Jun 6, 2026 | Actualidad, Agua
La Bolsa de Cereales celebra el cierre del proceso licitatorio de la Vía Navegable Troncal, una infraestructura clave para las exportaciones argentinas. Tras más de tres décadas sin una licitación integral, el país da un paso decisivo hacia la modernización logística y la competitividad internacional.
Un paso estratégico para la infraestructura exportadora
Buenos Aires sábado 6 de junio (PR/26)–La Bolsa de Cereales considera que la finalización del proceso licitatorio para la concesión de la Vía Navegable Troncal constituye un paso relevante para avanzar hacia la definición de un nuevo esquema de gestión de una infraestructura estratégica para la producción, la industria y el comercio exterior argentino.

Luego de más de tres décadas desde la última licitación integral del sistema, resulta fundamental consolidar un marco de largo plazo que brinde previsibilidad, promueva las inversiones necesarias y contribuya a mejorar la competitividad logística del país.
El corazón del comercio exterior argentino
La Vía Navegable Troncal cumple un rol central en la integración de las cadenas productivas argentinas con los mercados internacionales y constituye un activo clave para el desarrollo económico, la generación de exportaciones y el fortalecimiento de la inserción internacional de la Argentina.

Compromiso institucional con el desarrollo de la vía navegable
La Bolsa de Cereales valora las instancias de participación e intercambio técnico desarrolladas durante este proceso y reafirma su disposición a continuar contribuyendo, desde su experiencia institucional y técnica, al desarrollo de una vía navegable moderna, eficiente y competitiva.
Primicias Rurales
Fuente: Bolsa de Cereales de Buenos Aires
Jun 4, 2026 | Agricultura, Economía / Economía del Agro
Los cultivos de servicios ampliaron las alternativas para salir de esquemas simplificados, pero también volvieron más compleja la toma de decisiones. La necesidad de caracterizar cada ambiente y adaptar los planteos gana peso frente a los desafíos productivos y climáticos.
Buenos Aires, jueves 4 de junio (PR/26) .- La agricultura deja atrás el recuerdo del monocultivo y, tras el “boom sojero” de la década pasada, el nuevo mapa productivo plantea nuevas rotaciones más intensificadas.
En la previa del Congreso Aapresid con la fuerza de Expoagro 2026, que se llevará a cabo los días 4, 5 y 6 de agosto en la ciudad de Rosario, especialistas del sector describieron el cambio de sentido de esta práctica tan extendida en la agricultura.
Frente a la incertidumbre climática, económica y productiva, las rotaciones abandonan las recetas únicas y los modelos ideales y se tornan decisiones estratégicas muy dispares, que deben ser diseñadas específicamente para cada lote y ambiente.
Hacia un modelo más complejo
“Las rotaciones son la base de cualquier planteo de agricultura sustentable y regenerativa”, evaluó el investigador Fernando Salvagiotti, coordinador del programa de ecofisiología y agroecosistemas del INTA, y especialista del Conicet que hará su paso por el próximo Congreso Aapresid, “Nuestro Suelo nuestra voz”, para hablar de las oportunidades en cada región en el diseño de rotaciones.
Si bien a lo largo de la historia productiva se han alternado cultivos para evitar el agotamiento del suelo y reducir la proliferación de plagas y enfermedades, el especialista asegura que la estrategia ha cobrado mayor relevancia en los últimos 15 años, cuando empezó a percibirse más claramente cómo la simplificación atenta contra la sustentabilidad de los sistemas productivos.
“Muchas veces las cuestiones coyunturales o económicas provocaron que se haya hecho un abuso de monocultivo de soja, como lo que se observó con fuerza hasta el 2015. Pero, casi en paralelo, surgieron nuevas propuestas para fortalecer la rotación y salir del esquema simplificado, como los cultivos de servicios”, especificó Salvagiotti.
Cuando se trata de cobertura, las especies elegidas tienen diferentes propósitos. En el caso de las leguminosas, como la vicia o los tréboles, permiten fijar nitrógeno de la atmósfera; las gramíneas, como el centeno y la avena, generan gran volumen de biomasa, y aportan carbono y estructura; y las crucíferas ayudan a descompactar el suelo y combatir enfermedades y plagas.
