El S&P Merval aceleró pérdidas ante la preocupación de inversores por segunda ola de Covid-19

El S&P Merval aceleró pérdidas ante la preocupación de inversores por segunda ola de Covid-19

Buenos Aires, 8 de abril (PR/21).– A contramano de Wall Street, la bolsa porteña profundizó sus pérdidas este jueves por segunda jornada consecutiva ante la preocupación que se agiganta por el rebrote de Covid-19 en Argentina, que podría golpear nuevamente a la economía local, mientras que los inversores se resguardaron de la inflación, lo que se vio reflejado en las fuertes subas que mostraron los títulos que ajustan por CER.

Presionado por las bajas de Loma Negra (-3,2%); Ternium (-2,3%); e YPF (-2,3%), el S&P Merval de Bolsas y Mercados Argentinos (BYMA) sufrió su mayor caída en dos semanas, al ceder un 1% a 49.627,47 unidades, en medio del temor inversor sobre los efectos de la fuerte segunda ola de coronavirus.

El blue se mantiene como el más barato del mercado.

Dólar blue hoy: a cuánto cerró este jueves 8 de abril
En Wall Street, por su parte, las acciones argentinas cerraron sin una tendencia uniforme. La estrella del día fue Bioceres, que saltó un 19,4%, y ya acumula 36,3% en el mes, y 123,7% en lo que va del año.

Los papeles de la agrotech argentina se habían disparado un 11,3% a mediados de marzo, luego de adquirir el 6% de Moolec Science, una empresa de agricultura molecular, lo que le permitió ingresar al mercado de alimentos alternativos de rápido crecimiento.

Por otra parte, los unicornios Globant y Mercado Libre treparon un 4,5%, y un 3%. Entre las bajas, aparecieron los papeles de Loma Negra (-4,2%); YPF (-2,6%); y Tenaris (-2,5%).

En medio de la compleja situación epidemiológica y sanitaria en Argentina, el Gobierno anunció que a partir de este viernes, y hasta el 30 de abril, se prohibirá la circulación todos los días entre las cero y las 6 de la mañana, los bares y restaurantes atenderán hasta las 11 de la noche y se cerrarán los casinos, bingos y salones de baile y de fiestas, entre otras medidas por la expansión de la pandemia.

Un total de 23.683 contagios por coronavirus se registró en las últimas 24 horas en el país, lo que generó una vez más un nuevo récord en la cifra diaria de casos, al tiempo que se reportaron 290 muertes, según informó este jueves el Ministerio de Salud de la Nación. Con estas nuevas cifras, hasta el momento y desde el inicio del brote suman 2.473.751 las personas contagiadas y 57.122 las víctimas fatales.

“Las renovadas restricciones sanitarias, y los temores por los impactos en la economía, impiden a los activos domésticos acoplarse al renovado clima de ‘risk-on’ (apetito al riesgo) de Wall Street, ya que los operadores prefieren transitar esta nueva etapa con una mayor cautela”, dijo un economista.

Asimismo, un operador advirtió que “la importancia de que rápidamente se supere la segunda ola, determinará el crecimiento de la economía en 2021. Las restricciones anunciadas por el presidente de la Nación, son un maquillaje que no determinará mayores cambios en los registros. Este es un tema de vacunas”.

Por otro lado, Alejandro Werner, director del FMI para el hemisferio occidental, dijo que todavía hay mucha incertidumbre sobre el camino de la política económica de Argentina para hacer sostenible la deuda del país. Argentina y el FMI están en negociaciones para reemplazar un programa fallido firmado en 2018 por el cual el país debe afrontar deuda por alrededor 45.000 millones de dólares.

La bolsa local se desacopló este jueves de la tendencia bursátil de la región y del mundo. El principal índice de acciones de Brasil cerró al alza, por encima de los 118.000 puntos por primera vez desde febrero, en una sesión en la que destacaron los títulos de comercio electrónico y que se benefició del clima benigno en Wall Street (trepó hasta 1%, de la mano de tecnológicas). El Bovespa subió un 0,6%, a 118.362,10 puntos, el nivel de cierre más alto desde el 19 de febrero. En el mercado cambiario, el real avanzó un 1,26% a 5,5744 unidades por dólar.

