Javier Milei encabezará el cierre de la cumbre liberal más importante de la región en Buenos Aires

Javier Milei encabezará el cierre de la cumbre liberal más importante de la región en Buenos Aires

 

El Presidente de la Nación reaparecerá públicamente en el foro ‘Vientos de Cambio’ organizado por Libertad y Progreso, donde expondrá las líneas centrales del programa económico junto a los principales ministros de su Gabinete.

 

 Buenos Aires martes 1 septiembre (PR/26)– El presidente de la Nación, Javier Milei, volverá a ser el centro de atención pública este miércoles cuando asuma el discurso de cierre en una destacada cumbre internacional que convocará a destacados académicos, intelectuales y referentes del mundo empresarial.

 

Milei cerrará la cumbre "Vientos de Cambio 2026" en el Hilton | Diario El Norte - San Nicolás

 

El encuentro, organizado de manera conjunta por el Archbridge Institute, la Fundación Libertad y Progreso y Reason, se llevará a cabo durante los días martes 1 y miércoles 2 de septiembre bajo la premisa de debatir la visión de libertad que hoy transforma a la región.

 

Un Gabinete volcado de lleno al debate económico continental

 

A lo largo de las dos jornadas de exposiciones, la agenda del evento contará con las participaciones estelares del ministro de Economía, Luis Caputo, y el ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, quienes profundizarán sobre el rumbo del país.

 

Milei prepara su regreso al escenario público con una cumbre clave en Buenos Aires

 

Asimismo, la nómina de disertantes gubernamentales se completará con las intervenciones del canciller Pablo Quirno y del senador Agustín Monteverde, acompañados por reputados especialistas del ámbito técnico y consultores del sector privado regional.

 

El retorno del mandatario a los grandes escenarios internacionales

 

Esta esperada reaparición del jefe de Estado marca su regreso a las presentaciones masivas en el ámbito local, tras varias semanas de baja frecuencia en exposiciones públicas y un enfoque centrado en actos oficiales e importantes reuniones bilaterales.

 

Javier Milei cerrará la cumbre de la Fundación Libertad y Progreso: fecha, oradores y detalles - Crónica - Firme junto al pueblo

 

Ante un auditorio colmado por especialistas internacionales, dirigentes y analistas, la intervención de Javier Milei buscará ratificar las líneas fundamentales de su programa económico y consolidar el liderazgo del modelo liberal en las Américas.

 

 

 

Primicias Rurales
Fuente: Agencia NA
De la Espriella, el presidente colombiano,  se disculpa por acto religioso en investidura y pide a Dios que bendiga a Colombia

De la Espriella, el presidente colombiano, se disculpa por acto religioso en investidura y pide a Dios que bendiga a Colombia

El presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella, pidió disculpas tras un fallo judicial por el acto religioso en su investidura, reafirmando su respeto por la neutralidad estatal y la libertad religiosa.

 

 

Buenos Aires, martes 1 septiembre (PR/26) — El presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella, ofreció sus disculpas a quien pudiera haber ofendido el acto religioso que se llevó a cabo en la toma de posesión del 7 de agosto, a la vez que reiteró su fe católica y pidió a Dios que bendiga al país.

En una alocución transmitida el domingo por la noche, el mandatario se refirió al fallo de un juez de Bogotá que el 26 de agosto le ordenó que se disculpara por haber «vulnerado la neutralidad religiosa del Estado en el acto oficial de su posesión».

 

El presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella, dirigió un mensaje al país el 30 de agosto de 2026 en el que se refirió al fallo judicial sobre el acto religioso en la ceremonia de toma de posesi...
El presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella, dirigió un mensaje al país el 30 de agosto de 2026 en el que se refirió al fallo judicial sobre el acto religioso en la ceremonia de toma de posesión del 7 de agosto. | Crédito: YouTube de la Presidencia de la República de Colombia (captura de video).

 

«Aunque me identifico como creyente, soy católico, respeto la separación entre la Iglesia y el Estado y garantizaré en el marco de mis funciones las libertades y los derechos de todos los colombianos sin ningún distingo, incluida la libertad de profesar cualquier religión, o de no profesar ninguna, así como la Constitución ampara mi derecho a profesar libremente la mía, y a hacerlo de manera pública y privada», expresó el presidente.

Añadió que si el acto de alabanza del 7 de agosto «pudo generar incomodidad o si ofendió a alguna persona, en mi condición de jefe de Estado ofrezco excusas por ello. Le quiero decir al pueblo colombiano que su presidente hoy más que nunca está firme por la patria y que viva Cristo Rey. Que Dios bendiga a Colombia».

De la Espriella señaló previamente que dicho momento, denominado «invocación», fue parte del orden del día elaborado por la mesa directiva del Congreso de la República para su investidura como presidente de Colombia.

La mesa directiva estuvo liderada por el presidente del Congreso, Honorio Miguel Henríquez Pinedo, a quien la sentencia del 26 de agosto también le ordena que ofrezca disculpas «por haber vulnerado la neutralidad religiosa del Estado» y que manifieste que ello no volverá a suceder en los actos en los que represente al Poder Legislativo.

Durante la ceremonia de investidura presidencial, realizada en Cali, estuvo presente una imagen de la Virgen de Fátima y se llevó a cabo un momento de alabanza y oración interreligiosa, con la participación de un rabino, un pastor evangélico y un sacerdote católico.

Ese día, De la Espriella pronunció su primer discurso como presidente de Colombia, durante el cual agradeció a Dios por bendecir al país y terminó sus palabras dando vivas a Cristo Rey.

 

Expresiones públicas del presidente de su fe católica

 

Desde antes de su investidura, De la Espriella ha manifestado su fe católica en varios momentos, como la peregrinación que realizó por varios santuarios católicos para pedir a Dios que proteja al país y la consagración que hizo de Colombia y su gobierno a la Virgen de Chiquinquirá el 9 de julio.

Asimismo, una semana antes de la toma de posesión, Abelardo de la Espriella vivió un retiro espiritual junto con su vicepresidente y miembros del gabinete con la convicción de que «para construir una gran Nación hay que poner a Dios en el centro de cada decisión”.

El viernes 28 de agosto, ya como presidente, De la Espriella coronó la imagen de la Virgen de Fátima en la plaza de Bolívar, en Bogotá, en el marco de la jornada de oración «Colombia, un solo corazón» por las víctimas del terremoto.

En un post de Instagram, Abelardo de la Espriella compartió el 29 de agosto que «cada llama encendida anoche durante la jornada de Oración por Colombia y la gran velatón por las víctimas y las familias afectadas por el terremoto fue una luz de esperanza en medio del dolor».

