El recorrido alcista incluye viajes con escalas. Entramos en corrección técnica temporal

El recorrido alcista incluye viajes con escalas. Entramos en corrección técnica temporal

Por Celina Mesquida – RJO’Brien | Especial para Agroeducación

Buenos Aires, 20 de enero (PR/21) — Hace mucho que necesitamos una corrección y eso es lo que el mercado nos marca en este momento. Claramente no fue el comienzo de semana que esperaban los alcistas, ya que la soja sufrió su peor desempeño en un solo día desde mediados de octubre. La mayoría atribuyó la debilidad a las excelentes lluvias durante el fin de semana largo en la mayoría de las áreas agrícolas de Argentina y sur de Brasil. Y con esto podemos comenzar a estabilizar las estimaciones de rendimientos de Sudamérica.

IMEA estima que la cosecha en Mato Grosso avanza al 0.8% vs 5.8% en esta época el año pasado. Evidentemente no es una sorpresa que estemos retrasados respecto al año pasado debido al ritmo de siembra más lento de lo normal, lo importante es seguir el ritmo de exportación y embarque. Por otro lado, la huelga de camioneros en Argentina hasta ahora no está causando retrasos importantes, pero muchos esperan que eso cambie si continúa hasta fin de mes.

El reciente repunte del maíz permitió a los elevadores ampliar sus compras y por lo tanto eso ha ayudado a enfriar las ofertas de bases en el interior del Midwest, atentos con esto porque el Farmer no es el que vende. Es así, que somos testigos de una agudización leve del acarreo entre la posición marzo con mayo, también el spread del julio con diciembre retrocedió una pequeña porción de su inverso. Por su parte, las primas de maíz CIF siguen fuertes en el Golfo. No nos olvidemos que, en maíz, completamos el GAP que había quedado pendiente en el nocturno posterior al día del USDA.

Por otro lado, se rumora que funcionarios ucranianos decidirán limitar las exportaciones de maíz a partir del 25 de enero. La UGA (Asociación de granos de Ucrania) no cree que sea necesario limitar las exportaciones; sin embargo, el gobierno muestra poco entusiasmo con una suba de más de 26 $/tn en los valores FOB del maiz durante las últimas semanas.

Continuando con la temática, en trigo, las preocupaciones sobre la restricción a las exportaciones debido a los bajos suministros del Mar Negro son el motor fundamental de este mercado, pero sin duda la alineación de los gráficos también está siendo absorbida por la toma de ganancias generalizada.

Es difícil pensar que la fiesta terminó, ya que la demanda china continua firme debido a los sólidos márgenes de importación, todavía existen preocupaciones sobre el tamaño de la cosecha de Sudamérica y los mercados de exportación continúan firmes. Quizás estamos empezando a descubrir un movimiento más lateral en términos técnicos, desde el mercado unidireccional que hemos estado experimentando en los últimos meses. Estemos muy alertas a los niveles técnicos, siendo los mínimos del martes pasado (que fue el día del informe del USDA), así también como los mínimos de las últimas semanas. Evidentemente el factor alcista de la demanda fue alimentado por el USDA, pero no fue del sabor que esperaba.

Primicias Rurales

Fuente: Agronegocios

Lo que se ve no se juzga. ¿Pero… ya te fijaste en los detalles finos?

Lo que se ve no se juzga. ¿Pero… ya te fijaste en los detalles finos?

Por Celina Mesquida| RJO’Brien
Qué sería la Argentina sin la “maldición” de exportar alimentos: menos dólares y menos empleo

Qué sería la Argentina sin la “maldición” de exportar alimentos: menos dólares y menos empleo

Por Gabriela Origlia

Cordoba, 16 de enero (PR/21) .- Las exportaciones agroindustriales representan 74% de las totales de la Argentina; siete de cada diez dólares que ingresan los generan esas cadenas. El país ocupa el primer puesto como exportador mundial de aceite y harina de soja, yerba mate y porotos; el segundo de maní; el tercero de girasol, maíz, soja y peras; el cuarto en cebada cervecera y el quinto en carne de vaca, camarones, langostinos, té negro y leche en polvo. Son sectores que se distinguen en un mar de problemas de competitividad.

