Un informe de la Universidad Austral revela fuertes diferencias económicas y laborales entre las regiones del país, con un desempleo que trepa al 10% en la Región Centro y cae al 2,5% en el Sur.
Rosario, miércoles 6 octubre (PR/26) — La evolución de la economía argentina en 2026 expone realidades muy divergentes cuando se analizan los datos más allá de los indicadores nacionales generales.
Mientras algunas zonas del país logran mantener un dinamismo económico favorable y mejoran de manera sostenida sus índices laborales, otras regiones experimentan marcadas señales de deterioro del empleo y una clara contracción de la actividad productiva.
Estos datos forman parte del informe titulado “Drivers regionales de la actividad económica en Argentina”, elaborado por la Universidad Austral utilizando información estadística disponible hasta julio de 2026.
Dicho análisis se centra en examinar el comportamiento de tres regiones del país cuyas economías están fuertemente concentradas en actividades sectoriales muy específicas y delimitadas territorialmente.
La primera de estas zonas es la Región Centro, integrada por las provincias de Santa Fe, Córdoba y Entre Ríos, cuya matriz productiva se encuentra históricamente asociada a la agroindustria.
La segunda es la Región Sur, conformada por los territorios de Neuquén y Río Negro, cuya dinámica principal gira en torno a la explotación de hidrocarburos.
Finalmente, la Región Andina abarca a las provincias de Salta, Jujuy, Mendoza, San Juan y Catamarca, cuya economía regional está fundamentalmente ligada a la minería.
Tres regiones y tres comportamientos dispares en la actividad
Durante los primeros siete meses de 2026, el nivel promedio de actividad económica en la Región Sur experimentó un crecimiento interanual del 2,1% en comparación con el mismo período del año anterior. En simultáneo, la Región Centro registró un avance moderado del 1,5%, mientras que la Región Andina sufrió un retroceso importante del 2,4% en sus niveles productivos.
Para poner estos datos en perspectiva, en idéntico período, el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) a nivel nacional marcó una expansión desestacionalizada del 1,5%.
Estos resultados provienen directamente de los Índices Locales de Ciclo Económico (ILCE) desarrollados por la Universidad Austral, los cuales están diseñados específicamente para captar matices territoriales que los grandes agregados nacionales no siempre logran distinguir.

No obstante, el estudio advierte sobre una tendencia generalizada que afecta tanto a las regiones como al total del país: si bien el crecimiento económico continúa vigente, está perdiendo velocidad de manera sostenida. A lo largo de los últimos doce meses, las tres zonas analizadas mostraron trayectorias positivas mes a mes, pero haciéndolo a un ritmo cada vez menor.
La Región Sur se consolidó como la de mayor vigor económico, registrando variaciones mensuales de entre el 0,53% y el 0,63% en el último año. Por su parte, la Región Andina se desplazó en un rango más acotado de entre el 0,10% y el 0,16%.
En el caso de la Región Centro, si bien volvió a mostrar variaciones mensuales positivas —dejando atrás la prolongada contracción sufrida desde mediados de 2023 hasta fines de 2024—, sus indicadores todavía se mantienen muy cercanos a cero.
El mercado laboral profundiza las brechas regionales
Las divergencias territoriales se tornan todavía más pronunciadas al examinar con detalle los indicadores del mercado laboral durante el segundo trimestre de 2026. En la Región Centro, la tasa de desempleo escaló hasta ubicarse en el 10%, tras sufrir un incremento interanual de 2,5 puntos porcentuales en un período de doce meses. Como contrapartida directa de este fenómeno, su tasa de empleo retrocedió 1,1 puntos porcentuales.
En la vereda opuesta se posiciona la Región Sur, que logró reducir su tasa de desempleo hasta el 2,5%, marcando una mejora de 0,7 puntos porcentuales menos que el año anterior. Además, esta región incrementó con fuerza su tasa de empleo en unos significativos 2,7 puntos porcentuales.
Como resultado de estas trayectorias opuestas, actualmente existe una brecha de 7,5 puntos porcentuales en la tasa de desempleo entre ambas regiones.
Por su parte, la Región Andina exhibe un escenario laboral caracterizado por una mayor estabilidad formal. Su tasa de desempleo se mantuvo en el 5,7%, sin mostrar variaciones interanuales significativas. Sin embargo, el informe alerta que la subocupación trepó hasta alcanzar el 13,5%, convirtiéndose en la cifra más elevada de las tres regiones analizadas.
En el plano general de la economía argentina, considerando los 31 aglomerados urbanos medidos por el INDEC, la tasa de empleo promedio se ubicó en el 45% y la de desempleo en el 7,9%.
Gran Rosario: el punto más crítico del mapa laboral
Dentro de los límites de la Región Centro, el aglomerado de Gran Rosario concentra el diagnóstico socioeconómico más delicado y crítico de todo el relevamiento.
Durante el segundo trimestre de 2026, su tasa de desempleo saltó abruptamente hasta el 11,5%, experimentando un incremento de 3,8 puntos porcentuales en un año. De este modo, se convirtió en el registro de desocupación más alto entre los 31 aglomerados urbanos relevados por la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) del INDEC.

