Ago 7, 2026 | Actualidad, Agricultura, Agua, Clima, Ganadería
Con un 81% de probabilidades de alcanzar una intensidad extrema entre octubre y diciembre, el evento climático traerá reservas hídricas clave pero impondrá severos desafíos logísticos, sanitarios y operativos en la Región Pampeana.
Por Ing Agr Pedro A Lobos, director de Primicias Rurales
Buenos Aires, viernes 7 de agosto (PR/26) — Las proyecciones del Servicio Meteorológico Nacional (SMN) y de organismos internacionales indican una elevada probabilidad de que el fenómeno El Niño alcance su mayor intensidad durante la campaña 2026/27.
De concretarse este escenario, la primavera y el verano podrían caracterizarse por precipitaciones superiores a lo normal en gran parte de la Región Pampeana, con beneficios para las reservas de humedad, pero también con riesgos de anegamientos, dificultades logísticas y mayor presión de enfermedades sobre los sistemas productivos.
El escenario planteado para la primavera y el verano combina una excelente reserva hídrica en profundidad con riesgos severos de anegamiento, complicaciones logísticas y presión de enfermedades. A continuación, el desglose técnico y las medidas recomendadas para minimizar pérdidas en la producción agrícola y ganadera.
Trigo y Siembra Gruesa: Entre la abundancia hídrica y la amenaza sanitaria
El trimestre octubre-diciembre coincidirá de lleno con la etapa crítica de la campaña fina y el inicio de la gruesa, marcando dos realidades productivas contrapuestas:
1. Cosecha de Trigo bajo la lupa
La concentración de tormentas intensas durante la maduración del grano representa el principal factor de riesgo.
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Falta de piso y retraso operativo: El encharcamiento de lotes y la saturación de los caminos rurales dificultarán el ingreso de las cosechadoras, aumentando las pérdidas por vuelco y desprendimiento de espigas.
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Deterioro de la calidad comercial: La humedad ambiental continuada sobre el grano maduro provoca brotado en espiga, caída del peso hectolítrico y lavado de gluten.
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Presión de Fusarium: La combinación de temperaturas templadas con alta humedad relativa dispara el riesgo de enfermedades de fin de ciclo, con especial foco en Fusarium de la espiga y manchas foliares.
2. Estrategia para la Siembra Gruesa (Maíz y Soja)
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Readecuación de fechas en Maíz: Ante la saturación temprana de los suelos en septiembre y octubre, la recomendación técnica apunta a desplazar una proporción mayor hacia maíces tardíos (noviembre/diciembre) para asegurar temperatura de suelo y transitabilidad al momento de la siembra.
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Reserva hídrica récord: En la contra cara positiva, el perfil del suelo mantendrá un «colchón» de agua útil garantizado que permitirá afrontar los períodos de definición de rendimiento (floración y llenado) con un potencial productivo elevado.
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Alerta por malezas estivales: El agua y el calor impulsarán nacimientos masivos de Yuyo Colorado (Amaranthus) y gramíneas. Planificar los barbechos químicos con anticipación será clave antes de que el barro impida el ingreso de las pulverizadoras.
Plan de contingencia ganadero: Estrategias para aliviar campos anegados
El impacto del exceso hídrico en la ganadería requiere acciones preventivas e inmediatas sobre la infraestructura y el manejo del rodeo para evitar la pérdida de condición corporal y la aparición de enfermedades.
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Reorganización por relieve: Clasificar los potreros y desplazar de manera prioritaria a las categorías más sensibles (vacas recién paridas, terneros y hacienda en terminación) hacia los sectores de loma y media loma.
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Protección del tapiz vegetal: El pisoteo del ganado sobre suelos saturados destruye la estructura física de la tierra y ahoga las especies forrajeras clave. Se aconseja despresurizar los bajos y evitar el sobrepastoreo.
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Puntos secos de alimentación: Disponer comederos o zonas de distribución de rollos y silaje en sectores consolidados o altos para mantener la oferta calórica sin contaminación por barro.
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Alerta por afecciones podales: El ablandamiento continuo de las pezuñas incrementa exponencialmente los casos de pietín. Se sugiere el paso programado por pediluvios y la aplicación anticipada de esquemas sanitarios contra Leptospirosis, Carbunclo y parásitos gastrointestinales.

Medidas preventivas prioritarias
Para minimizar los daños de un escenario de precipitaciones por encima de la media en la Región Pampeana, la planificación debe adelantarse a las lluvias:
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Mantenimiento hídrico interno: Limpieza de alcantarillas, cunetas y canales de drenaje dentro de los establecimientos antes del inicio del trimestre crítico.