Bonos y riesgo país
En renta fija, los bonos soberanos en dólares cerraron dispares, presionados por las persistentes dudas sobre la marcha de la economía, ahora más condicionada por una segunda ola de Covid-19 que incrementa la incertidumbre en un año con elecciones legislativas.

El ministro de Economía Martín Guzmán, viaja este viernes a Europa para reunirse con pares de diferentes países, funcionarios y representantes del sector privado para tratar la renegociación con el FMI y la deuda con el Club de París.

En ese marco, el riesgo país del banco JP.Morgan corta una racha de cuatro subas consecutivas y cede 0,3% a 1.601 puntos básicos.

En el segmento de pesos, por su parte, se destacaron las subas de los títulos que ajustan por CER (inflación), con subas de hasta más de 4%: el Boncer 2023 (TC23) saltó un 4,1%; el Cuasipar (CUAP), un 2,2%; y el Boncer 2028 (TX28), un 1,9%.

Primicias Rurales

Fuente: Télam – ámbito

Siete de cada diez empresarios agropecuarios prevé realizar inversiones este año

Siete de cada diez empresarios agropecuarios prevé realizar inversiones este año

Buenos Aires, 5 abril (PR/21).— Un 71% de los empresarios agropecuarios consultados manifestó intenciones de realizar inversiones este año, aunque esa proporción baja al 28% en lo que respecta a mejorar la capacidad productiva o la eficiencia, según un sondeo realizado por el movimiento CREA.
Las inversiones serán destinadas mayoritariamente a mantenimiento (alambrados y corrales), y equipos y maquinaria agrícola.
Sólo un 28% de los 1.147 empresarios encuestados indicaron que planean realizar inversiones destinadas a generar mejoras en la capacidad productiva o la eficiencia, mientras que un año atrás esa proporción era del 41%.
Igual, CREA consideró que “los productores agropecuarios desafían su dinamismo una vez más”.
“En el presente ciclo renuevan el compromiso para mantener y, en lo posible, incrementar la capacidad productiva y la oferta de productos al mercado”, consideró.
La red CREA, que realiza multiplicidad de actividades agropecuarias y agroindustriales con presencia en todas las regiones productivas argentinas, es relevada tres veces por año mediante una encuesta dirigida a una muestra representativa del movimiento que tiene 2.000 asociados.
El primer relevamiento de 2021, realizado en marzo, evidenció que en el presente ciclo 2020-2021 la mayor parte de las empresas agrícolas CREA registró dificultades generadas por la sequía.
Al evaluar las intenciones de siembra de la campaña 2021- 2022, se observó un incremento de la participación de los cultivos de invierno en la rotación respecto de años anteriores.
Además, casi 12% del área prevista en el ámbito CREA corresponde a cultivos de servicio, es decir para tener cobertura en los suelos.
En cuanto a la ganadería bovina, en marzo de este año un 46% de los ganaderos encuestados manifestó planes para aumentar la cantidad de vientres, una cifra diez puntos superior a la del mismo mes de 2020.
Así, en promedio, las empresas de cría aumentarían la cantidad de vientres por entorar un 3,8%, mientras que en marzo de 2020 el incremento medio esperado era del 0,6%.
El 39% y 49% de los empresarios ganaderos indicaron que incrementarían la superficie de verdeos de invierno y pasturas en implantación, respectivamente, en 2021 versus el año anterior.
En tanto, el aumento promedio interanual planificado de la superficie de verdeos de invierno sería del 7%, mientras que en el caso de las pasturas se ubicaría en 10%.
En el 40% de los grupos CREA se planea incrementar la cantidad de terneros por destetar con relación al ejercicio anterior.
A pesar de las dificultades generadas por las restricciones hídricas presentes en muchas regiones ganaderas, el destete promedio aumentaría un 2,1% en 2021 respecto de 2020.
Con relación a las actividades lecheras, el 68% de las empresas tamberas encuestadas espera aumentar la producción total en los próximos doce meses con un incremento promedio del 6% respecto del año anterior, el cual se planea alcanzar tanto en base a un aumento de la cantidad de vacas en ordeñe como de la mejora en las producciones individuales logradas.
Un 39% de los tamberos consultados manifestó contar con una menor proporción del pasto en la composición de la dieta de las vacas debido al impacto productivo generado por la sequía.
CREA es una asociación civil sin fines de lucro integrada y dirigida por pequeños, medianos y grandes empresarios agropecuarios que se reúnen en grupos para compartir experiencias y conocimientos.

