preventivo de deuda a comienzos de año hubiera recortado la prima a 400 puntos básicos, abriendo la puerta a financiamiento más accesible.Además, aunque las tasas bajaron al rango de 20 % a 25 % anual, los altos encajes y los impuestos distorsivos frenan su traslado a los préstamos en pesos.

En el frente financiero, el compromiso de vencimientos para 2027 alcanza los 24,9 mil millones de dólares, exigiendo un esquema riguroso de refinanciación. Descontando los acuerdos garantizados y remanentes, quedará un saldo neto a renovar de 13,5 mil millones de dólares, lo que requerirá compras continuas de divisas.
El motor del interior y la ventaja del gas barata
En la economía real, solo tres provincias han incrementado el empleo privado formal registrado: Neuquén, Río Negro y San Juan.
Aun así, un grupo de 12 provincias logró aumentos del 14 % al 110 % en sus exportaciones, impulsadas por los hidrocarburos, la minería y el agro.Este auge exportador dinamiza la obra pública y privada. El Índice Construya subió un 6,3 %, impulsado por proyectos clave en infraestructura y logística.

Un caso claro es Vaca Muerta, donde los nuevos proyectos energéticos están convocando a más de 800 proveedores nacionales de bienes y servicios.
A su vez, disponer de gas natural competitivo ofrece un impulso único a industrias como la petroquímica y los fertilizantes.En la Argentina, el costo industrial del gas es un tercio del de Europa y la mitad del de China o Brasil, otorgando un atractivo insuperable.
Este avance de provincias mineras y petroleras redefine el mapa político: sus legisladores forman un bloque clave de gobernabilidad para asegurar las reformas.
Primicias Rurales
Fuente: IERAL / Fundación Mediterránea
Jul 25, 2026 | Ferias, Exposiciones y Cursos
El Museo Gaucho volvió a rendirle homenaje a los artesanos del campo. En el Pabellón Ocre se entregaron los premios del concurso de platería, soguería y artesanías regionales de la 138° Exposición Rural, una cita que cada año pone en valor el trabajo manual y la identidad criolla.
Buenos Aires sábado 25 julio (PR/26)–En el corazón del Pabellón Ocre, entre mates y charlas de campo, el Museo Gaucho volvió a celebrar uno de los rituales más queridos de la Exposición Rural: la entrega de premios a la platería, la soguería y las artesanías regionales.
El gran protagonista de la jornada fue Mauricio Bentancour, platero de San Miguel, provincia de Buenos Aires. Se llevó el reconocimiento a la Mejor Pieza Tradicional con un verijero de estilo porteño, tallado íntegramente en plata.

Lo llamativo es que Bentancour lleva más de 25 años dedicado al oficio y, sin embargo, esta fue la primera vez que la Exposición Rural distinguió su trabajo.
«Hace más de 25 años que me dedico a la platería y siempre trato de hacer trabajos criollos y lo más tradicionales posible. Recibir este premio es una enorme alegría», expresó el artesano, que también presentó un freno como parte de su muestra.
Los secretos detrás del jurado
No cualquier pieza entra al concurso. Según explicó Santiago Marsili, coordinador del Cuarto de la Soga y del Rincón de la Platería, cada trabajo debe cumplir con cuatro requisitos fundamentales: materiales de calidad, funcionalidad, estilo criollo y dominio técnico.

Pero hay un detalle que sorprende: la Mejor Pieza Tradicional no la elige el jurado técnico, sino el Comité de Tradición, que recorre la muestra durante varios días buscando la obra que mejor represente el uso cotidiano del gaucho.
Todo el país, hecho a mano
La fiesta no terminó ahí. El concurso se completó con las artesanías regionales, una muestra que reúne tejidos, trabajos en cuero, indumentaria y objetos utilitarios de distintas provincias argentinas.
A diferencia de la platería y la soguería, estas piezas tienen su propio espacio y son evaluadas por un jurado de especialistas en patrimonio y culturas regionales.

