Mientras el gobierno va por los stocks, el clima amenaza los flujos del 2023

Mientras el gobierno va por los stocks, el clima amenaza los flujos del 2023

Buenos Aires, 1 de diciembre (PR/22) .- El Decreto 787/2022 reestablece el Programa de Incremento Exportador para el complejo sojero (Dólar Soja II), ofreciendo nuevamente un tipo de cambio superior a quienes ingresen al programa ($230 hasta fin de año). El incentivo ofrecido es importante, se pagará por dólar exportado un 38% más que lo que se estaba pagando a fines de noviembre ($167), siendo de esperar por tanto que las ventas de las existencias de soja se aceleren, tal como sucediese en la primera edición.

Si el programa lograse que la comercialización llegue a fines de año con un patrón similar al normal histórico, el flujo de ventas podría estar entre los 3,5 y 5,3 millones de toneladas (según se tome como referencia las últimas 3 o 10 campañas), y si en diciembre se realizasen ventas que habitualmente se hacen en enero, el flujo podría ubicarse entre los 5,3 y 7,0 millones de toneladas. Como referencia, el gobierno espera que el programa genere USD 3.000 millones que, a precios de exportación, equivale a unos 5,1 millones de toneladas vendidas, lo que parece factible de lograr.

En cuanto al nuevo cambio de reglas de juego, un tipo de cambio más alto sólo para un conjunto de productos y en forma temporaria genera obvias inequidades y distorsiones, además de configurar un escenario más complejo para la toma de decisiones. Por lo pronto, resulta poco equitativo al interior del propio sector agropecuario, entre productores y producciones, y fuera del sector, en relación a otras actividades. En el plano de la eficiencia, se genera una nueva distorsión de precios relativos, y la toma de decisiones respecto a inversiones y asignación de recursos se hace más difícil. La soja es unidad de cuenta en muchas transacciones, por lo que el dólar diferencial genera fricciones entre partes (mientras dura), e introduce un nuevo elemento a considerar, la posibilidad de operar bajo un esquema en el que los costos y los ingresos son impactados por diferentes tipos de cambio. Las distorsiones se extienden al interior de la propia cadena, por caso, aguas abajo, en granjas de animales o industrias de transformación no alcanzadas por el beneficio cambiario pero afectadas en sus costos, penalización que se exacerba si además rige sobre algunas de estas producciones algún tipo de control de precios en el mercado interno.

Mientras el gobierno procura acelerar la venta de los stocks, los flujos productivos del 2023 lucen cada vez más amenazados. El desarrollo de los cultivos de verano del ciclo 22/23 (maíz, soja) sigue fuertemente desafiado por la continuidad de un clima muy adverso, creciendo día a día la probabilidad de tener una campaña pobre en cuanto a volúmenes (por demora en la siembra, falta de lluvias a tiempo y la muy probable menor inversión en tecnología e insumos). A los efectos de ir planificando la macro 2023, se construyen tres escenarios productivos, uno que podría considerarse optimista (y poco probable), otro moderado (más realista de lo sucedido hasta el momento) y un tercero más pesimista (supone la continuidad de la sequía por varias semanas más) pero que tiene probabilidad de ocurrencia.

Con precios hoy esperados en los mercados de futuros, se estiman y valúan las exportaciones en los tres escenarios productivos definidos. En el escenario moderado las exportaciones asociadas a la cosecha 22/23 (ciclo comercial) tendrían un valor de USD 36,4 mil millones, con una caída de USD 6,6 mil millones respecto a las del ciclo previo. En el escenario pesimista, se ampliaría la caída a USD 10,4 mil millones, mientras que en el optimista se reduciría a USD 1,6 mil millones.

En Foco 1 – Jorge Vasconcelos y Maximiliano Gutiérrez

El Dólar Soja II no alcanza a esquivar el dilema entre reservas escasas y cada vez más emisión monetaria

El impacto monetario de la experiencia del “dólar soja I” fue gigantesco. En septiembre la autoridad monetaria terminó emitiendo ARS 1.533 mil millones contra la venta de granos de los productores y retirando de circulación ARS 387 mil millones por la derivación de divisas a importadores al dólar oficial. La emisión neta se ubicó en los ARS 1.145 mil millones (28% de la base monetaria de finales de ese mismo mes) y el tipo de cambio al que se acumularon 5,0 mil millones de dólares de reservas terminó siendo cercano a los ARS 230 por dólar.

