La tensión entre EE.UU., Israel e Irán comienza a trasladarse a los mercados agrícolas. La suba de la energía, los fertilizantes y los costos logísticos suma presión sobre maíz, soja y trigo, mientras los fundamentos propios de los granos quedan en segundo plano. El análisis de Dante Romano, profesor e investigador del Centro de Agronegocios y Alimentos de la Universidad Austral.
Rosario, Santa Fe, martes 10 marzo (PR/26) – La escalada del conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán empieza a impactar con mayor fuerza en los mercados de commodities. Inicialmente, los movimientos se concentraron en la energía y los fertilizantes, pero a medida que la tensión siguió aumentando durante los últimos días, los granos también comenzaron a reaccionar.
El bloqueo del estrecho de Ormuz impulsó el precio del petróleo Brent hasta valores cercanos ayer 9 de marzo de 2026, rozando los 120 dólares por barril, impulsado por la escalada del conflicto en Oriente Medio y el temor a problemas de suministro.
El barril Brent ha alcanzado picos cercanos a los 119-120 dólares, reflejando una gran volatilidad y pánico en los mercados en un contexto que también encarece los fletes marítimos y complica la logística global del comercio de commodities.
A la par, los fertilizantes nitrogenados registraron fuertes subas por recortes de producción en Medio Oriente y Qatar: la urea aumentó alrededor de USD 80 por tonelada (13%), alcanzando hasta USD 683 por tonelada en el Golfo de Estados Unidos.
“En los últimos enfrentamientos geopolíticos el impacto en los mercados fue acotado y de corta duración, concentrado en los productos directamente involucrados. La diferencia ahora es que el conflicto sigue escalando día a día y eso termina trasladándose también a los granos”, explicó Dante Romano, profesor e investigador del Centro de Agronegocios y Alimentos de la Universidad Austral.
Este contexto también impacta en el sistema financiero global. Las bolsas asiáticas registraron caídas ante el temor a un nuevo impulso inflacionario, mientras que el índice de precios de los alimentos de la FAO subió 0,9% en febrero, hasta los 125,3 puntos. Desde la cámara CIARA-CEC advirtieron además que una guerra prolongada en Medio Oriente podría afectar las exportaciones agroindustriales argentinas hacia esa región.
En este escenario de volatilidad, el trigo aparece como uno de los granos con mejores perspectivas relativas para Argentina. El país continúa realizando un fuerte esfuerzo por colocar su producción en el mercado internacional, lo que está generando dificultades para que otros exportadores -especialmente Europa- puedan ubicar sus excedentes.
“Argentina está siendo muy agresiva en la colocación de trigo en el mundo, lo que complica a competidores como Europa para vender sus excedentes”, señala Romano.
Al mismo tiempo, las perspectivas productivas en el hemisferio norte presentan algunas señales de alerta, aunque todavía es temprano para dimensionar su impacto. Los cultivos aún se encuentran en etapa invernal y recién cuando se retiren las nevadas se podrá evaluar con mayor precisión su condición.
“Todavía es difícil plantear un mercado estructuralmente alcista en trigo, porque los stocks iniciales son altos y hasta que los cultivos retomen su crecimiento no se puede dimensionar el impacto climático”, indica Romano.
A esto se suma que el encarecimiento de los fertilizantes también presiona sobre los costos de producción del cereal. De todos modos, en el mercado local el elevado volumen de trigo remanente todavía limita el potencial de suba de los precios.
El maíz aparece como uno de los granos más sensibles a la escalada del conflicto por su fuerte dependencia de los fertilizantes nitrogenados y su vínculo con el mercado energético.
“El impacto en maíz es triple: sube el costo de fertilizantes, porque requiere más urea; además el maíz sigue al petróleo por su uso en etanol; y, al tratarse de un alimento básico, los países tienden a asegurar abastecimiento ante posibles disrupciones logísticas”, explica Romano.
Gran parte del comercio internacional de urea pasa por el estrecho de Ormuz o se produce a partir de gas de esa región, lo que amplifica el impacto del conflicto sobre este cultivo.
En Estados Unidos, las exportaciones de maíz volvieron a acelerarse cada vez que los precios registran bajas, lo que evidencia una demanda global firme pese a los elevados niveles de stocks. Sin embargo, la suba del precio de la urea llega en un momento delicado para los farmers, que están a punto de iniciar la siembra de la nueva campaña.
