¡Con un tenedor, y llueve sopa…!!!

¡Con un tenedor, y llueve sopa…!!!

Escribe Susana Merlo

Es lo que se dice, en idioma de la calle, para referirse a la mala suerte: “llueve sopa, y yo con un tenedor en la mano!!!”….
Pues este sería el caso hoy de la Argentina: Con precios internacionales para sus principales productos de exportación considerados extraordinarios (por lo altos), pero con relativamente poco para vender (por la seca y porque no crece), y con una proyección de área de siembra similar para el año que viene excepto, tal vez, en el trigo.
El país está prácticamente estancado en su producción global desde hace más de 10 años, y poco importaron las condiciones climáticas, o los precios internacionales, ni siquiera la fuerte corriente de demanda de alimentos que comenzó hace alrededor de un lustro, con el último despegue económico de China que termino arrastrando a todos los mercados.
Entonces, ¿que fue?
Simple y llanamente, la inestabilidad económica, la inseguridad jurídica, la falta de regla de juego claras, o los embates contra la propiedad privada, entre otras cosas.
Por eso, mientras hasta nuestros vecinos, como Uruguay o Paraguay, crecían sostenidamente transformándose, incluso, en exportadores, Argentina seguía perdiendo mercados que sistemáticamente ocupaban los socios del Mercosur. Hasta Brasil, sin dudas un gigante, se transformó en uno de los más importantes exportadores de alimentos, incluyendo la ¡carne vacuna! que logró transformar en muy poco tiempo el cebú magro, en cortes de primera para los principales mercados internacionales, donde antes habían estado los, hasta ese momento, “inigualables novillos de las increíbles pampas argentinas”.
No hace falta hablar de Chile que en algo más de dos décadas a principios de este siglo XXI, ya había logrado insertarse en el mundo como proveedor de vinos, frutas, conservas, o pescados, ya que su geografía de pequeños valles entre la montaña y el mar, le impiden producciones extensivas. Así sustituyeron, con creces, la caída de los ingresos del cobre.
El tren ahora vuelve a pasar.
Con China como locomotora, salvo algún “cisne negro”, desgraciado hecho fortuito, se estima que al menos en los próximos 4-5 años, la demanda de granos y derivados (pellets, harinas, etc.), va a continuar muy firme, pero también la carne, la leche, y hasta las frutas.
Es más, con el paraguas del ambientalismo, y la creciente presión social, también la transformación de los vehículos a híbridos, y luego directamente a eléctricos, está imponiendo una demanda extra de granos, como el maíz y la soja, y también de caña de azúcar, para transformarlos en biocombustibles que, aunque imperfectos, contaminan mucho menos que los combustibles fósiles; y que consolidan más aún la demanda de este rubro.
Pero, ante esta realidad, ¿Qué viene haciendo la Argentina y, por lo que se ve, va a profundizar en el corto y mediano plazo?
Pues exactamente lo opuesto a lo que se necesita para liberar la potencia productiva local. Más vale, la está “amordazando”.
Retenciones (impuestos a la exportación), impuesto a la riqueza; leyes para impedir la adquisición de tierras por parte de extranjeros; subsidios/reintegros para los combustibles fósiles (vs retenciones para el campo); cepos a los mercados de todo (desde el dólar, hasta los precios al consumo, pasando por restricciones a la exportación), etc.
Este combo ya determinó que, a pesar de las cotizaciones, la Argentina hoy tenga un stock ganadero menor al de 1970, o que la cosecha de granos solo ronde los 125- 130 millones de toneladas cuando, tecnología mediante, ya debería haber superado holgadamente las 160 millones de toneladas. Sigue cayendo el volumen de frutas (y más aún, la cantidad de productores), mientras la lechería sigue estancada en alrededor de 11.000 millones de litros como antes del 2.000.
En medio, según el Censo Agropecuario de 2018-19, solo quedan alrededor de 220.000 productores, unos 70.000 menos que el registro anterior.
Para los países que enfrentan problemas agroclimáticos para producir alimentos, un verdadero desperdicio de posibilidades, de conocimiento, y de ¡¡riqueza!!.
De acuerdo a datos del especialista Gustavo López, las cotizaciones actuales de la soja “ganaron” en los últimos 8 meses, U$S 190 por tonelada ( + 58%), pero la cosecha actual será 14-15 millones de toneladas menor a la de hace 6 años atrás (14/15).
En maíz, por su parte, la diferencia de cotización desde agosto pasado a la fecha es de U$S 81 por tonelada (+ 62%), pero la cosecha será casi 10 millones más chica que el año pasado.
También la leche está ahora a U$S 4.000 la tonelada en el mundo, pero el país sigue en sus 11.000 millones de litros de producción.
Aunque lo más grave de todo esto es que, casi con seguridad, el nuevo ciclo agropecuario que está comenzando será muy similar al actual. No va a haber una fuerte reacción productiva que, al menos, lleve a la Argentina a sus máximos históricos y, mucho menos, a su verdadero potencial.
¿Hasta cuando se puede seguir perdiendo???

