el manejo agrícola transforma la estructura interna del suelo

el manejo agrícola transforma la estructura interna del suelo

El INTA presentó tecnología de punta para revelar cómo las prácticas agrícolas alteran la estructura interna del suelo y la retención de carbono.

 

 

 

Buenos Aires,  lunes 22 junio (PR/26) — El especialista Marcos Roba, integrante del Laboratorio de Terramecánica del INTA, expuso los resultados obtenidos durante su estancia académica realizada en la prestigiosa Universidad Federal Rural de Río de Janeiro.

La investigación se centró en un capítulo clave de su tesis doctoral, orientada de forma directa a evaluar la degradación y la regeneración del recurso bajo distintos niveles de intensificación en la actividad agrícola.

El Instituto de Ingeniería Rural realizó su primer seminario en formato híbrido. Marcos Roba compartió los resultados de una estancia académica en Brasil donde desarrolló herramientas para estudiar cómo el manejo agrícola transforma la estructura interna del suelo.

 

Marcos Roba, del Laboratorio de Terramecánica e Implantación de Cultivos del Instituto de Ingeniería Rural del Centro de Investigación de Agroindustria del INTA, presentó en un seminario institucional los resultados de su estancia académica en Brasil en el marco del programa CAPES – MOVE La América, una iniciativa de cooperación científica entre países latinoamericanos.

 Para acceder a dicha actividad, Roba presentó un capítulo del proyecto de su tesis doctoral “Degradación y regeneración del suelo bajo distintos niveles de Intensificación Agrícola: Análisis a diferentes escalas de percepción”, bajo la dirección del Dr. Filipe Behrends Kraemer (FAUBA – Conicet).

Durante 22 semanas desarrolló sus actividades en la Universidad Federal Rural de Río de Janeiro (UFRRJ), en la ciudad de Seropédica, bajo la supervisión del Dr. Marcos Gervasio Pereira, referente internacional en ciencias del suelo, profesor titular de Ciencias del Suelo, investigador de CNPq y FAPERJ, y autor de más de 600 artículos científicos.

Las actividades contaron con la supervisión del doctor Marcos Gervasio Pereira, un referente internacional en ciencias del suelo que aportó su experiencia para consolidar el desarrollo técnico del ensayo en territorio brasileño.

Innovación tecnológica aplicada

 

El trabajo principal consistió en la caracterización visual de agregados biogénicos y fisicogénicos, buscando diferenciar las muestras según su origen biológico o físico para entender la dinámica estructural del suelo bajo estudio.

Para consolidar la base científica de este método cualitativo, se utilizó microscopía electrónica de barrido combinada con espectroscopía de rayos X por dispersión de energía en los laboratorios de la universidad carioca.

Esta tecnología de avanzada permitió estandarizar un protocolo inédito de preparación de muestras no perturbadas, obteniendo imágenes de alta resolución que revelaron la topografía profunda y la composición química de la superficie.

Composición y carbono superficial

 

 

El análisis de los datos permitió detectar variaciones significativas en la concentración y la distribución de elementos esenciales para la fertilidad, tales como el carbono, el nitrógeno, el silicio y el aluminio.

Posteriormente, las evaluaciones integraron mediciones críticas sobre la hidrofobicidad de las muestras, la textura general, la estabilidad de la estructura y el comportamiento de las diferentes fracciones de carbono ante el manejo agronómico.

Los resultados demostraron que las prácticas agrícolas alteran la vía de agregación predominante, modificando de forma directa la sensibilidad del carbono y su capacidad de protección frente a los procesos de degradación del recurso.

Impacto en la ciencia global

Los avances de esta investigación fueron presentados con éxito en el marco del Simposio Iberoamericano de Ciencias del Suelo, consolidando el vínculo científico entre los profesionales de ambos países de la región.

Gracias al intercambio académico logrado en el Departamento de Suelos, el técnico del INTA participó como coautor en un artículo enviado recientemente a una importante revista científica de circulación internacional.

La publicación aborda la recuperación de funciones ecosistémicas esenciales a partir del análisis superficial de los agregados, aportando valiosa información para el manejo sustentable de los sistemas productivos en nuestro país.

