Tambalea el poder político que tiene Cristina Kirchner y es difícil que pueda escapar

Tambalea el poder político que tiene Cristina Kirchner y es difícil que pueda escapar

Buenos Aires, 7 agosto (PR/22 por Silvina Martínez) — Hasta ahora lo que se conoce de estas 9 audiencias es que el fiscal Luciani ha realizado una fuerte acusación que no solo dio el marco general de lo que será su acusación sino que habló de una “importante matriz de corrupción”, en la que además planteó lo importante de la participación de la vicepresidenta. No es que heredado de Nestor Kirchner, sino que ella fue parte.

Estos son algunos de los ejemplos más claros:

– En el Expediente DNV N° 1615/2008: el 30 de enero de 2007, los integrantes de la Comisión de Estudio y Preadjudicación concluyen que la propuesta económica más favorable es la presentada por la empresa Austral Construcciones SA. Sin embargo, un día antes, Vialidad Provincial resuelve preadjudicar a la empresa Austral Construcciones SA en la suma de $82.122.005,38, sobre la base del dictamen de la mencionada comisión. Es decir se prueba un trámite que no había sucedido y pasó un día después.

– En el Expediente DNV N° 1614/2008 y 1613/2008 se indica que el agente inspector Daniel López Geraldi estuvo presente en el acto de apertura de ambas licitaciones, a las 11 hs del 12/4/2007. Pero fue imposible porque ese mismo día y a la misma hora estaba en una obra a 619 km de allí.

– Austral Construcciones compraba los pliegos para presentarse a licitación 20 días antes de que estuvieran disponibles para su compra. En la Licitación Pública AGVP N° 19/07: la compra del Pliego fue realizada el 10/04/2007, cuando el primer día de Publicación en los medios de comunicación fue el 30/04/07.

– Austral Construcciones presentaba los mismos equipos para varias obras. Para las 20 licitaciones ganadas en el período 06/06/2006 al 13/04/2007, la Planilla de Equipos a afectar a la Obra presentadas conjuntamente con la Oferta, son iguales. Movilizó en el lapso de 4 meses (entre enero y abril de 2007) 463 equipos desde Río Gallegos a 12 obras. Algo prácticamente imposible.

La acusación de Luciani contra CFK es realmente muy fuerte.

El fiscal habló fundamentalmente de cómo se avanzó con el plan de retirada posterior después de que perdieron las elecciones para no dejar rastros de unas maniobras muy burdas.

Yo vengo hace muchos años atrás de toda esta investigación: no solo con Vialidad, sino con Hotesur y Los Sauces y creo que es una acusación muy fuerte y que está tambaleando el poder político que tiene Cristina Kirchner y es difícil que pueda escapar, ni con argumentos políticos, con la idea de Lawfare o con ninguno de los artilugios que ya ha intentado como amedrentar, cambiar jueces de la corte o plantear reformas a la Justicia, en un intento de salvarse de una condena que seguramente conoceremos a fin de año y que no quedará firme, ya que queda la etapa de casación y de Corte.

