Javier Milei en la Rural de Palermo: defendió al campo, anunció nuevas rebajas de retenciones a diciembre del 2028 y proyectó un fuerte crecimiento del agro

Javier Milei en la Rural de Palermo: defendió al campo, anunció nuevas rebajas de retenciones a diciembre del 2028 y proyectó un fuerte crecimiento del agro

Durante la inauguración oficial de la 138.ª Exposición Rural de Palermo, el presidente Javier Milei sostuvo que el campo será uno de los motores del crecimiento económico argentino. 

 

 

 

 

Buenos Aires lunes 27 julio (PR/26)–En la inauguración de la 138.ª Exposición Rural de Palermo, el presidente Javier Milei volvió a colocar al campo en el centro de la estrategia económica de su gestión. Al comenzar su discurso agradeció a la Sociedad Rural Argentina y a su presidente, Nicolás Pino, por la invitación y recordó que es la tercera vez consecutiva que participa del acto central.

El mandatario señaló que hace dos años había pedido paciencia para llevar adelante un proceso de transformación y aseguró que ese cambio comienza a consolidarse.

 

El campo, definido como la base del desarrollo

 

Uno de los pasajes más extensos del discurso estuvo dedicado a resaltar la importancia histórica del campo. Milei sostuvo que la agricultura representó el origen de la civilización al permitir el surgimiento de la propiedad privada, la producción de excedentes, la división del trabajo, las ciudades y el desarrollo cultural.

 

 

Balance de la campaña agrícola

Según expresó, se alcanzó un récord de 40 millones de hectáreas sembradas y una producción superior a 164 millones de toneladas de granos. También afirmó que las exportaciones agroindustriales registraron niveles históricos durante el período mencionado.

 

Carne y empleo

El Presidente destacó el crecimiento de las exportaciones de carne vacuna y afirmó que el complejo agroindustrial representa cerca de una cuarta parte del empleo formal del país.

 

 

Reformas

Repasó medidas de desregulación, reducción de impuestos, simplificación administrativa y mejoras logísticas para el sector.

 

Financiamiento y conectividad

Mencionó cambios en el mercado de warrants, el pagaré mercancía y anunció la entrega de equipos Starlink para escuelas rurales.

 

Apertura comercial

Destacó avances en acuerdos internacionales y la apertura de nuevos mercados para los productos argentinos.

 

 

Retenciones

Confirmó el cronograma de reducción de retenciones para distintos cultivos y actividades productivas.

 

Inversiones

Anunció proyectos vinculados con fertilizantes, infraestructura logística, puertos y navegación fluvial.

 

Cierre

Afirmó que el país tiene potencial para duplicar su producción agropecuaria y dejó inaugurada oficialmente la exposición.

 

