Jul 14, 2026 | Actualidad, Agricultura, Economía / Economía del Agro, Opiniones
El mercado dejó de seguir la tensión geopolítica y se concentró en los fundamentos agrícolas. Dante Romano, investigador de la Universidad Austral, explica que el clima en Estados Unidos, la reducción de stocks del USDA y una mayor demanda reactivaron las cotizaciones, mientras en Argentina persisten demoras.
Rosario, martes 14 de julio(PR/26) – Aunque la escalada del conflicto entre Estados Unidos e Irán volvió a sacudir a los mercados y llevó al petróleo a subir más de 6%, el mercado de granos siguió otra lógica.
Los precios de la soja, el maíz y el trigo respondieron a factores de oferta y demanda, con atención sobre el clima, los datos del USDA y los fondos de inversión.
«Hoy el mercado de granos está mucho más pendiente de sus propios fundamentos que del contexto geopolítico. El clima en Estados Unidos está entrando en una etapa decisiva para la definición de los rendimientos de soja y maíz, y cualquier cambio genera una fuerte reacción», afirma Dante Romano, profesor e investigador del Centro de Agronegocios y Alimentos de la Universidad Austral.
El especialista explica que la incertidumbre climática se combina con mayor demanda. «Los rumores de nuevas compras de soja estadounidense por parte de China y el fuerte ingreso de los fondos especulativos al mercado impulsan las cotizaciones», sostiene.
El informe mensual del USDA aportó otro elemento alcista al reducir los stocks finales de soja y maíz por encima de lo esperado. Para la soja, las existencias quedaron en 8,4 millones de toneladas, frente a las 9 millones esperadas. En maíz, el organismo ajustó los stocks a 45,4 millones de toneladas, bajo las 47,5 millones proyectadas.
En el caso de la soja, la calidad de los cultivos cayó un punto hasta 64% entre buena y excelente. Aunque el nivel sigue por encima del promedio, los cultivos atraviesan la etapa crítica de floración y formación de vainas, bajo un escenario de temperaturas elevadas y menores precipitaciones.

Los fondos especulativos acompañaron este escenario con compras superiores a 6 millones de toneladas de soja en Chicago, pasando de una posición neta vendida a una comprada de 1,3 millones de toneladas.
En Argentina, la campaña finalizó con una producción de 50,1 millones de toneladas, un 5% superior al ciclo anterior. Sin embargo, la comercialización sigue rezagada: los productores solo fijaron precio al 27% de la producción, frente al promedio histórico del 36%.
Maíz: el clima vuelve a ser determinante
El maíz encontró sostén en las condiciones climáticas de EE.UU. Los cultivos mantienen una condición de 67% entre buena y excelente, pero ingresan en la etapa crítica de floración bajo un escenario de mayor calor y menores lluvias.
A esto se suman problemas en otras regiones. La condición del maíz francés cayó al 47%, el peor registro desde 2011 por la sequía, mientras situaciones similares se observan en la región del Mar Negro.
«Los mercados están extremadamente sensibles al clima porque cualquier estrés durante la floración puede modificar significativamente los rindes. Esa incertidumbre explica buena parte de la volatilidad«, señala Romano.
Los fondos compraron casi 5 millones de toneladas de maíz en Chicago, mientras el USDA elevó levemente la producción estadounidense, aunque redujo las existencias finales.
En Argentina, la cosecha avanza lentamente al 56,4% del área, con un retraso de 14 puntos por exceso de humedad. No obstante, las ventas semanales repuntaron hasta 800.000 toneladas, el mayor volumen desde mayo.
Trigo: los ataques en el Mar de Azov impulsan los precios
El trigo fue el cereal con mayor impulso. Los precios alcanzaron su nivel más alto desde mayo tras la suspensión de navegación en el canal Don-Azov por ataques ucranianos. Ese corredor concentra una cuarta parte de las exportaciones rusas.
El mercado recibió el respaldo del USDA, que redujo los stocks finales mundiales a 272,84 millones de toneladas, proyectando para Estados Unidos la cosecha más baja desde 1970.
En Argentina, la siembra cubre el 87,9% del área, afectada por excesos hídricos. Sin embargo, la Bolsa de Comercio de Rosario elevó su estimación de cosecha a 20,5 millones de toneladas, impulsada por lluvias y menores costos de fertilizantes.
«Las perspectivas para el trigo argentino son muy buenas, pero el desafío es la comercialización. Queda un volumen importante sin vender y compite con la cosecha del hemisferio norte, lo que dificulta las exportaciones», concluye Romano.
Primicias Rurales
Fuente: Universidad Austral
Jul 14, 2026 | Agricultura, Informes Técnicos
El maíz se derrumbó en Chicago durante junio por la salida de los fondos de inversión, pero julio arrancó con una recuperación que empieza a mirar los fundamentos. El USDA achicó la oferta mundial y la relación stock/consumo quedó en su nivel más ajustado en cinco campañas.
Buenos Aires martes 14 julio(PR/26)–Durante junio, el precio del maíz sufrió una fuerte baja en Chicago.
Los fondos de inversión tomaron ganancias y salieron a buscar activos con menos incertidumbre, y eso arrastró las cotizaciones hacia abajo.
Con la llegada de julio, el humor cambió: los valores empezaron a recuperarse, aunque todavía con cautela.
La razón es simple: tarde o temprano, los fundamentos vuelven a marcar el rumbo de los precios, y eso es lo que el mercado está esperando.
La campaña 26/27 ya asoma con señales más favorables, pero todavía es pronto para que el mercado se anticipe del todo.
Estados Unidos, camino a un récord exportador
La performance exportadora de Estados Unidos no da tregua: se encamina a un récord absoluto de embarques.
Y lo hace compitiendo codo a codo con la intensa actividad exportadora de Argentina, lo que confirma una demanda global en niveles inéditos.