“El salto del precio de la urea no podía llegar en peor momento para los productores estadounidenses, porque ya tenían márgenes negativos. Esto podría generar una caída adicional de área de entre 1 y 1,5 millones de hectáreas, lo que sería alcista para los precios en el mediano plazo”, sostiene Romano.
En Brasil, el avance de la safrinha presenta algunos retrasos, particularmente en el estado de Goiás, aunque Mato Grosso -que concentra cerca de la mitad del área- mantiene un ritmo relativamente normal. En Argentina, en cambio, el ingreso de maíz temprano al mercado comienza a presionar los precios disponibles a la baja, mientras se espera que la cosecha se generalice en las próximas semanas.
En soja, los fundamentos del mercado siguen mostrando debilidad, principalmente por el bajo ritmo de exportaciones de Estados Unidos y la ausencia de China en ese mercado.
“No hay razones claras para suponer que China vaya a concretar el compromiso de comprar 8 millones de toneladas adicionales de soja estadounidense, y en el contexto actual eso parece todavía menos probable”, explica Romano.
La relación política entre China e Irán y la dependencia energética del país asiático respecto de ese proveedor también podrían reforzar su inclinación a abastecerse en Brasil.
“Si miramos los precios, China debería acelerar las compras sobre Brasil, que sigue teniendo una producción elevada a pesar de algunas pérdidas marginales por exceso de lluvias”, agrega.
En Argentina, la mejora en la condición de los cultivos introduce un factor bajista para el mercado. Sin embargo, el bajo volumen de ventas de los productores abre dos posibles escenarios: una presión de precios durante la cosecha por necesidades de venta o, por el contrario, subas puntuales si los compradores encuentran dificultades para originar mercadería.
“Es posible que inicialmente veamos un mercado bajista por la entrada de cosecha, pero si las ventas del productor no se aceleran esa presión podría durar poco”, analiza Romano.
De todos modos, el especialista remarca que, por ahora, los fundamentos propios de cada cultivo quedaron relegados frente al escenario geopolítico. “Si en algún momento la tensión se detiene, los mercados deberían volver a ordenarse en función de esos factores”, concluye.
La escalada de conflictos internacionales vuelve a sacudir a los mercados de commodities: el petróleo se dispara, la urea sube con fuerza y en Argentina los productores enfrentan un nuevo desafío entre costos en alza, dólar estable y la planificación de la próxima campaña fina.
Por Sergio Juve | Consultor Granario – Docente de AgroEducación
Buenos Aires, lunes 9 marzo (PR/26) — Si creemos que con todo lo que paso en el mundo ya estamos en diciembre…, quiero avisarte que no. . Una operación secreta en Venezuela, Maduro con Buzo Nike, Guerra arancelaria entre Trump y Xi Jinping que parece no tener fin y a todo esto, se le suma una nueva guerra entre “Mr president” aliado con Israel contra Irán. Por otro lado, España da su postura en contra a Usa y así están las cosas.
Del punto de vista de mercados este conflicto no hace otra cosa que ejercer presión sobre los commodities, en especial sobre el petróleo que con el barril de crudo (Brent) superando los 100 dólares por barril, un nivel que no se registraba desde 2022, en una suba que comenzó a dispararse a partir del ataque de los Estados Unidos e Israel contra Irán, y que podría seguir escalando de acuerdo a la evolución de ese conflicto bélico.
El índice Brent que se utiliza en Europa y es referencia internacional, llegó hoy a 108,15 dólares por barril, mientras que el West Texas Intermediate de Estados Unidos estuvo 107,97 dólares por barril, en ambos casos unas cotizaciones muy superiores a las cifras previas al conflicto que se situaban en 82 y 77 dólares, respectivamente.
En el caso del Brent, referencia internacional del mercado, se ubicó en u$s108,15 en la Bolsa de Chicago, lo que significa una suba de 9,2% respecto del cierre del viernes, cuando había terminado en u$s92,69.
El West Texas Intermediate, el crudo ligero producido en Estados Unidos, cotizaba alrededor de u$s107,97 por barril, un 18,78% por encima del cierre previo, que había sido de u$s90,90.
Los mercados se ponen nerviosos y la campaña de de Trump con bases en el combustible barato parece tambalear, pero a la larga todo esto es un juego de ajedrez extremadamente caro para el mundo.
