Desde granjas marinas comunitarias hasta laboratorios de corales de vanguardia, comunidades locales y científicos demuestran que la restauración de nuestros ecosistemas marinos es una realidad urgente y esperanzadora en toda la región.
Buenos Aires, sábado 13 de Junio (PR/26)–El Día Mundial de los Océanos se celebra cada 8 de junio. Esta fecha fue establecida por las Naciones Unidas para concientizar sobre el rol fundamental de los océanos en la regulación del clima, la producción de oxígeno y la conservación de la biodiversidad marina.
El latido de nuestro planeta proviene del océano, y hoy, más que nunca, ese latido exige nuestra atención. En el marco del Día Mundial de los Océanos, América Latina se posiciona como un faro de resiliencia.
Lejos de los discursos catastróficos, una red invisible pero poderosa de pescadores artesanales, científicos apasionados y comunidades costeras está demostrando que la conservación marina es una realidad tangible.
A través de proyectos innovadores que rescatan saberes ancestrales y aplican ciencia de frontera, la región está sanando sus aguas, devolviendo la biodiversidad a rincones que se creían perdidos y construyendo un modelo de convivencia sostenible con el mar.
El verdadero éxito de estas iniciativas radica en una fórmula infalible: fusionar el conocimiento científico de vanguardia con el compromiso inquebrantable de las comunidades locales.
Un ejemplo asombroso de esta sinergia ocurre en el Sistema Arrecifal Mesoamericano. Allí, un ejército de más de 200 personas —compuesto por guardaparques, pescadores y voluntarios de cuatro países— vigila en tiempo real el segundo arrecife más grande del mundo, generando datos críticos para proteger este santuario global.
Sembrando el Futuro: Granjas Marinas en el Norte de Chile
En las frías aguas del norte de Chile, los pescadores artesanales han decidido dejar de ser únicamente extractores para transformarse en verdaderos agricultores del mar.
Mediante la implementación de sofisticadas líneas de cultivo en áreas de manejo controladas, las comunidades locales están cultivando ostras, ostiones y piures de manera sostenible.
Este modelo de granjas marinas, que superó con éxito los embates de un devastador tsunami, está redefiniendo por completo el futuro de la pesca artesanal en el país, demostrando que la producción económica puede convivir en perfecta armonía con el equilibrio ecológico.
Las Matronas de Corales: Ciencia de Vanguardia en el Caribe Mexicano
En los laboratorios de Quintana Roo, un grupo de científicas conocidas como las «matronas de corales» lidera una revolución biológica.
Al recolectar gametos directamente del océano durante los eventos de desove, logran realizar la reproducción asistida de corales in vitro, creando ejemplares genéticamente más fuertes y resistentes al cambio climático. Con más de 200 especialistas capacitados de 23 países, este proyecto no solo restaura el arrecife mexicano, sino que exporta esperanza y conocimiento técnico a todo el mundo.
Reforestación Submarina: El Renacer Biológico de Pucusana en Perú
Debajo de las olas peruanas, un ecosistema vital estaba desapareciendo. Para revertirlo, científicos de la Universidad Científica del Sur pusieron en marcha un plan audaz: la siembra masiva de sargazo en el distrito de Pucusana. Esta macroalga gigante actúa como un bosque submarino esencial, sirviendo de refugio y alimento para cientos de especies. Los resultados son inmediatos y conmovedores: densas praderas verdes vuelven a ondular en el fondo marino y los cardúmenes de peces nativos están regresando en masa, reactivando la biodiversidad local.
Sabiduría Ancestral: Los Corralitos de Piedra en la Isla Apiao
Viajando hacia el sur de Chile, en el archipiélago de Chiloé, la comunidad indígena de la Isla Apiao demuestra que el pasado es la clave del futuro. Utilizando los tradicionales «corralitos de pirenes» —muros de piedra estratégicamente construidos que aprovechan los ciclos de las mareas—, los habitantes logran recolectar huevos de peces de roca sin alterar sus ciclos reproductivos.
Este ingenio ancestral no sólo garantiza la seguridad alimentaria de la comunidad, sino que propicia microhábitats donde proliferan algas y moluscos, resistiendo con orgullo frente a la presión de la sobrepesca y la salmonicultura industrial.
Refugios Pesqueros: El Arte de Dar un Respiro al Mar en Yucatán
A veces, la mejor manera de proteger la vida es dar un paso atrás. En las costas de Yucatán, México, diversas comunidades pesqueras han delimitado zonas de exclusión total donde la pesca está estrictamente prohibida.
