Jul 8, 2026 | Actualidad, Desarrollo Humano
Noruega hizo historia al eliminar a Brasil y meterse por primera vez en cuartos de final del Mundial. Pero el verdadero relato no está solo en la cancha: está en una nación pagana que, hace mil años, se convirtió al cristianismo y hoy lo lleva, orgullosa, sobre el pecho.
Buenos Aires miércoles 8 julio(PR/26)–Noruega venía de 28 años sin pisar un Mundial. El domingo, en Nueva York, se sacó esa mochila de encima eliminando a Brasil por 2 a 1, con un doblete de su goleador estrella. Fue la primera vez en la historia del país que la selección alcanza unos cuartos de final.
Apenas terminó el partido, jugadores e hinchas se sentaron en el campo y repitieron una escena que ya recorrió el mundo: la «remada vikinga». Al ritmo de un tambor, todos mueven los brazos hacia atrás, como si remaran juntos un mismo barco.

El gesto, nacido entre los propios hinchas, se volvió una postal del torneo: se replicó en estaciones de tren, plazas y hasta en el Parlamento noruego. Un país entero remando al compás del mismo tambor.
El goleador estrella (en la foto) de la selección de Noruega se llama Erling Haaland. El delantero del
Manchester City atribuyó su extraordinaria eficacia frente al arco y su olfato goleador a «un don de Dios» (como Lionel Messi) tras anotar un doblete histórico que eliminó a Brasil en el Mundial de 2026.
El atacante noruego, también conocido como «El Androide» por su potencia física, reconoció la influencia divina en sus goles durante el torneo. Tras convertir en momentos decisivos, Haaland destacó que su capacidad para que el balón entre perfectamente pegado al poste es un regalo divino.
Sus actuaciones recientes han llevado a
Noruega a instancias sin precedentes en la Copa del Mundo, consolidándolo como una de las máximas figuras del torneo.
Vikingos, pero cristianos
Y acá aparece lo más interesante de esta historia, algo que pocos recuerdan: los vikingos no desaparecieron. Fueron evangelizados.

Entre los siglos X y XI, Noruega vivió una conversión masiva al cristianismo que transformó de raíz una cultura pagana en una nación profundamente cristiana. No fue un borrón: fue un punto de encuentro.
Esa memoria, lejos de perderse, sigue viva. Y esta vez apareció donde menos se la esperaba: en la camiseta de la selección que juega este Mundial.
Una cruz tejida con siglos de historia
La nueva casaca, diseñada por Nike, no es solo un lindo diseño. Sobre el fondo rojo tradicional se despliega una gran cruz azul que reproduce exactamente la de la bandera noruega.
Pero el detalle está adentro: la cruz está rellena con un patrón tejido, no estampado, inspirado en la iglesia de madera de Urnes, construida hacia 1130 y hoy Patrimonio de la Humanidad.

Urnes es, justamente, uno de los símbolos más fuertes de aquel encuentro: una iglesia cristiana construida con las mismas manos y la misma estética que antes tallaban dragones en los barcos vikingos.
Identidad que no se esconde
Mientras muchos países prefieren borrar sus raíces para no incomodar a nadie, Noruega eligió lo contrario: llevarlas orgullosamente sobre el pecho, tejidas en cada camiseta.
La historia de este país recuerda algo que suele olvidarse: el cristianismo no destruyó la identidad de los pueblos. La elevó y la transformó. Los vikingos siguen ahí, remando al ritmo del mismo tambor de siempre, sólo que ahora también rezan.
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Fuente: Marta Cafiero para PR
Jul 6, 2026 | Ferias, Exposiciones y Cursos, Vitivinicultura
En la previa de la 23ª edición de la Fiesta del Vino de la Costa, tres productores berissenses cuentan cómo trabajan la tierra, la vid y la memoria familiar para sostener una tradición que llegó a la ribera hace más de un siglo y medio.
Buenos Aires, lunes 6 julio (PR/26) – Falta poco para que Berisso vuelva a llenarse de aroma a uva y madera. Del viernes 10 al domingo 12 de julio, el Gimnasio Municipal será otra vez el escenario de la Fiesta del Vino de la Costa, un encuentro que ya lleva 23 ediciones y que sigue siendo, para muchas familias de la zona, mucho más que una celebración: es la forma en que la comunidad le pone nombre a su propio trabajo.