Sobre la base de la producción de calorías en el país y relacionándola con las que necesita una persona promedio, la Argentina produce alimentos para unas 400 millones de personas; es la tercera exportadora neta mundial detrás de Brasil y Holanda, según un estudio de la Sociedad Rural sobre datos de la Organización Mundial de Comercio.

Pese a estos números, para la economista y diputada nacional del Frente de Todos, Fernanda Vallejos, exportar alimentos es una “maldición” para el país. “Tenemos la maldición de exportar alimentos, de modo que los precios internos son tensionados por la dinámica internacional. Es imperioso desacoplar precios internacionales y domésticos, ya que los domésticos deben regirse por la capacidad de compra (en pesos) de los argentinos”, dijo.

Eva Bamio, economista directora de Proyectos de la consultora Abeceb, señala que es errado el concepto: “No es una maldición tener riquezas, lo es la falta de imaginación en la gestión cotidiana”. Grafica con que Noruega usó su riqueza natural del petróleo para -aun con costos más altos de explotación que en Medio Oriente- desarrollarse y crecer.

Repasa que la Argentina tiene un problema de restricción externa de dólares por lo que de ninguna manera puede ser una “maldición” exportar sino que hay que redoblar el esfuerzo exportador. “Las operaciones estuvieron muy estancadas en los últimos años y cuando se empezaron a dinamizar llegó la pandemia, que fue un golpe”, indica. Con todos los alimentos tuvieron buena performance porque son menos elásticos y, además, hay un ciclo de buenos precios de commodities que es “una oportunidad” que hay que tratar de aprovechar.

Argentina es uno los mayores exportadores de carne de vacuna, vende afuera el 27% de lo que produce y tiene un consumo de 51 kilos por persona por año.Argentina es uno los mayores exportadores de carne de vacuna, vende afuera el 27% de lo que produce y tiene un consumo de 51 kilos por persona por año.

David Miazzo, economista de la Fundación Agropecuaria para el Desarrollo de Argentina (Fada), explica: “Si importáramos o produjéramos lo justo para consumir sería igual porque los bienes transables tienden cotizarse en un promedio mundial. Esa es una parte de la historia. La otra es que esas exportaciones representan más del 70% de las del país y explican el 90% del ingreso de divisas. ¿Cuánto valdría el dólar sin ese aporte?”.

El país es uno de los mayores exportadores de carne de vacuna, exportando el 27% de lo que produce y con un consumo de 49 kilos por persona por año, alto. Vende el 63% de la producción de trigo afuera, pero se comen 72 kilos de pan por habitante al año. Los datos derriban la idea de las exportaciones “se llevan todo”.

“La Argentina no tiene un problema de producción de alimentos sino un problema de distribución y acceso económico -dice Miazzo-. Los países importadores tienden a consumir menos de lo que traen porque lo pagan más caro”.

Para el consultor en comercio exterior y titular de la consultora DNI, Marcelo Elizondo, basta con repasar que los países “ricos” son exportadores de alimentos (Estados Unidos, Alemania, Francia, Reino Unido, China, Japón, Canadá) aunque importan más que la Argentina. A su entender hablar de “maldición” implica seguir creyendo que la economía está dividida en sectores separados, cuando hoy es “sistémica” y la agregación de valor se vincula con incorporar intangibles.

“Es sostener la idea nostálgica de los años 50 de lo que era exportar granos -añade-. Hoy eso es modificación genética, agricultura de precisión, biotecnología, diseño, maquinaria agrícola, nuevas tecnologías de gestión, maquinaria. La Argentina tiene capacidad de sobra para atender el mercado doméstico y exportar”, explica. La lógica es básica: más exportación, más producción, menor costo por la escala.

En la presentación semestral del Monitor de Exportaciones Agroindustriales, los economistas de Fada insistieron en que vender granos, carne, frutas, legumbres, cereales o lácteos implica ingresar las divisas para poder comprar lo que el país no produce como, por ejemplo, tecnología. Además, hay generación de empleo; sólo la cadena de la carne de vaca implica 100.000 puestos en su circuito de exportación (trabajadores del campo, veterinarios, camioneros, frigorífico, etcétera). Cada persona que accede a un trabajo puede invertir y gastar, lo que genera un efecto multiplicador. Lecciones de Economía básica.

