Ante una gran oportunidad para las legumbres argentinas

Ante una gran oportunidad para las legumbres argentinas

Buenos Aires, 24 mayo (Especial para NA) — Por Adrián Poletti* — Los cambios estructurales de la producción de legumbres en China abren una oportunidad única a la producción argentina.
Pocas economías pueden ser tan complementarias como la
Argentina y la China, y esto está dado por la estructura de
consumo del gigante asiático y la de generación de granos
exportables de la Argentina.
Y la situación se debe a que el país, en lo referido a su
producción agrícola, produce mucho más de lo que puede producir
internamente y el mercado de legumbres no es la excepción a
esta regla.
La reciente apertura del mercado chino para la exportación
de arvejas a ese destino abre una oportunidad sin igual en el
sector, dado que la China se ha transformado en el principal
importador mundial.
En este sentido, China reemplaza al país que supo ser el
primero durante muchos años, India, y sus volúmenes de
importación de legumbres no paran de crecer a un ritmo de un
10% anual aproximadamente, pudiendo cerrar el año comercial
2019-2020 con volúmenes cercanos a las 2,2 millones de
toneladas.
Lograr capturar el 10% de ese mercado en el plazo de tres
años es un desafío que deberíamos poder cumplir sin mayores
problemas, logrando múltiples ventajas, tanto desde la
producción al mejorar ratios de utilización de suelo, mejoras
en el uso de herbicidas y potenciación de cultivos en la
rotación agrícola, como así también desde la generación de mano
de obra en la zona de producción y mejora del uso de los
puertos.
Pero el desafío importante está por venir a partir de
cambios que están ocurriendo en este momento. Debido al mayor
estímulo que está dando el gobierno chino hacia sus
agricultores, estimulando la siembra de soja y maíz, la
producción de porotos está cayendo a ritmo acelerado.
Esto implica un paso de exportador neto de unas 800.000
toneladas métricas (Tm) anuales a importar el año pasado
unas 120.000 Tm de porotos en su variedad Mungo.
Hace cuatro años sólo importó 16.000 Tm, lo que implica que
duplicó los volúmenes importados todos los años. El consumo
global
de porotos en China es cercano al millón de toneladas.
Ahora bien, para poder poner la potencia de un auto al piso,
hay que ponerle buenas ruedas y las mismas en este tema son los
convenios fitosanitarios que hay que cerrar con el gobierno
chino.
Así como con la arveja se logró tener una herramienta
fundamental de apertura, es de vital importancia que se puedan
iniciar a nivel de ambos Gobiernos las tratativas
correspondientes para la implementación de dichos protocolos y
de esa forma poder subirnos al tren de una historia que se está
escribiendo en estos días.
(*) – Director de Incrementar Consultoría Agropecuaria. CEO
de Trazabilidad de granos: Agtrace-food.com.

Primicias Rurales

Fuente: NA

El Gobierno ante un nuevo desafío: ¿Cómo salir de la cuarentena de manera controlada?

El Gobierno ante un nuevo desafío: ¿Cómo salir de la cuarentena de manera controlada?