BerissoCiudad recorrió los días previos a la fiesta y habló con quienes hacen posible que esa tradición siga en pie: Carlos Ruscitti, Andrea Ruscitti y Argentino Verón, productores que combinan trabajo artesanal, historia familiar y un vínculo muy fuerte con la tierra de la ribera.
Un mes entero preparando la fiesta a pura mano
Carlos Ruscitti fue el primero en contar cómo se vive la previa. Según explicó, llevan un mes de trabajo intenso para llegar con todo listo: envasando, embotellando y pegando etiquetas, uno por uno, sin apuro pero sin descanso.

Lo que más marcó, sin embargo, fue el modo en que se produce. “Casi todo se hace a mano”, contó, y detalló dos tareas clave en el viñedo: el zanjeo, fundamental para que las vides no se encharquen y sus raíces no mueran, y la poda de postes vivos, que le da estructura y sostén a cada planta.
La quinta que nunca deja de dar frutos
Andrea Ruscitti, al frente de La Quinta de Miguel, en Isla Paulino, sumó otra mirada: la de la variedad.
Se trata, según remarcó, de la única quinta histórica productiva que sigue en pie en la isla desde la década del 50, donde el trabajo se sostiene bajo una lógica agroecológica y completamente artesanal.

Allí se elaboran dulces, licores, vino y escabeches, además de conservas hechas con la fruta y la verdura que da la propia tierra. La producción frutal, de hecho, es enorme: hay 52 plantas de higos y también ciruelas, manzanas, peras, membrillos, duraznos, damascos y pelones.
Una cepa que llegó hace más de 150 años y todavía sigue viva
Argentino Verón, por su parte, puso el foco en el trabajo colectivo que sostiene toda la actividad. Contó que son 16 productores, la mayoría ubicados en la costa del Río de la Plata, y recordó el origen de la cepa que hoy se sigue cultivando: llegó con los primeros migrantes, que la trajeron para poder producir y consumir su propio vino.

Esa continuidad colectiva, señaló, es la que mantiene viva la actividad hoy en día, gracias a un rescate productivo que le devolvió impulso al vino de la costa en Berisso.
Con el correr de los años, la fiesta dejó de ser solo una muestra de productos para convertirse en algo más: una expresión concreta del trabajo local, de la memoria productiva de Berisso y del vínculo profundo entre el territorio y quienes lo habitan.
Y en esa construcción de años, los productores siguen sosteniendo una tradición que combina trabajo manual, transmisión familiar y pertenencia a Berisso.
Ubicación
Berisso queda en la provincia de Buenos Aires, Argentina, y es la ciudad cabecera del partido homónimo. Se ubica en la zona sur del Gran La Plata (área metropolitana de la capital provincial), asentada sobre la costa del Río de la Plata.
Límites geográficos
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- Al Noreste: Costea el Río de la Plata.
- Al Noroeste: Limita con el partido de Ensenada, separados por el Dock Central del Puerto La Plata.
- Al Sudoeste: Limita directamente con el partido de La Plata.
- Al Sudeste: Linda con el partido de Magdalena. [1]
Distancias de referencia
- Se encuentra a solo 6 kilómetros del centro de la ciudad de La Plata.
- Está ubicada a unos 70 kilómetros hacia el sureste de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA
Primicias Rurales
Fuente: Berisso Ciudad
Jul 3, 2026 | Actualidad, Especial
El fraude a través de pantallas y teléfonos ya supera los temores de la inseguridad callejera tradicional. Un reciente informe revela cómo las estafas por WhatsApp y el robo de identidad están transformando la vida cotidiana de millones de argentinos.
Buenos Aires 3 julioi (PR/26)–Durante décadas, cuando los argentinos hablábamos de inseguridad, nuestra mente viajaba automáticamente a la vereda, al transporte público o a la puerta de casa. Sin embargo, en los últimos tiempos, ese miedo experimentó una profunda mudanza: hoy el peligro viaja con nosotros en el bolsillo, camuflado en la pantalla de nuestro teléfono celular.