El consumo mundial se sostiene en cifras extraordinarias y logra absorber gran parte de una campaña que ya está llegando a su fin.
De fondo, un dato que no pasa inadvertido: la relación stock/consumo sigue siendo la más baja de, al menos, los últimos cinco períodos.
El informe de julio del USDA le pone más presión a la oferta
El nuevo reporte del USDA recortó la existencia final de Estados Unidos para la campaña 25/26.
Ese ajuste explica buena parte de la baja del mismo dato a nivel mundial, más allá de que subió la producción estimada para Argentina.

Para la campaña 26/27, el stock de cierre más bajo se traslada, como es lógico, al inicio de la próxima.
Al mismo tiempo, cae la producción proyectada, sobre todo por el recorte en la Unión Europea, lo que reduce la oferta global.
La demanda también baja un poco, pero el resultado neto es el mismo: la relación stock/consumo mundial vuelve a ajustarse.
El clima, el gran protagonista que viene
Toda la atención del mercado se traslada ahora al clima en los principales estados productores de Estados Unidos.
Se acerca el momento crítico para el desarrollo del cultivo, y cualquier sobresalto meteorológico puede mover fuerte los precios.
Tampoco hay que perder de vista a Brasil, donde avanza la cosecha safrinha de maíz sobre soja.
Es la principal fuente de producción de maíz brasileño, y su magnitud alcanza para impactar con fuerza en el mercado internacional.

Cualquier recorte adicional en las previsiones de stock de cierre para el próximo ciclo debería tensar todavía más los precios.
Y hay un factor extra a seguir: la posible aprobación, por parte del Senado de Estados Unidos, del uso de bioetanol (E15) durante todo el año.
Lo que puede empujar el precio para arriba o para abajo
- Sostenida performance exportadora de Estados Unidos.
- Inconvenientes para el avance de la cosecha en Brasil y Estados Unidos.
- Aprobación del E15 en Estados Unidos.
- Ralentización de las exportaciones de Estados Unidos.
- Cumplimiento de la estimación de exportación del USDA desde Argentina.
En la Argentina, un mercado que sostiene su propio ritmo
En los últimos 30 días, y al igual que pasó con la soja, el mercado disponible prácticamente no mostró cambios en dólares.
La mejora en pesos fue, sobre todo, un reflejo del tipo de cambio, que ajustó un 5% aproximado durante junio, algo más técnico que una tendencia de fondo.
El estado comercial muestra que, al 1° de julio, todavía resta ingresar al circuito más de 25 millones de toneladas.
Descontando lo que la SAGyP estima que pasará a la próxima campaña, el saldo neto a comercializar queda en 16.677.500 toneladas.
Si se suma la mercadería fijada sin precio, el total sin precio de venta trepa a 31.713.000 toneladas de maíz.