DISCURSO COMPLETO DEL PRESIDENTE DE LA NACIÓN, JAVIER MILEI. ACTO CENTRAL DE LA 138° EXPOSICIÓN RURAL DE PALERMO / 26-07-2026
JAVIER MILEI: Buenos días a todos. Quiero agradecer a las autoridades de la Sociedad Rural Argentina y, en especial, a su presidente, Nicolás Pino, por convocarme una vez más para estar de pie ante ustedes. Es la tercera vez que me toca hablarles desde esta pista, sobre la cual, desde hace un siglo y medio, desfilan los mejores exponentes de nuestra actividad ganadera.
También quiero saludar y manifestarles mi admiración a todos los productores agrícolas y ganaderos, grandes, medianos y chicos, que todos los días salen a trabajar la tierra y producen comida para cientos de millones de seres humanos. Ustedes son los que, desde Argentina y para la Argentina, tiran para adelante el carro del país y, por eso, sin dudas, merecen ser llamados héroes.
Hace dos años me paré ante ustedes por primera vez y les pedí paciencia. Les dije que veníamos a hacer un cambio profundo y sustentable, que no íbamos a apresurarnos demagógicamente, que había que mirar la película y no la foto.
El año pasado volví y ya pude demostrarles hechos. Eliminamos el cepo cambiario, el robo más grande que sufrió el mercado, dado que lo obligaba a vender a un tipo de cambio inferior al del mercado. Les digo esto: no es un tema menor, porque el maldito cepo le quitaba al campo dos tercios de sus ingresos. Vaya que es bueno haber eliminado el cepo.
Además, bajamos aranceles a insumos y maquinarias, abrimos mercados y habíamos emprendido las primeras reducciones permanentes de retenciones. Hoy vuelvo por tercera vez y esta vez vengo a mostrarles que la transición de los últimos dos años se está consolidando.
Esta vez vengo a decirles algo que quiero que quede grabado en esta jornada: se viene un campo radicalmente distinto al que conocimos. Pero, antes de hablar del futuro, quiero detenerme en algo más profundo, porque, para entender hacia dónde vamos, hay que entender qué es realmente el campo.
El campo no es un sector más de la economía. El campo es, en el sentido más literal, el origen de la civilización. Remontémonos al inicio de nuestra especie. Durante cientos de miles de años, el ser humano fue un cazador-recolector nómade, que vivía al día, sin futuro y sin destino.
Hasta que, un día, alguien entendió que podía sembrar una semilla en la tierra y quedarse a esperar la cosecha. Ese día, sin saberlo, ese hombre dio inicio a todo lo que hoy llamamos civilización. Porque, para sembrar y cosechar, hay que quedarse en un lugar. Y, en el acto de quedarse a cuidar lo que uno plantó, nace el primer derecho de propiedad de la historia.
Esta tierra es mía, yo la trabajé y, entonces, es mía su cosecha. De ahí nace, por primera vez, un excedente. Y, cuando por primera vez sobró comida, por primera vez alguien pudo dedicarse a otra cosa que no fuera conseguir su próximo alimento.
Así apareció el alfarero, que creó dispositivos para cocinar; el herrero, que desarrolló herramientas para trabajar mejor; y el maestro, que transmitía estos conocimientos a las nuevas generaciones. Ahí nació la división del trabajo, que tres siglos después describía Adam Smith.
Pero la lista no termina ahí. El excedente había que guardarlo, medirlo, registrarlo. De ahí nacieron los números, la contabilidad y la escritura misma. No por nada, las tablillas de Uruk, las más antiguas descubiertas por los arqueólogos, eran inventarios de granos.
Y, bajo este nuevo modelo de vida, lo conveniente era trabajar cada vez más superficie con menos manos, para que más y más personas pudieran dedicarse a diferentes oficios. De ahí nacieron las economías de escala, que tanto mencionamos, es decir, emprendimientos crecientes.
Había que anticipar las crecidas y las estaciones para saber cuándo sembrar. De ahí nacieron la astronomía, el calendario y la meteorología. Había que transmitir todo ese saber a las generaciones siguientes. De ahí nació la necesidad de la educación.
Y, cuando el excedente permitió que miles de personas vivieran juntas sin tener que producir cada una su propio alimento, nació la ciudad. Y, como corolario de todo esto, junto a esta incesante lista, también nació la pasión por defender lo que es propio, por proteger la tierra que uno sudó, trabajó y en la que dejó parte de su ser, para aprovechar sus frutos o legarlo a sus hijos.
No es casualidad que la palabra civilización venga de civitas, la ciudad, y que la palabra cultura venga, precisamente, de cultivar. Todo lo que somos: la propiedad, la ley, el comercio, la ciencia, la escritura, la escuela y la ciudad, nació el día en que un ser humano decidió trabajar la tierra, trabajar el suelo y domesticar lo salvaje no es otra cosa que hacer civilización.
Por lo que, sin el trabajo de la tierra, no seríamos muy diferentes a los animales. En otras palabras, domesticar la tierra es lo que nos permitió domesticarnos a nosotros mismos. Por eso, cuando la política ataca al campo, no ataca un sector: ataca el cimiento mismo sobre el que se levantó todo lo demás, la base de nuestra nación.
Porque gracias a la producción agrícola es que el Nuevo Mundo pudo independizarse del Viejo, desarrollar su propio sistema económico e incorporarse a la economía global como un actor fundamental. Esto también lo entendía Julio Argentino Roca, nuestro gran prócer, padre de la Argentina moderna, cuando afirmó que la ganadería y la agricultura son las dos grandes fuentes de la riqueza nacional.
Y esto último es algo que, a todas luces, nunca logró comprender la política durante los últimos 100 años. En vez de pagarle con justicia al campo por lo que había hecho por el país, lo castigó con impuestos, con cepo, con cupos, con prohibiciones de exportar, con precios máximos.
Convirtieron al sector más pujante del país en el pagador de última instancia de la Argentina. Cuando había crisis, subían las retenciones; cuando faltaban dólares, desdoblaban el tipo de cambio; cuando había inflación, ponían precios máximos sobre la producción. Se dedicaron a faenar, año tras año, a la gallina de los huevos de oro.
Ese es el campo que fue. Ese es el campo exprimido, atado de manos, castigado por el pecado de ser el más productivo y tildado despectivamente, bajo la mentira de que el campo era ver crecer los yuyos. Esa oscura página la estamos dando vuelta para siempre.
Porque hoy, después de apenas dos años de transitar este camino desregulador, puedo pararme acá y mostrarles, con números, que la transición dejó de ser una promesa y es una realidad. Empecemos por la superficie.
En la campaña 2025-2026 se sembró un récord de 40 millones de hectáreas, la mayor superficie de nuestra historia. Pero eso es tan solo una pequeña parte de la ecuación. Porque, si bien la superficie creció apenas un 3 %, la producción saltó un 22 %, hasta una cosecha récord histórica de más de 164 millones de toneladas de granos, un 30 % por encima del promedio de las últimas diez campañas.
Estamos en los albores de una revolución, tanto expansiva como intensiva, en la siembra, que nos va a devolver todo el terreno perdido frente a nuestros competidores. El maíz marcó su récord histórico con 71 millones y medio de toneladas; el trigo, otro récord, con casi 28 millones; el girasol, otro récord más.
En jerga económica, producir más con lo mismo es lo que se conoce como rendimiento creciente y es la pieza que desbloquea el crecimiento económico. Y todo esto se transforma en dólares para la Argentina, lo que se traduce en estabilidad para todo el resto de la economía, en un aumento del crédito y en una caída de la inflación.
En 2025, las exportaciones agroindustriales marcaron un récord histórico: más de 115 millones de toneladas, lo que significa un ingreso de más de 152.000 millones de dólares, con 132 productos alcanzando su máximo volumen exportado en, al menos, siete años, llegando a más de 150 destinos en el mundo.
El primer semestre de este año ya viene rompiendo ese récord, con un 15% más de volumen y un 17% más de valor que el año pasado. Las exportaciones de girasol crecieron un 142%, las de trigo un 64% y, por primera vez en la historia, vendimos trigo y maíz argentinos en China.
Yendo a la industria cárnica, la carne vacuna está viviendo un momento histórico. En los primeros cinco meses del año, las exportaciones crecieron un 46% en valor. El mercado de los Estados Unidos, que durante años se nos había cerrado, hoy es una máquina de batir récords.
Gracias a un sensacional trabajo de nuestros ministros, logramos triplicar la cuota de exportación a este país y, en apenas seis meses de este año, ya les vendimos más carne que en todo el año pasado, con un valor de 800 millones de dólares. Es más, solo lo que le vendimos a ese mercado en medio año equivale a toda la cuota Hilton con Europa.
Por eso, quiero también felicitar a todos los cabañeros, criadores, genetistas y a todos aquellos que forman parte de la cadena. Buena parte de este milagro empieza en la genética. El trabajo de generaciones de cabañeros y de criadores argentinos se volvió bien preciado, que hoy se demanda en todos los países ganaderos del mundo.
Cada animal que desfila por esta arena es el resultado de décadas de selección, de paciencia y de amor por el oficio, que nos pone a la vanguardia mundial. Por otro lado, quisiera aprovechar el día de hoy para recordarnos a todos los argentinos que nunca más debemos permitir que alguien nos venga con la cantinela de que el campo no agrega valor ni genera empleo.
Si convertir tierra en proteínas de alto valor nutricional no fuera suficiente valor agregado de por sí, sepan que el sector agroindustrial explica cerca de un cuarto del empleo formal de todo el país. Detrás de cada productora hay veterinarios, molineros, ingenieros, biotecnólogos, gomeros, genetistas, almaceneros, aceiteros, forrajeros y playeros de estación de servicio.
En 2025, la molienda de soja fue la segunda más alta de toda nuestra historia; la de girasol y la de maní, las mayores en 25 años; la de trigo, entre las mejores en 15. O sea que, además de vender el poroto, vendemos el aceite, la harina y hasta el biodiésel. Cada tonelada incluye capas y capas de mano de obra.
Por eso, cuando al campo le va bien, le va bien a todo el interior y le va bien a la Argentina. Y cada uno de estos logros fue alcanzado gracias a una palabra mágica que la izquierda intentó demonizar siempre que tuvo la oportunidad: la rentabilidad.
Solo por la baja de retenciones, la relación entre nuestros precios en Rosario y los de Chicago mejoró hasta un 19% en el maíz y un 12% en la soja. Entre 2019 y 2023, el productor que vendía soja recibía en torno al 65% del precio internacional, mientras el resto se lo quedaba el Estado en el camino. Hoy recibe el 75% y va a seguir subiendo hasta que, en el día de mañana, reciba el precio pleno del 100% de lo que genera su esfuerzo.
Y, por si todo esto fuera poco, el campo batió todos estos récords mientras todavía carga con el peso de las retenciones. Todo lo que acabo de enumerar lo lograron con una mano atada a la espalda. En diciembre de 2023 estaban atados de cuerpo entero y hoy vamos camino a terminar de liberarlos por completo.
Lo que estamos viendo es una pequeña muestra de lo que puede lograr el campo argentino. Es apenas el punto de partida. Argentina volvió a ser el segundo exportador neto de alimentos en el mundo. El campo genera el 60% de las divisas del país y, año tras año, generaba casi todas las divisas netas.
La transición se está consolidando y cada nuevo paso que da el sector es más rápido que el anterior. Hoy la energía y la minería están rápidamente acompañando el despegue exportador del país. Frente a quienes ven en ellos un riesgo, nosotros queremos señalarles que representan, antes que nada, una oportunidad.
El crecimiento de esos sectores, que antes no producían nada, es lo que financiará la quita de retenciones y el verdadero empoderamiento del campo pujante en las próximas décadas. Por eso también quiero ser claro: ustedes son los protagonistas de este cambio.
Nuestra única labor en todo esto es sacarles la bota del cuello tan pronto como sea posible. Todo lo que mencioné fue el resultado de sacarle de encima al campo, una por una, las capas de estatismo que le habían puesto durante 100 años.
Eliminamos el cepo cambiario y el Impuesto PAIS, devolviéndoles rentabilidad al sector. Bajamos aranceles a fertilizantes, herbicidas y maquinarias. Eliminamos el CIBU para volver a permitir la exportación de maquinaria usada, reduciendo su costo hasta un 50 %.
Con el RIMI le dimos al campo un régimen especial, sin monto mínimo de inversión, para que comprara un equipo de riego, una malla antigranizo o infraestructura de eficiencia energética, y se amortiza en un solo año, con el IVA de esas inversiones devuelto a los tres meses y no en cinco años, como era antes.
Es decir, permitimos que el capital de trabajo vuelva rápido al bolsillo del productor para seguir invirtiendo. Facilitar el riego no es solo esencial para las economías regionales, sino que reduce significativamente los riesgos en la propia Pampa Húmeda y podría ser, en el norte de la Patagonia, una nueva frontera agrícola.
Con la ley de modernización laboral le bajamos al sector el costo de contratar y dar trabajo registrado. Digitalizamos los trámites laborales, equiparamos las asignaciones familiares de los trabajadores del régimen del trabajo agrario con las del resto de los argentinos y llevamos el IVA de la energía eléctrica y los sistemas de riego al 10,5% para abaratar el costo de producir.
Y, además, desregulamos, como no se hizo nunca en la historia argentina. Sacamos al SENASA de la función de producción para cortar con la ridiculez de que un funcionario le diga a un productor cuánto cosechar y aplicamos la misma lógica en la producción bovina.
Eliminamos el peso mínimo de la faena. Dejamos caducar la prohibición de exportar ciertos cortes bovinos. Levantamos la prohibición de exportar ganado en pie, que nos dejaba afuera de un mercado de millones de cabezas anuales que era capitalizado por nuestros vecinos.
Jubilamos el libro físico de movimiento de carne, que llevaba más de 40 años. Lo reemplazamos por un sistema digital y dimos de baja el RUCA para sacarle burocracia de encima al comercio de granos.
En lo logístico, extendimos la circulación de bitrenes a toda una red nacional. Cada bitrén transporta hasta un 75 % más de carga que un camión convencional, lo que, además, significa menos camiones en las rutas y mayor seguridad vial. Estamos licitando al sector privado la red vial troncal por donde pasa el 80 % del tránsito del país, para que nuestras rutas estén a la altura de lo que los argentinos merecen.
Además, dimos uno de los pasos más trascendentes de nuestra infraestructura: la privatización del Belgrano Cargas, que va a bajar fuertemente el costo logístico del campo y, además, vuelve más viables a la minería y la energía, que requieren mover materiales de gran porte.
En materia sanitaria, el nuevo plan de vacunación contra la aftosa le va a ahorrar a los productores unos 25 millones de dólares sin resignar un solo gramo de nuestro estatus sanitario.
En definitiva, de las más de 16.000 reformas que llevamos hechas, más de 1.000 fueron para liberar al campo específicamente. No por nada el Ministerio de Desregulación lleva por nombre interno el del Ministerio de Rendimientos Crecientes.
