Ricas recetas con carne vacuna para el frío

Ricas recetas con carne vacuna para el frío

El sitio Yo amo la Carne argentina del Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina nos regala recetas ideales para el frío que ya comenzó

Bife a la criolla tope de gama

Un plato argentino especial para el invierno

 

Descripción

Cuando el frío se instala y la cocina se convierte en refugio, el Bife a la criolla se reafirma como uno de los grandes platos del invierno. Esta versión eleva la receta tradicional al elegir un corte emblemático: el bife de chorizo, más asociado a la parrilla pero igualmente expresivo en una cocción lenta.

 

El bife de chorizo proviene del lomo ancho del animal, ubicado en la parte superior del cuarto trasero, a lo largo del dorso. Es un corte con buena infiltración de grasa, lo que le da jugosidad y sabor profundo.

A diferencia de otros cortes, el bife de chorizo tiene fibras más tiernas y una textura naturalmente suave. En la olla, esa grasa se funde lentamente, enriqueciendo el conjunto sin necesidad de agregados extra.

La preparación respeta la lógica criolla: capas de carne, cebolla, tomate, morrón y papas, condimentadas con sal, pimienta y laurel. El secreto está en el fuego bajo y el tiempo, que permiten que el bife de chorizo libere su sabor y se integre con las verduras.

El resultado es un plato más untuoso, con una profundidad distinta: la grasa del corte aporta cuerpo al jugo y redondea cada bocado.

Elegir bife de chorizo para un plato de olla es, en cierto modo, romper una costumbre. Pero también es una forma de reinterpretar la cocina de invierno con un guiño a la parrilla, ese otro gran símbolo argentino.

Porque al final, el bife a la criolla sigue siendo lo mismo: una olla que abriga, una receta que reúne y un sabor que no entiende de estaciones… aunque en invierno, se disfrute más.

Estofado de costillas con ñoquis

Hay días en los que no se escatima. Se cocina con amor, con tiempo y con un mantra claro: la vida es una sola y hay que darlo todo. Este estofado de costillas con ñoquis caseros es exactamente eso.

Descripción

Costillitas que se desarman, una salsa profunda llena de sabor y unos ñoquis bien caseros, hechos con paciencia y mucho queso. Un plato bien argentino, contundente y sin vueltas, ideal para sentarse a la mesa y disfrutar sin apuro.

Ingredientes

 

Para el estofado:

 

Costillas de carne bien carnosas, cortadas en trozos

Aceite

Sal y pimienta

Cebolla

Puerro

Zanahoria

Pimiento rojo

Ajo

Laurel

Vino tinto (cantidad generosa)

Tomate triturado

Caldo (opcional, si no se usa vino)

 

Para los ñoquis:

 

Agua

Manteca

Sal

Harina

Queso rallado

Perejil picado

Huevos

Preparación

Arrancamos con el estofado

En una olla con un poco de aceite, dorar bien las costillas con sal hasta que tomen ese color dorado espectacular. La idea es sellarlas para que se forme la costrita. Una vez listas, retirarlas y reservar.

 

La base del sabor

 

En la misma olla, sumar cebolla, puerro, zanahoria, pimiento rojo, ajo y laurel. Dejar que los vegetales se ablanden unos minutos y larguen todo su perfume.

Todo junto y a fuego bajo

Volver a incorporar las costillas, salpimentar y agregar las especias que más te gusten. Sumar bastante vino tinto y tomate triturado. Si no usás vino, reemplazalo por caldo. Tapar, bajar el fuego y dejar cocinar lento, más de una hora, hasta que la carne esté bien tierna.

 

Los ñoquis caseros

 

En una olla, llevar a hervor agua con manteca y sal. Cuando hierva, agregar la harina de golpe y mezclar con fuerza hasta formar un bollo. Cocinar un minuto más y pasar a un bowl.

Queso, huevos y paciencia

Cuando la masa esté tibia, agregar queso rallado y perejil. Luego incorporar los huevos de a uno, mezclando bien cada vez. Al principio parece que no se va a unir, pero hay que tener fe: queda una masa elástica, tipo chicle.

