Este rincón de Río Negro deslumbra con aguas calmas, arena clara y una serenidad absoluta. Es la opción ideal para una escapada inolvidable fuera de temporada en el sur argentino.
Buenos Aires, viernes 21 agosto (PR/26)– Aunque el verano todavía queda lejos y el frío se hace sentir en la Ciudad de Buenos Aires, el sur de nuestro país esconde destinos increíbles para una escapada totalmente diferente y reparadora.
En plena provincia de Río Negro, dentro de la Península Villarino y muy cerca de Las Grutas, se oculta Punta Perdices. Conocida por muchos como el “Caribe argentino”, enamora con sus espectaculares aguas turquesas y arenas blancas.
Durante años fue un rincón secreto, frecuentado solo por pescadores y trabajadores de San Antonio Este. Sin embargo, hoy cautiva a quienes buscan mucha tranquilidad y prefieren escapar de las multitudes.
Un paisaje natural único en la Patagonia
Su verdadera magia reside en la forma en que el mar avanza suavemente sobre la costa, creando un espejo de agua completamente calmo, poco profundo y sin oleaje.
Este fenómeno genera una sensación mágica: el agua parece brotar del suelo, regalando un deslumbrante contraste entre los tonos turquesas de la orilla y el azul profundo del horizonte.
La costa de arena clara tapizada de conchillas completa una postal increíble que, aun en otoño o invierno, conserva intacto su encanto y potencia su incomparable paz y serenidad.
El lugar mantiene la esencia indómita de la Patagonia agreste, con vastas extensiones, vegetación baja y la meseta de fondo. Como es un área con poca urbanización, conviene llevar provisiones o comer en su parador local.
Cómo planificar el viaje desde Buenos Aires
Para viajar en auto, se deben recorrer entre 1.050 y 1.100 kilómetros por la Ruta Nacional 3 hacia el sur, tomando luego la Ruta Provincial 1 y un tramo final de ripio. La travesía demanda alrededor de 13 horas de viaje.
Si se opta por ir en avión, hay que volar a los aeropuertos regionales más cercanos y luego combinar con vehículo. De todos modos es imprescindible contar con un auto propio o alquilado para concretar el tramo final hacia la playa.
Villa Logüercio es un encantador rincón bonaerense de 400 habitantes, con mucha tranquilidad
Villa Logüercio, un destino imperdible de Buenos Aires para ir a pescar.
Buenos Aires, jueves 20 agosto (PR/26)– Hay pueblos que parecen detenidos en el tiempo y encuentran en la naturaleza su mayor atractivo.
Villa Logüercio, en el partido bonaerense de Lobos, es uno de ellos. Ubicada a sólo 115 kilómetros de la Ciudad de Buenos Aires, esta pequeña localidad de unos 400 habitantes se transformó en uno de los destinos favoritos para quienes buscan una escapada de fin de semana entre lagunas, pesca y paisajes rurales.
Aunque hoy es reconocida por la tranquilidad de sus calles arboladas y por las jornadas de pesca del pejerrey, su historia comenzó de una manera poco habitual. El origen de la villa está directamente relacionado con una prohibición que cambió el destino de la costa de la Laguna de Lobos hace más de ocho décadas.
Según supo la Agencia Noticias Argentinas, en 1942 cesó la actividad comercial sobre los terrenos de la margen noroeste de la laguna. Esa decisión impulsó la compra de esas tierras a la familia Logüercio para crear el Club de Pesca Lobos, un proyecto que terminaría convirtiéndose en el motor del desarrollo turístico y urbano de la zona.
De un club de pesca al nacimiento de un pueblo
Alrededor del club comenzó a tomar forma el futuro de Villa Logüercio. A partir de 1950 empezaron a venderse lotes de aproximadamente 800 metros cuadrados y se abrió la avenida Costanera, mientras que en 1952 Aydeé Durán, sobrina y heredera del médico Vicente Logüercio, impulsó el loteo de unas 250 hectáreas ubicadas entre la costa de la laguna y las vías del ferrocarril.
La forestación con eucaliptos, sauces, pinos y álamos le dio identidad al paisaje, mientras que el trazado urbano respetó la forma curva de la costa. Poco después llegó otro hecho decisivo: la creación de la parada ferroviaria Fortín Lobos, del Ferrocarril Roca, que facilitó el acceso de visitantes y favoreció el crecimiento de la villa.
