Bajo el lema “Caminemos juntos hacia la Conferencia Mundial de Investigación en Soja”, el Seminario ACSOJA 2026 marcará el camino hacia el evento global previsto para 2027 en Argentina.
Buenos Aires, miércoles 27 de mayo (PR/26) .- El próximo 30 de junio, la Bolsa de Comercio de Rosario será escenario de una nueva edición del Seminario ACSOJA, organizado por la Asociación de la Cadena de la Soja Argentina. La jornada convocará a representantes de toda la cadena productiva, industrial, científica e institucional del país para debatir sobre los principales desafíos y oportunidades del complejo sojero argentino.
Bajo el lema “Caminemos juntos hacia la Conferencia Mundial de Investigación en Soja”, el Seminario funcionará además como antesala del encuentro internacional que tendrá lugar en la ciudad de Rosario en abril de 2027, posicionando al país como un actor clave en la discusión global sobre el futuro de la soja.
La agenda del encuentro abordará temas vinculados a innovación, producción, infraestructura, industria y mercados, con una fuerte impronta técnica y estratégica orientada a fortalecer la competitividad del sector.
Uno de los momentos centrales del programa será la participación de dos conferencistas internacionales con presentaciones enfocadas en mejoramiento genético y genómica aplicada a la soja, quienes compartirán avances y perspectivas sobre el desarrollo de cultivares más productivos, con mejor adaptación agronómica y mayor resistencia a enfermedades y factores ambientales.
Los especialistas convocados son Itsvan Rajcan (Canadá), Presidente del Comité Continuo de la Conferencia Mundial de Investigación en Soja, y Ricardo Vilela Abdelnoor, su ex presidente, investigador de EMBRAPA y reconocido biotecnólogo, prestigiosos referentes globales de la WSRC.
Durante estas presentaciones se analizará además el impacto de las nuevas herramientas de biología molecular y genómica, como los marcadores moleculares, la selección asistida y las nuevas tecnologías de mejoramiento, que hoy permiten acelerar el desarrollo de variedades y aumentar la precisión de los programas genéticos.
En ese marco, se pondrá especial foco en la importancia de ampliar y aprovechar la diversidad genética disponible para responder a los desafíos productivos y ambientales actuales y futuros, en un contexto global atravesado por el cambio climático y la necesidad de producir de manera más eficiente y sostenible.
Por otro lado, se expondrá el trabajo “Mapas de la calidad del grano de soja en Argentina”, desarrollado durante más de tres años por técnicos de ACSOJA, ASAGA, Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria y la Cámara de la Industria Aceitera Argentina.
El estudio relevó información sobre proteína, aceite, profat y aminoácidos en distintas regiones productivas del país, variables determinantes para la calidad de la harina de soja, principal producto exportado por Argentina.
La investigación busca aportar información estratégica para comprender el comportamiento de la calidad intrínseca de la soja argentina y generar herramientas que permitan optimizar procesos industriales, fortalecer argumentos comerciales y mejorar el posicionamiento del país en los mercados internacionales.
En las últimas décadas, el contenido de proteína del grano mostró una tendencia decreciente tanto en Argentina como en otros países productores, si bien los niveles locales continúan siendo los más bajos. Esta situación genera desafíos agronómicos para la producción y la industria, en la cual eleva los costos y afecta la competitividad del complejo exportador.
Frente a este escenario, el trabajo conjunto entre instituciones públicas y privadas apunta a construir información sobre el verdadero valor intrínseco de la harina de soja, con estadística sólida y regionalizada, basada en el estudio de los aminoácidos, componentes principales de las proteínas.
Con esta nueva edición, el Seminario ACSOJA volverá a consolidarse como uno de los espacios de referencia para el intercambio técnico y estratégico del sector, promoviendo el diálogo y la articulación entre todos los actores vinculados al desarrollo de la soja en Argentina y la región.
El evento cuenta con el apoyo de las siguientes empresas e instituciones: BCRlabs, Bunge, Williams Agroservicios, A3Mercados, Fyo, Galicia, Hedgepoint, Spraytec, AGD, Cofco Intl., LDC, Santa Fe Provincia. Acompañan: Deubel, Grupo Aliendro, Naquet- alimentos sin tacc.