Un simple mensaje de texto que simula ser de nuestra entidad financiera, una llamada imprevista de un supuesto operador técnico o un correo electrónico con la estética exacta de una empresa conocida son ahora las herramientas preferidas por la delincuencia para vaciar cuentas bancarias o apropiarse de la identidad digital de las personas. Los ciberdelitos dejaron de ser un problema reservado a especialistas para convertirse en una experiencia cotidiana que atraviesa a millones de hogares.
De la calle al bolsillo: la migración exponencial del delito
Lo que antes se percibía como una estafa lejana, hoy se convirtió en una preocupante realidad. La última encuesta de seguridad digital elaborada por las firmas CertiSur y la consultora D’Alessio IROL expone un escenario alarmante: el 43% de los usuarios de Internet en Argentina sufrió algún hackeo o fraude digital entre 2025 y los primeros meses de 2026. Se trata de la cifra más alta de la que se tenga registro en el país, consolidando una tendencia que no para de crecer.

Para tomar dimensión del salto, basta con mirar hacia atrás: hace apenas cuatro años, solo el 9% de los internautas reportaba estos incidentes, una evolución que demuestra que el delito se trasladó a las plataformas virtuales a la misma velocidad con la que digitalizamos nuestras vidas.
WhatsApp: el anzuelo perfecto para generar confianza
El estudio confirma que el método rey de la ciberdelincuencia es el phishing o suplantación de identidad. Los atacantes perfeccionaron sus historias, haciéndose pasar por bancos, billeteras virtuales, organismos públicos o empresas de servicios. Incluso apelan a la urgencia emocional fingiendo ser un familiar en apuros.

El principal canal para ejecutar estas trampas es WhatsApp, concentrando el 31% de los casos, seguido por el correo electrónico con un 23% y las llamadas telefónicas con un 20%. Los delincuentes aprovechan las vías de comunicación más cotidianas para romper la barrera de la sospecha.
El impacto invisible: desconfianza y vulnerabilidad emocional
Esta oleada delictiva coincide con los registros de la Unidad Fiscal Especializada en Ciberdelincuencia (UFECI), que recibió 34.468 reportes de delitos informáticos, marcando un incremento del 21,1% respecto al año previo. Más allá del daño económico, el impacto más profundo es psicológico; las víctimas suelen experimentar una intensa sensación de vulnerabilidad, impotencia y pérdida de control.

Al mismo tiempo, la confianza institucional se desplomó drásticamente: hoy solo 4 de cada 10 usuarios consideran que las empresas y bancos hacen lo necesario para protegerlos, transformando el control de nuestra identidad digital en uno de los desafíos de seguridad más complejos del país.
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Fuente: Enrique Garabetyan (Perfil)
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Jun 30, 2026 | Aventura y Turismo
Con raíces centroeuropeas, festivales únicos y una apuesta firme por el turismo sostenible, Villa General Belgrano recibió su certificado como candidata argentina a los Best Tourism Villages de ONU Turismo 2026.
Buenos Aires 30 junio (PR/26)–Hay pueblos que guardan un secreto: no hacen ruido, pero cuando los descubrís, no los olvidás más. Villa General Belgrano es uno de ellos.
Enclavado en las sierras cordobesas, este destino de aire centroeuropeo acaba de recibir un reconocimiento que puede cambiarle el rumbo para siempre: la Secretaría de Turismo y Ambiente de la Nación le entregó el certificado que lo acredita como candidato nacional para representar a la Argentina en la edición 2026 de los Best Tourism Villages de ONU Turismo, el programa de las Naciones Unidas que premia a los mejores pueblos turísticos del planeta.