Fuente: Caqmpo 2.0

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Mercosur: Logros, desafíos y reformas necesarias para estar vigente otros 30 años

Mercosur: Logros, desafíos y reformas necesarias para estar vigente otros 30 años

Por Eugenio Marí e Iván Cachanosky*.
Buenos Aires, 26 marzo (PR/21) — El año era 1991.En los mapas de las escuelas, la Unión Soviética era el país más grande del mundo. Alemania Oriental y Alemania Occidental apenas cumplían un año de su reunificación. También cumplía un año la primera sucursal de McDonald´s en China. La Unión Europea no existía, tampoco el NAFTA. Había en vigor apenas 42 acuerdos comerciales en todo el mundo (hoy son más de 340).
El 26 de marzo de ese mismo año se inició lo que es el principal esfuerzo de integración política, económica y social de América del Sur.
Reunidos en la ciudad de Asunción, los presidentes Carlos Menem de Argentina, Fernando Collor de Mello de Brasil, Andrés Rodríguez de Paraguay y Luis Alberto Lacalle de Uruguay (padre del actual presidente Luis Lacalle Pou) firmaron el Tratado para la Constitución de un Mercado Común entre los cuatro países, acta fundacional de lo que hoy es el Mercosur.
Los compromisos que se firmaron, y que siguen vigentes hoy en día, fueron ambiciosos. Incluyeron la libre circulación de bienes, servicios y factores productivos entre los Estados parte, la implementación de una política comercial externa común, la coordinación de las políticas macroeconómicas y la armonización de las legislaciones nacionales, entre otros.
Sobre esta agenda de intereses estratégicos, en sus primeros años el Mercosur construyó varios logros. Se eliminaron los aranceles para el comercio interno del bloque, se consensuó y estableció un arancel externo común para el intercambio con el resto del mundo, se definieron prioridades para negociar nuevos acuerdos comerciales (entre ellos con la Comunidad Europea) y se impulsaron proyectos conjuntos entre los países.
Además, se desarrolló una estructura institucional que facilitó el diálogo entre los Estados parte en prácticamente todos los temas que hacen al comercio (aranceles, obstáculos técnicos al comercio, sanitarias y fitosanitarias, reglas de origen, política macroeconómica) y también en lo relativo a la integración social y política, como son educación, cultura, salud y derechos humanos.
Tal vez el principal logro del Mercosur fue convertir en realidad una voluntad política de apertura al mundo e integración sudamericana. En este sentido, el bloque fue un paso más en una larga agenda de acercamiento y compatibilización de visiones conjuntas entre Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay. Por ejemplo, no hay que olvidar que, para 1991, Argentina ya tenía un acuerdo de libre comercio en vigor con Brasil.
Sin embargo, el ímpetu y la decisión política iniciales, que hicieron que el Mercosur incluso adelantara al NAFTA como proceso de integración, pronto empezaron a flaquear.
En varios casos primaron las asimetrías entre los países y las necesidades nacionales sobre los compromisos que se habían firmado.
Esto previno la implementación plena de una política comercial común.
Cada Estado mantuvo su potestad para establecer excepciones al arancel externo, para mantener requisitos de importación y exportación dispares, las aduanas internas siguieron en pie y los conflictos comerciales fruto de todas estas diferencias siguieron sucediendo. Inclusive hubo sectores que directamente fueron excluidos de los acuerdos, como es el caso del automotor, que siguió regido por tratados bilaterales.
Además, los desvíos respecto al arancel externo común no fueron homogéneos, sino que se permitió una discrecionalidad que hizo que las estructuras de protección arancelaria de cada país sean muy diferentes.
Por ejemplo, el arancel nación más favorecida (NMF) promedio ponderado por comercio aplicado por Argentina en 2018 fue de 13,7%, el de Brasil 10,2%, el de Paraguay 6,8% y el de Uruguay 9,6%, cuando en realidad se supone que hay en vigor un arancel externo común a los cuatro países.
Lo mismo ocurrió con las políticas macroeconómicas y sectoriales, que estuvieron muy lejos de estar coordinadas y en cambio distorsionaron fuertemente el comercio. Algunos ejemplos destacados son la brusca devaluación del real en 1999 y la implementación de las DJAI en Argentina entre 2012 y 2015. Como resultado, las asimetrías se profundizaron. Sectores productivos que en Argentina están protegidos no lo están en los demás socios del Mercosur, y viceversa.