La demanda sigue muy activa y el poder de colocación de la producción argentina, por ahora, es muy bueno.
Pero hay que estar atentos: ya empieza a entrar la safrinha de Brasil, y el mercado lo sabe.
Las señales de un mercado más firme que el actual pasarán, sobre todo, por el clima en Estados Unidos y en Europa.
En el mercado de futuros locales, el comportamiento acompañó al disponible, con algo más de altibajos pero subas similares a las de 30 días atrás.
Los compradores muestran precios para todas las posiciones, desde el disponible hasta diciembre, una buena señal para la continuidad de la demanda.
Primicias Rurales
Fuente: Universidad de Lomas de Zamora y Kimei
Jul 14, 2026 | Agricultura, Economía / Economía del Agro
Gabriel Carpenco, titular de la filial Entre Ríos de ACA, repasa un año récord para las cooperativas entrerrianas y cuenta, de primera mano, cómo se gestó el histórico embarque de harina de soja no GMO rumbo a Dinamarca.
Un año récord para las cooperativas
Buenos Aires martes 14 julio(PR/26)–Para Gabriel Carpenco, jefe de la filial Entre Ríos de la Asociación de Cooperativas Argentinas (ACA), el 2026 quedará marcado como un año excepcional.

Según explicó, las cooperativas y acopios de la entidad estuvieron muy cerca de comercializar el 30% de toda la producción agrícola de la provincia, un número que calificó como un récord histórico.
Ese crecimiento no se limitó a los granos: las cooperativas también ampliaron su participación en otras actividades que antes no formaban parte de su radar de negocios.
El trigo, la soja y el desafío del maíz
El trigo fue, sin dudas, la estrella del año pasado, con una participación que superó el 30% de la producción provincial.

La soja, en cambio, sufrió las consecuencias de la falta de lluvias en el sur entrerriano, en localidades como Gualeguaychú, Gualeguay y Concepción del Uruguay, lo que impidió repetir ese porcentaje.
El verdadero logro, sin embargo, fue el maíz: alcanzar el 30% de comercialización en un cultivo que se consume mayormente puertas adentro, en los feedlots y en la creciente producción avícola y porcina de la provincia, representa según Carpenco el desafío más difícil de sostener.
Un mercado interno consolidado
Desde hace años, ACA apuesta fuerte al mercado interno entrerriano y hoy se posiciona como el principal proveedor de la avicultura provincial.
Esa relación cercana con toda la cadena avícola incluye acompañarla en sus momentos difíciles, e incluso abastecerla con granos de otras cooperativas cuando la producción local no alcanza.

Aun así, la mayor parte de lo comercializado tiene como destino la exportación, el otro gran pilar del negocio cooperativo.
Rentabilidad, retenciones y cultivos alternativos
Carpenco fue categórico al hablar del futuro: el productor agropecuario seguirá produciendo, más allá del clima o la coyuntura, porque es lo único que sabe hacer.
Hoy, remarcó, el trigo es el cultivo con menor rentabilidad, aunque la baja de retenciones mejoró levemente su panorama, algo que podría derivar en menos hectáreas sembradas con ese cereal.
En ese contexto, ACA redobla la apuesta a cultivos alternativos como la colza, la camelina y la carinata, que el año pasado mostraron mejores números y rindes que el propio trigo.
Más infraestructura para sostener el crecimiento
La falta de espacio en los puertos es, según Carpenco, uno de los principales cuellos de botella del sector, lo que obliga a las cooperativas a reforzar su capacidad de almacenaje en origen.
Por eso, ACA financia desde hace años la ampliación de plantas de silos, para reducir la dependencia de los silobolsas y mejorar la conservación de la mercadería.
El proyecto más ambicioso es la construcción de un puerto propio en La Paz, en sociedad con la cooperativa local, que promete ser el puerto de barcazas más rápido y más grande de toda Sudamérica, con inauguración prevista para el año próximo.
El sueño cumplido: soja no GMO rumbo a Europa
Hace algunos años, ACA se asoció con la cooperativa danesa DLG para tomar el control accionario mayoritario de Entre Ríos Crushing, la aceitera de Gualeguaychú.
Allí nació un proyecto único en el país: la producción de harina de soja no genéticamente modificada, libre de glifosato, con trazabilidad completa desde la semilla hasta la bodega del barco.