Primicias Rurales

Fuente: NA. Escrito por Silvina Martínez
Tiempo de descuento

Tiempo de descuento

Escribe Susana Merlo

Siempre se dice, y es cierto, que los tiempos de la producción no son los mismos de la política. Sin embargo, en este caso, parecen haberse igualado.
Tanto el campo como el Gobierno están ahora en tiempo de descuento, cuando inesperadamente apareció un hecho que provocó una distensión (objetiva) de la situación crítica en la que se hundía el país…
Tal vez no es un gran respeto, ni una admiración especial. Tal vez tampoco es una gran confianza pero, sin duda, el nuevo ministro de economía logró ganar un poquito de tiempo, magro, pero un extra al fin.
El campo, por su parte, está contra las cuerdas, con muy pocas semanas para poder hacer un esfuerzo adicional que le permita sembrar algo más (si llueve), y de esa forma mejorar un poco las expectativas productivas del país.
Así las cosas, todo dependerá de que las necesidades de las dos partes coincidan en estos pocos días (horas) que vienen por delante.
Sin duda el ministro se ocupó rápidamente de acumular suficiente poder para imponer algunas políticas. Absorbió Agricultura, y también Industria. Un área que requiere de ayuda, esta última, y la otra que sigue adelante a pesar de las medidas antiproductivas que se suceden, pero que es de muy alto impacto en la canasta familiar por el precio de los alimentos.
La conmoción en la que estaba sumido el país, permitieron la jugada. “No los une el amor, sino el espanto”.
La sociedad, a su vez, necesita un poco de paz y, aunque no crea demasiado en los personajes, prefiere algún respiro.
Por el lado del campo, la vocación productiva está impecable.
¿Qué hace falta entonces, y que se puede dar solo en los próximos días?. Nada más y nada menos que “señales”, medidas que en gran medida vayan en contra de las que se estuvieron aplicando.
La pregunta es: ¿por qué lo haría el ahora hombre fuerte del Gobierno, cuando las urgencias son casi tantas como los problemas?.
Para los que lo conocen, lo que lo movilizaría no sería el sentido de justicia, ni mucho menos la empatía, aunque se trate de uno de los sectores que hace los mayores aportes. En este caso, sería simplemente por interés.
El hombre quiere ser presidente, es público; lo dijo de frente. Sabe, además, que del resultado de su gestión va a depender en buen grado la posibilidad de fortalecerse y ascender a la pole position, al menos, dentro del actual oficialismo. Pero para llegar a eso, entre otras muchas cosas, necesita fuerza, determinación, y bastante suerte. No puede perder un minuto. Requiere, además, que el campo le ofrezca todo lo que puede, y que haga su máximo esfuerzo, ya que las estratégicas divisas que comenzarán a entrar a la Argentina a partir de diciembre, provendrán de lo que cada chacarero decida en estas próximas semanas. Es decir, que en el año de elecciones presidenciales, el ´23, con el país en un piso inédito de recursos, las chances presidenciales del super ministro, aparecen atadas, en gran medida, a la única área capaz de gastar poco (importar), y ofrecer mucho (exportar).
Pero, ¿este multifacético y controvertido personaje de la política vernácula está en condiciones de especular con esta cuestión y, por ende, de poner en marcha semejante estrategia?. Es muy difícil de saber, habrá que esperar, pero no mucho porque el tiempo es de descuento para ambas partes, (aunque por distintas razones).
Y para los que sostienen que la “suerte” no es un factor en estas cuestiones, solo hay que recordar los bajísimos precios internacionales del fin de la Era De la Rua, que aceleraron su caída, o también los estupendos del primer mandato de Néstor Kirchner, que llevaron a llamarlo “el Presidente de la soja”.

Fuente: Campo 2 .0

Primicias Rurales

“Los planes sociales no deberían existir”

“Los planes sociales no deberían existir”

Por Margarita Barrientos*

Quisiera ver a una sola mujer pidiendo trabajo digno y no un plan.Quisiera ver a una sola mujer pidiendo trabajo digno y no un plan.

Buenos Aires, 31 julio (PR/22) — Los planes sociales, como siempre dije, no tendrían que existir. Por el contrario, debería haber trabajo digno porque ya es hora de que la gente tenga un incentivo para vivir, para criar a sus hijos, para educar. El incentivo de cada familia era tener un trabajo digno mientras que hoy es más importante destruir lo que nos cuesta construir pidiendo más planes y aumentos.

Se pide menos trabajo y me duele porque estamos en una sociedad llena de gente inteligente, capaz y que puede generar trabajo. Podemos hacer tantas cosas y nos ponemos a pedir planes; la gente que los recibe se burla de la gente que llega tarde a su trabajo y es la que los mantiene. Quieren más y más cuando no es así.

Me siento cansada cuando veo a la gente, a la juventud, indignada. Veo a la madre sentada con sus hijos temiendo porque no le quiten el plan, pero hay que crear responsabilidades en torno a la familia. Quisiera ver a una sola mujer pidiendo trabajo digno y no un plan. Se burlan de la gente que trabaja y que los mantiene. Es lamentable y triste ver toda esta injusticia que está pasando.