Esto dificulta aún más el consenso para avanzar hacia una política comercial común, en especial cuando se habla de abrir el mercado del bloque al resto del mundo.
Lo que se dio en el plano económico también se reflejó en lo político. Empezaron a aparecer diferentes visiones sobre hacia dónde dirigir el Mercosur.
Durante la primera década de los 2000, Argentina y Brasil impulsaron una profundización del rol social del bloque y, en cambio, se dio menor importancia a la apertura comercial y económica, algo contrario a las aspiraciones de Paraguay y Uruguay.
Durante ese tiempo se firmaron solo algunos pocos acuerdos comerciales, como los de Israel (2007) y Egipto (2010). No obstante, estos no fueron parte de una estrategia de integración al mundo, sino casos aislados que respondieron a dinámicas políticas puntuales. Inclusive luego de firmarse, el acuerdo con Egipto estuvo 7 años sin entrar en vigor por la falta de impulso para su ratificación en Argentina (recién lo hizo en 2017).
Yendo a la historia reciente, entre 2016 y 2019 hubo un nuevo impulso a la agenda económica.
Se relanzaron las negociaciones con la Unión Europea y se abrieron negociaciones para un acuerdo comercial con la Asociación Europea de Libre Comercio (EFTA), Canadá, Corea del Sur y Singapur.
También se avanzó en la modernización de los compromisos de integración interna del Mercosur: se firmaron nuevos protocolos para abrir los mercados de compras públicas y facilitar las inversiones, y se lanzaron negociaciones para un acuerdo en materia de comercio electrónico.
El 2020 significó un nuevo quiebre. Ante todo, por lo político: las disidencias entre Argentina y Brasil se profundizaron, escalando a cruces diplomáticos que paralizaron la agenda del bloque. La crisis derivada de la pandemia del Covid-19 podría haber sido el puntapié inicial para que el Mercosur enfrentara el desafío de manera conjunta, pero no fue así, sino que los Estados miraron “hacia adentro” y el diálogo se minimizó.
Y llegamos al día de hoy, con un Mercosur cada día más asimétrico, imperfectamente integrado, con pocos acuerdos comerciales y pocos consensos sobre hacia dónde y cómo avanzar.
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La agenda para que el Mercosur siga vigente.
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Treinta años no es poco. El principal éxito del Mercosur es seguir vigente como el principal instrumento de integración de América del Sur. No obstante, esta vigencia está cada vez más en duda.
Para revitalizar al bloque lo más importante es reconstruir el consenso político que llevó a la firma del Tratado de Asunción en primer lugar. La integración económica sudamericana es un poderoso canal para mejorar el bienestar de nuestros pueblos y nuestro posicionamiento frente al resto del mundo. Hay que abandonar el conflicto ideológico vacío y sustituirlo por una agenda que privilegie intereses estratégicos.
Pero además hay que pasar de las palabras a la acción. Ya no alcanza con decir que el Mercosur es importante, sino que hay que mostrar logros concretos y, a través de ellos, validar su vigencia.
Hoy el comercio intrabloque representa menos del 15% del total, cuando por ejemplo en la UE representa más del 60%.
Es necesario eliminar barreras arancelarias y no arancelarias al comercio interno, armonizar las regulaciones e implementar acuerdos que incorporen nuevas disciplinas comerciales: servicios, economía digital, medio ambiente y cuestiones laborales, como ya lo hicieron otros países.
También hay que ampliar la red de acuerdos comerciales. Hoy los exportadores del Mercosur ingresan en condiciones preferenciales a solo 8% del mercado mundial; los chilenos al 88%.
Hay que negociar, aprobar y poner en vigor nuevos acuerdos, que permitan a las empresas y trabajadores aprovechar los beneficios del libre comercio. Cerrar las negociaciones con la UE es fundamental para demostrar que esta agenda es posible.
Más allá de lo estrictamente comercial, hay que comprometer recursos para potenciar la integración física. Los proyectos de infraestructura deben servir para reducir los costos de la integración sudamericana, además de para reducir las asimetrías productivas entre nuestros países.
Desde el punto de vista geopolítico, el Mercosur tiene que liderar la estrategia de integración de América Latina.
El acercamiento y eventual firma de un acuerdo Mercosur-Alianza Pacífico es central para la integración regional y para la proyección hacia Asia-Pacífico, región que es la más dinámica a nivel mundial.
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La modernización del Mercosur y las reformas estructurales deben ir de la mano.