 

A formar los ñoquis

 

Pasar la masa a una manga y, sobre agua hirviendo, ir largando choricitos y cortarlos con cuchillo mojado. Cuando flotan, están listos. Pasarlos a agua fría para cortar la cocción.

 

Momento final

 

El estofado ya está en su punto, bien espeso y lleno de sabor. Servir los ñoquis, salcear con ganas, embadurnar todo sin culpa y llevar directo a la mesa.

Mel Gibson concluye el rodaje de ‘La Pasión de Cristo: Resurrección’: con presupuesto récord y audacia fílmica

Mel Gibson concluye el rodaje de ‘La Pasión de Cristo: Resurrección’: con presupuesto récord y audacia fílmica

El cineasta ha culminado una filmación épica que divide la historia en dos entregas y que supuso el relevo de Jim Caviezel por el finlandés Jaakko Ohtonen

España, sábado 9 mayo (PR/26) — Mel Gibson lo ha vuelto a hacer. Con la rotundidad de quien no teme al juicio del mundo, el cineasta ha clausurado el rodaje en Italia de la que ya es, por derecho propio, la producción más ambiciosa y costosa de su carrera.

Tras siete meses de una filmación épica que ha recorrido los estudios Cinecittà en Roma y los paisajes ancestrales de Matera, La Pasión de Cristo: Resurrección entra en fase de postproducción convertida en un monstruo cinematográfico de dos partes con un presupuesto total de 250 millones de dólares.

Esta cantidad pulveriza los 30 millones con los que rodó La Pasión de Cristo en 2004 y supera con creces los presupuestos de sus mayores éxitos previos, situando al cine religioso en la estratosfera de los grandes blockbusters de Hollywood.

La magnitud del proyecto ha obligado a Gibson a dividir la historia en dos entregas independientes que se estrenarán en 2027 con una precisión litúrgica: la primera parte llegará el 26 de marzo (Viernes Santo) y la segunda el 6 de mayo, coincidiendo con el día de la Ascensión.

Este díptico no pretende ser una secuela amable, sino una incursión sensorial en lo desconocido. Gibson, fiel a su estilo visceral, ha desechado la narrativa lineal para sumergir al espectador en lo que él mismo ha definido como «un viaje de ácido».

La película explorará los tres días de oscuridad entre la Crucifixión y la Resurrección, abordando conceptos teológicos de una densidad abrumadora: el descenso de Jesús a los infiernos, la batalla apocalíptica entre ángeles y demonios, y la caída de los ángeles rebeldes.

Es, en palabras de la producción, una odisea metafísica filmada parcialmente con cámaras IMAX para capturar la escala de un conflicto que trasciende lo humano.

La decisión más audaz, y quizá la más dolorosa, ha sido el relevo de Jim Caviezel. Tras años de rumores, el actor de 57 años ha cedido su lugar al finlandés Jaakko Ohtonen.

El motivo es puramente narrativo y técnico: la película transcurre apenas tres días después de los hechos de la primera cinta, y el rejuvenecimiento digital de Caviezel habría disparado el presupuesto a niveles insostenibles, restando verdad a una interpretación que el director exigía ‘viva y física’.

Ohtonen, de 36 años, no es un rostro de portada, pero su formación teatral y su presencia en series como The Last Kingdom o Vikings: Valhalla le otorgan esa sobriedad cruda que el director buscaba.

Jaakko Ohtonen (nacido el 25 de agosto de 1989 en Oulu, Finlandia) es un actor finlandés reconocido por sus papeles en series internacionales como The Last Kingdom (Netflix) y Vikings: Valhalla. Con una sólida formación en teatro y cine en Tampere, ha destacado en el mercado europeo antes de ganar notoriedad mundial.