Ese sueño, que empezó siendo apenas una idea entrerriana, se transformó en el único proyecto de exportación de harina no GMO de la Argentina, con sede íntegramente en Entre Ríos.
Para sostenerlo, ACA firmó un acuerdo con el Gobierno provincial y alquiló el puerto de Concepción del Uruguay junto con su balanza y todas sus celdas, desde donde este año saldrán cinco buques cargados con esta harina especial.
El primer embarque, con destino a Dinamarca, se originó en porotos sembrados en Gualeguaychú, Crespo, Ramírez y María Grande, que luego se muelen en la aceitera y se cargan directamente en el puerto entrerriano.

Se trata de un producto que genera nueva mano de obra portuaria y que resulta bastante más rentable para el productor que la soja tradicional, en sintonía con el fuerte trabajo ambiental que impulsa ACA.
La meta a futuro es ambiciosa: alcanzar las 150 mil hectáreas sembradas con soja no GMO en los próximos tres años.
Una nueva casa para ACA en Paraná
La filial entrerriana también prepara un cambio importante en su propia infraestructura: la mudanza a un nuevo predio ubicado en Circunvalación y Don Bosco.
El terreno ya cuenta con agua, cloacas y luz, y la obra, adjudicada por licitación, comenzará el 27 de julio con un plazo de ejecución de once meses.

Será un edificio de relevancia para Paraná, pensado para recibir cómodamente a todas las cooperativas asociadas, resolviendo así las actuales dificultades de espacio y estacionamiento del edificio céntrico.
Primicias Rurales
Fuente: Campo en Acción
Jul 14, 2026 | Agricultura, Economía / Economía del Agro, Especial
El mercado internacional vuelve a concentrarse en los fundamentos productivos y comerciales tras la volatilidad financiera de las últimas semanas. El clima, la demanda mundial, las proyecciones agrícolas y la calidad de la producción argentina serán determinantes para la evolución de los precios y la comercialización durante los próximos meses.
Buenos Aires, martes 14 de julio (PR/26) .- Los mercados de soja, maíz y trigo atraviesan un período de fuerte expectativa luego de varios meses marcados por la volatilidad financiera y los movimientos de los fondos de inversión. Si bien durante junio las cotizaciones estuvieron influenciadas por factores especulativos, el escenario comienza nuevamente a enfocarse en las variables estructurales que históricamente determinan la evolución de los precios internacionales: la producción, la demanda, los stocks, el clima y el comercio global.
En este contexto, el panorama internacional presenta desafíos y oportunidades para Argentina, uno de los principales exportadores mundiales de granos. La evolución de la campaña estadounidense, la cosecha récord de Brasil, la demanda de China y las perspectivas de consumo industrial aparecen como factores centrales para definir el comportamiento del mercado durante el segundo semestre del año.
En el caso de la soja, el mercado continúa girando alrededor del denominado triángulo Estados Unidos-China-Brasil, cuyos movimientos siguen marcando la tendencia internacional. La evolución de las exportaciones norteamericanas hacia el gigante asiático continúa siendo determinante para el nivel de existencias finales en Estados Unidos, indicador considerado uno de los principales termómetros para la formación de precios.
Durante junio, la falta de avances concretos en los acuerdos comerciales entre Washington y Beijing generó una importante liquidación de posiciones compradoras por parte de los fondos de inversión que operan en Chicago. Esa salida de capital provocó una baja significativa de las cotizaciones, aunque posteriormente el mercado recuperó estabilidad al volver a concentrarse en los fundamentos productivos.
En las últimas semanas, los pronósticos de altas temperaturas y menores precipitaciones sobre el cinturón agrícola estadounidense impulsaron nuevas subas, a lo que se sumaron anuncios de embarques con destino a China que devolvieron confianza respecto del comercio bilateral. Estos factores volvieron a darle impulso a un mercado que permanece extremadamente sensible a cualquier novedad climática o geopolítica.