Estos refugios pesqueros comunitarios han funcionado como incubadoras naturales de vida. En las 32 zonas consolidadas del país, las poblaciones de especies comerciales críticas como el pulpo, la langosta y el mero se han multiplicado de forma espectacular, asegurando el sustento de las futuras generaciones.
Zapotitlán: Una Reserva Comunitaria contra la Extinción
Frente a las aguas del Golfo de México, en el municipio de Tatahuicapan, los pescadores de Zapotitlán decidieron trazar una línea en el agua para detener la degradación ambiental. Uniendo voluntades, transformaron 24 hectáreas de mar, arrecifes y manglares en una reserva protegida.
El impacto de esta acción local ha sido histórico: especies emblemáticas como el mero goliat y el róbalo, cuyas poblaciones se encontraban al borde del colapso debido a la explotación desmedida, hoy nadan seguras y se recuperan a un ritmo sin precedentes.
Sincronía Continental: Monitoreo Simultáneo del Arrecife Mesoamericano
La conservación moderna requiere ojos en todas partes. En un esfuerzo coordinado sin precedentes, decenas de científicos, pescadores y voluntarios de México, Belice, Guatemala y Honduras se sumergen al mismo tiempo para recopilar datos biológicos clave.
Este esfuerzo colosal dota a los gobiernos de herramientas reales para la gestión de las Áreas Marinas Protegidas. Como bien señala la bióloga marina Lourdes Vásquez, el monitoreo constante es la memoria del océano: sin él, perderíamos la cuenta de sus riquezas y la historia misma de su supervivencia.
El Gobierno nacional y la provincia de Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur firmaron un convenio para potenciar la acuicultura en la región. El acuerdo busca fortalecer los controles sanitarios, la trazabilidad y el relevamiento de sus cuencas hídricas clave.
Buenos Aires, viernes 12 junio (PR/26) — El Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA) y el gobierno de Tierra del Fuego firmaron un convenio de cooperación y asistencia para fortalecer las capacidades sanitarias, analíticas y de trazabilidad, con el objetivo de impulsar el crecimiento de la actividad.
Con el objetivo de consolidar un modelo de desarrollo acuícola en Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur, el SENASA y el gobierno provincial formalizaron un convenio específico de cooperación, asistencia técnica y complementariedad institucional para potenciar las capacidades sanitarias, técnicas y operativas vinculadas al sector.
El documento fue firmado en la Casa de Tierra del Fuego, en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, por la presidente del SENASA, María Beatriz «Pilu» Giraudo, y el gobernador fueguino, Gustavo Melella.
El fin del acuerdo es establecer una agenda de trabajo destinada a acompañar el crecimiento de la actividad acuícola en la provincia, cuyo desarrollo propiciará la creación de más empleo y el ingreso de divisas para el país.
Ejes principales del acuerdo
Las acciones planificadas contemplan la mejora progresiva de los sistemas de diagnóstico, control sanitario, trazabilidad y certificaciones, así como la capacitación de recursos humanos y la inclusión de metodologías compatibles con estándares de calidad internacionalmente reconocidos.
Asimismo, el acuerdo impulsa la generación de información estratégica sobre las cuencas con potencial acuícola. A través de relevamientos, monitoreos y análisis técnicos, se avanzará en la caracterización sanitaria, ambiental e hídrica de la región. Esto permitirá:
Establecer líneas de base.
Elaborar mapas sanitarios.
Identificar riesgos potenciales.
Definir criterios de bioseguridad indispensables para la planificación y evaluación de futuros proyectos productivos.
Control sanitario y trazabilidad
Cabe aclarar que el SENASA cuenta con un Programa de Enfermedades de los Animales Acuáticos, que es el responsable de establecer la planificación de las acciones sanitarias tendientes a la prevención, el control y la eventual erradicación de enfermedades en peces, moluscos y crustáceos. Estas patologías son de notificación obligatoria ante la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA) y ante el propio organismo nacional.
En materia de trazabilidad, se impulsará la creación y el fortalecimiento de sistemas de registro y supervisión que permitan controlar el movimiento de:
Especies vivas.
Material genético.
Establecimientos productivos.
Transportistas y operadores vinculados a la actividad.
La integración de toda esta información facilitará una gestión más eficiente de los riesgos sanitarios y brindará mayores garantías de transparencia, elementos clave para potenciar de manera segura el comercio exterior del sector.