Primicias Rurales

NA

La Agro Exportación ingresó 2,7 mil millones de dólares en marzo pasado

La Agro Exportación ingresó 2,7 mil millones de dólares en marzo pasado

Buenos Aires, 2° de abril de 2021.- La Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina (CIARA) y el Centro de Exportadores de Cereales (CEC), entidades que representan el 40% de las exportaciones argentinas, anunciaron hoy que durante el último mes de marzo las empresas del sector liquidaron la suma de 2.773.576.208 dólares.

El ingreso de divisas acumulado de la agroexportación en el primer trimestre del año alcanzó los 6.724.006.940 dólares.

Ese monto del marzo pasado resulta récord absoluto de las estadísticas de los últimos 18 años y de toda la historia de la exportación agroindustrial argentina, y representa un incremento del 53,22% con respecto al precedente mes de febrero.

Una vez más, fue gravitante el aumento sostenido de la demanda de alimentos en todo el mundo por el ingreso en la “nueva normalidad” y por la búsqueda en todos los países por recomponer las existencias internas, incluso de reserva.

En particular, destacó el dinamismo en los precios de los productos industrializados basados en la soja (la harina y el aceite son los principales productos exportados por la Argentina) y de los commodities en general, mientras que en el plano interno además inflluyó la liquidación de stocks para facilitar el ingreso de la próxima cosecha gruesa.

La liquidación de divisas está fundamentalmente relacionada con la compra de granos que luego serán exportados ya sea en su mismo estado o como productos procesados, luego de una transformación industrial. La mayor parte del ingreso de divisas en este sector se produce con bastante antelación a la exportación, anticipación que ronda los 30 días en el caso de la exportación de granos y alcanza hasta los 90 días en el caso de la exportación de aceites y harinas proteicas. Esa anticipación depende también del momento de la campaña y del grano de que se trate, por lo que no existen retrasos en la liquidación de divisas.

En este sector, las comparaciones estadísticas entre distintos períodos son generalmente imprecisas o inexactas ya que la liquidación de divisas está fuertemente influida por el ciclo comercial de los granos, que depende de diversos y cambiantes factores exógenos como oscilaciones internacionales de precios, retracción de la oferta, distinto volumen y valor proteico de las cosechas, condiciones climáticas, feriados, medidas de fuerza sindicales, modificaciones regulatorias, barreras arancelarias y para arancelarias del exterior, exigencias fitosanitarias o de calidad de otros países, etcétera.

EL COMPLEJO OLEAGINOSO-CEREALERO 

El complejo oleaginoso-cerealero aportó, el año pasado, el 40,78 % del total de las exportaciones de la Argentina, según datos del INDEC.

El principal producto de exportación del país es la harina de soja (13,5 % del total), que es un subproducto industrializado generado por este complejo agroindustrial, que tiene actualmente una elevada capacidad ociosa cercana al 50%.

 Lic. Andrés R. Alcaraz

Primicias Rurales

Marzo 2021: sube el Índice FADA, ¿Por qué? ¿Cómo impacta?

Marzo 2021: sube el Índice FADA, ¿Por qué? ¿Cómo impacta?

Buenos Aires, 30 de marzo (PR/21) .– FADA (Fundación Agropecuaria para el Desarrollo de Argentina) dio a conocer su Índice trimestral: de cada $100 de renta que genera por hectárea un productor agrícola, $62,60 es lo que representan los distintos impuestos.

El índice de marzo es 3,4 puntos porcentuales más alto que el de diciembre. “Esto se explica por varios factores: aumentos de impuestos fijos municipales y provinciales; suba de costos en pesos y en dólares de labores y fletes; incrementos de precios de fertilizantes; baja del precio disponible del trigo; y reducción de los rindes estimados por efecto de la sequía”, explica David Miazzo, economista jefe de FADA.

El informe realiza la medición nacional haciendo un promedio ponderado de cultivos, que marca que el Estado se queda con el 62,6% de la renta agrícola. También analiza cada grano, que en esta ocasión demostró que la participación del Estado en soja es del 66,9%, maíz 52,3%, trigo 70,9% y girasol 46,6%.