Escuchaba a una chica jovencita, de 30 años, y me decía que no miraba informativos porque salía muy temprano a trabajar y llegaba muy tarde, que se sentía orgullosa de salir a trabajar y aportarle a la gente que cobra planes. No obstante, también dijo que le daba vergüenza como mujer y persona que los beneficiarios estuvieran pidiendo aumento de planes cuando el país está quebrando. ¿Y qué hace nuestro gobierno? Aumenta los planes. ¿Para qué? Si van a salir a romper y hacer lío igual, tengan o no los planes.

Esta chica Sandra, que me comentaba su opinión, creo que tiene mucha razón. Ella trabaja hace muchos años y es una madre soltera que nunca se queja de su trabajo. Es un ejemplo a seguir porque todos los días se perfecciona. En conclusión, tendría que existir trabajo y se perdió hace mucho tiempo. Hay pocos que lo hacen para mantener a los otros.

 

 

Primicias Rurales

Fuente: NA

*Margarita Barrientos es militante social y fundadora del comedor “Los piletones”.

Massa en el Gabinete nacional: un relanzamiento de gestión que se sabe cómo empieza, pero no cómo puede terminar

Massa en el Gabinete nacional: un relanzamiento de gestión que se sabe cómo empieza, pero no cómo puede terminar

El extraño "traspaso" de Scioli con Massa en el Ministerio de Desarrollo Productivo.El extraño “traspaso” de Scioli con Massa en el Ministerio de Desarrollo Productivo. Foto: NA/Juan Vargas.

Buenos Aires, 31 julio (PR/22) –Desde el entorno de Sergio Massa aseguran que el flamante “superministro” de Economía se preparó durante años para asumir al frente de la misión que le acaba de confiar el presidente Alberto Fernández, en un intento por torcer el rumbo del Gobierno ya que, de lo contrario, “no habrá 2023 para nadie” en el Frente de Todos.

Dicen que el aún titular de la Cámara de Diputados viene trabajando desde hace un largo tiempo con sus equipos técnicos en propuestas y eventuales medidas que permitan al menos disipar el manto de agobio económico que cubre hoy no solo a los sectores productivos del país, sino a gran parte de la sociedad, en una Argentina que no crece en términos reales desde hace más de una década y, por consiguiente, genera pobreza.

Su asesor de confianza es Roberto Lavagna, que también se jugó su propia “patriada” -como califican en filas del massismo a la decisión que tomó la semana pasada el dirigente tigrense- cuando asumió como titular del Palacio de Hacienda en abril de 2002, en una aún convulsionada Argentina con Eduardo Duhalde como presidente tras la caída de Fernando de la Rúa.

En el Frente Renovador que encabeza Massa, y que ganó posiciones significativamente en el Gabinete nacional en medio de la crisis por la que transita el oficialismo, entienden que a partir de ahora no existirá margen para el error: desde el mismo momento en el que asuma al frente del área económica del Gobierno en su conjunto será “plata o mierda”. Ni más, ni menos.

La administración Fernández quedó jaqueada por la ruidosa salida de Martín Guzmán y después de que las aguas se alborotaran aún más en los últimos días en el sector financiero nacional, pese a una reacción inicial positiva a la designación de Silvina Batakis, la Casa Rosada finalmente otorgó luz verde a los planes de Massa para avanzar con un proceso de cirugía mayor, con una reestructuración general.

La incorporación del ex intendente de Tigre al Gabinete, en un rol de “superministro” incluso, supone por un lado una de las últimas cartas moderadas que puede jugar el Gobierno en medio de sus tensiones internas y de la persistente puja entre albertistas y kirchneristas en el seno del oficialismo; por el otro, confirma que el verdadero problema argentino es hoy más político que económico. Se trata, en definitiva, de tomar decisiones drásticas.

“Si seguíamos como veníamos, no había 2023 para nadie, ni para Alberto, ni para Cristina (Kirchner) ni para el propio Massa. No había 2023 para el espacio que integramos”, dijo una alta fuente del Frente de Todos (FdT), actualmente en funciones en una dependencia pública, en diálogo con NA.