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Logística de insumos: Acopiar combustible, fertilizantes y fitosanitarios en el establecimiento previo a los eventos de precipitación severa.
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Ubicación de Silos Bolsa: Instalar las bolsas de almacenaje exclusivamente en sectores altos, con pendiente adecuada para el escurrimiento y cerca de caminos consolidados.
En definitiva, el advenimiento de un evento climático extremo durante la próxima primavera y verano plantea un escenario dual para la Región Pampeana, donde la abundancia de reservas hídricas convive con amenazas logísticas y sanitarias de alto impacto.
La clave para transformar este desafío en una oportunidad residirá en la anticipación estratégica y en la ejecución rigurosa de medidas preventivas tanto en la agricultura como en la ganadería.
Lejos de paralizar la producción, la gestión inteligente de los recursos —como el ajuste en las fechas de siembra, el resguardo del ganado en lomas y el correcto mantenimiento hídrico— permitirá mitigar los riesgos de anegamiento y enfermedades. Así, el sector agropecuario podrá blindar su potencial productivo y sortear con éxito los embates de un clima desafiante.
Primicias Rurales
Fuentes: Varias
Jul 27, 2026 | Actualidad, Especial
Durante veinte años trabajó junto a su familia en la fruticultura del Alto Valle, hasta que una crisis lo llevó a empezar de nuevo. Hoy, al frente de Frutas Cadi, en Allen, cuenta por qué la flexibilidad, la renovación varietal y el cambio generacional son la clave para sobrevivir en un negocio que ya no admite recetas viejas.
Buenos Aires, lunes 27 julio (PR/26)– El galpón de empaque de Frutas Cadi, en la zona de chacras de Allen, nunca para. Las líneas de trabajo avanzan con sus engranajes sincronizados, y en medio de ese ritmo se mueve Alejandro Cantera, que lleva más de veinte años metido de lleno en la actividad.
Fue productor, empacador y exportador junto a su empresa familiar. Cuando esa firma se disolvió, decidió volver a empezar, esta vez con una estructura más chica, más flexible y más adaptada a un escenario que cambia casi todos los meses.

Su historia arranca prácticamente adentro de una chacra. Su padre es ingeniero agrónomo y durante dos décadas compartieron una empresa dedicada a la producción y al empaque, que llegó a exportar fruta a Rusia con marca propia.
Después de una pausa obligada por un problema de salud, hace poco más de un año arrancó una nueva etapa junto a su esposa Carolina, con la creación de Cadi Export, en sociedad operativa con Frutas Andresito.
«Trabajé muchos años para las grandes exportadoras. No me fundía, pero tampoco ganaba. El productor siempre terminaba cobrando último. Un día entendí que podía hacer ese trabajo por mi cuenta», cuenta a Río Negro Rural.
Esa decisión le cambió la manera de entender el negocio. Hoy la empresa produce, empaca fruta propia, presta servicios a terceros y comercializa tanto en el mercado interno como en la exportación.
Una empresa chica puede reaccionar más rápido
Cantera no reniega de las grandes compañías: las conoce desde adentro y valora su rol en la exportación argentina. Pero está convencido de que el productor mediano tiene una ventaja que hoy vale oro: la capacidad de cambiar de rumbo casi de inmediato.

«Hay días en que conviene exportar y otros en que el mejor negocio está en el mercado interno. Nosotros podemos decidir rápido. El dólar cambia, cambian los mercados, cambian los precios y uno tiene que estar preparado para reaccionar», explica.
La firma concentra su actividad en manzanas y peras tradicionales, abastece a unos treinta clientes en el país y exporta principalmente a Brasil y Perú. No busca grandes volúmenes, sino negocios sostenibles.
La sombra de Chile
Un tema vuelve una y otra vez en la charla: la comparación con Chile. Para Cantera, el país vecino lleva años de ventaja en planificación, genética y desarrollo varietal.
Mientras en Argentina todavía predominan montes plantados hace décadas, Chile viene incorporando de manera constante nuevos clones y variedades con mayor aceptación comercial. «Nosotros recién estamos plantando materiales que ellos ya dejaron atrás hace años», reflexiona.

El problema, dice, no es solo genético: en Chile existe una planificación productiva que orienta qué plantar según la demanda futura de los mercados. En Argentina, en cambio, cada productor decide por su cuenta.«No digo que el Estado tenga que hacer todo, pero sí debería existir algún organismo que ayude a orientar. Saber qué está pidiendo el mercado y hacia dónde conviene ir», señala.
El consumidor compra con los ojos
La competencia chilena también dejó a la vista un cambio profundo en el consumo: muchas veces la apariencia pesa más que el sabor.