Otro aspecto que adquiere creciente relevancia es el desarrollo de la industria de los biocombustibles en Estados Unidos. El incremento del procesamiento de soja para producir aceite destinado al biodiésel podría aumentar la demanda del grano, aunque ese proceso también implica una mayor producción de harina, que deberá encontrar nuevos mercados para evitar excedentes que terminen presionando los precios internacionales.
Las proyecciones agrícolas conocidas durante julio mantuvieron prácticamente sin cambios los principales indicadores mundiales respecto del mes anterior. Si bien no hubo modificaciones significativas en las estimaciones de producción y stocks, el mercado continúa siguiendo muy de cerca cualquier variación en el clima estadounidense, considerado el principal factor capaz de modificar el escenario actual.
En Argentina, la situación comercial de la soja mantiene una elevada proporción de producción aún sin precio definido. Casi la mitad de la oferta total permanece fuera del circuito comercial o entregada con precio pendiente de fijación, una condición que otorga margen para futuras decisiones de venta dependiendo de la evolución del mercado.
En el plano interno, la mejora registrada en los valores expresados en pesos respondió principalmente al ajuste del tipo de cambio ocurrido durante junio y no a una recuperación genuina de las cotizaciones internacionales. En dólares, el mercado prácticamente no mostró diferencias respecto de los valores registrados un mes atrás.
La industria aceitera continúa siendo el principal sostén de la demanda doméstica, mientras que el mercado exportador de poroto enfrenta mayores dificultades. En el mediano plazo también aparecen interrogantes vinculados con el crecimiento de la producción estadounidense de harina de soja, que podría aumentar la competencia internacional para uno de los principales productos de exportación argentinos.

Para el maíz, el comportamiento internacional mostró una dinámica similar. Luego de la fuerte caída experimentada durante junio por la salida de posiciones compradoras de los fondos especulativos, el mercado comenzó a recuperar terreno al volver a enfocarse en los fundamentos productivos y comerciales.
Las exportaciones estadounidenses mantienen un desempeño excepcional y se encaminan hacia niveles récord, al tiempo que la demanda mundial continúa creciendo y absorbiendo buena parte de la enorme producción global registrada durante la última campaña. Esa fortaleza del consumo permitió sostener un escenario relativamente equilibrado pese a la abundante oferta.
Uno de los indicadores más observados continúa siendo la relación entre stocks y consumo, que permanece en uno de los niveles más bajos de los últimos años. Esa situación limita la posibilidad de fuertes caídas de precios, especialmente si aparecen inconvenientes climáticos durante las etapas críticas del desarrollo de los cultivos.
Las condiciones meteorológicas en Estados Unidos concentran buena parte de la atención del mercado, mientras que en Brasil avanza la cosecha de la denominada Safrinha, considerada la principal producción de maíz del país. El volumen final de esa cosecha tendrá un impacto directo sobre la disponibilidad mundial y sobre la competencia exportadora que enfrentará Argentina.
También se mantiene bajo observación la posible aprobación definitiva del uso permanente de mezclas con mayor contenido de bioetanol en Estados Unidos, una medida que incrementaría la demanda de maíz destinado a la producción de combustibles renovables.
En el mercado argentino, el comportamiento de los precios fue muy similar al registrado en soja. Las mejoras observadas en pesos respondieron principalmente al efecto cambiario, mientras que las cotizaciones en dólares permanecieron prácticamente estables durante el último mes.
La comercialización continúa mostrando un importante volumen pendiente de fijación de precios, aunque la demanda sigue siendo muy activa tanto para operaciones inmediatas como para posiciones futuras. Sin embargo, el ingreso masivo del maíz brasileño al mercado internacional representa un elemento que podría moderar futuras mejoras de precios.
Las recientes subas registradas en Chicago durante los días en que el mercado argentino permaneció sin operaciones podrían trasladarse a las cotizaciones locales, especialmente en un contexto donde la demanda continúa mostrando firme interés por la mercadería disponible.