Con el “dólar soja II”, si el BCRA terminara con compras netas por USD 1.950 millones, el impacto monetario vendría dado por una emisión neta de ARS 510 mil millones, equivalente a 11,5% de la base monetaria. A su vez, el tipo de cambio implícito entre los dólares acumulados y los pesos emitidos sería de ARS 261,4 por dólar, un 52% superior al dólar mayorista oficial promedio, que rige para el resto de las operaciones de comercio exterior.

Se contempla un segundo escenario en el que, frente a las liquidaciones de granos por 3,0 mil millones de dólares, el saldo neto a favor del Central resulte del 50% de esa cifra. Es decir, habría menos acumulación de reservas y menos emisión monetaria, a cambio de un alivio algo más significativo para la demanda insatisfecha de divisas para los importadores.

Atender la cuestión de las importaciones es mucho más acuciante en diciembre que en setiembre, para evitar que se generalicen las suspensiones temporales de actividad en las plantas industriales: en lo que va del año, se ha incrementado el uso del crédito comercial externo por importaciones impagas por una cifra de USD 7.860 millones y no es esperable que este pasivo se siga incrementado a ese ritmo.

Desde el punto de vista de la gobernabilidad, hay un nuevo paso explícito a favor de mantener abierto el crédito del FMI, pero sin poder evitar la continuidad de las presiones inflacionarias que surgen de la emisión monetaria, lo cual impide cerrar la brecha cambiaria, que es “parte del problema” del sector externo. Obsérvese que, durante la experiencia de setiembre, el “dólar libre” se mantuvo estable en los primeros días de vigencia de la norma, pero después recuperó tendencia alcista en términos nominales.

Para diciembre, a la emisión de pesos neta que depare la experiencia del “dólar soja II” hay que computarle factores recurrentes, como el ascendente pago de intereses de las Leliq, que ya representa el 11,6 % de la Base Monetaria cada treinta días; la cobertura del déficit fiscal con transferencias, que este mes podrían alcanzar a 470 mil millones de pesos, junto con las latentes intervenciones en el mercado secundario de deuda en pesos, con vencimientos en el mes en manos de privados estimados en 350 mil millones.

En Foco 2 – Vanessa Toselli y Paula González

El dato regional de la semana: En 15 de las 24 provincias mejoró la transparencia a nivel municipal (respecto a 2021)

En la región Pampeana, el índice promedio de transparencia alcanzó los 39 puntos, mejorando 10 puntos respecto de la situación del año 2021. A su interior, se observa que CABA sigue siendo la localidad más transparente del país. En cuanto a los cambios respecto del año anterior, se tiene que Córdoba y la Provincia de Buenos Aires fueron las que lograron mayores mejoras (entre 28 y 14 puntos) respecto de 2021.

Cuyo, resulta la segunda región en cuanto al nivel de transparencia, con una puntuación de 64 puntos, con mejora de 9 puntos respecto de 2021. Destaca el caso de San Juan, cuyos municipios mejoraron significativamente en el período, mientras que en Mendoza hubo un retroceso de 16 puntos en el promedio de las localidades consideradas. San Luis mantuvo el desempeño de sus municipios en torno a la región, mejorando en 9 puntos respecto de 2021.

En materia de transparencia sigue la región Noreste, con una puntuación promedio de 66 puntos (sobre 100), siendo Misiones la provincia con mejor performance en el año, en lo que hace a la evolución interanual. Por otro lado, Chaco y Corrientes lograron una mejora interanual de 8 puntos. Por el contrario, los municipios de Formosa (Ciudad de Formosa, Clorinda y Pirané) obtuvieron calificación 100 (el mínimo de transparencia registrado) en los ejes de Autoridades, Órganos de Gobierno, Rendición de Cuentas y Presupuesto.

La Patagonia argentina presentó un nivel de transparencia medio / medio-bajo, ya que en tres de las cinco provincias que la componen empeoró la situación respecto del año 2021. Los municipios de Río Negro fueron los más transparentes, logrando una puntuación promedio de 59 puntos, 17 mejor que el año 2021. Le sigue Tierra del Fuego, con una puntuación promedio de 71 en los municipios más poblados, con una mejora interanual de 9 puntos.