Las manzanas chilenas llegan con un color parejo que seduce al comprador, aunque muchas variedades argentinas tengan mejores condiciones organolépticas. «Hoy la fruta entra por los ojos. Una manzana bien coloreada vende más aunque otra tenga mejor sabor», dice.
Pensar a quince años
Para Cantera, el mayor problema de la fruticultura argentina no es solo financiero: es estratégico. Cada plantación nueva tarda años en producir, y las decisiones de hoy tendrán efecto recién dentro de una década.

Por eso mira con preocupación la creciente reconversión de perales hacia manzanos. «Hoy todos plantan manzana porque es el negocio que mejor funciona. Pero dentro de quince años podemos encontrarnos con una enorme sobreoferta de manzanas y muy poca pera. Eso pasa cuando nadie planifica», subraya.
Una nueva generación
Otro concepto atraviesa toda la charla: el cambio generacional. Según Cantera, los productores jóvenes tienen otra formación, usan tecnología, viajan, participan de ferias internacionales y comparten información sin los recelos de antes.

«Antes nadie quería contar qué hacía en la chacra. Hoy los productores jóvenes comparten experiencias porque entienden que si toda la región mejora, todos terminan creciendo», apunta.
Internet, las redes sociales y el acceso inmediato a la información también cambiaron la forma de producir y de vender: lo que antes podía ocultarse durante meses, hoy queda expuesto en una foto de WhatsApp apenas llega el camión a destino.
Invertir para seguir en carrera
Frutas Cadi trabaja hoy sobre unas treinta hectáreas de peras y manzanas y sigue incorporando mejoras: mallas antigranizo, nuevas variedades y sistemas de conducción forman parte de una inversión permanente.
Cantera reconoce que no todos pueden hacerlo, sobre todo quienes viven solo de la renta anual de su chacra. Aun así, cree que la modernización ya dejó de ser una opción para convertirse en una necesidad.

«La malla, el riego, las nuevas variedades… todo eso cuesta mucho dinero, pero también es lo que permite seguir siendo competitivo», sostiene convencido.Hola Este productor no habla de subsidios ni de soluciones mágicas. Habla de gestión, información y capacidad para cambiar.
«Se puede vivir de la fruticultura. Lo importante es entender que el negocio cambió. El que siga haciendo las cosas como hace veinte años, va a quedar afuera», finaliza.
Primicias Rurales
Fuente: Río Negro Rural / Miguel Vergara
Jul 16, 2026 | Aventura y Turismo, Ferias, Exposiciones y Cursos
Llega una propuesta innovadora que simplifica la organización de eventos empresariales de gran escala, combinando logística impecable y experiencias memorables bajo un único contrato.
Buenos Aires jueves 16 julio (PR/26)–La clásica fiesta de fin de año en las empresas ha dejado de ser un simple compromiso en el calendario. Hoy en día, representa uno de los pocos momentos de encuentro real donde los equipos de trabajo pueden conectar fuera de la rutina del día a día.
Sin embargo, detrás de cada gran celebración hay un enorme desafío logístico que suele recaer sobre las áreas de Recursos Humanos, Comunicación o Marketing, quienes deben lidiar con presupuestos y un sinfín de proveedores externos.
Simplificar la complejidad: Todo en un solo lugar
Para dar respuesta a esta necesidad, surge The Night, un ciclo exclusivo de fiestas corporativas diseñado por BA Ferial para el cierre de este 2026. La propuesta está pensada para eventos que van desde las 300 hasta las 3.500 personas.

La gran ventaja de este formato es que ofrece un servicio llave en mano. Esto significa que la gastronomía, la barra de tragos, la ambientación, la música, la seguridad y la producción técnica se resuelven a través de un único contrato unificado.
Experiencias memorables que unen equipos
El objetivo principal es que las organizaciones puedan disfrutar y celebrar a lo grande, sin tener que asumir el desgaste operativo de coordinar cada detalle de forma individual. La propuesta se adapta por completo a la identidad corporativa de cada marca.

Como bien destaca José Pini, representante de Corelive, las empresas buscan hoy experiencias únicas que fortalezcan el sentido de pertenencia y consoliden la cultura interna, pero con la tranquilidad de contar con un equipo de producción experto.
Primicias Rurales
Fuente: BA Ferial
Jun 28, 2026 | Actualidad, Salud
Cuando bajan las temperaturas, sostener los buenos hábitos se vuelve un desafío. Descubrí cómo adaptar tu rutina con una mirada amorosa, libre de culpas y enfocada en el bienestar a largo plazo.