El acto tuvo lugar en el propio pueblo y reunió a figuras clave del sector. El director nacional de Desarrollo y Promoción, Pablo Cagnoni, fue quien hizo entrega de la distinción. Del otro lado, la recibieron el intendente municipal Oscar Santarelli y el presidente de la Agencia Córdoba Turismo, Darío Capitani.
No fue solo un acto protocolar: la jornada incluyó una mesa de trabajo con autoridades municipales y provinciales, y una recorrida por los espacios más representativos del destino, desde emprendimientos privados hasta propuestas turísticas locales.
Un pueblo con alma europea en el corazón de Córdoba
Lo que hace especial a Villa General Belgrano no es solo su paisaje serrano —aunque eso ya sería suficiente—, sino la identidad que construyó a lo largo de décadas. Sus calles, su arquitectura, su gastronomía y sus fiestas llevan el sello de las raíces centroeuropeas de quienes lo fundaron y poblaron. Y eso se nota en cada rincón.

Entre sus celebraciones más icónicas se destacan el Oktoberfest, la Fiesta de la Masa Vienesa y la Fiesta del Chocolate Alpino, esta última recientemente declarada como fiesta nacional por la Secretaría de Turismo y Ambiente. Festivales que no solo atraen turistas, sino que refuerzan el orgullo y la pertenencia de la comunidad local.

Innovación para vivir el pueblo de otra manera
Pero Villa General Belgrano no se queda en el pasado. Durante la visita también se presentaron dos propuestas que muestran cómo el pueblo está innovando para enriquecer la experiencia de quienes lo visitan.
El City Tour Silent invita a recorrer los principales hitos arquitectónicos, históricos y culturales del pueblo con una audioguía y experiencia inmersiva: silencio afuera, historia adentro. Y el Dorf Tour ofrece un recorrido en bus turístico por las calles principales, donde el paisaje y las tradiciones cobran vida. Dos maneras distintas, complementarias, de descubrir que detrás de cada esquina hay algo para contar.
Argentina pone ocho pueblos en el mapa del mundo
Villa General Belgrano no compite sola. Este año, la Argentina postula ocho pueblos para los Best Tourism Villages: Cachi (Salta), Mar de las Pampas (Buenos Aires), Villa Sanagasta (La Rioja), Zenón Pereyra (Santa Fe), El Trapiche (San Luis), Puerto Pirámides (Chubut) y Tafí del Valle (Tucumán). Cada uno con su propia historia, su propio paisaje, su propia razón para estar en ese mapa.

