Dejar de ser el “granero del mundo”: la nueva revolución que reconfigura a la Argentina

Dejar de ser el “granero del mundo”: la nueva revolución que reconfigura a la Argentina

 

 

Argentina atraviesa una transformación productiva que busca dejar atrás el modelo de exportador de materias primas para convertirse en una potencia bioeconómica basada en innovación, agregado de valor y desarrollo territorial.

 

 

 

 

 

Buenos Aires, sábado 30 de mayo (PR/26)–De la vieja grieta campo-ciudad a la bioeconomía: expertos plantean un nuevo mapa productivo para el país ¿Y si la Argentina dejara definitivamente de pensarse como “el granero del mundo” para convertirse en una potencia bioeconómica global? Esa fue una de las preguntas que atravesó el panel sobre agregado de valor y desarrollo territorial realizado durante el Congreso Maizar 2026.

La discusión reunió a referentes políticos, economistas, especialistas en bioeconomía y dirigentes territoriales para debatir un fenómeno que ya comenzó: la transformación productiva está cambiando el mapa económico, social y territorial argentino.

 

 

 

Fernando Vilella abrió el debate planteando un cambio de paradigma: dejar atrás la idea de oposición entre ciudad y campo para pensar en complementariedades productivas capaces de insertar al país en una nueva economía global.

No somos solo exportadores de commodities

Uno de los mensajes más contundentes llegó de Manuel Otero, quien regresó al país tras casi cuatro décadas trabajando en el exterior.

 

 

 

“Nos pusieron ciertos apodos: exportador de commodities, granero del mundo. Tenemos que decidir cómo queremos ser vistos”, planteó.

Para Otero, la agricultura actual ya no puede pensarse aislada: alimentación, energía, ambiente, nutrición y tecnología forman parte de una misma conversación llamada bioeconomía.

“Tenemos que proyectarnos internacionalmente como la plataforma bioeconómica del mundo”, sostuvo.

El especialista también afirmó que Argentina posee un activo diferencial enorme:

“Aquí se prueba a escala real el conocimiento agronómico más avanzado del planeta”.

Sin embargo, advirtió que esto requiere demostrar sostenibilidad mediante certificaciones, trazabilidad y una diplomacia técnica mucho más agresiva.

El mapa argentino está cambiando (otra vez)

Fabio Quetglas llevó la discusión hacia otra dimensión: la transformación territorial.

“Seguimos utilizando categorías del siglo XX”, afirmó.

Para el ex diputado, el territorio no es una fotografía estática: cambia constantemente.

Recordó que en 1810 dos tercios de la población vivían al norte de Córdoba y explicó que la integración global modificó completamente la geografía económica argentina.

Ahora, sostiene, está ocurriendo una nueva reconfiguración de similar magnitud.

“La Argentina atlántica que conocimos está pegando la vuelta. Existe una Argentina andina funcionando a otra velocidad”, explicó.

Pero lanzó una advertencia:

“¿Vamos a repetir los problemas de concentración urbana y conurbanización que generó el modelo anterior?”

 

 

 

Córdoba: de la soja al maíz, y del maíz a la industrialización

 

Según explicó Gonzalo Agusto, la provincia produce 20 millones de toneladas de maíz y ya industrializa cerca del 24% de ese volumen.

Hace apenas dos décadas, la relación era completamente distinta:

“Teníamos cuatro hectáreas de soja por cada hectárea de maíz; hoy prácticamente estamos uno a uno.”

 

 

 

Venado Tuerto: cómo planificar una ciudad bioeconómica

 

Leonel Chiarella explicó que el secreto fue abandonar la improvisación.

“El desarrollo territorial no se hace desde un escritorio. Se hace con método, evidencia y participación.”

El resultado:

1.280 personas lograron insertarse laboralmente.

La pregunta de fondo: ¿qué Argentina quiere ser Argentina?

La discusión ya no pasa solamente por producir más, sino por cómo producir, dónde producir y quiénes participan del proceso

 

 

 

Primicias Rurales

Fuente: MAIZAR, Asociación Maíz y Sorgo Argentino 

 

Comenzó la campaña fina con la siembra del trigo según la Bolsa de Cereales de Buenos Aires

Comenzó la campaña fina con la siembra del trigo según la Bolsa de Cereales de Buenos Aires

La Bolsa de Cereales de Buenos Aires dio por iniciada la campaña fina con un ritmo histórico en las labores de trigo gracias a las buenas reservas de humedad. En paralelo, la trilla de soja entra en su recta final con excelentes rendimientos y la de maíz avanza con lentitud por las condiciones del grano.