Impuestos: de dónde vienen y hacia dónde van

La participación del Estado se presenta en distintos niveles y con diferentes tipos de coparticipación: los impuestos nacionales no coparticipables representan el 66,8% del total que afronta una hectárea agrícola en Argentina. Estos son principalmente los derechos de exportación y el impuesto a los créditos y débitos bancarios. Los impuestos nacionales coparticipables son el 27,5% de los gravámenes medidos. Aquí tenemos el impuesto a las ganancias y los saldos técnicos de IVA.

Las provincias reciben parte de este 27,5% como coparticipación, y también tienen sus propios tributos. Así, lo que recaudan las provincias es el 5% de las cargas totales. Por último, los impuestos municipales representan un 0,6%. El componente central son las tasas viales o las guías cerealeras, de acuerdo a la provincia.

Una traba al progreso de las regiones

Con frecuencia se cuestiona el federalismo fiscal del modelo impositivo argentino: la mayoría de los impuestos a los que se somete al sector agrícola son nacionales no coparticipables, mientras que esta actividad productiva por definición es federal y está muy arraigada a las regiones.

El principal tributo nacional no coparticipable son los derechos de exportación, que impactan negativamente en el federalismo por tres vías, como explica Miazzo: “La primera, es que se incrementan los recursos no coparticipables en manos de Nación; la segunda, es que se reducen los recursos coparticipables por reducción del impuesto a las ganancias; la tercera, es vía los recursos que salen de las regiones productivas en el marco de la suba de derechos de exportación”.

FADA publicó recientemente un informe donde revela lo que las regiones se pierden mediante los DEX. A través de la “zona testigo” Pergamino-Salto-Rojas, enumera las obras y los puestos de trabajo que podrían generarse con un año de DEX de esa región, situación que se repite a lo largo y ancho del país.

Con respecto a los meses previos, los tributos nacionales no coparticipables aumentaron su participación. “Esto se explica, principalmente, porque al bajar la rentabilidad también disminuye el impuesto a las ganancias, que es el más representativo de los impuestos nacional coparticipables”, afirma Miazzo. Por otro lado, es usual que en la medición de marzo aumente la participación de los impuestos municipales y provinciales, respecto al mes de diciembre, porque son, principalmente, impuestos fijos que se actualizan a comienzos de año. “En una economía con los niveles de devaluación que tenemos, estos impuestos al ser fijos se terminan licuando a medida que avanza el año”, complementa el economista.

Cepo cambiario e importador: consecuencias

Durante los últimos meses, al cepo cambiario vigente desde finales de 2019 se le ha ido adicionando un cada vez más profundo cepo importador.

El cepo cambiario se refiere a las restricciones para acceder al dólar oficial: las personas pueden comprar hasta USD 200 mensuales, con un recargo del 65% sobre el dólar oficial; las empresas no pueden adquirir dólares para atesoramiento, no pueden girar dividendos al exterior y sólo pueden acceder mercado de cambios para adquirir el 40% del vencimiento de sus deudas en dólares, y deben refinanciar el restante 60%.

Por su lado, el cepo importador está referido a restricciones formales e informales a las empresas para poder acceder dólares para pagar importaciones. En la práctica, las empresas que desean importar se enfrentan a una serie de obstáculos escritos y no escritos para poder pagar las importaciones. El fin último de estas restricciones es disminuir las importaciones para evitar que salgan dólares por esta vía.

“El problema es que la brecha cambiaria que genera el cepo cambiario, genera incentivos a adquirir bienes dolarizados e importados, que choca con una menor oferta como consecuencia del cepo importador. Así, los productos importados tienen mayor demanda y menor oferta. La consecuencia lógica es un incremento de precios, no sólo de los productos importados, sino también de sus sustitutos locales”, explica Miazzo.

En la agricultura, el resultado es el progresivo aumento de precios, que comienza por algunas autopartes y repuestos para vehículos y maquinaria y luego se va extendiendo a fertilizantes y fitosanitarios, cómo sucedió en el cepo 2011-2015. Este problema es uno de los principales temas a monitorear durante el 2021 ante un cepo importador que parece profundizarse. “Lo anecdótico es que, por falta de dólares, pierde competitividad el sector que genera 7 de cada 10 dólares que ingresan al país por exportaciones”, concluye Miazzo.