Buenos Aires domingo 28 de junio(PR/16)–Llegó el invierno y, casi sin darnos cuenta, aquello que veníamos haciendo tan bien por nuestra salud empieza a costar un poco más.
No es una decisión consciente de abandonar el camino, sino una transición sutil que a menudo ni registramos.
Sin embargo, este cambio de ritmo tiene una explicación biológica y ambiental muy clara: los días se vuelven más cortos, la falta de luz natural disminuye nuestra energía y el frío nos invita a buscar el refugio del hogar, reduciendo de manera drástica el movimiento cotidiano.
Más allá de la fuerza de voluntad
Ante esta dificultad, el primer sentimiento que suele aparecer es la culpa. Tendemos a pensar que si nos cuesta entrenar o elegir opciones saludables es por una falta de compromiso personal.

Pero la realidad es que no todo es cuestión de voluntad. En nuestras decisiones influyen la biología, nuestra historia y el contexto. Las ensaladas pierden su atractivo con la baja temperatura y las rutinas cambian por completo, exigiéndonos una reorganización que no siempre tenemos disponible. Entender este panorama completo es fundamental para cambiar la perspectiva.
Un compromiso con vos mismo, libre de presiones
Mantener el cuidado personal en los meses fríos no tiene el objetivo de ‘llegar bien al verano’ ni evitar unos kilos de más, sino el de seguir construyendo salud integral: física, mental y emocional. Cuando el bienestar nace de la imposición, la exigencia o el rechazo al propio cuerpo, suele durar muy poco. Por el contrario, cuando logramos conectar el autocuidado con un deseo propio y una mirada respetuosa, se transforma en algo sostenible en el tiempo.

Muchas veces, nuestra relación con los hábitos saludables está marcada por exigencias del pasado, dietas restrictivas o comentarios ajenos que convirtieron la alimentación y el ejercicio en una obligación. Romper con esa estructura lleva tiempo, pero reconocer el proceso es el primer paso.
Una vez que el deseo genuino se activa, el siguiente paso no es mágico: requiere organización, diseño de estrategias adaptadas a tu realidad y, en muchos casos, la valentía de pedir acompañamiento profesional, especialmente si convivís con desafíos específicos como la obesidad o enfermedades crónicas.
Estrategias prácticas para el día a día
Si el éxito no depende únicamente de la fuerza de voluntad, ¿por dónde empezamos? El secreto está en observar el presente sin juzgarnos. No pienses en las metas de todo el año; preguntate qué podés hacer hoy con las herramientas que tenés a mano. Te propongo sentarte un momento a solas, con un té calentito, y planificar pequeñas decisiones concretas que te hagan sentir bien.
- Planificación semanal: Diseñar un menú previo te ayuda a sostener las elecciones saludables cuando el cansancio o el frío acechan.
- Platos cálidos y nutritivos: Asegurate de incluir en tus comidas calientes una buena base de verduras, legumbres, frutas, semillas y cereales integrales.
- Ensaladas tibias: No abandones los vegetales crudos; podés combinarlos de forma deliciosa con vegetales cocidos y preparaciones calientes.
- Movimiento adaptado: Buscá alternativas de actividad física en casa para los días donde salir a la intemperie resulta imposible.
- Pedir ayuda: El acompañamiento profesional es una estrategia valiosa que adapta el proceso a tu contexto real, dejando de lado el foco exclusivo en la balanza.
Este invierno no necesitas hacer las cosas exactamente igual que en el verano. Está bien reorganizarse, buscar nuevos caminos y entender que distinto no significa imposible. Al fin y al cabo, tu salud merece atención constante, porque el verdadero cuidado no tiene temporada.
Primicias Rurales
Fuente: Lic. Leila Grynwald / Dra. Virginia Busnelli
Jun 25, 2026 | Actualidad, Agricultura, Economía / Economía del Agro, Ganadería
«El día que creas que no hay mejoras por hacer, es un día triste para cualquier jugador.» – Lionel Messi
Completar Álbum
Buenos Aires, jueves 25 de junio (PR/26) .- Cada Mundial viene con una vieja costumbre: el álbum de figuritas. Se compran sobres, se intercambian las repetidas y se sale a la búsqueda de esas pocas que parecen imposibles de conseguir. Algunos logran completar el álbum. La mayoría no. Pero nadie deja de intentarlo.
En las empresas ocurre algo parecido. A veces creemos que los mejores resultados son consecuencia de hacer muchas cosas bien al mismo tiempo. Sin embargo, la experiencia muestra otra cosa: el desempeño suele depender de unas pocas figuritas clave. En una empresa puede ser la calidad de la dirección. En otra, la disciplina financiera. En una tercera, la capacidad de ejecutar. Algunas necesitan escala. Otras necesitan foco. Otras necesitan cambiar personas, procesos o formas de decidir. La dificultad no está en que falten figuritas. Siempre faltan. La verdadera dificultad consiste en identificar cuáles son las dos o tres que hoy están limitando el crecimiento de la organización.