  • Origen y Formación: Nacido en Oulu, se graduó en la Universidad de Artes Teatrales de Tampere y estudió en el Voionmaa College.
  • Trayectoria en Finlandia: Conocido por actuar en producciones como All the Sins (Kaikki synnit), Syke (drama médico), Hotel Swan Helsinki y la película El soldado desconocido.
  • Proyección Internacional: Ganó reconocimiento por interpretar al guerrero danés Wolland en la quinta temporada de The Last Kingdom y por su papel en Vikings: Valhalla.
  • Gran Salto (2026/2027): Fue seleccionado para suceder a Jim Caviezel en el papel de Jesucristo en la esperada película La resurrección de Cristo de Mel Gibson, marcando un hito en su carrera internacional. [1, 2, 3, 4, 5]
Ohtonen es un actor versátil con experiencia en drama, acción y producciones históricas, habiendo consolidado su perfil actoral en el circuito europeo antes de su salto a Hollywood.

La potencia visual de este relevo ha quedado patente en las primeras imágenes filtradas tras el cierre del rodaje. En ellas se ve a un emocionado Ohtonen abrazando al equipo de filmación, pero lo que ha paralizado a los fanáticos es un detalle estremecedor: los profundos agujeros de los clavos, recreados con un realismo perturbador, todavía visibles en las palmas de sus manos.

Este realismo táctil, donde la carne herida se convierte en el centro del encuadre, confirma que la estética del dolor y la trascendencia sigue siendo el eje central de la visión de Gibson; una marca física que recuerda que, antes de la gloria de la resurrección, el cuerpo del Nazareno fue desgarrado.

Acompañando a Ohtonen, el reparto se ha renovado con figuras que aportan un aire internacional y solemne: Mariela Garriga asume el peso de María Magdalena, mientras que el carismático Riccardo Scamarcio se mete en la piel de Poncio Pilato y el veterano Rupert Everett interpreta a Abraham.

Lo que significa esta película va mucho más allá de la taquilla. Para Mel Gibson, es el cierre de un círculo vital y una apuesta por el cine como herramienta de revelación.

Si La Pasión de Cristo fue el relato del sacrificio carnal, esta secuela pretende ser la crónica de la victoria sobre la muerte.

Mel Gibson paseando por Roma

Primicias Rurales

Fuente: EL Debate

Guerra de poderosos belgas: Jan de Nul y Deme definen la privatización de la Hidrovía

Guerra de poderosos belgas: Jan de Nul y Deme definen la privatización de la Hidrovía

Tras superar la evaluación técnica, las dos potencias europeas quedan a un paso de la adjudicación económica por el control de la vía navegable más importante de la región.  

Buenos Aires,   viernes 8 de mayo (PR/26) El proceso de privatización de la Vía Navegable Troncal (VNT) ha entrado en su recta final. La Agencia Nacional de Puertos y Navegación (ANPYN) confirmó este jueves que las firmas belgas Jan de Nul y DEME superaron la evaluación técnica, quedando habilitadas para la apertura de las ofertas económicas, instancia que definirá el futuro logístico de Argentina.

Puntajes y evaluación técnica

El análisis de los proyectos, realizado bajo estándares internacionales validados por la UNCTAD, arrojó una ventaja inicial para Jan de Nul:

  • Jan de Nul: 66,2 puntos.

  • DEME NV: 42,14 puntos.

En esta etapa se evaluaron los planes de dragado, señalización, protocolos ambientales y ciberseguridad. Si bien Jan de Nul parte con ventaja técnica, la verdadera batalla comenzará con el Sobre N° 3, ya que la propuesta económica representa el 60% de la calificación total (120 puntos posibles).

Próximos pasos

A partir de ayer, corre un plazo de siete días para posibles impugnaciones. De no haber objeciones, la ANPYN fijará la fecha para la apertura de las ofertas económicas.

«La modernización de la VNT es clave: por aquí circula el 80% del comercio exterior argentino», señalaron fuentes oficiales, destacando la necesidad de reducir costos logísticos para el sector productivo.

Respaldo empresarial

El avance del proceso cuenta con el «visto bueno» del círculo rojo económico. Entidades de peso como la UIA, la Sociedad Rural Argentina (SRA) y la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) han manifestado su apoyo a la licitación, viéndola como un paso fundamental para recuperar la competitividad exportadora del país.

Primicias Rurales

Fuente: NA

El gigante olvidado: Por qué las Economías Regionales son el verdadero motor de la Argentina

El gigante olvidado: Por qué las Economías Regionales son el verdadero motor de la Argentina

Más allá de la Pampa Húmeda, el 70% del empleo rural depende de un entramado productivo que hoy lucha contra costos asfixiantes y una infraestructura obsoleta.