Con el paso de las décadas, las tradicionales casas de fin de semana convivieron con comercios, hospedajes, pescadores y prestadores turísticos hasta conformar una comunidad estable que hoy ronda los 400 vecinos, aunque cada fin de semana recibe a miles de visitantes.
La Laguna de Lobos, el gran imán turístico
El principal atractivo de Villa Logüercio sigue siendo la Laguna de Lobos, un espejo de agua de unas 800 hectáreas considerado uno de los mejores escenarios para la pesca deportiva del pejerrey en la provincia de Buenos Aires.
Además del pejerrey, sus aguas albergan especies como tarariras, bogas, carpas, bagres, lisas, dientudos y mojarras. La diversidad de peces convierte al lugar en un clásico para los aficionados a la pesca embarcada y de costa.
La Laguna de Lobos, una de las más importantes de la provincia de Buenos Aires.
La laguna también forma parte del inventario de Humedales de Latinoamérica, gracias a sus características naturales y a la biodiversidad que alberga. Entre juncales y vegetación ribereña pueden observarse numerosas aves silvestres y otras especies propias del ecosistema pampeano.
Uno de los secretos para conservar la riqueza ictícola del lugar es la estación hidrobiológica instalada en la villa, donde cada año se crían y siembran alrededor de 500.000 alevinos de pejerrey, contribuyendo a mantener el recurso pesquero.
Qué hacer en Villa Logüercio
Más allá de la pesca, el pueblo invita a recorrer la avenida Costanera, disfrutar de la Plaza Doctor Vicente Logüercio y visitar la pequeña Capilla Santa Isabel. También suele funcionar una feria de artesanos que reúne productos regionales y trabajos de emprendedores locales.
Otro clásico es hacer una parada en la panadería artesanal Quimey Quipan, famosa por sus panes de campo, churros y picarones, una tradición para quienes visitan la laguna durante los fines de semana.
Villa Logüercio, un remanso de tranquilidad a 2 hs. de CABA.
Las calles de tierra, la abundante arboleda, los jardines y el ritmo pausado completan el encanto de una localidad que integra el programa Pueblos Turísticos de la provincia de Buenos Aires y que conserva intacta su esencia rural.
Cómo llegar desde CABA
Villa Logüercio se encuentra a unos 115 kilómetros de la Ciudad de Buenos Aires. El acceso más sencillo es por la Autopista Ezeiza-Cañuelas, continuar por la Ruta Nacional 205 hasta la ciudad de Lobos y seguir hacia el acceso a la Laguna de Lobos, ubicado a la altura del kilómetro 111,5.
El viaje demanda alrededor de dos horas y convierte al pueblo en una excelente alternativa para una escapada de un día o un fin de semana, combinando historia, naturaleza y uno de los mejores pesqueros de la provincia.
La propuesta no sólo destaca por sus platos impecablemente logrados, sino por la cautivante historia de vida y el espíritu emprendedor que hay detrás de sus puertas.
Buenos Aires, jueves 20 agosto (PR/26) – – En el corazón de Carmelo, muy cerca del puerto y en un punto estratégico para dar la bienvenida o despedir la ciudad, existe un rincón gastronómico que rompe con la rutina.
Se trata de Nido, un restaurante creado por Verónica y Miguel, una pareja joven oriunda de Colonia que transformó su pasión por la cocina en un espacio cálido, auténtico y de altísimo nivel.
La propuesta no solo destaca por sus platos impecablemente logrados y su cuidada selección de vinos de la zona, sino por la cautivante historia de vida y el espíritu emprendedor que hay detrás de sus puertas.
De la aventura en Nueva Zelanda a crear un concepto único
La travesía de los fundadores es digna de una novela de viajes y superación:
El salto al exterior: Buscando un nuevo desafío profesional, la pareja emigró a Nueva Zelanda. Tras un breve paso por la cosecha de kiwis, Miguel se abrió camino en la cocina de un restaurante y Verónica en el salón.
Años de aprendizaje global: A la experiencia neozelandesa le sumaron cinco años de recorrido por la gastronomía de España y otros rincones del mundo, absorbiendo técnicas, ingredientes y secretos de la cocina internacional.