“En su mayoría, son cultivos que no se usan para granos sino solamente para el aporte de carbono y nutrientes, y esa es una novedad con respecto a las rotaciones típicas, entre soja, maíz y trigo, en las cuales solamente se buscaba la renta”, agregó el experto.
En otros casos, como el del girasol en verano, y las oleaginosas de invierno -colza, carinata y camelina- en invierno, también se les ha encontrado un valor económico muy relevante por fuera de su impacto positivo en términos ambientales.
Sin recetas únicas
“Alternativas hay varias, lo importante es planificar qué es lo queremos hacer”, explicó Salvagiotti, que asegura que los aspectos más destacados a evaluar al momento de elegir la rotación son la disponibilidad de agua en el suelo, la región geográfica y los cultivos de renta que allí se realizan.
“Se deben tomar decisiones en base a información certera”, observó, e hizo eco de la sobrada evidencia del efecto que tiene evaluar la lógica de la rotación de acuerdo al contexto: “La soja de primera que está en una adecuada rotación puede tener un rendimiento de hasta 400 kilos más por hectárea que la soja que viene de monocultivo”, ejemplificó.
Del mismo modo, el investigador se detuvo en los desafíos que abren algunas producciones en ciertas regiones, como el maní en Córdoba o la papa en el sur bonaerense; que muestran la importancia de estudiar cada esquema por separado. “Son cultivos que, por su forma de cosecharse y su demanda en nutrientes, pueden degradar el suelo si no se planifican estrategias que ayuden a recuperar y sostener el recurso. Allí también las rotaciones juegan un rol importante”, aseguró.
El aporte de la genética
Las rotaciones ya no son ideales, rígidas ni sencillas, pero sí demuestran ser fundamentales en términos productivos y, cada vez más, una decisión irreemplazable. Eso tiene efectos sobre la propia industria semillera, que tiene ante sí el desafío de adaptar su genética a un contexto de mayor cantidad de cultivos y menos tiempo de barbechos.
“En el caso de los cultivos de servicios como nuevos actores dentro de las rotaciones, son una práctica que llegó para quedarse. En general todos los híbridos de maíz, girasol y cultivares de trigo y soja se han adaptado muy bien a funcionar con cultivos de servicios como antecesores”, evaluó Fernando Mrozek, jefe de Desarrollo de Semillas de ACA.
En ese sentido, Mrozek destacó la importancia de contar con una buena genética para aprovechar el perfil sanitario y los nutrientes generados en la rotación, de modo tal que esas ventajas obtenidas se expresen en una mejora productiva.
“En general, los distintos materiales responden de manera positiva aumentando o manteniendo sus rendimientos luego de la siembra de un cultivo de servicios”, señalaron, por su parte, desde Bayer. Esta respuesta, aseguraron, se explica por una mayor eficiencia en el uso de nutrientes y del agua, junto con una mayor exploración radical, que permite aprovechar las mejoras generadas en las propiedades del suelo.
Primicias Rurales
Fuente: Aapresid – Expoagro
Jun 3, 2026 | Actualidad, Agricultura, Desarrollo Humano, Economía / Economía del Agro
Mientras el mundo enfrenta tensiones geopolíticas, desafíos energéticos y una creciente demanda de alimentos, Argentina y Brasil tienen en sus manos una oportunidad única. Sin embargo, para transformarse en una potencia exportadora global deberán resolver problemas internos que llevan décadas frenando su desarrollo.
Buenos Aires, miércoles 3 de junio (PR/26) — Durante años, Argentina y Brasil fueron presentados como rivales naturales en el negocio agropecuario. Soja, maíz, carne, lácteos y biocombustibles parecían ubicar a ambos países en una competencia permanente por los mismos mercados.
Sin embargo, la discusión planteada en el CAMBRAS Business Day dejó una idea mucho más interesante: el verdadero potencial de la región no está en competir, sino en complementarse.
La oportunidad es enorme. Juntos, Argentina y Brasil reúnen algunas de las tierras agrícolas más productivas del planeta, abundancia de agua dulce, capacidad tecnológica creciente y recursos energéticos estratégicos.
A ello se suma un contexto internacional favorable: una población mundial que superará los 9.700 millones de habitantes hacia mediados de siglo y una demanda creciente de alimentos, energía y materias primas sostenibles.