La condición para competir es clara: cada obra debe ser totalmente artesanal, sin materiales sintéticos ni procesos industriales, para que represente fielmente el lugar del que viene.
Un oficio que se transmite generación tras generación
Más allá de las medallas, el concurso tiene un objetivo mayor: mantener vivos los oficios tradicionales que forman parte del patrimonio cultural argentino. Cada pieza de plata y cada tira de cuero cuentan una historia que se pasa de generación en generación.
Primicias Rurales
Fuente: Sociedad Rural Argentina
La Agenda de actividades para hoy sábado 25 julio en la Expo Rural 2026:
Pista Central
- 9:15 hs. — Concurso jurado alumnos SRA
- 11:00 hs. — Misa de Campo
- 11:30 hs. — Encuentro Ecuménico
- 12:30 hs. — Aparte campero
- 15:30 hs. — Copa especial de rodeos criollos
- 19:00 hs. — Tropillas
Pabellón Ocre
- 14:00 hs. — Exhibición de esquila
Jul 24, 2026 | Actualidad, Clima
El Inocar confirma que 17 provincias entran en alerta mientras el océano y la atmósfera se preparan para un posible acoplamiento en septiembre. Los expertos vigilan de cerca cada señal del fenómeno.
Buenos Aires viernes 24 julio (PR/26)–La declaratoria de Niño activo no significa que el fenómeno ya esté aquí ni que las lluvias intensas hayan comenzado en Ecuador. Es, más bien, una señal de que hay que estar preparados, según explicó Juan Carlos Tapia, director del Instituto Oceanográfico y Antártico de la Armada (Inocar).

El cambio de estado, que además derivó en una alerta naranja en ciertas localidades, busca que las autoridades y la ciudadanía eleven su nivel de preparación frente a lo que podría venir en los próximos meses.
La decisión fue tomada por el Comité de Operaciones de Emergencia (COE) nacional, tras analizar las condiciones oceánicas y los pronósticos climáticos más recientes.
¿A qué zonas del país afecta la alerta?
La medida abarca 17 provincias, 143 cantones y 491 parroquias, luego de que el Comité Nacional para el Estudio Regional del Fenómeno del Niño (Erfen), presidido por Tapia, analizara las condiciones meteorológicas del país.

Entre las provincias incluidas están Santa Elena, Pichincha, Manabí, Los Ríos, Loja, Galápagos, Guayas, Esmeraldas, El Oro, Chimborazo, Cañar, Bolívar, Azuay, Carchi, Cotopaxi, Santo Domingo e Imbabura.
Tapia detalló que las condiciones oceanográficas y meteorológicas de las últimas cuatro semanas llevaron al comité Erfen a recomendar pasar de la fase de observación a la de Niño activo.
“Durante las últimas cuatro semanas se han mantenido los parámetros y las condiciones oceanográficas que nos permiten anticipar que hay una alta probabilidad de un desarrollo del fenómeno del Niño”, señaló el oficial.
Septiembre, el mes clave para confirmar el fenómeno
Como parte del monitoreo, el Inocar prevé realizar en septiembre un nuevo crucero de investigación oceanográfica para verificar la evolución del calentamiento del mar.
Ese estudio buscará confirmar el llamado acoplamiento entre el océano y la atmósfera, condición indispensable para declarar de manera oficial la presencia del fenómeno del Niño.

El último monitoreo marítimo, realizado en mayo hasta unas 100 millas de la costa, ya mostró parámetros elevados compatibles con un escenario del Niño.
Tapia reconoció que el seguimiento no se ha podido realizar con la frecuencia deseada debido a la antigüedad del buque de investigación Orión, que supera los 40 años de servicio.
Aun así, aseguró que el monitoreo continúa mediante otras herramientas y en coordinación con los países de la región, como Perú, Colombia y Chile, que realizan de forma simultánea un crucero regional en el Pacífico oriental.
Las proyecciones apuntan a un evento entre octubre y enero
Las proyecciones técnicas señalan que el fenómeno podría consolidarse entre octubre de 2026 y enero de 2027, aunque la fecha exacta dependerá de cómo evolucionen las condiciones en las próximas semanas.
Uno de los datos que más preocupa es que las anomalías de temperatura siguen en aumento tanto en la región Niño 3.4 como en la región Niño 1+2, esta última frente a las costas de Ecuador y Perú.
“En la región Niño 3.4 tenemos una anomalía de aproximadamente dos grados, mientras que en la región Niño 1+2 las anomalías llegan hasta los cuatro grados”, explicó Tapia.