Los Best Tourism Villages de ONU Turismo es una iniciativa que reconoce a los pueblos que conjugan naturaleza, cultura e identidad con un modelo de desarrollo basado en la sostenibilidad. En el proceso de selección pesan factores como la preservación del patrimonio, la integración de la cadena de valor turística y, sobre todo, la participación activa de la comunidad local. Porque los mejores destinos no son los que más invierten en marketing, sino los que tienen algo genuino para ofrecer. Y Villa General Belgrano, claramente, lo tiene.
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Fuente: argentina.gob.ar
Jun 23, 2026 | Actualidad, Vitivinicultura
Desde los Valles Calchaquíes hasta la Patagonia, la actividad vitivinícola gana terreno con propuestas diferenciadas que combinan identidad territorial, innovación y desarrollo regional.
Buenos Aires, martes 23 junio (PR/26) — Antes de la explosión de etiquetas premium, del auge del enoturismo y de la consolidación de Argentina como productor de vinos de calidad a nivel mundial, la vitivinicultura tenía una geografía bastante definida donde Mendoza y San Juan concentraban casi toda la actividad.
En los últimos años, el mapa del vino argentino comenzó a expandirse: “Estamos viendo un crecimiento y una extensión de la actividad vitivinícola en distintas regiones del país, con bodegas más boutique, proyectos más pequeños y una fuerte presencia de vinos de autor que se van sumando a toda la cadena productiva», explica Daniel Romero, secretario de Prensa de FOEVA, “las zonas que más se destacan son Cafayate, en Salta, algunos desarrollos emergentes en Jujuy y diversas regiones del sur argentino”, suma Romero.
Además de la producción tradicional de vinos, estas zonas comienzan a desarrollar otros productos derivados de la uva que amplían el alcance económico de la actividad: turismo, comercio y las industrias proveedoras encuentran nuevas oportunidades a medida que aumenta la producción y se desarrollan nuevos proyectos.
«Además de las bodegas, se benefician el turismo, la gastronomía, el comercio y toda la cadena de insumos que acompaña a la actividad, desde la producción de vidrio hasta el corcho, las etiquetas y el papel», afirma Romero.
Vinos con identidad propia

Una de las principales fortalezas de estas regiones es que ofrecen perfiles enológicos muy diferentes a los de las zonas tradicionales. Las condiciones climáticas, la altitud y las características de los suelos imprimen una identidad única a cada producción.
En las zonas de altura encontramos vinos con mucho cuerpo y gran intensidad aromática, especialmente en los blancos. En cambio, en el sur del país, las temperaturas más bajas permiten obtener vinos más suaves y con menor graduación alcohólica.
“Esta diversidad no solo amplía la oferta para los consumidores, sino que también abre nuevas oportunidades comerciales tanto en el mercado interno como en el exterior, donde cada vez existe mayor interés por etiquetas con identidad regional y producciones de escala limitada, señala Romero”.
Un motor para las economías regionales

Aunque Mendoza y San Juan continúan liderando ampliamente la producción nacional, las regiones emergentes vienen ganando participación de manera sostenida.
El fenómeno se refleja tanto en el crecimiento del consumo interno como en la llegada de inversiones de empresas y grupos vinculados al sector.
«Algunos actores importantes de la industria están comenzando a asentarse en estas nuevas zonas productivas, lo que demuestra el potencial que tienen para seguir creciendo», destaca Romero.
La expansión de la actividad también tiene un fuerte componente social. La vitivinicultura demanda mano de obra en múltiples etapas del proceso productivo, desde las tareas agrícolas hasta los puestos más especializados dentro de las bodegas

. «La génesis de la vitivinicultura aporta y sigue sosteniendo una enorme cantidad de actividades vinculadas al trabajo rural, como la siembra, la poda, la atada y la cosecha. A su vez, las bodegas incorporan cada vez más tecnología y generan empleos especializados», señala Romero.
Esta capacidad de generar trabajo local contribuye además al arraigo de las comunidades, especialmente en zonas alejadas de los grandes centros urbanos.
Los desafíos para consolidar el crecimiento
A pesar de las oportunidades, la expansión de la actividad enfrenta desafíos importantes. La vitivinicultura requiere inversiones significativas y tiempos largos para recuperar el capital invertido, una característica que la diferencia de otras actividades productivas.
«La inversión inicial es elevada y la rentabilidad llega en el largo plazo. Por eso, uno de los principales desafíos del sector es sostener esas inversiones durante el tiempo necesario para que los proyectos alcancen su madurez productiva», concluye Romero.

Con nuevos terroirs ganando reconocimiento, inversiones que comienzan a diversificarse y una creciente demanda por productos con identidad propia, la vitivinicultura argentina continúa ampliando sus fronteras.
Un proceso que no solo enriquece la oferta de vinos del país, sino que también fortalece el entramado productivo y el desarrollo de las economías regionales.
Primicias Rurales
Fuente FOEVA