Impuesto a la riqueza

Este indicador no incorpora el impuesto a la riqueza, que en algunos casos puede incrementar la carga tributaria sobre el productor. A modo de ejemplo, de acuerdo a la valuación fiscal vigente en la Provincia de Córdoba, campos de 800 hectáreas en Río Cuarto y campos de 550

hectáreas en Marcos Juárez alcanzan el umbral mínimo para pagar el impuesto a la riqueza. Claro que al valor fiscal de los campos hay que incorporarle maquinaria y vehículos.

Precios

Respecto a marzo de 2020 el precio FOB de la soja ha mejorado un 64%, el del maíz 39%, el trigo 10% y el girasol 100%. Esto también se tradujo en incrementos de los precios disponibles en el mercado interno.

Tipo de cambio y costos

En los últimos 12 meses, el incremento nominal del tipo de cambio oficial fue del 43%, pasando de $63,77 por dólar a $91,13. En los últimos 3 meses, se incrementó un 12%.

Si se analiza la estructura de costos según la moneda en la que se presentan, se ve que un 51% de los costos de una hectárea de soja están estrictamente dolarizados. Si consideramos en ese esquema al costo de la tierra, ese número asciende al 64%. En el caso del maíz los costos dolarizados son el 57%, si tenemos en cuenta ahí la tierra, llega al 65%.

Muchos costos en pesos también guardan relación con el dólar: por la transmisión de la devaluación a los precios y porque muchos componentes pesificados están ligados al precio del dólar. Es el caso del combustible, la labores, el valor de los camiones y maquinaria, todos insumos que varían en relación al tipo de cambio. En el último año, el valor del gasoil evolucionó por debajo de la inflación y el dólar, lo que ha colaborado a mantener con actualizaciones bajas los costos de flete y labores.

Índices Provinciales

Mientras el índice FADA nacional es de 62,6%, Córdoba registra un 62,4%, Buenos Aires 61,0%, Santa Fe 61,0%, La Pampa 62,1%, Entre Ríos 65,3% y San Luis 60,2%.

Para esas mediciones se conjugan los rindes, los impuestos provinciales y locales y los fletes. También se tiene en cuenta cuánto de cada cultivo se produce en relación al territorio cultivado de la provincia. “Por ejemplo, en el caso de San Luis, que tiene el índice más bajo, se debe a que se produce una mayor cantidad de maíz, que es el cultivo con menos participación del Estado, no a una menor presión fiscal en sí”, explicó Miazzo.

En todas las provincias analizadas se paga impuesto inmobiliario rural e impuesto a los sellos para la compraventa de granos. En Buenos Aires, Entre Ríos, La Pampa y San Luis se pagan Ingresos Brutos. La alícuota es del 1% en los casos de Buenos Aires y San Luis, 0,75% en Entre Ríos y 0,5% en La Pampa. En Córdoba y Santa Fe la actividad está exenta.

Buenos Aires y Santa Fe tienen tasas municipales, mientras que La Pampa tiene las guías cerealeras. Córdoba, San Luis y Entre Ríos no tienen imposiciones a nivel local. San Luis y La Pampa tienen impuestos al estilo de aduanas internas.

Costos

Para profundizar, se analizan los costos involucrados en una hectárea de maíz, para tomar un ejemplo. Se resaltan dos puntos: el primero, los gastos de fobbing representan entre el 8% y el 11%. El segundo punto son los fletes, donde se puede ver cómo se incrementa el costo a medida que se aleja de los puertos. En el caso del maíz, el flete representa el 16% de los costos en

Buenos Aires, en Córdoba el 17%, en San Luis el 21%, en La Pampa el 17% y en Entre Ríos el 14%. En Santa Fe, como el grueso de la producción se encuentra relativamente cerca de los puertos, representa el 11%.

Entre fobbing y flete suman entre el 22% y el 30% de los costos de una hectárea de maíz, sin considerar el costo de la tierra. Si se le suma la comercialización, los tres ítems suman entre el 30% y el 37%.

Primicias Rurales

Fuente: FADA

Un 70% de la renta de una hectárea de trigo se va en impuestos: ¿Qué efecto tiene en las regiones?

Un 70% de la renta de una hectárea de trigo se va en impuestos: ¿Qué efecto tiene en las regiones?

