La Fundación Konex entregó el Diploma al Mérito 2026 a Gabriela Dueñas, Marisa Punta Rodulfo, Alicia Stolkiner, Fernando Urribarri y Hugo Vezzetti. Sus investigaciones ampliaron el modo de pensar las infancias, los vínculos y las políticas de salud mental en la Argentina.
Buenos Aires, domingo 26 julio (PR/26)–Hablar de salud mental ya no es un tema reservado a los consultorios y a los papers académicos. Hoy la ansiedad, las infancias, los consumos problemáticos y el bienestar emocional forman parte de la charla de todos los días, en las familias, las escuelas y los hospitales.
Esa transformación no fue casualidad. Detrás hay décadas de investigación, práctica clínica y compromiso con la realidad social de psicólogos que se animaron a correr los límites tradicionales de su disciplina.
Por ese recorrido, la Fundación Konex distinguió este año con el Diploma al Mérito a cinco referentes: Gabriela Dueñas, Marisa Punta Rodulfo, Alicia Stolkiner, Fernando Urribarri y Hugo Vezzetti.
Cinco caminos distintos, un mismo horizonte
Los cinco vienen de tradiciones y campos bien diferentes entre sí. Sin embargo, comparten algo esencial: todos ayudaron a ensanchar el alcance de la psicología argentina.
Desde las infancias, el psicoanálisis, la salud mental comunitaria, la historia de las ideas y las políticas públicas, sus investigaciones empujaron a la disciplina a dialogar con la educación, la medicina, el derecho y la cultura.
Infancias sin etiquetas
Gabriela Dueñas es una de las voces más escuchadas a la hora de pensar a las infancias de manera integral. Sus investigaciones cuestionan la medicalización de niñas, niños y adolescentes.
Su mirada prioriza los derechos y la inclusión, y pone el foco en los contextos familiares, educativos y sociales antes que en respuestas puramente diagnósticas.
La constitución subjetiva bajo la lupa
Marisa Punta Rodulfo trabaja desde el psicoanálisis infantil y aporta herramientas clave para entender cómo se constituye la subjetividad durante la infancia y la adolescencia.
Sus desarrollos teóricos y clínicos formaron a generaciones enteras de profesionales, que hoy cuentan con más recursos para abordar el sufrimiento psíquico infantil.
La salud mental como asunto colectivo
Alicia Stolkiner es una de las grandes impulsoras de la salud mental comunitaria en el país. Su trabajo transformó la manera de pensar las políticas sanitarias.
Promovió modelos interdisciplinarios que integran la salud con lo social, lo territorial y lo institucional, una perspectiva que hoy sigue marcando la gestión pública y la formación universitaria.
El psicoanálisis puesto al día
Fernando Urribarri hizo aportes fundamentales al desarrollo del psicoanálisis contemporáneo, actualizando sus conceptos frente a los desafíos del presente.
Sus investigaciones profundizan el estudio de los procesos inconscientes y los ponen en diálogo con las nuevas problemáticas subjetivas del siglo XXI.
La memoria como herramienta de análisis
Hugo Vezzetti abrió un campo de estudio imprescindible: la historia de la psicología y el psicoanálisis en la Argentina.
Sus trabajos permiten leer el vínculo entre la salud mental, la memoria colectiva, la cultura y los procesos políticos, y se convirtieron en una referencia central para las ciencias sociales.
Un reconocimiento que va más allá de la academia
Más allá de sus diferencias, los cinco dejan una marca común: ampliaron el alcance de la psicología, incorporaron nuevas preguntas y generaron conocimiento con impacto real.
Con este reconocimiento, la Fundación Konex vuelve a poner en valor trayectorias que trascendieron lo académico para influir en la clínica, la formación universitaria y el debate público.
La ceremonia de entrega de los Diplomas al Mérito se realizará el 8 de septiembre de 2026 en la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires.
La prevención sanitaria es una de las inversiones más rentables de la producción ganadera. Anticiparse a las enfermedades protege la productividad, mejora la rentabilidad y fortalece el acceso a mercados cada vez más exigentes.
Buenos Aires miércoles 22 julio (PR/26)–En la ganadería moderna, esperar a que aparezcan los problemas sanitarios suele resultar mucho más costoso que prevenirlos.