Acerca de la Asociación de la Cadena de la Soja Argentina (ACSOJA)
La Cadena de la Soja Argentina – ACSOJA, es una Asociación sin fines de lucro que está integrada por los seis sectores que componen la Cadena: investigación, insumos, producción, comercialización, industrialización y servicios y nuestros socios plenarios son las organizaciones, bolsas de comercio y cereales, instituciones y cámaras con mayor representatividad dentro de la actividad. Actualmente ACSOJA suma más de 30 entidades privadas y públicas como el INTA y Universidades.
Se constituyó en 2004 por iniciativa de representantes de algunos de los sectores más significativos con el propósito de “consolidar lo hecho y proyectar un futuro común” con situaciones internas y externas cambiantes e imprevisibles a las cuales se domina y enfrenta con el conocimiento que se genera desde el conjunto. De esta manera, es posible diseñar estrategias de mediano y largo plazo para hacer competitivos a cada uno de los grandes sectores que hilvanan esta verdadera cadena productiva.
Los datos corresponden al ETI del INDEC. Salieron más de 1.200.000 turistas durante el cuarto mes.
Buenos Aires, miércoles 27 mayo (PR/26) — La cantidad total de argentinos que salieron del país durante abril fue de 1.202.300, lo que representó una caída del 15,7% contra el mismo mes del 2025.
Al tiempo de contabilizar, se registraron 755.000 extranjeros que ingresaron a Argentina, una variación del 8% interanual.
Si bien aumentó el número de personas que ingresaron al país mientras que disminuyó el de las que salieron, el saldo del cuarto mes volvió a ser negativo en 301.700 personas.
Así, el primer cuatrimestre del año cerró con un ingreso de 2.188.900 extranjeros y una salida de 5.219.800 turistas, por lo que el saldo total fue de 3.030.900 personas menos que en el mismo período del último año y se mantuvo el déficit marcado.
Si bien la brecha entre turismo receptivo y emisivo muestra una desaceleración desde enero hasta abril, la cantidad de personas que ingresan al país sigue siendo menor a las salidas de los argentinos.
Los datos se desprenden de la Encuesta de Turismo Internacional (ETI) que publicó el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) y a la que tuvo acceso la Agencia Noticias Argentinas.
Turismo receptivo
Ingresaron 755.000 extranjeros durante abril, de los cuales 463.100 fueron turistas y 292.000excursionistas.
Del total, el 20,5% provino de Brasil, el 16,4% de Uruguay y el 15,3% de Europa. En cuanto a las vías de acceso, las mismas quedaron de la siguiente manera:
438.600 lo hicieron por vía terrestre (0,9% interanual).
246.200 por la aérea (27% interanual).
70.200 por la fluvial/marítima (-1% interanual).
Turismo emisivo
El saldo de abril fue de 301.700 personas menos.
Las salidas alcanzaron 1.202.300 personas, de las cuales 764.800 fueron turistas y 437.500excursionistas. La vía terrestre volvió a ser la más elegida con 717.700 turistas, seguida de la aérea (395.400) y la fluvial/marítima (89.100).__IP__
Los países limítrofes volvieron a ser los destinos más elegidos con el 71,7%. Dentro de esa franja, los principales fueron Brasil (28,3%), Chile (16,1%) y Paraguay (12,3%). Las vías de salida quedaron en:
717.700 lo hicieron por vía terrestre (-23,9% interanual).
395.400 lo hicieron por vía aérea (7,7% interanual).
89.100 lo hicieron por vía fluvial/marítima (-22,6% interanual).
En el Simposio Regional Fertilidad 2026, el especialista Martín Díaz Zorita destacó que la clave para sostener rindes en ambientes difíciles está en las raíces, la nutrición balanceada y una mirada de largo plazo sobre el sistema productivo.
Buenos Aires, viernes 22 de mayo (PR/26) .- “No hay que hacer producir solo el cultivo, hay que hacer producir el agua”. Con esa frase, el especialista Martín Díaz Zorita sintetizó uno de los conceptos más fuertes que dejó el cierre del Simposio Regional FERTILIDAD 2026, realizado en Santa Rosa, La Pampa, ante más de 350 asistentes vinculados al sector agropecuario.
El investigador de la UNLPam y CONICET puso el foco en un tema cada vez más determinante para la producción agrícola: cómo lograr cultivos más eficientes en el uso del agua en regiones semiáridas y subhúmedas, donde las lluvias son variables y las condiciones climáticas suelen ser extremas.
Lejos de hablar únicamente de fertilizantes o de mayores rindes, Díaz Zorita propuso mirar el sistema productivo de manera integral. “El manejo de la nutrición no puede pensarse solo desde una planilla de Excel o desde el resultado inmediato de una campaña”, sostuvo.