Pero no solo le bajamos los costos y la burocracia de encima, también les devolvimos a los productores las herramientas para financiarse y crecer. Liberamos el mercado de capitales para el sector agropecuario.
Ahora los productores no quedan atados únicamente al crédito bancario o a sus proveedores para financiarse. La nueva flexibilización en el mercado facilita la emisión de deuda y acciones por montos inferiores a los 130 millones de dólares.
Quizás los resultados de estos cambios no se vean instantáneamente, pero son ventanas que irán abriendo oportunidades de financiamiento novedosas. Tomemos, por ejemplo, el mercado de warrants.
Tras 110 años sin cambios, desregulamos el mercado de warrants, bajando sus costos del 3,5% al 1% y permitiéndole al productor emitir sus propios warrants para hacer líquidos sus stocks. Llevó un par de años, pero hoy es un mercado vibrante que les permite a los productores, a lo largo y ancho del país, obtener financiamiento accesible usando lo que previamente eran activos inmovilizados.
Además, pusimos en marcha el pagaré mercancía, un viejo reclamo del sector que ya se está aprovechando, principalmente, para comprar maquinaria. Siempre tuve la gran duda de por qué los productores se financiaban exclusivamente con deuda, con la carga y el riesgo que esto implica, en lugar de buscar nuevos socios para sus emprendimientos.
Esto les permitiría obtener recursos financieros, pero sin el compromiso de pagar, excepto cuando se tengan ganancias. Mi sospecha siempre fue que era culpa de las trabas burocráticas, que ahora podremos ver si estaba en lo correcto.
Y, si de desregulación se trata, el mayor impacto lo pudimos observar con la llegada de Starlink. Hoy, cualquier productor puede acceder a internet de máxima calidad hasta el último rincón del país.
Ahora nos parece algo cotidiano, pero, en una enorme mayoría de los casos, se pasó de que no llegara ni la antigua línea de teléfono a tener internet de alta velocidad de la noche a la mañana.
Y, con ello, apareció por primera vez la posibilidad de incorporar tecnología inalámbrica a los cultivos y poder monitorearlos desde cualquier parte del planeta. Gracias a esta democratización del acceso a internet, hoy son casi tres millones los usuarios de este servicio. Y lo único que hacía falta para lograrlo era voluntad política.
Y a estos 3.000.000 de usuarios, ahora, gracias a una iniciativa impulsada por el ENACOM y la propia Starlink, se le van a sumar 6.000 escuelas rurales que, hasta hoy, tenían una conexión a internet deficiente o, directamente, no tenían conectividad alguna.
De hecho, Starlink se comprometió a donar 6.000 equipos satelitales junto a 24 meses de sus servicios de internet más altos, que incluyen acceso prioritario por hasta 5 terabytes mensuales. Gracias, Elon. Sí, es un montón. Bueno, va a estar disponible después para que los usen como quieran.
A su vez, el ENACOM se compromete a financiar un año más del servicio, transcurrido el período donado por la misma Starlink. Muchas gracias a todos los involucrados por hacer realidad este proyecto.
Además, gracias al excelente trabajo conjunto de Cancillería, Economía y Agricultura, le abrimos al mundo a nuestros productos. Tras 25 años de trabas, firmamos el acuerdo con la Unión Europea y, en ese contexto, nuestros productores de miel, huevos y arroz coparon el cupo sin arancel en los primeros días. Un gran ejemplo de lo que puede lograr nuestro sector privado cuando se le sacan los grilletes.
Firmamos también un acuerdo con EFTA, estamos tratando otro con Singapur, avanzamos en la relación con Estados Unidos, que triplicó su cuota de carne argentina, y con mercados de enorme potencial como Japón, India, Vietnam y los Emiratos Árabes Unidos.
También presentamos la solicitud de adhesión al Acuerdo Transpacífico e integrar así redes comerciales dinámicas, donde se combinan escala demográfica, crecimiento económico y demanda sostenida de alimentos de mayor valor.
Cuando asumimos, los acuerdos comerciales argentinos alcanzaban alrededor del 20% del producto mundial. Esa era la cara visible de décadas de aislamiento y oportunidades desperdiciadas.
Nuestro objetivo es llevarla al 60% del producto mundial y continuar avanzando desde allí hasta cubrir todo el globo, para que nuestros productores accedan a un mercado de más de 8.000 millones de seres humanos.
En esta línea, tan solo en el primer semestre de este año abrimos y reabrimos más de 290 mercados en el mundo para nuestros productos, desde la carne bovina con hueso a Paraguay hasta los cítricos a El Salvador y los embriones bovinos a Filipinas. Y llevamos más de 500 mercados abiertos y reabiertos desde el inicio de nuestra gestión.
Hace apenas unos días dimos otro paso histórico, abriendo el mercado de Indonesia para la carne bovina y la industria láctea argentina. Hablamos de un país con más de 280 millones de habitantes, con una demanda creciente de alimentos y con una enorme importancia estratégica para el futuro de Asia.
Así, con cada nueva habilitación, ampliamos nuestra capacidad exportadora, incorporamos más provincias al comercio internacional y confirmamos la confianza de los mercados más importantes del mundo en nuestra producción y su calidad.
Y, además de todo esto, seguimos avanzando sobre el problema más acuciante del sector: el yugo más pesado de todos, las retenciones. Y quiero repasar, una por una, lo que ya hicimos, para que no nos olvidemos de dónde venimos.
A los lácteos, a las economías regionales, a las carnes transformadas, a los productos porcinos y a las varias categorías de carne bovina les eliminamos las retenciones por completo, y hoy están en cero.
A la soja la bajamos del 33 al 24% y vamos a ir bajándola sostenidamente hasta llegar al 15% en diciembre del 2028; a sus derivados, la harina y el aceite, del 31 al 22,5%, camino al 14%; al maíz, del 12 al 8,5% y llegará al 5,5%; y al trigo y a la cebada ya los bajamos del 12 al 5,5%.
Por primera vez en la historia nacional, el productor tiene un cronograma, sabe cuánto paga hoy y cuánto va a pagar mañana. Tiene, por fin, previsibilidad y, sobre todas las cosas, más libertad y menos impuestos.
Y todo es posible únicamente gracias al superávit fiscal, porque el superávit es el motor que nos está llevando al futuro y no hay baja de impuestos posible sin un superávit fiscal sostenido.
Y aquí amerita aclarar una obviedad: la única alternativa al superávit es el déficit, y con el déficit vuelven las diez plagas de Egipto que tanto hicimos por dejar atrás.
El superávit, que es ni más ni menos que el terreno firme sobre el que estamos sembrando la Argentina del futuro, es la condición económica, política y de estabilidad en este sendero, y por eso lo cuidamos como agua en el desierto.
Y lo que viene es un cambio de época. Actualmente estamos discutiendo en el Congreso un proyecto que hemos llamado de inviolabilidad de la propiedad privada.
Este proyecto no solo protege a nuestros productores de posibles expropiaciones, una experiencia traumática que ha vivido este sector, sino que habilita la inversión de capital en nuestro sector agropecuario.
Existen cientos de negocios que requieren compra de tierras a escala, y que quieren venir a invertir a nuestro país. Hablo de la industria forestal, la industria láctea, ciertas economías regionales y el riego para volver viables cultivos en zonas áridas, por mencionar algunos.
Dadas nuestras restricciones actuales, son sectores que se encuentran subexplotados. Con la aprobación de la ley estimamos una inversión de 15.000 millones de dólares en estas industrias.
Además, en las últimas semanas trascendió una noticia de vital importancia para el sector, que le cambia la ecuación para las próximas décadas. Gracias al boom del gas, se anunció una inversión de 2.700 millones de dólares para la construcción de una planta de urea granulada con una capacidad de 2,1 millones de toneladas anuales a partir de 2029.
Con esta planta, la Argentina deja de depender del humor del mundo para producir uno de los insumos más críticos del campo, y lo hacemos con nuestro propio gas, el cual hasta hace poco importábamos, gracias a nuestra manía por no explotar nuestros recursos.
Esto es lo que pasa cuando un país deja de enemistarse con su propia riqueza y empieza a aprovecharla. Y, gracias a este cambio de mentalidad, estamos viendo una reducción constante de costos para los productores argentinos.
Durante años, el productor argentino quedó a merced de la voluntad y la volatilidad mundial en los precios de los fertilizantes, importando lo que perfectamente podíamos producir acá. Eso va camino a terminarse de una vez y para siempre.
Finalmente, me gustaría contarles que estamos enviando al Congreso una ley que modifica el régimen de navegación de nuestro país, un antiguo reclamo de las provincias del norte. Argentina es un país bendecido por sus ríos y la Constitución de 1853 ya garantizaba la libre navegación de los ríos, que era uno de los pilares de la prosperidad.
Durante décadas desaprovechamos esa bendición. Con la nueva licitación, expansión de la hidrovía y la habilitación de nuevos puertos privados a lo largo de todo el país, vamos a abaratar drásticamente el costo del flete, sobre todo para los productores del norte, que son los que más lejos están y más caro pagan para sacar su producción.
Para poner un poco en contexto el significado de algo así para un productor del norte, esta baja de costos logísticos equivale a una reducción de aproximadamente 8 puntos de retenciones. Y el ahorro es mucho mayor para los productores cercanos a los ríos Paraná, Paraguay y Uruguay.
Para la industria forestal también equivale a una baja del costo total del 8%. Cuando observamos todas estas cosas, queda claro que las provincias del Norte no fueron relegadas por el azar de la naturaleza, sino por la voluntad política de un sistema enemistado con el desarrollo y enamorado de decidir ganadores y perdedores desde un escritorio en Buenos Aires.
Pero hay algo más que es tan importante como el costo: esto federaliza el comercio. Se termina la Argentina que dependía exclusivamente de que todo pasara por el puerto de Buenos Aires o de Rosario.
El interior productivo va a tener, por fin, su propia salida al mundo. Esto no es ni más ni menos que un mandato constitucional y una reparación histórica de una injusticia que ya llevaba demasiado tiempo vigente.
De hecho, bajo el RIGI ya se aprobó la construcción de un nuevo puerto multipropósito en Timbúes, sobre el Paraná, con una inversión de 277 millones de dólares. Y, en los últimos días, fue noticia la evaluación de un proyecto para desarrollar una nueva hidrovía hasta el centro de Neuquén, lo que también beneficiará a las economías agroexportadoras regionales, como la vitivinícola y la frutícola.
Tal vez, como sostuve antes, el desarrollo de la energía libera también las fuerzas productivas del agro. Porque esa es la gran diferencia del campo que fue y del que se viene.
El campo que fue era un sector genial, maniatado con cadenas regulatorias e impositivas demenciales que, aun con una sobrecarga tributaria nunca vista en la historia de la humanidad, se mantuvo competitivo a nivel global. Que sobreviviera fue poco menos que un milagro.
Pero ahora es momento del verdadero milagro: su nuevo siglo de crecimiento sin límites. El campo que se viene va a producir récord tras récord, gracias a que el Estado, por fin, se corrió del medio.
Tenemos las condiciones para producir 300 millones de toneladas de granos, para duplicar la producción actual. Vamos a darle un régimen de derecho de propiedad a los innovadores de semillas, para que la tecnología argentina, hecha por argentinos, pueda venderse acá y potenciar nuestros rendimientos, en lugar de solo potenciar los rendimientos de otros países.
También vamos a ver, como dice el ministro Sturzenegger, una Patagonia verde por el acceso al riego. De hecho, ya la estamos empezando a ver en los productores de maíz en Añelo, que están alcanzando rindes de hasta 12 toneladas por hectárea.
Y el mundo ya está apostando por este cambio del futuro. Una de las empresas más grandes del mundo en el sector anunció la construcción, en nuestro país, de la planta procesadora de soja y girasol más grande del mundo, con una inversión de más de 400 millones de dólares.
Como decía el gran Milton Friedman, basado en Charles Tibu, el primer voto, y el más importante de todos, es el que sucede con los pies, con nuestras decisiones cotidianas. Y hoy, después de tantas décadas de huir despavoridos, el capital global está volviendo a votar por la Argentina.
Así vamos a ver al agro finalmente libre, porque por primera vez otros sectores, como la energía y la minería, están creciendo con la misma fuerza y el campo está dejando de ser el pagador de última instancia de todos.
El techo que la política le puso al campo durante 100 años se está levantando y, cuando logremos terminar de eliminarlo, este sector va a volar como nunca antes lo hizo en su historia.
Nosotros y ustedes queremos exactamente lo mismo: queremos volver al país que, cuando le dio libertad al campo, se convirtió en el granero del mundo y en una de las naciones más ricas del planeta.
Ustedes, que están acostumbrados a pensar en generaciones, entienden mejor que nadie lo que significa lo que estamos construyendo. Argentina despertó, finalmente, de un siglo de letargo y el mundo nos está observando.
Están quienes quieren tomarnos de ejemplo y están quienes quieren defender el statu quo con uñas y dientes. El triunfo del modelo liberal en la Argentina puede cambiar el rumbo de muchos países, y los enemigos de la libertad, desperdigados por el globo, no pueden darse el lujo de perder los privilegios que edificaron durante décadas.
No es casualidad que, en los últimos días, hayamos visto una campaña mediática internacional intentando bajarnos el precio con cualquier tipo de mentira para demonizar nuestro sentir patriótico.
Hoy está más claro que nunca que existe quienes buscan que la Argentina no recupere su sentido de grandeza, pero no les vamos a dar el gusto. Vamos a hacer a la Argentina grande nuevamente.
En Argentina creemos en la libertad del individuo y su capacidad para hacerse con el fruto de su trabajo, en todas las excelencias de la vida de las que sea capaz. Y creemos que nuestro campo, el campo argentino, es el mejor ejemplo de esto, pues ustedes fueron los que hicieron de esta tierra hostil, indomable e inhóspita un paraíso para quienes estaban dispuestos a trabajarla.
Por eso, vayamos juntos de la mano y aprovechemos esta oportunidad histórica. Tomemos el toro por las astas y apostemos a la Argentina, porque tenemos la posibilidad de dejar atrás para siempre el siglo de humillación e inaugurar un nuevo siglo de oro para la Nación.
Sigamos cultivando nuestro suelo, sigamos sirviendo a nuestra patria y sigamos haciendo grande a la Argentina.
Sin más, y con mucho entusiasmo y agradecimiento, doy oficialmente por inaugurada la 138.ª Exposición Rural Argentina.
Que Dios los bendiga, que las Fuerzas del Cielo los acompañen y ¡viva la libertad, carajo! ¡Viva la libertad, carajo! ¡Viva la libertad, carajo! Muchas gracias.
Fuente: Expo Rural 2026
Primicias Rurales
Milei, en la Rural: “El crecimiento del sector energético y minería financiará la quita de retenciones”. Pino pidió su eliminación definitiva.