Las enfermedades afectan la productividad, elevan los costos y generan pérdidas que muchas veces no son visibles hasta el cierre del ejercicio.
Según la Organización Mundial de Sanidad Animal (WOAH), las enfermedades animales ocasionan más del 20% de las pérdidas de la producción animal mundial, lo que demuestra el enorme impacto económico de la sanidad.
Mucho más que el costo de un tratamiento
Un brote compromete la eficiencia reproductiva, la ganancia de peso, la conversión alimenticia, la organización del establecimiento y hasta la posibilidad de acceder a mercados.
El tiempo perdido entre la aparición del problema y su diagnóstico es un recurso imposible de recuperar y multiplica las consecuencias económicas.
Planificación sanitaria
Diseñar programas sanitarios junto con el médico veterinario permite reducir riesgos, proteger inversiones y aportar previsibilidad.
La sanidad sostiene el potencial de la genética, la nutrición, la infraestructura y el manejo, permitiendo que todo el sistema exprese su máximo rendimiento.
Mercados y competitividad
La trazabilidad, el bienestar animal, la inocuidad y la sostenibilidad son hoy requisitos comerciales.
Un buen estatus sanitario fortalece la confianza de compradores y consumidores, mejora la reputación de la cadena y facilita nuevas oportunidades de exportación.
Una Sola Salud
CDV impulsa el concepto One Health, que integra la salud animal, humana y ambiental.
La prevención también contribuye al uso responsable de recursos y medicamentos, favoreciendo sistemas productivos más sostenibles.
La lección de la aftosa
La historia argentina ofrece un ejemplo contundente. El brote de fiebre aftosa de 2001 provocó pérdidas millonarias, restricciones comerciales y años de trabajo para recuperar la confianza internacional.
Ese antecedente demuestra que la prevención siempre resulta más económica que afrontar una crisis sanitaria.
Mirar hacia adelante
En un escenario marcado por el cambio climático, la mayor movilidad animal y nuevos desafíos epidemiológicos, anticiparse dejó de ser una ventaja para convertirse en una necesidad.
Invertir en prevención significa construir una ganadería más eficiente, resiliente y preparada para el futuro.
Primicias Rurales
Fuente: Fernando Matticoli, Director Comercial de CDV
El 12 de julio es el día de nacimiento del médico emblema de Argentina. La fecha reivindica la idea de que la salud es un derecho de todos.
El doctor René Favaloro.
Buenos Aires, domingo 12 julio (PR/26) — El Día Nacional de la Medicina Social se celebra cada 12 de julio en conmemoración del nacimiento de René Favaloro y se trata de una fecha que reivindica una idea que define a esta disciplina: la salud es un derecho de todos y no un privilegio de algunos y depende no sólo de lo que ocurre en un quirófano, sino de factores sociales, económicos y culturales que muchas veces quedan fuera del foco.
“Cuando se piensa en los grandes hitos de la medicina, suele venir a la mente la alta complejidad: una cirugía que salva una vida, un diagnóstico difícil, un avance tecnológico. Sin embargo, hay una dimensión de la salud que se juega mucho antes de llegar al hospital y que impacta de manera directa en el bienestar de las personas: las condiciones en las que viven, trabajan y se cuidan cada día”, aseguró Ailín Catalá.
En este sentido, Argentina cuenta con 30 años de publicación continua de Indicadores Básicos de Salud (más de 140 indicadores oficiales para monitorear la situación sanitaria) y se enfoca en la atención primaria como eje del sistema de salud, con foco en prevención, promoción y trabajo comunitario.
Es en ese terreno donde la prevención cobra todo su sentido: detectar temprano, informar, acompañar y facilitar el acceso a los controles no son gestos menores, son la forma más concreta de reducir desigualdades evitables.
La atención médica es un derecho de todos.
“Muchas veces pensamos la salud como algo que se resuelve cuando ya aparece la enfermedad, pero la mayor parte del cuidado ocurre antes. Prevenir es anticiparse, y anticiparse también es una manera de garantizar equidad”, señaló la especialista.