Si vamos a los precios históricos indican una suba que no la veíamos desde el año 2023, recordemos que el 2022 con el conflicto con Ucrania supero ampliamente los valores históricos llegando hasta los 140 dólares por barril. Por otro lado la cotización del petróleo WTI también está en una evolución de precios por el conflicto si bien cotiza por debajo del Brent, este último se ve muy afectado por el costo y cambio de los fletes marítimos en la zona del conflicto, te dejo un gráfico para que los compares.
¿Y ahora en el mercado local que ocurre con los precios?, si bien tuvimos alzas en la cotización del gasoil también sufrimos un descalce afectado por la baja en la cotización del dólar.
Históricamente el precio del gasoil era 1 dólar un litro de combustible, por lo tanto el gran problema que venimos teniendo no solo en el combustible sino en algunos otros insumos es la generación de Pesos con respecto a la liquidación de granos, te dejo otro grafico para que veas lo que ocurrió desde el 2024 a la fecha, esto se ve agravado por la estabilidad en la cotización de la moneda extranjera, si bien es un buen indicador económico, es un mercado donde todo tiene que estabilizarse ves estas variaciones no tradicionales.
Ahora vamos al mercado de Urea, no solo el petróleo se ve afectado, recordemos que Irán es el cuarto productor mas grande de Urea a nivel mundial y además posee una de las reservas mas importantes de gas natural, que es la materia prima fundamental para la producción de Urea.
Otro punto fue el cierre definitivo del estrecho de Ormuz, por el estrecho transita aproximadamente el 40% de la producción de urea a nivel mundial. SI bien los precios que venimos viendo terminado el conflicto o con cuando haya una visión de solución deberán volver a los valores normales.
¿Qué ocurre en el mercado local?, veníamos con un descalce del precio internacional, estando por debajo de la comparativo del promedio histórico y sumando al conflicto la suba tomo una curva de ascenso frenética dejando la cotización a finales de la semana pasada en cercano en promedio a los 710 dólares por tonelada.
Como ya sabemos los insumos son más lentos para corregir precios que los granos, será cuestión de aguardar a que el mercado se acomode, básicamente nadie tomo oferta en estos valores.
Se acerca la planificación de la fina, a tomar cuenta de los insumos y los valores futuros de los granos, esta cuenta la vamos a tener que realizar muchas veces porque esta campaña el problema no solo puede ser el precio de venta, sino los costos, además de si tomaste crédito como te rinde el negocio para saldar esa deuda.
El gran problema es la cantidad de pesos en los costos básicos y la relación que hay con la generación de dólares.
En cuanto al trigo hay un gran repunte de la cotización futura en la posición diciembre que venía ya con valores de 200 dólares por la tonelada, que parecían ser buenos y una mejora sustancial, tanto por el conflicto como por las condiciones de cultivo que llevo a un cierre de casi 215 dólares, son valores excelentes para tomar más allá del costo que vemos en los fertilizantes que seguramente en el momento de aplicación el mercado habrá tomado otra corrección.
Sera cuestión de jugar nuestro propio juego de ajedrez lanzando ventas, tomando coberturas y realizando compras en el momento oportuno para que en cielo solo veamos estrellas y en campo no sean espinas sino una buena cosecha con excelentes márgenes.
Fuente: Sergio Juve | Consultor Granario – Docente de AgroEducación
La escalada militar en Medio Oriente disparó la volatilidad en los mercados globales, impulsó al dólar y al petróleo, y llevó a los inversores a refugiarse en energía, oro y defensa ante el riesgo de un shock en la logística y el suministro energético.
Por Damián Vlassich, Team Leader de Estrategias de Inversión en IOL
Buenos Aires, viernes 6 marzo (PR/26) — El mercado financiero global ha entrado en una fase de alta volatilidad tras una semana de escalada militar sin precedentes en Medio Oriente. Lo que comenzó como una serie de operaciones conjuntas entre EE. UU. e Israel, incluyendo la muerte del Ayatolá Jamenei, derivó en una respuesta simétrica de Irán que pone en jaque la logística y la energía mundial.
La atención de los analistas de Wall Street está centrada en un solo punto geográfi co: el Estrecho de Ormuz. Por esta vía circula el 20% del crudo mundial y el 8% del gas natural licuado (LNG). Con más de 150 barcos varados y la cancelación de seguros de guerra en el Golfo, la pregunta ya no es si habrá impacto, sino cuánto durará la parálisis de los suministros.
Este escenario de incertidumbre provocó un fuerte rebote del dólar a nivel global (DXY), que trepó hacia la zona de los 99,20 puntos, alcanzando máximos de cinco semanas.