En la región Noroeste, la transparencia empeoró en 4 de las provincias que la componen; se mantuvo sin cambios en una de ellas (Jujuy) y mejoró solamente en La Rioja. En la provincia de Catamarca – donde se analizaron los municipios de San Fernando del Valle de Catamarca, Santa María y Valle Viejo – se registró una calificación de 100 (mínimo de transparencia).

Primicias Rurales

Fuente: IERAl

Y ahora…, ¿quién podrá ayudarme????

Y ahora…, ¿quién podrá ayudarme????

Escribe Susana Merlo

Buenos Aires, 1 de diciembre (PR/22) .- Recreando la frase del famoso Roberto Gomez Bolaño, “Chespirito”, en uno de sus sketches más conocidos, que antecedía a la irrupción del Chapulín Colorado, “Y ahora… ¿quién podrá ayudarme??”, hoy tal vez el campo necesitaría del famoso personaje ante la situación ya desesperante que se vive en cantidad de regiones, a causa de la prolongada sequía.

Fondo de reserva permanente de los distintos gobiernos que habitualmente apelaron a la producción agropecuaria para fondear los variados desfases económicos y financieros del país, tanto internos como internacionales, fueron muy pocas las veces que la cadena de la agroindustria, y más especialmente el primer escalón, los productores, recibieron ayudas efectivas oficiales en momentos de crisis.
En realidad, tampoco lo pidieron y, más vale, el reclamo histórico pasó mayoritariamente por reglas de juego clara, igualdad de trato con los restantes sectores, estabilidad, seguridad jurídica, respeto por la propiedad privada, etc. Es decir, nada del otro mundo, o que no sea la base mínima, corriente, para cualquier rubro productivo, e inversores, en los países “normales”, desde los emblemáticos “desarrollados”, hasta los más modestos, como buena parte de los vecinos del Mercosur que gracias a ese tipo de políticas, se fueron desarrollando y creciendo en las últimas décadas, despegándose cada vez más de la Argentina, y su estancamiento.
Sin embargo, mientras en los momentos críticos del país, siempre “el campo” pareció ser el que estaba más a mano, y al cual indefectiblemente se apelaba, en la situación inversa las ayudas en general se caracterizaron por lo magras, y por la demora en llegar, cosa que más de una vez ni siquiera se efectivizó.
Temas tan variados como la defensa (constitucional) de la propiedad privada, que recrudeció exponencialmente con los casos del sur del país y en los que muchos productores quedaron librados prácticamente a su suerte; o los feroces incendios del año pasado que desnudaron, una vez más, la falta de previsión, y preparación, del Gobierno nacional para afrontar estas situaciones y, mucho menos, para aplicar una ayuda efectiva tras los siniestros, son apenas dos de los casos recientes más fuertes, aunque hay muchos otros de inseguridad, de ataques a la propiedad privada, de postergación de obras y servicios públicos para poner a la población rural en un pie de igualdad con las zonas urbanas, y muchos ejemplos más.
El caso ahora es que tras 3 años de sequía, de una “Niña” que parece no querer irse, la situación general del campo hoy es desesperante, no solo en la agricultura y con el fuerte recorte que sufrirá la cosecha anual; sino también en la fruticultura, la ganadería, y el tambo que desploman sus producciones día a día, mientras que los costos de mantenimiento, en el caso de la hacienda, trepan a cifras extraordinarias con el agravante de la falta de algunos insumos por la restricción a las importaciones, y el aumento de otros esenciales, como los combustibles, directamente excluyentes si se quiere evitar, no ya la caída de la producción, sino directamente la mortandad de los animales, algo que comenzó a producirse.
Por supuesto que suponer que ahora se van a derivar partidas, para dirigirlas a una ayuda estratégica para el sector cuando, justamente, se está tratando de recaudar el máximo posible de lo que queda del último ciclo, es más parecido a un acto de voluntarismo, que a una posibilidad real.
Pero si no llueve, además, algo que los pronosticadores prevén ahora recién sobre el arranque del año próximo, encima de los daños extra que se acumulan con cada día de seca, está la posibilidad, para nada remota, de que se vuelvan a extender los incendios, igual que ocurrió el año pasado, aunque ahora ya no está la coartada de que “no se sabía”….
Por eso, sería interesante saber cual es el esquema oficial de previsiones, que pueda permitir que la producción continúe, aún después de semejantes pérdidas, las que van a repercutir tanto el año que está punto de comenzar, como en el 2024 cuando tendrá que hacerse cargo, el nuevo gobierno (sea del signo que fuere). 