Las acciones que enumeramos antes son algunas de las necesarias para que el Mercosur siga vigente como plataforma de inserción internacional. Pero, ¿existen los consensos internos para impulsarlas? .
En Argentina solemos oír que “el país no está preparado para abrirse al comercio”.
Varios sectores productivos tienen un nivel de competitividad muy reducido, que les impide competir con las importaciones y exportar a otros mercados.
También hay un importante déficit en materia de inversiones y creación de empleo. Bajo estas condiciones, es difícil pensar en un consenso interno público-privado que permita avanzar en una modernización ambiciosa del Mercosur.
En otras palabras, si queremos avanzar en la modernización del bloque, también tenemos que impulsar una profunda agenda de reformas internas. ¿En qué consiste la tarea a realizar? En afrontar el gran asunto pendiente de Argentina: hacer las reformas estructurales para que los argentinos puedan aprovechar las oportunidades del comercio.
El Estado debe ser un impulsor de esta agenda y un aliado del sector privado, sentando las bases para que empresas y trabajadores apoyen la modernización del Mercosur.
¿Cuál es la probabilidad de que Argentina apoye un proceso de integración internacional si su mercado laboral se encuentra estancado? Desde el 2011 que el país no crea nuevos puestos de trabajo en el sector privado formal.
Para cambiar esta situación hay que reducir la excesiva presión tributaria y cambiar la legislación para bajar la litigiosidad laboral y dar mayor flexibilidad para que empresas y trabajadores puedan adaptarse ante shocks externos.
Pero para habilitar estas reformas también hay que avanzar sobre la sostenibilidad fiscal.
El gasto público se encuentra en niveles récords, en torno al 40% del PBI (el promedio regional oscila entre el 25 y 30%).
Para financiarlo se ha desarrollado una red de más de 165 impuestos que ahogan al trabajo, la producción y la innovación, elementos clave para competir en el mundo.
Además, hay que avanzar en una profunda reforma del Estado que minimice los costos para desarrollar negocios en el país y establezca un marco de reglas claras y estables. Al observar los datos del índice Haciendo Negocios que publica el Banco Mundial.
Argentina se ubica en el puesto 126 entre 190 países.
A todo lo mencionado anteriormente, habría que sumar también que Argentina no “rankea” bien en el Índice Internacional de Derechos de Propiedad, ubicándose en el puesto 82 de 90 países monitoreados.
En la medida que avancemos en estas cuestiones empezaremos a vencer las resistencias que posicionan al comercio como una amenaza y no como una oportunidad para todos los argentinos.
Como conclusión, los 30 años del Mercosur nos llaman a una profunda reflexión sobre los logros y desafíos que tenemos pendientes, pero también sobre cómo mantener la vigencia de un bloque comercial que se creó bajo un mundo muy diferente al actual.
Hemos presentado dos grandes ejes de acción.
Por un lado, hay que recuperar el espíritu que guió la creación del bloque en 1991 y, para eso, debemos avanzar en una profunda reforma interna que nos permita ver a la integración como oportunidad de desarrollo.
Al mismo tiempo, hay que pasar del diálogo a la acción en el Mercosur, concretando una agenda ambiciosa de integración intrabloque y con el resto del mundo.
Si no avanzamos en estas cuestiones nos arriesgamos a perder al Mercosur como lo conocemos hoy. Pero si lo hacemos veremos importantes beneficios para nuestras economías y sociedades.
(*) – Economistas de la Fundación Libertad y Progreso.

Primicias Rurales

 

El mercado se necesita revigorizar, lo presente tiene precio. ¿Cuál es el valor real?

El mercado se necesita revigorizar, lo presente tiene precio. ¿Cuál es el valor real?