Buenos Aires, viernes 8 de mayo (PR/26) .- Mientras los titulares suelen enfocarse en los grandes volúmenes de exportación de la Pampa Húmeda, existe una Argentina productiva que opera bajo una lógica distinta: la de las Economías Regionales (EERR). Estas actividades agrobioindustriales representan el 63% de las explotaciones agropecuarias del país. A diferencia de los cereales y oleaginosas, su ADN es la mano de obra intensiva: mientras la soja requiere 2 personas por establecimiento, 1.000 hectáreas de frutales generan empleo para 1.000 personas.

Un Diagnóstico de Rentabilidad en Alerta Roja

La frase «al campo le va bien» es una simplificación peligrosa. El campo no es homogéneo; las EERR tienen más en común con la agricultura familiar que con los grandes agroexportadores. Hoy, este sector enfrenta una «tormenta perfecta»:

  • Falta de Rentabilidad y Presión Tributaria: Muchos productores MiPyME no cubren costos porque sus precios de venta corren por detrás de la inflación. El sistema tributario sigue siendo distorsivo en sus tres niveles y los cambios de la Ley de Modernización Laboral resultan insuficientes para incentivar la producción.

 

  • Atraso Cambiario: Un tipo de cambio bajo encarece los productos argentinos frente a competidores externos (como sucede con el tomate importado), provocando una pérdida crítica de competitividad.

  • Asfixia Energética: En actividades como la olivicultura, la energía representa el 25% de los costos fijos. Es urgente federalizar la reducción de tarifas para productores en emergencia y contemplar beneficios para el uso de gas productivo.

El Lastre Logístico: Un Impuesto a la Distancia

Uno de los mayores frenos para el desarrollo regional es el déficit estructural. La competitividad no solo se pierde en el campo, sino en la ruta:

  • Rutas y Trenes: El deterioro de la red vial encarece el traslado. Es imperativo fomentar el ferrocarril de carga y mejorar los caminos rurales.

  • Hidrovía y Puertos Secos: El avance en canales de navegación y la creación de terminales intermodales (puertos secos) son claves para romper el aislamiento de regiones enteras y reducir costos logísticos.

El Factor Global y la Incertidumbre Externa

Para sumar complejidad, el conflicto en Medio Oriente ha golpeado directamente la estructura de costos local. El encarecimiento del gasoil eleva el transporte, pero el impacto más severo se ve en los insumos: el aumento del precio internacional del gas impulsó una suba de hasta el 50% en la urea, un fertilizante nitrogenado vital para la producción.

La Urgencia de un Marco Legal

El sector necesita superar las restricciones estructurales mediante políticas diferenciales. El Proyecto de Ley “Régimen de Promoción MiPyME de las Economías Regionales” (S-2357-2024) propone una solución integral: una vigencia de 15 años, un Fondo de Fomento propio y una actualización de las cargas patronales basada en el Salario Mínimo Vital y Móvil.

Conclusión: Sin rentabilidad no hay capacidad de pago ni inversión tecnológica. Las Economías Regionales son el motor del arraigo y el valor agregado; ignorar su problemática es condenar al estancamiento al 70% de la mano de obra rural argentina.

Primicias Rurales

Fuente: CAME

De polvo, praderas y pantallas: el cine rural estadounidense como espejo de una nación

De polvo, praderas y pantallas: el cine rural estadounidense como espejo de una nación

Un recorrido por la evolución del cine rural norteamericano, desde la construcción de mitos fundacionales hasta las miradas críticas de directores contemporáneos. La pantalla se convierte en un espejo que refleja las crisis, la resiliencia y la identidad de la «América profunda».

 

Por Gonzalo Fierro

Especial para Primicias Rurales. El autor es especialista en cine y médico.

Buenos Aires, viernes 8  mayo (PR/26) — El cine rural norteamericano ha sido desde sus orígenes una forma poderosa de contar la historia de Estados Unidos: sus mitos (el Oeste), sus fracturas sociales y las vidas cotidianas en el campo.