Pero los datos revelan que el potencial no siempre se traduce en resultados.
Uno de los ejemplos más contundentes surgió durante el panel agroindustrial. Argentina produce prácticamente el mismo volumen de leche que hace tres décadas. En ese mismo período, Brasil logró triplicar su producción.
La diferencia no radica únicamente en las condiciones naturales o en la productividad de los productores. Según los empresarios del sector, la clave estuvo en la previsibilidad de las políticas y en una visión estratégica orientada a la exportación.
La lección es simple: ningún comprador internacional construye relaciones comerciales de largo plazo con proveedores que pueden cerrar exportaciones cada vez que los precios internacionales suben. La confianza también es una ventaja competitiva.
Otro dato que expone una brecha significativa está relacionado con la innovación. Mientras en Brasil ocho de cada diez productores pagan por la tecnología que utilizan en sus cultivos, en Argentina apenas tres de cada diez lo hacen.
Esta diferencia impacta directamente sobre la capacidad de las empresas para reinvertir en investigación y desarrollar nuevas semillas, herramientas biotecnológicas y mejoras productivas.
Y la tecnología será cada vez más determinante. Los avances en análisis genómico, inteligencia artificial, robótica y edición génica están reduciendo drásticamente los tiempos necesarios para desarrollar nuevas variedades vegetales.
Lo que antes demandaba entre ocho y doce años hoy puede lograrse en apenas dos a cuatro años. En un mercado global donde la productividad define la competitividad, quedarse atrás ya no es una opción.
A este escenario se suma un factor que pocos países poseen: la energía. La expansión de Vaca Muerta puede convertirse en un complemento estratégico para el agro regional, reduciendo costos, fortaleciendo la competitividad exportadora y generando nuevas cadenas de valor.
La trazabilidad aparece como otro de los grandes desafíos y oportunidades. Los consumidores internacionales ya no solo compran alimentos; también exigen conocer su origen, su impacto ambiental y las condiciones bajo las cuales fueron producidos. En este terreno, Argentina y Brasil podrían construir estándares comunes que transformen la transparencia en una ventaja competitiva regional.
Además, el contexto geopolítico agrega un elemento inesperado. La creciente disputa tecnológica entre Estados Unidos y China abre espacios para que Sudamérica actúe como un socio confiable y estable para ambos bloques.
En un mundo fragmentado, la región puede convertirse en un puente para el desarrollo tecnológico aplicado al agro.
La conclusión es tan simple como desafiante. Argentina y Brasil ya tienen recursos naturales, conocimiento, empresas competitivas y mercados para abastecer. Lo que aún falta es construir reglas estables, incentivos adecuados y una visión compartida de largo plazo.
El mundo demanda más alimentos y más energía. La pregunta ya no es si la región tiene condiciones para convertirse en una potencia exportadora global. La verdadera pregunta es si será capaz de aprovechar una oportunidad que quizás no vuelva a repetirse con la misma magnitud.
Primicias Rurales
Fuente: CAMBRAS
May 29, 2026 | Actualidad, congresos y cursos, Economía / Economía del Agro
Argentina atraviesa una transformación productiva que busca dejar atrás el modelo de exportador de materias primas para convertirse en una potencia bioeconómica basada en innovación, agregado de valor y desarrollo territorial.
Buenos Aires, sábado 30 de mayo (PR/26)–De la vieja grieta campo-ciudad a la bioeconomía: expertos plantean un nuevo mapa productivo para el país ¿Y si la Argentina dejara definitivamente de pensarse como “el granero del mundo” para convertirse en una potencia bioeconómica global? Esa fue una de las preguntas que atravesó el panel sobre agregado de valor y desarrollo territorial realizado durante el Congreso Maizar 2026.
La discusión reunió a referentes políticos, economistas, especialistas en bioeconomía y dirigentes territoriales para debatir un fenómeno que ya comenzó: la transformación productiva está cambiando el mapa económico, social y territorial argentino.