Por Celina Mesquida I RJO’Brien – Directora de Agroeducación

Buenos Aires, 24 de marzo (PR/21) .– Uno de los momentos más importantes para el mercado en un ciclo tan particular como el presente, es este punto de inflexión que estamos atravesando. La próxima semana el USDA publicará dos informes simultáneos que nos destacan dos velocidades diferentes y dos polos que pueden estar relacionados o no. Uno de existencias trimestrales que es un barómetro de la campaña vieja o en curso y básicamente mide la demanda del segundo trimestre del ciclo comercial americano y, el segundo de intenciones de siembra que es un sondeo exclusivo del nuevo ciclo de cultivos. Estas hectáreas por sembrar no afectan los stocks finales del ciclo en curso ya que este culmina el 1 de septiembre. Por lo tanto, la historia muestra que existen años donde un informe puede ser alcista y el otro bajista todo el mismo día y en el mismo momento.

Para el caso de soja, 7 de los últimos 16 años han evidenciado informes contradictorios entre stocks trimestrales y área y para maíz 10 de los últimos 16 años han sido de ese modo. A pesar de esta contrariedad entre campañas, no existe una estadística que muestre direcciones opuestas entre posición julio/ diciembre maíz y julio/ noviembre soja el día del reporte. Con todo esto es importante destacar que a pesar de una relación soja/maíz a favor de la soja, las apuestas están inclinadas a sembrar mas maíz, los recuentos previos y el avance de siembra muy por encima de los últimos años en el Sur de USA muestran una tendencia sesgada hacia más superficie de maíz.

Por otro lado, el centro del espectáculo continúa siendo el aceite de soja y todos los aceites vegetales. La demanda de aceite de soja para biodiesel sostiene los precios flat en USA ya que los mezcladores temen no tener suficiente cantidad de aceite vegetal para cumplir con las nuevas políticas de “energía verde” propuesta por el presiente Biden. Pero es importante destacar que en la ultima semana el contrato de aceite de soja rompió la correlación con el petróleo. Europa con nuevos anuncios de encierros para evitar contagios masivos de COVID espanta a los especuladores de los mercados accionarios y el petróleo.

La cosecha brasileña de soja casi se ha normalizado con un 60% de avance frente a un 63% en promedio de los últimos años. Mato Grosso con el 92% cosechado. Brasil ya ha embarcado 7,62 mill de t de soja en lo que va de marzo y se espera que carguen otros 6,59 mill de t antes de fin de mes. Algunos analistas indican que las exportaciones de soja de marzo podrían alcanzar los 16,1 mill. de t, récord de los récords en envíos.

El etanol también mantiene su posición a pesar de los mercados energéticos debilitándose. La semana pasada, la producción de etanol fue la más grande en 12 semanas y a solo 6.2% por debajo del año pasado (que aún no estaba impactando el efecto COVID), será interesante observar la producción de las próximas semanas en este sentido.

Nos aproximamos a un mercado vertiginoso que tal vez nos haga sacudir los rangos de las últimas semanas. A prestar mucha atención al movimiento de los spreads entre las posiciones de cosecha nueva y vieja. Se necesitará una menor demanda de China o una mayor producción sudamericana para mantener el balance de soja estable en USA. La demanda está lista para comprar ante un quiebre. ¿Quién estará dispuesto a vender ante un rally?

@celimesquida Celina Mesquida I RJO’Brien – Directora de Agroeducación

Primicias Rurales

Cuota Hilton: cuando la norma corre detrás de la realidad, todos pierden

Cuota Hilton: cuando la norma corre detrás de la realidad, todos pierden

Buenos Aires, 22 de marzo (PR/21) .– La semana pasada se conoció que el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA) ha estado dando de baja a una centena de establecimientos agropecuarios, hasta entonces habilitados como proveedores de hacienda para la exportación de carne bajo la cuota Hilton.

De acuerdo al último reporte de Rosgan, las bajas fueron motivadas por supuestas irregularidades detectadas en la crianza del ganado en relación al tipo de alimentación recibida. Recordemos que el actual protocolo de cuota Hilton sólo admite cortes provenientes de animales alimentados exclusivamente a pasto desde su destete, sin intervención de ningún tipo de confinamiento a los fines de su alimentación prohibiendo, además, el uso de suplementos con grano y alimentos que contengan proteínas de origen animal.