Es el país de las gasolineras solitarias, de los silos oxidados, de los pueblos con una sola calle principal y un cine que, cuando todavía existe, proyecta películas con tres semanas de retraso. Ese país la llamada América profunda que lleva más de un siglo siendo materia prima del séptimo arte. Y conviene detenerse a mirarlo, porque en sus imágenes se juega algo más grande que una estética: se juega el relato que una nación se cuenta a sí misma.

Para el público general, estas películas ofrecen tanto épica y aventura como retratos íntimos de pobreza, familia, trabajo y paisaje.

Los orígenes: cuando el cine descubrió el polvo

El cine estadounidense nació urbano, la primera proyección pública fue en Nueva York, en 1896, con el proyector de Thomas Alva Edison, pero se hizo adulto al salir al campo. En 1903, Edwin S. Porter dirigió El gran atraco al tren, apenas doce minutos que fundaron un imaginario.

 

 

Allí estaban ya, los caballos, los rieles perdiéndose en el horizonte, el forajido y el sheriff, los arquetipos de una ruralidad mítica que Hollywood explotaría durante décadas.

No es casualidad que la industria se asentara en el sur de California. Su clima templado y la variedad de sus paisajes, desiertos, sierras, llanuras, bosques; permitían rodar al aire libre durante todo el año. La geografía, literalmente, modeló la narrativa: el wéstern no existiría sin ese sol inclemente ni esos horizontes abiertos.

 

El nacimiento de una nación (D W Griffith, 1915)

Poco después, D. W. Griffith, discípulo de Porter, llevó el lenguaje cinematográfico a otro nivel con El nacimiento de una nación (1915), ambientada en el sur rural de la Guerra de Secesión. La película, técnicamente revolucionaria y moralmente indefendible por su visión racista, inauguró una tensión que acompañará al cine rural para siempre: la del paisaje idílico que esconde heridas profundas.

 

El wéstern, el melodrama y la fábrica de mitos

Durante la primera mitad del siglo XX, dos géneros construyeron el canon del cine rural: el wéstern y el melodrama. El primero mitificó la frontera se territorio donde, según el relato oficial, se forjaba el carácter americano; el segundo exploró la intimidad de las familias granjeras, los pueblos pequeños, los valores de religión, trabajo y patria.

El cine rural clásico funcionó, en palabras de los estudios culturales, como un vehículo ideológico: no solo entretenía, sino que enseñaba a los espectadores qué significaba ser estadounidense. Individualismo, autosuficiencia, desconfianza hacia el gobierno federal, comunidad basada en la iglesia y la familia: todos esos valores viajaron desde las pantallas rurales hasta el imaginario colectivo.

El reverso crítico, cuando el campo dejó de ser postal,

A partir de los años sesenta, una nueva generación de cineastas empezó a mirar la ruralidad estadounidense con ojos menos complacientes. El racismo estructural, la xenofobia, la pobreza y los conflictos de clase dejaron de ser paisaje de fondo para volverse tema central. Filmes como,

Viñas de Ira, (John Ford, 1940), filmada en el contexto de la etapa final de la gran depresión en EE.UU. No se puede dejar de mencionar este filme al hablar de cine rural de estadounidense. Reúne todas las características de esta clase de películas, ambientación rural que comienza en Oklahoma, en plena crisis agrícola del dust bowl, un desastre ecológico y social que ocurrió en Estados Unidos durante la década de 1930.

Viñas de ira (John Ford, 1940)

 

Consistió en una serie de tormentas de polvo masivas que afectaron principalmente las grandes llanuras.

Muestra granjeros expulsados de sus tierras y obligados a migrar. La familia protagonista representa al estadounidense promedio golpeado por la crisis. Aborda temas referido a valores y tensiones trabajo, dignidad, familia, pero también injusticia social y desigualdad.