También los países tienen su álbum. En los últimos años, Argentina ha logrado incorporar algunas figuritas que durante mucho tiempo parecían inalcanzables. Otras siguen pendientes. Pero el punto relevante no es contabilizar cuántas faltan o cuántas se consiguieron. Lo importante es comprender que ningún país, ninguna empresa y ningún equipo termina de completar su álbum de manera definitiva.
Y allí aparece la paradoja más interesante. Cuando finalmente creemos haber conseguido las figuritas que nos faltaban, cambia el contexto. Llega un nuevo Mundial. Aparecen otros jugadores, otras reglas y nuevos desafíos. Lo que ayer era una ventaja competitiva hoy se convierte en un requisito básico. Lo que funcionó durante años, deja de funcionar. Lo que parecía estable, deja de serlo.
Las empresas agropecuarias conocen bien esta realidad. Cambian los gobiernos, los mercados, las tecnologías, los costos, los consumidores, el clima, y hasta las expectativas de quienes trabajan dentro de las organizaciones. El álbum nunca permanece igual durante demasiado tiempo. Por eso, quizás el objetivo no sea completar el álbum. Quizás el verdadero objetivo sea desarrollar organizaciones capaces de seguir buscando figuritas cuando el álbum cambia. Empresas con capacidad de adaptación. Con equipos que aprendan. Con líderes que mantengan el foco en lo importante. Con la humildad suficiente para reconocer lo que falta y la determinación necesaria para salir a buscarlo.
Porque, al final, las empresas que perduran no son las que alguna vez completaron el álbum. Son las que nunca dejaron de llenarlo. Como diría el 10 de la selección, si no quedan mejoras por hacer, los días serán tristes.
LA MACRO EN LA MICRO
El economista Esteban Domecq suele definir el momento actual como un proceso de estabilización avanzado, pero incompleto. Nos parece una buena síntesis de lo que está ocurriendo.
Los avances son evidentes. La inflación anual ronda el 30% luego de haber superado ampliamente el 200%. El déficit fiscal desapareció de la agenda. El riesgo país se ubica en menos de un tercio de los niveles observados a fines de 2023, con un valor de 430 puntos básicos. La brecha cambiaria prácticamente dejó de existir y la economía crece a tasas cercanas al 5%. Y la leve suba del tipo de cambio de estos días es una buena noticia, en la medida que no haya traslado a inflación.
Sin embargo, hay otra parte de la historia. El empleo privado formal todavía no logra recuperar dinamismo. Según distintos relevamientos, desde fines de 2023 se perdieron aproximadamente 182.000 puestos de trabajo privados registrados, mientras que el empleo informal aumentó en torno a 376.000 personas. La desocupación ronda el 7,5%, lejos de una crisis laboral, pero mostrando una realidad donde el principal problema no es tanto la falta de trabajo como la calidad del empleo y la recuperación de los ingresos.
Tampoco la agenda de competitividad está resuelta. Los derechos de exportación continúan reduciendo el precio recibido en algunos productos del agro. El Impuesto de Ingresos Brutos provincial sigue generando efectos en cascada sobre las cadenas productivas. El impuesto al cheque mantiene su vigencia más de dos décadas después de haber sido creado como un tributo transitorio. La obra pública por ahora está casi paralizada. La estabilización avanzó mucho más rápido que algunas reformas estructurales.
¿Qué significa esto para una empresa agroindustrial? Probablemente, estamos entrando en una etapa diferente. Durante muchos años buena parte de las decisiones empresariales estuvieron dominadas por la macroeconomía. Inflación, brecha cambiaria, tasas reales negativas, devaluaciones o programas especiales de exportación generaban oportunidades y riesgos que muchas veces explicaban más resultados que una mejora productiva. Hoy esas distorsiones son mucho menores y eso obliga a volver a mirar la empresa. La agricultura vuelve a depender más de los rindes, de la eficiencia comercial y del control de costos. Los tambos vuelven a discutir productividad, escala y calidad de gestión. La ganadería vuelve a mirar kilos producidos por hectárea, eficiencia reproductiva y utilización del capital. La industria vuelve a enfocarse en productividad, logística y posicionamiento comercial. Porque cuando desaparecen las distorsiones, desaparecen también muchos de los atajos.