El Shock Energético: Petróleo y Gas en niveles críticos
Los precios del crudo han reaccionado con una racha alcista sostenida. El barril de Brent se comercializa en torno a los USD 83,74, mientras que el Texas (WTI) se ubica en los USD 77,41. La prima de riesgo domina las pizarras ante el temor de cortes prolongados por ataques a la infraestructura.
● Parálisis en Qatar: La suspensión total de producción de QatarEnergy tras ataques con drones ha encendido las alarmas en el mercado del gas, restringiendo severamente el suministro internacional.
● Caos Logístico: Los gigantes del transporte marítimo (Maersk, MSC, Hapag-Lloyd) han desviado sus fl otas hacia la ruta del Cabo de Buena Esperanza, rodeando África. Esto dispara las tarifas de flete a máximos de seis años y anticipa una nueva presión infl acionaria global por los retrasos en la cadena de suministros.
Sectores y CEDEARs bajo monitoreo
Ante este escenario, el mercado ha comenzado a rotar posiciones hacia activos que actúan como cobertura o que se encuentran geográfi camente alejados del confl icto: Energía (XLE, XOM, CVX): Las petroleras estadounidenses emergen como el refugio natural. ExxonMobil y Chevron capturan la suba del crudo con producción propia en Norteamérica, lejos del fuego cruzado. Petroleras LATAM (VIST, PBR): Vista Energy se destaca como un activo estratégico. Al operar en Vaca Muerta, permite capturar los precios internacionales del petróleo sin exposición al riesgo operativo o logístico del Golfo Pérsico.
Por su parte, el gigante brasileño es otro de los grandes benefi ciarios tácticos. Con su masiva producción offshore en el Presal y una estructura de costos competitiva, Brasil se consolida como un proveedor alternativo de peso para el mercado global.
Para el inversor, Petrobras ofrece una combinación de exposición directa al rally del petróleo y una política de dividendos robusta, protegida por la distancia física de los focos de combate en Medio Oriente.
Defensa y Tecnología (LMT): Lockheed Martin ha registrado subas de hasta el 5,5%, refl ejando la expectativa de un aumento masivo en el gasto militar tras las advertencias del presidente Donald Trump sobre un suministro de armas «virtualmente ilimitado».
Industria Petroquímica (DOW): Dow Inc. surge como un benefi ciario táctico. Al utilizar etano de EE. UU. (gas natural) en lugar de petróleo, sus márgenes se expanden mientras sus competidores europeos y asiáticos enfrentan costos de nafta impagables.
El Oro (GLD): El metal precioso ha saltado hasta los USD 5.397 la onza, reafi rmando su rol como el «seguro» por excelencia cuando la incertidumbre geopolítica alcanza niveles críticos.
Los sectores más afectados: Turismo y Transporte
En la otra cara de la moneda, las empresas vinculadas a la movilidad global sufren el impacto del combustible caro y el cierre de rutas aéreas.
Aerolíneas como American Airlines (AAL) y plataformas de reserva como Booking (BKNG) han registrado caídas de entre el 2% y el 4%, refl ejando el temor a una retracción en el consumo de viajes internacionales.
Consideraciones para el inversor
La historia demuestra que, ante shocks geopolíticos, la sobrerreacción suele ser moneda corriente. Si bien el S&P 500 y el Nasdaq han mostrado caídas iniciales de entre el 1,2% y el 1,5%, estadísticamente el mercado tiende a recuperar los niveles pre-confl icto en un promedio de 47 días una vez que el panorama se aclara.
La clave en este momento es la selectividad. El mercado ha dejado de ser un bloque uniforme: hoy la diferencia entre una cartera protegida y una vulnerable reside en la exposición a la cadena logística global y al costo de la energía.
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Fuente: Por Damián Vlassich, Team Leader de Estrategias de Inversión en IOL
El conflicto entre Irán, Estados Unidos e Israel volvió a sacudir a los mercados internacionales. El petróleo se disparó y contagió a los biocombustibles y a los granos, mientras China vuelve al mercado con rumores de compras de soja estadounidense.
En la Argentina, la posibilidad de una baja en derechos de exportación impulsó operaciones y llevó a la soja a la zona de USD 330 por tonelada.
El análisis de Dante Romano, profesor e investigador del Centro de Agronegocios y Alimentos de la Universidad Austral.