Primicias Rurales

Fuente: Campo 2.0

El campo argentino, atrapado en “La doble Nelson”

El campo argentino, atrapado en “La doble Nelson”

Por Agustín Sánchez Sorondo, director de operaciones de Agrology.

Buenos Aires, 28 noviembre (PR/22) — El sector agropecuario está definido por dos tiempos que actúan en simultáneo: los biológicos, que a su vez están inmersos en variables económicas y política. Esto convierte al campo en un negocio muy interesante, amado, complejo y demandante, en el que existen muchos factores que escapan del control del productor y que terminan incidiendo en el famoso margen bruto por hectárea.

En esa línea, las condiciones de la campaña 2022-2023 se parecen mucho a una técnica usada en la lucha libre y conocida popularmente como “La Doble Nelson”, una posición en la cual el ejecutor inmoviliza al rival para causarle dolor e inducirlo a la rendición, trabándole el cuello, la muñeca y un brazo. Así se siente hoy el productor agropecuario argentino, acorralado por variables macroeconómicas, políticas y climáticas que no puede manejar y que ponen a su rentabilidad en una situación asfixiante.

Las dos campañas previas al 2022-2023 habían sido de buenos rindes y costos directos competitivos, lo cual generó precios de alquileres en alza. Los productores siguieron apostando al contexto internacional favorable y los buenos precios de los commodities, entendiendo que estos dos factores ayudarían a solventar los costos sin mayores problemas.

Pero en el horizonte se asomó la tormenta perfecta. Así como el mundo nos ofrece precios de commodities en alza post pandemia, otras variables como la guerra de Ucrania, los problemas logísticos internacionales y el disparo del precio de fertilizantes (insumo clave en el agro argentino), entre otras circunstancias, comenzaron a comprimir cada vez más el Margen Bruto por hectárea.

Como si fuera poco, el clima no ayudóLas lluvias acumuladas a noviembre de 2022 llegan a tan solo un 45% del promedio histórico para la zona productora del país. Los cultivos de fina (Trigo y Cebada) en casi toda la zona productiva están comprometidos. La campaña pasada, la bolsa de Cereales de Rosario pronosticó en esta fecha 23 millones de toneladas, y este año llevamos tan solo 11.8 millones de toneladas, es decir, la mitad.

Cuando nos preguntamos cuánto afecta la lluvia en esta época, podemos tomar la siguiente regla lógica. En los lugares donde llovió 30 mm, se puede asumir que ese cultivo podrá mejorar 500 kg/ha. A precios de hoy, equivale a una sobre facturación entre 150 a 180 usd/ha (aproximadamente 5 usd el mm de agua). Es evidente que las lluvias juegan un papel decisivo sobre los márgenes.

Analizando los datos de Agrology, la comunidad que aglomera a más de 5 millones de hectáreas agrícolas en Argentina, el productor promedio invirtió en esta campaña 600 usd/ha para el trigo y cebada en insumos y labores, siendo el fertilizante el insumo más importante, llegando a los 350 usd/ha. Si a esa inversión le agregamos un alquiler promedio de 300 usd/ha, más un costo de cosecha de USD 60/ha llegamos a unos costos directos de 960 usd/ha. Tomando el precio de Trigo a 300 usd/tn, el productor debe tener un rendimiento de 3.200 kilos/ha para cubrir sus gastos directos (lo llamamos rinde de indiferencia).

Los primeros datos de rendimiento promedio en Agrology están rondando los 2000 kilos/ha, y más de 50.000 hectáreas que están siendo pastoreadas o quemadas porque directamente no pueden cosecharse. Sale más caro cosechar que el rendimiento que se puede obtener.

En el siguiente gráfico puede observarse la evolución de la relación Insumo – Producto entre el precio de la urea y el precio del trigo, fuente de la comunidad Agrology de los 3 últimos años, y claramente notamos que este año llegamos a la siembra con la peor relación de la historia (con picos de 4,5), y aunque ahora notemos ciertas mejoras, la falta de precipitaciones termina acentuando esta problemática. Tomamos al fertilizante por su alto peso especifico en los costos directos.

