Del alpinismo de Frassati al tenis de un mártir inglés, un libro del relator del Dicasterio para las Causas de los Santos repasa la vida de santos que corrieron, nadaron, esquiaron y jugaron, y que encontraron en el esfuerzo físico un camino hacia Dios.

 

 

 

Buenos Aires martes 6 octubre (PR/26)– A primera vista, el deporte parece vivir lejos de la experiencia religiosa: la competición, el esfuerzo, las victorias y las derrotas pertenecen al terreno de los campos de fútbol o las pistas de tenis. Sin embargo, la actividad física ha estado muy presente en la vida de algunos de los santos más conocidos de la Iglesia.

Es el caso de San Pier Giorgio Frassati, fallecido con sólo 24 años y canonizado el pasado 7 de septiembre en Roma junto al joven Carlo Acutis. Apasionado del alpinismo, recorría los Alpes italianos convencido de que cada ascensión era también una forma de elevar el alma hacia Dios.

 

La historia de Pier Giorgio Frassati, el alpinista que el papa León XIV convirtió en santo - Yahoo Noticias

 

Algo parecido ocurrió con San Juan Pablo II, que practicó esquí, senderismo, montañismo, piragüismo y natación, e incluso jugó al fútbol como portero en su juventud. Ya como Papa, siguió escapándose a la montaña siempre que podía para caminar o esquiar.

Según explica el sacerdote y teólogo Melchor Sánchez de Toca Alameda, relator del Dicasterio para las Causas de los Santos, Juan Pablo II pudo hacerlo porque otros Papas le habían abierto el camino.

“San Pío X, por ejemplo, probablemente no practicó deporte, pero comprendió su valor educativo y abrió literalmente las puertas del Vaticano al deporte, organizando ejercicios y competiciones deportivas”, asegura.

 

Un libro para recorrer la santidad con zapatillas

 

Esas historias, y muchas más, están en Entrenando para el cielo, publicado por la Editorial San Pablo en junio de 2026. El sacerdote dedica un capítulo al Pontífice polaco y reúne numerosas historias de santos, beatos y siervos de Dios que practicaron algún deporte o hicieron ejercicio de manera habitual.

Entre ellos aparece el beato italiano Alberto Marvelli, conocido por su intensa vida de fe y su compromiso social. También figuras tan singulares como el mártir San Philip Evans, que disputaba un partido de tenis cuando le llegó la noticia de su condena a muerte.

 

Blessed Alberto Marvelli

 

“Con flema británica le concedieron terminar el partido de tenis y al día siguiente lo ejecutaron”, explica el P. Sánchez de Toca Alameda. Hasta 2023 fue subsecretario del Consejo Pontificio de la Cultura y, hasta el año anterior, responsable del área dedicada a las relaciones entre la Santa Sede y las grandes instituciones deportivas.

Otro ejemplo llamativo es San Francisco Javier, a quien el autor presenta como campeón de salto en París. Esa figura le permitió sumergirse en la documentación sobre las prácticas deportivas de la capital francesa en el siglo XVI.

 

Las glorias de San Francisco Javier | Notre-Dame de Chrétienté

 

Santas que nadaban, patinaban y montaban a caballo

 

El volumen reserva un espacio destacado para mujeres cuya vida espiritual convivió con una intensa actividad física. Una de ellas es Santa Teresa de los Andes, la joven carmelita chilena, de quien el sacerdote recoge lo que dicen los testimonios de su proceso de canonización.

 

Teresa de Los Andes | Chilenovelas Wiki | Fandom

 

“Según el testimonio unánime de quienes declararon en su proceso de canonización, era una excelente amazona. Montaba a caballo con gran destreza, no por necesidad sino porque le apasionaba hacerlo. Se aventuraba por caminos difíciles, barrancos y terrenos escarpados, demostrando una notable valentía y dominio”, manifiesta.

