Es el cánido más grande de Sudamérica y una pieza clave para la salud de los pastizales y humedales, pero en la Argentina está categorizado como vulnerable. La pérdida de hábitat, los atropellamientos y los mitos erróneos lo ponen en riesgo.
Buenos Aires miércoles 7 octubre (PR/26)– El aguará guazú es el cánido más grande de Sudamérica y una de las especies más emblemáticas, y a la vez menos conocidas, de los pastizales, sabanas y humedales del Cono Sur. En la Argentina habita en Corrientes, Formosa, Chaco, Santa Fe, Entre Ríos, Córdoba, Buenos Aires, Santiago del Estero y Misiones. Se cwelebró el día del aguará guazúi
Un día para mirar de cerca a un animal que casi nadie ve
El lunes se conmemoró el Día Internacional del Aguará Guazú, una jornada que invita a poner el foco en una especie emblemática de los ecosistemas sudamericanos. En la Argentina está categorizado como vulnerable y su principal amenaza es la pérdida de hábitat, a la que se suman los atropellamientos y el mascotismo.
A nivel nacional figura como vulnerable y en la Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) aparece como casi amenazado. Detrás de esa categoría hay dos problemas centrales: la pérdida y fragmentación del hábitat por el avance agrícola y urbano, y los choques en rutas y caminos.
Rutas que se cobran demasiadas vidas
Los números son contundentes. Según datos de la Dirección de Manejo Sustentable de Fauna Silvestre de Santa Fe, en los últimos siete años murieron 211 ejemplares en siniestros viales.
Y las chances de volver a casa son mínimas: apenas el 0,9% de los animales atropellados logra ser rehabilitado y liberado nuevamente en su hábitat.
Cachorros robados y mitos que cuestan caros
A esto se suman el mascotismo y la captura ilegal de cachorros, además de la caza motivada por mitos erróneos sobre su comportamiento. Contra lo que se suele creer, el aguará guazú no ataca al ganado: su dieta se compone principalmente de frutos, insectos, pequeños roedores y anfibios.

Para quienes trabajan con la especie, el panorama es claro. “El aguará guazú es una especie clave para el equilibrio de los ambientes donde vive, y a la vez una de las más golpeadas por los atropellamientos y la pérdida de hábitat. Por eso trabajamos hace más de 20 años combinando investigación, rehabilitación y generación de datos que hoy usamos para tomar mejores decisiones de conservación”, explicó Guillermo Delfino, Coordinador del Programa de Especies Amenazadas.
Cuidarlo es cuidar todo el ecosistema
Proteger al aguará guazú es proteger la salud de los ecosistemas donde habita. Como dispersor de semillas, cumple un rol clave en la regeneración de pastizales y humedales.
Además, es una especie con fuerte arraigo cultural: para pueblos originarios como los tobas y los mocovíes es un animal protector, y en la tradición criolla está relacionado con la leyenda del Lobizón.




