Tras la llegada de un dirigente político como Massa al Palacio de Hacienda, lo que en principio causó un impacto alentador en los mercados, queda por verse si efectivamente será el tigrense, convocado de emergencia al Gabinete nacional, el encargo de impulsar como ministro de Economía las correcciones que, de acuerdo con analistas heterodoxos, necesita la Argentina en términos macro para empezar a asomar la cabeza del pozo. Básicamente, ¡un plan! Y sostenerlo en el tiempo.

Cómo terminará todo esto aún está por dilucidarse

Esta suerte de relanzamiento de urgencia que ensaya el Gobierno, en momentos en los que el agua ya le estaba llegando al cuello, se sabe cómo comienza -con un Massa empoderado, un Fernández retrocediendo sobre sus pasos tras haber malgastado tiempo y dosis de credibilidad con Batakis, y una Cristina expectante-, aunque claramente no cómo puede terminar.

Por lo pronto, el massismo transforma con esta movida al albertismo en un socio minoritario dentro del FdT, pero la enorme cuota de protagonismo que ganará ahora el líder renovador podría incomodar también al kirchnerismo, con su moderación y su perfil dialoguista, pensando en la carrera electoral de 2023. Y ni qué hablar en el caso de que goce de un mínimo éxito como “superministro”.

Sin ir más lejos, el rol de Massa fue crucial en el Congreso para que la oposición respaldara el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) que logró aprobar el Gobierno y que tanta urticaria ocasionó en el ala K de la coalición peronista en el poder, enfurecida con Guzmán por la letra chica de ese pacto y por dejarle abierta la puerta al organismo multilateral con sede en Washington para que se inmiscuya de lleno en la política económica nacional.

Volviendo a lo inmediato, está previsto que en las próximas horas el líder renovador anuncie a su grupo de colaboradores, luego que se confirme quién lo reemplazará como presidente de la Cámara de Diputados -se espera que sea Cecilia Moreau: sí, la misma de los disparatados argumentos con los que buscaba justificar en plena pandemia de coronavirus la no llegada al país de las vacunas de Pfizer– y más tarde, el próximo miércoles, que se conozcan las primeras medidas de su flamante gestión.

Todos estos pasos iniciales de esta nueva cruzada del Gobierno, buscando una vez más relanzarse, se producirán en medio de una espesa combinación de expectativa política -al igual que financiera, en la “city” porteña- y una preocupante efervescencia social en aumento, con pinceladas de hartazgo e incluso desesperación: este sábado, un grupo de personas trató de ingresar por la fuerza a un supermercado de Rawson, la ciudad capital de Chubut. La Policía provincial intervino y reprimió.

Con la oposición reclamando un programa serio de Gobierno, en lugar de un cambio de nombres en el Gabinete cada tanto, analistas políticos consideraron en las últimas horas que Massa era la opción “menos mala” a la que Fernández finalmente acudió para intentar esquivar el iceberg. De cualquier manera, no deja de ser una alternativa moderada dentro de un Frente de Todos que también se sabe cómo comenzó, con aquel Frankenstein electoral que pergeñó con éxito Cristina en 2019 para destronar a Mauricio Macri, pero que absolutamente nadie sabe cómo puede finalizar.

¿Qué significa esto, que Massa representa una carta moderada y dialoguista en el tablero político del oficialismo? Que en el caso de plantearse cambios en la hoja de ruta delineada por la Casa Rosada a partir del acuerdo con el FMI -lo cual en principio no estaría previsto-, habrá una negociación y “no va a ser a los gritos”, dijo una fuente del albertismo a NA.

“No sé si es la mejor decisión, pero fue el reordenamiento posible, el que se pudo hacer”, agregó, al tiempo que destacó que Massa en todo momento “trató de que no se rompiera la institucionalidad ante cada diferencia interna que surgió” en el seno del FdT. “El apoyo al presidente siempre estuvo, pero esta incorporación podría definirse como un mayor control de la previsibilidad”, insistió la fuente consultada por Noticias Argentinas.

“Hay que pensar que su llegada es la ratificación de un rumbo y una forma en la toma de decisiones”, acotó, antes de poner finalmente el acento en el primer gran tema espinoso con el que deberá lidiar el ahora “superministro”: la segmentación de tarifas de servicios públicos. Se trató éste, incluso, del principal conflicto puertas adentro en el Gobierno que determinó la salida de Guzmán. En principio, el kirchnerismo continuará al mando del área energética, por lo que habrá qué ver cómo se desempeñará Massa a partir de esta semana que comienza. De cualquier modo, su suerte parece echada y como dicen en su entorno: “Con un país que está tan mal como el nuestro y en plena crisis política, esto que estamos intentando ahora es definitivamente plata o mierda”.