La nutrición impacta en el rendimiento y en la calidad del grano

La nutrición impacta en el rendimiento y en la calidad del grano

Especialistas del INTA advierten que la desnutrición y compactación del suelo generan pérdidas de hasta un 50% en los rendimientos, remarcando la necesidad de un manejo integral y fertilización balanceada.

 

 

Buenos Aires, jueves 18 junio (PR/26) — La recuperación de los suelos aparece como un factor determinante para elevar la productividad agrícola y reducir las brechas productivas. Especialistas del INTA señalan que el enfoque debe ser integral y que no basta con ajustar los fertilizantes.

 

 

En la actualidad, existe una marcada diferencia entre los rendimientos potenciales en secano y los efectivamente logrados en distintas zonas agrícolas. En el caso del trigo en el sur bonaerense, la brecha entre el rendimiento potencial en secano y el rendimiento real oscila entre el 35 % y el 50 %, lo que equivale a 2,5 y 3,5 toneladas por hectárea, respectivamente.

Según explicó Hernán Sainz Rozas —especialista del INTA Balcarce—, parte de esa diferencia se vincula con una nutrición inadecuada, además de las condiciones ambientales y el deterioro físico de los suelos.

Uno de los puntos críticos está en la eficiencia en el uso de los nutrientes, especialmente del nitrógeno, un elemento central para alcanzar mejores rindes y calidad en los cultivos, explica Sainz Rozas.

“Nutrientes como el nitrógeno, el fósforo, el azufre y el zinc son fundamentales porque impactan directamente tanto en el rendimiento como en la calidad del grano”, sostuvo. De acuerdo con datos presentados por el técnico, la respuesta a la fertilización con nitrógeno y fósforo puede variar entre 10 y 30 kilos y entre 10 y 50 kilos de grano por kilo de nutriente aplicado, respectivamente, dependiendo de la oferta del suelo y de las dosis utilizadas.

En el caso del azufre, las respuestas productivas se ubican entre 120 y 240 kilos de grano por kilo aplicado, mientras que para zinc se registran incrementos de entre 300 y 600 kilos por hectárea cuando los niveles en el suelo son inferiores a 1 ppm (partes por millón) y se aplican dosis de entre 0,5 y 1 kilo por hectárea.

El especialista remarcó que las deficiencias nutricionales no solo afectan el rendimiento, sino también la eficiencia con la que los cultivos aprovechan otros nutrientes. “La deficiencia de azufre reduce significativamente la eficiencia en el uso del nitrógeno y además limita el contenido de proteína y gluten, variables determinantes para la calidad panadera”, explicó Sainz Rozas, y agregó que “algo similar ocurre con el zinc, cuya carencia reduce la eficiencia en el uso del fósforo”.

Además, consideró que la fertilización balanceada es una de las herramientas centrales para maximizar la productividad y optimizar el uso de los recursos. Por eso, destacan la importancia de realizar análisis de suelo y monitoreos que permitan ajustar las recomendaciones según cada ambiente productivo.

En ese sentido, Sainz Rozas señaló que el monitoreo durante el ciclo del cultivo mediante sensores de vegetación o imágenes satelitales resulta especialmente importante para nutrientes móviles como el nitrógeno, cuya disponibilidad y la demanda del cultivo cambia a lo largo de la campaña.

 

El costo productivo de la compactación

Más allá de la nutrición, el INTA pone el foco sobre otro problema que avanza silenciosamente: la degradación física de los suelos. “Si el suelo está compactado, las lluvias no se infiltran adecuadamente y los fertilizantes no pueden ser aprovechados por los cultivos”, advirtió el especialista.

Según indicó, el deterioro asociado al proceso de agriculturización tiene un fuerte impacto sobre la eficiencia en el uso de nutrientes. En suelos con buena calidad física se registran eficiencias de uso de nitrógeno cercanas a los 12 kilos de grano por kilo de N aplicado. Sin embargo, en lotes compactados ese valor puede caer hasta apenas 4 kilos de grano por kilo de nutriente.

Para el técnico, sostener la productividad exige pensar los sistemas de manera integral. La reposición de nutrientes y el ajuste fino de la fertilización deben complementarse con estrategias orientadas a recuperar la salud del suelo. Entre ellas, se destacan la intensificación de las rotaciones para aumentar el retorno de carbono y el uso de labranzas estratégicas para revertir la compactación.