Fernando Vilella abrió el debate planteando un cambio de paradigma: dejar atrás la idea de oposición entre ciudad y campo para pensar en complementariedades productivas capaces de insertar al país en una nueva economía global.
No somos solo exportadores de commodities
Uno de los mensajes más contundentes llegó de Manuel Otero, quien regresó al país tras casi cuatro décadas trabajando en el exterior.

“Nos pusieron ciertos apodos: exportador de commodities, granero del mundo. Tenemos que decidir cómo queremos ser vistos”, planteó.
Para Otero, la agricultura actual ya no puede pensarse aislada: alimentación, energía, ambiente, nutrición y tecnología forman parte de una misma conversación llamada bioeconomía.
“Tenemos que proyectarnos internacionalmente como la plataforma bioeconómica del mundo”, sostuvo.
El especialista también afirmó que Argentina posee un activo diferencial enorme:
“Aquí se prueba a escala real el conocimiento agronómico más avanzado del planeta”.
Sin embargo, advirtió que esto requiere demostrar sostenibilidad mediante certificaciones, trazabilidad y una diplomacia técnica mucho más agresiva.
El mapa argentino está cambiando (otra vez)
Fabio Quetglas llevó la discusión hacia otra dimensión: la transformación territorial.
“Seguimos utilizando categorías del siglo XX”, afirmó.
Para el ex diputado, el territorio no es una fotografía estática: cambia constantemente.
Recordó que en 1810 dos tercios de la población vivían al norte de Córdoba y explicó que la integración global modificó completamente la geografía económica argentina.
Ahora, sostiene, está ocurriendo una nueva reconfiguración de similar magnitud.
“La Argentina atlántica que conocimos está pegando la vuelta. Existe una Argentina andina funcionando a otra velocidad”, explicó.
Pero lanzó una advertencia:
“¿Vamos a repetir los problemas de concentración urbana y conurbanización que generó el modelo anterior?”

Córdoba: de la soja al maíz, y del maíz a la industrialización
Según explicó Gonzalo Agusto, la provincia produce 20 millones de toneladas de maíz y ya industrializa cerca del 24% de ese volumen.
Hace apenas dos décadas, la relación era completamente distinta:
“Teníamos cuatro hectáreas de soja por cada hectárea de maíz; hoy prácticamente estamos uno a uno.”

Venado Tuerto: cómo planificar una ciudad bioeconómica
Leonel Chiarella explicó que el secreto fue abandonar la improvisación.
“El desarrollo territorial no se hace desde un escritorio. Se hace con método, evidencia y participación.”
El resultado:
1.280 personas lograron insertarse laboralmente.
La pregunta de fondo: ¿qué Argentina quiere ser Argentina?
La discusión ya no pasa solamente por producir más, sino por cómo producir, dónde producir y quiénes participan del proceso
Primicias Rurales
Fuente: MAIZAR, Asociación Maíz y Sorgo Argentino
May 29, 2026 | Actualidad, Agricultura, congresos y cursos
Con sala llena y una nutrida presencia de funcionarios y legisladores nacionales, se inauguró el 20º Congreso Maizar bajo el lema “Del potencial a los resultados”. Hablaron Ramiro Costa (Bolsa de Cereales de Buenos Aires), Federico Zerboni (presidente de Maizar), el secretario de Agricultura Sergio Iraeta y el ministro del Interior Diego Santilli.
Buenos Aires, jueves 28 de mayo (PR/26) — Ramiro Costa, presidente del Congreso Maizar 2026, abrió la jornada con una pregunta provocadora: ¿para qué seguir hablando de lo que podemos, si ya lo demostramos? “Este año la Argentina alcánzó un récord productivo superior a los 60 millones de toneladas de maíz. El desafío es apuntar a más resultados”, dijo.
Para Costa, el momento es único: la estabilización macroeconómica está abriendo algo que durante años faltó: horizonte. “Sin horizonte es muy difícil invertir, financiarse y transformar granos en otros productos”. El Congreso, destacó, no vale solo por sus paneles —con cerca de 150 disertantes y moderadores del sector privado, universidades, organismos técnicos y referentes internacionales— sino también por las conversaciones en los pasillos que después terminan en proyectos, inversiones y acuerdos.

