Un matemático expuso en un congreso de científicos católicos por qué la lógica, con todo su rigor, no alcanza para demostrar a Dios, pero sí puede ayudar a acercarse a Él a través de la belleza.
Buenos Aires jueves 1 octubre (PR/26)– Muchos científicos han intentado, a lo largo de la historia, demostrar la existencia de Dios a través de sus observaciones y razonamientos. Uno de los casos más conocidos es el del matemático Kurt Gödel.
El intento de Gödel: una prueba con lógica modal
Gödel, famoso por su teorema de la incompletitud (todo sistema lógico, si es consistente, es incompleto), formuló el argumento ontológico mediante la lógica modal.

Lo hizo siguiendo una larga tradición iniciada por san Anselmo y profundizada por filósofos como Descartes y Leibniz. Su punto de partida era la definición de Dios como aquel que reúne todas las perfecciones. Con ella y con reglas lógicas, Gödel buscaba demostrar que ese ser debía existir.
Por qué la lógica de primer orden no le alcanzaba
Este matemático del siglo XX se dio cuenta de que la lógica de primer orden no le servía y recurrió a la lógica modal de orden superior.
Por un lado, ese lenguaje, hecho de símbolos de relación, de función, de constante y de elementos del universo, no lograba abarcar el concepto de necesidad propuesto por Descartes.

Por otro, tampoco podía expresar el cumplimiento de todas las propiedades buenas, porque aplicaba un “para todo” a algo que no es una entidad, sino una propiedad de un objeto.
Un argumento que no terminó de convencer
Por eso su intento “no resultó finalmente satisfactorio”, afirmó el matemático Miguel Recio en el V Congreso de la Sociedad de Científicos Católicos de España, celebrado del 17 al 19 de septiembre de 2026 en la Universidad Pontificia de Comillas, en Madrid.
“Sin darse cuenta, en alguna de las premisas él mismo estaba asumiendo la existencia de Dios”, explicó en su ponencia, en la que expuso con todo detalle el argumento ontológico de Gödel.
“Al menos en este ejemplo, la lógica matemática, con todo su formalismo y su rigor, no puede abarcar lo que es Dios”, concluyó Recio. “La ciencia por sí misma no es capaz de llegar a todo lo que significa Dios -añadió-. Necesitamos algo más: la revelación y conocer a Dios de manera personal”.
Cuando las matemáticas acercan a Dios
Sin embargo, para Recio, aunque las matemáticas solas parecen no servir para demostrar la esencia divina, sí pueden usarse para acercarse un poco más a Él.
“Las matemáticas tienen mucha belleza y mucha elegancia en su profundidad -explicó a Aleteia-: eso puede ayudar a encontrar a Dios, al menos a mí me ayuda”.
“Cuando me siento a investigar, aunque haga cosas muy concretas y a veces me cueste, me gusta ver que todo esto viene de Dios y que conocer las matemáticas es una manera de conocerle a Él”, detalló.
Recio destacó que las matemáticas “son muy prácticas y tienen utilidades en muchos aspectos de la vida, están presentes en todas las ciencias”. Aun así, confesó: “a mí me fascinan y me dedico totalmente a ellas no por la utilidad que puedan tener, sino por las matemáticas en sí, por la belleza que pueden tener: ahí descubro a Dios”.
“No hablo de las matemáticas con el misticismo que a menudo se les atribuye, por ejemplo con la sucesión de Fibonacci o la razón áurea, como algo espiritual”, aclaró.
“Yo personalmente descubro a Dios en las matemáticas y en su belleza no como una prueba de que tiene que haber un creador porque todo es demasiado bonito, sino porque en todo lo que es Bueno, Bello y Verdadero puedo contemplar la presencia de Dios -añadió-. Conocer las matemáticas me permite contemplarLe desde ellas”.
Un congreso donde la ciencia y la fe dialogan
Recio agradece haber podido intervenir en el congreso de científicos católicos celebrado este mes en la capital española. Los participantes pudieron constatar que “no hay una incompatibilidad entre ser científico y ser creyente”, dijo Recio.
“La ciencia nos puede hablar de Dios -subrayó-, y creer en Dios nos puede dar incluso ciertas ventajas como científicos, a la hora de mirar la realidad e intentar entenderla”.
El congreso de la sección española de la Society of Catholic Scientists, que el año que viene se celebrará en Cartagena, permite la relación entre científicos de distintos ámbitos: matemáticos, físicos, químicos, biólogos…

Además, destaca Recio, “empezar un congreso científico con la Eucaristía lo hace especial en sí mismo”.




















