La Facultad de Ciencias Agrarias de la UNLZ abrió la inscripción de la Diplomatura Internacional en Calidad, Inocuidad y Procesos Agroalimentarios

La Facultad de Ciencias Agrarias de la UNLZ abrió la inscripción de la Diplomatura Internacional en Calidad, Inocuidad y Procesos Agroalimentarios

La propuesta formativa comenzará el 21 de agosto, tendrá modalidad híbrida y está dirigida a personas vinculadas con el sector agroindustrial y agroalimentario.

 

 

 

Buenos Aires, viernes 7 de agosto (PR/26) .- La Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional de Lomas de Zamora (UNLZ) abrió la inscripción para la Diplomatura Universitaria Internacional en Calidad, Inocuidad y Procesos Agroalimentarios, una nueva propuesta académica destinada a fortalecer la formación de profesionales y técnicos frente a los desafíos que plantea la industria agroalimentaria.

La Calidad y la inocuidad ya no son solo requisitos: son decisiones estratégicas que definen la competitividad, la confianza y el futuro de la industria agroalimentaria.

Esta nueva diplomatura propone una mirada integral sobre procesos agroalimentarios, articulando conocimiento científico, gestión y herramientas aplicables a situaciones reales de producción y elaboración.

Una formación pensada para quienes buscan comprender mejor los procesos, anticipar riesgos, impulsar mejoras y agregar valor en cada etapa de la cadena agroalimentaria.

La propuesta se desarrollará bajo una modalidad híbrida (Zoom + Aula Virtual), con una carga horaria total de 100 horas reloj. Las clases se dictarán los viernes de 18:30 a 21:30 y los sábados de 10 a 13 (hora de Argentina). El inicio está previsto para el 21 de agosto de 2026 y las inscripciones permanecerán abiertas hasta el 18 de agosto.

El plan de estudios comprende diez módulos teórico-prácticos, entre los que se destacan fundamentos de calidad e inocuidad, gestión de la calidad, herramientas preventivas, procesos industriales, auditorías, conservación de alimentos, química de los alimentos, trazabilidad y agregado de valor. Para obtener la certificación, los participantes deberán acreditar el 80% de asistencia.

Esta diplomatura busca acompañar la profesionalización del sector agroalimentario, promoviendo la incorporación de criterios técnicos y científicos que contribuyan a la elaboración de alimentos seguros, al cumplimiento de la normativa vigente y a una mayor competitividad de las cadenas agroindustriales. Asimismo, los egresados contarán con herramientas para participar en procesos de elaboración, implementar sistemas calidad, inocuidad y colaborar en auditorías dentro de plantas elaboradoras de alimentos.

Como instancia previa al inicio de la cursada, la Facultad realizará un webinar abierto por Zoom el viernes 14 de agosto a las 18:30, donde se presentarán los contenidos de la diplomatura y se responderán consultas de los interesados.

Informes e inscripción

📅 Inicio: 21 de agosto de 2026.
📝 Inscripciones: hasta el 18 de agosto de 2026.
💻 Modalidad: Híbrida (Zoom + Aula Virtual).
⏳ Carga horaria: 100 horas reloj.Actividad arancelada.
📧 Contacto: diplo.alimentos@agrarias.unlz.edu.ar
📱 WhatsApp: +54 9 11 6264-9503.

Fuente: Lic. Sandra Capocchi 
Primicias Rurales
¿De qué me sirve la soberanía si sigo siendo pobre?

¿De qué me sirve la soberanía si sigo siendo pobre?

En una profunda reflexión sobre el desarrollo, la propiedad y el verdadero sentido del patriotismo, el autor cuestiona el inmovilismo económico frente a la pobreza y plantea que la verdadera soberanía radica en la capacidad de transformar los recursos en oportunidades, bienestar y trabajo para la sociedad.

 

Por Roberto Carlos «Pipo» Martínez Chaves

 

 

 

Mendoza, viernes 7 agosto (PR/26) — Cada vez que en Argentina se habla de inversiones extranjeras o de la compra de tierras, aparece la misma consigna: «No entreguemos la soberanía.»

Es una frase poderosa. Emociona. Despierta patriotismo. Pero me pregunto si no estamos discutiendo el problema equivocado.

¿De qué sirve ser soberanos sobre un territorio inmenso si millones de argentinos siguen viviendo en la pobreza?

No lo planteo como una provocación. Lo planteo como una pregunta honesta.

Hablo desde mi propia experiencia.

Hace años tenía varias hectáreas de tierra. No producían prácticamente nada. Habíamos intentado explotarlas de distintas maneras y no era rentable. Esa tierra, por sí sola, no mejoraba mi vida ni la de nadie.

Entonces tomé una decisión difícil: vendí gran parte de esas hectáreas.

Con ese dinero construí una posada y varias cabañas. Reparé la casa. Creé una actividad económica que hoy genera trabajo, recibe turistas, paga impuestos y sostiene a mi familia.

¿Perdí tierra? Sí.

¿Me empobrecí? Todo lo contrario.

Transformé un activo inmóvil en un proyecto productivo.

Y desde entonces no puedo dejar de pensar que quizá eso mismo debería preguntarse un país.

Argentina posee millones de hectáreas con un enorme potencial. Muchas permanecen subutilizadas porque no existen los capitales suficientes para desarrollarlas. Mientras tanto, discutimos durante años si permitir o no que llegue inversión extranjera.

Entiendo perfectamente que existan límites.

No creo que deban venderse zonas de frontera, acuíferos estratégicos, infraestructura crítica o recursos esenciales sin controles. Tampoco defiendo la concentración desmedida de tierras.

Pero una cosa es regular inteligentemente y otra muy distinta es cerrar la puerta por un concepto abstracto de soberanía.

Porque la verdadera pregunta es otra:

¿Qué beneficio obtiene el pueblo de una tierra que no produce nada?

Si una inversión genera empleo, infraestructura, exportaciones, impuestos y desarrollo, ¿por qué el origen del capital debería ser más importante que el resultado?

Muchas veces se afirma que vender tierras es perder soberanía.

Yo creo que la soberanía no consiste solamente en ser dueño de un territorio.

Consiste en tener la capacidad de decidir qué hacer con él para mejorar la vida de quienes lo habitan.

Y aquí aparece una contradicción que me cuesta resolver.

Decimos que el soberano es el pueblo.

Sin embargo, muchas veces quienes terminan administrando esa soberanía son gobiernos que pasan, intereses políticos, corrupción o decisiones que benefician a unos pocos.

Entonces vuelvo a preguntarme:

¿De qué sirve una soberanía que no logra sacar de la pobreza a millones de personas?

Esta reflexión también tiene una raíz profundamente personal.

Mi hermano combatió en la Guerra de Malvinas. Yo había elegido la carrera militar y soñaba con ser piloto de combate. Por mi etapa de formación no pude participar, pero viví esa guerra con la misma angustia, la misma esperanza y el mismo dolor que sintieron miles de familias argentinas.

Nunca voy a dejar de admirar el valor de quienes pelearon ni de reconocer el legítimo reclamo argentino sobre las Islas Malvinas. El sacrificio de nuestros soldados merece un respeto absoluto.

Pero con el paso de los años empecé a hacerme una pregunta que todavía no logro responder.

Si una guerra deja muertos, jóvenes marcados para siempre, familias destruidas, enormes costos económicos y, aun así, el objetivo de ejercer esa soberanía no se alcanza, ¿no deberíamos preguntarnos cuál es la mejor manera de defender los intereses de una Nación?

Tal vez la fortaleza de un país no se mida solamente por aquello que reclama como propio, sino por su capacidad de ofrecer dignidad, progreso y oportunidades a quienes viven en él.

No propongo regalar el país.

Propongo dejar de confundir soberanía con inmovilismo.

La riqueza de una nación no está solamente en lo que conserva.

Está, sobre todo, en su capacidad de transformar sus recursos en oportunidades.

Hay otra realidad que también debemos reconocer con honestidad. Hoy los argentinos no contamos con el capital suficiente para desarrollar todo el potencial de nuestro país. Décadas de crisis económicas, inflación e inseguridad jurídica han destruido buena parte del ahorro y de la capacidad de inversión. Esperar que todo ese desarrollo llegue exclusivamente de capitales nacionales puede ser un deseo legítimo, pero difícilmente sea una posibilidad en el corto o mediano plazo.

Mi propia historia es una prueba de ello. Si yo hubiera conservado esas hectáreas por el simple hecho de seguir siendo su dueño, hoy probablemente tendría más tierra… pero menos futuro. Fue justamente al transformar ese patrimonio inmovilizado en una inversión productiva cuando pude crear valor.

Quizás Argentina enfrente hoy un desafío similar.

La verdadera soberanía no consiste en mantener inmóviles los recursos mientras la pobreza crece. Consiste en tener instituciones fuertes que establezcan reglas claras, protejan los intereses estratégicos del país y permitan que el capital —sea argentino o extranjero— genere producción, empleo y oportunidades para nuestra gente.

Porque un país no se hace grande por la cantidad de tierra que posee, sino por su capacidad de convertir esa tierra en bienestar para quienes la habitan.

Y si hoy no tenemos el capital suficiente para hacerlo solos, quizás la mayor expresión de soberanía no sea cerrar las puertas por miedo, sino abrirlas con inteligencia, con reglas claras y con un único objetivo: que los argentinos vivamos mejor.

 

Esta nota surgió por la reflexión del director de Primicias Rurales, Ing. Agr. Pedro Lobos, publicada en el siguiente link: 
Soberanía en juego: el peligro oculto de ceder el territorio a capitales extranjeros

 

 

Posada y Cabañas Finca El Rincón de Lunlunta

 Cruz Videla 1462

Lunlunta – Mendoza

Parte del emprendimiento turístico de «Pipo» Martínez en Lunlunta
Desde Misiones y el Norte de Corrientes se consolida el primer Grupo PyMES Forestoindustriales  del país con certificación  PEFC de Cadena  de Custodia

Desde Misiones y el Norte de Corrientes se consolida el primer Grupo PyMES Forestoindustriales del país con certificación PEFC de Cadena de Custodia

 

El modelo asociativo impulsado por APICOFOM marca un nuevo paso para la certificación forestal en Argentina. Cinco industrias de Misiones y Corrientes lograron acceder conjuntamente a la certificación PEFC de Cadena de Custodia, demostrando que la colaboración puede abrir nuevas oportunidades comerciales, fortalecer la competitividad y facilitar el acceso a mercados cada vez más exigentes. El caso será presentado el próximo 24 de agosto en Posadas.

 

 

 

 

Buenos Aires, viernes 7 de agosto (PR/26) .- En un contexto donde los mercados internacionales demandan cada vez mayor trazabilidad y garantías sobre el origen sostenible de los productos forestales, la certificación dejó de ser una herramienta reservada para las grandes empresas. En Argentina, un modelo basado en la asociatividad comienza a demostrar que también puede convertirse en una oportunidad concreta para las pequeñas y medianas empresas.

Ese proceso tendrá un nuevo hito el próximo 24 de agosto, cuando PEFC Argentina y la Asociación de Productores, Industriales y Comerciantes Forestales de Misiones y Nordeste de Corrientes (APICOFOM) presenten en Posadas el caso de éxito del primer grupo de PyMES forestoindustriales del país certificado bajo el esquema PEFC de Cadena de Custodia, un modelo que permite compartir procesos, optimizar recursos y facilitar el acceso a estándares internacionales de sostenibilidad y trazabilidad.

La iniciativa representa una nueva etapa para el desarrollo de la certificación forestal en Argentina. Mientras el sistema PEFC ya cuenta con cinco grupos certificados de Gestión Forestal Sostenible integrados por productores forestales, este esquema también incorporó a un grupo de industrias de base forestal, fortaleciendo la integración de toda la cadena de valor, desde el bosque hasta el producto final.

El grupo está integrado por cinco empresas de Misiones y Corrientes dedicadas a diferentes actividades de la forestoindustria, que abarcan desde la producción de madera para la construcción, tableros y molduras hasta viviendas industrializadas, pellets y muebles.

La diversidad de sus integrantes demuestra que la certificación grupal es una herramienta adaptable a distintos modelos productivos y escalas empresariales.

«La certificación en grupo permite que las PyMES accedan a herramientas que, de manera individual, muchas veces resultan más complejas o costosas. Compartir experiencias, conocimientos y recursos fortalece la competitividad de las empresas y genera nuevas oportunidades comerciales en un mercado donde la sostenibilidad y la trazabilidad tienen cada vez mayor peso», destacó Florencia Chavat, directora ejecutiva de PEFC Argentina.

Por su parte, Cristina Ryndycz, gerente de APICOFOM, presentará durante la jornada la experiencia del grupo APICOFOM Sustentable, compartiendo el recorrido realizado por las empresas participantes, los desafíos enfrentados durante el proceso de certificación y los beneficios alcanzados a partir del trabajo conjunto.

Más allá del caso puntual, el encuentro buscará mostrar cómo los modelos grupales de certificación se consolidan como una herramienta estratégica para democratizar el acceso a la certificación forestal, generar economías de escala y acompañar el crecimiento de productores e industrias que buscan responder a las nuevas exigencias de los mercados nacionales e internacionales.

La jornada reunirá a productores, industriales, técnicos y profesionales del sector forestoindustrial para analizar la evolución de la certificación PEFC en Argentina, conocer experiencias concretas y profundizar en los requisitos y ventajas de los esquemas grupales tanto para Gestión Forestal Sostenible como para Cadena de Custodia.

Datos del evento

Jornada: Certificación PEFC y Modelos Grupales
Fecha: lunes 24 de agosto de 2026
Horario: 14:00 a 17:00 hs.
Lugar: Sede APICOFOM – Av. López Torres 5538, Posadas, Misiones.
Actividad gratuita con inscripción previa.
Inscripciones: https://forms.gle/v7WvHYoMp34RooqJA

 

Acerca de PEFC y PEFC ARGENTINA
PEFC es el Programa para la Homologación de Sistemas de Certificación Forestal; una organización internacional, no gubernamental y sin fines de lucro, dedicada a promover la Gestión Forestal Sostenible (GFS) a través de la certificación de tercera parte independiente. A nivel mundial, más de 296 millones de hectáreas de bosques están certificadas bajo estándares PEFC, incluyendo proyectos forestales en América Latina, Europa, Asia y Oceanía.
PEFC cuenta con más de 80 miembros en todo el mundo, entre los que se incluyen ONG, sindicatos, empresas, asociaciones empresariales, asociaciones de propietarios forestales y otros agentes interesados. Más de 50 países son miembros de la alianza PEFC, representados por organizaciones nacionales independientes que desarrollan, implementan y administran el sistema PEFC en cada país. PEFC cuenta, además, con 30 miembros internacionales que incluyen empresas, organizaciones y asociaciones comprometidas con la gestión forestal sostenible.
PEFC es hoy el sistema de certificación forestal más grande del mundo, elegido tanto por pequeños productores forestales, así como también por las grandes empresas forestales que poseen recursos forestales e industria asociados. Hasta la fecha, más de 19.800 industrias han obtenido la certificación PEFC de Cadena de Custodia, que ofrece decenas de miles de productos certificados por PEFC en todo el mundo.
El Sistema Argentino de Certificación Forestal (CERFOAR) ha sido completado y adoptado por la Asociación CERFOAR en agosto de 2013 y enviado al Consejo PEFC para su evaluación y convalidación internacional. Luego de una intensiva evaluación realizada por expertos internacionales, que incluyó una extensiva consulta a las partes interesadas locales y globales, el CERFOAR fue homologado con el Esquema PEFC el 29 de julio de 2014 y esta decisión fue ratificada en forma unánime por la Asamblea General del Consejo PEFC, revalidando su convalidación internacional en mayo del 2022
Primicias Rurales
Fuente: PEFC y PEFC ARGENTINA
Argentina conmemora el Día del Ingeniero Agrónomo, del Ingeniero Zootecnista, del Médico Veterinario y de la Enseñanza Agropecuaria

Argentina conmemora el Día del Ingeniero Agrónomo, del Ingeniero Zootecnista, del Médico Veterinario y de la Enseñanza Agropecuaria

6 de agosto: la Facultad de Ciencias Agrarias celebra el legado de Santa Catalina, cuna de la enseñanza agropecuaria argentina

 

 

Buenos Aires, jueves 6 agosto (PR/26) — Cada 6 de agosto, Argentina conmemora el Día del Ingeniero Agrónomo, del Ingeniero Zootecnista, del Médico Veterinario y de la Enseñanza Agropecuaria, en homenaje al inicio de las clases del Instituto Agronómico-Veterinario de Santa Catalina, ocurrido en 1883.

Aquel acontecimiento marcó el nacimiento de la formación superior en ciencias agrarias y veterinarias en el país y convirtió a Santa Catalina, en Llavallol una localidad del conurbano bonaerense, en un lugar emblemático para la educación agropecuaria de América Latina.

 

La historia de este predio se remonta a las primeras décadas del siglo XIX, cuando se instaló aquí la primera y única colonia de granjeros escoces.
Posteriormente, el Gobierno de la provincia de Buenos Aires adquirió las tierras con el objetivo de crear un establecimiento destinado a la enseñanza agronómica y veterinaria, una iniciativa promovida por referentes como Eduardo Olivera y acompañada años más tarde por José Hernández, quien impulsó la creación de una escuela superior orientada a la formación científica para el desarrollo del sector agropecuario.
El 6 de agosto de 1883 comenzaron oficialmente las clases del Instituto Agronómico-Veterinario, institución pionera que otorgó los primeros títulos de ingeniero agrónomo y médico veterinario del país.
Con el paso de las décadas, Santa Catalina se consolidó como un centro de referencia para la docencia, la investigación y la innovación.
Allí se desarrollaron experiencias trascendentales para la producción agropecuaria nacional, como la creación del Instituto Fitotécnico en 1928, desde donde se impulsaron investigaciones que contribuyeron al mejoramiento genético de cereales y al avance de las ciencias agropecuarias.
En 1972, con la creación de la Universidad Nacional de Lomas de Zamora, la Facultad de Ciencias Agrarias heredó ese valioso legado y lo proyectó hacia el futuro, consolidándose como una institución comprometida con la formación de profesionales, la generación de conocimiento y el vínculo permanente con el territorio y el sector productivo.
Hoy, a más de 140 años de aquel hito fundacional, la Facultad continúa fortaleciendo su misión a través de la enseñanza, la investigación, la extensión universitaria y la incorporación de nuevas tecnologías, formando profesionales preparados para responder a los desafíos de un agro cada vez más dinámico, innovador y sostenible.
En esta fecha tan significativa, la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional de Lomas de Zamora (UNLZ)  saluda a ingenieros agrónomos, ingenieros zootecnistas, médicos veterinarios, docentes, investigadores, estudiantes y a toda la comunidad educativa agropecuaria, reafirmando el compromiso de seguir construyendo conocimiento, promoviendo la innovación y formando profesionales que contribuyan al desarrollo de la producción agropecuaria y al bienestar de la sociedad.

Porque el futuro del agro también se construye desde las aulas, los laboratorios y el trabajo conjunto entre la universidad y la comunidad.

 

 

Por Lic. Sandra Capocchi
Primicias Rurales
«Somos lo que hacemos con lo que tenemos»: el mensaje que unió historias diversas en las Charlas Aaprender

«Somos lo que hacemos con lo que tenemos»: el mensaje que unió historias diversas en las Charlas Aaprender

En las Charlas Aaprender del Congreso Aapresid 2026, referentes de distintos ámbitos reflexionaron sobre liderazgo, innovación y legado bajo la premisa de que las decisiones moldean las trayectorias personales y profesionales.

 

 

 

 

Rosario, jueves 6 agosto (PR/26)  — ¿Qué nos define? ¿Aquello con lo que nacemos o las decisiones que tomamos a lo largo de la vida? Esa fue la pregunta que atravesó las Charlas Aaprender en el Congreso Aapresid 2026, con la fuerza de Expoagro, donde Diego Golombek (en la foto) y otros referentes compartieron historias personales para reflexionar sobre liderazgo, innovación, conocimiento y legado.

Con la moderación del científico y divulgador Diego Golombek, durante la segunda jornada del Congreso Aapresid 2026 con la fuerza de Expoagro se llevó a cabo una nueva edición de las Charlas Aaprender. El encuentro reunió a la economista Rosario Campos, al director de Bodega Zuccardi, Sebastián Zuccardi, al especialista en inteligencia artificial Fredi Vivas y al productor y asesor ganadero Carlos Ojea Rullán.

 Cada uno, desde su experiencia, mostró cómo las decisiones terminan moldeando proyectos, empresas y trayectorias.

«Somos lo que traemos de fábrica, pero también somos lo que hacemos con eso. Somos dos cosas: lo que traemos, que tiene techo, y lo que hacemos, que no tiene techo«, planteó Golombek al abrir el encuentro, una idea que funcionó como hilo conductor de las distintas exposiciones.

 

 

 

Si hubo una historia que ilustró esa idea fue la de Sebastián Zuccardi, tercera generación de una familia dedicada a la vitivinicultura. 

Durante su exposición, el ingeniero agrónomo repasó la evolución de una empresa que fue transformándose con cada generación, desde la decisión inicial de elaborar vino, la apuesta por acercar los viñedos a la Cordillera de los Andes, la incorporación de nuevas unidades de negocio y la construcción de una identidad basada en el origen y la calidad.

 

Para Zuccardi, cada cambio fue posible porque hubo valores capaces de sostener las decisiones. «En mi familia nunca ´dio lo mismo´ las decisiones que tomamos. La rentabilidad no es el fin, lo que buscamos es hacer las cosas cada vez mejor», afirmó.

 

 

Si la historia de Zuccardi mostró cómo una empresa familiar puede reinventarse sin perder su esencia, la de Carlos Ojea Rullán reflejó el valor de reconstruir un legado. El productor y asesor ganadero recordó que el campo que había pertenecido a su familia se perdió en los años ochenta, pero que décadas más tarde logró recuperarlo para desarrollar un proyecto propio dedicado a la genética bovina, hoy con presencia en Argentina y distintos países.

 

 

 

«Lo más importante es generar confianza y cumplir con la palabra. Esa sigue siendo la mejor promoción que puede tener una empresa», aseguró, al explicar la base sobre la que construyó su emprendimiento.

 

 

Desde otra perspectiva, Rosario Campos llevó la discusión hacia la forma en que el agro es percibido por la sociedad. La economista, hija de un productor agropecuario y autora del libro “Más campo, menos mitos” planteó que buena parte de los desafíos del sector pasan por comunicar con evidencia y dejar atrás ideas instaladas que no reflejan la realidad productiva.

 

«Tenemos que usar el valor de la palabra para explicar qué significa el campo. Hay que reemplazar los mitos por evidencia y datos«, señaló. Entre esos conceptos a “derribar”, mencionó la idea de que el campo no genera empleo o valor agregado, que la ganadería es la principal responsable del cambio climático o que la actividad siempre obtiene rentas extraordinarias.

 

La inteligencia artificial también tuvo su espacio en el encuentro en la voz del ingeniero en sistemas Fredi Vivas, quien propuso dejar de verla únicamente como una herramienta tecnológica para pensarla como un proceso que requiere estrategia, organización y objetivos claros.

 

En ese sentido, sostuvo que el verdadero desafío ya no pasa por adoptar la IA, sino por aprender a integrarla de manera inteligente en los procesos de trabajo.

 

A través de historias muy diferentes, el ciclo de Charlas Aaprender reforzó la idea que planteó Golombek al comienzo del encuentro: el punto de partida puede ser distinto para cada persona, pero son las decisiones, los valores y la capacidad de transformar ese legado los que terminan definiendo el camino.

 

Primicias Rurales
Fuente: Congreso Aapresid 2026
Más de 20 años antes de ser consagrado pontífice, el futuro León XIV visitó Argentina y celebró misa con Bergoglio

Más de 20 años antes de ser consagrado pontífice, el futuro León XIV visitó Argentina y celebró misa con Bergoglio

Fueron dos estadías, una en 2004 y luego otra en 2013.

Buenos Aires, jueves 6 agosto (PR/26) — Antes de confirmarse la noticia de la visita apostólica que lo llevará a la Argentina, Robert Francis Prevost, el futuro papa León XIV, estuvo en al menos dos oportunidades en el país mientras se desempeñaba como superior general de la Orden de San Agustín, cargo que ocupó entre 2001 y 2013.

Su primer viaje tuvo lugar en agosto de 2004. Prevost permaneció alrededor de dos semanas en el marco de una visita institucional a las comunidades agustinas del país. 

La agenda comenzó en la ciudad de Buenos Aires, donde participó del Congreso Agustiniano de Teología e inauguró la Biblioteca Agustiniana, situada sobre la avenida Nazca, en el barrio porteño de Villa Pueyrredón.

La apertura estuvo a cargo del entonces arzobispo de Paraná, Estanislao Karlic, mientras que Prevost cerró una de las jornadas con una exposición titulada “Los agustinos y el estudio de la patrología”.

La actividad concluyó con una misa celebrada en la parroquia San Agustín, en el barrio porteño de Recoleta, presidida por el entonces arzobispo de Buenos Aires, Jorge Mario Bergoglio, futuro papa Francisco.

 

 

 

Durante ese viaje y como parte de las visitas que realizaba a las comunidades de la Orden de San Agustín, Prevost recorrió las provincias de Salta, Tucumán, Catamarca y Mendoza, donde mantuvo encuentros con sacerdotes, religiosos y fieles, y celebró misas.

En 2013, Prevost, como superior general de la congregación, regresó a la Argentina para participar de la ordenación de monseñor Alberto Bochatey como obispo auxiliar de La Plata.

Bochatey compartía una estrecha relación con Prevost dentro de la Orden de San Agustín desde sus años de formación en Roma.

 

 

El último encuentro entre el Papa Francisco y el entonces cardenal Robert Prevost

 

En su regreso al país, ya como jefe de la Iglesia Católica, León XIV permanecerá en Argentina entre el 8 y el 11 de noviembre, en el marco de una gira sudamericana que también comprenderá Uruguay y Perú.

 

 

 

 

Primicias Rurales
Fuente: Agencia NA

 

 

 

 

Fuente: Agencia NA   
Primicias Rurales