Cuencas estratégicas y polos productivos actuales
Las cuencas y polos actuales de acuicultura en Tierra del Fuego se concentran estratégicamente en el Canal de Beagle y en la zona centro-norte de la isla. Estas regiones se desarrollan mediante sistemas de cultivos controlados y sustentables, impulsados de manera directa por el Plan Provincial de Acuicultura y la consolidación de diversas alianzas estratégicas.
Bahía Brown y Puerto Almanza
Esta cuenca, ubicada sobre el Canal de Beagle, constituye el auténtico epicentro de la mitilicultura (el cultivo de mejillones) en la provincia. Es un área clave para la producción de bivalvos, la cual cuenta actualmente con áreas de concesión operativas y la proyección de constantes proyectos de infraestructura logística para sostener el crecimiento del sector.
Centro y Norte de la Isla
A partir del fuerte impulso generado por el Plan de Acuicultura, la firma Bentónicos de Argentina se encuentra desarrollando proyectos productivos en el centro y norte fueguino.
Estas iniciativas privadas están orientadas de forma específica al cultivo de trucha —con una proyección estimada de hasta 300 toneladas anuales—, así como también a la producción comercial de erizos de mar y el aprovechamiento de macroalgas.
Señalan que hay entre 400 y 600 buques extranjeros depredando el Mar Argentino.
La pesca ilegal impacta en la economía y en el empleo nacional.
Buenos Aires, viernes 5 junio (NA) – Las flotas extranjeras que operan en el límite de la Zona Económica Exclusiva Argentina extraen hasta cuatro veces más recursos que la industria pesquera nacional lo que produce una depredación de fuerte impacto a nivel económico y laboral.
Los registros indican que, entre 2019 y 2024, los niveles de extracción en la zona del Atlántico Sudoccidental crecieron un 65%.
Durante el último quinquenio, la flota de origen chino incrementó su esfuerzo de pesca en un 85%.
Este aumento en la presión extractiva genera proyecciones que advierten sobre un posible agotamiento de especies en un plazo de uno a dos años.
Las estadísticas muestran que mientras la pesca argentina desembarca entre 750.000 y 900.000 toneladas anuales, las flotas internacionales capturan entre 1,5 y 3 millones de toneladas cada año.
Según un informe elaborado por la Fundación Latinoamericana de Sostenibilidad Pesquera (FULASP), que procesó Agencia Noticias Argentinas, entre 400 y 600 buques extranjeros se concentran anualmente sobre el borde de la milla 201.
Este trabajo se conoce este viernes 5 de junio, Día Internacional de la Lucha contra la Pesca Ilegal.
La mayoría de estas embarcaciones provienen de China, Corea del Sur y Taiwán para capturar recursos migratorios vinculados al ecosistema local.
La investigación sostiene que las capturas de estas flotas multiplican hasta en un 400% las obtenidas por la industria argentina, dependiendo de la especie.
Raúl Cereseto, presidente de FULASP, afirmó que “el verdadero problema no es solamente que se lleven más volumen que la pesca argentina. El daño más grave es biológico: muchas especies están siendo capturadas antes de completar su ciclo natural”.
El especialista explicó que en el corto plazo la discusión podría pasar de la pérdida económica al “agotamiento de recursos fundamentales para la pesca argentina y para todo el ecosistema del Atlántico Sur”.
El calamar Illex argentinus es uno de los recursos con mayor riesgo de colapso.
La organización internacional Environmental Justice Foundation (EJF) confirmó que la combinación de sobrepesca y variaciones ambientales “podría provocar un colapso poblacional en apenas un año” debido al ciclo de vida corto de esta especie.
El calamar cumple un rol central en la cadena alimentaria al ser el alimento de merluzas, aves y mamíferos marinos.
A la actividad en alta mar se suman las capturas bajo licencias otorgadas por el Reino Unido en las Islas Malvinas, que en 2024 alcanzaron las 261.903 toneladas.
En ese marco, la captura de merluza común registró 54.714,5 toneladas, la cuarta cifra más alta desde 1989.
Los estudios de microquímica de otolitos sugieren que estas especies forman parte de un stock compartido que migra entre la plataforma continental argentina y las áreas explotadas por flotas internacionales.
La continuidad de este esquema extractivo compromete las exportaciones, el empleo y la producción de alimentos en Argentina. Cereseto comparó la situación con la gestión de un rodeo ganadero: “Si empieza a matar terneros, vacas jóvenes y hembras antes de que puedan reproducirse, tarde o temprano ese rodeo desaparece”. El informe concluye que la captura masiva de ejemplares jóvenes afecta la biodiversidad y la capacidad de recuperación de recursos que sostienen la economía nacional.