 

 

 

Primicias Rurales
Fuente: ACI Prensa
Qué es el “Malapportionment”, el “voto fantasma” que afecta la representación democrática en Argentina

Qué es el “Malapportionment”, el “voto fantasma” que afecta la representación democrática en Argentina

En contra de lo que establece la Constitución, el sufragio de un bonaerense vale 6,5 veces menos que el de un fueguino, y el de un cordobés o un santafesino vale menos que el de un porteño. Crece el consenso en que es un problema que debe ser resuelto.

 

 

“Malapportionment”, el “voto fantasma” qué afecta la representación democrática en Argentina. Foto: Agencia NA

 

Buenos Aires, lunes 31 agosto (PR/26) – “Un ciudadano, un voto”. Ese es el principio básico de la democracia. Un valor que hace a su ADN. Se traduce en que cada individuo -independientemente de su realidad socioeconómica, sus creencias ideológicas o religiosas, o el lugar donde vive- tiene en el sufragio universal una garantía de igualdad electoral para escoger a sus representantes.

Y así ocurre, por ejemplo, cuando se opta por un presidente, un gobernador o un intendente. Pero no se da al momento de elegir representantes para la Cámara de Diputados de la Nación en la Argentina.

Y es que desde hace años se viene ignorando nada menos que un mandato de la Constitución Nacional –como también una orden de la Justicia- de ajustar la distribución de bancas en la Cámara Baja de acuerdo al crecimiento y distribución poblacional que muestra cada censo.

Encima, Argentina en 1983 contaba con una población de 29,3 millones de habitantes, frente a los 46 millones de la actualidad. Es decir que, hay más de 16 millones de personas –un tercio del país- cuya representación se esfuma en una suerte de “voto fantasma” en la “Casa del Pueblo”, esa donde debe expresarse aquella igualdad del sufragio de cada ciudadano, a diferencia del Senado donde se proyecta una equiparación de todas las provincias.

 

La trampa de la última dictadura que todavía determina el valor de nuestro voto

La foto de la Cámara Baja quedó congelada en 1983, en la víspera del regreso de la democracia. Y eso se corporiza en un “pecado original” de la política argentina al que muchos prefieren ignorar. Un “pecado original” que sigue teniendo efecto cada dos años cuando se eligen –por cuatro años- a la mitad de los miembros de ese órgano legislativo.

Ese incumplimiento, sumado a la vigencia de un decreto de la dictadura militar -firmado por Reynaldo Bignone-, hace que se arrastre una enorme desigualdad electoral por la que, por ejemplo, el voto de quien vive en Tierra del Fuego valga 6,5 veces más que el de aquél que reside en la Provincia de Buenos Aires.

Dicho de otra manera: según los cálculos de la Cámara Nacional Electoral -consultada por la Agencia Noticias Argentinas para este artículo- mientras que en territorio fueguino alcanza con 38.000 votos para elegir a un diputado, en el distrito bonaerense se necesitan 250.000, es decir, un 650% más. En menor medida también ocurre de un lado u otro de la Avenida General Paz: el voto para diputados nacionales de los porteños pesa el doble del de quienes viven en Provincia de Buenos Aires.

¿Por qué ocurre eso? Por una serie de factores que profundizan esas desigualdades a medida que pasa el tiempo y se sigue ignorando lo que la ley manda. A saber:

  • El decreto Ley 22.487 aún vigente, firmado por Bignone y su entonces ministro de Interior Llamil Reston el 12 de julio de 1983 -con el que se convocó a las elecciones del 30 de octubre de ese año-, estableció en su artículo 3 que “El número de diputados nacionales a elegir será de uno por cada 161.000 habitantes o fracción no menor de 80.500”.
  • A dicha representación el decreto agregó tres diputados por cada distrito y estableció un piso de cinco diputados para cada provincia, independientemente de su población. (NdeR: Su objetivo escondía el deseo de darle más peso a distritos supuestamente más conservadores).
  • También se fijó que ninguna provincia tendría un número menor al que contaba el 23 de marzo de 1976, es decir, un día antes del Golpe de Estado que inauguró la noche negra de la dictadura militar.
  • Se indicó que el entonces Territorio Nacional de la Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sud, contaría con dos diputados. Años después, en la década del ’90, cuando se le dio rango de provincia, se elevó el número de representantes fueguinos a 5.

Es decir que, aunque parezca increíble, una ley de la dictadura militar sigue regulando aún hoy, 43 años después, la vida en democracia. Y en todo este tiempo jamás los congresistas se pusieron de acuerdo en desterrar esa desigualdad o, al menos, intentar que el reparto de bancas en Diputados se ajuste mucho más a lo que el ADN de la democracia exige: “un ciudadano, un voto”.

“MALAPPORTIONMENT”

La disposición de que ningún distrito podría tener menos diputados que en 1976 hizo, por ejemplo, que la Capital Federal (todavía no era Ciudad Autónoma de Buenos Aires) -que mantiene prácticamente estancada su población en 3 millones de habitantes desde la década de ’60- profundice su sobrerrepresentación, ya que en los demás distritos sí creció la demografía.

Hoy CABA mantiene 25 diputados (uno cada 124.000 ciudadanos) y la Provincia de Buenos Aires, con sus 17 millones de habitantes, tiene 70 (es decir, uno cada 250.000). Otra muestra de cómo se está ignorando lo que manda la Constitución Nacional, ya que la representación debería modificarse de acuerdo a los resultados de los censos nacionales.

Las provincias más afectadas con esa subrepresentación son las más pobladas. La más perjudicada, por lejos, es la provincia de Buenos Aires que, como se dijo, hoy tiene 70 bancas asignadas, pero debería contar entre 109 –según el cálculo de la Cámara Nacional Electoral- y 125 –de acuerdo a algunos de los proyectos legislativos que fueron presentados para modificar esa situación-. 

El distrito bonaerense hoy mantiene el 27% de las bancas, teniendo el 38% de la población total de la Argentina. En cambio, CABA debería reducir su presencia de 25 a 19 ya que cuenta con el 9,7% de los escaños, cuando su población representa el 6,7% del total del país.

También Córdoba tendría que ser destinataria de un aumento considerable en su número de bancas: tiene 18 diputados y debería ocupar entre 25 y 28. Santa Fe cuenta con 19 pero tendría que elevarse a una cifra entre 22 y 24. MendozaTucumánSalta Misiones también deberían incrementar su representación en la Cámara Baja nacional.

La contracara está en las provincias con menor población -Tierra del Fuego, La Pampa, Santa Cruz, La Rioja y San Luis– que son las más sobrerrepresentadas producto de ese piso de 5 diputados que fijó Bignone para cada distrito.