Eso, según el director del Inocar, hace pensar que las condiciones se mantendrán y seguirán evolucionando hacia una alta probabilidad de un evento El Niño.
El pronóstico más reciente de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) mantiene la probabilidad cercana al 82 % de que se desarrolle el evento, que podría ser muy fuerte entre octubre y diciembre.
“Tenemos que monitorear y continuar en ello para que, en el momento que tengamos la evidencia científica y técnica de que se va a dar el acoplamiento con la atmósfera, alertemos a las autoridades para la toma de decisiones y la preparación ante el eventual impacto del Niño”, puntualizó Tapia.
Primicias Rurales
Fuente: El Universo
Jul 18, 2026 | Opiniones, Política
Con la llegada del nuevo Jefe de Gabinete se abre una etapa distinta del programa económico. Ya no alcanza con ordenar las cuentas: ahora la clave pasa por sumar a los gobernadores a una agenda de reformas que el Gobierno no puede resolver solo.
Por Osvaldo Giordano 
Buenos Aires sábado 18 julio (PR/26)–Los cambios de gabinete suelen ser simples movimientos de piezas, sin demasiado peso en el rumbo de un gobierno. Esta vez podría ser distinto. Con el nuevo Jefe de Gabinete, se abre una chance concreta: involucrar mucho más de cerca a los gobiernos provinciales en las reformas que todavía faltan.
Una primera etapa que ya dio resultados
Al arrancar la gestión de Milei, la prioridad fue evitar que la economía terminara en una nueva crisis y recuperar algo de previsibilidad. Y en ese frente, los números acompañan.

El equilibrio fiscal marca un cambio de régimen. La inflación sigue bajando, el riesgo país mantiene una tendencia favorable y las reservas internacionales crecen.
A eso se suma un sector externo que funciona bien y una desregulación que, aunque incompleta, sigue avanzando paso a paso.
El empleo, la asignatura pendiente
Con la inflación cediendo, el problema que queda expuesto es otro: el funcionamiento del mercado de trabajo. El empleo de calidad lleva más de una década estancado.
A esto se suma la caída del empleo privado formal, que golpea incluso a sectores dinámicos como la producción de hidrocarburos, en medio de una reconversión productiva muy despareja entre rubros.

El punto es que sin una mejora visible en el trabajo, va a ser difícil sostener el respaldo social que necesita el programa de reformas. La estabilidad es valorada, pero no alcanza sola.
Por qué las provincias son la clave ahora
Sobre el diagnóstico hay bastante consenso. La discusión real ya no pasa por qué hacer, sino por cuándo y cómo construir las condiciones políticas para hacerlo.
Y ahí aparece un punto clave: buena parte de las reformas importantes necesitan coordinación entre Nación y provincias. En algunos casos ayuda; en otros, es directamente imprescindible.
Impuestos: la clave no es bajar, es cambiar
El caso más claro es la reforma tributaria. Los impuestos distorsivos son, para muchas empresas, uno de los principales obstáculos para sostener empleo o abrir nuevos proyectos.
Hoy la idea dominante es que bajar impuestos depende del ritmo del ajuste del gasto. Es prudente para cuidar el equilibrio fiscal, pero muy lento: las empresas tendrían que esperar más de una década para sacarse de encima ese lastre.

El problema mayor es Ingresos Brutos, pero ningún gobernador puede resignar esa fuente de recaudación de un día para el otro. Plantear su eliminación lisa y llana es, en los hechos, poco realista.
Convocar a los gobernadores con esa propuesta no seduce a nadie, y el riesgo de acordar algo que después no se cumpla es alto. El Consenso Fiscal de 2017 fracasó más por eso que por falta de voluntad política.
Hay una alternativa más atractiva: no discutir si bajar o no bajar impuestos, sino cómo reemplazar malos impuestos por mejores impuestos, cuidando el equilibrio fiscal.

En el caso puntual del impuesto a las ventas, se trataría de rediseñar el IVA junto a los gobernadores para compensar lo que se deje de recaudar por Ingresos Brutos. La experiencia de Brasil muestra que es un camino complejo, pero con más chances de éxito que repetir el fracaso de 2017.
Gasto público, jubilaciones y la nueva ley laboral
Algo parecido pasa con el gasto público: buena parte de la ineficiencia viene del solapamiento de funciones entre Nación, provincias y municipios, que genera burocracia y diluye responsabilidades.
Ordenar entre todos los niveles de gobierno quién hace qué permitiría bajar gastos innecesarios y, de paso, mejorar el control ciudadano y la calidad de los servicios.