 

Primicias Rurales

Fuente: NA

 

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Importar o producir

Importar o producir

Por Dario Epstein*

Buenos Aires, 14 julio (PR/22) — La flamante ministra de Economía argentina asume con una pesada herencia y como en los últimos casos con funciones y margen de acción acotada. No tiene bajo su órbita sectores de la economía clave, como lo son producción, la recaudación y la entrada o salida de divisas.

Argentina sigue sin consolidar un Ministerio que tenga el poder suficiente para intentar solucionar los problemas de la gente.  En ese marco, hay señales respecto a los próximos pasos. Según definiciones de la propia Ministra  no habrá devaluación, pero sí más controles y acuerdos de precios. Todo esto dentro del marco de la lucha contra la inflación.

Quiero rescatar una frase de la vice presidenta, Cristina Fernández de Kirchner, que es clarísima: “El deporte nacional de los argentinos es comprar dólares al oficial”.

La frase da en el clavo. Los incentivos monetarios están al revés.

Bajo el modelo actual la mejor forma de hacerse de activos al dólar oficial es importar. La contracara es vender dólares al oficial (algo que nadie quiere) y eso se logra exportando.
Esto no hace a la dolarización de los portafolios, ya que cuando se compra un departamento, un auto o un electrodoméstico, por citar algunos ejemplos, en general ya están valuado a un dólar no oficial. Esto hace al flujo de comercio exterior, la balanza comercial y los incentivos.

Mientas China, Japón y los ya viejos Tigres asiáticos lograron un gran desarrollo en base a exportaciones, nosotros invitamos a todos a no exportar.

Rápidamente, ante la demanda para importar cualquier cosa, nos quedamos sin divisas, restringiendo así la importación en forma desordenada. Entonces, miles de empresas que dependen de insumos importados paralizan su producción, sus ventas y en un segundo paso, probablemente se achiquen.

El faltante de oferta de productos, sumado a la permanente emisión monetaria alimenta la inflación. Personalmente creo que los cepos y los torniquetes a la producción son siempre, en el largo plazo, perjudiciales.

Pero acá estamos hablando de algo peor: aún cuando el modelo económico elegido fuera desarrollar la producción nacional, sustituir importaciones y aumentar las exportaciones, la política económica y los incentivos a la gente, los comerciantes y los empresarios–grandes o pequeños–, están al revés.

* Darío Epstein es director de Research for Traders

Primicias Rurales

Massa en el Gabinete nacional: un relanzamiento de gestión que se sabe cómo empieza, pero no cómo puede terminar

El derecho a viajar y la generación de empleo: el Gobierno se arriesga a poner en discusión la sensatez de sus decisiones

La flamante ministra de Economía, Silvina Batakis.La flamante ministra de Economía, Silvina Batakis.Foto: NA/Daniel Vides.

Buenos Aires, 9 de julio (PR/22) — En medio de un contexto que genera más dudas que certezas, el Gobierno intenta dejar atrás la crisis causada por la renuncia de Martín Guzmán y mantenerse en ese rumbo que supuestamente se propuso, mientras amaga con adentrarse en un territorio en el que puedan quedar bajo escrutinio la sensatez de sus decisiones.

La intempestiva salida del Gabinete del ahora ex ministro de Economía ocasionó un cimbronazo político en el seno de la Casa Rosada y cambió de la noche a la mañana la ecuación interna en el oficialismo -al menos por el momento-, ya que kirchneristas y albertistas dejaron de lado sus diferencias para unirse en una encendida crítica hacia Guzmán y su determinación.

Desde el massismo también arremetieron contra el joven discípulo del premio Nobel de Economía Joseph Stiglitz. Lo acusaron de haber traicionado al presidente Alberto Fernández, después de los denodados esfuerzos del jefe de Estado para sostenerlo al frente del Palacio de Hacienda en momentos de la embestida más enérgica del cristinismo contra Guzmán.