 

Buenos Aires, viernes 29 mayo (PR/26) — El Panorama Agrícola Semanal (PAS) de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires consignó que comenzó la campaña fina con la siembra de trigo 2026/27, la cual ya asciende al 14,2 % de la superficie proyectada.

El actual progreso de siembra se ubica dentro de los máximos históricos en la serie del informe, lo que responde a la adecuada oferta hídrica en toda el área agrícola.

La superficie proyectada para esta campaña se ubica en 6,5 millones de hectáreas (MHa), reflejando una retracción en comparación al ciclo previo de -3 %, pero aún superior al promedio de las últimas 10 campañas en un 4,8 %.

En cuanto a los avances regionales, el reporte destaca un inicio incipiente pero precoz de las labores sobre el sur del área agrícola.

Sin embargo, el área destinada al cereal es inferior al ciclo anterior debido a un mayor interés por cebada y otros cultivos forrajeros.

Por su parte, luego de un progreso intersemanal de 10 puntos porcentuales, la cosecha de soja cubre el 84,6 % de la superficie apta a nivel nacional.

Este avance representa un adelanto de 10 p.p. respecto a la campaña previa y de 8 p.p. en comparación al promedio de las últimas cinco campañas.

El rinde promedio nacional se ubica en 3.230 kg/ha, perfilándose como el segundo mejor registro histórico luego de la campaña 2018/19.

La soja de primera ya alcanza el 92 % del área recolectada, con un rinde medio de 3.450 kg/ha.

Por su parte, la soja de segunda, con casi el 70 % cosechado, promedia 2.660 kg/ha.

En ambos casos, se destaca el Norte de La Pampa – Oeste de Buenos Aires por sus elevados rendimientos, por sobre el resto de las zonas analizadas.

Bajo este contexto, el PAS sostiene la proyección de producción en 50,1 millones de toneladas (MTn).

Por último, la cosecha de maíz con destino grano continúa avanzando lentamente.

Con la recolección de la oleaginosa finalizando en gran parte del área agrícola, la dinámica de cosecha comienza a depender principalmente del descenso de la humedad de los granos.

Al momento, se ha cosechado el 34,7 % del total nacional estimado, con un rinde medio de 8.440 kg/ha, lo que representa una demora interanual de 5,8 p.p.

Hacia el norte del área agrícola, se reportan los primeros avances en el NOA principalmente con resultados que se encuentran en torno a los 5.900 kg/ha.

En cuanto al maíz tardío, con el 91,7 % del área ya en madurez fisiológica, se relevan los primeros lotes cosechados en la provincia de Córdoba.

Allí se registran rindes entre 7.000 y 8.500 kg/ha, en línea con la estimación actual. Frente a este escenario, se mantiene la proyección de producción en 64 MTn.

Primicias Rurales

Fuente: PAS

Incentivo económico al control del jabalí en Santa Catarina, Brasil: ¿Solución efectiva o incentivo perverso?

Incentivo económico al control del jabalí en Santa Catarina, Brasil: ¿Solución efectiva o incentivo perverso?

La Comisión de Constitución y Justicia aprueba un pago de R$ 100 por ejemplar abatido para frenar los millonarios daños agrícolas y ambientales de la especie invasora, abriendo un debate técnico sobre la gestión de fauna.

 

 

Buenos Aires, viernes 29 de mayo (PR/26) .- El avance del jabalí europeo (Sus scrofa) en el sur de Brasil ha dejado de ser un problema puramente ecológico para convertirse en una crisis económica y de salud pública. En respuesta, la Comisión de Constitución y Justicia (CCJ) de la Asamblea Legislativa de Santa Catarina (Alesc) aprobó por unanimidad el Proyecto de Ley 287/2026. La propuesta, impulsada por el diputado Camilo Martins, introduce un fuerte componente económico a la gestión de la especie: un pago compensatorio de R$ 100 (aproximadamente 20 dólares) por cada animal abatido.