El regreso para «armar el nido»: Cuando decidieron formar una familia y tras la llegada de su hijo, eligieron volver a sus raíces para construir su propio «nido». De esa búsqueda de calidez, refugio y contacto con la naturaleza nació el nombre y la identidad del restaurante.
Un jardín de invierno entre árboles y detalles cuidados
Nido ocupa una casona antigua. Con ingenio, paciencia y trabajo artesanal, la pareja la refaccionó por completo. Tras el primer año, convirtieron la zona al aire libre en un encantador jardín de invierno con árboles reales en su interior, logrando que los comensales se sientan en un entorno natural y sumamente acogedor.
Bajo la sonrisa atenta y la mirada dedicada de sus dueños, el personal brinda un servicio donde la premisa fundamental es hacer sentir al cliente como en casa.
La propuesta gastronómica: clásicos con identidad y platos del mundo
A diferencia de las opciones más tradicionales de la zona, Nido se anima a ir más allá con una carta dinámica que equilibra tradición e innovación:
Especiales del Mundo: Inspirados en sus viajes, ofrecen delicias como Arepa de Pollo, Wok Asiático, Risotto Fungi o Lasagna de Berenjenas. «No queríamos que la gente se pierda estos sabores por miedo a probar algo nuevo», señalan sus dueños.
Clásicos con identidad y pastas caseras: Platos bien locales pero con un sello propio, desde la Milanesa Nido (con queso azul, panceta y cebolla caramelizada) y el Chivito Batta, hasta Sorrentinos de Cordero al Vino Tinto.
Opciones fuera de carta: Todos los fines de semana presentan sugerencias exclusivas para que los clientes frecuentes siempre encuentren una propuesta diferente para probar.
Ubicación y datos de interés
Ubicación: A pocos metros del Puerto de Carmelo, Uruguay, ideal para visitar al arribar o antes de emprender el viaje de regreso.
Propuesta: Gastronomía internacional, pastas caseras, carta de vinos locales y coctelería.
Destacado: Opciones sin gluten, vegetarianas y menú infantil.
Dirección: 12 de Febrero 353 (esq. Uruguay), Carmelo, Departamento de Colonia, Uruguay. (A metros del Puerto de Carmelo).
WhatsApp / Reservas: +598 99 261 163
Instagram oficial: @nido.carmelo
Horarios: Abierto de miércoles a lunes (almuerzos y cenas).
Un viaje de apenas 170 kilómetros conecta bodegas centenarias, casas de entramado de madera y algunos de los pueblos más fotografiados de Francia. La versión corta, de unos 45 kilómetros con base en Colmar, alcanza para enamorarse del paisaje alsaciano.
Buenos Aires, miércoles 19 agosto (PR/26)–Hay rutas que se recorren con el acelerador a fondo y otras que piden justo lo contrario: bajar la velocidad y dejarse sorprender. La Ruta del Vino de Alsacia, en el noreste de Francia, pertenece claramente al segundo grupo. Son más de 170 kilómetros entre Marlenheim y Thann, al pie de los montes Vosgos.
El camino atraviesa 119 localidades vitivinícolas y 51 grandes viñedos, los llamados grand crus. Pero lo que de verdad detiene el auto en cada esquina son los pueblos: postales vivas que parecen sacadas de un cuento de hadas.
Un camino con más de siete décadas de historia
Esta ruta fue inaugurada en 1953 y es una de las más antiguas de Francia. Recorrerla entera exige varios días de viaje, pero existe una versión concentrada, mucho más accesible para una escapada corta.
Plaza principal en Eguisheim, Alsacia, con una estatua del Papa León IX
Con base en Colmar, se puede armar un circuito de unos 45 kilómetros que pasa por Eguisheim, Kaysersberg, Riquewihr, Ribeauvillé y Bergheim. Las distancias entre pueblos casi nunca superan los 15 kilómetros.
El verdadero desafío no es logístico, sino emocional: cada pueblo compite con el anterior en belleza, y las ganas de quedarse más tiempo del previsto aparecen apenas se pisa el primero de ellos.
Pueblos que parecen sacados de un cuento
La primera parada, a solo siete kilómetros de Colmar, es Eguisheim, cuyas calles forman círculos concéntricos alrededor de un antiguo castillo. Integra la prestigiosa lista de Los Pueblos Más Bonitos de Francia.