Más raíces, más agua disponible
Uno de los puntos centrales de su exposición fue el rol del sistema radicular. Según explicó, muchas veces las mejoras productivas no provienen de cambios espectaculares en la planta, sino de pequeñas diferencias que terminan teniendo gran impacto.
“No cambió mucho la fisiología de la planta. Lo que tenemos son más raíces”, afirmó. Y ejemplificó: “Medio centímetro más de exploración radicular puede aportar medio milímetro más de reserva de agua, suficiente para sostener medio día adicional de crecimiento”.
En otras palabras, lograr raíces más activas y profundas permite que el cultivo aproveche mejor cada milímetro de lluvia, algo fundamental en zonas donde el agua es el principal factor limitante.
Pensar el campo a mediano plazo
El especialista también llamó a cambiar la lógica de las decisiones agronómicas de corto plazo. Advirtió que ahorrar hoy en nutrición o manejo puede convertirse en un problema productivo mañana.
“La visión tiene que ser de mediano plazo. Muchas veces, por ahorrar hoy, me doy un tiro en los pies para el año que viene”, expresó.
Incluso en sistemas agrícolas con campos alquilados, remarcó que cuidar el suelo y el funcionamiento del sistema termina beneficiando al propio productor. “No estamos cuidando solo el suelo del vecino: estamos cuidando el sistema”, señaló.
Diversificar para reducir riesgos
Otro concepto fuerte fue el de diversificación. Pero aclaró que no se trata solamente de cambiar cultivos.
“Diversificar también es modificar estrategias: fechas de siembra, densidades, ambientes y manejo”, explicó.
Para Díaz Zorita, en escenarios climáticos inciertos la clave es distribuir riesgos y evitar depender de una única receta productiva.
El lote no se entiende desde una computador
Durante la charla también cuestionó la excesiva dependencia de herramientas de escritorio para tomar decisiones agronómicas.
“El ambiente no se ve en un Excel. Se ve caminando, conversando y entendiendo qué queremos hacer en cada rincón del lote”, afirmó.
En ese sentido, insistió en la necesidad de combinar tecnología, diagnóstico y conocimiento práctico del campo para ajustar mejor cada manejo.
Anticiparse al clima
Otro de los ejes abordados fue la relación entre fertilización y dinámica del agua. Según explicó, en ambientes semiáridos muchas veces fertilizar tarde reduce la eficiencia porque el nutriente no llega a incorporarse correctamente al cultivo.
“Anticiparse no es un pecado”, resumió.
Por eso, planteó que el manejo agronómico debe diseñarse pensando en probabilidades climáticas y en cómo desacoplar las necesidades de la planta de las limitaciones ambientales.
“Todo empieza en las raíces”
En el cierre de su exposición, Díaz Zorita dejó una reflexión que resumió el espíritu del encuentro:
“Las decisiones que tomamos hoy sobre nutrición repercuten en el mañana. Todo empieza en las raíces, se sostiene en la cobertura del suelo y se consolida en la producción final”.
El Simposio Regional FERTILIDAD 2026 se realizó en el Hotel Mercure de Santa Rosa y reunió a técnicos, productores, empresas e instituciones vinculadas al desarrollo de sistemas agrícolas más eficientes y sustentables.
Una donación inédita de última generación convierte a la Ciudad en el faro de la restauración conservativa de América Latina. La ciencia médica y el arte se dan la mano para devolverle el brillo al patrimonio sin tocarlo.
Buenos Aires, Quienes nos dedicamos a la restauración de obras de arte sabemos que el tiempo es un enemigo silencioso, pero a veces, los métodos tradicionales para combatirlo también pueden ser una amenaza. Cada vez que nos enfrentamos a un óleo sobre lienzo con siglos de historia, la fragilidad de sus capas nos hace contener la respiración. Un solvente mal calculado o un bisturí demasiado entusiasta pueden ser fatales.
Por eso, la noticia que sacudió al Palacio Ceci este miércoles 20 de mayo no es solo un hito institucional; es un verdadero cambio en las reglas del juego para los que vivimos entre lienzos, esculturas y polvo histórico.
La Ciudad de Buenos Aires acaba de incorporar un sistema láser italiano de última generación para la restauración conservativa, una tecnología inédita en América Latina donada por el prestigioso Grupo El.En. y su división Light for Art, en colaboración con la firma local Tecnoimagen S.A.