La realidad es que varios campos en donde se producen estos novillos de exportación tienen sus propios corrales, algo que no necesariamente implica que la producción de estos animales se realice bajo confinamiento. Sin embargo, el hallazgo de corrales en los campos ha sido motivo directo de baja de los establecimientos. Según se estima, aún habría más de un centenar de campos bajo observación lo que podría hacer escalar significativamente el número de bajas, de no mediar un entendimiento en los próximos días.

Desde el año pasado, con motivo del Brexit, se habían iniciado una serie de negociaciones con la Unión Europea para adecuar los protocolos vigentes a una realidad que se da cada vez más naturalmente en el mercado y que la misma demanda reconoce y acepta de manera tácita. El comprador comprende que la eventual intervención con grano en la etapa de terminación del animal, no implica un cambio sustancial en la crianza a campo que recibe el animal durante la mayor parte del ciclo productivo y, en definitiva, es quien terminará valorando o castigando el producto final por sus atributos, ponderando de manera natural los demás aspectos de seguridad, bienestar y sostenibilidad que intentan formalizar las normas. En efecto, este tipo de sistema de producción que se intenta limitar el protocolo vigente, ya ingresa a Europa no solo de otros proveedores que participan de la Hilton con diferentes requerimientos, sino también del mismo Mercosur, a través de la cuota 481.

En este sentido, uno de los grandes impulsores de esta adecuación de protocolos ha sido Uruguay, quien ya a mediados de 2020 instó al resto de los países del Mercosur a iniciar una negociación en bloque, dado que los protocolos son bastante similares entre los países de la región a diferencia de otros protocolos aplicados al resto de los proveedores ya sea del Nafta (EE.UU./Canadá) o de Oceanía (Australia/Nueva Zelanda). Sin embargo, esto no se dio y la iniciativa regional aun aguarda avances concretos.


Paralelamente, desde el IPCVA, también se ha intentado avanzar en gestiones para flexibilizar los protocolos actuales permitiendo la inclusión de animales terminados a grano, lo que implicaría un cambio de denominación de alimentados “a pasto de manera exclusiva” por “mayoritariamente a pasto”. La realidad es que ningún cambio concreto se ha logrado hasta el momento y hoy nos encontramos con un ente sanitario exigiendo el cumplimiento de una norma que ya corre por detrás de lo que demanda el mercado.

De los países proveedores que integran el contingente, Argentina es el que posee la mayor cuota, con 29.500 toneladas adjudicadas. Hace dos años, en el ciclo 2018/19, el país volvía a cubrir el 100% de la cuota asignada tras 10 años de incumplimientos, gracias justamente a la previsibilidad que había recuperado el negocio exportador a partir de entonces.
El año pasado, a causa de un factor totalmente ajeno al mercado como fue la sorpresiva irrupción del Covid, el cumplimiento cayó al 94%. Aun así, Argentina fue, por lejos, el país que mayor nivel de cumplimiento presentó, seguido en orden de importancia por Uruguay (71%), Australia (42%) y Brasil (29%), según los propios registros de la Comisión Europea.

Gráfico: Performance de cumplimiento de la cuota Hilton argentina. Datos SMA.
Actualmente, de acuerdo a los datos publicados por la Secretaria de Mercados Agroalimentarios, las certificaciones registradas hasta la primera quincena de marzo (semana 37) ascienden a 19.746 toneladas, lo que equivale a cerca de un 67% de la cuota total cuando, a igual fecha del año pasado la cobertura superaba el 80%.

Si bien no existen estimaciones precisas respecto de cuánta oferta de novillos podrían llegar a restar estas medidas, hay quienes estiman una posible reducción de hasta un tercio de los animales disponibles.

La realidad es que cualquier efecto es significativo sobre una categoría que aún no ha logrado recuperar los 2 millones de novillos perdidos hace ya más de una década. Si bien el año pasado comenzó a percibirse un ligero aumento en la faena hacia mediados de año, esta tendencia no se sostuvo y concluimos otro año con una baja de más de 450 novillos menos en la faena. Es precisamente este faltante de novillos pesados el que se expresa en las subas que han estado registrado las cotizaciones en las últimas semanas, llegando a superar los valores de Brasil, también afectado por una fuerte restricción de su oferta.

Cubrir la totalidad de cuota en los próximos 2 meses en los que se definen los embarques del ciclo 2020/21, implicaría sostener en las próximas semanas un ritmo de exportación cercano a las 1.200 toneladas semanales para cubrir el remanente de 9.750 toneladas, algo que parecería poco probable de cumplir si consideramos que el promedio de certificaciones semanales en lo que va del ciclo no supera las 450 toneladas.