Ese fenómeno de desproporción en la asignación de bancas no es exclusivo de Argentina, sino que está bastante extendido en el mundo occidental y, de hecho, hasta las Ciencias Políticas le dieron una denominación en inglés: “malapportionment”.

Eso significa algo así como “mala proporcionalidad”, “mal proporcionamiento” o “mal reparto de los escaños”, aunque no hay una traducción literal al español. Pese a estar tan extendido en las democracias liberales, en América Latina y, en particular, en Argentina es especialmente más grave.

 

SOLUCIONES Y RESISTENCIAS

Es cierto que todos los expertos consultados por la Agencia Noticias Argentinas para esta nota coinciden en que no correspondería dejar casi sin representantes a las provincias más chicas. Pero existen distintos proyectos legislativos que plantean reducir ese piso de 5 legisladores –no que desaparezca- y redistribuir las bancas en forma proporcional a los habitantes de cada provincia.

Incluso hay quienes sostienen que habría que mantener el número total de diputados de la actualidad, 257, pero repartiéndoles de una manera más representativa de la demografía argentina. Otros, en cambio, se inclinan por aumentar el volumen de la Cámara de Diputados, elevando el número de bancas.

 

Pero ambas posturas enfrentan fuertes resistencias. En el primer caso –mantener el número pero reducir la participación de las menos pobladas- genera rechazo de las provincias chicas al ver diluida su presencia o su peso específico en el concierto legislativo. Es más, en ese punto hay que subrayar que es difícil que sea aprobado en el Senado donde existen 3 representantes por cada uno de los distritos, cuerpo donde se expresa el federalismo.

Por otro lado, están los que plantean que la salida de aumentar la cantidad de escaños podría resultar muy impopular en medio de un clima de época tan antipolítica como el que se transita desde hace tiempo y más sabiendo que eso derivaría en un aumento del gasto público.

Los datos son elocuentes: teniendo en cuenta el último censo nacional (el de 2022) la segunda opción significaría que la Cámara de Diputados actual pase de 257 miembros a, como mínimo, 287 diputados (la cifra más conservadora). E incluso podría llegar hasta 363 (si se proyectara y aplicaran las reglas que hoy se están ignorando).

Eso representaría entre un 11% y un 41% de aumento de bancas de legisladores en la Cámara Baja, algo que hoy parece impracticable. Pero, si se quiere cumplir con la Constitución Nacional, con las leyes vigentes y lo determinado por la Justicia se deberían redistribuir las 257 bancas o aumentar el número de miembros. No hay más opciones.

Como se dijo, este incumplimiento no sólo vulnera lo que dicta la Carta Magna. A eso hay que sumar el fallo de la Cámara Nacional Electoral del año 2018 que se hizo eco de un amparo solicitado por un ciudadano de Córdoba que había planteado que se estaba violentando el principio de representación del artículo 45 de la Constitución Nacional. La CNE exigió al Congreso de la Nación cumplir con ese mandato.

En el dictamen señaló que la Cámara de Diputados posee un principio de “representación proporcional al pueblo de la Nación”, y que los constituyentes le otorgaron el atributo de ser “un mapa político del país” o “espejo de la Nación”, con el reflejo de sus matices y heterogeneidad.

En el dictamen, la Cámara Nacional Electoral incorporó el concepto de «geometría electoral pasiva”, entendido como la manipulación del principio de igualdad en la representación electoral por inacción, es decir, que el voto de un ciudadano en determinada zona del país tiene un valor mayor al de otras zonas debido a la desactualización de la repartición territorial de los escaños.

Y subrayó el carácter imperativo del artículo 45 de la Constitución Nacional al que se viene ignorando. Es decir, que se debe cumplir sin más dilaciones ni excusas con ese mandato. Sin embargo, esa orden judicial nunca se respetó.

 

PROYECTOS DE CAMBIOS

En el camino hubo varios y variados proyectos de legisladores de distintas extracciones políticas –todos ellos de distritos grandes subrepresentados-  que buscaron modificar ese panorama. Es más, en el famoso proyecto de Ley Bases se proponía -en su artículo 450- elevar el piso a 180.000 votos (o fracción no menor de 90.000) para elegir a un diputado. Pero el capítulo electoral, junto con la reforma política—que incluía la eliminación de las PASO- fue descartado en la negociación con las provincias.

Por su parte, la ex diputada Margarita Stolbizer (GEN – Provincia de Buenos Aires) presentó en varias ocasiones –alguna vez en soledad, otra acompañada por Emilio Monzó– un proyecto de ley en el que propone que se elija un diputado cada 140.000 habitantes (o fracción no menor a 70.000) y 4 legisladores como mínimo por provincia, es decir uno menos de la actual práctica. Así el número final de miembros de la Cámara de Diputados pasaría de 257 a 334. O sea, tendría 77 bancas más, un aumento de 30% en los escaños.

Existe otra iniciativa presentada por Álvaro Martínez, legislador de La Libertad Avanza por la provincia de Mendoza, que –en cambio- plantea mantener el número total de diputados en 257, pero redistribuirlos reduciendo el piso mínimo a 3 (algo que impactaría en las provincias menos pobladas) y fijando en 210.000 los votos necesarios para acceder a una banca (o fracción no menor a 105.000). Pero también apunta a que ningún distrito podría tener más de 80 bancas en la Cámara de Diputados, lo que afectaría exclusivamente a la provincia de Buenos Aires ya que es la única que podría superar ese número.

“Malapportionment” en Argentina: más diputados, pero… ¿dónde los sentamos?

En 2015 hubo otro proyecto de la entonces diputada por SUMA, Carla Carrizo, que –tomando los datos del censo 2011- sostenía la necesidad de elevar el número de bancas a 290 (un 13% más que las existentes), y que cada diputado debía ser votado por 161.000 ciudadanos (o fracción no menor a 80.500), algo coincidente con la medida vigente pero que no se cumple. El piso de representación se mantendría en 5 diputados por distrito.

Por su parte, Myriam Bregman, del Frente de Izquierda, presentó en 2016 una iniciativa similar –a la que adhirieron Diana Conti (FPV) y Omar Plaini (Cultura, Educación y Trabajo)- en la que también fijaba en 161.000 votos (o fracción no menor de 80.500) la posibilidad de acceder a una banca y que cada provincia mantenga una cantidad como mínimo de cinco diputados, además los tres adicionales de cada distrito. La iniciativa de Bregman derivaba en una conformación de la Cámara Baja con 323 diputados –un 25% más que hoy-, actualizable por los censos, como en el resto de los casos.

En tanto, Alejandro Tullio, exdirector nacional electoral propone elevar la base de asignación de bancas de 161.000 a 165.000: un ajuste de apenas el 2,5%. “El resultado sería una Cámara de 297 miembros. Siete distritos mejoran su representación —Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe, Mendoza, Tucumán, Salta y Misiones, los que más crecieron en peso relativo— y cuatro la reducen: la Ciudad, seis bancas, y Santiago del Estero, San Juan y Jujuy, una cada uno”, ya que quedarían con un piso de cuatro.

El dirigente político y politólogo Juan Manuel Abal Medina, quien ha publicado mucho sobre este fenómeno, sostiene que “existen, por supuesto, opciones intermedias que, si bien no solucionarían por completo el ‘malapportionment’, permitirían moderarlo considerablemente y acercar la distribución de las bancas al principio poblacional establecido por nuestra Constitución.

Una posibilidad sería aumentar la Cámara de los actuales 257 miembros a unos 350 o 400, asignando las nuevas bancas prioritariamente a las provincias actualmente más subrepresentadas y garantizando que ninguna jurisdicción pierda las que ya posee”.

Aunque también aclara -en su columna para Noticias Argentinas- que: “parece poco realista suponer que, en las actuales circunstancias, un partido político esté dispuesto a pagar ante la ciudadanía el costo político que supondría impulsar un aumento significativo del número de diputados nacionales”.

Quintela cambió el árbitro electoral: juez por 10 años y más control partidario

El juez federal con competencia electoral en la Provincia de Buenos Aires, Alejo Ramos Padilla, escribió en su columna para NA (ver aparte): “Si se mantuviera la proporción fijada en 1983 (161.000 habitantes por diputado o fracción no menor de 80.500), la Cámara de Diputados/as pasaría de tener 257 a 359 representantes.

Si se aplicara además el piso histórico que impide que un distrito tenga menos representantes que los que poseía el 23 de marzo de 1976, el total ascendería a 362, debido a que la Ciudad de Buenos Aires conservaría sus 25 bancas en lugar de las 22 que le corresponderían por la fórmula demográfica. La actualización, por lo tanto, no podría resolverse simplemente reproduciendo sobre la población actual el criterio utilizado hace más de cuatro décadas: implicaría una ampliación muy significativa de la Cámara”.

HERENCIA AUTORITARIA

En los fundamentos del proyecto de Stolbizer (ver columna) se cita a la jurista María Angélica Gelli quien sostuvo: «resulta inconstitucional lo que dispusiera en su oportunidad la ley 22.847 (NdeR: la de Bignone)”. Y critica la imposición de un mínimo de 5 legisladores por cada jurisdicción local ya que “el criterio normativo distorsionó la relación entre el número de representantes y el número de habitantes por jurisdicción y, con ello, varios distritos quedaron exageradamente sobrerrepresentados.

La ley 22.847 desnaturalizó claramente el principio democrático y la garantía de la igualdad electoral en virtud del cual el voto de cada elector debe tener la misma significación y valor al momento de adjudicarse los representantes a la Cámara de Diputados«.

Andreas Schedler, en su libro “Elecciones sin democracia: el menú de la manipulación electoral” señala que “los gobiernos autoritarios también pueden instituir reglas de representación que los beneficien de manera grosera, otorgándoles una ventaja decisiva cuando los votos se traducen en escaños.

En lugar de crear un marco de competencia mínimamente neutral, imponen reglas marcadamente ‘redistributivas’ para impedir que una pérdida eventual de votos se convierta en una pérdida de poder”. Ese parece ser el objetivo de la bomba de tiempo que dejó Bignone.

En tanto, si se tomara en forma literal la Constitución Nacional –incluso la de 1994- que plantea “el número de representantes será de uno por cada 33.000 habitantes o fracción que no baje de 16.500”, la cantidad de integrantes de la Cámara Baja hoy rondaría los 1.300 miembros, algo inviable desde lo institucional, lo operativo y la opinión pública. Es más, tantos legisladores no cabrían en las instalaciones del Congreso de la Nación por lo que habría que buscar una forma híbrida de funcionar (parte presencial, parte virtual). Incluso sin llegar a ese exorbitante número, con un aumento mesurado de las bancas –tal como plantean los distintos proyectos legislativos presentados- tampoco podrían funcionar como lo hacen hoy.

Hay expertos –como el politólogo Pablo Salinas– que señalan que se debería retomar la experiencia que dejó la pandemia en el tema de la virtualidad -aunque sea de manera parcial- algo que reapareció recientemente en el debate en el Senado donde se analizó si se le permitía a una legisladora -Anabel Fernández Sagasti- participar a distancia de la discusión de un proyecto por transitar un embarazo avanzado y de riesgo. Finalmente, no se lo permitieron.

Esas limitaciones hasta en lo edilicio son dificultades para tener en cuenta, además del incremento del gasto público que podría representar. Pero el debate por el “voto fantasma” es una deuda pendiente de la democracia. Un “pecado original” de la política argentina que muchos prefieren silenciar o ignorar. Y donde las mezquindades de unos u otros juegan un papel central.

Durante mucho tiempo se asoció a que las iniciativas para ajustar la representación de la Cámara de Diputados al mandato constitucional podrían favorecer al peronismo que suele ser fuerte en la Provincia de Buenos Aires. Sin embargo, las últimas elecciones legislativas nacionales demuestran que eso no es tan así. A tal punto que han aparecido voces libertarias a favor de ese reacomodamiento.

Y es que si se toma el cálculo más conservador de la CNE y se proyectan los votos bonaerenses de las elecciones legislativas de octubre de 2025, La Libertad Avanza obtendría más bancas en PBA que el peronismo: el oficialismo nacional se quedaría con 16 escaños más y el PJ con 15 por ese distrito ya que obtuvieron 41% contra 40% respectivamente. Lo mismo ocurriría en otros distritos grandes como Córdoba, Santa Fe o Mendoza, donde el justicialismo también fue derrotado.

Pero todas esas especulaciones, por ahora, son ciencia ficción ya que la política parece empecinada en seguir dándole la espalda al mandato de la Constitución Nacional y de la Justicia Electoral. Pese a que ya se transitaron 43 años ininterrumpidos de democracia. Una democracia que sigue regida por una norma de la dictadura que condena a que haya un gigantesco “voto fantasma”. Sin representación en la Cámara de Diputados de la Nación. Sin presencia en la “Casa del Pueblo”. Allí donde no todos los sufragios parecen valer lo mismo. Y donde se está muy lejos del ADN de la democracia: “Un ciudadano, un voto”.

 

 

Fuente: Agencia NA 
 Primicias Rurales
No me explique la economía. Explíqueme mi vida

No me explique la economía. Explíqueme mi vida

Por: Sergio Marcelo Mammarelli
Abogado laboralista, especialista en negociación colectiva.
Ex Titular de la Catedra de Derecho del Trabajo y Seguridad Social de la Universidad Nacional de la Patagonia.
Autor de varios libros y Publicaciones.
Ex Ministro Coordinador de la Provincia del Chubut

 

 

Lo votaron para cambiar, no para volver al pasado. Pero mientras el Gobierno reivindica la mejora de los principales indicadores económicos, una parte de esos mismos argentinos empieza a preguntarse cuándo esa recuperación llegará a sus hogares. No quieren al kirchnerismo, pero tampoco están dispuestos a aceptar que “hay que aguantar” sea el único horizonte. Entre el rechazo a lo que quedó atrás y la decepción con el presente, empieza a crecer una demanda política todavía sin dueño: vivir mejor.

 

 

 

Buenos Aires, martes 25 de agosto (PR/26) .- Yo voté a Milei. Y quizás convenga empezar por ahí porque pertenezco a un grupo de argentinos que parece haber desaparecido de la discusión pública: los que lo votamos sin ser libertarios. No voté la motosierra. No voté a Hayek. No voté a Rothbard. Ni siquiera sabía demasiado bien quiénes eran. Voté algo mucho más sencillo. Voté para que no volviera lo anterior. Había votado a Patricia Bullrich y perdió. Después de las PASO y de la primera vuelta quedaban pocas alternativas: Massa, Milei o quedarse en casaY elegí a Milei. No porque me gustara. Algunas de sus cosas me parecían exageradas. Otras, directamente disparatadas. Pero frente a la posibilidad de continuar con una Argentina que tenía inflación descontrolada, pobreza, corrupción, déficit y un Estado que parecía incapaz de solucionar nada, elegí probar algo diferente.

Millones hicieron algo parecido. No fue necesariamente un enamoramiento. Fue hartazgo. Y Milei entendió perfectamente ese hartazgo. Prometió terminar con la inflación. Dolarizar. Cerrar el Banco Central. Terminar con la casta. Meter presos a los corruptos. Reducir el Estado. Hacer pagar el ajuste a la política. Era brutal, pero sencillo de entender. Y ganó.

Al principio incluso algunas cosas entusiasmaron. Que el Estado no pudiera gastar eternamente más de lo que recauda parecía razonable. Que hubiera que ordenar las cuentas también. Que existieran organismos inútiles, privilegios políticos y gastos absurdos era evidente. Muchos dijimos: “Por fin alguien se anima.”

Pero pasó el tiempo. Y apareció un problema. El ajuste que supuestamente iba a pagar la casta empezó a llegar a nuestra casa. Entonces la discusión dejó de ser ideológica.Porque hay un momento en que a una familia ya no le importa demasiado si el déficit fiscal bajó del 5 al 2, si el riesgo país subió cincuenta puntos o si determinada variable macroeconómica mejoró.

Quiere saber algo mucho más elemental: ¿Por qué antes podía pagar mis cuentas y ahora no puedo? Eso es economía. Economía es abrir la heladera. Economía es cargar combustible. Economía es pagar la luz. Economía es comprar los remedios. Economía es decidir si este mes pagamos toda la tarjeta o dejamos una parte para el próximo. Economía es que tu hijo tenga trabajo. Economía es que tu jubilación alcance hasta el día 30. Todo lo demás son explicaciones. Y existe un problema enorme cuando las explicaciones dicen una cosa y la vida cotidiana dice otra.

EL PAÍS QUE MEJORA Y LA FAMILIA QUE EMPEORA

Nos dicen que la macroeconomía se ordenó. Puede ser. Nos dicen que bajó la inflación. Es cierto que bajó muchísimo respecto de aquel infierno. Nos dicen que las cuentas públicas están equilibradas. Bienvenido sea. Nos dicen que determinados sectores de la economía crecen. Magnífico. Pero falta una pregunta. ¿Y yo cuándo lo noto?

Porque ningún padre lleva el riesgo país a la mesa. Ningún jubilado compra medicamentos con equilibrio fiscal. Ningún trabajador paga la tarjeta con el crecimiento de Vaca Muerta. Y ningún comerciante paga el alquiler de su negocio con un discurso presidencial. Lo paga con pesos. Y esos pesos tienen que alcanzar.

Esta diferencia entre el país de las estadísticas y el país de la gente empieza a convertirse en el verdadero problema político argentino. Porque imaginemos algo muy sencillo. Una familia ganaba 100 y gastaba 95. No era rica. Pero vivía. Ahora gana 120 y gasta 140. Le explicamos que la inflación está bajando. Perfecto. Pero debe 20. Y el mes siguiente vuelve a deber. Entonces usa la tarjeta. Después paga el mínimo. Después pide un préstamo. Después deja de comprar ropa. Después elimina una salida. Después posterga el arreglo del auto. Después cambia de supermercado. Después empieza a comprar menos carne. Y finalmente llega algo mucho más grave: empieza a tener miedo. Miedo de enfermarse. Miedo de que se rompa el auto. Miedo de perder el trabajo. Miedo de que llegue una factura inesperada. Eso no aparece fácilmente en una planilla Excel. Pero existe.

EL ERROR DE DECIRLE A ALGUIEN QUE ESTÁ MEJOR

Hay algo que cualquier político debería aprender. Nunca hay que explicarle a una persona que está mejor cuando esa persona siente que está peor. Puede demostrarlo con veinte gráficos Puede traer diez economistas. Puede mostrar el déficit fiscal. Puede comparar la inflación. Puede hablar durante tres horas. Pero si el hombre que está escuchando debe dinero en la tarjeta, su esposa dejó de comprar algo que necesitaba y su hijo no consigue trabajo, existe una realidad mucho más poderosa que cualquier gráfico. Su propia vida.

Y ahí empieza la bronca. No necesariamente contra el ajuste. No necesariamente contra el capitalismo. Ni siquiera necesariamente contra Milei. Es la bronca de sentirse incomprendido. “Me dicen que estamos mejor, pero yo estoy peor.”

Esa frase puede ser muchísimo más peligrosa electoralmente que cualquier denuncia de la oposición. Porque la oposición puede equivocarse. La heladera no.

NO QUIERO VOLVER ATRÁS

Y acá aparece quizás el dilema más interesante. Muchos de quienes empiezan a sentirse decepcionados con Milei tampoco quieren volver al Kirchnerismo. Ese argentino existe. Y probablemente sean millones. No quiere inflación. No quiere déficit permanente. No quiere corrupción. No quiere clientelismo. No quiere un Estado lleno de amigos de los políticos. No quiere volver al pasado. Pero tampoco quiere que le expliquen que para construir el futuro tiene que destruir su presente.