La reforma previsional también gana viabilidad con el aval de las provincias, ya que el gasto en jubilaciones es el componente más pesado del presupuesto tanto nacional como provincial.
Y hasta la recién aprobada ley de modernización laboral necesita a las provincias para cumplir uno de sus objetivos centrales: bajar la litigiosidad. Casi la mitad de los juicios laborales nacen de reclamos por accidentes y enfermedades profesionales, algo que depende de la calidad de las pericias médicas, una responsabilidad exclusivamente provincial.
Que las provincias entren a jugar
La conclusión es siempre la misma: esta segunda etapa del programa económico va a depender mucho menos de decisiones unilaterales y mucho más de la capacidad del Gobierno para construir consensos federales.
Vista así, la llegada del nuevo Jefe de Gabinete no solo destraba una gestión que venía empantanada por los cuestionamientos a su antecesor. Llega justo cuando el programa económico más necesita del diálogo con las provincias.
La numerosa presencia de gobernadores en la asunción fue una señal política fuerte: más allá de las diferencias partidarias, dejó abierta la puerta a un diálogo clave para destrabar las reformas pendientes.
A mitad de camino, el desafío cambió de naturaleza. Ya se logró estabilizar la economía y despejar riesgos que parecían inminentes.
Sumarle a la estabilidad un crecimiento sostenido y la creación masiva de empleo de calidad no va a pasar solo. Para eso, faltan reformas que solo se pueden completar con el acuerdo de las provincias.
Primicias Rurales
Fuente: novedadeseconomicas.ieral
Jul 10, 2026 | Economía / Economía del Agro, Opiniones
El PIB avanza a paso firme, sostenido por la productividad y las exportaciones, mientras el Gobierno busca recuperar iniciativa política antes de que arranque la carrera electoral. La clave del segundo semestre: que el consumo, el crédito y la inversión se sumen al envión.
Por Jorge Vasconcelos 
Buenos Aires, viernes 10 julio (PR/26) — La economía argentina creció cerca de un 3,0% anualizado en el primer trimestre de 2026 respecto al último tramo de 2025. Lo llamativo es que lo hizo pese a que la tasa de inversión lleva cuatro trimestres consecutivos en baja.
El envión vino del lado de la oferta: mejoras de productividad y un saldo positivo entre exportaciones e importaciones. Son factores genuinos, pero todavía falta que se sumen con más fuerza el consumo y la inversión.
Para el segundo trimestre, la proyección es algo más moderada: un crecimiento en torno al 2,0% anualizado. Los indicadores de consumo básico y la recaudación ligada al mercado interno parecen haber tocado piso y empiezan a repuntar.
La gran incógnita para la segunda mitad del año es cuánto se puede acelerar esa recuperación, porque el crédito sigue trabado por la elevada morosidad. La buena noticia es que la baja de la inflación ayuda a recomponer el poder adquisitivo de los salarios, y cuatro meses seguidos de tasas de interés de corto plazo de entre el 20% y el 25% anual podrían aflojar un poco esa traba.
Reservas en alza y cuentas externas más ordenadas
En el frente externo el panorama es alentador. La cuenta corriente del balance de pagos acumuló un superávit de 2.000 millones de dólares en los primeros cinco meses del año, con posibilidades de cerrar el año calendario en un nivel cercano a neutro.
A eso se suma una mejora de 7.100 millones de dólares en las reservas brutas del Banco Central en lo que va de 2026. Las reservas netas ya llegan a 10.400 millones de dólares si se incluyen los compromisos de corto plazo, entre ellos los BOPREAL.