 

 

Matar a un ruiseñor (Robert Mulligan,1962)                                       Misisipi en llamas (Alan Parker, 1988)

Matar a un ruiseñor (Robert Mulligan, 1962)

– En el calor de la noche (Norman Jewison, 1967)

– Mississippi en llamas (Alan Parker, 1988)

– El sendero de la traición (Costa-Gavras, 1988)

 

El infiltrado dl KKKlan (Spike Lee, 2018)

 

Y más recientemente Déjame salir (Jordan Peele, 2017) o El infiltrado en el KKKlan (Spike Lee, 2018), convirtieron los pueblos y condados rurales en escenarios donde se libra la batalla por los derechos civiles. El sur dejó de ser sólo magnolias y verandas: se mostró también como el lugar donde la promesa de igualdad sigue sin cumplirse.

Esta tradición crítica se ha reactivado con cada coyuntura política: las presidencias de Nixon o Trump, los debates sobre inmigración y el auge de los nacionalismos han reavivado un cine que interroga, más que celebra, a la América profunda.

 

El nuevo paisaje: Chloé Zhao y el cine de los márgenes

Si hay una cineasta que ha redefinido el cine rural estadounidense en el siglo XXI, esa es Chloé Zhao. Nacida en Pekín y formada en la NYU, Zhao construyó, casi por necesidad, cuando el financiamiento tradicional falló, un método propio: mezclar actores profesionales con no actores, filmar en locaciones reales, dejar que el paisaje sea un personaje más.

Su trilogía informal del medio oeste,

Songs My Brothers Taught Me (2015), en la reserva lakota de Pine Ridge,

– The Rider (2017), entre los jinetes de rodeo de Dakota del Sur,

– Nomadland (2020), con Frances McDormand recorriendo el Oeste en una furgoneta,

Nomadland, ofrece un retrato inédito del país, el de quienes quedaron fuera del sueño. Basada en el libro homónimo de Jessica Bruder, sigue a Fern, una viuda sexagenaria que, tras el cierre de la planta de yeso de Empire, Nevada, en 2011, se lanza a la carretera y sobrevive con trabajos temporales. La película fue multipremiada en importantes competencias y convirtió a Zhao en la segunda mujer y, primera mujer asiática, en llevarse OscarTM a la dirección.

 

La constelación contemporánea, Reichardt, Granik y Nichols

Otros tres cineastas han construido, película a película, un mapa alternativo de la América rural que merece un análisis detenido. Cada uno aporta una mirada distinta sobre el mismo territorio.

Certain women (Kelly Reichardt, 2016)
Kelly Reichardt, el minimalismo como ética

Si existe una heredera directa del neorrealismo italiano en el cine estadounidense contemporáneo, esa es Kelly Reichardt. Afincada en Oregón, ha construido una filmografía donde menos siempre, es más: menos diálogo, menos música, menos explicación. Y, paradójicamente, más verdad.

Sus películas prescinden de banda sonora invasiva, de giros dramáticos convencionales, de resoluciones catárticas. El espectador debe habitar el silencio.

En Meek’s Cutoff (2010) y First Cow (2019) usa el antiguo formato «Academy», un encuadre casi cuadrado que comprime el paisaje y transmite claustrofobia incluso en espacios abiertos.

Filmografía

Old Joy 2006 Bosques de Oregón Amistad masculina y distanciamiento

Wendy and Lucy 2008 Pueblo de Oregón Precariedad económica, vínculo con un animal

Meek’s Cutoff 2010 Desierto de Oregón, 1845 wéstern revisionista desde la mirada femenina

Night Moves 2013 Oregón rural Ecoterrorismo y consecuencias morales

Certain Women 2016 Montana Aislamiento femenino en pueblos pequeños

First Cow 2019 Oregón, década de 1820 Orígenes del capitalismo americano

 

Lo que aporta al cine rural:

Reichardt desmonta el mito de la frontera sin estridencias. No hay épica ni denuncia explícita: hay cuerpos cansados, caminatas largas, decisiones pequeñas con consecuencias enormes. Su cine demuestra que se puede hacer política con un plano fijo

Debra Granik, la dignidad de los Ozarks(son una región montañosa y de meseta ubicada principalmente en el estado de Missouri)

Si Reichardt mira al Noroeste, Debra Granik fija su cámara en otro territorio mítico y olvidado: los Ozarks de Missouri y los bosques del Pacífico. Formada en ciencias políticas en Brandeis y en cine en la NYU, Granik combina rigor investigativo con sensibilidad documental. Su método se parece más al de una periodista de largo aliento que al de una directora convencional.