La prevención ocupa un lugar central
Por su lado, la Dra. Valeria El Haj, dijo: “Hoy, la prevención debe ocupar un lugar central en la gestión sanitaria. En la Región de las Américas, las enfermedades no transmisibles, como las cardiovasculares, la diabetes, el cáncer y las enfermedades respiratorias crónicas, explican cerca del 80% de las muertes anuales, alrededor de 5,5 millones de personas, según la OPS/OMS».
«Pero una parte importante de esa carga puede prevenirse o retrasarse si actuamos tempranamente sobre factores de riesgo modificables: tabaquismo, consumo nocivo de alcohol, sedentarismo, alimentación inadecuada, hipertensión, obesidad y alteraciones metabólicas», indicó la Dra. El Haj, directora médica de Ospedyc
Asimismo, añadió: «Desde el sistema de salud prevenir significa identificar riesgo, promover controles periódicos, acompañar cambios de hábitos y garantizar continuidad del cuidado antes de que aparezcan complicaciones evitables”.
Catalá comentó luego: «Los determinantes sociales de la salud -el nivel de vida, el acceso a servicios, la educación sanitaria- explican buena parte de las diferencias en el estado de salud de las poblaciones. Actuar sobre ellos, a través de campañas de vacunación, controles preventivos y educación en hábitos saludables, es llevar la medicina social a la práctica”.
Así como se promueven los controles médicos periódicos o la alimentación equilibrada, cuidar la salud de manera colectiva implica sostener acciones cotidianas de prevención. Entre las más importantes se destacan:
Realizar controles médicos periódicos, aunque no haya síntomas.
Mantener el calendario de vacunación al día en todas las etapas de la vida.
Acceder a chequeos preventivos que permitan detectar factores de riesgo a tiempo (presión arterial, glucemia, índice de masa corporal).
Buscar información confiable y consultar ante cualquier duda.
“La medicina social no se agota en los grandes avances científicos: se construye también en cada acción que acerca el cuidado a la comunidad. Porque prevenir, en el fondo, también es una forma de hacer justicia”, finalizó Catalá.
El Senasa convocó a productores, mesas de zoonosis e implementó jornadas educativas sobre esta enfermedad para alrededor de 700 estudiantes.
Buenos Aires, domingo 12 julio (PR/26) — El Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA) llevó a cabo un ciclo de actividades territoriales de difusión y prevención sobre la triquinosis destinado al sector productivo, elaboradores de alimentos, público general y estudiantes de distintos niveles educativos en las provincias del país.
Las iniciativas se concretaron con el objetivo de brindar recomendaciones e información para la prevención de esta zoonosis y consistieron en el dictado de charlas informativas que se apoyan en presentaciones y material didáctico complementario –diseñado específicamente para el alumnado y su cuerpo docente– en escuelas del ámbito agrario, rural y urbano y de formación profesional para la elaboración de alimentos.
Tal fue el caso de General Madariaga y Tornquist en la provincia de Buenos Aires; Puerto Esperanza, Misiones; Nogoyá y Santa Elena, Entre Ríos; Realicó y Santa Rosa, La Pampa; Río Colorado y General Conesa, Río Negro; Sarmiento, Chubut; Río Gallegos, Santa Cruz y Rosario, Santa Fe donde participaron un total de 700 estudiantes aproximadamente.
Escuelas
Santa Fe-Rosario
A cargo de agentes del SENASA de los centros regionales, se hizo hincapié en esta enfermedad parasitaria que afecta a las personas a través del consumo de carne o productos cárnicos crudos o insuficientemente cocidos –como fiambres artesanales, chorizos, salamines o jamón crudo– que contienen larvas del parásito Trichinella spp. Dado que la triquinosis no puede evidenciarse a simple vista, el conocimiento de las medidas preventivas por parte de quienes producen como de quienes consumen estos alimentos, resulta clave.
Las iniciativas incluyeron, además, acuerdos y capacitaciones con las áreas de bromatología de distritos como Salto, Buenos Aires, en la localidad de Sarmiento y en la Municipalidad de Puerto Madryn, ambas en Chubut, donde se desarrollaron jornadas informativas destinadas a agentes del área de Inspecciones Generales e Inspecciones de Abasto y a alumnos cursantes de la formación profesional en Elaboración de Embutidos y Chacinados.