La Fundación Agropecuaria para el Desarrollo de Argentina (FADA) dio a conocer su Índice trimestral: de cada $100 de renta que genera por hectárea un productor agrícola, $62,60 es lo que representan los distintos impuestos.

El índice de marzo es 3,4 puntos porcentuales más alto que el de diciembre. “Esto se explica por varios factores: aumentos de impuestos fijos municipales y provinciales; suba de costos en pesos y en dólares de labores y fletes; incrementos de precios de fertilizantes; baja del precio disponible del trigo; y reducción de los rindes estimados por efecto de la sequía”, explica David Miazzo, economista jefe de FADA.

El informe realiza la medición nacional haciendo un promedio ponderado de cultivos, que marca que el Estado se queda con el 62,6% de la renta agrícola. También analiza cada grano, que en esta ocasión demostró que la participación del Estado:

  • Soja 66,9%
  • Maíz 52,3%
  • Trigo 70,9%
  • Girasol 46,6%

Impuestos: de dónde vienen y hacia dónde van

La participación del Estado se presenta en distintos niveles y con diferentes tipos de coparticipación: los impuestos nacionales no coparticipables representan el 66,8% del total que afronta una hectárea agrícola en Argentina. Estos son principalmente los derechos de exportación y el impuesto a los créditos y débitos bancarios. Los impuestos nacionales coparticipables son el 27,5% de los gravámenes medidos. Aquí tenemos el impuesto a las ganancias y los saldos técnicos de IVA.

Las provincias reciben parte de este 27,5% como coparticipación, y también tienen sus propios tributos. Así, lo que recaudan las provincias es el 5% de las cargas totales. Por último, los impuestos municipales representan un 0,6%. El componente central son las tasas viales o las guías cerealeras, de acuerdo a la provincia.

Una traba al progreso de las regiones

Con frecuencia se cuestiona el federalismo fiscal del modelo impositivo argentino: la mayoría de los impuestos a los que se somete al sector agrícola son nacionales no coparticipables, mientras que esta actividad productiva por definición es federal y está muy arraigada a las regiones.

El principal tributo nacional no coparticipable son los derechos de exportación, que impactan negativamente en el federalismo por tres vías, como explica Miazzo: “La primera, es que se incrementan los recursos no coparticipables en manos de Nación; la segunda, es que se reducen los recursos coparticipables por reducción del impuesto a las ganancias; la tercera, es vía los recursos que salen de las regiones productivas en el marco de la suba de derechos de exportación”.

Con respecto a los meses previos, los tributos nacionales no coparticipables aumentaron su participación. “Esto se explica, principalmente, porque al bajar la rentabilidad también disminuye el impuesto a las ganancias, que es el más representativo de los impuestos nacional coparticipables”, afirma Miazzo. Por otro lado, es usual que en la medición de marzo aumente la participación de los impuestos municipales y provinciales, respecto al mes de diciembre, porque son, principalmente, impuestos fijos que se actualizan a comienzos de año. “En una economía con los niveles de devaluación que tenemos, estos impuestos al ser fijos se terminan licuando a medida que avanza el año”, complementa el economista.

Cepo cambiario e importador: consecuencias

Durante los últimos meses, al cepo cambiario vigente desde finales de 2019 se le ha ido adicionando un cada vez más profundo cepo importador.

El cepo cambiario se refiere a las restricciones para acceder al dólar oficial: las personas pueden comprar hasta USD 200 mensuales, con un recargo del 65% sobre el dólar oficial; las empresas no pueden adquirir dólares para atesoramiento, no pueden girar dividendos al exterior y sólo pueden acceder mercado de cambios para adquirir el 40% del vencimiento de sus deudas en dólares, y deben refinanciar el restante 60%.

Por su lado, el cepo importador está referido a restricciones formales e informales a las empresas para poder acceder dólares para pagar importaciones. En la práctica, las empresas que desean importar se enfrentan a una serie de obstáculos escritos y no escritos para poder pagar las importaciones. El fin último de estas restricciones es disminuir las importaciones para evitar que salgan dólares por esta vía.