Referentes de la soja en América Latina se reunieron en Buenos Aires para debatir sobre trazabilidad, certificación y reducción de emisiones ante las crecientes demandas de los mercados internacionales.
Buenos Aires, martes 2 de junio (PR(26) .- Más de 100 referentes de la cadena de valor de la soja de Argentina, Brasil, Paraguay, Uruguay, Chile y Perú se dieron cita en la Bolsa de Cereales de Buenos Aires para participar del Punto de Encuentro Regional LATAM.
Organizado por la Mesa Redonda de Soja Responsable (RTRS), el evento fue el escenario clave para analizar cómo escalar la producción sustentable y avanzar hacia cadenas de suministro bajas en carbono en un contexto global cada vez más exigente.
Durante la apertura del encuentro, Marina Muscolo, directora ejecutiva de RTRS, subrayó la importancia de la articulación sectorial al afirmar que “la transformación del sector solo es posible a través del trabajo colectivo”. En ese sentido, destacó la misión de la organización para congregar a productores, industrias, comercios, entidades financieras y a la sociedad civil en pos de metas comunes.
Por su parte, Mariela Montoya, gerente de Desarrollo de Mercado para LATAM de RTRS, expuso los indicadores actuales y reveló un crecimiento sostenido de la soja certificada, la cual ya supera los 8 millones de toneladas a nivel global.
A nivel regional, la superficie certificada en América Latina registró un incremento interanual del 42%, superando las 440.000 hectáreas. Argentina se consolidó como el principal referente del área, acompañada por notables avances en Paraguay y Uruguay
Montoya detalló además que existen más de 84.000 productores certificados en el mundo —en su mayoría pequeños agricultores— y que la estrategia de la organización se focaliza en tres pilares: ampliar la base de producción certificada, potenciar mercados estratégicos (como la alimentación animal, biocombustibles y acuicultura) y acelerar la demanda alineada a la agenda global de carbono.
Desafíos e incentivos económicos
Uno de los paneles centrales estuvo dedicado a las alianzas estratégicas, donde se presentaron herramientas de trazabilidad, sistemas de homologación de certificaciones y programas de capacitación técnica diseñados para facilitar la adopción de estas normativas en el campo.
Si bien productores y empresas coincidieron en que la certificación optimiza la gestión interna, la trazabilidad y la toma de decisiones, también advirtieron sobre las dificultades actuales. Los participantes señalaron que el diferencial económico que ofrece el mercado no siempre logra compensar los costos del proceso de certificación, un impacto que se siente con mayor fuerza en los productores de menor escala.
Ante esto, los especialistas enfatizaron la necesidad de emitir señales de mercado más claras, construir mejores incentivos y profundizar el trabajo conjunto entre todos los eslabones comerciales.
En sintonía, los exportadores y operadores del comercio internacional ratificaron que el gran desafío de la industria global no es solo exigir trazabilidad, sino transformar de manera efectiva esas demandas en beneficios económicos reales para quienes producen.
El rol de la soja en la acuicultura
El encuentro también reservó un espacio para analizar el impacto de la soja en la descarbonización de industrias específicas como la acuicultura.
Los expertos indicaron que una parte sustancial de la huella de carbono en la producción de alimento para salmón proviene de las materias primas vegetales. Por este motivo, la cadena de suministro de la oleaginosa se vuelve una pieza fundamental para reducir las emisiones globales del sector.
Hacia el cierre de la jornada, Helen Estima Lazzari, consultora en agricultura regenerativa y carbono de RTRS, introdujo un proyecto piloto que se está implementando en Argentina.
Esta iniciativa busca desarrollar soja baja en carbono destinada a la acuicultura mediante la recopilación de datos directos a campo, con el objetivo de estructurar un modelo replicable que logre validar y valorizar el carbono como un atributo comercial dentro de la cadena de valor.
Mientras Santa Catarina avanza con justicia en el reconocimiento de una alianza milenaria y única entre el hombre y la naturaleza, la burocracia central asfixia la subsistencia de miles de familias costeras. El contraste entre el aplauso legislativo y la desatención administrativa.