Ese ciudadano quedó políticamente huérfano. Porque unos le dicen: “Volvamos.” Y él responde: “No quiero volver.” Mientras los otros le dicen: “Hay que aguantar.” Y él empieza a preguntar: ¿Hasta cuándo?”

Ahí está probablemente una de las preguntas políticas centrales de la Argentina que viene.

¿HASTA CUÁNDO?

La frase “hay que aguantar” tiene un límite. Porque aguantar seis meses puede ser un esfuerzo. Aguantar un año puede ser esperanza. Aguantar dos años empieza a ser una forma de vida. Y nadie vota para sufrir indefinidamente esperando que algún día llegue la prosperidad.

La gente acepta sacrificios cuando entiende tres cosas: por qué los hace, hasta cuándo debe hacerlos, y qué recibirá después. Si cualquiera de esas tres respuestas desaparece, el sacrificio empieza a transformarse en resignación.

Y después la resignación se convierte en bronca. Ese es el peligro. No que la gente se haga kirchnerista. No que se vuelva socialista. No que estudie economía y descubra otra teoría. Algo mucho más sencillo: que se canse.

MILEI DEBERÍA ESCUCHAR A QUIENES LO VOTARON

El Presidente comete un error si supone que todo aquel que critica su gobierno quiere que fracase. Yo quiero exactamente lo contrario. Porque si Milei fracasa no fracasa Milei. Fracasa nuevamente la Argentina. Pero haberlo votado no significa haberle entregado un cheque en blanco. El voto no es obediencia. El voto es un contrato.

Y aquel contrato decía algo bastante sencillo: arregle este país. No decía: insulte a todo aquel que piensa diferente. No decía: convierta cada discusión en una batalla. No decía: explíquenos todos los días quién es nuestro enemigo. Muchísimo menos decía: si las cosas no funcionan, la culpa siempre es de otro. Para eso ya tuvimos demasiados gobiernos.

Gobernar es hacerse cargo. De los éxitos. Y también de los fracasos.

NO SOMOS NÚMEROS

Tal vez este sea el punto que el Gobierno todavía no comprende. Detrás de cada porcentaje hay alguien. Cuando cae el consumo no cayó “el consumo”. Una familia dejó algo en la góndola. Cuando aumenta la morosidad no aumentó “la mora”. Alguien decidió qué cuenta no pagar. Cuando cierra un comercio no cerró “una unidad productiva”. Una persona perdió los ahorros de años. Cuando alguien pierde el trabajo no aumentó “la tasa de desempleo”. Llegó a su casa y tuvo que decir: “Me echaron.”

La economía finalmente es eso. Personas. Familias. Miedos. Proyectos. Esperanzas.

LA ARGENTINA NECESITA UNA ESPERANZA

No estoy reclamando volver al pasado. Todo lo contrario. Quizás lo que millones estamos reclamando sea algo bastante más difícil. Queremos estabilidad y trabajo. Equilibrio fiscal y crecimiento. Inversión y salarios. Empresas rentables y trabajadores que puedan vivir de su sueldo. Un Estado que no despilfarre pero que funcione. Una moneda estable pero también una vida estable.

¿Es demasiado pedir? No.

Eso debería ser gobernar. El verdadero éxito económico no llegará el día que un ministro muestre un gráfico extraordinario. Llegará cuando una familia deje de mirar con miedo el resumen de la tarjeta. Cuando un jubilado compre sus medicamentos sin hacer cuentas. Cuando un trabajador pueda ahorrar nuevamente. Cuando un comerciante vuelva a pensar en ampliar su negocio en lugar de pensar en cerrarlo. Cuando un joven consiga trabajo y pueda imaginar que algún día tendrá su casa. Ese día quizás nadie necesite explicarnos que la economía mejoró. Nos vamos a dar cuenta solos.

Yo voté a Milei. No me arrepiento de haber querido cambiar. Tampoco quiero regresar al país que dejamos atrás. Pero no voté para reemplazar una frustración por otra. Y probablemente allí esté la enorme oportunidad —y también el enorme peligro— de este momento argentino.

Hay millones que ya no quieren volver. Pero empiezan a preguntarse hacia dónde estamos yendo. No necesitan una clase de economía. No necesitan otro enemigo. No necesitan que alguien les explique por qué deberían sentirse felices. Necesitan algo mucho más sencillo. Necesitan volver a creer que mañana van a vivir un poco mejor que hoy. Porque cuando una sociedad pierde esa esperanza, el problema deja de ser económico. Y se vuelve político.

LA AVENIDA DEL MEDIO SE ESTÁ LLENANDO

Esto que describo no es solamente una impresión personal. Las encuestas comienzan a mostrarlo.

Un estudio nacional de QSocial detectó que el porcentaje de argentinos que rechaza simultáneamente a Milei y al Kirchnerismo pasó del 30% al 40% en apenas un año. Cuatro de cada diez argentinos ya no quieren elegir entre estas dos expresiones. El mismo relevamiento señala que el 73% está cansado de las opciones políticas actuales y que el 71% reclama una renovación profunda del Peronismo, tanto en sus nombres como en su mensaje.

Otro trabajo, realizado por Giacobbe Consultores a fines de julio, llegó por un camino diferente a una conclusión parecida: Milei registró un 57,2% de imagen negativa, pero al mismo tiempo el 50,1% de los consultados respondió que no quiere que el Kirchnerismo vuelva a gobernar.

Los números no dicen que la Argentina se haya vuelto kirchnerista. Tampoco dicen que se haya hecho de izquierda. Dicen algo bastante más incómodo para todos: una parte importante de la sociedad se está alejando del Gobierno, pero no está dispuesta a regresar al lugar del que salió.

Se amplió la avenida del medio. Pero cuidado. Esa avenida todavía no tiene conductor, vehículo ni destino. Existe como rechazo, como cansancio y como demanda. Todavía no existe como alternativa política organizada. Prueba de ello es que, cuando las encuestas preguntan por candidatos o espacios concretos, la competencia vuelve a concentrarse entre La Libertad Avanza y el Peronismo. La sociedad busca algo nuevo, pero la política continúa ofreciéndole lo mismo.

Esa puede ser la gran oportunidad electoral de 2027. Pero también puede convertirse en una nueva frustración. Porque no alcanza con pararse en el medio, declararse moderado y sacarse una fotografía con otros dirigentes igualmente moderados. El centro no es una ubicación en una boleta. Es una respuesta concreta.