“El problema es que la brecha cambiaria que genera el cepo cambiario, genera incentivos a adquirir bienes dolarizados e importados, que choca con una menor oferta como consecuencia del cepo importador. Así, los productos importados tienen mayor demanda y menor oferta. La consecuencia lógica es un incremento de precios, no sólo de los productos importados, sino también de sus sustitutos locales”, explica Miazzo.

En la agricultura, el resultado es el progresivo aumento de precios, que comienza por algunas autopartes y repuestos para vehículos y maquinaria y luego se va extendiendo a fertilizantes y fitosanitarios, cómo sucedió en el cepo 2011-2015. Este problema es uno de los principales temas a monitorear durante el 2021 ante un cepo importador que parece profundizarse. “Lo anecdótico es que, por falta de dólares, pierde competitividad el sector que genera 7 de cada 10 dólares que ingresan al país por exportaciones”, concluye Miazzo.

Impuesto a la riqueza

Este indicador no incorpora el impuesto a la riqueza, que en algunos casos puede incrementar la carga tributaria sobre el productor. A modo de ejemplo, de acuerdo a la valuación fiscal vigente en la Provincia de Córdoba, campos de 800 hectáreas en Río Cuarto y campos de 550 hectáreas en Marcos Juárez alcanzan el umbral mínimo para pagar el impuesto a la riqueza. Claro que al valor fiscal de los campos hay que incorporarle maquinaria y vehículos.

Precios

Respecto a marzo de 2020 el precio FOB de la soja ha mejorado un 64%, el del maíz 39%, el trigo 10% y el girasol 100%. Esto también se tradujo en incrementos de los precios disponibles en el mercado interno.

Tipo de cambio y costos

En los últimos 12 meses, el incremento nominal del tipo de cambio oficial fue del 43%, pasando de $63,77 por dólar a $91,13. En los últimos 3 meses, se incrementó un 12%.

Si se analiza la estructura de costos según la moneda en la que se presentan, se ve que un 51% de los costos de una hectárea de soja están estrictamente dolarizados. Si consideramos en ese esquema al costo de la tierra, ese número asciende al 64%. En el caso del maíz los costos dolarizados son el 57%, si tenemos en cuenta ahí la tierra, llega al 65%.

Muchos costos en pesos también guardan relación con el dólar: por la transmisión de la devaluación a los precios y porque muchos componentes pesificados están ligados al precio del dólar. Es el caso del combustible, la labores, el valor de los camiones y maquinaria, todos insumos que varían en relación al tipo de cambio. En el último año, el valor del gasoil evolucionó por debajo de la inflación y el dólar, lo que ha colaborado a mantener con actualizaciones bajas los costos de flete y labores.

Índices Provinciales

Mientras el índice FADA nacional es de 62,6%, Córdoba registra un 62,4%, Buenos Aires 61,0%, Santa Fe 61,0%, La Pampa 62,1%, Entre Ríos 65,3% y San Luis 60,2%.

Para esas mediciones se conjugan los rindes, los impuestos provinciales y locales y los fletes. También se tiene en cuenta cuánto de cada cultivo se produce en relación al territorio cultivado de la provincia. “Por ejemplo, en el caso de San Luis, que tiene el índice más bajo, se debe a que se produce una mayor cantidad de maíz, que es el cultivo con menos participación del Estado, no a una menor presión fiscal en sí”, explicó Miazzo.

En todas las provincias analizadas se paga impuesto inmobiliario rural e impuesto a los sellos para la compraventa de granos. En Buenos Aires, Entre Ríos, La Pampa y San Luis se pagan Ingresos Brutos. La alícuota es del 1% en los casos de Buenos Aires y San Luis, 0,75% en Entre Ríos y 0,5% en La Pampa. En Córdoba y Santa Fe la actividad está exenta.

Buenos Aires y Santa Fe tienen tasas municipales, mientras que La Pampa tiene las guías cerealeras. Córdoba, San Luis y Entre Ríos no tienen imposiciones a nivel local. San Luis y La Pampa tienen impuestos al estilo de aduanas internas.

Costos

Para profundizar, se analizan los costos involucrados en una hectárea de maíz, para tomar un ejemplo. Se resaltan dos puntos: el primero, los gastos de fobbing representan entre el 8% y el 11%. El segundo punto son los fletes, donde se puede ver cómo se incrementa el costo a medida que se aleja de los puertos. En el caso del maíz, el flete representa el 16% de los costos en Buenos Aires, en Córdoba el 17%, en San Luis el 21%, en La Pampa el 17% y en Entre Ríos el 14%. En Santa Fe, como el grueso de la producción se encuentra relativamente cerca de los puertos, representa el 11%.