Un cambio que empieza a hacerse visible, aunque todavía de manera incipiente, es la reaparición del crédito como herramienta de crecimiento. Durante muchos años, la inflación, las tasas reales negativas y la incertidumbre cambiaria distorsionaron completamente las decisiones financieras. Hoy los bancos vuelven a ofrecer líneas para capital de trabajo, compra de maquinaria, inversiones productivas y proyectos de largo plazo. El crédito al sector privado sigue siendo bajo en relación con otros países de la región, pero la tendencia es claramente diferente. Esto obliga también a un cambio cultural dentro de las empresas: cobra nuevamente importancia analizar retornos de inversión, capacidad de repago y estructura financiera. Tomar deuda deja de ser una apuesta contra la inflación para transformarse en una decisión empresarial. En el agro esto empieza a reflejarse en una oferta creciente de financiamiento para maquinaria, ganadería, infraestructura, riego, tambos y capital de trabajo. La pregunta ya no es solamente si el crédito está disponible, sino si los proyectos generan la rentabilidad suficiente para justificarlo. Y, para determinadas empresas o actividades, el RIMI (Régimen de Incentivo para Medianas Inversiones) será un buen estímulo.
La Argentina actual presenta una economía de múltiples velocidades. Algunos sectores crecen a tasas muy elevadas mientras otros continúan ajustándose. Algo similar ocurre dentro del propio agro. Hay empresas que lograron adaptarse rápidamente al nuevo contexto y otras que todavía están tratando de hacerlo.
Quizás allí esté el principal desafío de esta nueva etapa. Durante años la prioridad fue sobrevivir a la macro. Hoy el desafío vuelve a ser competir. Y la competitividad sigue siendo una de las grandes asignaturas pendientes del país. La política seguirá siendo una variable relevante de cara a 2027. Sin embargo, los resultados dependen cada vez más de lo que ocurra tranqueras adentro.
NOTICIAS CON IMPACTO
- Implementan una reducción impositiva en la valuación de la hacienda de invernada
https://agroverdad.com.ar/2026/05/ganaderia-implementan-una-reduccion-impositiva-en-la-valuacion-de-la-hacienda-de-invernada
- Una resolución conjunta de la Secretaría de Agricultura y el Instituto Nacional de Semillas (INASE), habilita la identificación varietal a partir de muestras tomadas en el primer punto de entrega del grano, fue respaldada por la Asociación de Semilleros Argentinos (ASA).
https://www.clarin.com/rural/industria-semillera-respaldo-nuevo-sistema-control-varietal-innovacion-debe-vista-herramienta-productor-costo_0_y0vYf769P7.html
- El gobierno argentino confirmó este viernes que el consorcio integrado por la empresa belga Jan De Nul y la firma local Servimagnus tendrá por 25 años la concesión. https://www.france24.com/es/minuto-a-minuto/20260620-el-gobierno-argentino-confirma-que-una-empresa-belga-operar%C3%A1-la-hidrov%C3%ADa-paraguay-paran%C3%A1
EN QUÉ ANDAN LAS EMPRESAS AGRÍCOLAS
Dependiendo de la zona, las preocupaciones son bien distintas. Según el último informe de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires denominado PAS (Panorama Agrícola Semanal) del 18 de junio, la cosecha de soja alcanza el 97% a nivel país, la de maíz el 48% y el sorgo el 68%. A su vez, la siembra de trigo avanza y se encuentra en el 57 % de las 6,5 M de hectáreas proyectadas para la campaña 26/27. Pero, si se desagregan estos valores, observaremos que hay zonas del país más complicadas que otras.
En la cosecha de soja que parece finalizada, en el sudeste bonaerense y la Cuenca del Salado falta cosechar cerca del 25% de la superficie, por las condiciones climáticas muy húmedas. En cuanto al maíz, si bien esas mismas condiciones impiden la baja de la humedad del cereal para cosechar, el avance de cosecha es muy similar a la campaña pasada. Y, si se pone foco en la siembra de trigo, se destaca el atraso en la zona sur de la provincia de Buenos Aires, aunque el promedio nacional se encuentra arriba de la media histórica. Este mosaico de situaciones hace que las preocupaciones y el foco de las distintas empresas sean bien distintos.
Por otro lado, la nueva campaña 26/27 ya comenzó y ofrece, en los Excel iniciales, márgenes muy ajustados y en algunos casos negativos sobre campos arrendados. Pero los vaivenes mundiales que afectan a los insumos (sobre todo urea) y a los precios de los granos dejan un escenario cambiante en las expectativas. Sumado al posible año Niño, donde las estadísticas indican que se obtienen mayores rindes en soja y maíz. Entonces todo parece indicar que durante el año habrá algún margen de maniobra sobre estos números iniciales. Pero a su vez nos indica que hay que estar muy atento a la volatilidad del mercado para capturar posibles ganancias.