Las líneas de trabajo actuales del INTA también incluyen el diagnóstico de deficiencias de nutrientes que históricamente no eran considerados limitantes, como potasio, calcio o boro, además de estrategias de encalado para mitigar la acidificación y el uso de cultivos de cobertura.

“El objetivo es generar información y tecnologías adaptadas a cada región para avanzar hacia una agricultura más sustentable, con mayores niveles de productividad y un uso más eficiente de los recursos”, señaló el especialista del INTA.

 

 

 

Primicias Rurales
Fuente: INTA Informa
Pechuga de pollo: una aliada para la nutrición deportiva y el fitness

Pechuga de pollo: una aliada para la nutrición deportiva y el fitness

Frente al auge de los suplementos artificiales, el CINCAP destaca a la pechuga de pollo como el aliado natural definitivo para el fitness por su máxima calidad proteica, bajo aporte calórico y alto contenido de aminoácidos clave para la recuperación muscular.

 

Buenos Aires, miércoles 10 junio (PR/26) — En el dinámico escenario del fitness y el deporte, la búsqueda de optimizar el rendimiento y la composición corporal ha llevado a un auge en el consumo de suplementos y productos con agregados proteicos.

Sin embargo, desde el Centro de Información de Nutrición de la Carne de Pollo (CINCAP), destacan que la pechuga de pollo, consolidada históricamente como la elección predilecta de entrenadores, atletas y profesionales de la salud del deporte, continúa posicionándose como un alimento natural ideal gracias a su excepcional perfil nutricional y su alta densidad de nutrientes a un bajo costo energético.

 

Máxima calidad proteica y eficiencia nutricional

 

La pechuga de pollo se destaca principalmente por ofrecer un excelente aporte de proteínas de alto valor biológico y un gran poder de saciedad. Para dimensionar su eficiencia de cara al entrenamiento:

  • Aporte por porción: Media pechuga grande sin piel (aproximadamente 150 gramos) aporta casi 36 gramos de proteínas de excelente calidad. Una pieza entera de 300 gramos alcanza los 72 gramos de proteína pura.
  • Equivalencia en el mercado: El aporte de tan solo media pechuga equivale nutricionalmente a entre 1 y 1.5 scoops de proteína de suero de leche  o bien al contenido de entre 2 y 3 barras proteicas comerciales.
  • Bajo valor calórico: Esta significativa carga proteica se obtiene aportando apenas unas 160 kcal (en la porción de 150 g), presentando un bajo contenido de sodio y una cantidad casi nula de grasas cuando se consume sin piel. Esto permite a los deportistas e individuos activos diseñar platos balanceados sumando vegetales, hidratos de carbono y grasas de buena calidad de forma flexible.

 

 

 

El secreto de la recuperación muscular: Aminoácidos Esenciales y Ramificados

Más allá de la cantidad, la calidad estructural de la proteína de la carne de pollo es clave para la salud muscular. Las proteínas están compuestas por aminoácidos, de los cuales los Aminoácidos Esenciales (AAE) deben ser incorporados estrictamente a través de la dieta, ya que el organismo no puede sintetizarlos por sí mismo.

Dentro de este grupo, cobran especial relevancia los Aminoácidos de Cadena Ramificada (AAR): valina, leucina e isoleucina. Estos componentes son fundamentales en el ámbito deportivo debido a que estimulan directamente la síntesis de proteínas musculares, disminuyen la percepción de la fatiga y aceleran los procesos de recuperación post-esfuerzo. En este sentido, el 38% de los aminoácidos esenciales presentes en la carne de pollo corresponden a aminoácidos ramificados, otorgándole una ventaja biológica determinante.

Un alimento fresco y completo

 

CINCAP recuerda que la pechuga de pollo no es únicamente una fuente proteica, sino un alimento fresco que aporta también:

  • Vitaminas del complejo B.
  • Minerales esenciales de alta biodisponibilidad como hierro, selenio, zinc, magnesio, potasio y fósforo.

Por su versatilidad, accesibilidad, y una estructura molecular que se adecúa a las exigencias de la construcción y reparación muscular, la pechuga de pollo se reafirma como una aliada de la nutrición fitness.