Rosario, Santa Fe, miércoles 4 marzo (PR/26) — El estallido del conflicto bélico en Irán, tras un ataque coordinado de Estados Unidos e Israel y la posterior respuesta de Irán, generó un nuevo foco de volatilidad en los mercados internacionales.
La inestabilidad geopolítica impulsó al alza al petróleo y, por contagio a través de los biocombustibles, también a los precios del maíz y la soja. Sin embargo, el mercado que suele reaccionar con mayor intensidad ante este tipo de conflictos es el trigo, por su fuerte vínculo con el consumo humano y el alto nivel de comercio internacional, especialmente con compradores ubicados en la región.
“Los conflictos geopolíticos suelen generar subas iniciales y mucha volatilidad, pero en eventos recientes los valores volvieron rápidamente a los niveles previos”, explica Dante Romano, profesor e investigador del Centro de Agronegocios y Alimentos de la Universidad Austral.
En paralelo, el regreso de China al mercado tras el Año Nuevo Lunar reactivó rumores de compras de soja en Estados Unidos. De confirmarse, el país asiático podría ampliar en unas 8 millones de toneladas su compromiso de importaciones desde ese origen.
“Esto resulta alcista para Chicago, pero al mismo tiempo podría presionar a la baja las primas de exportación en Sudamérica, por lo que el efecto para nuestra región sería neutro a negativo”, señala Romano.
Los fondos especulativos también jugaron un papel relevante: habían comprado cerca de 10 millones de toneladas tras el anuncio inicial, otras 5 millones la semana siguiente y 1 millón adicional según el último reporte. “La posición de los especuladores se publica los viernes con corte al martes anterior, por lo que será un buen termómetro para medir la reacción del mercado”, indica.
En Sudamérica, Brasil apunta a una producción de soja cercana a los 180 millones de toneladas, un factor bajista para los precios. Por ahora, el avance de cosecha ronda el 30% y muestra un atraso de nueve puntos frente al año pasado, acompañado por demoras logísticas que ayudan a moderar la presión sobre el mercado.
Aun así, Romano advierte: “Más tarde o más temprano esa soja brasileña va a entrar al mercado, y si las compras de China no aparecen con fuerza, el impacto bajista podría hacerse sentir”.
Un factor positivo para los precios, especialmente para Argentina, proviene del mercado energético estadounidense. El gobierno de Estados Unidos estaría evaluando exigir a grandes refinerías que compensen el 50% de los incumplimientos permitidos previamente a refinerías más pequeñas.
“Si bien la suba del aceite en Chicago no se traslada totalmente a nuestro país, la capacidad de pago de la industria mejora y eso es una señal positiva para los precios locales”, explica Romano.
En el plano doméstico, el mercado reaccionó con fuerza a rumores sobre una posible baja en los derechos de exportación. Con una alícuota del 24% para la soja, la expectativa generó una ola de compras que llevó las cotizaciones a la zona de USD 330 por tonelada, con alta volatilidad según la intensidad de los rumores.
En cuanto a la producción local, todo indica que Argentina se encamina a una buena cosecha. Las lluvias volvieron a gran parte del área agrícola y se espera que continúen, lo que sostiene el potencial de rendimiento. Solo preocupa el sudeste, donde persiste la falta de precipitaciones. En el NEA, la humedad del suelo cayó rápidamente, aunque los pronósticos de lluvias permitirían sostener el potencial productivo.
Para el maíz, el mercado mundial atraviesa un ciclo de amplia oferta, aunque con compradores activos. “Los precios encontraron un nivel donde despiertan la demanda, y eso está sosteniendo el mercado”, afirma Romano.
De cara al mediano plazo, la safrinha brasileña promete ser voluminosa, aunque actualmente muestra demoras en la siembra. También influirá la menor intención de siembra en Estados Unidos, aunque otros países, como Ucrania, podrían aumentar su producción.
En Argentina, la cosecha de maíz avanza cerca del 4%, aunque con rendimientos por debajo de los registrados a igual fecha del año pasado. El progreso más marcado se observa en Entre Ríos, donde se confirmaban problemas productivos, y en el norte de Santa Fe, donde los rindes mejoraron. Sin embargo, el inicio de la trilla en el núcleo norte preocupa, con rendimientos alrededor de 20% inferiores al ciclo anterior.
“Los productores están vendiendo más maíz que soja, y con el ingreso de la cosecha la presión de oferta empuja los precios con descarga a la baja”, señala Romano. No obstante, las lluvias previstas podrían moderar este efecto.