Año que para algunos todavía no terminó, y para otros arranca no tan sencillo.
NEGOCIO AGRÍCOLA
Como mencionamos en el informe anterior, la geopolítica y su posibilidad de avanzar en un posible acuerdo entre EEUU e Irán, ha sido la variable que más ha influido en el mercado. Esto generó bajas significativas en las distintas cotizaciones, producto de la salida de la posición comprada de los fondos, situación que puede revertirse si por alguna razón, o acción de los involucrados, este acuerdo no se concreta y vuelve a escalar el conflicto.
Luego de esta noticia, el mercado comienza a ver si existen o existirán “daños colaterales” comerciales entre los distintos actores de la oferta y demanda mundial. Es decir: ¿lo sucedido cambia las relaciones comerciales clásicas? El caso más concreto es la compra de soja por parte de China al mercado americano. Recordemos que había un acuerdo inicial de comprar 12 MT por parte de China, que luego se extendió a los 20 MT durante el año. Actualmente no se ha llegado a las 12 MT iniciales. El mercado comenzará a darle más importancia a este tipo de noticias si el acuerdo entre EEUU e Irán no se retrasa o complica. En la medida que las compras de China se retrasen, la soja en el CBOT acusará el impacto.
Y, en tercer lugar, si los dos puntos anteriores se van tranquilizando y cumpliendo las promesas, el mercado comenzará a observar la oferta y demanda mundial (los fundamentals), y su evolución en los distintos mercados climáticos, según el momento del año. Ese es el orden de prioridades para los vaivenes de precios internacionales. Mientras tanto, habrá que seguir la evolución de acciones concretas, como es el ritmo de molienda de soja de EEUU, que ha aumentado significativamente para compensar la falta de compra de soja de China. Y también el ritmo de abastecimiento de China en Sudamérica para cubrir sus necesidades.
El mercado local sigue su propia lógica y evolución, basado en la cosecha gruesa y su logística, encaminado a una cosecha récord. El productor ha vendido, comparativamente con otros años, más trigo, maíz y girasol, que soja. Quizás pensando inicialmente en una baja en las retenciones que impactaría diferencialmente en este producto. La noticia llegó finalmente, pero habrá que esperar hasta 2027 para que esto suceda en una secuencia programada que llegará hasta 2028.
Resumiendo: un mercado internacional que puede volver a altas volatilidades si las buenas noticias de disminución de conflictos internacionales no se concretan. Y, si se concretan, comenzarán a mandar los fundamentals con sus respectivos mercados climáticos y un mercado local con su propia dinámica. Y todo en medio de una cosecha local récord que todavía no ha terminado.
NEGOCIO GANADERO
Algo cambió. Están llegando señales distintas, más allá del buen momento general de la ganadería. Los precios bajaron otro escalón, con el novillo en los 4200/4300 $/kg (venía de 4500$ o más) y los terneros en 6300/6400 $/kg (venía de tocar los 7000$). Y los novillitos de recría debajo de los 6000 $/kg. Ojo, siguen siendo precios competitivos para el productor, pero hay algo de sorpresa porque no era la expectativa para el corto plazo. El mercado está bien abastecido a pesar de que hay menos cabezas faenadas que años anteriores (cerca del 10% menos) aunque con un peso promedio por cabeza de 240 kilos (venimos de 225/230 kilos), lo que hace que en los kilos comercializados la caída no sea tan grande. La industria está estirando el plazo de los cupos para recibir hacienda, con bastante stock en cámaras y con quejas de baja o nula rentabilidad. El consumo interno se mantiene, pero sin aumentos relevantes de precios en el mostrador. La exportación sigue activa, aunque los últimos días se nota cierta parálisis de la demanda de compradores chinos. Da la sensación que el segundo semestre puede ser movido en el mercado internacional. Por un lado, Brasil sigue con la Unión Europea restringiendo sus compras a ese país a partir de septiembre, por haber encontrado residuos de antibióticos (o promotores de crecimiento) en la carne. Además, tanto Brasil como Australia están completando en este primer semestre el cupo de importación con preferencia arancelaria establecido por China. Esto implica que, sobre todo Brasil, deberán colocar muchas toneladas en otros mercados en lo que queda del año. Argentina y Uruguay vienen colocando bien su cupo chino y lo harán todo el año sin problemas, con ese beneficio de arancel. Está claro que China sigue siendo una incógnita, está pagando precios más bajos y pareciera que tienen stock de carne suficiente en el corto plazo, pero Argentina será un proveedor relevante en los próximos meses. Estados Unidos muestra preferencia arancelaria para nuestro país y la cuota Hilton está ahora con arancel cero (aunque cayó el precio de 23000 a 18500 dólares por tonelada), dos noticias que nos favorecen. Dentro de las “rarezas”, se empieza a observar cada vez más presencia de carne brasileña en el mercado argentino. Y a precios competitivos. Es novedoso que esa competencia se dé en nuestro mercado interno.