A veinte minutos aparece Kaysersberg, elegido pueblo favorito de los franceses en 2017. Su puente fortificado de 1514, las casas de entramado de madera y las ruinas del castillo justifican de sobra la parada.
Vista aérea de Kaysersberg, localidad con castillo y viñedos en Alsacia
Después llega Riquewihr, con murallas, torres y un casco medieval extraordinariamente conservado. Cinco kilómetros más adelante espera Ribeauvillé, dominado por tres castillos, y a poca distancia, Bergheim, rodeado de murallas y elegido pueblo favorito de Francia en 2022.
Bodegas que atesoran siglos de tradición
En Eguisheim puede visitarse Wolfberger, una bodega histórica con toneles centenarios. Cerca de Kaysersberg funciona Domaine Weinbach, fundada en 1612 por monjes capuchinos y considerada uno de los nombres emblemáticos del vino regional.
Viñedos y villa de Riquewihr en Alsacia
En pleno centro de Riquewihr está Famille Hugel, viticultores desde 1639, cuyas bodegas conservan un tonel de 1715 todavía en uso. Y en Ribeauvillé, con reserva previa, se puede conocer Maison Trimbach, fundada en 1626.
Cuándo ir y qué tener en cuenta
El mínimo razonable para hacer esta ruta son dos días, aunque tres permiten sumar Colmar, Hunawihr o alguna caminata entre viñedos sin apuro.
La primavera y el inicio del otoño ofrecen el mejor clima y paisaje. En diciembre llegan los mercados navideños, pero también las mayores aglomeraciones del año.
Calle del General de Gaulle en el pueblo medieval de Riquewihr, uno de los más bonitos de Francia
Para las catas conviene reservar con anticipación, sobre todo en las bodegas más pequeñas, y dejar siempre a una persona sobria al volante. Al fin y al cabo, el riesling, el gewürztraminer, el pinot gris y el crémant saben bastante mejor sin apuro.
Ya están a la venta las entradas del tradicional evento bonaerense que reúne a miles de visitantes
La Fiesta del Salame Quintero se realiza todos los años en Mercedes, Buenos Aires.
Buenos Aires, miércoles 19 agosto (PR/26) — La ciudad bonaerense de Mercedes confirmó la realización de la 51.ª Fiesta Nacional del Salame Quintero, que se desarrollará del 11 al 13 de septiembre en el Parque Municipal Independencia, con una propuesta que incluirá gastronomía regional, espectáculos musicales y actividades para toda la familia.
Durante las tres jornadas, el predio reunirá a productores de salame quintero, patios gastronómicos, puestos de artesanos y artistas locales y nacionales en uno de los eventos gastronómicos más convocantes de la provincia de Buenos Aires.
La celebración volverá a poner en valor una de las tradiciones gastronómicas más representativas de Mercedes, ciudad considerada la capital del salame quintero por la elaboración artesanal de este reconocido chacinado.
Según confirmó la Agencia Noticias Argentinas, la venta anticipada de entradas ya se encuentra habilitada a través de la plataforma oficial del evento, junto con las promociones y tarifas previstas para cada jornada.
Durante los tres días que dura la Fiesta del Salame Quintero, los productores locales exponen sus chacinados.
La principal atracción artística de esta edición será la presentación de Los Palmeras, que encabezarán la programación musical del escenario principal junto a otros artistas que serán anunciados en las próximas semanas.
Cómo será la venta de entradas y cuáles son los precios
Los organizadores dispusieron distintas modalidades de acceso para quienes deseen asistir a la fiesta:
Entrada anticipada: $6.000 (válida para cualquiera de los tres días).
Promoción 4×3: $18.000.
Viernes 11 de septiembre: entrada libre y gratuita.
Sábado 12 de septiembre: $10.000.
Domingo 13 de septiembre: $8.000.
Jubilados: $5.000.
Personas con Certificado Único de Discapacidad (CUD): ingreso gratuito.
Estacionamiento para automóviles: $4.000.
Estacionamiento para colectivos: $10.000.
Además de la oferta gastronómica, el predio contará con una gran carpa de productores, puestos de embutidos, quesos y productos regionales, un paseo de emprendedores, patio gastronómico y propuestas recreativas para toda la familia.
La Fiesta del Salame Quintero, un clásico mercedino.