En cuanto al trigo, el escenario internacional presenta características particulares. Los factores financieros perdieron protagonismo rápidamente y el mercado volvió a concentrarse en las perspectivas productivas del hemisferio norte y en la evolución de la oferta proveniente de la región del Mar Negro.
Estados Unidos enfrenta dificultades productivas debido a la escasez de precipitaciones sobre importantes áreas cultivadas, situación que afectó el rendimiento del trigo de invierno. Al mismo tiempo, las proyecciones de siembra para la próxima campaña muestran uno de los niveles más bajos de las últimas décadas.
A nivel global también comienzan a observarse señales de menor disponibilidad futura. Si bien la última campaña fue excepcional en términos productivos, las proyecciones indican una reducción de la relación entre stocks y consumo debido a que la demanda mundial crecería por encima de la producción.
Las exportaciones de Rusia y Ucrania continúan siendo determinantes para la formación de precios internacionales. La agresividad comercial de ambos países mantiene una fuerte presión competitiva sobre el resto de los exportadores y limita las posibilidades de recuperación de las cotizaciones.
Otro elemento seguido de cerca es la posible influencia del fenómeno El Niño sobre importantes regiones productoras de China, India y Australia. Eventuales problemas climáticos podrían modificar sustancialmente el equilibrio entre oferta y demanda durante la próxima campaña.
Para Argentina, el principal desafío continúa siendo la calidad del trigo obtenido en la última cosecha. Esa situación limita el acceso a mercados de mayor valor agregado y obliga a competir principalmente por precio, reduciendo las posibilidades de mejorar los ingresos por exportación.
La menor calidad también afecta el comportamiento del mercado interno, donde la industria molinera paga importantes premios por mercadería que cumple con los estándares requeridos. Sin embargo, la disponibilidad de trigo con esas características resulta reducida, dificultando la operatoria comercial.
A ello se suma un importante volumen de trigo que todavía permanece sin precio definido, situación que incrementa la incertidumbre de productores y operadores mientras esperan mejores condiciones de mercado para concretar las ventas.

En términos generales, el escenario para los tres principales cultivos argentinos continuará dependiendo de la evolución del clima en Estados Unidos, el avance de la cosecha brasileña, la dinámica del comercio internacional, las decisiones de los grandes compradores mundiales y la evolución de los conflictos geopolíticos que puedan alterar el funcionamiento de los mercados.
Mientras tanto, la demanda industrial y exportadora seguirá desempeñando un papel clave para la comercialización local, en un contexto donde gran parte de la producción todavía permanece sin precio definitivo y las decisiones comerciales dependerán de la evolución de un mercado que continúa mostrando elevados niveles de incertidumbre.
Primicias Rurales
Fuente: Sandra Capocchi
Jul 13, 2026 | Agricultura, Informes Técnicos
El agro argentino transita un invierno de contrastes: el trigo avanza con muy buena base de humedad, pero los excesos hídricos siguen complicando a varias zonas productivas. En el plano internacional, los últimos números del USDA le dieron un respiro a los precios de los granos.
El clima, otra vez el gran protagonista
Buenos Aires lunes 13 julioi(PR/26)–Julio llegó con condiciones típicas del invierno pampeano: heladas generalizadas y un buen nivel de reservas hídricas que sostienen el desarrollo de los cultivos.
Sin embargo, el panorama no es uniforme. En el norte bonaerense, el sur de Santa Fe y Entre Ríos los excesos de agua persisten y siguen limitando las labores en varios lotes.En el oeste del país, en cambio, el escenario es el opuesto: predominan condiciones relativamente secas, un contraste que resume bien la heterogeneidad de esta temporada.
El trigo, la estrella de esta parte del año
Con la siembra prácticamente finalizada, el trigo se metió de lleno en la conversación técnica del campo. La emergencia fue pareja en la mayor parte del área agrícola.
La excelente disponibilidad de humedad es, hoy, la mejor noticia para el cultivo, aunque en algunas zonas los anegamientos generaron retrasos localizados que los productores siguen de cerca.Los técnicos coinciden en tres frentes de trabajo: el monitoreo de enfermedades foliares, el control temprano de malezas y una fertilización nitrogenada ajustada a cada ambiente.