En sintonía con este preocupante indicador, la tasa de empleo en el Gran Rosario sufrió una contracción interanual de 1,9 puntos porcentuales. No obstante, este proceso de deterioro laboral no constituyó un fenómeno aislado y exclusivo de esta ciudad santafesina.
En el Gran Córdoba, la desocupación afectó al 10,5% de la población activa, tras registrar un aumento de 1,6 puntos porcentuales en un año. Asimismo, en el aglomerado de Gran Santa Fe, el desempleo llegó al 8,6%, ubicándose 3,1 puntos porcentuales por encima de los niveles medidos en el segundo trimestre de 2025.
El dinamismo hidrocarburífero y el contraste del Sur
La realidad socioeconómica muestra un perfil radicalmente diferente al observar los números correspondientes a la Región Sur del país. En este territorio, la expansión del mercado de trabajo estuvo impulsada de manera directa por el aglomerado de Neuquén-Plottier, donde la tasa de empleo experimentó un salto notable de 3,8 puntos porcentuales en un año, alcanzando el 48,9%.
Paralelamente, la tasa de desempleo en ese distrito petrolero e hidrocarburífero descendió hasta el 3,2%, lo que representa una reducción de 0,6 puntos porcentuales en comparación con el año anterior.

Estos sólidos indicadores laborales acompañan de manera directa el fuerte dinamismo económico que exhiben las estadísticas regionales, consolidando a la Región Sur como la zona de mayor crecimiento productivo general durante la primera mitad de 2026.
Metodología y alcance de los Índices Locales de Ciclo Económico
Los Índices Locales de Ciclo Económico (ILCE) elaborados por la Universidad Austral fueron diseñados con el propósito central de complementar los indicadores macroeconómicos tradicionales mediante una medición minuciosa y específica de la realidad económica de cada región.
Para construir estos indicadores mensuales, el modelo metodológico procesa seis series estadísticas clave: el empleo registrado del sector privado, las ventas de combustibles, la demanda residencial e industrial de electricidad, los despachos de cemento para la construcción, la recaudación de tributos y el patentamiento de vehículos
A partir de estos insumos primarios se estructuran índices provinciales que luego se consolidan regionalmente ponderando el peso específico de cada provincia en el Valor Agregado Bruto (VAB).
Desde la institución académica aclaran que esta sólida herramienta metodológica permite detectar con precisión las diferentes velocidades y fases coyunturales que atraviesan los distritos del interior.
Sin embargo, advierten que los valores de los ILCE y el EMAE nacional no resultan directamente comparables en términos de sus niveles absolutos debido a las diferencias metodológicas, sectoriales y de cobertura geográfica que poseen ambos sistemas de medición.
Primicias Rurales
Fuente: Universidad Austral




