El desafio de gestionar

Bamio apela a un concepto del economista Daniel Heymann quien planteó que las exportaciones de soja y cereales no se reemplazarán con otras, por lo que hay que trabajar en dos áreas: por un lado buscar diversificar mercados para esas operaciones y, por otro, dinamizar otros sectores para crear empleo y sumar valor.

La economista de Abeceb sostiene que hay una agenda interna muy amplia de abordar para ganar competitividad y facilitar el comercio. El año pasado las exportaciones industriales cayeron US$4000 millones en parte por la pandemia, en parte por la pérdida de competitividad. “Hay que trabajar para recuperarse, pero se necesita a todos los sectores”, sintetiza.

Para la diputada del Frente de Todos los precios internos de los alimentos suben por las exportaciones.Para la diputada del Frente de Todos los precios internos de los alimentos suben por las exportaciones. Fuente: Archivo
Sin la “maldición” de exportar alimentos tendríamos “más pobres de los 18 millones que hay, una cifra que viene creciendo desde los ’70”, dice Fernando Vilella, director del Programa de Agronegocios y Alimentos de Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires (UBA). Ese número, subraya, es “consecuencia del fracaso” de políticas socioeconómicas y “no de uno de los pocos recursos importantes” de exportación de la Argentina. “¿Qué hubiera pasado con 70% menos de exportaciones, cuánto más grande hubieran sido las crisis?”, se pregunta y reclama que -junto a la crítica- se “piensen y enuncien” estrategias de un “país distinto”.

También para Elizondo el problema pasa porque en la Argentina se achica poder de compra de los salarios “por culpa del empobrecimiento general de la economía, de la brecha cambiaria, de los impuestos. El poder de compra del peso se licúa”. Ironiza con que nunca escuchó a Estados Unidos calificar de “maldición” el hecho de ser el principal exportador de tecnología. “Son puntales de desarrollo, no desgracias”.

El “desacople” de los precios internacionales y locales -describe Vilella- es por “impuestos, por retenciones que en otros países no pagan” y por políticas que en vez de impulsar “traban que en vez de exportar alimentos para animales exportemos más para humanos. Ahí está la ‘Vaca Viva'”. Ratifica que sin inversiones no hay productividad y sin eso “no hay salarios buenos”. “Eso no es por las exportaciones sino porque la macroeconomía es un desastre”.

En su último informe el Centro de Economía Política Argentina indica que la suba de los precios de la carne y el maíz en el mercado internacional se tradujo en un incremento de los valores domésticos de los alimentos, lo que “puso en evidencia la necesidad de desacoplar unos de otros para evitar que se genere un traslado inflacionario al mercado local”.

“En un contexto de relajamiento de las restricciones a la circulación y mayor actividad económica, el aumento de precios es el mecanismo principal de transferencia de ingresos -manifiesta-. Estos elementos indican la necesidad de parte de la política económica de desacoplar o desenganchar el precio internacional del precio local, para evitar que el aumento de las demandas de carne o la suba del precio del maíz signifiquen un traslado inflacionario al mercado local”.

Primicias Rurales

Fuente: La Nación

El recorrido alcista incluye viajes con escalas. Entramos en corrección técnica temporal

Lo que se ve no se juzga. ¿Pero… ya te fijaste en los detalles finos?

Por Celina Mesquida| RJO’Brien

Buenos Aires, 14 enero (PR/21) — Limite al alza en maíz en el mercado de Chicago, impulsado por un informe del USDA sorpresivamente alcista, maíz cotizando a más de 35 centavos de forma sintética y con limites extendidos a la sesión siguiente. La soja que había sido el campeón del rally hasta el momento solo pudo sacar unos miseros 46 centavos de suba (limite diario 70 cents). Y el trigo fue un humilde seguidor, pero con bastante pasión unos 30 centavos patrocinados por los dos cultivos anteriores.