La medida, aprobada en el marco del Programa Itinerante Alesc en Araranguá, busca aliviar la carga financiera de los cazadores y controladores autorizados, cubriendo costos operativos como combustible, cartuchería y mantenimiento de equipos.

Para acceder al beneficio, los interesados deberán estar estrictamente registrados ante las agencias ambientales, contar con los permisos de manejo al día y presentar autorizaciones explícitas de los propietarios rurales donde operen.

Si bien la justificación del proyecto es sólida —el jabalí destruye cultivos enteros, erosiona el suelo, desplaza a la fauna nativa y es un vector potencial de la peste porcina clásica—, la introducción de recompensas monetarias en el control de especies invasoras despierta serias advertencias entre los expertos en gestión de fauna y caza mayor.

 ¿Qué puede pasar realmente con esta decisión?

 

Desde el punto de vista de la gestión cinegética, financiar a los controladores es una herramienta de doble filo. Aunque la intención es masificar el control para proteger al productor rural, la historia global de la conservación demuestra que ponerle precio a la cabeza de una especie invasora suele traer consecuencias inesperadas.

1. El riesgo del «Efecto Cobra» (Incentivo perverso)

El mayor peligro de este proyecto de ley es que se transforme en un negocio a largo plazo. Cuando el sustento de un cazador depende de que existan jabalíes para cobrar la recompensa, el incentivo deja de ser erradicar al animal y pasa a ser mantener la población para asegurar el ingreso. En otros países, sistemas similares provocaron que la gente comenzara a criar la especie invasora en cautiverio de forma clandestina o a soltar ejemplares en áreas nuevas para «cosecharlos» más tarde.

2. Presión sobre la fauna nativa y furtivismo

 

Un pago en efectivo puede atraer a personas sin la preparación ética ni técnica necesaria. Existe el riesgo de que aumente el ingreso ilegal a propiedades privadas (furtivismo) o que, en la prisa por cobrar el incentivo, se utilicen métodos prohibidos (como venenos) que terminen afectando a especies nativas como el pecarí (cateto o queixada) o depredadores locales.

3. La dispersión de las piaras

El jabalí es un animal extremadamente inteligente. Una presión de caza desorganizada, motivada puramente por el volumen de capturas, suele romper la estructura social de las piaras. Si se abate a la matriarca de forma incorrecta, las hembras jóvenes se dispersan y forman nuevos grupos, colonizando áreas que antes estaban limpias. El control efectivo requiere de cazadores técnicos, no de cazadores de recompensas.

Los aciertos del proyecto y los pasos a seguir

 

No todo es una señal de alerta. El proyecto tiene puntos muy bien orientados que denotan un intento de blindar la ley:

  • Exigencia de trazabilidad: El texto subraya que los criterios para demostrar el abatimiento serán estrictos y definidos en la reglamentación. Se requerirá el uso de plataformas digitales, geolocalización de las capturas y pruebas biológicas (como la entrega de las orejas o la mandíbula del animal) para evitar fraudes.

  • Foco en áreas críticas: La autorización para que el Poder Ejecutivo delimite «áreas prioritarias» según el nivel de infestación es clave. El dinero público debe ir a donde el daño agrícola sea asfixiante, no a zonas donde la densidad es baja.

 

El Proyecto de Ley 287/2026 no ha entrado en vigor todavía; ahora deberá ser minuciosamente analizado por las comisiones de Hacienda y Tributación, de Agricultura y Desarrollo Rural, y de Medio Ambiente y Desarrollo Sostenible.

Es en estos debates donde los legisladores de Santa Catarina deberán afinar la letra chica: asegurar que los R$ 100 sean una ayuda para el cazador comprometido y no el nacimiento de un mercado negro que perpetúe el problema del jabalí en lugar de solucionarlo.

Primicias Rurales

Fuente: Gerardo Grosso (corresponsal en Brasil) 

El campo tiene premio: cómo el RIMI puede cambiar las reglas del juego para los productores agropecuarios

El campo tiene premio: cómo el RIMI puede cambiar las reglas del juego para los productores agropecuarios

 

El nuevo Régimen de Incentivo para Medianas Inversiones ya fue reglamentado por ARCA y la Secretaría de Agricultura. Por primera vez en décadas, el Estado ofrece herramientas concretas para que las PyMEs agropecuarias inviertan, incorporen tecnología y mejoren su competitividad. 