Entre fobbing y flete suman entre el 22% y el 30% de los costos de una hectárea de maíz, sin considerar el costo de la tierra. Si se le suma la comercialización, los tres ítems suman entre el 30% y el 37%.

Primicias Rurales

Fuente: Agrofy News

Las exportaciones argentinas, entre las más afectadas del mundo en 2020

Las exportaciones argentinas, entre las más afectadas del mundo en 2020

Buenos Aires, 27 marzo (PR/21) — Las exportaciones argentinas de bienes alcanzaron los 54.900 millones de dólares en 2020, lo que mostró un fuerte retroceso del 16% interanual, el doble de la caída a nivel mundial.
“Se trata de un retroceso de los bienes industriales y agropecuarios, en este caso por una baja generalizada de la soja y en los bienes industriales seguramente fue más fuerte”, dijo en diálogo con NA el economista jefe del IERAL de la Fundación Mediterránea, Juan Manuel Garzón.
Garzón hizo un informe sobre la baja de las exportaciones argentinas junto con su par Nicolás Torre y explicó que “los bienes primarios y los alimentos agropecuarios resistieron, pero hubo algunas bajas”.
“La caída se debe a una combinación de circunstancias como problemas de producción, restricciones que hubo en las empresas, logística, disminución de la demanda tanto interna como externa, a causa de la pandemia en 2020”, sostuvo el especialista.
Además, expresó que una “crisis generalizada a nivel global hizo que transforme la gente en más austera en general en sus costumbres lo que incluye el consumo”.
La caída de las exportaciones argentinas, que alcanzó el 16%, es “más del doble que la caída a nivel global, que estuvo entre el seis y siete por ciento”.
Y la diferencia la atribuyó a “nuestra cuarentena muy extendida, que influyó grandemente en el transporte, la producción, la logística sumado a las expectativas de devaluación junto con el cepo cambiario”.
Así afirmó que “muchas exportaciones agropecuarias se demoraron y como nunca pasaron entre 8 y 10 millones de toneladas de soja de la campaña pasada para vender este año, una cifra que supone el doble de lo que es habitualmente”.
Mientras que en el pasado diciembre que “hubo un arranque medio flojo del trigo ya que el extenso paro portuario demoró la exportación del cereal, muchos envíos se retrasaron”.
En divisas, según el estudio, para la Argentina se trata de la tercera caída más profunda de los últimos 30 años, sólo superada por lo sucedido en los años 2009 (-20%) y 2015 (-17%), mientras que en volúmenes sería la más importante del período (-13%).
Segmentando el país en cinco macro regiones, se encuentra que las exportaciones caen en cuatro de ellas, Pampeana, NOA, Cuyo y Patagonia, la excepción es el NEA debido al desempeño de la provincia de Corrientes.
Los volúmenes exportados desde la Región Pampeana, la primera en importancia retrocedieron un 14% y los de la Patagonia, la segunda, un 16%.
Tomando mayor perspectiva, el informe observa que la dominancia de la Región Pampeana en las exportaciones argentinas ha ido en aumento en los últimos 25 años, en detrimento de la Patagonia, que muestra un retroceso prácticamente equivalente al avance de la primera.
A nivel sub-nacional, 21 de las 24 jurisdicciones tuvieron caída de exportaciones en 2020.
Los resultados más negativos se encuentran en las provincias de Formosa (-62%), Jujuy (-33%) y Neuquén (-32%).
En los últimos 27 años -período 1993-2020- no hay antecedentes de un ajuste de cantidades exportadas en 21 jurisdicciones sub-nacionales en simultáneo en un mismo año: se trata de un nuevo récord negativo que desplaza al de 2012, en el que se contabilizaron retrocesos en 18 jurisdicciones.
Históricamente el sector exportador ha cumplido un rol importante para amortiguar los efectos recesivos generados por eventos que afectan la demanda interna, ya sea ajustes fiscales, procesos inflacionarios que licuan capacidad de compra de salarios y/o activos, políticas económicas que generan desconfianza entre inversores, entre otros, manifestó el reporte.

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