Cada ítem revisado en el reporte del USDA fue agresivamente alcista, recorte de los rendimientos en soja y maíz de USA, contracción en los stocks de la campaña actual, reducción en los stocks trimestrales, ajuste de la producción de soja y maíz en Sudamérica, aumento de la estimación de las importaciones chinas y descenso de los stocks finales mundiales. Sin embargo, cabe mencionar que a pesar de que los stocks de maíz de USA disminuyeron en casi 4 millones de toneladas, forzosamente la demanda de la hoja de balance tuvo que ceder y ser maquillada con números que tal vez más adelante tengamos que volver a revisar.
No hay duda de que el clima de Sudamérica está adquiriendo una mayor importancia, sobre todo porque si extrapolamos números con incremento de área y rendimientos para la nueva campaña en USA y mantenemos la demanda actual, nos quedamos sin resolver el problema de los bajos inventarios en USA. Debido a esto, no hace falta murmurar que Brasil y Argentina deben terminar fuertes este ciclo o será un año muy largo para el usuario final.

Los márgenes de molienda son mediocres comparados con lo de los últimos años, sin embargo, el margen de los físicos es interesante y es un muy buen incentivo para seguir procesando soja en USA. La harina dio un lindo espectáculo y el siguiente nivel nos puede dejar por encima de los 500 dólares la tonelada corta. Por su parte, el mercado de aceites afloja potencia debido a debilidad en el aceite de palma en Malasia, a pesar de que las existencias finales mensuales son las más bajas de los últimos 13 años.

Es así como el oilshare se desploma. Los subproductos de la soja tendrán que mantener firmeza en bases y futuros para no desamparar a las industrias.

El trigo simpáticamente mostró más área en la categoría de trigos de invierno, aunque se ajustaron los stocks finales de la campaña en curso y los stocks trimestrales. El trigo pasa el invierno abrigado bajo la nieve y hasta la primavera nos encontraremos lidiando con Rusia incrementando tarifas de exportación y Egipto amenazando con licitaciones que terminan no concretando, citando precios altos; y así, jugaremos al gato y al ratón. El Mar Negro representa casi el 50% del market share del trigo mundial, el resto incluido USA, es condimento.

Con las cotizaciones rascando nubes es importante que no pierdas de vista las bases del mercado de físicos, ya que si empiezan a aflojar puede ser una señal de alarma, la demanda rezagada estará muy atenta a esto, tampoco descuides los spreads intra e inter Commodities. Hay muchos detalles finos que operan atrás del campo visual inmediato, muchas veces estos nos dicen más que una gráfica confusa, o tirante en una sola dirección.

@CELIMESQUIDA

Primicias Rurales

Fuente: Agroeducación

Viejas recetas…malos resultados asegurados

Viejas recetas…malos resultados asegurados

Buenos Aires, 11 de enero (PR/21) .- La única explicación para probar nuevamente viejas recetas perimidas, de ineficacia comprobada es querer los mismos resultados que se consiguieron…: discrecionalidad, falta de transparencia, complicar la operatoria normal para incentivar una suerte de direccionamiento, y sin lugar a dudas aparecerán los viejos conocidos facilitadores que generarán toda una serie de mecanismos espurios.

No es una tesis, no es especulación, ni imaginación, es simplemente una relectura de la historia reciente, muy fresca de este tipo de medidas, y es que la discusión va más allá de si son 30.000 tn/día.

Dejando exportar solo un millón de toneladas de aquí a la nueva cosecha, sin razones técnicas que lo avalen, ya que el stock es superior al de un año atrás, y claramente no influirá en el precio en mostrador del pollo y de la carne donde sólo compone un 5% del valor final pagado por el consumidor, sino que es la falta de transparencia de estos sistemas distorsivos, las incertidumbres que hoy impactan más que las expectativas climáticas en las decisiones de la producción.

Aún en un contexto internacional favorable, se sigue dilapidando la confianza y los canales de dialogo con el sector productivo, desaciertos y mala praxis parecen signar este comienzo del 2021.

Esta es una industria a cielo abierto y requiere como tal certeza en los mecanismos de comercialización y estabilidad en las reglas de juego para que a través de la inversión en un alto paquete tecnológico pueda expresar todo su potencial.

“No existe una dicotomía entre el mercado interno y el de exportación, son complementarios”, son palabras del Ministro de Producción de la República Argentina expresadas en Jonagro 2020, el Congreso de CRA, hace tan solo dos meses.

Hacernos creer que este tipo de medidas se realizan para cuidar la mesa de los argentinos y argentinas y que no es para dar una ventaja económica a un grupo de vivos y volver a implementar un sistema discrecional de peajes y aportantes a la causa es simplemente agredirnos el intelecto.