A nivel mundial, el USDA prácticamente no modificó su proyección de producción de trigo, pero sí recortó los stocks finales globales, un dato que le da algo de sostén a los precios internacionales.
Maíz: la cuenta pendiente de la próxima siembra
Mientras el trigo ya está en el campo, el maíz empieza a ocupar los escritorios: los productores afinan la relación insumo/producto pensando en la campaña 2026/27.

En la ecuación entran los costos de fertilización, la disponibilidad de financiamiento y, como siempre, las perspectivas climáticas de cara a la siembra.En el frente externo, el informe WASDE de julio recortó la estimación mundial de producción, golpeada sobre todo por las altas temperaturas en Europa.
Soja: se vende con cautela
La comercialización de soja mantiene un ritmo moderado, condicionado por la evolución del tipo de cambio y los precios internacionales.

A eso se suman las necesidades financieras de los productores, que muchas veces terminan definiendo el momento de vender. El USDA, por su parte, apenas ajustó los stocks finales a nivel mundial.
El girasol recupera protagonismo
De cara a la próxima campaña, el girasol empieza a recuperar interés comercial, con una mayor intención de siembra en el sudoeste bonaerense y buenas expectativas para el sur del país.

La ganadería sostiene su pulso
El escenario de la ganadería bovina se mantiene relativamente estable, con buena disponibilidad forrajera y un rodeo en adecuadas condiciones corporales.
De cerca se siguen la evolución del consumo interno, la demanda exportadora y los costos de alimentación. En lechería, el desafío sigue siendo el mismo de siempre: bajar costos de producción y ganar eficiencia, aunque las condiciones forrajeras acompañan en buena parte de la cuenca.
Economías regionales: distintos ritmos, mismo envión
En cítricos avanza la cosecha con rendimientos que varían según la región. Las bodegas de la vid mantienen buenas expectativas comerciales.La yerba mate muestra estabilidad productiva, mientras que en la Patagonia los frutales avanzan con las tareas de poda y la planificación de la campaña que viene.
La humedad también trae enfermedades bajo la lupa
Las condiciones húmedas favorecen la aparición de enfermedades foliares, por lo que los técnicos recomiendan no bajar la guardia con la roya amarilla, la roya anaranjada, la mancha amarilla, la septoriosis y los pulgones.
El mundo mira al USDA y a Europa
Los precios internacionales hoy responden a cuatro grandes factores: la producción estadounidense, el clima en Europa, la demanda china y el conflicto geopolítico que sigue afectando la logística global. El mercado reaccionó con optimismo tras conocerse stocks mundiales más ajustados para varios granos, lo que dio impulso a las cotizaciones.
La ecuación económica, bajo la lupa
El productor argentino sigue conviviendo con desafíos conocidos: el costo financiero, la presión tributaria, el precio de los fertilizantes y los fitosanitarios, además de la logística.

}Pese a eso, la relación insumo/producto muestra una mejora frente a campañas anteriores para algunos cultivos, según los análisis técnicos más recientes.
Qué esperar para lo que resta del año
De cara al segundo semestre, los analistas ponen la mira en los riesgos de siempre: lluvias intensas, posibles enfermedades, volatilidad internacional y los vaivenes de los mercados energéticos.
Pero también hay motivos para el optimismo: buena disponibilidad hídrica, perspectivas favorables para el trigo y una recuperación gradual de los precios internacionales alimentan la expectativa de una cosecha importante si el clima acompaña.
Un cierre de invierno con más luces que sombras
Al 12 de julio de 2026, el campo argentino muestra un panorama moderadamente favorable. El trigo avanza sobre una buena base hídrica, aunque los excesos de agua todavía preocupan en algunas zonas.En los mercados, los ajustes del USDA sobre el maíz y los menores stocks globales aportan cierto sostén a las cotizaciones.