“Además, era una gran nadadora. Quienes la conocieron recuerdan que nadaba en las aguas del océano Pacífico frente a las costas de Chile, unas aguas particularmente frías debido a la corriente de Humboldt, que asciende desde las regiones cercanas al Polo Sur.

No eran, desde luego, las cálidas aguas del Mediterráneo. Y todo esto ocurría en una época en la que no existían los modernos trajes de neopreno”, recuerda.

Otra joven que destacó por su afición al deporte fue la beata Chiara Luce Badano, una excelente patinadora fallecida a una edad temprana. El libro también recuerda a la venerable Montserrat Grases, la joven barcelonesa vinculada al Opus Dei que practicaba con entusiasmo distintos deportes, especialmente el baloncesto y el esquí.

 

life - Chiara Luce Badano🍂🇪🇦🌷𝐀𝐍𝐈𝐕𝐄𝐑𝐒𝐀𝐑𝐈𝐎 𝐃𝐄 𝐋𝐀 𝐏𝐀𝐒𝐂𝐔𝐀 𝐃𝐄 𝐋𝐀 𝐕𝐄𝐍𝐄𝐑𝐀𝐁𝐋𝐄 𝐒𝐈𝐄𝐑𝐕𝐀 𝐃𝐄 𝐃𝐈𝐎𝐒 𝐌𝐎𝐍𝐓𝐒𝐄𝐑𝐑𝐀𝐓 𝐆𝐑𝐀𝐒𝐄𝐒 𝐈 𝐆𝐀𝐑𝐂𝐈𝐀, 𝐋𝐀𝐈𝐂𝐀 𝐃𝐄𝐋 𝐎𝐏𝐔𝐒 𝐃𝐄𝐈🌷🇪🇦🍂 "Virgencita: ¡Cuánto te quiero! ¿Cuando me ...

 

Ambas sintieron un dolor agudo mientras practicaban deporte, y ese dolor reveló la existencia de un osteosarcoma. El experto detalla uno de esos casos con estas palabras.

“Precisamente mientras esquiaba comenzó a sentir un dolor que más tarde llevaría al descubrimiento de la enfermedad que padecía. Algo parecido ocurrió cuando jugaba al tenis: un dolor repentino la obligó a soltar la raqueta.

En un primer momento pensó que se trataba de una simple molestia muscular, pero finalmente se comprobó que aquel dolor era el síntoma de una enfermedad mucho más grave, un osteosarcoma, que acabaría marcando los últimos años de su vida”, señala el experto.

 

San Pablo y la espiritualidad del esfuerzo

 

La visión cristiana del deporte también hunde sus raíces en la Biblia. San Pablo recurrió con frecuencia al lenguaje del atletismo para explicar la vida cristiana.“Basta leer sus cartas para darse cuenta de que muy a menudo utiliza imágenes deportivas. Sobre todo, la carrera en el estadio y el pugilato o el boxeo”, explica el sacerdote.

“San Pablo veía, como muchos de sus contemporáneos, la disciplina de los atletas y las privaciones a las que se sometían para obtener un premio temporal. Y dice: con mayor razón nosotros tenemos que someternos a una disciplina y a ciertas privaciones buscando un premio que es eterno: el cielo”, añade.

 

De Adán a nuestros días

 

El P. Sánchez de Toca Alameda optó por un criterio cronológico, que comienza con Adán y llega hasta la actualidad. El primer capítulo se titula Cuando Adán jugaba en el Paraíso, con el propósito de remontarse, dice, “a los comienzos de todo, que es el fundamento antropológico, partiendo de la categoría de juego, que es la naturaleza y la esencia del deporte. El deporte es fundamentalmente juego”.

La importancia educativa de la actividad física también estuvo presente en la labor de San Juan Bosco, que utilizó los juegos y el deporte como herramientas pedagógicas en los oratorios salesianos.

Del mismo modo, San Felipe Neri fomentó entre los muchachos de Roma la actividad física y el juego, convencido de que la alegría constituía un camino privilegiado hacia Dios.

 

 

 

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Fuente: ACI Prensa