También hubo avances en el programa financiero: prácticamente se completó la refinanciación de los vencimientos de 2026 y se achicó la brecha de necesidades de financiamiento para 2027.
La demanda de dólares de las personas físicas sigue siendo un frente para monitorear de cerca. Entre enero y mayo, por cada 100 dólares de superávit comercial de bienes, 84 dólares se destinaron a la llamada «formación de activos externos» del sector privado. Aun así, ese fenómeno no impidió que las reservas siguieran recuperándose.
El desafío político detrás de los números
Como la marcha de la economía todavía es «materia opinable» en cuanto a resultados inmediatos, para el Gobierno se vuelve clave recuperar la iniciativa política, sobre todo tras las idas y vueltas por la demorada salida del Jefe de Gabinete.
Después de varios meses de deterioro, los índices de confianza en el gobierno que mide la Universidad Di Tella mostraron señales de un posible rebote en las últimas mediciones. Pero consolidar esa gobernabilidad exige más logros en el Congreso y avanzar con la implementación de las reformas ya vigentes.
Ese camino depende, en buena medida, de que el Ejecutivo logre sumar suficientes gobernadores aliados para inclinar la balanza tanto en el Senado como en Diputados. Así podría evitar que la oposición más dura logre imponer, en este segundo semestre, un funcionamiento «en modo electoral» de la economía.
En paralelo, resulta clave despejar las dudas sobre el financiamiento de los vencimientos de deuda externa de 2027 y afinar las herramientas para suavizar la volatilidad cambiaria, sin caer en la tentación de «pelear contra la corriente» de los factores que determinan el tipo de cambio.
Todavía no alcanza con el piloto automático
Las mejoras de productividad y el buen momento exportador explican buena parte del crecimiento moderado del PIB, de entre 2,5% y 3,0% anual en la medición desestacionalizada, un resultado que se apoya en las reformas iniciadas a fines de 2023.
Pero para dar el siguiente paso hace falta más combustible: que la inversión, el empleo y el consumo se recuperen con más fuerza y así consoliden, en lo económico y en lo político, los avances que ya empiezan a notarse. El contexto mundial, pese a sus turbulencias, ofrece más oportunidades que amenazas, aunque aprovecharlas exige una reconversión permanente de los sectores productivos.

Conviene tomar como referencia abril de 2024 -el piso del nivel de actividad tras el fuerte ajuste inicial- y no 2023, todavía marcado por los cepos cambiarios y comerciales, para evaluar realmente qué sectores logran crecer bajo las nuevas reglas de juego.
Desde ese piso, la mayoría de los sectores muestra números positivos. Pero hay una diferencia clara entre los que sostienen el crecimiento y los que, tras el rebote inicial, empezaron a perder parte de lo recuperado: industria, comercio y construcción.
Industria: una foto más matizada de lo que parece
Etiquetar a estos sectores como los «perdedores» del nuevo modelo sería simplificar demasiado. En muchos casos, la falta de dinamismo no tiene que ver con la competencia de productos importados, sino con problemas bien locales: falta de crédito de largo plazo, una reforma laboral que recién arranca y una presión tributaria todavía muy alta, sobre todo por impuestos distorsivos como Ingresos Brutos y las tasas municipales.
Dentro de la industria, actividades que representan un 56% del PIB sectorial muestran una notable capacidad de adaptación. La producción de Alimentos subió un 5,6% entre abril de 2024 y el mismo mes de 2026; Madera, Papel y Refinación de petróleo crecieron entre 9,4% y 9,6%; Productos Químicos avanzó 17,0% y Minerales no metálicos, nada menos que 20,4%.