Por Emiliano Rodríguez*.
Buenos Aires, 9 mayo (Especial de NA) — Uno de los principales objetivos de la cuarentena que se inició el 20 de marzo pasado se ha cumplido en la Argentina, al lograr extenderse hasta 25 días el tiempo de duplicación de casos de coronavirus, por lo que el Gobierno dispuso avanzar a una nueva instancia en la mayor parte del país.
Tras un confinamiento de más de 50 días, la Fase 4 que anunció el presidente Alberto Fernández significa una pequeña recompensa para la sociedad que cumplió con las medidas de prevención que dispuso la Casa Rosada frente a la pandemia y también un alivio para los sectores del andamiaje productivo doméstico que podrán reanudar sus actividades.
Pero al mismo tiempo, la decisión de flexibilizar la cuarentena inaugura un nuevo camino de desafíos para el Gobierno y el grupo de especialistas médicos que asesoran al Presidente, ya que, según sostienen los propios expertos, es crucial salir del aislamiento de manera ordenada, controlada.
Y el propio Fernández, junto con sus colaboradores más cercanos en esta misión, como el ministro de Salud, Ginés González García, deben garantizar que así sea, tratando de asegurar que el país no sufra una “recaída” después de tanto esfuerzo realizado en la lucha contra la Covid-19.
El mismo jefe de Estado resaltó este viernes en la Quinta Presidencial de Olivos la “epopeya” que lleva adelante el “pueblo argentino” para superar esta situación excepcional por la que transita el país en sintonía con la mayor parte del mundo, a causa de la pandemia de coronavirus.
El Gobierno sabe que debe apelar a la “responsabilidad ciudadana”, como condición para seguir transitando por un proceso atinado de salida de la cuarentena, sin necesidad de “volver para atrás”, en el caso de que aumenten los contagios porque la población no cumple con sus obligaciones.
De hecho, así lo subrayó también Fernández. Pero también la Casa Rosada y los demás Ejecutivos provinciales o comunales tienen que moverse a partir de ahora con sumo cuidado, con precaución, evaluando cada paso para evitar tropezar, por ejemplo, como sucedió aquel “viernes negro” con los jubilados agolpándose en la puerta de entidades bancarias.
En esta carrera con obstáculos que desarrolla la Argentina en busca de llegar al final de la emergencia sanitaria con el menor costo posible en vidas humanas, el principal foco de preocupación se concentra ahora en la ciudad de Buenos Aires y en el Conurbano, especialmente en las zonas más vulnerables.
La Nación trabaja en conjunto con el Gobierno porteño y con la Provincia para atender la particular situación que se registra en barrios con carencias, allí donde los contagios han aumentado con mayor celeridad con respecto a los 25 días de tiempo de duplicación en promedio en el país.
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Un caldo de cultivo.
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Las adversas condiciones de vida en las villas del Conurbano y de la Ciudad -por ejemplo, en la 31 y en la 1-11-14-, sumadas al hacinamiento y a la modalidad de “cuarentena comunitaria” que por necesidad se realiza allí, generan un peligroso caldo de cultivo para la proliferación de la enfermedad.
En este sentido, para tomar noción del riesgo potencial que se agazapa en esas barriadas alcanza con echar un vistazo a lo que sucede por estos días en Brasil, con los contagios en las favelas, sobre todo en San Pablo y en Río de Janeiro, o en Estados Unidos, con los estragos que causó el coronavirus en las minorías étnicas más pobres, en especial, en Nueva York.
Si bien se trata éste de un virus “importado”, traído a la Argentina por quienes viajaron al exterior y regresaron al país contaminados -personas de clase media o media alta en general-, con la irrupción de la enfermedad en zonas vulnerables una luz de alerta roja y potente se ha encendido para el Gobierno.
Flanqueado por el jefe de Gobierno porteño, Horario Rodríguez Larreta, y por el mandatario bonaerense, Axel Kicillof, en la conferencia de prensa que brindó este viernes, Fernández dejó en claro que es consciente de la situación y justamente por ese motivo, entre algunos otros, al AMBA no se le permite avanzar a la Fase 4, sino que permanecerá en la Fase 3.
De todos modos, Rodríguez Larreta anunció su intención de flexibilizar ciertos aspectos de la cuarentena en la Capital Federal y Kicillof también planea suavizar algunas medidas para propiciar la reanudación de actividades productivas, aunque ambos deben solicitar autorización de la Nación.
En medio de este contexto extraordinario, los mandatarios siguen aprendiendo “sobre la marcha”, aunque claramente no deberían darse el lujo de apelar a métodos de “prueba y error” tomando en cuenta que se trata de la salud de la población y de vidas humanas lo que está en juego.
Favorecer, por ejemplo, condiciones para que se produzca una mayor movilidad de personas en la vía pública supone lógicamente incrementar el riesgo de contagio en las regiones más afectadas por la enfermedad, como el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA). Por eso es importante ser prudentes.
En el interior del país la situación es más alentadora, incluso en grandes ciudades como Córdoba o Rosario, con relación al AMBA. La Casa Rosada habilitó, entonces, el pase a la Fase 4, aunque la Argentina en su conjunto de a poco va asumiendo la idea de que cuando este calvario finalice, la población no necesariamente volverá a su vida anterior tal como solía ser, sino que se dará comienzo a una “nueva normalidad” social.
Así parecen estar planteadas las cosas, en un escenario que es probable que encuentre al país y al mundo desarrollando otra forma de vida cuando la pandemia de coronavirus se haya convertido en recuerdo.
(*) – Secretario general de redacción de la agencia Noticias Argentinas (NA); erodriguez@noticiasargentinas.com; @efrodriguez012.