La Fiesta Nacional del Salame Quintero nació en 1975 para reconocer el trabajo de las familias productoras de Mercedes y preservar una tradición heredada de los inmigrantes italianos que comenzaron a elaborar estos chacinados en las quintas de la ciudad.
Con el paso de los años, el encuentro se consolidó como uno de los principales eventos gastronómicos de la provincia de Buenos Aires y convoca a más de 60.000 visitantes en cada edición.
Mercedes se encuentra a unos 105 kilómetros de la Ciudad de Buenos Aires y es reconocida por la elaboración artesanal del salame quintero, preparado con carne de cerdo, carne vacuna y panceta, siguiendo recetas transmitidas de generación en generación.
Partió desde el fin del mundo con una promesa extrema y hoy está a un paso de cumplirla. Sin subirse jamás a un vehículo, este ex soldado británico ya recorrió más de 49.000 kilómetros e incluso nadó un mar entero para no romper su récord.
Buenos Aires, martes 18 agosto (PR/26)–En noviembre de 1998, el ex paracaidista británico Karl Bushby comenzó una travesía titánica desde Punta Arenas, Chile. Su objetivo era volver a su hogar en Hull, Inglaterra, moviéndose únicamente por sus propios medios físicos.
Así nació la bautizada Expedition Goliath, un desafío colosal que lo llevó a cruzar caminando la Patagonia, atravesar la selva del Tapón del Darién y remontar todo el continente americano hasta llegar al Ártico.
En el invierno de 2006 logró una hazaña heroica al cruzar el helado Estrecho de Bering a pie sobre placas de hielo. Sin embargo, tras sumar 49.110 kilómetros y más de 75 millones de pasos, el camino le reservaba pruebas aún más duras.
Nadar 288 kilómetros para defender una regla inviolable
A lo largo de casi tres décadas, el viaje planeado para doce años se extendió por visados denegados, tensiones geopolíticas y la reciente pandemia. Pero Bushby jamás contempló la opción de rendirse ni de tomar un atajo.
El obstáculo más insólito ocurrió en 2024, cuando la geopolítica le cerró el paso por Rusia e Irán. Ante el bloqueo para avanzar desde Kazajistán, el ex militar tomó una decisión increíble: cruzar el Mar Caspio nadando.
Durante 31 días agotadores, nadó una distancia de 288 kilómetros. Solo abordaba una embarcación de apoyo para comer y dormir, garantizando que cada metro del trayecto fuera completado con su propio esfuerzo físico.
El tramo final hacia la meta histórica
Hoy, tras atravesar países como Turquía, Bulgaria, Rumanía y Eslovaquia, Karl avanza a buen ritmo por Europa. Se encuentra a menos de 900 kilómetros de cumplir su meta tras haber completado el 98% del trayecto.
Su objetivo inmediato es alcanzar la ciudad de Calais, Francia, durante 2026. Allí se enfrentará al último gran desafío geográfico de su vida: el cruce del Canal de la Mancha para pisar suelo británico.
Estuvo casado en la década de 1990 con una mujer llamada Angela, con quien tuvo un hijo llamado Adam, pero el matrimonio terminó en 1995.
El último gran obstáculo
Actualmente se encuentra en la recta final en Europa Occidental y su meta es llegar a su ciudad natal, Hull, en Inglaterra, en septiembre de 2026. Sin embargo, se enfrenta a un desafío geográfico crucial en sus últimos kilómetros: el Canal de la Mancha.
Para cruzarlo sin romper su regla estricta de no usar ningún transporte motorizado, tiene dos opciones:
El Eurotúnel: Bushby solicitó permiso oficial para cruzar a pie a través del túnel de servicio (reservado para mantenimiento), pero las autoridades del túnel rechazaron recientemente su petición.
Nadar el canal: Al no tener autorización para el túnel, contempla seriamente la peligrosa opción de nadar los casi 34 kilómetros que separan a Francia de Inglaterra. Ya hizo algo similar en 2024 cuando nadó 300 kilómetros para cruzar el Mar Caspio y evitar fronteras conflictivas.
Una vez que logre llegar a suelo británico, sólo le quedará caminar el último tramo hacia el norte hasta la puerta de la casa de su infancia.
Karl ya solicitó un permiso especial para cruzar caminando a través del Eurotúnel. Al no recibir la autorización formal, el aventurero asegura que nadará los 33,7 kilómetros de mar para cerrar su promesa intacta.