 

 

Por Máximo J. Bomchil, socio del área Corporativa de la firma Bomchil, líder del área de Agroindustrias.

Buenos Aires, viernes 29 de mayo (PR/26). En el sector agropecuario persiste una percepción difícil de desmentir: el Estado llegó al campo principalmente cuando necesitó recaudar, no cuando quiso invertir. En los últimos veinticinco años, las políticas de fomento agropecuario brillaron por su ausencia.

Sin embargo, el sector encontró la manera de crecer sorteando obstáculos de todo tipo. Presión impositiva creciente en los tres niveles del Estado, expansión burocrática y restricciones ambientales sin sustento técnico fueron apenas algunos de los escollos que los productores tuvieron que sortear año tras año.

 

 

 

La inversión tampoco fue la excepción. Un símbolo de esa hostilidad fue la prohibición prolongada de ajustar los resultados impositivos por inflación, que rigió incluso durante los períodos de mayor inflación, entre 2002 y 2023. En pocas palabras: el Estado le cobró impuestos a ganancias que eran pura ilusión monetaria.

¿Qué es el RIMI y por qué importa?

En ese contexto, la aparición del Régimen de Incentivo para Medianas Inversiones (RIMI), incorporado en la Ley de Modernización Laboral N.º 27.802, representa una novedad de peso. El régimen, ya reglamentado por ARCA y la Secretaría de Agricultura, tiene objetivos ambiciosos: incentivar inversiones, fortalecer cadenas de valor, dinamizar la competitividad, incrementar exportaciones y generar empleo.

 

 

Aunque el RIMI no fue diseñado exclusivamente para el agro, sus beneficios tienen una llegada especial para productores y empresas del sector. El esquema está disponible para Micro, Pequeñas y Medianas Empresas (hasta Tramo 2 inclusive) que realicen inversiones entre el 6 de marzo de 2026 y el 19 de mayo de 2028.

¿Qué inversiones califican?

El régimen considera como inversiones productivas la adquisición, elaboración, fabricación o importación de bienes muebles nuevos amortizables en el impuesto a las ganancias (con excepción de automóviles), así como la ejecución de obras directamente vinculadas al desarrollo de actividades productivas en el país.

 

 

Para el sector agropecuario, la lista es especialmente atractiva. Califican, entre otros, equipos de riego agrícola, bienes de alta eficiencia energética, animales de pedigrí y puros controlados registrados, y mallas antigranizo. Estas inversiones no solo acceden a los beneficios del régimen sino que, como veremos, lo hacen en condiciones aún más ventajosas.

Los beneficios concretos: amortización acelerada y devolución de IVA

El primer gran beneficio es la posibilidad de amortizar de manera acelerada, en dos cuotas anuales y consecutivas, la mayoría de los bienes de capital y de informática y comunicaciones.

 

 

Pero el RIMI va más lejos para las inversiones agropecuarias específicas: los equipos de riego, los bienes de alta eficiencia energética, los animales de pedigrí y las mallas antigranizo pueden amortizarse en una única cuota. Esto significa recuperar el costo impositivo de la inversión de forma inmediata, con un impacto directo y positivo sobre el flujo financiero de los proyectos.

El segundo beneficio es la devolución de los créditos fiscales de IVA generados por las inversiones, una vez transcurridos tres períodos fiscales mensuales desde que resulte procedente su cómputo. En la práctica, se trata de recuperar capital que de otro modo quedaría inmovilizado durante meses.

¿Cuánto hay que invertir para entrar?

El RIMI establece montos mínimos de inversión que varían según la categoría de la empresa:

  • Microempresas: US$ 150.000
  • Pequeñas empresas: US$ 600.000
  • Medianas Tramo 1: US$ 3.500.000
  • Medianas Tramo 2: US$ 9.000.000

 

Sin embargo, las inversiones en riego, eficiencia energética, mallas antigranizo y genética animal pueden acceder al régimen sin necesidad de alcanzar esos montos mínimos. Esta excepción amplía considerablemente el universo de productores que pueden beneficiarse. El listado preciso de estas inversiones será publicado por la Secretaría de Energía y la Secretaría de Agricultura en el sitio web de ARCA.