La oligarquía vacuna ya fue: En el país hay más ganaderos que afiliados al gremio de Camioneros

La oligarquía vacuna ya fue: En el país hay más ganaderos que afiliados al gremio de Camioneros

Matias Longoni por Matias Longoni

Mencionar despectivamente la “oligarquía vacuna” cuando se habla sobre la ganadería argentina en general es, a esta altura de la historia, de ignorantes o malintencionados. No queda otra.

En la Argentina hay más de 200 mil personas o empresas que tienen ganado bovino. Sí, un quinta parte de un millón. Son bastante más que los 150 mil afiliados que tiene la Federación de Camioneros que conduce Hugo Moyano. Es decir que prácticamente hay más ganaderos que obreros del camión, incluyendo a los recolectores de residuos. Una rareza. Es la oligarquía más numerosa que se haya conocido.

Con datos oficiales a 2019, recopilados en un documento publicado recientemente por la Dirección Nacional de Control Comercial Agropecuario (la ex ONCCA), hay 203.381 personas o empresas que tienen uno o más bovinos.

Con esa inmensa cantidad de personas se podrían llenar tres estadios de River, que tiene una capacidad de 70 mil espectadores. Los camioneros de Moyano podría llenar solo dos recitales.

Esta multitud de ganaderos argentinos tenía un stock de casi 54 millones de cabezas, según las existencias estimadas para el año pasado por el Ministerio de Agricultura. En esas existencia, había 23,6 millones de vientres o vacas en condiciones de parir nuevos terneros para que la rueda siga girando.

Si uno hiciera un promedio, a cada ganadero argentino le tocarían poco más de 250 vacas. Pero nada es tan así. La inmensa mayoría de estos oligarcas tiene menos de 50 animales, y practica una producción casi de subsistencia.

En efecto, dice el trabajo de Agricultura que los productores de hasta 50 bovinos eran en 2019 unos 74.000, el 36,3% del total de los establecimientos. Pero no tenía este segmento nada más que 1,6 millón de cabezas y 776 mil vacas o vientres, el 5% de las cifras totales para el país.

Es decir que no se puede decir que todo el sector ganadero forme parte de una “oligarquía”, como creen muchos. Sí puede observarse que es bastante injusto el reparto de las cabezas.

Este es un cuadro resumen elaborado por la Dirección Nacional de Control Comercial Agropecuario:

El trabajo establece un grupo de ganaderos medianos de entre 51 y 500 cabezas. Allí está el 50,5% de los establecimientos totales, la “clase media” ganadera que todavía se conserva. Salud a ella. Son unos 103 mil productores. Este segmento tiene el 35% de las existencias vacunas nacionales, casi 19 millones de cabezas y 14 millones de madres.

Tener más de 500 vacas en la Argentina no te garantiza la felicidad. Pero este informe califica como “grandes productores” a solo el 13% de los establecimientos de bovinos, que son unos 26.700. Allí se concentran las reservas de ganado, con 33 millones de cabezas (casi 62% del total) y casi 14 millones de vacas (59%).

