“ Aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón ”
“ Aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón ”

Jesús nos introduce en su escuela de humildad y mansedumbre que, lejos de implicar despreocupación o pasividad, nos enseña a vivir desde la sabiduría del corazón. Como Hijo amado del Padre, quienes se encuentran agobiadas por el peso de la vida, cansados de la carga que le ocasionan otros, con la inquietud que impone la incertidumbre del futuro… encuentran acogida en el Corazón de Cristo.

Carne argentina en sintonía con el consumidor

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