 

Acerca del Centro de Información Nutricional de la Carne de Pollo (CINCAP)

CINCAP es un centro de consulta referente sobre carne de pollo y salud que fue creado en el año 2008.  Su misión es informar a los profesionales vinculados con la salud y la alimentación, así como a la comunidad, sobre los beneficios del consumo de pollo para la salud humana, basándose en datos de rigurosidad científica; generar nueva información a partir de investigaciones y revisiones, y articular acciones con otras instituciones, con el objetivo de contribuir a mejorar la calidad de la alimentación de las personas, y consecuentemente su calidad de vida.

Cuando el suelo habla con datos, las decisiones cambian

Cuando el suelo habla con datos, las decisiones cambian

El poder del ADN y la inteligencia artificial llegan al campo argentino para medir la vida subterránea, optimizar el uso de fertilizantes y anticipar enfermedades antes de sembrar.

Buenos Aires, viernes 5 de junio (PR/26) .- Durante décadas, la receta para analizar un lote de campo fue siempre la misma: tomar una muestra de tierra y medir su química y su física. Nitrógeno, fósforo, potasio y el nivel de acidez (pH). Si bien estos datos son muy útiles, solo muestran una parte de la película.

Lo que siempre quedaba fuera del radar —y que paradójicamente es lo que más influye en la productividad— es la vida que respira debajo de cada cultivo.

Para cubrir ese punto ciego nació Microsoma, una empresa argentina de biotecnología agrícola que se propuso cambiar radicalmente la forma de leer el suelo, poniendo el foco en su dimensión biológica.

Una radiografía viva del lote

A través de una alianza tecnológica con Biome Makers (líder mundial en inteligencia de suelos), la firma utiliza un sistema llamado BeCrop® Farm. ¿Cómo funciona? Combina la secuenciación de ADN con inteligencia artificial para evaluar más de 1.000 parámetros biológicos.

Toda la información genética recolectada en el lote se contrasta con una gigantesca base de datos global que cuenta con cerca de 50 millones de microorganismos secuenciados en más de 50 países. Esto permite entender el comportamiento y las interacciones de los microbios locales, y el productor puede visualizar los resultados de forma muy sencilla a través de mapas de calor interactivos en un portal digital.

El diagnóstico analiza principalmente dos grandes ejes:

  • Funcionalidad: Qué tan eficiente es el suelo para hacer circular los nutrientes y ponerlos a disposición de la planta.

  • Sanidad: La detección temprana de patógenos (organismos que causan enfermedades) y la capacidad natural del suelo para defenderse (biocontrol).

Multiplicar la eficiencia en tiempos complejos

 

En el contexto actual, donde los costos de los fertilizantes tocan máximos históricos y el clima es cada vez más inestable, conocer a fondo el suelo dejó de ser un lujo. Un suelo biológicamente desequilibrado aprovecha peor los insumos, sufre más el estrés climático y amplifica las pérdidas de forma invisible.

La propuesta de Microsoma no se limita a entregar una planilla de datos complejos, sino que ofrece un mapa de decisiones con recomendaciones agronómicas personalizadas y sin preferencia de marcas. Al identificar qué organismos frenan el enraizamiento o qué desequilibrios reducen la eficiencia, se pueden diseñar estrategias a la medida de cada lote.

En casos reales, este enfoque permitió a los productores corregir problemas clave y optimizar la fertilización química. El objetivo no es simplemente aplicar menos, sino aplicar mejor, apoyándose en productos biológicos respaldados por evidencia científica.

El presente de la agricultura

Con base operativa en Mendoza y proyección a nivel nacional, esta solución está pensada tanto para productores que buscan cuidar sus márgenes como para asesores agronómicos que necesitan un respaldo técnico más sólido.

«Entender el suelo desde adentro no es el futuro de la agricultura. Es el presente», aseguran desde Microsoma. En un mercado competitivo, hacer visible lo invisible se convirtió en la principal herramienta para producir de manera más inteligente y sostenible.

 

Primicias Rurales
Fuente: Microsoma:

 

Del campeonato de Palermo a la final del mundo: la genética que se saborea en el plato

Del campeonato de Palermo a la final del mundo: la genética que se saborea en el plato

Desmitificando las pistas de exposición: cómo un productor argentino demostró que la belleza de los grandes campeones ganaderos se traduce en el bife más tierno, jugoso y premiado del planeta.