Con todo, productores y analistas comparten la misma mirada: si el clima acompaña durante el invierno y la primavera, la campaña 2026/27 podría consolidar una producción importante para los principales cultivos extensivos del país.
Primicias Rurales
Jul 13, 2026 | Agricultura, Clima
Unas 100.000 hectáreas estaban en duda por el exceso de humedad en el norte bonaerense. El frío intenso y el viento seco de esta semana permitieron completar la implantación justo a tiempo. Ahora la atención pasa a los costos, que siguen presionando la rentabilidad de la campaña.
La siembra se completó justo a tiempo
Buenos Aires, lunes 13 julio (PR/26)–Hace apenas una semana, la principal preocupación en la región núcleo sobre el trigo estaba puesta en el norte de Buenos Aires. Allí, las lluvias habían dejado los lotes sin piso, con demasiada humedad y barro como para avanzar con la siembra.
Pero el frío intenso y el viento seco de principios de esta semana cambiaron el panorama: los lotes se orearon y las labores pudieron retomarse sin más demoras.
En el noreste bonaerense se completaron tanto los materiales de ciclo intermedio como los de ciclo corto, que habían quedado postergados por el agua.
La Bolsa de Comercio de Buenos Aires (BCR) a través de la Guía Estratégica del Agro (GEA) analizó la evolución del cultivo en la región.

En Piedritas pasó algo similar: la siembra de los ciclos intermedios se atrasó unos diez días y terminó realizándose casi sobre el cierre de la ventana habitual de los ciclos cortos.
Con estos ajustes de último momento, la región núcleo cerró su siembra con 1,6 millones de hectáreas, un 12% menos que en la campaña pasada.
El frío ayuda al cultivo, aunque frena la emergencia
A principios de mes, el ingreso de una masa de aire polar provocó un descenso marcado de las temperaturas y heladas de amplia cobertura en toda la región.
Las mínimas más extremas se dieron el fin de semana pasado, con valores de entre -2 y -8 °C. El registro más bajo fue de -8,2 °C en Idiazábal, seguido por Junín y Rosario.

En general, el frío le hace bien al trigo. En el centro-sur de Santa Fe y el sudeste de Córdoba, la buena humedad de los perfiles combinada con las bajas temperaturas favorece un desarrollo inicial muy bueno.
En María Susana esperan una nueva lluvia que consolide el potencial de la campaña y permita repetir los excelentes resultados del año pasado.
En Bigand, las heladas resultaron beneficiosas en general, aunque provocaron amarillamiento en las hojas de las variedades más sensibles.
En Baradero y Piedritas, las bajas temperaturas del suelo retrasan la emergencia más de lo habitual, aunque por ahora no genera preocupación entre los técnicos.
Buen clima, pero los costos siguen apretando

El trigo arranca con muy buen pie y las condiciones climáticas permiten proyectar tanto la campaña fina como la gruesa con alto potencial.
Sin embargo, los técnicos coinciden en que el aumento de los costos de producción sigue elevando el rinde de indiferencia. La urea retrocedió en las últimas semanas, pero los alquileres, el combustible y los servicios mantienen la presión sobre la rentabilidad.
En Piedritas señalan que la fuerte competencia por los campos mantiene los alquileres en niveles históricamente altos: de 14 o 15 quintales de soja por hectárea hace tres o cuatro campañas, hoy se pasó a 16 o 17 quintales, o incluso más.
En María Susana, los alquileres subieron cerca de un 10%, mientras que servicios como siembra, fletes y cosecha aumentaron más de un 30%, impulsados por el combustible.
En Bigand y Carlos Pellegrini no hubo grandes cambios en los arrendamientos, pero los fertilizantes y la semilla siguen siendo los insumos que más pesan en el bolsillo del productor.
Primicias Rurales
Fuente: Bolsa de Comercio de Buenos Aires (BCR) a través de la Guía Estratégica del Agro (GEA)