De no mediar una rectificación de las medidas adoptadas, aún menos animales estarían en condiciones de ofrecerse para este canal, lo que redunda en un menor ingreso para el productor y menor nivel de actividad para la industria exportadora, sin considerar el menor ingreso de divisas que también conlleva, es decir, una ecuación en la que todos pierden.

Si bien la demanda europea aún no termina de recuperarse dado que, pese al avance de la vacunación, aún continúan los temores por nuevos rebrotes de Covid, el negocio de exportación Hilton es algo que el país no puede dejar de cuidar, más aún en momentos en los que Argentina necesita imperiosamente elevar el valor agregado de sus exportaciones contrarrestando el efecto que genera la alta concentración de ventas hacia China.

Por otra parte, un cambio de protocolos que contemple la suplementación final grano -aun en momentos de alto valor de estos insumos- permitiría acortar los plazos de terminación, uniformar las tropas y generar una mayor oferta de novillos adaptables para abastecer no solo Hilton sino también otros mercados.

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Fuente: BCR

Hablemos de un tema tabú: la planificación sucesoria

Hablemos de un tema tabú: la planificación sucesoria

15 de marzo de 2021

Legales

Un productor escribe al estudio porque necesita asesoramiento; en sus líneas percibo angustia porque acaba de perder a un familiar cercano. Además de los sentimientos que mueve la pérdida, el empresario ve que – con ese suceso doloroso – se desarmara parte de la estructura de su empresa.

En toda familia con patrimonios relevantes, la planificación sucesoria es una historia con infinidad de matices, dentro de todo lo cual, lo único seguro es que anticipándose a lo inevitable es posible no llegar a un escenario desfavorable para los herederos.

Hablemos de un tema tabú: la muerte.

El inicio y el final de la vida son fenómenos de enorme trascendencia jurídica. Cuando un ser humano nace, su única certeza es que algún día, antes o después, morirá. Reconocer la muerte como un fenómeno que ocurre, queramos o no y que tendrá repercusión patrimonial, es el primer paso de un proceso de toma de decisiones eficiente. Mucha gente no planifica qué sucederá con sus bienes con posterioridad a su muerte. No se suelen buscar herramientas de sucesión en vida y para cuando la vida termina, y la sucesión procede mortis causa, ya es tarde y es negocio es para alguien más, por el solo hecho de que se requiere el patrocinio legal para impulsar un sucesorio en tribunales.

En el caso de clientes del agro, con grandes extensiones de tierra, es sencillo hacerlo gráfico: si a un titular de 5.000 hectáreas de campo, le hicieran saber que a la ley de aranceles de la Provincia de Buenos Aires establece, por ejemplo, que cuando un solo abogado patrocine a todos los herederos, se le va a regular entre un 6% y un 20% del acervo (incluyendo los gananciales); que a los valores fiscales tomados como referencia si el acervo estuviera constituido solamente por el campo (rara vez ocurre eso), puede oscilar entre 13 y 40 hectáreas de honorarios, se sentaría a pensar en la conveniencia de planificar.

La figura más usada en la Planificación Sucesoria

Cada patrimonio y cada familia es un universo único e irrepetible que requiere estrategias de planificación y soluciones diferentes para contemplar la infinidad de aristas; en toda sucesión por causa de muerte, rige la frialdad de la ley y los herederos, en el mejor de los casos, se ponen de acuerdo respecto a cómo realizar la partición del patrimonio.

Por diferencia, cuando se planifica la sucesión por el “causante”, se multiplican las figuras a disposición y – siempre que se respeten los derechos de todos los involucrados – se admite cierta flexibilidad que permite al titular: considerar las diferentes circunstancias que pueden afectar a cada uno de sus herederos, o establecer pautas para protección del cónyuge sobreviviente, o estipulaciones para proteger a un hijo discapacitado o pautas para asegurar cierto bienestar o el cuidado de la salud en la ancianidad; todo ello combinado, en su caso, con el otorgamiento de legados a personas o instituciones.

La donación con reserva de usufructo, de uso o habitación (sobre todo luego de la sanción de la ley 27.587) es una de las herramientas que resuelve con solvencia algunos casos; en otros, se impone el fideicomiso cuya versatilidad admite, respetando ciertos parámetros de orden público, incrementar la eficiencia de una adecuada planificación, o legados para cumplir anhelos propios del titular del patrimonio.