Respecto de los derechos de exportación, el impacto potencial en maíz sería menor. “Con una alícuota del 8%, una reducción parcial no generaría cambios demasiado significativos”, detalla.
Finalmente, el trigo mostró subas impulsadas por el escenario geopolítico. Existen algunas dudas sobre la cosecha del hemisferio norte, aunque recién en abril se podrá tener un panorama más claro.
“Esta volatilidad abre una ventana para vender trigo disponible. Si el impacto del conflicto en los precios es transitorio, como ocurrió en otros episodios, podría tratarse de una buena oportunidad comercial”, concluye Romano.
La escalada del conflicto entre Irán y Estados Unidos/Israel está generando subidas significativas en el precio del petróleo y costos energéticos globales, lo que repercute directamente en la producción agrícola, principalmente a través de insumos como fertilizantes basados en gasóleo/nitrógeno y costos de logística. Costos directos e indirectos de producción de alimentos en la Unión Europea
Buenos Aires, 4 de marzo (PR/26) .- Impacto en los mercados de fertilizantes: Irán forma parte importante de la exportación de fertilizantes (especialmente urea), y las incertidumbres geopolíticas están empujando precios al alza y riesgos de interrupciones en el suministro, afectando a países importadores.
Costos de producción agrícola en Argentina: Estudios recientes señalan que la producción de granos en Argentina es más costosa en varios insumos clave que en países competidores como Brasil, especialmente en energía y transporte.
Riesgos comerciales: Las exportaciones argentinas de granos y otros productos agroindustriales hacia Medio Oriente —más de 10 millones de toneladas el año pasado— podrían verse afectadas si el conflicto complica rutas marítimas o crea incertidumbre comercial.
Ventajas potenciales para Argentina
1. Mejores precios relativos de commodities:El aumento de precios internacionales de granos podría favorecer ingresos por exportaciones, especialmente si se sostiene la demanda global y/o si otros exportadores se ven limitados por la volatilidad logística o aduanera.
2. Posicionamiento como proveedor alternativo: Ante la incertidumbre comercial con países de Medio Oriente, Argentina puede fortalecer vínculos comerciales con otros compradores netos de granos y aceites vegetales, diversificando destinos y evitando concentraciones de riesgo.
3. Incentivo a producción local de fertilizantes: La dependencia de fertilizantes importados constituye un riesgo; un contexto de precios altos puede justificar y acelerar inversiones para producir fertilizantes en Sudamérica, beneficiando a Argentina como productor agrícola integrado.
Decisiones estratégicas recomendables para Argentina
A continuación, algunas políticas y decisiones concretas que podrían mejorar nuestra posición en este escenario global:
1. Impulsar industria local de fertilizantes y reducir dependencia
El aumento de precios y riesgos de supply chain muestra la necesidad de:
Promover inversión en producción local de urea, amonio y otros fertilizantes (público‑privada o con incentivos fiscales).
Fortalecer la seguridad energética para la producción de fertilizantes, por ejemplo mediante acuerdos de suministro de gas natural y desarrollo de energías alternativas más baratas.
Integrar políticas que faciliten transferencia tecnológica, infraestructura para almacenamiento y logística interna y regional.
Esto reduciría una enorme vulnerabilidad de nuestros productores agrícolas frente a shocks globales.
2. Reforzar acuerdos comerciales con mercados emergentes
La diversificación de destinos comerciales para granos, harinas y aceites puede reducir la dependencia de regiones con riesgo geopolítico (como Medio Oriente).
América Latina, Asia y África (además de China e India) pueden ser focos estratégicos para acuerdos de largo plazo y mecanismos de seguro comercial.
3. Participar en iniciativas de integración productiva regional
Argentina puede capitalizar su posición exportadora y complementar a Brasil en sectores donde tenemos ventajas relativas:
Cadena de valor de producción agrícola integrada con Brasil y otros productores del Mercosur, potenciando economías de escala.
Compartir infraestructura logística, puertos y corredores ferroviarios, reduciendo costos de transporte.
4. Inversiones en productividad agrícola
Los datos indican que producir granos en Argentina es más caro que en varios países de la región por diferencias en insumos clave. Por ende:
Incentivar mejoras tecnológicas en productividad por hectárea.
Facilitar acceso a nuevos tractores, digitalización y agricultura de precisión para acortar brechas con Brasil.