Incluso la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner, instalada definitivamente en ese rol que pretende llevar adelante de “comentarista” de las vicisitudes de su propia creación de Gobierno, dio cuenta del malestar que generó en el albertismo la impulsiva renuncia del ex ministro en el acto que encabezó este viernes en El Calafate, desde donde fustigó con munición gruesa, además, a Guzmán.

Este escenario, ocasional, de posiciones encontradas dentro de la coalición gobernante en lo que se refiere a las sensaciones y opiniones de albertistas, kirchneristas y massistas con respecto a la más reciente tormenta política con la que debió lidiar el oficialismo -y a su principal causante-, de cualquier modo, lejos está de ser suficiente hoy para disipar los oscuros nubarrones que se asoman en el horizonte.

Los desafíos inmediatos, y exigentes por cierto, que tiene por delante el Gobierno se mantienen vigentes pese a la ruidosa salida de Guzmán del Gabinete nacional. Ahora con Silvina Batakis sujetando las riendas del Ministerio de Economía, la Argentina le acaba de confirmar al Fondo Monetario Internacional (FMI) que pretende cumplir con el acuerdo rubricado meses atrás y que tanta urticaria provocó en filas cristinistas.

También Batakis se mostró partidaria de avanzar hacia un equilibrio fiscal, en sintonía con lo que venía abogando Guzmán. Si bien las palabras de la nueva funcionaria nacional no alcanzaron para tranquilizar a los mercados, en una semana en la que se disparó la cotización del “blue” y del dólar bolsa, de igual manera que el contado con liquidación -que superó la barrera de los 300 pesos-, sus comentarios similares a los de su antecesor, en principio, permiten suponer que el Gobierno intentará seguir adelante con el rumbo que se había propuesto con la anterior conducción del Palacio de Hacienda.

El rumbo económico y las pujas internas del Gobierno

Un rumbo que, en teoría, está supeditado a la hoja de ruta establecida a partir del acuerdo con el FMI y que prevé una serie de ajustes macroeconómicos. En este sentido, si la Casa Rosada pretende avanzar en esa dirección, con Batakis al mando del timón, es de esperar que se reanuden en el seno de coalición gobernante las tensiones que apenas semanas atrás encontraban a Guzmán convertido en el blanco predilecto del fuego amigo kirchnerista.

Porque en el oficialismo, cuando resta poco más de un año para las próximas elecciones presidenciales, aún está en discusión el camino que debería recorrer la Argentina para salir de la crisis: “Lo que está en pugna es cómo se resuelven los problemas que generó Cambiemos”, dijo esta semana una alta fuente del sector kirchnerista, que admitió que el acuerdo con el FMI “condiciona” la política económica de la Casa Rosada.

Ese pacto con el organismo con sede en Washington supone, como ya fue en dicho en diversas ocasiones, una serie de intervenciones en aspectos medulares y sensibles de la economía doméstica, a saber: el gasto estatal -¿qué sucederá con la asistencia social?-; los subsidios energéticos y las tarifas de servicios públicos; la volatilidad en torno del dólar y la brecha cambiaria; la inflación y la puja salarial; la sangría de reservas del Banco Central y el cepo a las importaciones, entre otros temas cardinales.

En consecuencia, está por verse cómo se desarrollará a partir de ahora la convivencia entre las distintas facciones que integran la alianza peronista gobernante tras la llegada de Batakis -acordada supuestamente por consenso- al Palacio de Hacienda y frente a las próximas decisiones quirúrgicas que la Casa Rosada debería tomar en materia económica, justo en vísperas de una nueva campaña proselitista en la Argentina.

A propósito, más allá de que el Gobierno procuró instalar la idea de que el presidente del Banco Central, Miguel Pesce, fue quien motorizó la designación de Batakis en reemplazo de Guzmán, el desembarco de la nueva ministra de Economía en el Gabinete nacional fue celebrado con bombos y platillos por el kirchnerismo incluso más duro, lo que desenvaina un arma de doble filo para Cristina y sus eventuales aspiraciones electorales -y las de su espacio- de cara a 2023.