Su método:

-Inmersión comunitaria: antes de rodar, Granik y su productora Anne Rosellini pasan años investigando las comunidades que retratan. Se consideran a sí mismas «periodistas de investigación» tanto como cineastas.

– Estética naturalista: luz natural, equipos mínimos, «huella pequeña» (impacto logístico reducido en el set). Es decir: menos equipo, menos gente, menos ocupación de espacio y menor complejidad para filmar en las locaciones. El paisaje no se embellece ni se dramatiza: simplemente se habita.

Filmografía esencial:

Down to the Bone 2004 Nueva York rural

Winter’s Bone 2010 Ozarks, Missouri | Pobreza, clanes, supervivencia adolescente. lanzó a Jennifer Lawrence al estrellato

Stray Dog (doc.) 2014 Missouri rural, veteranos, subcultura motera

Leave No Trace 2018 Bosques de Oregón/Washington Vida fuera del sistema, paternidad y trauma

 

Jeff Nichols, el gótico sureño del siglo XXI

Si Reichardt es el neorrealismo y Granik el periodismo narrativo, Jeff Nichols es la literatura sureña hecha cine. Su obra dialoga explícitamente con Faulkner, Flannery O’Connor y Cormac McCarthy: paisajes cargados de presagios, familias rotas por herencias de violencia, hombres comunes enfrentados a fuerzas que no comprenden.

Método y estilo:

– Sus películas construyen tensión con paciencia, acumulando detalles cotidianos hasta que la presión estalla en momentos de intensidad controlada.

– Mezcla drama familiar con thriller, ciencia ficción, wéstern o cine de juicios, sin que ningún género domine sobre el otro.

– Masculinidad bajo presión, sus protagonistas son padres, hermanos, esposos que cargan con responsabilidades que los superan. El heroísmo, en Nichols, no es épico sino doméstico: proteger a un hijo, mantener una casa, resistir la tentación de la violencia.

 

   Mud (Jeff Nichols, 2011)

 

Filmografía esencial:

Shotgun Stories 2007 Arkansas rural, Feudo fraternal, herencia de violencia

Take Shelter 2011 Ohio rural, visiones apocalípticas

Mud 2012 Río Arkansas historias del sur, mitología masculina

Midnight Special 2016 Sur profundo, carreteras, paternidad, lo sobrenatural, persecución

Loving 2016 Virginia rural, derechos civiles, matrimonio interracial

The Bikeriders 2023 Medio Oeste, Subculturas masculinas, transformación social.

Nichols devuelve al cine rural estadounidense su dimensión mítica y literaria sin caer en la nostalgia. Sus películas demuestran que el Sur y el Medio Oeste siguen produciendo historias con la densidad de una novela de Faulkner, pero ancladas en la precariedad económica y emocional del siglo XXI.

 

Un mapa común: lo que comparten estos cuatro cineastas

 

Wendy y Lucy (Kelly Reichardt, 2008)                        Nomadland (Chloé Zhao, 2020)

 

Pese a sus diferencias, el minimalismo de Reichardt, el periodismo de Granik, el goticismo de Nichols, el lirismo de Zhao, estos cuatro directores comparten un territorio ético y estético:

-Presupuestos modestos, ritmos lentos, finales abiertos, paisaje como personaje,

-Gente nómada, adolescentes pobres, inmigrantes, no actores, locaciones reales, investigación de campo. Derribar mitos como el sueño americano, la autosuficiencia, la familia nuclear. Y por último ambigüedad moral sin villanos claros, sin resoluciones fáciles.

Juntos, conforman lo que podríamos llamar un nuevo ruralismo cinematográfico, un cine que insiste en que las historias locales que precisamente por su especificidad, son universales.

El cine rural estadounidense de los años 2020 ha dejado atrás tanto la épica del wéstern clásico como el melodrama nostálgico. En su lugar emerge un realismo poscrisis.

Entonces:

El cine rural estadounidense nunca ha sido sólo cine rural. Ha sido y sigue siendo un campo de disputa sobre qué significa ser americano. Desde Porter hasta Zhao, desde el forajido a caballo hasta la viuda en una furgoneta, las pantallas han ido dibujando un país que se niega a caber en una sola imagen.