Milei, en la Rural: “El crecimiento del sector energético y minería financiará la quita de retenciones”. Pino pidió su eliminación definitiva.

El presidente Javier Milei encabezó la inauguración de la Exposición Rural, donde evitó anunciar la esperada baja de retenciones y aseguró que el sector energético y minero financiará la quita futura. Por su parte, el titular de la SRA, Nicolás Pino, reclamó la eliminación definitiva del tributo por ley.

 

Buenos Aires, domingo 26 julio (PR/26) — El presidente Javier Milei encabezó este domingo el acto inaugural de la 138.ª Exposición Rural en el predio de Palermo de la Sociedad Rural Argentina (SRA).

Ante una fuerte expectativa del sector por un eventual anuncio de baja de retenciones a la carne de novillo, el mandatario se limitó a ratificar el rumbo económico.

Milei destacó que la carne vacuna vive un momento histórico con un incremento del 46% en el valor de sus exportaciones durante el primer semestre.

«Yendo a la industria cárnica, la carne vacuna está viviendo un momento histórico. En los primeros cinco meses del año, las exportaciones crecieron un 46% en valor. El mercado de los Estados Unidos, que durante años se nos había cerrado, hoy es una máquina de batir récords. Gracias a un sensacional trabajo de nuestros ministros, logramos triplicar la cuota de exportación a este país y, en apenas seis meses de este año, ya les vendimos más carne que en todo el año pasado, con un valor de 800 millones de dólares. Es más, sólo lo que le vendimos a ese mercado en medio año equivale a toda la cuota Hilton con Europa», destacó.

Pero también se refirió a la agricultura:

«En 2025, las exportaciones agroindustriales marcaron un récord histórico: más de 115 millones de toneladas, lo que significa un ingreso de más de 152.000 millones de dólares, con 132 productos alcanzando su máximo volumen exportado en, al menos, siete años, llegando a más de 150 destinos en el mundo», dijo.

Y agregó: «El primer semestre de este año ya viene rompiendo ese récord, con un 15% más de volumen y un 17% más de valor que el año pasado. Las exportaciones de girasol crecieron un 142%, las de trigo un 64% y, por primera vez en la historia, vendimos trigo y maíz argentinos en China».

El Presidente aseguró que el verdadero despegue exportador se apoya en los sectores energético y minero.

Sostuvo que el crecimiento de estas actividades será el motor que financiará la quita de retenciones para el campo en las próximas décadas.

Además, reconoció la importancia del sector agropecuario al señalar que genera un cuarto del empleo formal y el 60% de las divisas del país.

El jefe de Estado llegó al predio acompañado por el ministro de Economía, Luis Caputo, y la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei.

En el palco también se ubicaron funcionarios como Patricia Bullrich, Federico Sturzenegger, Luis Petri y Jorge Macri, junto al titular de la SRA, Nicolás Pino.

Previamente, el ministro Luis Caputo había enfriado las versiones sobre medidas tributarias inmediatas para la ganadería.

El funcionario recordó que las únicas modificaciones aplicadas se hicieron dos meses atrás para el trigo, la cebada, el maíz, el girasol y el sorgo.

Durante la ceremonia inicial se entonó el Himno Nacional y se proyectó un video conmemorativo por los 160 años de la institución rural.

Pino pidió la elimininación definitiva de las retenciones

 

Por su parte, el presidente de la SRA, Nicolás Pino, brindó un discurso enérgico en el que pidió la eliminación definitiva de las retenciones.

Pino exigió ante el estrado que los derechos de exportación dejen de existir por ley y para siempre tras considerarlos un régimen confiscatorio desde 2002.

El dirigente remarcó que el campo aportó más de 215.000 millones de dólares al Estado mediante este tributo a lo largo de las décadas.

Asimismo, detalló que los productores reinvirtieron los fondos no confiscados en genética, pasturas, maquinaria y mejoras productivas generales.

El titular de la entidad reclamó además el cese del agobio impositivo generado por ingresos brutos y tasas municipales distorsivas.

En materia de obras, Pino advirtió sobre el atraso en la infraestructura vial, los caminos rurales y los accesos para la familia rural.

También insistió en la urgencia de avanzar con las obras hídricas pendientes en la Cuenca del río Salado para prevenir inundaciones climáticas.

Hacia el final, Pino valoró el diálogo con el Gobierno y abordó el debate parlamentario vinculado al proyecto de la ley de tierras.

El acto central concluyó con el tradicional desfile de campeones y maquinaria agrícola ante las tribunas colmadas del predio ferial.

Primicias Rurales

Milei en La Rural: leves expectativas de anuncios fiscales y clima de récord en Palermo

Milei en La Rural: leves expectativas de anuncios fiscales y clima de récord en Palermo

Hoy domingo se realizará el acto inaugural de la 138° Exposición Rural con la presencia central de Javier Milei. El campo aguarda definiciones sobre retenciones mientras exhibe una campaña récord de 163 millones de toneladas.

 

 

Buenos Aires, domingo 26 julio (PR/26) — La 138° Exposición Rural de Palermo 2026 vivirá este domingo su acto de inauguración oficial en el predio de Palermo con la asistencia estelar del presidente Javier Milei.

El cambio tradicional de sábado a domingo responde a una solicitud de agenda presidencial para un evento que promete marcar el pulso político del país.

Las puertas del predio abrirán a las 9 de la mañana y el acto central comenzará puntualmente a las 11 horas ante una masiva concurrencia esperada.

 

 

 

 

El cronograma prevé el ingreso de los Granaderos, la llegada del primer mandatario y la entonación del Himno Nacional Argentino junto a un video por los 160 años de la SRA

A continuación se escucharán los discursos institucionales de Nicolás Pino y el presidente Milei, cerrando con el clásico desfile de campeones y maquinaria.

La ceremonia institucional durará aproximadamente dos horas y será transmitida en directo por los canales oficiales para todo el país.

11hs
– Ingreso del Regimiento de Granaderos a Caballo General San Martín
– Ingreso del presidente de la Nación
– Himno Nacional Argentino
– Video institucional por los 160 años de la SRA
– Discurso del presidente de Sociedad Rural Argentina, Nicolás Pino
– Discurso del presidente de la Nación, Javier Milei
– Desfile
– Tropillas de Petisos
– Finalización del acto

Autoridades presentes y peso político

 

El evento reunirá a las principales figuras del Gobierno Nacional, incluyendo al jefe de Gabinete, ministros, secretarios y la Secretaria General de la Presidencia.

También confirmaron su asistencia el jefe de Gobierno porteño, gobernadores provinciales, legisladores nacionales y referentes del Poder Judicial. Tendrán un rol destacado los presidentes de la Mesa de Enlace y referentes institucionales del G6, junto a delegados del Cuerpo Diplomático.

La presencia de Javier Milei posee un marcado valor institucional en plena antesala de las definiciones políticas que el sector reclama de cara al futuro.