Oligarcas, pero quien dice oligarcas en serio, no hay mucho lugar donde buscar. Y es que en realidad los establecimientos que tienen más de 10 mil cabezas y son grandes -pero grandes en serio- suman apenas 78 en todo el país.

Puede ser que haya allí alguien que añore aquellos viejos tiempos en los la vieja y querida oligarquía vacuna podía poner a un presidente, o tumbar a todo un gobierno. Pero por más que perdure en ese selecto club de los 80 (78 en realidad) algún que otro apellido patricio, lo más probable en ese segmento será encontrar sociedades anónimas y fondos de inversión, algunos proveedores de la obra pública, quizás algún político y hasta un ex gobernador, y empresarios de otros rubros que en algún momento decidieron poner unos morlacos en la ganadería.

Ah, y acaso algún sindicalista.

Primicias Rurales

Fuente: Bichos de Campo

El Gobierno ante un nuevo desafío: ¿Cómo salir de la cuarentena de manera controlada?

Cacerolas que presagian el final de la luna de miel

Por Emiliano F. Rodríguez* .
Buenos Aires, 2 mayo (Especial de NA) — Es probable que la tercera haya sido la vencida en la relación condescendiente que un sector de la sociedad mantenía con el Gobierno, en una especie de luna de miel extendida con motivo del rol de liderazgo, bien visto, que asumió el presidente Alberto Fernández en medio de la pandemia de coronavirus.
La masiva protesta del jueves pasado, con miles de personas en todo el país golpeando cacerolas en rechazo a la salida de presos potencialmente peligrosos de las cárceles como medida preventiva contra el Covid-19, dejó en claro que el vínculo definitivamente se ha resquebrajado.
El reclamo, que encontró al Gobierno inmerso en sus propias diferencias internas con respecto a las excarcelaciones, se sumó al primer gran tropiezo de la gestión de Fernández en plena cuarentena, el fatídico viernes de los jubilados agolpándose frente a los bancos a comienzos de abril, y a las sospechas de corrupción en el Ministerio de Desarrollo Social mediante la compra de insumos con sobreprecios.
Así las cosas, la luna de miel entre el Gobierno y sectores de la sociedad que probablemente no hayan votado por la actual coalición oficialista en las elecciones pasadas, es decir, ese período de gracia en el que predominan las expectativas positivas frente a una gestión que acaba de asumir, parece haber llegado a su fin.
Y en este marco, da la sensación de que la Casa Rosada tomó nota de la coyuntura y echó a rodar escaleras abajo la cabeza del director ejecutivo de la ANSeS, Alejandro Vanoli, uno de los dos funcionarios más criticados después de la jornada de descontrol con los jubilados del 3 de abril pasado, junto al aún presidente del Banco Central, Miguel Pesce.
También irrumpió en escena la ministra de Justicia y Derechos Humanos, Marcela Losardo, que insistió en los últimos días en responsabilizar a los jueces por la salida de presos, entre ellos, detenidos acusados de abuso sexual, en tanto su número dos en esa cartera, Juan Martín Mena, bajó sus niveles de exposición pública sobre el final de la semana.
Mena había participado de una “mesa de diálogo” con detenidos del penal de Villa Devoto que provocaron un motín, en el que generaron destrozos, quemaron colchones y blandieron “facas” subidos al techo de la prisión, pero faltó a la segunda cita con los revoltosos, el jueves pasado.
Si la política efectivamente es el arte de lo posible, la oposición -en especial, Juntos por el Cambio- consiguió instalar la idea de que el Gobierno está detrás de las excarcelaciones, con el pretexto de la simpatía que genera en sectores del kirchnerismo la liturgia garantista que profesa el ex juez de la Corte Suprema de Justicia Eugenio Zaffaroni.