Además, en la provincia de Córdoba, ante más de 30 funcionarios vinculados al sector, se dialogó sobre las iniciativas realizadas por el SENASA y, en el caso de Mendoza, se realizó un encuentro técnico-informativo con el objetivo de conformar un equipo de trabajo que aborde las tareas sanitarias de control y prevención, con la presencia de representantes del gobierno provincial.
Jornadas y charlas
Santa Fe-Esperanza
En cuanto a los pequeños y medianos productores porcinos que se dedican a la cría de cerdos, se hizo hincapié en ciertas pautas para garantizar una producción segura, con óptimas condiciones higiénico-sanitarias en el predio y buena alimentación de los animales del predio, así como también en el análisis de la carne mediante la técnica de Digestión Artificial, antes de consumirla o de elaborar productos derivados.
Finalmente en la localidad de El Hoyo, Chubut, fueron convocados a una jornada de concientización, junto con el Municipio y el gobierno provincial; en Esperanza, Santa Fe,
se realizó una actividad que contó con la participación de profesionales de distintas instituciones del ámbito académico, productivo, sanitario y municipal; en General Roca, Río Negro, se intercambiaron conocimientos en una charla con productores y elaboradores de chacinados y en Adrogué, Buenos Aires, se expuso en la jornada: “Concientización sobre la triquinosis” organizada por el municipio local y el Ministerio provincial en la que participaron productores y manipuladores de alimentos.
Con la llegada de los meses más fríos, comienza también el período del año en el que históricamente aumenta el riesgo de transmisión de la triquinosis, debido a la elaboración y consumo de chacinados, embutidos y salazones de producción casera o adquiridos en circuitos informales.
En el marco del Día de la Ganadería, expertos advierten que solo 1 de cada 14 bovinos está protegido contra la diarrea neonatal, una enfermedad que compromete el desarrollo productivo y la rentabilidad futura.
● Sólo uno de cada 14 bovinos en Argentina recibe protección contra la diarrea neonatal.
● Un ternero que la padece en sus primeras semanas tiene 17 veces más probabilidades de sufrir neumonía en etapas posteriores y otras enfermedades asociadas.
Buenos Aires, martes 7 de julio (PR/26) — En Julio se conmemora el día de la ganadería en Argentina, una fecha muy especial para esta industria pujante.
Si bien es uno de los motores de la economía, existen algunos problemas históricos que impiden su crecimiento, entre ellas la diarrea neonatal bovina.
Esta es una enfermedad causada por múltiples factores, principalmente por Cryptosporidium parvum, Rotavirus bovino, Coronavirus bovino y Escherichia coli, patógenos ampliamente distribuidos en el ambiente productivo.
Su impacto suele subestimarse, ya que muchas veces se pone el foco únicamente en la mortalidad, cuando en realidad las pérdidas productivas indirectas son igual o más relevantes.
Las cifras son contundentes. En Argentina, de los aproximadamente 29 millones de vacas y vaquillonas, solo una de cada 14 recibe vacunación contra la diarrea neonatal del ternero. Una brecha significativa para un problema que puede alcanzar una morbilidad (proporción de animales que enferman) del 60% en rodeos afectados, y una mortalidad del 20%.
A eso se suma un desafío de escala global: La Organización Mundial de la Salud advierte que, de continuar el uso indiscriminado de antibióticos para tratar estas patologías, hacia 2050 la resistencia antimicrobiana podría provocar hasta 10 millones de muertes anuales[3].
El costo oculto de reaccionar tarde
Uno de los errores más frecuentes en el manejo sanitario es actuar una vez que el problema ya se manifestó. La diarrea neonatal es multifactorial (intervienen la nutrición, la higiene, el clima, el estrés y los propios agentes infecciosos) y cuando se manifiesta, el daño ya está en curso.
Un ternero que padece diarrea en sus primeras semanas tiene 17 veces más probabilidades de sufrir neumonía en el futuro. Y las consecuencias no se agotan ahí, se traducen en menor ganancia de peso diaria, retrasos en la edad al primer servicio, menor producción láctea futura y una reposición comprometida.