 
 

Para resumir, el productor argentino no controla precio de venta, no controla precio de compra, solo puede ser eficiente en la producción. Pero el año que no llueve y sin amortiguadores de parte del Estado, el negocio queda muy comprometido, no todos lo resisten y los más chicos son los más perjudicados. Es por eso que este año el campo argentino fue víctima de La Doble Nelson, en un contexto donde encima la siembra gruesa viene muy retrasada en avance y las perspectivas de lluvias para las próximas semanas tampoco son muy alentadoras.

Primicias Rurales

El 2022 está dejando en evidencia todo lo bueno, lo malo y lo feo de la economía argentina

El 2022 está dejando en evidencia todo lo bueno, lo malo y lo feo de la economía argentina

Jorge Vasconcelos jvasconcelos@ieral.org

Buenos Aires, 8 noviembre (PR/22) — La Argentina necesitó once años para superar el récord de exportaciones de 2011, y lo está logrando en 2022, con un estimado de ventas al exterior de 89,0 mil millones de dólares, pero lo está haciendo no por volumen sino por extraordinarios precios internacionales y, pese a esto, el Banco Central está terminando el año sin haber podido recuperar reservas externas, con un valor neto que a diciembre podría estar en 3,0 mil millones de dólares, equivalente a medio mes de importaciones.

Hace años se había descubierto el potencial de Vaca Muerta, y esto queda en evidencia ahora que retornan las inversiones a Neuquén, por lo que el incremento de la producción de gas y petróleo del país habrá de superar el 10 % interanual este año, pero la falta de reglas de juego apropiadas ha demorado todo el proceso, por lo que en 2022, por la suba de precios internacionales, estaremos batiendo el récord de importaciones energéticas, con una cifra del orden de los 12,0 mil millones de dólares.

En cada pliegue de la economía del país es posible encontrar valiosos ejemplos de todo lo que se podría hacer para progresar y prosperar y, al mismo tiempo, de todo lo que impide que se aprovechen las oportunidades.

De un modo u otro, la economía argentina está atrapada en un statu quo por el que aparece condenada al estancamiento, con exportaciones que no despegan, salvo cuando hay buenos precios internacionales y con un mercado interno que sólo puede crecer de modo vegetativo, al ritmo de la variación de la población.

En la década de estanflación iniciada a fin de 2011, se intentó utilizar el gasto público de las tres jurisdicciones (nación, provincias y municipios) como instrumento de crecimiento, pero el fracaso de este enfoque se percibe en los dos extremos, con una tasa de pobreza que estará terminando el año en torno al 38%, e indigencia en el 10 % y, por el otro lado, con el grueso de las actividades productivas agobiadas por los impuestos y las regulaciones.

Al haberse superado los límites del gasto público financiable en forma genuina, se ha cristalizado una macroeconomía sumamente inestable, ya que el déficit fiscal ha llevado a endeudamiento, pérdida del crédito externo y emisión monetaria. El estado pasó a buscar atajos para financiarse y aparecieron los cepos al cambio y al comercio exterior, que permiten a los gobiernos “cazar en el zoológico” los pesos atrapados e intentar “durar” con trabas a exportaciones e importaciones que intentan disimular la pérdida de competitividad del país.

 

Primicias Rurales

Fuente: IERAL Fundación Mediterránea

 

 

Y ahora…, ¿quién podrá ayudarme????

¿Ajuste por precio, o por cantidad?

Escribe Susana Merlo

Buenos Aires, 1 de noviembre (PR/22) .- ¿Ajuste por precio, o por cantidad? Es la pregunta del millón para la próxima cosecha. Es que al margen de lo que ocurra en la Argentina con los cultivos, y los negativos efectos de la sequía, ahora es el mundo en general, y nuestros compradores en particular, los que también están sufriendo los efectos de una recesión cuyos alcances aún son indefinidos.

Es cierto que aunque menores a los máximos de hace algo más de un año, los valores que aún se pagan por los granos están todavía por sobre la media, pero también vale reconocer que los costos de producción crecieron casi en forma proporcional.

Por otra parte, fue la singular caída de lo stocks lo que le dio sostén a aquellos precios, y se sabía que cuando comenzaran a entrar mejores cosechas, tales valores se iban a ir normalizando.

Por supuesto que en medio apareció la pandemia, que en su primer año demolió la demanda, y cuando esto comenzaba a normalizarse irrumpió una inexplicable guerra entre Rusia y Ucrania que alteró el estratégico comercio en el Mar Negro, además del hecho para nada menor de que el conflicto es entre dos de los principales productores de trigo y girasol.