A partir de entonces, el oficialismo corre desde atrás en su intento por desactivar esta noción, todavía con el recuerdo fresco del festejo de algunos referentes del Frente de Todos cuando al ex vicepresidente de la Nación Amado Boudou la Justicia le concedió el beneficio de una prisión domiciliaria sin ser integrante de “grupo de riesgo” alguno frente al Covid- 19: ¿volverá a la cárcel cuando finalice la pandemia?.
A pesar de ciertas declaraciones hasta irresponsables que se escucharon en estos días, por ejemplo, sobre que existe un supuesto “plan sistemático” -con todo lo que esto significa en la Argentina- para liberar presos, dirigentes del arco opositor lograron su cometido tras haber arengado el “cacerolazo” del jueves pasado y demostraron que más allá de la cuarentena, la “grieta” continúa vigente.
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Comienza una semana crucial.
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Hasta ahora, la postura de Fernández frente a la pandemia y su decisión de tomar el “toro por las astas” le ha rendido dividendos en mediciones sobre imagen y ponderación de gestión, al destacarse por su rol de líder proactivo y mostrarse dispuesto a trabajar en conjunto con la oposición.
Pero la polémica en torno de las excarcelaciones indudablemente ha golpeado las puertas de la Casa Rosada, por más que el oficialismo intente despegarse, señalando a la Justicia con un dedo acusador y asegurando que existe una “campaña mediática” para hacer “creer a la ciudadanía que el Gobierno prepara una salida masiva de gente detenida en virtud de procesos penales”, como indicó Fernández días atrás.
En este contexto, la Argentina se apresta a transitar por una semana clave, hasta crucial desde el punto de vista económico, en la que, por ejemplo, vencerá el plazo para que los acreedores externos acepten o rechacen la oferta de reestructuración de deuda que realizó el país el mes pasado.
El Gobierno, por su parte, deberá resolver en los próximos días la continuidad de la cuarentena que se inició el 20 de marzo, de qué manera seguirá adelante a partir del lunes 10 de mayo: el jueves que viene -7 de mayo- se cumplen dos meses de la primera muerte en la Argentina a causa de Covid-19.
También durante la semana que comienza se debería poner en marcha todo el andamiaje de auxilio financiero que diseñó la Casa Rosada para evitar que las empresas más afectadas por la parálisis económica generada por la pandemia terminen en quiebra y/o despidiendo personal en forma masiva.
El Gobierno también se prepara para lanzar una segunda ronda del bono de 10.000 pesos para asistir a personas de sectores más vulnerables de la sociedad, en el marco del programa de Ingreso Familiar de Emergencia (IFE), tras el cambio de conducción en la Administración Nacional de la Seguridad Social (ANSeS).
En ese organismo, convertido en la principal “caja” de la que dispone Balcarce 50 para hacer frente a las necesidades de ayuda financiera que ocasionó la pandemia, acaba de ser designada la camporista María Fernanda Raverta, reemplazo de Vanoli, un hombre cercano a Cristina Fernández de Kirchner.
Además, está por verse si en los próximos días ese sector del oficialismo que lidera Sergio Massa desde la Cámara de Diputados consigue avanzar o no con sus planes para sancionar a los jueces que liberaron presos potencialmente peligrosos para la sociedad con la excusa del coronavirus. En el Frente de Todos, las excarcelaciones también dividen aguas.
Finalmente, el viernes que viene, 8 de mayo, vence el plazo que otorgó la Argentina para que los acreedores externos acepten o le bajen el pulgar a la oferta que realizó el país con respecto al pago de la deuda: 66.238 millones de dólares, con una quita del 62 por ciento en intereses y del 5,4% en capital, para comenzar a abonar en 2023.
¿Caerá el país en un nuevo default?.
(*) – Secretario general de redacción de la agencia Noticias Argentinas (NA); efrodriguez@noticiasargentinas.com; @efrodriguez012.