Primicias Rurales

Fuente: CRA

Los climas que amenazan

Los climas que amenazan

Por Ing. Marianela De Emilio Docente de Agroeducación
A la dramática amenaza del clima por el avance del evento “La Niña”, se suma el clima político argentino, donde se habla de diálogo y se ejecuta con oídos sordos.
El gobierno de turno siembra incertidumbre comercial ante las acciones de cierre de registros de exportación de maíz por los primeros dos meses del año, y la memoria de medidas tomadas entre el 2008 y 2015, que llevaron a la producción de maíz más baja de los últimos 25 años en 2009, con una cosecha de 13 millones de toneladas, y a la menor superficie sembrada de los últimos 15 años, lo que se repite con trigo, cereal que en las campañas 08/09 y 12/13 alcanzó a cosechar 8 millones de toneladas, los volúmenes más bajos de los últimos 40 años, y las superficies de siembra más bajas de la historia de este cereal en Argentina. De manera que, la historia demuestra como este tipo de medidas, condiciona al mercado de granos, especialmente a los más sensibles y necesarios en el mercado interno, al punto de afectar las decisiones productivas futuras, que buscaran evitar asumir riesgos que se sumen a los climáticos, que llevarían a producir a contra margen, es decir, con rentas negativas.
El fundamento para cerrar el registro de exportaciones de maíz entre enero y febrero 2021, fue el de proteger el suministro de maíz local, a fin de que no falte maíz para las producciones directamente ligadas al mismo. Veamos en cuestión de volumen donde estamos parados, y comparemos con lo ocurrido el año pasado a igual fecha:

Al 30/12/2020 la exportación acumula compras de maíz 19/20 por 37,7 millones de toneladas, mientras la industria acumula 4,7 millones, en suma, hasta fin de año se habían hecho compras por 42,4 millones de toneladas, lo que representa el 85% de la cosecha 19/20. El saldo a comercializar resulta en 7,6 millones de toneladas.
Al 30/12/2019 la exportación había comprado 38,8 millones de toneladas de maíz 18/19, mientras la industria había comprado 4,8 millones de toneladas, en suma, se había comercializado un total de 43,6 millones de toneladas, el 91% de la cosecha 18/19. El saldo a comercializar fue de 4,4 millones de toneladas.
Estos números nos hacen dudar respecto al fundamento de evitar falta de maíz hasta la nueva cosecha, ya que el saldo es superior al del año pasado a igual fecha. Pero veamos cómo fueron las ventas entre enero y febrero los últimos dos años, para deducir el posible peligro de falta de mercadería por las compras a realizar estos dos meses.

Entre el 25/12/2019 y el 26/02/2020 la exportación compró 1 millón de toneladas de maíz 18/19, y la industria 1,2 millones, es decir, entre ambos compraron esos dos meses 2,2 millones de toneladas. Si recordamos que el saldo a fin de año era de 4,4 millones, entonces iniciaron marzo 2020 con un saldo de 2,2 millones de toneladas de maíz 18/19, cuando arrancaba la cosecha de maíz 19/20.
Entre el 26/12/2018 y el 27/02/2019 la exportación compro 1,85 millones de toneladas y la industria 1,16, es decir, entre ambos compradores, en estos dos meses de verano, compraron 3 millones de toneladas de maíz 17/18, previo al inicio de cosecha del nuevo maíz, en esa campaña. El saldo a fin de 2018 fue de 5,1 millones de toneladas, es decir que iniciaron la cosecha con un stock de 2,1 millones de toneladas de la cosecha anterior.
Es decir que, con un saldo de 7,6 millones de toneladas, deberían venderse volúmenes muy por encima de lo normal de parte de la exportación, para generar desabastecimiento interno, en un momento del año en que Estados Unidos, principal exportador de maíz del mundo, sigue vendiendo activamente su cosecha 20/21, es decir, es muy poco probable que Argentina venda un volumen que supere 1 o 2 millones de toneladas, mientras la industria local, difícilmente necesite más de 1 o 1,5 millones de toneladas.
El fundamento que salió a relucir, cuando los volúmenes golpeaban la racionalidad de esta medida, fue el de lograr un desacople entre los precios internacionales y locales, a fin de evitar un efecto inflacionario sobre productos de la canasta básica alimentaria, como leche, huevos y carnes. Repasemos entonces los precios internacionales y locales de este cereal, así como su impacto en los alimentos.