A nivel de los productores, los criadores empezaron de nuevo a sacar la invernada y algo de vacas vacías del campo ante la llegada de las heladas. Rodeos en general en buen estado. La recría sigue siendo negocio a pasto con suplementación estratégica, aunque hay dudas sobre la capacidad de compra de los feedlots a los precios actuales. Porque ante la caída del precio de venta del gordo (tanto en novillos como en hembras), la relación compra/venta se ha deteriorado bastante. El encierre sigue siendo un negocio de centavos por kilo y, ante una compra desfavorable, todo el partido se juega en el costo por kilo producido. Costo que muestra valores de maíz razonables, pero aumentos en rubros como la confección de silaje, asociado a la suba de precio de los combustibles. Todo indica que por un rato el mercado se instalará en este nivel de precios. No hay euforia en la cadena, pero tampoco depresión. Momento para potenciar eficiencia y elegir las peleas a dar.
NEGOCIO LECHERO
La demanda se recupera, las exportaciones crecen y los stocks empiezan a bajar. Sin embargo, el productor sigue cobrando uno de los precios reales más bajos de los últimos años.
El precio SIGLeA de mayo se ubicó en torno a los 509 $/litro, mostrando pocas variaciones respecto de los meses anteriores. Pero, más allá del valor nominal, lo relevante es que, según OCLA, el precio real recibido por el productor para un mes de mayo es el más bajo desde que existe la serie SIGLeA. Dicho de otra forma, la desaceleración de la inflación no alcanzó para evitar que el productor continúe perdiendo poder de compra. Esto ayuda a explicar por qué la rentabilidad sigue sintiéndose tan ajustada en buena parte de los sistemas productivos.
El crecimiento de la producción se viene desacelerando respecto de los fuertes aumentos observados a comienzos de año, y los stocks industriales muestran una tendencia levemente descendente respecto de 2025. No alcanza todavía para anticipar una recuperación importante de precios, pero sí podría estar indicando que el mercado comienza lentamente a buscar un nuevo equilibrio.
Por el lado de la demanda interna, el consumo se recuperó respecto de los bajos niveles observados durante 2024 y vuelve a ubicarse cerca de valores históricamente normales. Dicho de otra manera, la demanda parece haber dejado de ser el principal problema del negocio. Sin embargo, esa mejora todavía no logra traducirse en una recomposición significativa del precio recibido por el productor.
El frente externo también muestra una realidad dual. Las exportaciones continúan creciendo y ya representan cerca de un tercio de toda la leche producida en Argentina, uno de los niveles más altos de los últimos años. Durante el primer cuatrimestre crecieron fuertemente los volúmenes exportados de leche en polvo y quesos. Sin embargo, la mejora en cantidades no vino acompañada por una mejora en precios. Los valores internacionales continúan relativamente débiles y el precio promedio de exportación se ubica por debajo de los niveles del año pasado. En otras palabras, la cadena está logrando colocar más leche en el mundo, pero no necesariamente a mejores valores. El desafío sigue siendo transformar volumen en rentabilidad.
Pero quizás el dato más interesante no esté en la coyuntura sino en la estructura. Mientras discutimos precios, consumo o exportaciones, la industria láctea argentina atraviesa un proceso de transformación que comienza a acelerarse. Fusiones, adquisiciones, cambios de propiedad e ingreso de capitales están configurando un escenario con menos jugadores, pero de mayor escala, capitalización y, quizás, profesionalismo.
Se trata de una tendencia observada en buena parte de los países lecheros competitivos y que parece comenzar a consolidarse también en Argentina. Estos cambios probablemente terminen modificando las exigencias hacia la producción primaria: más volumen, más calidad, más eficiencia y mayor consistencia en el abastecimiento.
Como solemos decir en nuestros Apuntes, los ciclos complejos suelen acelerar procesos que en tiempos normales avanzan más lentamente. La rentabilidad continúa ajustada y el contexto sigue siendo desafiante. Pero además de enfocarse en el precio de la leche, quizás el cambio más importante está ocurriendo por debajo de la superficie. La estructura de la cadena está cambiando y es posible que esas transformaciones terminen teniendo más impacto sobre la competitividad futura del sector que las variaciones de precio de los próximos meses.
Primicias Rurales
Fuente: Zorraquin + Meneses