Si Batakis -que absorbió un significativo respaldo político del oficialismo en general en sus primeros días de gestión- consigue hilvanar un puñado de éxitos en las metas que se proponga, con la volatilidad cambiaria y los disparatos niveles de inflación en el país como sus desafíos más urgentes, habrá logrado robustecer la demacrada imagen del Gobierno y la figura de Cristina -cada vez más cuestionada- en particular.

En cambio, si llegara a trastabillar en su misión, la “jefa” del Frente de Todos indefectiblemente pagará un costo adicional al que ya supone para ella la deslucida -y por momentos fallida- labor que lleva adelante Fernández como presidente de la Nación, en su rol casi indiscutible hoy de “gerente general” del cuatro Gobierno kirchnerista, tras haber alcanzado el cristinismo su objetivo de esmerilar a Guzmán y forzarlo a renunciar. Porque más allá de las formas, éso fue lo que en definitiva sucedió.

La injerencia de Cristina en la gestión de Fernández

En este contexto, la influencia de Cristina en la gestión de Fernández a partir de este momento “dependerá de la orientación y de las decisiones políticas que se tomen”, dijeron a NA fuentes del albertismo, al término de otra semana de máxima efervescencia en el seno del oficialismo que hasta incluyó una desmentida formal de parte de un funcionario cercano al jefe de Estado, como Fernando “Chino” Navarro, de una eventual renuncia presidencial.

Así están las cosas hoy por hoy en Balcarce 50. Una vez más, alcanza ribetes espeluznante lo que sucede puertas adentro -y hacia afuera también- en este Gobierno, mientras en la “city” porteña, allí cerca de la Casa Rosada, el dólar “blue” superó los $270. También se expandieron en los últimos días los temores de que se vuelva a desatar en el país una hiperinflación e incluso un ex director del Departamento del Hemisferio Occidental del FMI, el mexicano Alejandro Werner, se expresó en tal sentido.

Días atrás, la portavoz presidencial Gabriela Cerruti habló de “golpecitos de mercado” en medio de la disparada del billete estadounidense en sus versiones financieras y marginal, acusó al periodismo de “generar caos” y negó rotundamente que se haya producido una cumbre entre Fernández, Cristina y el presidente de la Cámara de Diputados, Sergio Massa, para evaluar nuevos cambios en el Gabinete y analizar el rumbo del país.

En cualquier escenario lógico, no debería ser noticia que los tres principales dirigentes de una coalición oficialista lleven adelante reuniones de trabajo, pero -aunque cueste creerlo- en la Argentina sí lo es cuando efectivamente ocurren. Así las cosas, en medio de un contexto que genera más dudas que certezas, el Gobierno procura dejar atrás su más reciente maremoto, mantener a flote la nave -¿el Titanic?- y seguir adelante por la senda pespunteada oportunamente entre Guzmán y el Fondo.

Una senda que, incluso, podría obligar a la Casa Rosada a tomar decisiones cuya sensatez quede bajo escrutinio, al estar apremiada por la escasez de dólares en el Banco Central, si es que efectivamente resuelve avanzar con restricciones adicionales que afecten la libertad individual de los ciudadanos argentinos para evitar que, por ejemplo, y como plantea Batakis, el derecho a viajar colisione con la generación de puestos de trabajo.

“Si seguimos así, vamos camino a una derrota en primera vuelta”, dijo a Noticias Argentinas esta semana una alta fuente del massismo, en referencia a las elecciones generales del año que viene. “Y corremos serio riesgo también de perder en la provincia de Buenos Aires, porque está claro que -el gobernador- Axel Kicillof no tracciona votos por fuera de la grieta”, acotó.

Finalmente, en el kirchnerismo entienden que aún existe cierto margen para evaluar el escenario político y económico tras la salida de Guzmán antes de aplicar, eventualmente, cirugía mayor en el Gabinete nacional. En lo inmediato, el próximo jueves se conocerá el índice de inflación de junio pasado, que volvería a ubicarse por encima del 5 por ciento, el primer escombro “heredado” con el que tropezará el nuevo equipo económico apenas horas después de haber asumido.

 

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Fuente: Noticias Argentinas. Escrito por