Esa enorme masa no está pidiendo una ideología descafeinada ni una alianza improvisada entre dirigentes que temen desaparecer. Está pidiendo equilibrio fiscal sin insensibilidad, estabilidad sin recesión permanente, autoridad sin violencia, producción con trabajo y un Estado que no despilfarre, pero tampoco abandone. No quiere volver al Kirchnerismo. Pero tampoco quiere continuar así.

Y si la política no comprende la diferencia entre esas dos afirmaciones, volverá a cometer el error de siempre: confundir el rechazo a uno con el amor por el otro.

Y SI FALTABA ALGO, EL PRESIDENTE ESTA ENOJADO CON LOS QUE SUFREN.

El jueves pasado, el Presidente dio un discurso en el Council of the Americas. Entre otras cosas sostuvo que consumo, PBI y exportaciones están en niveles históricos y descalificó las críticas apoyadas en encuestas como provenientes de sus “enemigos”. También rechazó la idea de una economía que marcha a dos velocidades.

El Presidente parece enojarse no solamente con quienes cuestionan su modelo, sino con la realidad que cuentan quienes no sienten sus resultados.

El problema ya no sería discutir si una estadística es verdadera o falsa. Puede ser perfectamente cierto que una variable macroeconómica mejore y, simultáneamente, que millones de personas estén peor. El promedio no invalida la experiencia individual.

Si alguien dice “no llego a fin de mes”, responderle que el consumo está en máximos no resuelve su problema. Si un comerciante dice “vendo menos”, mostrarle el PBI no aumenta sus ventas. Si una pyme cierra, explicarle que las exportaciones alcanzaron un récord no vuelve a abrirla. Si alguien perdió su empleo, decirle que la economía crece no le devuelve el salario.

Ahí creo que está el verdadero papelón político del discurso de hoy: un presidente puede discutir con economistas, periodistas, empresarios, opositores y encuestadores. Con quien no puede discutir es con el sufrimiento de un ciudadano.

Milei empieza a cometer un error parecido al que cometieron gobiernos anteriores: cuando la realidad no coincide con el relato, en lugar de revisar el relato comienza a discutir con la realidad.

Señor Presidente, quizás sus números tengan razón. El problema es que también tiene razón el argentino que llega al día 20 y se quedó sin plata. Y entre una planilla Excel y un ciudadano que sufre, un presidente debería saber a quién escuchar primero.

UN PEDIDO PARA TODOS

Y esto ya no es solamente un mensaje para Milei. Es para todos. Para quienes gobiernan y para quienes se preparan para gobernar. Para los que quieren reelegir, para los que sueñan con postularse y para los que ya comenzaron a sacarse fotografías como candidatos. Para la derecha, el centro y la izquierda. Para los peronistas y los antiperonistas. Para los libertarios, los radicales, los conservadores, los progresistas y para cada nueva etiqueta que inventen con el propósito de ofrecernos, una vez más, la salvación de la Argentina.

Escuchen. Existe una enorme masa de argentinos que no pertenece a ninguna tribu política. No somos fanáticos. No nos levantamos pensando cómo defender a un dirigente ni nos acostamos buscando argumentos para justificar sus errores. Podemos votar a uno y criticarlo después. Podemos reconocer un acierto del adversario y un fracaso de aquel que elegimos. No queremos que un gobierno fracase para demostrar que teníamos razón. Queremos que al país le vaya bien, aunque quien lo consiga no sea nuestro candidato.

No pedimos demasiado. Queremos trabajar y vivir de nuestro trabajo. Queremos que la jubilación alcance, que nuestros hijos encuentren empleo, que nuestros nietos puedan imaginar un futuro en este país. Queremos pagar las cuentas sin miedo, enfermarnos sin arruinarnos, caminar seguros y dejar de sospechar que cualquier imprevisto puede destruir el esfuerzo de toda una vida. Queremos progresar. Algo tan elemental que resulta increíble tener que explicárselo a quienes pretenden gobernarnos.

Por eso, quienes quieran nuestros votos deberán dejar de hablarnos únicamente del pasado, de sus enemigos, de sus internas y de sus propias ambiciones. No alcanza con prometer que no volverán los otros. Tampoco con pedirnos que sigamos aguantando. Mucho menos con presentarnos un culpable diferente cada semana. Queremos que nos expliquen qué van a hacer para que vivamos mejor, cómo lo harán, cuánto tiempo necesitarán y quién pagará verdaderamente el costo.

No queremos regresar al país que fracasó. Pero tampoco estamos dispuestos a aceptar que el único futuro posible consista en soportar indefinidamente un presente que nos empobrece. No queremos elegir entre la inflación y la recesión, entre un Estado que despilfarra y otro que abandona, entre la corrupción de ayer y la insensibilidad de hoy. La Argentina no puede condenarnos eternamente a votar por el mal menor.

Éste es el pedido de esa inmensa mayoría silenciosa que no marcha detrás de ningún líder, que no tiene cargos públicos ni aparece en los programas de televisión, pero que trabaja, produce, paga impuestos y sostiene al país todos los días: dejen de explicarnos por qué deberíamos estar mejor y empiecen a demostrarlo.

Porque en la próxima elección no estaremos buscando un mesías, una ideología ni una revancha. Estaremos buscando algo mucho más sencillo y mucho más difícil: alguien capaz de gobernar para que nuestra vida mejore.

Y quien no comprenda eso podrá ganar una interna, encabezar una lista o llenar una plaza. Pero tarde o temprano perderá lo único que realmente decide el destino de un gobierno: la confianza de la gente común. 

 

 

Primicias Rurales
Fuente: Sergio Mammarelli
Guerra al «relato» de la crisis: Milei usó la televisión para defender su economía

Guerra al «relato» de la crisis: Milei usó la televisión para defender su economía

El jefe de Estado cuestionó los diagnósticos opositores sobre la capacidad de consumo de la población.

Buenos Aires, domingo 23 agosto (PR/26) – – El presidente Javier Milei volvió a defender este domingo el rumbo económico impulsado por su gestión al afirmar que “cae a pedazos la estupidez mayúscula de ‘la gente no llega a fin de mes’”.

El mandatario nacional se expresó de ese modo a través de un posteo en sus redes sociales, donde acompañó su mensaje con un fragmento audiovisual correspondiente a la última emisión del programa «La Noche de Mirtha», conducido por Mirtha Legrand el sábado por la noche.

Durante el video compartido por el jefe de Estado, el conductor Beto Casella y la actriz Belén Francese hicieron referencia al nivel de actividad en el entretenimiento nocturno porteño y resaltaron la cantidad de gente que acude a los teatros y restaurantes, al tiempo que definieron la escena del espectáculo como una «época dorada de la Avenida Corrientes».