El bisturí de luz: ¿Por qué este láser es una revolución?
Para el público general, la palabra «láser» suele evocar ciencia ficción o cirugías estéticas. Curiosamente, no están tan errados: esta tecnología deriva directamente de las innovaciones médicas (desarrolladas por la firma DEKA). Pero, ¿qué hace exactamente en una pintura antigua?
Máxima selectividad: El láser permite retirar capas de suciedad, barnices oxidados o intervenciones burdas del pasado con una precisión micrométrica.
Intervención no invasiva: Actúa mediante pulsos de luz. Limpia la obra sin necesidad de contacto físico ni fricción, protegiendo la materia original como ningún solvente químico podría hacerlo.
Respeto por la fragilidad: Como bien señaló Pedro Aparicio, director general de Patrimonio, Museos y Casco Histórico, el tratamiento de óleos sobre lienzo siempre ha sido uno de nuestros mayores retos. Este sistema borra ese miedo de la ecuación.
«Dedicarse a conservar el patrimonio no es solamente cuidarlo o restaurarlo, sino también ponerlo a disposición de la comunidad, traerlo al presente y preservarlo para el futuro», afirmó Gabriela Ricardes, ministra de Cultura de la Ciudad.
Argentina como el «Hub» cultural de la región
La llegada de este equipo no es un hecho aislado ni un simple obsequio corporativo. El Ingeniero Paolo Salvadeo, director general de El.En. S.p.A., fue categórico al definirlo como «una semilla destinada a generar un impacto duradero».
La elección de Buenos Aires como la primera ciudad de América del Sur en implementar esta tecnología responde a una estrategia clara: convertir al país en un polo de capacitación regional. El proyecto no solo contempla encender la máquina y limpiar obras de los museos públicos porteños, sino también abrir instancias de formación destinadas a restauradores locales.
El Impacto de la Nueva Tecnología
Para las obras: Limpieza ultra-precisa sin químicos agresivos ni desgaste mecánico.
Para los profesionales: Acceso a capacitación internacional en tecnologías láser aplicadas.
Para el público: La garantía de que el patrimonio de los museos de la Ciudad se preservará intacto para las próximas generaciones.
A partir de ahora, los restauradores locales sumaremos a nuestra paciencia artesanal y al ojo clínico el poder de la física cuántica. Los lazos históricos entre Italia y Argentina se consolidan una vez más, esta vez unidos por un rayo de luz que promete mantener vivo nuestro pasado. El arte de la Ciudad ya no solo se cuida; ahora, se ilumina.
Walter Giaccaglia transformó una empresa de congelados en crisis en un negocio rentable. Con una inversión inicial de US$ 250.000, apostó por locales propios y un modelo de «corners» que proyecta llegar a los 100 puntos de venta este año.
Buenos Aires, 20 de mayo (PR/26) .– En un contexto donde el consumo de alimentos congelados todavía generaba desconfianza en Argentina, Walter Giaccaglia vio una oportunidad de negocio. Hoy, lidera Qüem, una empresa que factura aproximadamente US$ 6 millones anuales, consolidando un modelo que supo capitalizar los cambios en los hábitos de consumo acelerados por la pandemia.
La historia de Giaccaglia no es la típica trayectoria corporativa. Criado en Del Carril, un pueblo de mil habitantes en el partido bonaerense de Saladillo, sus primeros ingresos provenían de juntar choclos en el campo durante su adolescencia. Esa cultura del esfuerzo temprano se tradujo, décadas después, en una resiliencia empresarial puesta a prueba no solo por los vaivenes económicos del país, sino por desafíos personales extremos.
Tras mudarse a Buenos Aires a los 22 años para estudiar Marketing, Giaccaglia incursionó en diversos rubros. Comenzó en agencias de autos, donde dormía en un sillón de la oficina, y luego en el taller de acolchados de una tía, donde convertía el espacio de trabajo en su dormitorio improvisado. El punto de inflexión llegó cuando entró en el negocio de la publicidad en vía pública, donde escaló rápidamente hasta manejar unos 4.000 carteles. En 1999, vendió la compañía de publicidad. Sin embargo, ese éxito empresarial se vio interrumpido por un evento que redefiniría su vida.