5. Estrategias contra volatilidad internacional
Dadas las perturbaciones de mercados globales:
Promover políticas de cobertura financiera y seguros de precios para productores, disminuyendo exposición al riesgo de variaciones bruscas.
Crear fondos de estabilización de exportaciones para amortiguar impactos en caso de interrupciones repentinas de comercio internacional.
Resumen: ¿Qué puede hacer Argentina?
Objetivo estratégico
Política recomendada
Reducir dependencia de fertilizantes importados
Incentivos para industria local + acuerdos energéticos
Diversificar mercados exportadores
Construir nuevos tratados y vínculos en Asia, África y América Latina
Mejorar competitividad frente a Brasil
Innovación agrícola, logística y reducción de costos
Gestionar riesgo global
Coberturas financieras y mecanismos de estabilización
Conclusión
Aunque el conflicto con Irán genera riesgos—especialmente en precios de energía y suministro de fertilizantes—también presenta una oportunidad estratégica para reposicionar a Argentina a través de políticas industriales, diversificación comercial y mejoras de productividad agrícola. El país puede aprovechar mejor su rol como exportador de granos, reduciendo vulnerabilidades y construyendo una base más sólida y resiliente en colaboración con socios regionales y nuevos mercados globales.
La Comisión Técnica Forestal del CPIA expresa su profundo pesar por los graves daños ocasionados por los incendios rurales que azotan actualmente la Patagonia argentina, particularmente en regiones como la Patagonia Norte, el Parque Nacional Los Alerces y otras áreas afectadas en las provincias de Chubut, Río Negro, Neuquén, La Pampa y Santa Cruz. Manifestamos nuestra solidaridad con todas las comunidades impactadas por esta tragedia ambiental y humana.
Buenos Aires, 4 de marzo (PR/26) Como comisión profesional especializada en temas forestales y agronómicos,
consideramos nuestro deber contribuir al debate público desde una perspectiva técnica,
responsable y orientada al largo plazo. Lamentablemente, desde el punto de vista
comunicacional y operativo, se ha ido normalizando la recurrencia de estos eventos
catastróficos. No se observan cambios sustantivos en las estrategias para enfrentarlos, a
pesar de que los resultados han sido reiteradamente devastadores.
La historia reciente en Argentina es elocuente al respecto. La temporada 2020 fue una de
las más destructivas registradas, con más de 1.150.000 hectáreas afectadas a nivel
nacional, incluyendo vastas extensiones en el Delta del Paraná y Córdoba. A ello se
suman temporadas graves como 2016-2017, con más de 2.000.000 de hectáreas
quemadas en regiones pampeanas y del noreste patagónico, y 2021-2022, con
aproximadamente 1.054.000 hectáreas quemadas en total, destacando los incendios en
Corrientes que arrasaron cerca de 934.000 hectáreas y causaron significativas pérdidas
económicas y ecológicas. Más recientemente, las temporadas 2024-2025 y la actual
2025-2026 han continuado esta tendencia, con cientos de miles de hectáreas consumidas
por el fuego —solo en enero, fueron reportadas por el Servicio Nacional del Manejo del
Fuego (SNMF) más de 140.000 hectáreas que han sido devastadas siendo las de mayor
relevancia las 73.000 en la provincia de la Pampa y 55.000 en la provincia de Chubut—.
Estos hechos no son episodios aislados, sino una tendencia persistente que el país no ha
logrado revertir, agravada por condiciones climáticas extremas como sequías prolongadas
y altas temperaturas.
Asimismo, Argentina registra de manera sistemática cifras superiores a los diez mil
incendios rurales por año, lo que evidencia un cambio estructural en el régimen de
incendios y confirma que el problema ya no puede ser abordado únicamente desde la
lógica de la emergencia reactiva, sino como una política permanente de seguridad pública
y ambiental. Reconocemos y valoramos los esfuerzos actuales en el combate por parte de
quienes honesta y eficazmente están actuando para el control y la protección de vidas,
comunidades y ecosistemas.
Sin embargo, se ha instalado la idea de que un mayor presupuesto para el combate es la
solución principal para enfrentar el problema. La experiencia demuestra que no basta con
aumentar recursos si se mantiene inalterada una estrategia centrada casi exclusivamente
en el combate y la extinción. Sin un giro profundo hacia la prevención del inicio de
incendios, los resultados seguirán siendo los mismos, perpetuando la destrucción de
biodiversidad, la degradación del suelo y la exposición de comunidades vulnerables.