Cotizaciones de maíz al 08/01/2021:

Chicago continuo: U$S 196/TN
FOB Golfo de México: U$S 242,6/TN
FOB puerto de Buenos Aires: U$S 251/TN
Pizarra Rosario: U$S 199/TN según la conversión desde un valor de $16.950/TN
Valor teórico Ministerio de Agricultura: U$S 203/TN según conversión de $17.263/TN
Según los precios de exportación (FOB), los precios locales son más de U$S 8/TN por encima del precio de exportación de Estados Unidos, lo que no debiera alentar a comprar en nuestro país en el corto plazo, cuando descontamos retenciones y gastos de embarque al precio de exportación, tenemos una capacidad de pago de casi U$S 210/TN para el productor local, mientras el Ministerio de Agricultura publica una capacidad teórica de U$S 203/TN, y la oferta de precios real, según la pizarra de Rosario, equivale a U$S 199/TN.

Es cierto que los precios internacionales y locales tuvieron fuertes subas los últimos meses, agravadas en el mercado local por la devaluación de nuestra moneda, que lleva a diferencias proporcionales tan grandes, que causan errores de interpretación hasta en analistas que en teoría entienden del tema, cuanto más al público en general. Basta con mencionar que el maíz convertido a Dólares pasó de valores promedio de U$S 120/TN entre abril y junio 2020, a promedios de U$S 190/TN en diciembre 2020, suba de casi 60% en Dólares, y comparar la misma suba en PESOS, que paso de un promedio de $8.350/TN entre abril y junio 2020, a $16.344/TN en diciembre, una suba de casi 96%. De manera que, la coyuntura local, hace más grave para el mercado interno las subas internacionales, lo que no debiera solucionarse desde un ajuste de quienes producen, ya que sus costos están dolarizados, y su costo de vida está afectado también por las mismas dificultades inflacionarias y cambiarias que el resto del país.

Por último, documentos desarrollados por investigaciones de mercado y cadenas de valor, demuestran como el costo del maíz, usado como materia prima de la industria, la producción láctea y cárnica, no supera el 10% del valor final al consumidor, mientras la carga impositiva representa el grueso del costo final de los bienes de consumo. Por tanto, si se genera un efecto de recorte de precios de esta materia prima, por cierre de exportaciones, no impactaría significativamente el precio final de los alimentos, pero si deberían desgravarse impositivamente los mismos, para tener realmente un impacto en los precios finales de venta.
El lunes comenzará un paro de comercialización por 72 hs., convocado por tres de las cuatro entidades gremiales que representan al sector agrícola argentino, el gobierno tiene en la mesa de negociaciones, informes que avalan la ineficiencia de medidas tales como el cierre de exportaciones. Trasciende la voluntad de ambas partes, gobierno y sector agrícola, de dialogar en pos de llegar a acuerdos virtuosos, que no pongan en riesgo las decisiones productivas de la campaña 20/21, y que sumen a equilibrar en parte algunos indicadores macroeconómicos como la inflación. En el mientras tanto, el cierre de registros de exportación de maíz sigue vigente, y el paro agropecuario también.

Conclusiones: La reacción del sector agrícola tiene el condimento del pasado, que amenaza con ser parte del futuro 2021, por lo que, con números a la vista, es fundamental elevar el modo escucha de ambas partes, para no repetir historias que solo destruyen mercados, fuentes de trabajo y lo peor de todo, el desarrollo del país. Que la experiencia sirva para no tropezar siempre con la misma piedra, negociaciones duras e inflexibles, que solo llevan a no acuerdos, y a perjudicar a quienes pretenden ser defendidos por la administración de turno y por los proveedores de alimentos.
Recordar, además, tranquera adentro, que los precios internacionales actuales son excelentes, pero los rendimientos locales de soja y maíz, aún son inciertos, con el clima que sigue amenazando con lluvias erráticas, y el clima político enrarecido. En esta incertidumbre, las herramientas comerciales siguen ahí, al servicio de estos escenarios para cubrir valor.

Por Ing. Marianela De Emilio Docente de Agroeducación

Primicias Rurales