En 1994, mientras su negocio de publicidad crecía, Giaccaglia recibió un diagnóstico médico, “me enfrenté cara a cara con la finitud y tomé la decisión de vender la empresa para vivir de una manera más relajada», explicó años después sobre ese momento crítico. Sin embargo, esa búsqueda de tranquilidad chocó con su propia naturaleza emprendedora. «Los que emprendemos no sabemos cómo vivir tranquilos. Nacimos para construir, para hacer cosas”, reflexiona. Después de vender la compañía de publicidad y firmar un acuerdo de no competencia, exploró otros negocios sin buenos resultados durante años. El impulso empresarial seguía latente.
La oportunidad en el sector alimenticio surgió en 2018. Giaccaglia identificó una empresa de alimentos congelados que enfrentaba severos problemas financieros y estructurales. La compañía había sido diseñada para operar mediante franquicias, pero carecía de los
cimientos logísticos, de stock y de infraestructura de frío necesarios para sostener ese modelo. «Primero tuvimos que poner todo en orden», resume Giaccaglia sobre su diagnóstico inicial. Para reestructurar la operación, inyectó una inversión de US$ 250.000. Su primera decisión estratégica fue contraintuitiva para el modelo original: frenar las franquicias y abrir locales propios en Vicente López, La Lucila y Olivos. El objetivo era construir un modelo de negocio probado y replicable antes de volver a expandirse.
La pandemia aceleró ese cambio hacia el consumo de alimentos listos o fáciles de preparar. Fue entonces cuando decidió invertir en ampliar la planta de producción, apostando a que la demanda seguiría creciendo.
El segundo quiebre: 2021 y la redefinición del negocio
En 2021, cuando Qüem estaba en plena expansión, Giaccaglia volvió a enfrentarse a un diagnóstico grave que requirió quimioterapia y una operación compleja. «Pensé que ahora sí había llegado al final de la historia», dijo sobre ese momento. Ese proceso tuvo también un costado personal decisivo. Conoció a su actual esposa un mes antes de la operación y fue ella quien lo acompañó durante el tratamiento. La experiencia lo transformó profundamente.
En 2022, tras recibir el alta, tomó una decisión que volvió a cambiar el rumbo del negocio: «Decidímos comprarle a mi socio su parte y empezar este proyecto como una estructura familiar». Su hijo Matías volvió de Colombia y se hizo cargo de la gestión operativa de la empresa. Esta redefinición no fue solo corporativa; fue existencial. «Ahora el dinero ya no era lo importante. Lo que importa realmente es formar parte de un grupo de personas que pasamos por cosas duras y que podemos aportar valor por todo lo aprendido”, reflexiona el empresario. Esta visión redefinió completamente su estrategia empresarial.
El modelo Qüem: escalabilidad y eficiencia
Hoy, Qüem ha superado la etapa de prueba de concepto. La empresa cuenta con siete locales propios y diez franquicias. Sin embargo, el principal motor de crecimiento actual es su sistema de «corners», que representa la materialización de esa nueva filosofía empresarial.
Este modelo consiste en la instalación de freezers en comercios de cercanía, entregando la mercadería, en muchos casos, en consignación. Con un costo aproximado de US$ 1.000 por unidad, este formato permite a Qüem escalar rápidamente su presencia a nivel nacional eludiendo los altos costos fijos asociados a alquileres, personal y servicios de un local tradicional. La proyección de la empresa es alcanzar los 100 «corners» operativos durante este año.
La oferta de productos también ha evolucionado para responder a la demanda. El portafolio actual supera los 350 artículos, aunque la estrategia en el punto de venta se concentra en alrededor de 50 productos de alta rotación. La mitad de la oferta corresponde a marca propia (frutas, verduras, rebozados, guarniciones, chipas, pizzas y tartas), mientras que el resto se complementa con marcas distribuidas oficialmente, como Franuí.
La incorporación de tortillas, milanesas y viandas responde a cambios en los hábitos de consumo, con una demanda creciente de soluciones prácticas, aunque el producto más vendido sigue siendo el mix de frutos rojos.
Los proyectos a futuro incluyen la robotización de la planta de producción, la integración de inteligencia artificial en los procesos y el desarrollo de tiendas inteligentes sin personal, actualmente en fase piloto en barrios cerrados. Además, la empresa avanza con «Orígenes», una línea gourmet diseñada específicamente para integrar a la cadena de valor a productores regionales que habitualmente no tienen acceso a las grandes superficies de comercialización.
Esta visión de innovación con propósito social refleja cómo los desafíos personales de Giaccaglia transformaron no solo su mentalidad, sino la estrategia misma de su empresa. La resiliencia dejó de ser una característica personal para convertirse en el ADN corporativo.