Quizá ésa sea la lección más honesta de este siglo largo de películas: que detrás de cada plano general de una llanura dorada hay una historia de trabajo, de pérdida y, a veces, de resistencia. Y que mirar esas historias de verdad, sin condescendencia ni mitología sigue siendo una de las formas más urgentes de hacer periodismo con una cámara.

The bikeriders (Jeff Nichols, 2023)                                   Winter´s bone (Debra Granik, 2010)

 

Por Gonzalo Fierro 

gfierro02@gmail.com
Especial para Primicias Rurales. El autor es especialista en cine y médico.

 

 

 

Isla Martín García: Continúan las acciones para el control del picudo rojo de las palmeras

Isla Martín García: Continúan las acciones para el control del picudo rojo de las palmeras

En pos de contener y controlar el foco detectado, el SENASA junto con la Provincia de Buenos Aires y el apoyo de la FAO, erradican palmeras afectadas por la plaga.

Buenos Aires, jueves 7 mayo (PR/26) — El Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA) continúa con las acciones de prevención y control del picudo rojo de las palmeras (Rhynchophorus ferrugineus) en la Isla Martín García, Provincia de Buenos Aires, donde a través de su Resolución 133/2026 declaró la emergencia fitosanitaria ante la presencia de la plaga a comienzos de este año.

Durante esta semana se inició un operativo de remoción intensiva de palmeras afectadas, priorizando aquellas de mayor porte y cuya ubicación significaba un riesgo para la población, tendido eléctrico y construcciones, por lo que se requirió de personal profesional que realice acciones de trepa y derribos dirigidos.

En este contexto, la erradicación de las palmeras afectadas resulta fundamental tanto para contener el foco de infestación como para proteger la seguridad de los habitantes.

 

 

En tal sentido, para reforzar las capacidades de reconocimiento de la plaga y la implementación de acciones de control, se convocó a técnicos del SENASA de distintas zonas del país, que colaboraron en las tareas de campo mientras se capacitaban.

Asimismo, en el marco de las medidas de prevención, técnicos del Organismo realizaron en el municipio de San Fernando una capacitación sobre la temática, con el objetivo de profundizar las tareas de preparación y respuesta, ante una incursión de la plaga en continente.

 

 

Las actividades descriptas fueron coordinadas por el SENASA, en articulación con la Dirección Provincial de Islas, los ministerios de Ambiente y de Desarrollo Agrario de la Provincia de Buenos Aires; junto con el apoyo y acompañamiento de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).

El picudo rojo de las palmeras es considerado una de las plagas más destructivas para estas especies a nivel mundial, afectando a más de 35 tipos de palmeras. En este contexto, el apoyo de la FAO resulta clave, tanto para el fortalecimiento de las capacidades técnicas como para la implementación de medidas de control en territorio.

 

 

Las tareas que se desarrollan en la Isla forman parte del plan de contingencia que se ejecuta en la zona, que busca reducir el riesgo de dispersión de la plaga, además de resguardar el patrimonio vegetal.

Se sospecha que el picudo rojo (Rhynchophorus ferrugineus) llegó a la Isla Martín García principalmente a través de la dispersión natural (vuelo) o vía acuática desde Uruguay.
Factores clave de su llegada
  • Proximidad geográfica: La isla se encuentra a solo 3,3 kilómetros de la costa uruguaya. Dado que este insecto tiene una capacidad de vuelo que oscila entre los 3 y 8 kilómetros (y hasta 20 km en condiciones de laboratorio), pudo haber cruzado el río volando en busca de nuevas palmeras.
  • Vía acuática: Expertos sugieren que también pudo haber ingresado arrastrado por el agua, posiblemente oculto en restos de vegetación o troncos de palmeras que flotaron hasta la isla.
  • Detección: Su presencia fue confirmada oficialmente por el Senasa en enero de 2026, tras detectarse daños en ejemplares de Palmera Canaria (Phoenix canariensis).

 

Primicias Rurales

Fuente: SENASA/IA