Un ternero que enferma en las primeras semanas rara vez logra compensar esa pérdida inicial. Aun cuando sobreviva, el impacto sobre su desarrollo, su eficiencia alimenticia y su desempeño productivo puede acompañarlo durante toda su vida.
Desde el punto de vista económico, el retorno de inversión de la prevención es claro: por cada peso que el productor invierte en la vacunación de la madre, recupera cinco. Un diferencial clave en un contexto donde los costos de tratamiento —antibióticos, rehidratación, sustitutos de leche y mano de obra— se acumulan sobre animales cuyo desempeño productivo ya se ve afectado.
“Uno de los errores más frecuentes en sanidad neonatal es actuar cuando el problema ya está instalado. En ese momento, el daño fisiológico y productivo ya ocurrió y las herramientas disponibles se limitan a tratamientos de sostén, antibióticos, rehidratación y mayor carga de trabajo para el personal.”, Clara Fernández Boglione, Gerente Técnico y de Marketing para Ganadería, MSD Salud Animal.
La vacuna a la madre, la defensa del ternero
El ternero nace inmunológicamente inmaduro y, debido al tipo de placenta de los bovinos, no recibe anticuerpos durante la gestación. Su protección inicial depende exclusivamente de los anticuerpos presentes en el calostro, cuya calidad está directamente relacionada con la inmunidad de la madre en el período preparto, para lograr esto la vacunación es clave.
Lo que convierte a este momento en la única ventana real para intervenir de manera preventiva sobre la madre y transferir inmunidad al ternero. Si esa oportunidad se aprovecha correctamente, el ternero nace protegido; si no, el sistema queda expuesto a pérdidas evitables.
En este contexto, MSD Salud Animal,la ciencia de los animales más sanos, introdujo al mercado argentino Bovilis® Rotavec® Corona, una vacuna con 25 años de trayectoria a nivel mundial y una propuesta que simplifica considerablemente el esquema sanitario del establecimiento.
Se trata de una solución inyectable de dosis única (tanto para vacas como para vaquillonas) que actúa sobre los cuatro principales agentes causantes de diarrea neonatal: rotavirus bovino, coronavirus bovino, y la bacteria Escherichia coli F5 (K99) y F41.
La ventana de aplicación, que es de 12 a 3 semanas antes del parto, ofrece una flexibilidad real para adaptarse a los distintos esquemas productivos. Desde MSD Salud Animal, recomendamos; en rodeos de cría, la aplicación se realiza entre el sexto y el octavo mes de gestación; en tambo, al momento del secado. La revacunación anual también es de una sola dosis, siempre dentro de la misma ventana.
Estudios clínicos han comprobado que la vacuna mantiene niveles estables de anticuerpos en el calostro y la leche por al menos 28 días, cubriendo exactamente el período crítico de presentación de diarreas neonatales, que suele concentrarse en las dos primeras semanas de vida.
“Para los especialistas en sanidad bovina, el debate ya no gira en torno a si conviene o no vacunar: la evidencia científica acumulada en décadas de investigación es categórica. El foco está, en cambio, en cómo integrar la vacunación dentro de una mirada sanitaria integral y estratégica del establecimiento, que contemple también la nutrición de la madre, el manejo del parto, la calidad del calostro y las condiciones de higiene del ambiente. En ese contexto, la simplicidad del esquema de Bovilis® Rotavec® Corona —una sola dosis, amplia ventana de aplicación, sin período de retiro en carne ni leche— elimina barreras operativas que históricamente desalentaban la adopción de planes de vacunación consistentes”, agrega Clara Fernández Boglione.
En un país donde la ganadería es uno de los pilares productivos y donde cada ternero representa una inversión concreta al futuro del rodeo, la prevención deja de ser una opción para convertirse en una decisión estratégica. Porque, en sanidad animal, anticiparse no sólo reduce riesgos: multiplica resultados.
Acerca de MSD Salud Animal
A lo largo de más de un siglo, MSD, empresa biofarmacéutica líder en el mundo, ha desarrollado medicamentos y vacunas para una gran cantidad de enfermedades desafiantes a nivel mundial. MSD Salud Animal, una división de Merck & Co., Inc., Kenilworth, N.J., USA, es la unidad de negocio de salud animal global de MSD.