Para Nicolás Pino, actual titular de la entidad, «la presencia del presidente Javier Milei en la Exposición Rural tiene un valor institucional muy importante» para todo el sector. El dirigente rural destacó además que «siempre que un presidente de la Nación participa de este evento junto a su equipo de gobierno genera un hecho relevante y envía una señal política e institucional hacia el sector».

Expectativa por las retenciones y la postura oficial

 

 

Pese a que el ministro Luis Caputo enfrió recientemente la posibilidad de medidas impositivas inmediatas, persiste la versión de una baja gradual para la carne vacuna. Los productores nucleados en la Sociedad Rural Argentina (SRA) mantienen firme el reclamo histórico de retenciones cero para mejorar la competitividad externa.

Sin embargo, referentes locales reconocen el esfuerzo fiscal del Ejecutivo y piden prudencia para evitar frustraciones innecesarias ante el actual contexto macroeconómico.

Profundizando sobre el significado de la visita presidencial, Nicolás Pino señaló que «en este caso, que el Presidente haya decidido estar presente es especialmente significativo porque refleja la postura del Gobierno respecto del campo».

Para el titular de la SRA, se trata de «un gesto que pone de manifiesto la importancia que la administración nacional le asigna al sector agropecuario y al diálogo con sus representantes». Las conversaciones en los pasillos de Palermo giran en torno a la relación entre el poder político y las demandas históricas de las entidades rurales.

Cosecha récord y repunte internacional de precios

 

 

 

 

La exposición se desarrolla en un marco productivo excepcional tras cerrarse la campaña agrícola con un volumen histórico de 163 millones de toneladas.

Este hito productivo estuvo respaldado por excelentes condiciones climáticas, mejoras en los rendimientos por hectárea y una intensa incorporación de tecnología aplicada. A este escenario se sumó una fuerte suba en la Bolsa de Chicago, donde la soja escaló hasta los US$458 por tonelada empujada por la demanda externa.

La mejora en las cotizaciones internacionales brinda un alivio relativo frente al incremento sostenido de los costos operativos y logísticos que enfrentan los productores.

No obstante, el sector insiste en que la presión impositiva continúa siendo el principal obstáculo para desplegar todo el potencial exportador de la Argentina. Los balances de la feria reflejan tanto el dinamismo empresario como la necesidad imperiosa de reglas claras para consolidar el crecimiento económico federal.

Primicias Rurales
El campo unido le pide al gobierno que no avance sobre el IPCVA y referentes de la industria cárnica se sumaron a la postura

El campo unido le pide al gobierno que no avance sobre el IPCVA y referentes de la industria cárnica se sumaron a la postura

Las entidades de la producción y la industria cárnica expresaron su firme rechazo al anteproyecto oficial que busca desfinanciar al IPCVA mediante la implementación de un aporte voluntario, advirtiendo que la iniciativa pone en riesgo un cuarto de siglo de trabajo estratégico, apertura de mercados y posicionamiento global de la carne vacuna argentina.

 

 

 

Buenos Aires, miércoles 22 de julio (PR/26) .- Las entidades y cámaras que integran el Consejo de Representantes del Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA) en representación de los sectores de la producción ganadera y la industria frigorífica, expresaron su firme respaldo institucional al IPCVA: «ratificamos su rol fundamental como herramienta estratégica para el desarrollo y posicionamiento de la cadena bovina argentina», sostuvieron en un comunicado.

Desde su creación por la Ley 25.507, un impulso del propio sector privado, el IPCVA ha demostrado ser un instrumento eficaz para llevar a cabo estudios técnicos, generar información estratégica y promover la carne vacuna argentina adelante tanto en el mercado interno como en el internacional.

 

 

 

El IPCVA refleja la más amplia representatividad del sector cárnico argentino. Las entidades y cámaras que lo componen defienden los intereses de millas de actores de la cadena de ganados y carnes a nivel federal:

 

  • La Sociedad Rural Argentina (SRA) extiende su presencia federal a través de 117 sociedades rurales del interior, organizadas en 14 distritos que abarcan todas las provincias.
  • La Federación Agraria Argentina (FAA) núcleos de pequeños y medianos productores y agricultores familiares en filiales locales distribuidas en 16 distritos en todo el país.
  • La Confederación Intercooperativa Agropecuaria Limitada (CONINAGRO) reúne a más de 350 cooperativas agropecuarias integradas en alrededor de 20 federaciones.
  • Confederaciones Rurales Argentinas (CRA) cuenta con 16 confederaciones y federaciones integradas por más de 300 sociedades rurales en todo el país.
  • El Consorcio de Exportadores de Carnes Argentinas (ABC) reúne a 24 frigoríficos con más de 30 plantas en 7 provincias, generando más del 80% de las exportaciones de carne vacuna del país.
  • La Cámara Argentina de la Industria Frigorífica (CADIF) representa a empresas de la industria de la carne en los mercados interno y externo.
  • La Cámara de la Industria y el Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina (CICCRA) núcleos principalmente de empresas frigoríficas Pymes orientadas al mercado interno y a la exportación.
  • La Federación de Industrias Frigoríficas Regionales Argentinas (FIFRA) agrupa las principales cámaras frigoríficas de Córdoba, Santa Fe y Entre Ríos (AFIC, CAFRISA y CICER respectivamente).
  • La Unión de la Industria Cárnica Argentina (UNICA) núcleo de empresas frigoríficas con plantas distribuidas en 8 provincias, desde Buenos Aires hasta la Patagonia y el NOA.
  • El Estado Nacional también integra su Consejo de Representantes, a través de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación.

 

Además, de acuerdo con la Ley 25.507, instituciones vinculadas al sector ganadero tales como cámaras de consignatarios, institutos de investigación, asociaciones de razas y representantes del Estado Nacional, conforman el Consejo Asesor del instituto con el objetivo de elevar al Consejo de Representantes sus observaciones y recomendaciones sobre la marcha de los programas implementados por el IPCVA. *

 

Fondos privados

 

El Instituto funciona con fondos privados que aportan de manera conjunta productores ganaderos y frigoríficos de todo el país. La ley establece que los productores efectúen una contribución equivalente al 0,07% del valor índice de res vacuna en plaza de faena, y la industria un 0,03% de dicho valor al mes de marzo de 2026. 

Es fundamental mantener el actual esquema de pago obligatorio para sostener el funcionamiento virtuoso del IPCVA, tal como sucede con los institutos de promoción de los principales países productores de carne del mundo, como Australia, Reino Unido, Estados Unidos o Uruguay (muchos de los cuales, además, complementan sus ingresos con fondos estatales).

Los presupuestos que se manejan internacionalmente evidencian que la Argentina, uno de los principales productores y exportadores mundiales de carne vacuna, financia su instituto de promoción muy por debajo de otros países con cadenas cárnicas mucho menos desarrolladas. 

En ese sentido, las propuestas de implementar un arancelamiento voluntario significarían, sin lugar a dudas, la eliminación del IPCVA.

Remarcaron que «además,  a lo largo de la historia del IPCVA, la presidencia y vicepresidencia han sido ejercidas, de manera rotativa y consensuada, por representantes de distintas entidades y cámaras firmantes de la presente declaración, lo que resalta su carácter federal,plural y democrático, y refuerza su legitimidad institucional». 

 

Por todo lo expuesto, las entidades rechazan cualquier intento de alteraciones de las actuales condiciones de funcionamiento del IPCVA que pongan en riesgo la continuidad de su laboral técnica e institucional, la cual ha sido clave para consolidar acuerdos comerciales, abrir nuevos mercados internacionales, sostener relaciones sanitarias con compradores (entre un 3% y un 5% de presupuesto anual del Instituto se aporta al SENASA), y posicionar la marca «Carne Argentina» como un producto premium a nivel global. 

 

«Degradar la credibilidad y la capacidad operativa del IPCVA implicaría retroceder en logros construidos con años de trabajo conjunto, inversión privada y esfuerzo sostenido de todo el sector», sostienen. 

 

 

 

En el comunicado se dijo: Las entidades y cámaras firmantes ratificamos y sostenemos plenamente la existencia, labor e institucionalidad del IPCVA como un pilar clave para el presente y futuro de la producción y comercialización de la carne vacuna argentina.

 

 

*Consejo Asesor:AACREA, ACA, AFIC, APEA, CAF, CACG, CAFRA, CICER, CAFRISA, CARBAP, CARSFE, CARTEZ, CARTUC, CCPP, CCDH, FAAS, FADEFA, FARER, FEDECO, Federación de la Carne, FEDERSAL, Foro Argentino de Genética Bovina, ICICA, INTA, INTI, Ministerio de Relaciones Exteriores, Rosgan, UNCOGA, Asoc. Argentina de Criadores de Angus, Asoc. Argentina de Criadores de Bonsmara, Asoc. Braford Argentina, Asoc. Argentina de Criadores de Brangus, Asoc. Argentina de Criadores de Hereford, PROLIAR, Asoc. Argentina de Criadores de Limousin, Asoc. de Criadores de Ganado Sanga, Asoc. Argentina de Criadores de Shorthorn.

 

 

 

Referentes de la industria cárnica se sumaron a los rechazos al proyecto de desregulación del IPCVA

 

 

 

 

De acuerdo con la Ley que creo al IPCVA hace un cuarto de siglo, la producción aporta la séptima parte del del valor de venta de un novillo cuando va a faena y la industria suma la tercera parte de ese animal para financiar al organismo. (NAP) 

Tras conocerse el anteproyecto de ley que busca desregular diversos organismos de gestión pública o pública privada, entre ellos el Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA), la iniciativa impulsada por el ministerio de Desregulación y Transformación del Estado de la Nación Argentina, fue cuestionada con dureza, a la vez que  el ente multilateral recibió  un fuerte respaldo por parte de las gremiales del campo (ver a parte). A la vez, se pronunciaron también algunos de los integrantes del ente.

La iniciativa oficial, el anteproyecto elaborado por el Ministerio de Desregulación y Transformación del Estado, apunta, entre otros aspectos a que el aporte de la producción y la industria de la carne, se voluntario y no obligatorio como lo establece la  25.507 que dio origen a su creación.