Del otro lado están los sectores con más dificultades -que representan un 30,0% del valor agregado industrial-, como Maquinaria y Equipo, Industrias Metálicas básicas, Prendas de Vestir, Textiles y Automotores, con caídas de entre el 5,0% y el 10% frente a abril de 2024. Aun así, dentro de cada rubro hay empresas que lograron diferenciarse y crecer, lo que muestra que hay semillas de reconversión, aunque no alcancen para salvar a todas las firmas.
Comercio y construcción: el consumo empieza a asomar
Fuera de la industria, comercio y construcción son los otros sectores que retrocedieron en los últimos doce meses, después de haber rebotado desde el piso de actividad de mediados de 2024.
En el comercio, el problema pasa por el volumen de la demanda. Según datos de consumo masivo de Scentia, el piso se tocó en noviembre de 2025 y desde entonces la recuperación es gradual pero sostenida: en mayo de este año, el nivel ya está un 4,9% por encima de esa referencia, aunque interanualmente el consumo masivo todavía cae 1,6%.
Por debajo de la superficie, sin embargo, hay señales claras de cambio estructural: el comercio electrónico crece un 29,9% interanual, y el precio promedio de los productos de consumo masivo sube 11,8 puntos porcentuales menos que la inflación del INDEC (21,4% contra 33,2%). Esa diferencia refleja tanto el peso de los servicios en el índice oficial como la constante búsqueda de los consumidores por la mejor relación calidad-precio, un verdadero mecanismo de «defensa del bolsillo».
El mercado automotriz es otro ejemplo de la velocidad del cambio: hace dos años, el 70% de los vehículos patentados era de origen nacional y el 30% importado; hoy esa proporción se invirtió por completo. Mientras tanto, las plantas orientadas a la exportación, como las de pickups, siguen funcionando a capacidad plena.
Construcción: el piso más bajo en dos décadas
En construcción, el freno responde a varios factores. Los datos del primer trimestre de 2026 muestran a la inversión en el sector en su piso de los últimos 20 años, apenas el 6,9% del PIB.
La falta de obra pública y de crédito hipotecario para las familias pesan, pero no son la única causa: también hay un problema de competitividad, por falta de escala y de modernización de los procesos productivos, que se refleja en precios relativamente más caros que el promedio de la economía.
De todos modos, en la medición desestacionalizada, la construcción parece haber tocado piso a principios de este año, en sintonía con el consumo masivo. Son mejoras que, muy gradualmente, podrían empezar a notarse en el segundo semestre, aunque no hay que esperar milagros.
El límite invisible: la productividad de 2007
La restricción de fondo es la productividad: viene recuperándose desde 2024, pero todavía está en niveles similares a los de 2007, casi veinte años atrás.
Un indicador simple -el PIB sobre el empleo total- mejoró a un ritmo del 3,4% anual entre el primer trimestre de 2024 y el mismo período de 2026, pero aun así se ubica un 8,5% por debajo del nivel de 2012, el momento en que se instalaron los cepos estrictos al cambio y al comercio.
Es, quizás, el dato más contundente sobre el fracaso de la vieja receta de hacer crecer la economía a fuerza de expandir el gasto público sin financiamiento genuino: ese esquema termina desequilibrando la macroeconomía y alimentando el clásico ciclo de «stop and go».


El gasto nacional ya se ajustó, ¿y las provincias?
Medido en dólares, el gasto público nacional muestra un cambio de escala relevante frente a episodios previos. En enero de 2016 las erogaciones eran de 213.200 millones de dólares; para octubre de 2017 habían bajado a 198.200 millones, un ajuste que resultó insuficiente frente a un déficit de cuenta corriente cercano al 5% del PIB.
Tras la crisis de 2018, tuvo que llegar una fuerte devaluación para que el gasto en dólares alcanzara un nivel de equilibrio hacia 2019, con el costo político ya conocido. Hoy, en cambio, el gasto primario nacional se ubica en 101.800 millones de dólares en los últimos doce meses, 48,6% por debajo del pico de 2017, mientras la cuenta corriente tiende a ser neutra frente al déficit de 5 puntos del PIB de aquel entonces.
Esa relación entre el gasto público en dólares y el equilibrio externo es clave para pensar la consistencia de la política macroeconómica hacia 2026/27, con menos margen para sorpresas negativas que en 2018/19.
El interrogante pasa ahora por provincias y municipios. Su gasto consolidado bajó de 19,5% a 17,5% del PIB entre 2023 y 2024, pero el ajuste fue menor y de corta vida: en 2025 ya había vuelto al 19,9% del PIB, por encima del nivel de 2023.

Impuestos distorsivos, el freno silencioso a la productividad
El financiamiento de provincias y municipios depende en buena parte de impuestos muy distorsivos, como Ingresos Brutos, Sellos y las tasas municipales. Esa carga recae sobre los sectores formales de la economía y erosiona su capacidad de competir con la informalidad.
Se forma así un círculo vicioso que golpea especialmente a sectores intensivos en empleo, como los servicios, el comercio, el transporte y varias industrias. La nueva reforma laboral ayuda a facilitar la formalización, pero mientras estos impuestos sigan castigando a quien declara sus ventas, el incentivo para «blanquear» seguirá siendo débil.

El dato final resume el desafío: el gasto consolidado de provincias y municipios hoy supera en 4,2 puntos del PIB al de 2007, justo cuando la productividad laboral volvió a niveles de aquel año. Países como India, que reemplazaron una maraña de tributos distorsivos por un «Súper-IVA» en un proceso que se completó en 2017, lograron a la vez más formalidad, menores costos y mayor inversión. Esa experiencia ya empieza a replicarse en Brasil, y la Argentina podría tomar nota.

Primicias Rurales
Fuente: novedadeseconomicas.ieral.org