Poner el carro delante del caballo

Poner el carro delante del caballo

Buenos Aires, 1 mayo (PR/20) — ¿Cómo se puede recaudar antes de producir?, y ¿cómo se pueden generar bienes o servicios, si los recursos hay que aplicarlos a pagar impuestos en lugar de mantener en marcha la rueda de la economía?
Esta obviedad, que ni siquiera debería ser planteada es, lamentablemente, lo que hace cerca de dos meses, los sectores de la industria, el comercio y el campo, intentan hacerle entender a la dirigencia política de todos los niveles.
Y no es que no se les explicara antes. Desde hace años, Argentina se caracteriza por una presión fiscal extravagante producto, en buena medida, del excesivo tamaño del Estado y de la creciente ineficiencia en la aplicación del gasto que, en general, se orientó a programas de supuesta contención social, muchos de ellos de corte populista, y cuyos resultados están a la vista: cada vez es mayor el porcentaje de población que requiere de este tipo de asistencia, lo que deja a las claras que esos programas no sirvieron.
Pero más allá de esta cuestión que trae décadas, la irrupción de la pandemia del Virus Corona – Covid 19-, desacomodó el tablero del mundo, conmocionó a las principales economías, y desnudó las fortalezas y las debilidades de las principales administraciones. Y terminó planteando un falso dilema no resuelto aún. ¿la salud o la economía?.
Como es obvio que la vida está por sobre todo, tal opción no es válida. Sin embargo, es interesante el ejercicio de los extremos, porque lo que tampoco es viable es un nuevo orden mundial con la gente encerrada, inactiva.
En medio, toda la gama de opciones y, además, la Argentina.
Está, por ejemplo, el grupo de países poderosos, capaces de inyectar cifras astronómicas de recursos a su economía, para mantenerla a flote mientras duran las restricciones y el bajón productivo, tal el caso de Estados Unidos, o Alemania, entre otros.
También están los que van adoptando medidas de alivio, y reorientando recursos (además de a la sanidad), al apoyo a los sectores de la producción que les permitan “empalmar” con lo que seguramente va a ser un gran plan de ayuda económica mundial post-pandemia que posibilite recuperar paulatinamente la generación de recursos, y de ingresos, que los países tenían previamente.
Y está Argentina que, naturalmente no está en el primer grupo, pero que tampoco estaría en el segundo, al menos, no en forma contundente.
Hay, al menos, dos o tres diferencias sustantivas. En primer lugar, se trata de un país deudor, con fama de no muy buen pagador y que, justamente en este momento, coquetea con un nuevo default (sería el 9º en su historia), que significa no ir a un acuerdo con los acreedores y adoptar la decisión “unilateral” de no pagar lo que debe. Si esto ocurriera, es obvio que pasada la pandemia, va a estar colocada en un lugar muy atrás a la hora de recibir cualquier forma de ayuda mundial. Es más, aún sin pandemia, ni siquiera calificaría para los créditos más simples, como los de exportación.
Pero no es solo eso. Aunque no está demasiado claro el “porqué”, y menos aún el “para que”, recientemente desde el Ejecutivo se hicieron declaraciones a favor de “recortar” algunas negociaciones del Mercosur, y limitar sus movimientos en esta etapa. Como las aclaraciones no llegaron en tiempo, ni en forma, todo quedó flotando en una ambigüedad alarmante porque está claro que solos, y pobres, no iremos demasiado lejos, y que si el panorama ya era complicado para el país antes de la pandemia, el posterior lo será mucho más , y casi con una sola salida: la exportación. Y para esto, se necesita abrirse al mundo, y apalancarse muy fuerte en la región, o sea, en el Mercosur
El tercer aspecto es, tal vez, el más absurdo y el que pone a la Argentina directamente a contramano del resto del mundo y es que, como la economía local se derrumbó (igual que en todo el planeta), a buena parte de las fuerzas políticas no se les viene ocurriendo nada mejor para cubrir sus disminuidos ingresos fiscales, que aumentar los impuestos, o crear nuevas cargas (tasas) con cualquier fin creando, simultáneamente, una anarquía interior con sobrecostos exponenciales.
Es decir que, no sólo no están eliminando o, al menos, suspendiendo los gravámenes que ya hay (en exceso) como sí lo están haciendo casi todos los restantes países, sino que pretenden cargar más a la producción sin darse cuenta del boomerang que están lanzando, pues en este contexto, cada peso que va a impuestos o tasas, se le está restando directamente a la producción.
Pensar que pueda aparecer alguna idea creativa, alguna alternativa, una propuesta distinta, comenzando por achicar los propios gastos públicos (desde los municipios, hasta el gobierno nacional, pasando por las provincias), es impensable en Argentina donde los propios legisladores de la Nación se negaron a recortarse transitoriamente sus ingresos, y estuvieron siete semanas sin trabajar, mientras todo el sector privado enfrenta recortes de actividad que le impiden hasta afrontar los sueldos del personal.
Al campo, al igual que el resto de los sectores, le caben las generales de la ley, aunque tiene dos fortalezas casi únicas frente al resto: por un lado, produce comida que es lo último que se recorta ante una restricción económica pero, además, genera recursos genuinos por exportación, al punto que este año va a justificar casi la totalidad del saldo favorable de la balanza comercial.
Sacar, entonces, recursos de la agroindustria para asignarlos vía impuestos y tasas, a áreas que no multiplican riqueza y, peor todavía, “queman” estos fondos en la hoguera de la ineficiencia administrativa, es tan o más absurdo, que poner el carro delante del caballo…