“Este anteproyecto nos tomó por sorpresa, sobre todo porque el IPCVA funciona desde hace 25 años y, demostró tener una trayectoria en este tiempo que tiene que ver con la promoción del consumo de carne, la apertura de mercados, los trabajos de investigación que se fueron desarrollando y, el anteproyecto no ofrece algo superador en ese sentido y poner un aporte voluntario como lo menciona esta iniciativa”, sostuvo Georges Breitschmit presidente del IPCVA.

Breitschmit rescató el comunicado que emitieron las entidades porque  ven en el ipcva “una herramienta que que fue útil en todos estos años” y añadió que “hubo muchísimas reuniones, hemos trabajando con la agencia de Inversiones, Marca País, hemos organizado la “Semana de la carne  en Estados Unidos y estamos programando la Segunda Semana de la Carne junto con la Cancillería, con las Embajadas, donde se hacen acciones todo el tiempo para promocionar  la carne argentina”

 

Breitschmit recordó que seguramente “hay cosas para mejorar, seguro, pero están todos los actores  para poner en marcha aquellos lineamientos que se crean necesario implementar, pero después de 25 años de trabajo no creo que sea conveniente cerrarlo”.

El IPCVA se creó en 2001 por la Ley 25.507, se reglamentó en 2003 y en 2005 comenzó a hacer el estudio del mercado chino que se abre en 2007. Por entonces se exportaban a China 40.000 toneladas de carne y hoy ese mercado absorbe el 70 por ciento de las ventas de carne.

Entre otras gestiones para la promoción de la carne en el exterior, con fondos del iPCVA se financió un panel ante la Organización Mundial de Comercio (OMC) para lograr la apertura del mercado de Estados Unidos, luego de los casos de aftosa en 2001, y hoy Argetina tiene una cuota suplementaria de exportación de carne  al país del norte.

 

 

“No son hechos aislados, son políticas públicas que se van encadenando, casa paso que se da se refleja en resultados, que o son cosas que se logran de un d´çias para el otro. El IPCVA es un organismo que golpea todas las puertas cada vez que se necesita algo, como ahora que estamos trabajando con el tema de las menudencias para ingresarlas a China“, precisó el presidente del IPCVA.

 

 

Desde la induatria cárnica

Por su parte Daniel Urcía, representante de la FIFRA, una de las entidades que forma parte de la conducción del IPCVA consideró que “el IPCVA es una excelente herramienta que hoy funciona muy bien y queremos sostenerlo para que siga de esta manera”

 

 

 

“Trabajar sobre la competitividad que requiere el sector es trabajar sobre cuestiones que tienen mucha mas incidencia como el impuesto a los débitos y créditos, como el remanente que queda de los derechos de exp`rtación  que pesan sobre el sector y hoy coin un escenario que vemos con una ganadería que vuelve a ser una alternativa de inversión y que invierte 20.000 M de dólares por año, comparado con la minería, es un sector para apoyar y que necesita un instituto como tienen otros países del mundo para promocionar su actividad y hacer los estudios que nos valida en el mercado local y en el internacional

Por otra parte el presidente de la CICCRA, MIguel Schiariti, al ser consultado por el ante proyecto de ley impulsado por la cartera del Federico Sturzenegger, califico a la iniciativa como “una herramienta de desfinanciamiento del IPCVA, no entiendo el sentido que tiene, porque los que pagan más son los productores y la alícuota que aportan por cada animal que se envía a faena es el equivalente  0,300 kg de carne de novillo. No es una tasa muy importante porque mueve a un novillo que vale entre 2 millones a 2,5  millones de pesos. Es el equivalente a  0,300 kg  carne, no son nada. Este fin de semana en los remates vi vender vacas a 2,8 millones de pesos”, precisó.

El presidente de CICCRA, recordó que durante los tres años que el ex secretario de comercio, Guillermo Moreno estuvo al frente de esa cartera, el “país perdió 12,5 millones de cabezas de ganado vacuno que “no las recuperamos nunca y solo se hizo con 3,5 a 4  millones de ganado vacuno que nunca recuperamos y cuando se llegó a 47,5 millones de cabezada en 2009”, 

“No se entiende muy bien cual es el objetivo de este ante proyecto de ley. Es posible que el error haya sido nuestro al no dar información de los logros que tuvo el iPCVA”, agregó

 

 

«En 2007 comenzamos a ir a China y desde 2012, que se abrió ese mercado, todos los años comenzamos a visitar ferias y durante cinco años estuvimos trabajando para llevar de las orejas a funcionarios junto a los los representantes del Instituto. Abrimos China, reabrimos Estados Unidos. Y estas 100.000 toneladas que ahora se exportan a ese país, no tienen que ver con que (el Presidente Javier) Milei sea amigo de Trumps. Tiene que ver con la profunda seca que Estados Unidos vive hoy. El  60% de la carne que consumen son hamburguesas que no pueden tener más del 20% de grasa. Por eso compran carne magra para la industria, mezclar con la carne que producen ellos”, cerró el referente de CICCRA.

El IPCVA, además de estar presente en las principales ferias internacionales del mundo, con sus recursos financia numerosos estudios científicos que se llevan adelante junto a universidades, INTA e INTI  (Noticias AgroPecuarias)

 

 

Primicias Rurales
Fuente: IPCVA / Noticias AgroPecuarias
Reconocido periodista inglés publicó que «las Malvinas no pueden ser británicas para siempre» y desató la polémica en el Reino Unido

Reconocido periodista inglés publicó que «las Malvinas no pueden ser británicas para siempre» y desató la polémica en el Reino Unido

Tras la polémica bandera en el Mundial 2026, el columnista inglés Simon Jenkins desafió la postura británica instando a retomar el diálogo. Downing Street ratificó la soberanía sobre las islas y elevó un pedido de investigación ante la FIFA, mientras la ONU reitera su llamado a negociaciones bilaterales a lo que Inglaterra se niega. Lea el artículo completo traducido.

 

 

Buenos Aires, sábado 18 julio (PR/26>) — El reconocido periodista inglés Simon Jenkins, columnista del diario The Guardian y de la BBC, publicó un editorial afirmando que las Islas Malvinas «no pueden seguir siendo británicas para siempre».
El artículo fue inspirado por la famosa bandera con la leyenda «Las Malvinas son argentinas» desplegada por los jugadores de la selección argentina tras vencer a Inglaterra en la semifinal del Mundial y que cayó de la tribuna en manos de integrantes de la selección albiceleste que la desplegó.
El Gobierno británico rechazó el festejo de la Selección Argentina tras el Mundial 2026, calificando de «inapropiado» el uso de una bandera con la consigna de las Islas Malvinas.
Londres ratificó la soberanía británica sobre el territorio, exigió una investigación de la FIFA y no descartó sanciones para los jugadores involucrados.
La bandera cayó de la tribuna en el festejo de la selección argentina por haber vencido 3 a 2 a Inglaterra

Mientras que el artículo inglés generó fuerte repercusión por varios puntos centrales del análisis de Jenkins:

  • Sentido común geográfico: Jenkins argumentó que tarde o temprano estas colonias se integrarán a sus continentes geográficos. 
  • Costos de defensa: Criticó el gasto de más de £60 millones al año que los contribuyentes británicos destinan a mantener la presencia militar en el archipiélago. 
  • Reapertura de negociaciones: Cuestionó la decisión del Reino Unido de congelar el diálogo durante más de 40 años e instó a que se retomen las negociaciones diplomáticas, citando como antecedente el acuerdo histórico sobre Gibraltar. 
  • El referéndum de 2013: Relativizó el plebiscito de los isleños «kelpers» al entender que no justifica frenar indefinidamente el debate de soberanía.

 

El Gobierno británico, a través de una portavoz oficial de Downing Street, ignoró deliberadamente el debate interno propuesto por la columna de opinión de Simon Jenkins en The Guardian.

En su lugar, el Ejecutivo liderado por el primer ministro Keir Starmer utilizó la conferencia de prensa con periodistas parlamentarios para contrarrestar el impacto del editorial con una respuesta tajante y directa.
La postura oficial de Londres frente a los argumentos del periódico se resume en los siguientes puntos:
  • Ratificación del statu quo: La portavoz del primer ministro enfatizó que la posición del Reino Unido sobre el archipiélago «no ha cambiado» y que el reclamo territorial argentino carece de validez ante sus ojos.

 

  • Uso de la ironía deportiva: En respuesta directa a la vinculación que el editorial hizo con los festejos del partido, la vocería oficial lanzó una frase de alto impacto técnico y político replicada por el medio británico Sky News: “Puede que el Mundial no sea nuestro, pero las islas Malvinas sin duda lo son”.

 

  • Defensa de la autodeterminación: El Gobierno británico desestimó la sugerencia de Jenkins de que las islas inevitablemente se integrarán al continente. Subrayaron que el compromiso de Londres para con los habitantes del archipiélago es «inquebrantable» y que la autodeterminación corresponde exclusivamente a los isleños, validando el referéndum de 2013 que el editorialista había relativizado.

 

  • Acción institucional frente a la bandera: En lugar de abrir una mesa de diálogo diplomático como sugería The Guardian, el Gobierno del Reino Unido —con el respaldo del secretario de Comercio, Peter Kyle— prefirió elevar un pedido formal de investigación de oficio ante la FIFA. Esto se fundamentó en que la exhibición de la bandera infringió las normas globales que prohíben estrictamente el uso de consignas políticas dentro del campo de juego

La vía del diálogo

 

 

 

La postura oficial del Comité Especial de Descolonización de la ONU (C-24) dictamina de manera unánime que la única vía para resolver el conflicto de las Islas Malvinas es la reanudación de las negociaciones bilaterales entre la República Argentina y el Reino Unido.