Buenos Aires, viernes 5 de junio (PR/26) .- Durante décadas existió un divorcio silencioso en el imaginario ganadero: la idea de que los toros campeones que desfilan impecables por las pistas de las exposiciones rurales son puros animales de «show», ejemplares estéticos desconectados de la realidad de la góndola o el restaurante. Se suele pensar que la alta competencia es una cosa y el asado del domingo es otra. Sin embargo, el reciente Campeonato Mundial de Carnes derribó ese mito de un solo bocado, demostrando que la mejor genética no solo gana cucardas por su estampa, sino que también conquista los paladares más exigentes del mundo.

Nuestra propia experiencia en Establecimientos La Negra es el reflejo de este puente entre la ciencia de campo y el placer gastronómico. Tras lograr el máximo galardón en la Expo Angus de Otoño 2026, decidimos llevar esa misma herencia genética a las góndolas internacionales en alianza con Urien Loza. Participamos en el mundial frente a potencias de la talla de Irlanda, el Reino Unido, España y Brasil. ¿El resultado? Nos llevamos la medalla de oro al mejor bife ancho alimentado a grano. No fue casualidad; fue el resultado de una ingeniería que une la selección obsesiva, el manejo del pasto y la precisión del corral.

Para el consumidor común, conceptos como la «Inseminación Artificial a Tiempo Fijo» o los «planes de transferencia de embriones» pueden sonar abstractos o meramente corporativos. Pero la realidad es que toda esa tecnología persigue un fin puramente sensorial: lograr que la carne tenga marmoreo, esa grasa intramuscular —parecida a las vetas de un mármol— que se derrite durante la cocción, lubricando las fibras musculares y aportando una jugosidad y un sabor inigualables.

Hacerlo eficientemente en Argentina implica un viaje preciso. Comienza con una recría sobre pasturas y alfalfas cuidadas al detalle, y culmina con un período de entre 120 y 150 días en el corral alimentados a base de silo de maíz. Este proceso no solo genera animales pesados, de casi 600 kilos —ideales para la exportación—, sino que garantiza que esa grasa sabrosa se deposite exactamente donde el comensal la quiere encontrar. Si a esto le sumamos 20 días de maduración para que la terneza alcance su punto óptimo, el éxito está asegurado.

Haber tenido la oportunidad de sentarme del otro lado del mostrador, participando como «jurado consumidor» en mesas presididas por chefs de renombre internacional como Juan Gaffuri, me dio una perspectiva completamente nueva. En una cata a ciegas, donde no existen las marcas, las banderas ni las ideologías, lo único que habla es el producto. Allí, entre sommeliers de carne y cocineros, entendí que el estándar de excelencia es uno solo y es universal.

El gran aprendizaje que nos deja este hito es que la ganadería argentina actual no puede trabajar tranquila mirando hacia adentro de la tranquera. El productor debe salir al frigorífico, entender el idioma de los chefs y escuchar lo que el plato le exige. El círculo virtuoso entre la genética de punta y el paladar sibarita está más consolidado que nunca. Demostramos que somos capaces de estandarizar la excelencia y que la Argentina real tiene los brazos listos y el producto preparado para alimentar con la máxima calidad a los mercados más sofisticados del planeta.

Fuente: Ing. Agr. Ángel Rossi Director de Establecimientos La Negra y jurado en el Campeonato Mundial de Carnes
Primicias Rurales
El enemigo invisible de la cebada: por qué el rinde se cae aunque sigamos aplicando fertilizantes

El enemigo invisible de la cebada: por qué el rinde se cae aunque sigamos aplicando fertilizantes

 Una investigación exhaustiva sobre 600 hectáreas revela que el uso exclusivo de nutrientes químicos ya no alcanza. La clave oculta detrás de las pérdidas agrícolas radica en el colapso silencioso de la estructura física y biológica del suelo, impulsado por la alarmante pérdida de materia orgánica.

 

 

Por Ing. Agr. Pedro Lobos, director de Primicias Rurales

Buenos Aires, jueves 28 de mayo (PR/26) .-  A menudo, el productor agropecuario enfrenta la frustración de ver cómo los números de la cosecha no responden a la inversión realizada en el campo.

Cuando el rinde de la cebada cae, la mirada tiende a dirigirse de inmediato hacia el cielo buscando respuestas climáticas, o bien hacia las dosis de nitrógeno y fósforo aplicadas durante el ciclo.