 

 

 

¿Cómo adherirse? Los requisitos clave

Para acceder al RIMI, los contribuyentes deberán contar con el certificado MiPyME que acredite su condición al inicio del ejercicio en que se realiza la primera inversión productiva, y registrar las inversiones a través del servicio web «Sistema de Gestión de Inversiones» que implementará ARCA.

Quedan excluidos del régimen quienes registren deudas fiscales, aduaneras o previsionales firmes, exigibles e impagas, entre otros supuestos contemplados por la reglamentación. También pueden adherirse entidades sin fines de lucro, como asociaciones, fundaciones, mutuales y asociaciones civiles, siempre que cumplan con los requisitos establecidos.

Una ventana estratégica que no conviene perder

El contexto global juega a favor. Los recientes conflictos geopolíticos y la reconfiguración del comercio internacional —sumados a la entrada en vigencia de nuevos acuerdos comerciales— abren una ventana estratégica para que la Argentina fortalezca su rol como proveedor global de alimentos y energía. En ese escenario, el sector agroalimentario ocupa un lugar central.

En ese marco, el RIMI se presenta como una herramienta concreta para que productores y empresas agropecuarias aceleren inversiones, incorporen tecnología y fortalezcan su posicionamiento frente al nuevo escenario económico global. Después de décadas de ausencia, el Estado parece haber entendido que incentivar la inversión en el campo no es un gasto: es una apuesta al futuro del país.

 

Primicias Rurales

Fuente: Bomchil

Menos impuestos y el regreso de las retenciones: el mapa de un año histórico para los bolsillos productivos

Menos impuestos y el regreso de las retenciones: el mapa de un año histórico para los bolsillos productivos

Un informe de la Universidad Austral revela que durante 2025 el 91% de los cambios en las leyes impositivas fue para dar un alivio fiscal. El campo y las economías regionales volvieron a estar en el centro de la escena como no pasaba desde la crisis de la 151 en 2008.

Buenos Aires, viernes 29 de mayo (PR/26) — Si hay algo que el argentino promedio sabe, es que hablar de impuestos suele traer dolor de cabeza.

Sin embargo, los números fríos del 2025 acaban de dejar una foto pateó el tablero de las últimas décadas.

Según el Centro de Estudios Tributarios (CET) de la Universidad Austral, 9 de cada 10 cambios que se hicieron en materia de impuestos el año pasado fueron para bajarlos o dar algún tipo de alivio.

En total se firmaron 55 modificaciones (un número que empata el promedio de los últimos 24 años), pero el dato fuerte es el sentido de las agujas: el 91% de las normas buscó aflojarle la soga al cuello a los contribuyentes. Nunca antes, desde que el CET tiene registro, se había visto una orientación tan marcada hacia la baja.

El campo y las retenciones, otra vez en el centro del ring

 

Para encontrar un año donde los derechos de exportación —las famosas retenciones— tuvieran tanto protagonismo en los papeles oficiales, hay que armar una máquina del tiempo y viajar hasta 2008, el año del histórico conflicto con el campo por la resolución 125.

El informe, elaborado por los investigadores Diego Rivas y Lucio Cardinale-Lagomarsino, detalla que las retenciones concentraron 12 de las modificaciones del año, y 9 de ellas fueron directamente para podar o eliminar el impuesto.

«La reducción de derechos de exportación pasó a ocupar un lugar central en la política tributaria de 2025 y explica buena parte de la baja de la presión tributaria observada durante el año», explicó Rivas.

Las medidas de alivio no fueron solo para los granos; el abanico tocó a varios sectores clave:

  • Economías regionales: Eliminación total para incentivar la producción del interior.

  • Industria pesada: Quitas en aluminio, acero, aceites y lubricantes.

  • Minería y agroindustria: Bajas temporales y definitivas para ganar competitividad afuera.

 

Menos leyes pero más concentradas

Otro dato que resalta el análisis económico es el ritmo de la botonera estatal. Si bien la gestión de Javier Milei muestra un promedio anual de emisión de normas impositivas (62 por año) que está por encima de la media histórica desde 2002 (54 por año), se mantiene bastante más baja que el ritmo que traían las gestiones de Alberto Fernández (86) y Mauricio Macri (78).