 

En su sesión de junio de 2026 realizada en Nueva York, el organismo internacional adoptó una nueva resolución por consenso reafirmando los siguientes ejes centrales: 
  • Estatus de soberanía en disputa: El Comité encuadra el archipiélago bajo la categoría colonial especial de «Territorio No Autónomo». Ratifica que existe una disputa territorial abierta que no puede ser cancelada unilateralmente por el Reino Unido. 

 

  • Llamado al diálogo pacífico: Exige formalmente a ambos países retomar las conversaciones diplomáticas para alcanzar una solución pacífica y definitiva. Dicha postura sostiene el mandato histórico planteado originalmente en la Resolución 2065 de la Asamblea General. 

 

  • Preocupación en el Atlántico Sur: El Comité manifestó su inquietud ante los reclamos expuestos por la delegación argentina, liderada por el canciller Pablo Quirno, respecto a la «militarización» de la zona y la explotación unilateral de recursos naturales (hidrocarburos y pesca) en aguas en litigio. 

 

  • Mediación internacional: Solicitó explícitamente al Secretario General de las Naciones Unidas ejercer su misión de buenos oficios para interceder y lograr que Londres acepte sentarse a la mesa de diálogo. 

 

  • Falta de poder coercitivo: Aunque la resolución cuenta con el copatrocinio y firme respaldo de toda Latinoamérica, analistas y medios especializados aclaran que el pronunciamiento de la ONU no obliga jurídicamente al Gobierno británico a negociar, sirviendo principalmente como una contundente herramienta de presión diplomática internacional.

 

El artículo completo: 

 

 

¿«Las Malvinas son argentinas»? No exactamente, pero las Falklands no pueden seguir siendo británicas para siempre

 

Simon Jenkins

 

La enemistad entre Londres y Buenos Aires se ha prolongado demasiado; tarde o temprano, prevalecerán las mentes sensatas.

Esta semana, Gran Bretaña y España acordaron demoler la frontera que divide Gibraltar de la península ibérica. Fue una buena noticia. Décadas de negociación llegaron a un feliz compromiso. Lamentablemente, el acuerdo no se celebrará este domingo en la final de la Copa del Mundo entre España e Inglaterra. Pero, ¿es demasiado esperar que una negociación similar pueda surgir de la semifinal de anoche, una derrota aplastante de Inglaterra a manos de Argentina, tras la cual el asunto Malvinas-Falklands levantó su cansada cabeza en forma de una pancarta en el campo? ¿Acaso no puede resultar nada bueno del generoso abrazo entre Lionel Messi y Harry Kane?

Ninguno de los territorios de la era imperial británica tiene un derecho eterno a permanecer como está, y mucho menos uno que cuesta a los contribuyentes británicos más de 60 millones de libras al año en gastos de defensa.

En el caso de las Falklands, su estatus como territorio de ultramar ha sido defendido ferozmente por sucesivos gobiernos, en gran medida como el precio de la victoria en la guerra de las Malvinas de 1982. En verdad, sospecho que esto tiene mucho que ver con el hecho de que los isleños, a diferencia de los habitantes abandonados de Hong Kong o Diego García, eran británicos blancos. La guerra también rescató al gobierno de Margaret Thatcher de la impopularidad y cubrió de gloria a la entonces primera ministra, a diferencia de posteriores aventuras militares.

Lo que se olvida es que, antes de la guerra, los gobiernos británicos estaban negociando realmente una transferencia de la soberanía de las islas con los argentinos. Esto siguió a un acuerdo de comunicaciones de 1971 alcanzado con Buenos Aires por el Ministerio de Relaciones Exteriores. Permitió a los isleños comerciar y viajar con el territorio continental adyacente, utilizando sus hospitales, tiendas y otras instalaciones. Incluso tenían becas en escuelas locales. Cientos de argentinos solían visitar la capital de las Falklands, Puerto Stanley, como turistas. Los isleños estaban ganando gradualmente relaciones sensatas con sus vecinos costeros, de las cuales se esperaba que surgiera un acuerdo futuro.

En aquella época, las Naciones Unidas alentaban a las antiguas potencias coloniales de Europa a deshacerse de los restos del imperio, incluidos los franceses, portugueses y españoles. En el caso de Gran Bretaña, estos incluían Hong Kong, Diego García, las Falklands y, se esperaba, Gibraltar. El problema no era el derecho histórico —un argumento eterno— sino el sentido común geográfico.

Para Gran Bretaña, era ridículo que un Estado europeo financiara una gran armada para defender tierras distantes y en disputa. Desesperado por ahorrar dinero, el gobierno ya se estaba retirando del Atlántico Sur. Las Falklands estaban expuestas y sin defensa.

Un ministro laborista del Ministerio de Relaciones Exteriores, Ted Rowlands, visitó debidamente las islas a finales de la década de 1970 y discutió la ampliación del acuerdo de comunicaciones a un acuerdo de arrendamiento posterior (leaseback), en el que Argentina tendría la soberanía, mientras que el control gubernamental permanecería en manos británicas.

En 1977, una opinión era que él los había convencido con garantías de autonomía continua y una garantía de seguridad bajo los auspicios de la ONU. El gobierno de Thatcher de 1979 heredó la propuesta de Rowlands. Aunque el nuevo ministro, Nicholas Ridley, carecía del poder de persuasión de Rowlands, fue autorizado por Thatcher para seguir adelante con ella.

Fue flagrantemente indignante que el ejército argentino invadiera las Falklands en 1982, cuando sus ministros estaban negociando con los británicos en Nueva York. El resultado inevitablemente hizo colapsar las conversaciones. Pero tal fue su plausibilidad que los esfuerzos tanto de Estados Unidos como de Perú continuaron buscando un acuerdo antes de que la fuerza de tarea británica en el Atlántico Sur realmente desembarcara. Aunque Argentina podría haber aceptado entonces, Gran Bretaña ya no estaba interesada. Tal era la lógica de la guerra, que una vez iniciada requería una «victoria». Un acuerdo podría haber salvado cientos de vidas y miles de millones de libras.

Lo que la guerra de 1982 no requirió fue la congelación total por parte de Gran Bretaña de cualquier discusión futura sobre la soberanía de las islas durante más de 40 años. El referéndum de las Falklands de 2013, en el que el 99,8% de los 1.517 votantes eligió respaldar el statu quo, se cita como el fin de la discusión.

La realidad es que estas colonias tarde o temprano se convertirán inevitablemente en parte de sus continentes. No pueden ser protegidas indefinidamente por un patrón europeo, y los reclamos de Argentina no van a desaparecer. Sin la guerra de 1982, las Falklands podrían haber hecho las paces con su vecino, Argentina, con suerte bajo algún tipo de autonomía mandatada por la ONU.

Tal como están las cosas, las Falklands deben continuar su existencia congeladas como una fortaleza militar aislada en el otro extremo del mundo respecto a su generoso protector, Gran Bretaña. Pero tarde o temprano, un gobierno del Reino Unido tendrá el coraje de comenzar las negociaciones nuevamente.

Mientras tanto, el Ministerio de Relaciones Exteriores y el Ministerio de Defensa simplemente patean la lata por el camino. Sería gratificante si la pancarta de Malvinas-Falklands ondeada en un partido de fútbol en Estados Unidos pudiera sacudir a alguien para que actúe. De alguna manera, lo dudo.

 

Primicias Rurales/IA/The Guardian

 

 

Yo viajé en 1979 a Puerto Argentino y conviví una semana con los isleños sumamente amables y tuve contacto con los royal marines apostados en las Islas y a mi regreso escribí para el ya desaparecido diario cordobés Los Principios, que como se entiende en la nota de Jenkins que entre los isleños y los habitantes del continente se estaban tejiendo lazos visibles e invisibles que nos comenzaban a unir.
Todo terminó con la guerra en 1982. Pero la causa no está perdida. La entrega de nuestros héroes valdrá para su recuperación.
Matilde Fierro. Editora de Primicias Rurales
El líder de nadie y un peronismo que prefiere ser nada

El líder de nadie y un peronismo que prefiere ser nada

Milei viajó a Brasil a insultar a Lula, se peleó con nuestro principal socio comercial por una elección ajena y volvió a confundir estridencia con conducción. Mientras tanto, en casa, la carrera de 2027 arranca con una novedad: Cristina quiere ser candidata a presidente.

 

Por Sergio Marcelo Mammarelli

Abogado laboralista, especialista en negociación colectiva.
Ex Titular de la Catedra de Derecho del Trabajo y Seguridad Social de la Universidad Nacional de la Patagonia.
Autor de varios libros y Publicaciones.
Ex Ministro Coordinador de la Provincia del Chubut

 

 

 

 

Buenos Aires, martes 4 agosto (PR/26) — Volvió a sorprendernos un espectáculo al que el Presidente Milei ya nos tiene acostumbrados. Sin medir consecuencias ni resultados, se subió a un avión rumbo a San Pablo con la excusa de apoyar la candidatura de Flávio Bolsonaro y terminó incendiando la relación con nuestro principal socio comercial, en su propio país, casi despreciando la diplomacia internacional como quien tira una servilleta usada.

El episodio podría quedar en lo pintoresco, en la anécdota de un presidente que no puede quedarse quieto. Pero tiene un trasfondo que merece que nos detengamos. ¿A qué fue Milei a Brasil, y qué pretende representar cuando cruza la frontera?

El papelón diplomático

 

 

 

 

Empecemos por los hechos. En una convención del Partido Liberal, de cara a las elecciones brasileñas del 4 de octubre, Milei se subió al escenario y durante veinticinco minutos convirtió un acto proselitista ajeno en un ring. Llamó a Lula da Silva “ladrón”, “expresidiario” y “basura socialista”.

Al juez del Supremo Tribunal Federal, Alexandre de Moraes, lo bautizó “basura calva” por no dejarlo visitar a Jair Bolsonaro. Y como si eso fuera poco, al día siguiente redobló la acusación, sin una sola prueba, de que el gobierno de Brasil financiaba una “campaña anti Argentina” en su contra.