La metáfora del tren: ¿nos subimos o lo vemos pasar otra vez?
Federico Zerboni, presidente de Maizar, arrancó con una anecdota que vale por mil diagnósticos. Un productor italiano le dijo, con mezcla de admiración y envidia: “Qué país la Argentina, que ha dejado escapar el tren de las oportunidades extraordinarias varias veces, y otra vez le vuelve a pasar”. La reflexión es incisiva: la Argentina tiene agua, clima privilegiado, gente capacitada, está lejos de los conflictos bélicos y no tiene tensiones migratorias. Y sin embargo, las oportunidades se han ido.

Hoy, según Zerboni, la geopolítica vuelve a hacer pasar el tren. Algunas provincias —Neuquén, Salta, San Juan, Catamarca— ya sacaron su boleto. “No les está siendo fácil: las viejas costumbres y el pseudoambientalismo empujan en contra. Pero tienen la decisión política y un marco regulatorio que acompaña”. Y citó al gobernador de Catamarca, Raúl Jalil: “No hay peor política ambiental que la pobreza”.
La meta: 10×10, cien millones de toneladas y mucho más
Zerboni trazó el horizonte concreto de la cadena del maíz: el objetivo 10×10 —sembrar 10 millones de hectáreas con un rendimiento promedio de 10 toneladas, para cosechar 100 millones de toneladas—, desde el 8×8 actual. Y transformar esos granos en carnes, lácteos, huevos, etanol y centenares de insumos industriales.
La cadena también trabaja por una Ley de Biocombustibles moderna en el Parlamento, y repasó los logros del último año: la Red Nacional de Monitoreo del Dalbulus maidis (la plaga que se llevó el 20% de la cosecha hace dos campañas), la expansión del maíz hacia la Patagonia con rendimientos extraordinarios en tierras antes improductivas, el desarrollo de la cadena del sorgo, y la defensa de la biotecnología argentina frente al proteccionismo europeo disfrazado de ambientalismo.

En cuanto al Gobierno, Zerboni reconoció pasos clave: unificación del tipo de cambio, equilibrio fiscal, RIGI, RIMI, eliminación de cupos de exportación. Y pidió acelerar el cronograma de reducción de retenciones hasta llegar a retenciones cero. También demandó un consenso fiscal entre Nación, provincias y municipios: “No puede ser que cada punto de baja a las retenciones se lo lleven aumentos en el Impuesto Inmobiliario Rural y en las tasas municipales”.
El Gobierno toma el guante: “la estamos cambiando con hechos”
El secretario de Agricultura, Sergio Iraeta, no esquivó las críticas y las convirtió en argumento. “Para llegar al todo, tenés que empezar por algo, y muchos ‘algo’ hemos estado haciendo estos dos años”. Destacó el cronograma de rebaja de retenciones anunciado por Milei como “histórico en términos de cambio de paradigma”: “Venimos de gobiernos que tenían un relato que ubicaba al campo del lado del enemigo. Eso cambió radicalmente”.
Para Iraeta, los cambios son concretos y verificables: no hay cupos, no hay prohibiciones, no hay volúmenes de equilibrio. “Hay otro ambiente para trabajar, hay otro ambiente para sembrar. Si no le ponemos un poco de onda a lo que estamos haciendo, no vamos a salir nunca del pantano. Es una cuestión pura y exclusivamente actitudinal”.

El interior productivo despega: provincias que crecen y miran al mundo
El ministro del Interior, Diego Santilli, cerró el acto con una visión de conjunto. Destacó los récords históricos en producción y exportaciones agroindustriales, y remacó que la clave es el orden macroeconómico: reducir inflación, bajar impuestos y fomentar sectores para que la Argentina compita internacionalmente.
“Las cuentas mejoran y las provincias empiezan a crecer, con potencial para convertirse en referentes globales”, aseguró. Y cerró con una apelación directa a la sala: “Créame que el esfuerzo que han hecho los argentinos, pero también este Gobierno, vale la pena: los frutos se empiezan a dar”.
Primicias Rurales
Fuente: MAIZAR – ASOCIACIÓN MAÍZ Y SORGO ARGENTINO