Además, en vez de dispersar los cambios en decenas de impuestos chiquitos, el 2025 fue un año de «tiros de precisión». Prácticamente la mitad de todo lo que se legisló se concentró en solo tres grandes temas que desvelan a las empresas y los trabajadores:

  1. Impuesto a las Ganancias.

  2. Derechos de exportación (Retenciones).

  3. Planes de facilidades de pago (moratorias y facilidades para cancelar deudas).

 

Lo que viene: el ojo puesto en el FMI

 

Aunque el 2025 cerró con una aceleración notable en la baja de la presión fiscal, el horizonte plantea nuevos desafíos y tensiones. El Fondo Monetario Internacional metió la cuchara recientemente con sugerencias de reformas que van en dos direcciones opuestas. Por un lado, propone medidas que subirían la carga (como tocar el Monotributo, Ganancias sobre los salarios o los impuestos al tabaco y combustibles) y, por el otro, ideas para seguir bajando (Ganancias a las sociedades, impuesto al cheque y retenciones).

Como advierte Cardinale-Lagomarsino, coautor del estudio, la clave de acá en adelante será observar cómo se mueve la balanza del Gobierno frente a estas presiones encontradas en los próximos años.

Primicias Rurales

Fuente: Universidad Austral
El crédito privado alcanza su nivel más alto en ocho años: señal de que la intermediación financiera argentina renace

El crédito privado alcanza su nivel más alto en ocho años: señal de que la intermediación financiera argentina renace

En mayo de 2026, por cada cien pesos depositados en el sistema bancario, sesenta llegan al sector productivo privado: el nivel más alto en ocho años. En apenas dos años, la intermediación financiera se duplicó. Una señal concreta de recuperación, aunque también un recordatorio de cuánto terreno falta recuperar.

 

 

 

 

Foto:  Un indicador clave se duplicó en dos años

 

 

 

Buenos Aires,viernes 29 de mayo (PR/26)– Por cada cien pesos depositados en el sistema bancario, 60 llegan hoy al sector productivo privado. Ese dato, correspondiente a mayo de 2026, representa el nivel más alto en ocho años y marca un punto de inflexión en la historia reciente del sistema financiero argentino.

Según datos del BCRA procesados por Libertad y Progreso, la ratio de crédito al sector privado sobre depósitos totales alcanzó el 60% hacia finales de mayo de 2026. En apenas dos años, la intermediación financiera prácticamente se duplicó.

 

El deterioro acumulado entre 2018 y 2023

El dato contrasta con el deterioro profundo que acumuló este indicador entre 2018 y fines de 2023. Durante ese período, una combinación de represión financiera, cepo cambiario, inflación persistente y financiamiento forzoso al Estado desplazó al crédito privado del balance bancario.

La ratio llegó a su piso de 30% a comienzos de 2024: por cada cien pesos depositados en el sistema, solo treinta llegaban al sector productivo privado.

 

 

Una recuperación rápida y sostenida

 

Desde entonces, la recuperación fue rápida y sostenida. La eliminación del financiamiento monetario al Tesoro, la normalización del mercado cambiario y la reducción de la inflación crearon las condiciones para que los bancos volvieran a orientar sus carteras hacia el sector privado.

En dos años, la ratio pasó de 30% a 60%, prácticamente duplicándose.

 

 

Iván Cachanosky, Economista Jefe de la Fundación Libertad y Progreso, destacó:

«Está claro lo que ocurre cuando se dan los incentivos correctos. Por muchos años, la desconfianza generada por medidas populistas actuó como un freno para los créditos del sector privado. La recuperación que se ve hoy no es casualidad, es la consecuencia de eliminar el déficit fiscal y el financiamiento monetario. El 60% actual es una buena noticia, pero también un recordatorio de cuánto terreno se perdió y cuánto falta recuperar.»

 

 

 

¿Cuánto falta para recuperar el terreno perdido?

 

El 60% actual es, en términos históricos, un nivel todavía moderado. Durante la convertibilidad de los años noventa, esta ratio superaba el 90%, y en el período previo a la crisis de 2001 se ubicaba por encima del 70%.

Eso indica que hay espacio considerable para que la intermediación financiera siga profundizándose.

 

 

 

 

Primicias Rurales

Fuente:  Fundación Libertad y Progreso