Primicias Rurales

Fuente: Campo 2.0

El Gobierno ante un nuevo desafío: ¿Cómo salir de la cuarentena de manera controlada?

La pandemia vista como una oportunidad

Por Emiliano F. Rodríguez* .
Buenos Aires, 26 abril (Especial para NA) — La pandemia de coronavirus está provocando en la Argentina los estragos que son de público conocimiento, con vidas humanas que se pierden a causa del Covid-19 y una parálisis económica que afecta transversalmente a la sociedad, más allá de que el impacto de la enfermedad por el momento sea menor aquí con relación a otros países.
En medio de la emergencia sanitaria, que se sumó a la crisis con la que ya venía lidiando el Gobierno desde su asunción el 10 de diciembre pasado, las medidas de aislamiento social dispuestas para preservar la salud de la población complicaron los planes para avanzar hacia una necesaria reactivación del andamiaje productivo doméstico.
A propósito, la utilización de la capacidad instalada de la industria se contrajo aún más a partir de marzo debido a la cuarentena, al igual que el consumo, mientras un reciente informe de la Universidad Católica Argentina (UCA) estimó que la pobreza trepó al 45 por ciento en el primer trimestre del año.
Como consecuencia de la parálisis en la actividad económica, la recaudación impositiva también se desplomó, con una reducción del orden del 30% para la Nación, del 40% para la provincia de Buenos Aires, por ejemplo, e incluso del 50% para los municipios, según confió a NA un jefe comunal.
De esta manera, y de acuerdo con la fuente consultada por esta agencia, por cada 100 pesos que antes ingresaban a las arcas municipales, hoy los intendentes bonaerenses en la zona del Conurbano perciben $40 para pagar salarios y financiar servicios como la recolección de residuos: por ese motivo están gestionando un auxilio financiero de parte de la Gobernación.
Asimismo, los jefes comunales que se reunieron en estos días con autoridades provinciales le bajaron el pulgar, en principio, a una propuesta del mandatario Axel Kicillof de otorgar a los municipios créditos blancos, incluso a tasa cero: “Es una medida insuficiente; un camino sin salida”, resaltó el intendente consultado por Noticias Argentinas.
“Seguramente el mes que viene cobraré menos que éste -en materia de recaudación- y una vez que salgamos de esta situación, nos llevará meses volver a la normalidad”, agregó el jefe comunal, que indicó que en su distrito la demanda de comida aumentó entre un 25% y un 30% en medio de la pandemia.
En este contexto, valoró que el Ministerio de Desarrollo Social de la Nación haya decidido duplicar en un mes la ayuda financiera que destina a los municipios bonaerenses para la compra de alimentos y demás insumos de primera necesidad: de 10 millones a 20 millones de pesos, según precisó.
El Gobierno mantiene un contacto fluido con los intendentes de la Provincia en medio de esta situación excepcional por la que transita la Argentina, buscando garantizar una contención social en especial en los sectores más vulnerables, allí donde son más complejas las condiciones de vida.
Si bien la angustia y la incertidumbre se mantienen en niveles intensos, mientras se espera que el pico de la pandemia en el país se produzca hacia fines de mayo, principios de junio, en los últimos días comenzó a tomar fuerza una idea, una reflexión muy interesante, que también proliferó de manera transversal por la sociedad, incluida la clase política.