En definitiva: no hay una única solución para todos los casos, porque al participar el “causante” en la planificación se involucran aspectos subjetivos como el afecto, la gratitud, la cercanía o la cotidianeidad diferenciada entre herederos; también razones inconfesables (puesto que no hay necesidad de justificar el uso que se haga de la porción disponible del patrimonio) o la posibilidad de beneficiar a unos en desmedro de otros (siempre respetando los derechos de todos los involucrados). Esta subjetividad, genera tantos esquemas de planificación como familias existen, y puede evitar la generación de conflictos intrafamiliares futuros que muchas veces preocupan a los progenitores..

El titular manda

La muerte, como fenómeno natural ineludible, tiene repercusión patrimonial. No obstante, con la planificación sucesoria, el titular decide cómo proteger a los suyos, evitando conflictos innecesarios y evitando que alguien más tome decisiones por el titular o interprete su voluntad

Primicias Rurales

La Nación

Todo se mueve, pero no se avanza. La pausa del dinero inmoviliza mercados

Todo se mueve, pero no se avanza. La pausa del dinero inmoviliza mercados

Por Celina Mesquida – RJO’Brien I Directora de Agroeducación

Buenos Aires, 10 marzo (PR/21 — El reporte del USDA resultó ser bastante aburrido ya que las hojas de balance de USA se mantuvieron sin cambios y las producciones en Sudamérica se compensaron parcialmente entre el aumento de la proyección de la producción soja de Brasil y el mínimo recorte de soja en Argentina.

El USDA incrementó la producción de aceite de soja para USA, también agregó 200 millones de libras de aceite al uso doméstico, pero redujo las exportaciones y aun así con un poco más de stocks; el aceite de soja continúa siendo el favorito del complejo. El contrato de aceite de mayo no muestra ningún signo de debilidad y la gráfica apunta al máximo de septiembre de 2012 de 57.78, solo a otros 423 puntos de distancia. La historia de los aceites ya no sabemos ni donde empieza ni donde termina, pero cada día es más sólida. La caída en stocks de aceites vegetales por segundo año consecutivo son una de las fundamentales causas de esta explosión.

La reciente debilidad de la moneda en Brasil les otorga a los agricultores precios récord en plena época de la cosecha. El contrato de mayo de soja en Reales cotiza al doble del precio a principios de marzo del año pasado. Claramente es cuestión de embarcar al máximo todo lo que pueda ser recolectado. Aunque el tema de las lluvias no está resuelto y solo tienen un tercio de la soja cosechada.

El USDA adoptó por esperar en aumentar las exportaciones de maíz de USA, observando las bajas ventas de las semanas anteriores y los rumores no concretados de China comprando nuevamente. Los márgenes de etanol se tornan positivos y con esto se esfuma la idea de recortar el uso de maíz para etanol. Los stocks mundiales de maíz aumentaron levemente desde el mes pasado a 287,7 mill de t, pero si se excluye a China de la ecuación, solo quedarían 40 días de uso de maiz en el mundo, y este valor es el más bajo desde los años 2011 al 2013. Es interesante observar que las posiciones más lejanas han perdido menos valor que las cercanas, o sea, el inverso entre cosecha actual y nueva se está agrandando. ¿Que nos dice esto?

Por otro lado, las bases de maíz continúan bajando, lideradas por Argentina, origen más competitivo del mundo. El aumento del flete marítimo ha obligado a descontar bases para llegar a destino. Argentina tiene el 40% de su maíz vendido y es un poco más que a misma fecha del año pasado lo que está ayudando a generar esta presión en el spot. Los valores FOB de la soja brasileña parecieron estabilizarse un poco esta semana, pero veremos cómo se comporta la posibilidad de fantásticas ventas producto de la devaluación del real.

La conclusión es que los datos recientes no han sido alcistas, sin embargo, el mercado no quiere cambiar la opinión ya que la mayoría cree que la hoja de balance de USA debe ajustarse aún más, las producciones en Sudamérica aún tienen espacio de recorte, China vendrá por más y la próxima campaña USA no resuelve el problema de stocks. ¿Ustedes realmente creen todo eso de una manera lineal? ¿Entonces porque no compran?

@celimesquida

Primicias Rurales

Fuente: Agroeducación