Sobre ONE HEALTH
En sintonía con nuestra misión “La Ciencia de los Animales más Sanos”, MSD Salud Animal apoya la adopción de un enfoque “One Health” para mejorar la salud y el bienestar de los animales, las personas y el medio ambiente que nos rodea. Mediante la colaboración con las partes interesadas, la compañía trabaja para desarrollar nuevas estrategias, productos innovadores y soluciones tecnológicas para los principales desafíos sanitarios que afectan tanto a los animales como a las personas, incluyendo la resistencia antimicrobiana, las enfermedades zoonóticas y las enfermedades transmitidas por vectores, con el objetivo de garantizar un suministro de alimentos seguro y sostenible. Para más información, lee nuestro posicionamiento sobre One Health que se encuentra en msd-animal-health.com.
Primicias Rurales
Fuente: MSD Salud Animal, bajo su enfoque One Health
Respirar, moverse, hacer pausas y reservar tiempo para lo que nos gusta: la especialista insiste en que la mente necesita el mismo cuidado diario que dedicamos al cuerpo, y propone hábitos sencillos para lograrlo.
Buenos Aires lunes 6 julio (PR/26)–Cuidar la alimentación, hacer ejercicio o dormir bien ya forman parte de la rutina de millones de personas. Pero cuando se habla de bienestar mental, todavía queda un largo camino por recorrer. Al menos, así lo ve la neurocientífica Nazareth Castellanos, quien asegura que la sociedad debería empezar a tratar la mente con la misma atención preventiva que le da al cuerpo.
Aprender a identificar qué nos hace bien
Su propuesta invita a cambiar la forma en que enfrentamos las dificultades emocionales. En lugar de resignarnos cuando aparece el malestar, Castellanos propone desarrollar recursos personales que nos permitan responder de manera más saludable al estrés y a la preocupación. El objetivo, dice, es simple: aprender a reconocer qué prácticas realmente nos ayudan a sentirnos mejor.
Para explicarlo, la especialista recurre a una comparación muy gráfica. Así como ducharse o cepillarse los dientes son parte del cuidado diario del cuerpo, también debería existir una rutina destinada a proteger la mente. «Hay que hacer que el nivel de alfabetización en higiene mental de la sociedad aumente, igual que lo hemos hecho con la higiene física», afirma Castellanos.
La mente también se enferma, y también se cuida
Muchas personas aceptan con naturalidad que el cuerpo pueda enfermar, pero todavía cuesta asumir que la mente también necesita atención constante. Por eso, Castellanos anima a observar el propio diálogo interno, sobre todo cuando una preocupación empieza a ocupar gran parte de los pensamientos, y a buscar estrategias que ayuden a gestionar mejor esas situaciones.
Pausas, respiración y pequeños placeres
Entre los hábitos que propone incorporar a la jornada, destaca la importancia de hacer pequeñas pausas cada hora y media o dos horas.
En esos momentos recomienda mover el cuerpo, relajarse y regalarse unos minutos de descanso sensorial: cerrar los ojos y escuchar sonidos de la naturaleza u otros estímulos que transmitan calma.
Otro recurso clave es la respiración consciente. Según explica, dedicar unos minutos a respirar de manera pausada puede convertirse en una herramienta sencilla para afrontar mejor el día a día.
También invita a reservar pequeños espacios para realizar actividades agradables o acudir a lugares que generen bienestar, como un parque. Pequeños gestos que, sumados día a día, construyen una verdadera higiene mental.
Prácticas diarias de Higiene Mental
Al igual que nos lavamos los dientes o nos duchamos a diario, la mente requiere mantenimiento preventivo:
Descansos sensoriales: Realizar pausas de 5 a 10 minutos cada 2 horas en el trabajo o estudio. Cerrar los ojos y reducir la sobrecarga visual o auditiva.
Respiración consciente: Dedicar unos minutos al día a respirar de manera pausada y controlada para regular el sistema nervioso.
Higiene del sueño: Establecer un horario regular para acostarse y levantarse, evitando el uso de pantallas al menos una hora antes de dormir.
Desconexión digital: Fijar límites al uso de celulares y redes sociales, previniendo así la ansiedad o la baja autoestima ligada a la sobreexposición