Sin embargo, la verdadera respuesta podría estar bajo nuestros pies, escondida en un proceso de degradación silenciosa que la ciencia agrícola empieza a iluminar con fuerza.

Un reciente estudio desarrollado por el Dr. Andrés Rodríguez Veloso, especialista en nutrición vegetal e interpretación de perfiles edáficos, analizó minuciosamente el comportamiento productivo de 600 hectáreas destinadas a la cebada.

A través de la evaluación conjunta de 138 análisis de laboratorio, la investigación arrojó una advertencia contundente: estamos perdiendo la capacidad natural del suelo para alimentar a las plantas debido a una «tormenta perfecta» que combina minerales débiles y falta de vida orgánica.

El mito de la «receta mágica» en una bolsa

Durante décadas, la agricultura tradicional basó su estrategia en una regla puramente matemática: si el cultivo requiere ciertos kilos de nutrientes para alcanzar un objetivo de toneladas, basta con medir el faltante en el suelo y reponerlo mediante fertilizantes sintéticos.

Si bien este diagnóstico químico sigue siendo la base del manejo, la realidad en los lotes demuestra que esta práctica se ha vuelto insuficiente.

El problema central —destaca el informe— ocurre cuando los suelos registran valores críticos de Materia Orgánica (por debajo del 1,5%) y una bajísima Capacidad de Intercambio Catiónico (C.I.C, menor a 10 meq/100g). En términos sencillos, la C.I.C actúa como el «imán» o la «batería» que retiene los nutrientes positivos (como el Calcio, Magnesio o el Potasio) evitando que se filtren o laven con el agua de lluvia.

Sin este imán, el suelo se vuelve incapaz de retener la comida que el productor le aplica con tanto esfuerzo económico.

«El suelo no es un almacén inerte de minerales; es un sistema vivo. Tratar de solucionar problemas físicos o biológicos arrojando más fertilizantes en sacos es una estrategia costosa que acelera la degradación».

 

Una triple alianza que entra en colapso

Para que la cebada —sea con destino forrajero o para la exigente industria cervecera— logre asimilar los nutrientes, el suelo debe funcionar en una armonía perfecta que involucra tres pilares: el químico (la presencia de nutrientes), el físico (una estructura aireada y sin compactaciones) y el biológico (el ejército invisible de microorganismos útiles).

Cuando los niveles de materia orgánica caen en picada, este equilibrio se rompe por completo. Los microorganismos se quedan sin alimento y desaparecen, lo que a su vez provoca que la tierra se vuelva dura, se compacte y asfixie las raíces.

La planta pasa entonces a un estado de estrés edáfico: gasta sus valiosas energías intentando sobrevivir en un suelo hostil y compactado en lugar de destinarlas a la producción de granos uniformes, pesados y de alta calidad.

 Las Dos Alarmas del Suelo Bajo la Lupa

  • 1. Inestabilidad Química: Un imán mineral débil (C.I.C baja) hace que cualquier fertilización mal planificada desbalancee el suelo drásticamente, provocando que unos nutrientes bloqueen la absorción de otros por mero exceso.

  • 2. Desierto Biológico: Con menos del 1,5% de materia orgánica, el suelo pierde su fauna microscópica. Sin estos «cocineros» que transforman los minerales insolubles en alimento asimilable, la fertilidad natural se desploma.

 

El camino de regreso a la estabilidad

La investigación del Dr. Rodríguez Veloso funciona como un espejo para la región productiva y nos obliga a reformular los programas tradicionales de asistencia técnica agrícola.

Recuperar el rinde de la cebada no implica necesariamente aplicar fórmulas químicas más complejas o costosas, sino enfocarse en regenerar la salud y la estructura del suelo.

La adopción de estrategias sustentables como los abonos verdes, la correcta gestión de los rastrojos y la incorporación de enmiendas orgánicas ya no son solo banderas de la agroecología, sino herramientas de supervivencia económica.

Cuidar la estructura viva del suelo es la única garantía para que las inversiones en fertilización se traduzcan, finalmente, en un negocio sostenible y rentable en la balanza de la cosecha .

Primicias Rurales

Fuente: engormíx – Por Andrés Rodríguez Veloso -Disminución del rendimiento agrícola del cultivo cebada asociado a la C.i.c, los cationes básicos y a los bajos contenidos de materia orgánica del suelo. Ante sala de la degradación productiva del suelo