La respuesta no se hizo esperar y fue del tamaño del agravio. Brasil llamó a consulta a su embajador en Buenos Aires, Julio Bitelli —la señal diplomática más severa desde que Milei llegó a la Casa Rosada— y convocó a nuestro embajador, Guillermo Raimondi, a Itamaraty a dar explicaciones.

Preguntémonos, con honestidad, qué logró. Si la intención era dar vuelta el voto brasileño, mi primera aproximación es que salió mal. ¿Qué votante de Brasil cambiaría su elección por los insultos de un presidente extranjero?

Si Milei apuntaba a los fanáticos de la derecha bolsonarista, esos ya estaban convencidos antes de que él abriera la boca. Y si buscaba seducir al votante de centro o independiente, lo único que consiguió es que salieran corriendo despavoridos. La injerencia, cuando es torpe, no suma votos: los espanta.

Pero lo verdaderamente grave no es la política interna brasileña, que no es asunto nuestro. Lo grave es lo que Milei puso en riesgo de este lado de la frontera.

Brasil es, desde 1991 y sin interrupciones, nuestro principal socio comercial: solo en el primer semestre de 2026 el intercambio de bienes rozó los 13.800 millones de dólares, muy por encima de China o Estados Unidos.

Es el destino principal de nuestro complejo automotriz y triguero, y allí va cerca del 38 por ciento de las manufacturas industriales que exportamos. Detrás de esos números hay miles de pymes y de puestos de trabajo industriales.

Milei fue a Brasil a buscar aplausos ajenos y dejó en la mesa de apuestas el empleo de su propia gente.

Líder afuera, inquilino adentro

 

Ahora bien, si en lugar de medir el papelón lo pensamos desde la pretensión de liderazgo regional que Milei se atribuye, la reflexión es todavía más profunda. Y también más triste. Porque para conducir un continente, primero hay que conducir la propia casa. Y ahí es donde los números lo dejan desnudo.

Milei conserva en la Argentina el mismo 30,7 por ciento de aprobación con el que llegó: un núcleo fiel, de fierro, que ninguna corrida le arranca. Pero también un techo que ningún gesto le levanta.

Enfrente, su desaprobación trepó, según la consultora, a entre 54,5 y 58,2 por ciento, el nivel más alto desde que asumió. Su imagen personal es mayoritariamente negativa: 38 por ciento de positiva contra un rango de 52 a 61 de negativa. Dicho en criollo: por cada argentino que lo aplaude, hay casi dos que le dan la espalda.

Ese dato, por sí solo, encierra una conclusión dura de digerir. Milei ni siquiera es un líder nacional pleno: apenas cuenta con el apoyo firme de un tercio de los argentinos.

Algo y la nada

 

Miremos entonces el liderazgo puertas adentro. Nadie discute que la macro muestra señales: las exportaciones mejoran, la balanza comercial mejora, la desinflación sostiene su tendencia. Y sin embargo, la inversión —que es la que mide el futuro— se derrumba.

La formación bruta de capital fijo cayó 11,6 por ciento interanual en el primer trimestre y en mayo tocó apenas el 16,5 por ciento del PBI, el nivel más bajo desde la devaluación de diciembre de 2023. Curioso, ¿no?

El dato es revelador: la inversión mide cuánto estamos apostando hoy porque creemos en el mañana. Y pareciera que los argentinos, todavía, no creemos lo suficiente.

Abajo, en la góndola, la película es peor.

El salario privado registrado perdió 2,9 por ciento real en el último año y el público nacional, 7,3 por ciento. El consumo masivo acumula una caída del 2,9 por ciento en 2026. La macro aplaude en la tribuna mientras la heladera, en la cocina, sigue vacía. Y ningún país gana una elección solamente con estabilidad.

Esta semana, con el papelón brasileño de telón de fondo, se abrió formalmente la carrera presidencial. Falta mucho, pero las primeras encuestas serias ya no le permiten a Milei ganar en primera vuelta. La consultora Proyección lo mide en 33,7 por ciento contra 32,1 de Axel Kicillof: empate técnico. En un eventual balotaje, empate exacto, 39,9 por ciento cada uno. E

s cierto que el promedio de trece consultoras todavía le da ventaja individual —33,1 contra 25,7—, porque la oposición sigue dispersa y sin candidato único.

Es absolutamente cierto que algo le vence a la nada, donde Milei es ese algo y la oposición es, todavía, absolutamente nada. Pero las mismas encuestas empiezan a medir otra cosa que debería quitarle el sueño al oficialismo: el 63 por ciento de los argentinos pide cambios en el plan económico, y de ese total un 40,8 por ciento cree que habría que cambiarlo por completo.

Por primera vez en meses, el miedo a que el ingreso no alcance superó a la inflación como principal preocupación. Dicho de otro modo, la demanda de cambio ya existe. Lo que falta es quién la encarne.

El verdadero problema de fondo

 

 

 

Durante años Argentina osciló entre gobiernos que gastaban sin límites y gobiernos que prometían disciplina fiscal, pero no lograban convencer de que durarían lo suficiente para consolidar un ciclo económico estable.

Ese sigue siendo el dilema. No alcanza con ordenar las cuentas. Hace falta construir confianza política dado que el capital no invierte en presidentes, sino que invierte en expectativas.

En definitiva, el error de Milei no consiste en haber insultado a Lula, el error consiste en creer que el liderazgo se construye insultando. Los fanáticos aplauden. Los moderados se alejan. Los inversores dudan. Los socios comerciales toman nota. Y la Argentina pierde algo mucho más valioso que un intercambio de agravios: pierde credibilidad.

Peronistas, no cómplices

 

 

La semana nos dejó otra novedad no menos importante. Cristina Fernández de Kirchner decidió que la próxima instancia de su defensa no sería un tribunal argentino sino el Comité de Derechos Humanos de la ONU, al que presentó un reclamo contra la sentencia que la condenó a seis años de prisión y la inhabilitó para ejercer cargos públicos por irregularidades en la concesión de obra pública.

Para los que no recuerdan, el caso es la causa Vialidad. Irregularidades en la adjudicación de cincuenta y una obras viales en Santa Cruz a firmas del empresario Lázaro Báez, durante los gobiernos de Néstor Kirchner y de la propia Cristina Fernández. Tres jueces del tribunal oral dictaron la condena, otros tres de Casación la confirmaron, y los tres integrantes de la Corte Suprema rechazaron por unanimidad el último recurso.

Está claro que el rechazo no fue político: la Corte sostuvo que la defensa no realizó una crítica concreta y razonada de los argumentos de la sentencia impugnada.

El dos de julio, la Corte dejó firme un decomiso de 684.990 millones de pesos contra Kirchner, Báez y los demás condenados. Frente a esa cifra, la respuesta no fue pagar ni discutir el monto en sede argentina, sino poner en marcha una costosa estrategia jurídica y comunicacional internacional para presentar la condena como persecución política, proscripción y machismo.

La nueva defensa, integrada por el brasileño Rafael Valim, que defendió a Lula en el caso Lava Jato, y el español Javier Borrego, ex juez del Tribunal Europeo de Derechos Humanos, pidió tres cosas concretas: suspender la inhabilitación electoral, calificada como proscripción; recomponer la Corte Suprema, por considerar que su actual conformación vulnera gravísimamente a la ciudadanía; y revisar las condiciones de la prisión domiciliaria. No se pide revisar un fallo. Se pide cambiar al árbitro después de perder el partido.

Y ahí aparece la segunda víctima de esta historia, que no es la institucionalidad sino Axel Kicillof.

La decisión de Cristina de no respaldarlo como candidato presidencial golpeó de lleno sus pretensiones, y en su entorno admiten que ese silencio pesa más que los embates públicos de Máximo Kirchner.

Máximo, por su parte, no disimula: reclamó que Cristina sea la candidata en 2027 porque La Cámpora interpreta que el avance de Kicillof amenaza con desplazarlos de la centralidad que ocuparon dentro del PJ. No se discute quién gobierna mejor. Se discute quién retiene el aparato, mientras hasta en los propios actos de Kicillof estallan cánticos de “Axel presidente” frente al reclamo de liberar a Cristina.

Por todo esto, esta columna se dirige a los peronistas de a pie, a los que todavía creen en la doctrina social, en la mesa que no falta y en la dignidad del trabajo, no en el fuero de nadie.

No se dejen engañar con estas patrañas. Ni la condena es machismo, ni Ginebra es una instancia superior a la Corte Suprema argentina, ni el reclamo por Cristina puede seguir siendo la excusa para no discutir quién representa mejor al movimiento en 2027.

La lealtad que Perón pedía era con el pueblo, no con una causa judicial. No permitan que setecientos mil millones de pesos sin devolver se disfracen de bandera. El Peronismo merece un candidato, no un rehén.

La cuenta que queda

 

Volvamos al principio, a ese avión que despegó rumbo a Brasil. Un presidente que gobierna con el respaldo firme de un tercio del país eligió cruzar la frontera para insultar al Jefe de Estado de nuestro principal socio comercial, en defensa de una causa que no es la nuestra, arriesgando empleos que sí lo son. No es audacia. Es irresponsabilidad. Y la irresponsabilidad, cuando se convierte en método, deja de ser un rasgo de carácter para transformarse en un problema de gobierno.

Sabemos que el 63 por ciento quiere cambiar.

Sabemos que Milei ya no alcanza y que la oposición todavía no aparece. Sabemos que la energía del cambio está suelta, dando vueltas, buscando dónde meterse. La Argentina, una vez más, quedó atrapada entre los que no convencen de que van a durar y los que gastan sin equilibrio.

Y la pregunta de siempre, la que duele, sigue sin respuesta: entre esos dos males, ¿cuál es peor?

Mi duda existencial es si, cuando esa energía de cambio finalmente encuentre un nombre, va a ser el de alguien que nos saque adelante… o el del próximo que nos venga a vender, otra vez, que él es distinto.

Primicias Rurales
Por Sergio Marcelo Mammarelli