Buenos Aires, martes 2 de junio (PR/26) .- El reciente avance en la Asamblea Legislativa de Santa Catarina (Alesc) para declarar a la pesca colaborativa entre hombres y delfines como patrimonio cultural inmaterial del estado es, sin dudas, un acto de estricta justicia poética y ambiental.
En tiempos donde la relación de la humanidad con su entorno suele medirse bajo la fría lógica de la explotación extractiva, la postal que regalan localidades como Laguna y Passo de Torres conmueve: delfines nariz de botella que, mediante saltos y señales precisas, guían las redes de los pescadores artesanales en una danza simbiótica que ya lleva más de un siglo de historia.
Sin embargo, detrás de la merecida celebración folclórica y del innegable atractivo para el turismo sostenible, late una paradoja incómoda. La misma costa que hoy se enorgullece de su identidad marina es el escenario de una silenciosa crisis de subsistencia provocada por el propio peso del Estado.
El debate en la Comisión de Pesca dejó al descubierto el verdadero cuello de botella que enfrentan las comunidades costeras.
Mientras los diputados aprueban de forma unánime leyes de protección cultural —una iniciativa impulsada por el diputado Sérgio Guimarães que refuerza el estatus ya conferido a nivel nacional por el Iphan—, la realidad cotidiana de los pescadores se choca de frente contra una muralla burocrática llamada Registro General de la Actividad Pesquera (RGP).
La denuncia de los representantes artesanales es alarmante: el bloqueo y la cancelación de licencias debido a fallas sistémicas y rigideces de la plataforma federal están dejando a cientos de familias sin el sustento básico y, lo que es peor, sin acceso al seguro de desempleo durante los períodos de veda.
Resulta contradictorio que en plena temporada de la tainha (lisa), que se extiende con fuerza de mayo a julio, los trabajadores del mar deban preocuparse más por sobrevivir a las trabas de un algoritmo estatal diseñado para combatir el fraude que por la faena misma.
Nadie cuestiona la necesidad de fiscalizar y transparentar los recursos públicos. El problema radica en que los tiempos de la burocracia ministerial no coinciden con los ciclos de la naturaleza ni con las necesidades de la mesa familiar.
Santa Catarina cuenta con más de 31,000 pescadores activos, y tener cientos de registros bajo revisión eterna es una condena directa a la informalidad o a la desprotección social.
La conservación ambiental y la identidad cultural no se sostienen únicamente con decretos de patrimonio; se garantizan asegurando la dignidad socioeconómica de quienes ejecutan ese saber ancestral.
El proyecto de ley ahora pasará a la Comisión de Educación y Cultura. Es de esperar que el trámite sea rápido y favorable.
Pero si los gobiernos (tanto estatal como federal) no logran aceitar los mecanismos de regularización técnica y asistencia social, corremos el riesgo de transformar a la pesca artesanal en una pieza de museo: una hermosa postal de cincuenta delfines colaborando con redes vacías de pescadores legalmente invisibles.
La identidad no se declama, se sostiene.
Primicias Rurales
Autor: Gerardo Grosso, corresponsal de Primicias Rurales en Brasil
Las exportaciones pesqueras argentinas crecieron un 32% en valor y un 28% en volumen durante el primer cuatrimestre de 2026. Con ingresos por 867 millones de dólares, el sector se consolida como un proveedor global estratégico y un motor clave en la generación de divisas.
Buenos Aires, lunes 1 junio (PR/26) — La industria pesquera argentina se consolida en los mercados externos reafirmando su papel estratégico en el ingreso de divisas y el desarrollo productivo.
La Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca del Ministerio de Economía de la Nación informó que las exportaciones del sector pesquero nacional experimentaron, durante el primer cuatrimestre de 2026, un crecimiento interanual de 32% en valor, por un total de 867 millones de dólares, y de 28% en volumen, por 249.412 toneladas, según datos procesados por la Subsecretaría de Recursos Acuáticos y Pesca en base a datos de INDEC.
Se destacan algunos productos cuyas ventas externas tuvieron aumentos significativos en volumen como: crustáceos congelados (+20%); moluscos congelados (+43%); pescado fresco o refrigerado (+45%); y pescado preparaciones y conservas (+27%).
Los principales destinos fueron Estados Unidos, China, España y Brasil.
Cabe destacar que este resultado del sector pesquero en cuanto a exportaciones muestra a un complejo vital respecto al ingreso genuino de divisas, consolidándose como un actor clave dentro del comercio exterior argentino y posicionando a nuestro país como un proveedor global estratégico de productos de mar.
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Primicias Rurales
Fuente: Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca