Con más de un millón de hectáreas ya sumadas a proyectos de carbono en el país y una demanda creciente de profesionales especializados, el CPIA lanza un curso para formar a quienes quieran diseñar e implementar estos proyectos en el sector agropecuario.

 

 

Buenos Aires, miércoles 23 de septiembre (PR/26)– El mercado de carbono se está convirtiendo en un verdadero aliado para el campo argentino. Permite agregar valor, mostrar el compromiso con la sostenibilidad y generar nuevas fuentes de ingreso para la actividad agropecuaria.

Se trata de un sistema de comercio basado en la compra y venta de créditos de carbono, pensado para que las empresas, organizaciones o gobiernos compensen sus emisiones de gases de efecto invernadero (GEI). Para el ingeniero agrónomo Sebastián Vangeli, el potencial es enorme tanto en la Argentina como en toda Latinoamérica.

«Aún hay que desarrollar el mercado y para eso necesitamos profesionales especializados en la temática», advierte Vangeli. Junto a la licenciada Azul Popper, dictará el curso «Mercado de carbono 2026: diseño e implementación de proyectos en el sector agropecuario», organizado por el Consejo Profesional de Ingeniería Agronómica (CPIA).

 

Cómo funciona y qué gana el productor

 

El objetivo central del mercado de carbono es incentivar proyectos con impacto climático favorable: iniciativas que logren reducir las emisiones de gases de efecto invernadero o remover carbono de la atmósfera. Así lo explica el propio agrónomo.

A través de la validación y certificación de esa captura, el productor obtiene créditos que luego puede vender a quienes buscan compensar sus propias emisiones. De esa venta surge un ingreso económico adicional para el campo.

Sin embargo, los créditos de carbono no funcionan como un commodity de precio único. Su valor depende de las características particulares de cada proyecto.

Según Vangeli, hoy un crédito generado por un proyecto ganadero puede ubicarse entre 15 y 25 dólares, mientras que uno vinculado a la conservación de bosques oscila entre 5 y 10 dólares por tonelada de dióxido de carbono evitada o capturada. Desde 2020, cuando la iniciativa empezó a tomar fuerza, los precios muestran una tendencia ascendente, con proyecciones de que seguirán subiendo.

Pero el rédito económico no es lo único que importa. Para Vangeli, el verdadero incentivo del financiamiento climático está en generar un cambio respecto de las prácticas habituales: mejorar el manejo agrícola o ganadero para capturar más carbono en el suelo, incorporar forestaciones en sistemas silvopastoriles, reforestar montes o evitar la deforestación.

«Los ingresos provenientes de los créditos pueden contribuir a financiar inversiones productivas, como alambrados, aguadas u otras mejoras de infraestructura necesarias para avanzar hacia un manejo más eficiente», comparte el especialista.

La demanda de profesionales también crece

 

El desarrollo del mercado plantea al mismo tiempo un desafío ineludible: contar con profesionales capacitados capaces de comprender cómo funcionan los proyectos, evaluar su viabilidad y acompañar cada una de sus etapas.

Tras una primera edición del curso en 2025, los organizadores detectaron una demanda sostenida de formación. La nueva propuesta académica arrancará el 22 de septiembre y abordará los mercados regulados y voluntarios, las metodologías, los estándares, la certificación, la medición y la verificación.

También incluirá casos vinculados con agricultura, bosques, forestaciones, biochar y proyectos de uso de la tierra, además de la certificación adicional de co-beneficios que agrega valor al crédito de carbono.

«Los asistentes podrán conocer cómo funciona hoy el mercado, cómo se lleva a cabo un proyecto, qué es un crédito de carbono, cómo se mide y cómo se certifica», indica Vangeli, quien coordinará el curso junto a Popper y un equipo de tres profesores más.

El curso está dirigido a profesionales, técnicos y estudiantes de disciplinas vinculadas con las ciencias agropecuarias, ambientales, forestales y la gestión de recursos naturales, aunque también está abierto al público en general. Se desarrolla de manera virtual y sincrónica, en cinco encuentros de dos horas cada uno.

Su costo total es de $170.000, con un 50% de descuento para los matriculados del CPIA. Quienes quieran más información o inscribirse pueden hacerlo en https://acortar.link/wrhwbE

Un mercado con potencial para Argentina y Latinoamérica

De acuerdo con Vangeli, en la Argentina ya existen más de 40 proyectos de carbono en implementación, muchos de ellos vinculados con los sectores agropecuario y forestal. En conjunto, representan más de un millón de hectáreas, aunque el especialista advierte que todavía se está lejos de aprovechar todo el potencial disponible.

La disponibilidad de recursos naturales y la posibilidad de desarrollar iniciativas ligadas a la agricultura, la ganadería, los bosques y las forestaciones posicionan a la región frente a un mercado que, según el especialista, seguirá expandiéndose en los próximos años.

Al mismo tiempo, Vangeli enfatiza que el crecimiento del mercado requiere reglas claras y mecanismos que garanticen que los créditos representen efectivamente una reducción o captura de carbono. «Todos los proyectos de mercado de carbono deberían atravesar auditorías y certificaciones de terceras partes. Sin esa validación independiente, los créditos no pueden comercializarse», remarca. El proceso implica registrar las prácticas realizadas, compartir información y medir el carbono involucrado en el proyecto.

«Hay una oportunidad muy grande para los países de Latinoamérica de insertarse en este mercado, que les va a permitir a la vez mejorar la sustentabilidad de la producción y del manejo agropecuario y forestal, recibiendo ingresos adicionales que diversifiquen la producción», concluye Vangeli.

 

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Fuente:www.expoagro.com.ar