Así las cosas, la economía mundial comenzó a acusar recibo de los terribles costos que implicó el Covid para todo el mundo, y la emisión forzosa que conllevó la enfermedad, que derivó en un fuerte salto inflacionario mundial que aún no se sabe ni cuando, ni como terminará.

¿Por qué está breve y simplificada síntesis?, porque hay que tener absolutamente claro que hay menos plata en el mundo (en realidad, hay más plata, pero con menor valor) y que, por lo tanto, si no se produce otro hecho inesperado, es probable que las cotizaciones de los productos vayan bajando paulatinamente, siempre con cierto sostén, porque aún falta para la recomposición de los stocks mundiales.

Ahora bien, no es fácil tratar de definir un panorama hoy en plena cosecha estadounidense, una de las más importantes del mundo, y que también sufrió algunos daños por el clima. Sin embargo, pareciera que esos fueron algo menores a los previstos hace 2-3 meses atrás, lo que constituye un factor bajista.

Sin embargo, los problemas de clima en Sudamérica, y más aún, el reciente empeoramiento de la situación en el Mar Negro, son alcistas, lo que seguramente se irá comprobando en los próximos días.

Es que ante el refortalecimiento de la posición ucraniana, y el retroceso de las fuerzas soviéticas, el presidente ruso Vladimir Putin acaba de denunciar el acuerdo que permitía la circulación alimentaria, especialmente de granos y sus derivados por el Mar Negro, lo que seguramente volverá a tensar la situación de los mercados, a pesar del debilitamiento relativo que está registrando la demanda internacional.

Para completar el complejo panorama, habrá que ver cuál es el accionar de Brasil, el principal socio del Mercosur y comprador de Argentina, a partir del nuevo periodo Presidencial de Lula Da Silva.

De hecho, ya se sabe que en esta campaña el país vecino comprará trigo de Estados Unidos, probablemente de Canadá, y también de Rusia, lo que deja expuesto el fracaso de la cosecha argentina de trigo, y el deterioro irreversible que le provocó la sequía de este año.

Ahora bien, aunque es cierto que en esta campaña 22/23 la cosecha local va a fracasar limitando sensiblemente el tonelaje de exportación, que pasará en los próximos ciclos?, Brasil volverá a la Argentina, o aprovechará para mantener la diversificación de su oferta dejando de lado las preferencias Mercosur???.

Para los productores argentinos, en plena campaña y momento de decisiones, las perspectivas de corto y mediano plazo son cada vez más dudosas. Para colmo, la cosecha de la gruesa ya se va a hacer en tiempo de descuento de las PASO ( si se hacen), y a muy pocos meses de las presidenciales, cuando habitualmente el “ populismo” está en todo su apogeo….

En estas condiciones, hay algún otro sector que se anime a enterrar dólares por seis meses o un año???

 

 

Primicias Rurales

Fuente: Campo2.0

El campo no va a aceptar ningún impuesto más

El campo no va a aceptar ningún impuesto más

Por Alfredo De Angeli

El campo sigue siendo un núcleo de extracción y no hay de parte del Gobierno una disminución de los impuestos sino un aumento del excesivo gasto público.El campo sigue siendo un núcleo de extracción y no hay de parte del Gobierno una disminución de los impuestos sino un aumento del excesivo gasto público.NA

Buenos Aires, 31 octubre (PR/22)Siempre estaremos en contra de las mal llamadas “retenciones”, que son derechos a las exportaciones. Si comparamos con países limítrofes, ninguno los cobra. Esta medida es injusta pues no se trata de un impuesto sino de una confiscación ya que, aún habiendo cosechas escasas, el gobierno retiene una parte importante y muchas veces no se terminan cubriendo ni siquiera los gastos.

El campo sigue siendo un núcleo de extracción y no hay de parte del Gobierno una disminución de los impuestos sino un aumento del excesivo gasto público. El campo no va a aceptar ningún impuesto más y Juntos por el cambio, tampoco.

En la Cámara de Diputados logramos impedir la votación del artículo que se delegaban facultades al gobierno para tomar medidas con respecto a los derechos de exportación. En tanto, el Gobierno está imposibilitado de seguir aumentando impuestos y aplicando retenciones al sector agropecuario.

Escrito por Alfredo De Angeli para Noticias Argentinas

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