Junto a esas imágenes y declaraciones, según supo la Agencia Noticias Argentinasel mandatario dejó la frase con la que buscó respaldar la marcha del programa financiero oficial y rechazar los cuestionamientos respecto al impacto de las medidas en el poder adquisitivo de los ciudadanos.

Sin embargo, las manifestaciones del Presidente chocaron directamente contra las denuncias de legisladores, consultoras y centrales sindicales sobre el preocupante incremento del endeudamiento familiar.

Pocas horas antes de la publicación oficial, representantes de la oposición advirtieron sobre el avance del financiamiento vía tarjetas de crédito y billeteras virtuales para la compra de alimentos básicos, señalando que millones de personas recurren a microcréditos con tasas desreguladas ante la imposibilidad de cubrir la canasta de primera necesidad.

Asimismo, el mandatario insistió en que “es una ridiculez que el 80% de los argentinos no llegan a fin de mes”, al tiempo que descartó cualquier intervención estatal en el mercado del crédito al definir el fenómeno de las deudas como “un problema entre privados”.

 

 

Fuente: Agencia NA   
Primicias Rurales
Milei defendió su gestión y confirmó que irá por la reelección: “Es futuro contra pasado, progreso contra decadencia»

Milei defendió su gestión y confirmó que irá por la reelección: “Es futuro contra pasado, progreso contra decadencia»

El Presidente se refirió a los avances que realizó su gestión en materia económica; volvió a hablar sobre el problema de la mora en las personas.Confirmó que competirá por la reelección en 2027 y aseguró que la contienda política actual se define entre «futuro contra pasado y progreso contra decadencia».

 

Javier Milei

Buenos Aires, sábado 22 agosto (NA) — El presidente Javier Milei se refirió a la actual situación que transita la Argentina y, si bien reconoció que el país «no está bien», sostuvo que se encuentra «mucho mejor que» cuando llegó a la Casa Rosada.

«No vivimos en Suiza, estábamos al borde de una hiperinflación e íbamos camino a convertirnos en Venezuela. Hay que ver dónde estamos haciendo una comparación. Me parece un espanto que tengamos 30% de pobres, pero arrancamos con 57%«, precisó en declaraciones radiales.

En ese sentido, cargó contra los analistas políticos y los periodistas debido a la «deshonestidad intelectual» que tienen sobre su gestión. «¿Discutimos sensaciones con encuestitas fabricadas o miramos los datos que dice el crecimiento?», criticó y agregó: «Dicen que la gente no llega a fin de mes, pero antes llegaban a menos todavía«.

 

Milei durante su dscurso en la Bolsa de Comercio de Rosario.

«Cuando se mira el consumo, está en máximos históricos. Cuando se mira el Producto Interno Bruto (PIB), está en máximos históricos. Me niego a creer que los argentinos sean tan tontos para que se crean estas mentiras«, resaltó.

También habló sobre el tema de la morosidad en las personas y cuestionó a los gobiernos antecesores al de él, dado que hicieron que «Papá Estado salve todo»,  y así el país se quedó «sin nada, sin salarios«.

Aseguró que los números de irregularidad de las personas, familias y empresas «no representan un problema» y precisó que el inconveniente recae sobre familas del sector no bancario.

«Si va a hacer una operación que entraña más riesgo, ¿le pone mas o menos tasa? Eso es lo que pasa con los préstamos de estas características, que son de bajo costo y alta tasa de interés«, explicó.

El mandatario continuó con las críticas hacia gobiernos anteriores, específicamente desde el de Cristina Kirchner hasta el de Alberto Fernández, y manifestó que durante ese período la economía «siempre cayó en términos per cápita».

 

Javier Milei.

«Cayó más del 10%, eso quiere decir que en los salarios reales esa gente nos estaba reventando. ¿Qué quiere? ¿Que haga magia? Magia no se puede hacer. Los que le prometieron magia los volvieron más pobres«, indicó.

También confirmó que irá por la reelección presidencial en el 2027 y adelantó que realizará más reformas si los argentinos le dan esa posibilidad: «Yo ya tengo mi compromiso cumplido con los argentinos y si puedo voy a seguir reformando».

«Si los argentinos quieren seguir avanzando en el camino del crecimiento, la libertad y el bienestar me van a elegir a mí. Es futuro contra pasado, progreso contra decadencia. Nunca estuvo tan facil en enfrentar dos modelos», aseguró.

En la misma línea habló sobre un posible acuerdo con el PRO: «Mi casa siempre está abierta a recibir a personas de bien. Las puertas para el presidente Macri siempre están abiertas«.

Al momento de ser consultado sobre la «campaña anti-Argentina«, el Jefe de Estado acusó a BrasilMéxico, el Partido Demócrata de Estados Unidos y al Partido Socialista Obrero Español (PSOE) de haberla confeccionado.

«Se usó toda una parafernalia para crear una ‘campaña anti-Argentina’ con los socios del socialismo del siglo XXI. Esa campaña estuvo impulsada básicamente por Brasil, que vive interfiriendo en los procesos electorales de toda la región», comenzó argumentando.

 

“Es alguien que no forma parte del espacio y que no tiene vínculo con nosotros de ningún tipo”, dijo Milei sobre Cerimedo.

 

 

 

«México, que también es parte de ese movimiento siniestro; el Partido Demócrata de los Estados Unidos y básicamente el PSOE. Ellos fueron los motores propulsores de la ‘campaña anti-Argentina’, donde el foco final era atacar a nuestro gobierno, por ser un gobierno liberal que cumple las promesas que hizo y está dando resultado».

A su vez, Milei dijo que Fernando Cerimedo, exasesor del mandatario y que actualmente está bajo prisión preventiva en Bolivia por tentativa de femicidio a su pareja«no forma parte del espacio» desde 2023, por lo que «es parte de todo el mismo entramado» y señaló que podría ser parte de una operación mediática que incluye a la diputada Marcela Pagano, su pareja Franco Bindi, el expresidente boliviano Evo Morales y el «castrochavismo».

Asimismo habló sobre el exdiputado libertario José Luis Espertquien es investigado por presunto lavado de dinero relacionado con Federico «Fred» Machado, acusado y condenado por la Justicia de Estados Unidos.

El Presidente sostuvo que se trata de «operaciones» en contra del «profe Espert» y lo calificó como un «soldado de hierro desde la primera parte del Gobierno».

 

 

Espert y Milei.

«Sería un motivo de gran felicidad que pueda limpiar su nombre de las mentiras a las que fue sometido desde la política, parte de la Justicia y algunos medios de comunicación, que hacen denuncias y después los dueños de medios extorsionan para conseguir dinero, favores o negocios. Nosotros vamos a seguir trabajando para ir depurando la Justicia”.

 

 

Primicias Rurales
Fuente: Agencia NA