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El día después.
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Se trata de la noción, o quizá de la sensación, de que una luz de oportunidades se enciende al final del túnel.
Oportunidades de las más variadas especies, tanto individuales como colectivas, laborales y/o económicas como familiares e incluso vinculadas, por ejemplo, con los métodos educativos en el país.
“Nosotros vamos a construir el día después, del dolor saldrá una gran oportunidad para Latinoamérica”, resaltó el presidente Alberto Fernández esta semana, en tanto el titular de la Cámara de Diputados, Sergio Massa, consideró hoy que la pandemia de Covid-19 “puede ser una oportunidad para darle un nuevo rol a los Estados, mejorar los mercados internos y desarrollar las cadenas de valor internas en un mundo que va a estar cerrado”.
Se presume que la vida sobre la faz de la Tierra no será igual inmediatamente después de esta situación sanitaria extraordinaria y en la Argentina también debería ser diferente una vez terminada la cuarentena, la que bien podría servir para que la población en su conjunto aprendiera a valorar más la libertad, respetar los derechos y cumplir con sus obligaciones.
Sería importante también que la pandemia fuese vista como una oportunidad (inmejorable) para ponerse en el lugar del otro, confraternizar con el otro, atendiendo sus problemas y compartiendo sus reclamos: todos los días, a las 21:00, miles de personas aplauden a los profesionales de la salud por su tarea en la primera línea de combate del virus, pero no son nuevas ni por asomo las dificultades con las que tienen que lidiar a diario, en especial, en el sistema público.
Los inconvenientes relacionados con la falta de insumos y las condiciones edilicias y/o de salubridad en hospitales del Gran Buenos Aires son de larga data, por más que hayan quedado mucho más expuestos en estos momentos de emergencia y de máxima preocupación social en el país.
Para la clase política, el contexto tan particular por el que transita el país debería significar una oportunidad para asumir desafíos superadores, dejando de lado rencillas de ocasión para enfocarse realmente en la angustia de la gente y en promover acciones para el día después del confinamiento.
En este sentido, el ala kirchnerista del Gobierno, representada por ejemplo en el secretario de Derechos Humanos, Horacio Pietragalla, o en la directora de Asuntos Jurídicos del Senado, Graciana Peñafort, con su desafortunada frase sobre “con sangre o con razones” en el marco de la embestida de la vicepresidenta, Cristina Fernández de Kirchner, contra la Corte Suprema de Justicia, lejos estuvo de contribuir en los últimos días con la gestión de Fernández en momentos en los que la coyuntura demanda mesura y razonabilidad.
Mientras tanto, el Congreso sigue prácticamente sin funcionar, al igual que la Justicia, y la toma de decisiones permanece concentrada en el Poder Ejecutivo, encabezado por Fernández y Cristina.
Finalmente, la pandemia también abrió la posibilidad de estrechar vínculos familiares, delinear proyectos a corto y mediano plazo e incluso reflexionar sobre los métodos tradicionales de enseñanza en la Argentina, ¿tan necesario es que los alumnos vuelvan a tomar clases presenciales en los colegios, indefectiblemente sentados durante horas frente a un pizarrón?.
(*) – Secretario general de redacción de la agencia Noticias Argentinas (NA); erodriguez@noticiasargentinas.com; @efrodriguez012.