Sostenemos con convicción que el eje central de la política pública debe ser la prevención
activa de la ocurrencia de incendios, entendiendo que una proporción mayoritaria de ellos
tiene origen humano, ya sea por negligencia o de forma intencional, como se ha
confirmado en muchos de los focos actuales en la Patagonia. El fuego es parte natural de
muchos ecosistemas, pero el problema radica en la magnitud actual de los focos de los
incendios, que afecta gravemente las capacidades de resiliencia de los sistemas.
Consejo Profesional de Ingeniería Agronómica (CPIA) · Comisión Técnica Forestal · Febrero 2026
En este sentido, proponemos como prioridad nacional:
1. Patrullaje preventivo incremental, obligatorio y permanente. Debe establecerse un
sistema coordinado y obligatorio de patrullaje territorial durante toda la temporada de alto
riesgo, con participación conjunta de la Gendarmería Nacional, la Policía Federal
Argentina, las policías provinciales y otras fuerzas de seguridad. Este despliegue debe
concentrarse especialmente en zonas de interfaz urbano-rural, parques nacionales y
sectores históricamente vulnerables a la ocurrencia de incendios, como la Patagonia.
2. Uso intensivo de tecnología para disuasión y detección. El país debe normalizar el
empleo sistemático de drones, monitoreo satelital, cámaras térmicas y sistemas
inteligentes de análisis de imágenes, no solo para detectar focos incipientes, sino para
identificar conductas sospechosas. La prevención moderna requiere presencia territorial
visible y capacidad tecnológica permanente, integrando herramientas como las
proporcionadas por el Sistema Nacional de Manejo del Fuego y satélites de monitoreo
ambiental.
3. Ordenamiento territorial responsable. La expansión urbana desregulada en zonas de
alto riesgo ha incrementado dramáticamente la exposición de la población. Reconstruir
una y otra vez en los mismos lugares, sin planificación preventiva, resulta social, humana
y económicamente insostenible. Es urgente implementar planes de ordenamiento que
regulen el uso del suelo en áreas propensas a incendios, promoviendo la restauración
ecológica y la zonificación de riesgos.
4. La educación y la concientización ciudadana deben ser consideradas un eje central de las políticas de prevención de incendios. La capacitación continua, la difusión de buenas
prácticas y la educación ambiental temprana permiten anticipar y mitigar conductas de
riesgo, reduciendo la ocurrencia de incendios de origen humano. Invertir en educación
preventiva no solo disminuye la presión sobre los sistemas de respuesta y combate del
fuego, sino que contribuye a la protección sostenible de los ecosistemas, la infraestructura
productiva y las comunidades.
5. Manejo sostenible de los bosques nativos para la prevención. Si bien el fuego es parte
de los ecosistemas es fundamental enfatizar la importancia del manejo activo y
responsable de los bosques nativos, incluyendo prácticas como la reducción de carga
combustible, la restauración de áreas degradadas, y la planificación con aprovechamiento
en las barreras naturales existentes para mitigar el riesgo de propagación de incendios y
fortalecer la resiliencia de los ecosistemas frente a eventos extremos.
6. Persecución penal eficaz y sanciones ejemplarizadoras. Las fiscalías y los tribunales
deben actuar con mayor celeridad y eficacia en la investigación de incendios rurales. La
identificación y condena de los responsables —negligentes o intencionales— es
indispensable para generar un efecto disuasivo real. Sin sanciones oportunas y
proporcionales al daño causado, la impunidad seguirá alimentando la repetición de estas
tragedias, como se evidencia en casos donde el origen humano ha sido confirmado pero
no perseguido adecuadamente.
Nuestra conclusión es categórica: mientras el país continúe concentrando sus esfuerzos
casi exclusivamente en combatir incendios ya declarados, seguirá lamentando pérdidas
humanas, destrucción de comunidades y degradación ambiental. Los incendios no son
desastres naturales inevitables: en su inmensa mayoría son hechos prevenibles,
agravados por factores antrópicos y climáticos que requieren una respuesta integral.
El CPIA, a través de su Comisión Técnica Forestal reitera su total disposición a colaborar
técnica e institucionalmente en el diseño de una estrategia moderna, integral y eficaz,
centrada en la prevención, la disuasión y la protección de la vida humana.
Fuente: Consejo Profesional de Ingeniería Agronómica (CPIA) · Comisión Técnica Forestal · Febrero 2026